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Fic Ganador de la Encuesta en "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua"
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Primera Publicación: 16 de Junio de 2016
Resubida: 28 de Enero de 2018
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Enredos del Destino
XII
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De pronto, todo se alineó en la vida de Ash, sus culpas habían sido liberadas y la mujer que más había extrañado todos esos años estaba de nuevo frente a él, con esa sonrisa tan cálida que solo ella podía ofrecerle.
Aunque Ash planeaba volver a Kanto tras la ceremonia del aniversario de Serena, que su madre estuviera ahí, lo detuvo un tiempo más. Quería convivir con ella, y que Thiago al fin tuviera la oportunidad de conocer a su abuela paterna.
Tras disculparse con Bonnie y Meyer, Ash decidió ir con su familia a la casa donde solía vivir cuando residía en la región en cuanto Thiago regresó de pueblo Vaniville, una semana después de la muerte de Serena. La casa de dos pisos que le había servido a Ash de consulta para sus trabajos, contaba con un primer piso como sala y oficina y en el segundo piso tenía dos habitaciones, la cocina y un baño amplio. Delia estaba bastante sorprendido de todo lo que había conseguido su hijo por cuenta propia y le costaba procesar todo lo que le había contado esos días. Tenía un hijo que había sido padre joven, pero que, aun así, era un profesional y le iba muy bien con su trabajo. Estaba orgullosa y a la vez un poco decepcionada de ella misma por no creer en él.
—La casa está un poco polvorienta —comentó Ash quitando una sábana blanca que cubría el sillón del living en el segundo piso—. No hemos estado aquí desde que nos fuimos a ciudad Verde hace cinco meses.
—No te preocupes —dijo la mujer con una sonrisa, dándole un par de golpes de la mano al cojín antes de sentarse. Thiago solamente la observaba en silencio, era una persona importante en su vida que acababa de conocer y tenía tantas preguntas que hacerle. Aquello no pasó desapercibido para Ash quien con una sonrisa de lado y metiendo las manos en los bolsillos, le habló a los dos.
—Bueno, voy a ir por algo para preparar la cena —les informó, Delia se puso de pie rápidamente pero su hijo la detuvo— No mamá, tranquila, tú, tranquila —le pidió.
—Pero…
—¡Oye! —dijo Ash con la sonrisa aún más grande— Nos hemos reunido los tres por primera vez en diez años, déjame al menos demostrarte que tan buen cocinero me he vuelto —alardeó.
—Está bien —afirmó la señora, Ash acarició la cabeza de su hijo y salió de la casa.
En cuanto Ash salió de la casa, Delia observó a su nieto, se puso de pie y tras acomodar todo el sillón, le pidió que se sentara junto a ella. Bastante tímido, el jovencito de ojos celestes se acercó a ella y se sentó a su lado.
—Responderé todo lo que quieras preguntar… —le informó afirmando con la cabeza—. Supongo que tienes muchas dudas y yo tengo muchas respuestas —ante la sonrisa de su abuela, Thiago se relajó y dejó salir cada una de las preguntas que cruzaban su cabeza. Y Delia respondió a todo lo que podía, siempre cuidando sus palabras, sabía que algunas cosas él no debía saber.
Cuando Ash regresó con las bolsas para preparar algo de comer, encontró a los dos miembros de su familia riéndose como si hubieran convivido toda su vida. Sonrió de lado emocionado por aquella imagen frente a él.
—¡Papá! —Thiago se acercó a la cocina mientras su papá pelaba un par de verduras apoyándose en la encimera— ¿Sabes dónde está mi celular? No lo he visto desde que salimos de ciudad Lavanda.
—Creo que están en mi mochila, yo también me he desconectado totalmente de todo —comentó recordando que su celular debería tener la batería muerta al igual que el dispositivo móvil de su hijo.
Tras revisar la mochila de su papá, se encontró con su dispositivo de comunicación, lo prendió y efectivamente estaba sin carga. Conectó ambos celulares a la corriente y volvió con Delia a seguir hablando de las aventuras que Ash había vivido cuando era chico. El joven aspirante a la liga Pokémon estaba más que feliz oyendo cada una de las vivencias de su padre cuando tenía su edad.
Cuando la comida estuvo servida en la mesa, dejaron la conversación para comer, Delia que no acababa de terminar de sorprenderse con su hijo, descubrió también, su nuevo talento culinario, porque aquellos platillos frente a ella estaban deliciosos.
—Por cierto —Ash dejó sus palillos a un lado un momento y miró a su madre—, cuando Thiago nació me habías dicho que Gary se había casado, pero nunca me dijiste que con Misty —le reclamó y la mujer de cabellos castaños se sorprendió al ver que su hijo supiera eso.
—Pues no lo encontré tan importante en medio de toda la disputa por… —en eso se quedó callada mirando a Thiago, éste la observó sin comprender y tras sonreírle volvió a mirar a Ash—, digo, como estabas con lo de la muerte de Serena, no sabía cómo decirte eso.
—Ya veo…
—¿Conociste a Cindy? —le preguntó— Es una niña encantadora y súper tierna, me encanta cuando nos juntamos a veces en el laboratorio del profesor, siempre es muy amable y atenta conmigo —ante aquello el joven de cabellos oscuros y ojos celestes se atoró con el arroz— ¿Estás bien Thiago? —Ash le pasó un vaso de agua, y éste bebió para pasar la comida.
—Sí la conocimos —respondió Ash con una sonrisa—, nosotros ayudamos a que Misty se llevara bien con Cindy de nuevo.
—Vaya —Delia aplaudió encantada—, me alegro… la pobre de Misty sufrió tanto con la muerte de su segundo hijo… —se lamentó— Yo quise ayudarla muchas veces, pero creí que estaba de más, ya que ni siquiera yo podía con mi propia gente —ante la mirada de su madre, Ash decidió dejar el tema estancado ahí mismo.
Tras terminar de comer, Delia ayudó a su hijo a levantar la loza sucia y a lavarla, Thiago mientras tanto se fue a su habitación a descansar un poco.
—¿Y dónde piensas quedarte ahora? —le preguntó Delia entregándole un plato para que secara.
—Voy a vivir en ciudad Celeste —le informó dejando el plato seco en el estante—, de hecho estoy rentando un departamento ahí, con opción de compra.
—¿En ciudad Celeste? —Delia casi deja caer el plato de la sorpresa, pero Ash lo agarró a tiempo.
—Sí, en ciudad Celeste —le repitió y con una sonrisa observó una fotografía de él y Thiago que tenía pegada en la puerta del refrigerador— He decidido rehacer mi vida en mi región, y cerca de la persona que amo.
El tercer y último plato que Delia tenía en sus manos también resbaló, y Ash volvió a atajarlo antes de que se estrellara contra el piso.
—¿Cómo es eso? —preguntó un tartamudeando, cerró la llave del agua y secó las manos en el delantal que llevaba anudado en su cintura— ¿Amas? ¿Estás enamorado? ¿En pareja? ¿De quién?
Ash observó a su madre y se apoyó contra la encimera.
—Mi regreso a Kanto, me trajo de regreso a una persona muy importante de mi vida, una simple amiga que ahora se ha convertido en la persona que amo —se cruzó de brazos y sonrió de lado—. No estoy en pareja, pero espero estarlo si ella me acepta.
—Espera… —la mujer cerró los ojos tratando de entender a su hijo—, esa chica es…
—¡Papá! —Thiago salió de su habitación corriendo al encuentro de éste, asustando a ambos adultos— ¡La Dedenne se volvió loca! —exclamó mostrándole su celular— ¡Tengo más de cien mensajes y cincuenta llamadas perdidas! —el espanto se reflejó en ambos hombres— ¡Dice que me preparó una fiesta de cumpleaños y yo no aparecí!
—Oh cielos —Ash llevó la palma de su mano a la frente—, se me olvidó totalmente, Cindy debe estar furiosa conmigo también.
—La Dedenne me va a matar cuando me vea —se lamentó Thiago observando los mensajes.
—¿Dedenne? —preguntó Delia que los observaba sin entender.
—Así le dijo a Cindy Oak —respondió Thiago con una sonrisa pero luego la borró leyendo los mensajes— Oh… —exclamó de pronto observando su celular—, Cindy volvió a ciudad Verde con su papá.
—¿Qué? —Ash rápidamente le quitó el celular y observó el último mensaje que Cindy le había enviado.
«Voy a vivir con mi papá hasta que cumpla los nueve años, si decides aparecer… Estaré en ciudad Verde por un tiempo.»
Ash le regresó el móvil a su hijo y fue por el suyo, al prenderlo, éste no mostraba señal de llamadas perdidas, lo observó con una mueca pero no tardaron en llegar mensajes, uno tras otro.
Como eran de esperarse, eran notificaciones de llamadas perdidas de Misty, el último mensaje tenía fecha al día del cumpleaños de Thiago. Suspiró cuando un nuevo mensaje llegó, pero éste era a nombre de Gary.
«¿Por esto me pediste disculpas? ¿Para hacerla sufrir? Deja de ser cobarde y da la cara… o te buscaré y lo lamentaras»
Confundido observó la fecha de envió, tenía la misma fecha del último mensaje de Cindy. Cayó sentado en el sillón sintiéndose mal consigo mismo. Misty había quedado sola, y él estaba tan lejos.
—Es Misty, ¿verdad? —preguntó Delia acercándose, éste la miró y tras bajar la mirada una vez más, afirmó— Vaya…
—¡Necesito volver a Kanto! —dijo poniéndose de pie, observó a Thiago que lucía de la misma manera que él. La madre de Ash observó la determinación en ambos muchachos.
—¿Y sabes qué vas a hacer cuando regreses? —le preguntó.
—Quiero estar con ella…
—Ash —apoyó ambas manos en los hombros de su hijo—, escúchame. Si realmente quieres eso, haz las cosas bien, piensa cada paso que vas a dar —insistió—. Ambos tienen historias con mucho peso detrás, no puedes actuar sin pensar las cosas.
—¡Mamá! —protestó Ash— Sabes que no se me da bien eso de pensar —se cruzó de brazos y cayó sentado en el sillón una vez más.
—Tú no, papá —dijo Thiago acercándosele—, pero yo sí —y miró a su padre con una enorme sonrisa— Dame un par de días antes de volver a Kanto, y verás cómo te ayudo un poco —y luego de decir eso, se fue a su habitación en donde se encerró con su dispositivo de comunicación y una gran sonrisa.
Delia y Ash se miraron pero ambos no dijeron nada.
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Los días posteriores, Thiago estuvo muy extraño, incluso solo lo veían para comer o por si algo pasaba. Estaba demasiado ensimismado en el teléfono al cual solía sonreír la mayor parte del tiempo.
Delia, observando a su nieto, pidió permiso a éste para ingresar a su habitación, Thiago dejó el móvil a un lado y le sonrió a su abuela que miraba con curiosidad toda su habitación. Tan llena de objetos en detalles de Pokémon, desde el papel mural hasta la alfombra que pisaba. Miró la habitación un tanto con nostalgia una vez más. Su hijo realmente había sabido ser un excelente padre.
—Thiago —Delia se sentó a su lado, el joven la miró sabiendo a lo que iba la señora.
—Abuela, me llevó muy bien con Misty —respondió a la pregunta que la mujer de cabellos castaños no alcanzó a realizar—. Ella ha sido mi mentora, y es una mujer que admiro incluso más que a mi tía Bonnie —le confesó.
—¿Y qué piensas de…?
—Mi papá siempre está sonriendo cuando Misty está con él —bajó la mirada y se observó ambas manos—, él siempre ha estado para mí para lo que necesité. Ha sido un excelente padre, pero siempre he sentido que se ha quedado solo por tener que cuidarme… —volvió a ver a Delia— y ahora que inicie mi viaje Pokémon, que haya encontrado una persona así, como ella, me deja tranquilo mientras yo estoy buscando mis medallas para participar en la liga.
La señora de ojos castaños estaba sorprendida de la madurez de su nieto, se acercó más a él y lo abrazó.
—Gracias por estar en la vida de mi hijo —le agradeció y Thiago sonrió.
—Tengo el mejor papá del mundo, así que yo también estoy agradecido con él.
Con todos los preparativos completos, Ash, Delia y Thiago estaban terminando de organizar sus cosas para regresar a Kanto, cuando una llamada urgente de Bonnie, hizo que Ash corriera prácticamente hasta la torre Prisma donde se encontraba el gimnasio local.
Cuando llegó al lugar, en primer lugar, se sorprendió que un enfadado Pikachu esperara por él.
—¿Qué haces aquí Pikachu? —exclamó y el roedor eléctrico no tardó en electrocutarlo mientras le reclamaba moviendo sus brazos— Lo siento, lo siento —se disculpó el hombre de cabellos oscuros.
—Cuando fui al centro Pokémon de Ciudad Celeste —la voz tras él lo dejó paralizado en su lugar—, la enfermera Joy me dijo que Pikachu llevaba días ahí y que no había encontrado forma de poder enviártelo a Ciudad Lumiose —le informó, Ash tomó a Pikachu en brazos y volteó lentamente para encontrarse con Clemont—. Así que yo lo traje.
—¿Cuándo volviste?
—Llegué ayer, el proyecto ya terminó aunque faltó tu firma —comentó con una mueca—. Además, Misty ya sé enteró de todo.
—¿Qué? —exclamó retrocediendo un paso.
—Comentó algo de una carta de Serena y… —Ash volvió a retroceder otro paso cuando Clemont tomó aire—, dijo que no quería volver a verme.
—Así que entró a mi departamento —se dijo para sí mismo frunciendo el ceño, pero luego miró de reojo a Clemont.
—Estuve pensando en todo esto Ash y yo pues… —cuando el moreno observó como el rubio se acercaba a él volvió a retroceder otro par de pasos pero quedó bastante perplejo al ver como Clemont efectuaba una reverencia en ángulo recto—. Quiero pedirte perdón de corazón por todo lo que he hecho durante estos últimos doce años. He sido una mala persona, un mal amigo pero aun así por favor ruego porque olvides todo eso…
Clemont no pudo terminar de hablar ante la risa que contagió a Ash, el rubio lo observó y lo tomó como un buen presagio, extendió su mano hacia éste esperando poder entrelazarla con la de él, pero el padre de Thiago cesó de golpe su algarabía y golpeó la mano de Clemont con el revés de su mano derecha.
—Si quieres mi perdón, hagamos las cosas bien —le dijo y paró a Pikachu en sus manos—. Tengamos una batalla Pokémon —dijo con una enorme sonrisa.
Clemont también sonrió y afirmó con su cabeza.
Para la preparación de la batalla llegaron todos, tanto Meyer como Bonnie, junto a Delia y Thiago, éste último estaba entusiasmado con ver a su papá competir después de tanto tiempo.
—¿Alguna vez viste a tu papá competir? —le preguntó Delia a Thiago.
—Hace mucho tiempo, aún estoy esperando por el día que me deje desafiarlo —respondió observando el campo de batalla—. Espero que sea dentro de poco…
—¡Bien! —Bonnie se puso en medio del campo de batalla, con toda la energía que la caracterizaba— ¡Esto será una batalla uno a uno sin límite de tiempo! —Indicó levantando su brazo derecho en alto y luego señaló a Ash— Del lado derecho tenemos a Ash con Pikachu y —con el brazo izquierdo señaló a su hermano— del lado izquierdo tenemos al antiguo líder de este gimnasio, Clemont usando a Luxray… ¡Comiencen! —exclamó muy emocionada.
—¡Luxray usa campo eléctrico!
La primera orden por parte del rubio hizo sonreír a Ash, siendo Pikachu igualmente de tipo eléctrico estaba muy emocionado en saber que planeaba su oponente.
—Nuestros ataques aumentarán en potencia —Ash rascaba su nariz cerrando sus ojos— Siento que esto será emocionante.
—Siendo ambos Pokémon eléctricos —mientras Clemont hablaba se podía ver como pequeñas chispas salían del campo— Quise que la batalla sea más emocionante.
—Entonces —Ash movió su brazo derecho hacia adelante— ¡Pikachu usa ataque rápido!
—¡Rapidez!
Pikachu corría a toda velocidad cuando Luxray se movió de un salto lanzando montones de estrellas que se dirigían hacia éste, quien las esquivó aun corriendo para quedar ambos Pokémon enfrentados en lados opuestos.
—Nada mal —Ash sonreía.
—Lo mismo digo —Clemont lo imitaba.
—¡Luxray, Colmillo Trueno!
—¡Electro bola!
—¡Carga salvaje!
—¡Trueno!
Luxray había comenzado corriendo hacía Pikachu con sus colmillos brillando en un tono amarillento al tiempo que una bola eléctrica se acercaba a él chocando para formar una espesa nube de humo negro, la misma no duró mucho tiempo ya que el Pokémon león eléctrico apareció rodeado de una capa eléctrica que cubría su cuerpo por completo. Estaba casi llegando al encuentro de Pikachu cuando éste saltó liberando un potente rayo que chocó contra Luxray deteniendo su ataque al instante para quedar nuevamente enfrentados, aunque ésta vez delante de su respectivo entrenador.
—Bueno —Ash volvió a sonreír—. Movamos un poco esto.
—Opino igual —Clemont miró a Luxray— ¡Usa de nuevo carga salvaje!
—¡Ataque rápido!
Ambos Pokémon corrían a toda velocidad uno contra otro, Clemont sonreía al ver el inminente choque que de seguro dañaría un poco a Pikachu pero de pronto su sonrisa se borró al ver la reacción de Pikachu que justo al último minuto saltaba colocándose sobre Luxray.
—¡Trueno! —el ataque de Pikachu golpeó de lleno a Luxray dejándolo un instante acostado sobre el suelo del campo algo confundido— Bien hecho Pikachu —ambos enseñaban sus pulgares.
—Bien jugado Ash —Clemont miró a su Pokémon—. Terminemos esto, ganemos ¿Ya?—Luxray le asintió.
—Me gusta su actitud, pero no ganará —el moreno movió su brazo dándole a entender a Pikachu que usara su ataque rápido— ¡Sigamos!
—¡Colmillo trueno! —Clemont volvió a sonreír al ver como ambos Pokémon chocaban provocando una explosión—. Seguro eso ayudó a debilitarlo un poco —presionó sus puños emocionado hasta que la nube de polvo se disipó— Pero, ¿qué?—su sorpresa fue acompañada de preocupación al ver como su Pokémon se tambaleaba al tiempo que su cuerpo soltaba unas pequeñas chispas, estaba paralizado.
—Aunque sea eléctrico —la voz de Ash llamó su atención—. Al usar carga salvaje dejaste que se fuera debilitando y eso lo dejó a merced de la habilidad de Pikachu.
—Demonios —sus dientes se encontraban presionados con fuerza al haberse dejado en poder de la habilidad de Pikachu.
—¡Ataque rápido!
—¡Luxray trata de usar rapidez! —Clemont rogaba porqué su Pokémon pudiera moverse. Su satisfacción fue enorme al ver como saltaba dejando libre varias estrellas— Bien — suspiró con la mano en su pecho.
—Yo no me relajaría tan pronto —la media sonrisa de su oponente lo desconcertó aunque no esperaba lo que vendría a continuación— ¡Cola de hierro! —la velocidad de Pikachu sorprendió a todos que veían como no solo esquivaba las estrellas golpeándolas con su cola, sino que se las devolvía golpeando con fuerza a Luxray.
—¡Colmillo trueno! —el nerviosismo en la voz de Clemont no pasó desapercibido para Ash.
—¡Trueno! —el ataque de Pikachu chocó con el de Luxray volviendo a formar una espesa nube de humo negro como al inicio de la batalla— Ya casi Pikachu —su Pokémon sonreía soltando chispas de sus mejillas.
—¡Voltio cruel!
—¡Jaque Mate Clemont! —el movimiento del brazo izquierdo de Ash desconcertó nuevamente a Clemont logrando que su nerviosismo crezca aún más— ¡Electro bola! —el ataque de Pikachu había golpeado con fuerza a Luxray logrando que se detuviera aún más débil mostrando su parálisis, la cual logró mantenerlo quieto— ¡Termínalo con cola de hierro!
Sin darle tiempo de reacción al rubio, Pikachu se acercó a gran velocidad pintando su cola de un color plateado brilloso, al estar completamente cerca de Luxray de un giro rápido golpeó al Pokémon con fuerza lanzándolo contra la pared que se encontraba tras Clemont dejándolo fuera de combate en el acto.
—¡Y Luxray no puede continuar! —declaró Bonnie señalando con su brazo hacía Ash— ¡El ganador de la batalla es Ash y Pikachu! —no podía ocultar su emoción con una enorme sonrisa, pese a ver a su hermano botado de rodillas en el campo de batalla regresando a Luxray. Iba a adelantar un paso hacia él cuando vio como Ash se movía rápido por el campo hasta llegar al rubio, decidió quedarse atenta a la escena.
—Ash —susurró Clemont cuando observó las zapatillas del moreno frente a él.
—Levántate idiota —le dijo extendiéndole la mano. Clemont lo miró confundido pero tomó la mano para levantarte.
—Perdí —susurró.
—Lo sé —Ash soltó su mano, pero tenía una gran sonrisa en sus labios que mostraba su dentadura perfecta—, pensé que estaba algo oxidado pero veo que no, ganamos.
—Ash —susurró el rubio observándolo.
—No debería perdonarte nada de lo que has hecho, no fuiste un buen amigo, pero luego de ir a hablar con Serena —dijo moviendo los ojos hacia el techo del gimnasio—, decidí que no iba a dejar que nada ni nadie me arrastre a sentimientos que no quiero en mi vida. No quiero odiarla a ella, y no podría por el hermoso hijo que tuvimos, y la verdad tampoco quiero estar mal contigo —ante el asombro de Clemont, Ash extendió el puño derecho frente a él, éste sabía perfectamente lo que significaba aquel gesto, el hombre de ojos celestes afirmó antes de levantar su puño para chocarlo con el de Ash, ambos se miraron sonriendo.
—¡Chicos! —Bonnie se acercó a ellos y se unió al choque de puños—. Estoy segura que si Serena estuviera aquí con nosotros estaría feliz de ver este momento —sonrió.
—No volvamos a pelear por una mujer Clemont —le pidió Ash con la mirada seria—. Voy a cumplir treinta y un años, ya necesitamos madurar.
—De acuerdo —afirmó.
—¿Y por mí no pueden pelear? —preguntó Bonnie apegándose al brazo de Ash y llevando su otra mano a su mejilla, donde observó a ambos emocionada—. Digo, sabes que he criado a Thiago contigo, Ash —le hizo ojitos tiernos—, podría ser su madre si no hay problema de tu parte.
El moreno la miró un tanto nervioso, y Clemont con la palma de la mano en la frente separó a su hermana de Ash.
—Ni en broma Bonnie —le recriminó, logrando que la rubia de larga trenza le sacara la lengua enojada—. Además, Ash tiene alguien que lo espera en Kanto —ante aquello el moreno de ojos café lo miró sorprendido—, lo último que supe de ella, era que estaba de un humor bastante exaltado desde que se quedó sola.
Ash solo sonrió, él conocía aquel humor tan afable que tenía su vieja amiga. Thiago, Delia y Meyer se acercaron a los tres, y cuando el moreno observó cómo Clemont conversaba con Thiago sin problemas sobre la batalla recién acabada, sonrió aún más grande.
Al fin, todo el ciclo en Kalos había terminado, y de la mejor manera posible.
Ahora con la libertad de sus dos pies, y sin un peso extra en su mochila, volvería a Kanto, volvería por ella y lucharía para conseguir estar a su lado.
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Cuando el avión que los regresaba a la región Kanto aterrizó en las pistas del aeropuerto de la región, el sol apenas abría paso entre la oscuridad de la noche, Ash aspiró profundo antes de descender, ahora ya no había más vuelta atrás, está vez iría por Misty y la conseguiría.
Tras tomar desayuno en una cafetería del aeropuerto, Thiago tomó la mano de su abuela para dirigirse con ella hasta ciudad Verde.
—Entonces, voy por la Dedenne, consigo mi medalla Tierra y regreso a ciudad Celeste —le informó el joven a su padre, éste afirmó con la cabeza.
—Cuida de mamá también —le pidió en el momento que Pikachu saltaba a su hombro derecho.
—Sí, no te preocupes —le respondió con una sonrisa.
—Nos estamos viendo hijo —dijo Delia también con una sonrisa en sus labios—, no perdamos contacto.
—Claro que no —afirmó golpeándose el pecho con el puño derecho—, ahora que lo he recuperado, no lo haré otra vez.
—Eso espero —dijo la mujer con ojos lúgubres, que asustaron a su hijo por un par de segundos, cambiando por una enorme sonrisa— Adiós Ash, y suerte.
—¡Que te vaya bien papá! —exclamó Thiago elevando su brazo mientras se despedía.
—Adiós a ambos —tras despedirse, observó a su Pokémon quien tras bajarse de su hombro le permitió a su entrenador desabotonarse los dos primeros botones de su camisa y quitarse la chaqueta azul, era hora de volver a ciudad Celeste y hablar con Misty.
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Cuando llegó a ciudad Celeste no perdió tiempo, se dirigió al edificio Paradise Cerulean, e ingresó, sorprendió al Conserje cuando lo saludó y pese a la reacción de espanto del anciano por su repentina aparición, Ash siguió hasta el ascensor. Estaba nervioso, Pikachu lo podía sentir aún desde el suelo donde miraba a su compañero.
—Todo estará bien —se decía, pero cuando las puertas del ascensor se abrieron en el décimo piso no pudo evitar formar una enorme sonrisa en sus labios: Misty estaba frente a él.
No sabía si iba a algún lado tan pulcramente vestida, pero podía ver el shock emocional que le estaba provocando, adelantó un paso y ella retrocedió, causando que ésta se tropezara, Ash la logró sostener justo a tiempo lanzando su chaqueta al suelo, ahí se quedaron un par de segundos mientras la puerta del ascensor se cerraba tras ellos.
—Ash —susurró sintiendo ganas de llorar en ese preciso momento.
—Hola Misty —la puso de pie y la soltó para tomar su chaqueta que estaba en el suelo, luego la volvió a mirar con una sonrisa—, tiempo sin verte.
Y sin esperárselo, la chica tomó su cartera y de un solo golpe lo botó al suelo— ¡Oye! —protestó, pero sus siguientes protestas se quedaron entre sus labios cuando la mujer se derrumbó frente a él, con evidentes lágrimas en sus ojos.
—¿Por qué te fuiste así idiota? —le reclamó— ¿Qué no pensaste que podría preocuparme por ti? ¿Eh? —cuando al fin se dedicó a mirarlo, aquellos ojos verdeazulados estaban de un intenso azul oscuro, cerró los ojos y tras suspirar se atrevió a acercarse a ella y rodearla con sus brazos para traerla contra él.
—Lo siento, realmente lo siento —le susurró ante la mirada de pena de su Pokémon amarillo—, estoy tan acostumbrado a ir y venir sin que nadie me espere que…
—Por eso eres un idiota —resaltó Misty separándose de él para secarse el rostro con el revés de su mano—, el más grande de los idiotas, Ash Ketchum.
