.

Fic Ganador de la Encuesta en "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua"

.

Primera Publicación: 25 de Junio de 2016

Resubida: 28 de Enero de 2018

.


Enredos del Destino

XIII

.—…—…—…—…—.

Toda su vida se había preguntado qué pasaba por la cabeza de su padre, muchas, quizás millones de veces quiso saber porque su padre era como era. Pero, aun así, siempre se mantuvo callado, siempre lo observó esforzarse en cada cosa que hacía, siempre lo observó tratar de darle lo mejor como si de eso se tratara toda la vida. Aquel hombre le enseñó desde muy pequeño que todo lo que uno se propone lo puede conseguir, que, si uno toma la vida entre sus dos manos, lucha por ella, se enfrenta a lo que venga con la frente en alto, todo tenía una recompensa.

Pese a eso, podía ver que su padre no era una persona feliz.

No es que él sintiera que su padre no lo quisiera, porque ese padre amoroso que tenía era increíble, sin embargo, por ratos, podía verlo divagar en sus pensamientos con la mirada en el piso, observando la nada o a veces mirando una foto de ambos pensativo.

Thiago no entendía bien sus orígenes, había tantos vacíos como Pokémon en el mundo, y aunque no quería indagar en eso, esperaba algún día que su padre tuviera esa sonrisa con la que lo saludaba, lo aconsejaba o simplemente conversaban de la vida, todo el tiempo.

Lo había creído casi imposible, sobre todo al momento de iniciar su viaje Pokémon, pero como si un rayo de luz hubiera entrado a sus vidas, encontró a su padre de pronto, así de la nada, como si fuera una persona diferente, sonriendo a diario, perdido en sus pensamientos riéndose, y ese brillo que tanto adoraba ver en su padre, estaba a diario, todo el tiempo en sus ojos cafés.

Era bastante listo para su edad, no tardó en darse cuenta que aquella persona que había causado ese efecto en su solitario padre había sido Misty, la mujer que sin saber su parentesco se había ofrecido a ayudarlo en el inicio de su viaje, así como había hecho con Ash años atrás.

Dicen que las vueltas del destino a veces son bastantes enredosas, pero él creía otra cosa. Él creía que los adultos solo se enredaban para evitar lo inevitable.

Se dejó caer sobre su cama observando el techo blanco que tenía pintado con pequeños Swablu con la mirada seria reflejada en sus ojos celestes.

La semana que había pasado con su abuela en el pueblo de su madre, lo había hecho vivir un lado de su historia que no conocía, como el amor devoto que su madre había profetizado por su padre, lo importante que había sido para ella enterarse de que lo esperaba y la tristeza que le provocaba el saber que lo dejaba solo, sin su ala protectora. Por el otro lado, conoció a su otra abuela, una mujer que al conocerla pudo entender muchas cosas de su padre, eran iguales. No solo se parecían en aquellos ojos cafés sino también en la amabilidad, en la terquedad y sobre todo en la forma de ser para con él.

Convivir con sus abuelas a sus once años de edad, le había cambiado un poco la perspectiva que tenía de su vida. Ahora amaba aún más a su padre, a aquel hombre que dejó sus sueños a un lado por él, aquel hombre que siempre sonreía para él y rara vez lucía enfadado. Ese hombre que le enseñó a caminar, a montar bicicleta y a nunca rendirse. Ese hombre que orgullosamente él llamaba "papá"

Y por él, por ese hombre, es que haría todo lo que estuviera a su alcance para que fuera feliz.

El sonido de su celular lo sacó de la profundidad de sus pensamientos. Aspiró hondo hasta de tomar y leer el mensaje que le habían enviado.

Sabía de quien era y al leer la respuesta de su cómplice una enorme sonrisa se formó en sus labios.

«Cuenta conmigo… pero deja de llamarme Dedenne»

«Nunca» respondió sin quitar la sonrisa de sus labios. La respuesta no se hizo esperar.

«De acuerdo, entonces si yo soy Dedenne, tú eres Psyduck»

«¿Psyduck?»

«Es el Pokémon que más dolor de cabeza le da a mi madre, así que…»

«Ah… chistosilla.»

«Obvio, no lo olvides soy una Oak.»

Estaba todo decidido, y ahora que contaba con el apoyo de Cindy, iba a hacer todo lo posible porque su papá encontrara la felicidad al lado de esa mujer que quería y él admiraba tanto.

.—…—…—…—…—.

Tras varios días de conversación y de ver como lograban encargarse de sus padres, Thiago llegó a la conclusión que era necesario ya verse cara a cara con Cindy, usaría como excusa la medalla Tierra del gimnasio de esa ciudad, para ir por ella. Y esperaba que ésta, hubiera fastidiado lo suficiente a su padre con querer volver a ciudad Celeste para que la dejara marchar sin problemas.

Una vez en Kanto, no perdió tiempo con su abuela en ponerse en marcha hacia esa ciudad, esperando que su padre no lo echara a perder antes de iniciar con el plan.

Tras tomar un transporte que lo llevara a la ciudad, Thiago se encontró en aquella ciudad donde vivió un mes, antes de que la vida de ambos cambiara totalmente. Recordando hacia donde se encontraba el centro Pokémon se pusieron en camino. Delia no conversaba mucho, pero no por eso él se sentía incómodo, al contrario, se sentía aún más seguro de los pasos que iba a dar porque ella estaba de su parte.

Cuando entraron al centro Pokémon, la muchacha de ojos verdes y larga cabellera café no tardó en aparecer ante Thiago, quien se quedó sorprendida de verlo acompañada de Delia, aunque no tanto como el joven cuando ésta saltó a abrazar a la mujer.

—¡Oye, es mi abuela! —protestó.

—¿Y? —le sacó la lengua ante la risa nerviosa de Delia.

—Esta escena es como un deja vú —exclamó una voz masculina que Delia reconoció sonriendo de lado.

—Hola Gary —lo saludó cerrando los ojos.

—Hola Señora Delia —respondió el investigador con ambas manos en el bolsillo.

—Thiago —Cindy saltó un paso hacia atrás para tomar con ambas manos el brazo derecho de Gary—, él es Gary Oak, es mi papá.

—Señor Gary —Thiago le hizo una pequeña reverencia sorprendiendo al adulto—, mi padre me ha hablado de usted…

—Imagino que nada bueno —respondió con una sonrisa.

—Al contrario —el niño de ojos celestes observó al hombre con entusiasmo—, ha hablado de la amistad que ustedes tenían bajo el manto de la rivalidad, de como usted, al igual que Misty lo bajaban de su nube voladora a tierra firme de un solo golpe.

La sonrisa de Gary se fue ampliando ante los gestos infantiles, llevo su mano izquierda a la cabeza de éste y sacudió con ésta, los cabellos del joven.

—Se nota que eres hijo de Ash —fue su única respuesta. Thiago se corrió para dejar caer la mano de Gary mientras se acomodaba el cabello.

—Señor Gary —Thiago volvió a hacerle una pequeña reverencia antes de tomar frente a la sorpresa de éste y de Delia, el antebrazo de Cindy para atraerla hacia él—, tomaré prestada a su hija por un momento, volvemos en cuanto tenga mi medalla.

Y sin darle tiempo a dar una mini reverencia de disculpas por parte de la castaña, salieron del centro Pokémon.

—Estos Ketchum se quieren quedar con todas mis mujeres —protestó cruzándose de brazo, Delia lo observó preocupada, pero pudo notar la sonrisa de satisfacción en labios de aquel hombre que había visto crecer.

.—…—…—…—…—.

Había perdido totalmente la noción del tiempo, mientras estaba ahí, sentada en el piso del pasillo del edificio donde ambos vivían, con la cabeza apoyada contra el pecho de él. No se había querido mover, pensando que cuando abriera los ojos, él no estaría ahí, que desaparecería como las ilusiones que había tenido esos días.

—Misty —su nombre en aquella voz la hizo regresar y abrir los ojos, esta vez no parecía ser una ilusión, ella podía sentir su calor, los latidos de su corazón—, no me iré… te lo juro —le susurró colocando la mano en el hombro derecho de la chica, haciendo que la mujer se separara de golpe de él.

—¡Ir! —espantada retrocedió y se puso de pie tomando su cartera.

—¿Qué pasa?

—¡Tengo una reunión! —acomodando su cartera, tocó el botón del ascensor, Ash se quedó estático mirándola, mientras sacaba un pequeño espejo de su bolsillo para acomodarse el delineador de ojos.

Ash se puso de pie, con Pikachu en sus brazos, simplemente observándola.

—No te iras a desaparecer de nuevo, ¿verdad? —le preguntó cuándo la puerta del ascensor se abrió.

—No —afirmó negándole con la cabeza—, me quedaré.

—Ok —con una sonrisa entró al elevador y las puertas se cerraron, dejando al pobre hombre un tanto confundido, aspiró y resopló profundamente volviendo a levantar su saco por segunda vez en el día cuando las puertas del ascensor volvieron a abrirse— ¡Oye Ash! —éste la miró confundido—, tengo una reunión con miembros de la liga regional, me desocuparé tipo tres de la tarde —le sonrió— ¿Nos juntamos a las cuatro en la cafetería de la otra vez? ¿Dónde compramos las copas heladas?

—Ya —fue lo único que pudo pronunciar, cuando la pelirroja volvió a desaparecer tras las puertas plateadas del ascensor. Se miró perplejo con su roedor eléctrico— ¿Acaso iba a tener una cita con Misty? —parpadeó un par de veces comprendiendo aquello y una gran sonrisa se formó en sus labios tomando camino hacia su departamento, cuando entró, todo estaba en perfecto orden, ni siquiera había polvo como si hubiera dejado la casa ayer, y no hace un mes. Torció la sonrisa hacia la derecha— Que Misty sepa la contraseña de mi casa tiene sus ventajas.

.—…—…—…—…—.

Delia observaba como el hombre frente a ella, miraba hacia el exterior de la cafetería en la que estaban, lo había visto crecer a la par de su hijo, aunque siempre se había refugiado bajo el manto de un ser totalmente egocéntrico, ella sabía que solo era un niño buscando la admiración y la aprobación de sus pares al estar completamente solo, después de todo, el haber sido criado por un hombre que pasaba la mayoría del tiempo estudiando o trabajando, le facilitó conseguir ese conocimiento para su fachada.

Ash la tenía a ella, por lo que era más libre, más aventurero y un tanto más inocente, pero él no. Gary había tenido que aprender lo dura que era la vida de pequeño, y quizás le había tocado una vida incluso un tanto peor que la de su hijo.

Mientras que Ash había aprendido a amar a un hijo no deseado, Gary había aprendido a vivir con el luto de un hijo muerto antes de nacer, la crianza de una niña no querida por su madre y con su propio divorcio. Y ahora… los caminos de ambos hombres se reunían de una forma bastante curiosa como caprichosa.

—Gary —decidió romper el silencio, el investigador regresó a sí mismo y la observó con una sonrisa—, ¿puedo hacerte una pregunta?

—Por supuesto —dijo revolviendo su taza de café.

—¿Qué opinas de todo esto? —le dijo con una mueca, Gary hubiera querido hacerse el desentendido, pero la comprendió totalmente.

—No puedo decir que es algo fácil y encantador de la vida —le confesó perdiendo su mirada de nuevo hacia afuera, hacia la calle donde transitaban algunos vehículos—. Pero, siendo completamente sincero, me alegra que sea Ash quien esté con Misty ahora —cuando la mirada verde del hombre se cruzó con la mujer, pudo ver que no mentía—. Conozco a Ash, y conozco a Misty —continuó—, y sé que ambos están en buenas manos. De algún modo, me tranquiliza incluso que sea Ash, no sé bien cómo explicar lo que siento, es más como un remolino de sentimientos encontrados, pero es Ash —movió los hombros—, él logró en nada de tiempo que volviera a reconocer a su hija, él consiguió mucho de ella en poco tiempo… —cerró los ojos antes de beber un poco de café—, Cindy no para de hablar maravillas de él. ¿Cómo podría sentirme mal o molesto con ello?

—Era tu familia —susurró Delia frunciendo los labios.

—Cindy lo es —afirmó—y ella nunca dejará de ser mi hija. Ella es la demostración viviente que el tiempo que viví con Misty, el tiempo que estuvimos juntos, fue perfecto. No terminó como esperábamos, pero no podemos lamentarnos por eso. Quiero mucho a Misty, y sé que, aunque hubiéramos intentado volver, no hubiera sido posible. Misty es una persona que no podría estar conmigo sabiendo cuánto daño me hizo tras la muerte de nuestro hijo. Las cosas nunca volverían a hacer las mismas, así que nunca nos engañamos. Preferimos seguir en estado de amigos, por el bien de Cindy.

—Entiendo…

—Es por eso que cuando Cindy me contó lo que planearon con Thiago —soltó provocando que Delia se sobresaltara—, decidí que iba a dejarlos —sonrió de forma ladeada—. Incluso llamé a Misty antes de que ustedes llegaran para decirle que Cindy ya no quería vivir conmigo, que se quería regresar, y por lo que escuché, Ash ya estaba frente a ella en ese momento.

—Ash —susurró la mujer.

—Sé que está preocupada por mí, Delia —Gary colocó la mano en la mesa y la movió para que ésta la tomara, y lo hizo—, se lo agradezco mucho —le dijo colocando la otra mano sobre la de la mujer—. Ha sido de mucha ayuda cuando me quedé solo con Cindy, sus consejos me ayudaron a ser un buen padre cuando me quedé a la deriva y me alegra saber que, pese a no ser mi madre, más de una ocasión se comportó como una.

—Gary…

—Condenado Ash —protestó soltando a Delia para cruzarse de brazo—, la suerte que tiene —la risa que acompañó al castaño tranquilizó a Delia.

—Podemos decir que todos terminaremos siendo parte de una gran familia, como ninguno de los dos tuvo…

—Sí, es una buena forma de verlo, espero poder tratar a Thiago como Ash ha tratado con Cindy —terminó su taza de café y volvió a mirar a la señora frente a él—. Ahí regresaron los niños —dijo cuando vio por la ventana como un emocionado Thiago venía con algo en las manos mientras Cindy iba con las manos empuñadas en el mismo estado de ánimo.

—¡Abuela! —Thiago entró corriendo y se paró frente a Delia enseñándole la medalla con forma de hoja con dos matices de verde— ¡Ya tengo seis medallas!

—¡La batalla fue genial! —exclamó Cindy aun con sus puños cerrados frente a ellos— Los Pokémon de Thiago barrieron con la líder del gimnasio, apenas perdió un Pokémon de los cuatro que usaron…

—Vaya —Gary se cruzó de brazos con una sonrisa—, te veo muy emocionada Cindy.

—¡Es que las batallas de Thiago que he visto, han sido tan geniales papá, no veo la hora de tener yo mis propias aventuras y batallas de gimnasio! —el castaño de ojos verdes se quedó en silencio viendo a su hija hasta que soltó una carcajada— ¿Qué pasa papá?

—Nada, solo pensaba que ustedes crecen muy rápido… —se levantó— ¿Vamos a casa? Supongo que deben estar hambrientos.

—¡Si! —afirmaron al unísono. Gary simplemente los observó a ambos, sin dudas, se complementaban bien.

—De acuerdo —se acercó a Thiago y con una sonrisa apoyó la mano en el hombro del niño—, me gustaría conocerte más Thiago —le dijo—, después de todo te llevaras a mi hija a Kalos en un año más, quiero saber si estará en buenas manos —ambos menores se observaron, sus rostros se tiñeron rápidamente de color Carmin.

—¡Papá! —gritó furiosa la castaña mirando a su padre como si le hubiera salido una segunda cabeza en el cuello.

—Yo lo decía en el buen sentido —se disculpó apoyando la mano derecha en su pecho—, ahora si ustedes se traen otra cosa por ahí, no quiero saberlo.

Abochornados ante la risa de ambos adultos, ninguno de los dos dijo nada, se encaminaron hasta el departamento de Gary en la ciudad.

.—…—…—…—…—.

Quizás simplemente había exagerado en la hora, pensó Ash cuando llegó media hora antes al lugar donde se reuniría con Misty. Había ya tomado un café, se había leído la carta de la cafetería miles de veces y había revisado su móvil tantas veces que ya no tenía notificación nueva, ni ninguna actualización que realizar. Suspiró pesadamente mientras su pierna derecha había adquirido un tic. ¿Por qué estaba tan nervioso? ¡Por todos los cielos! ¡Era un hombre a punto de cumplir treinta y un años, no un niño de quince años!

Aunque la madurez de su edad, se cayó al piso cuando vio entrar a la pelirroja al lugar, se había quitado el abrigo con el que la había visto en la mañana, mostrando la blusa beige y la falda tubo negra que llevaba puesta. Cuando se vieron, automáticamente se sonrieron.

—¿Esperaste mucho tiempo? —le preguntó observando que su reloj marcaba siete minutos pasadas de las cuatro de la tarde.

—No —negó—, llegué hace poquito.

Cuando llamaron a la camarera para tomar su pedido, ésta le sonrió a Ash.

—¿Al fin va a pedir algo más que café? —aquel comentario hizo que Misty lo mirara curiosa, y Ash corriera rápidamente la mirada a la carta fingiendo no saber lo que se encontraba ahí dentro.

—Quiero un mocka con pastel de fresa —pidió.

—Yo quiero un Latte con torta panqueque de naranja —le dijo Misty sin observar la carta, ya que sabía muy bien los productos del lugar. En cuanto la chica se fue, no pudo evitar preguntar— ¿Cuándo llegaste realmente?

—Hace media hora —respondió bajando la mirada. Misty no dijo nada, pero la sonrisa en sus labios lo decía todo.

—Entonces, ¿en dónde te has metido Ash? —le preguntó directamente, para que volviera a mirarla, tenía que sentir que la observaba para caer en la cuenta que era realmente él, el que estaba frente a ella.

—Estuve en Kalos —le confesó—, fui a cerrar todos los círculos que tenía abiertos, con Grace, con Serena y con Clemont.

—¿Con Clemont? —dijo sorprendida.

—Clemont fue a ciudad Lumiose, ésta en Kalos ahora —le comentó—, ambos tuvimos una conversación y decidimos resolver nuestras diferencias como hombres adultos que somos.

—Déjame adivinar —dijo cruzándose de brazos—, ¿tuvieron una batalla Pokémon?

—Por supuesto —respondió animado. Detuvieron su conversación cuando la camarera dejó sus órdenes, luego despedirse, Ash siguió— Clemont me contó que encontraste la carta de Serena, así que supongo que saber el porqué del cierre con Grace y Serena.

—Lo siento —se disculpó rodeando con sus manos, la taza con el Latte—, traté de no violar la privacidad de tu casa, pero cuando Cindy se fue con Gary, no pude evitarlo… lo siento.

—Descuida —Ash acercó la cuchara al pastel—, después de todo, tu charla con Clemont sirvió para que pudiéramos cerrar ese mal círculo que se había formado entre nosotros.

—¿De verdad? —preguntó sorprendida, y Ash le sonrió.

—Sí, muchas gracias por eso.

—De nada Ash, después de todo tú también me ayudaste con respecto a Cindy y…

—Y ahora que he regresado, Misty, quiero ser honesto contigo —aquella interrupción tomó a la pelirroja de improviso—, si yo estoy hoy aquí, es por ti —le confesó, ni siquiera sabía de donde había sacado las fuerzas pero lo había hecho—. Estoy aquí porque te quiero, quiero estar contigo y quiero ser capaz de demostrarte que puedo estarlo por el resto de nuestras vidas…

—Ash —susurró la líder de gimnasio perpleja.

—No pido que respondas de inmediato —le dijo para que se calmara—, quiero ganarme tu respuesta, quiero que te sientas segura. Así que no haré nada que tú no quieras, obviamente, menos en lo de quererte, porque eso sí que no voy a dejar de hacerlo.

Y ahí se quedaron los dos mirándose por un largo rato, sin decir nada más, todo había sido dicho y la respuesta estaba en ella ahora.

Cambiaron de tema, tras un par de minutos sobre cosas banales y sin sentidos hasta que regresaron a los departamentos. Ahí se quedaron observándose otra vez por un par de minutos en silencio antes de entrar a sus hogares.

—Adiós Misty —le dijo antes de cruzar la puerta.

—Adiós Ash —respondió y luego de cerrar la puerta tras ella, cayó de rodillas en el suelo con el corazón latiendo a mil.

.—…—…—…—…—.

Thiago y Cindy regresaban en siete días, una semana en la que Ash se había decidido a empezar con el pie derecho con Misty. Aunque el sol recién empezaba a asomarse en ciudad Celeste, ya estaba levantado, bañado y se encontraba preparando el desayuno, aunque claro, no solo para él.

Observó como el reloj marcaba las siete de la mañana y con una gran sonrisa envió un mensaje a la mujer que vivía enfrente.

Misty aún estaba en la cama, acostada mirando el techo, pronto su alarma sonaría para iniciar la rutina matutina antes de ir al gimnasio Pokémon, pero estaba muy perdida entre sus pensamientos. Las palabras de Ash se habían quedado con fuerza en su mente.

«Si yo estoy hoy aquí, es por ti»

Sacudió su cabeza mientras tomaba el celular para apagar la alarma que empezó a sonar, cuando notó que tenía un mensaje.

«Muy buenos días Misty, ¡No hay nada mejor para iniciar un buen día, que un rico desayuno! Ya tengo todo listo, solo faltas tú. Te espero. Ash»

Tuvo que leer el mensaje más de diez veces para caer en la cuenta que era real. Dejó caer el brazo que sostenía el móvil frente a ella con una sonrisa. Si aquello era un sueño, no quería despertar.

.—…—…—…—…—.

Los siguientes días habían pasado un tanto parecido, Ash la despertaba con un mensaje, la invitaba a tomar desayuno con él, y en la tarde, cuando ella regresaba del gimnasio, la invitaba a cenar. Todo iba bien, ambos la pasaban increíble juntos, reían, conversaban, todo parecía perfecto hasta que el día previo a que los hijos de ambos volvieran, Misty decidió romper esa pequeña rutina que se había creado en ambos y lo citó en el cabo Celeste.

Ash llegó ahí un tanto preocupado por el tono de voz de Misty, y más por el extraño pedido que le había hecho.

Llevar con él, un pequeño ramo de flores blancas.

Ash sin comprender mucho, se acercó al punto de encuentro con el ramo de lirios y rosas blancas. Cuando llegó, la pelirroja estaba vestida con un traje de dos piezas negro y una mirada melancólica en sus ojos verdes, el moreno se quedó paralizado en su lugar cuando entendió porque estaba ahí.

—Hoy es el aniversario de la partida de mi hijo —respondió a la pregunta no hecha—, una semana antes del cumpleaños de Cindy, en este mismo lugar todos mis sueños se hicieron añicos por mi torpeza.

—Misty… —susurró acercándose a ella lentamente.

—Un día como hoy, yo… deje de ser la Misty de antes… yo…

Ash dejó caer las flores al suelo y se acercó lo suficiente para ser capaz de abrazarla con todas sus fuerzas.

—Tranquila Misty, no llores.

—Ash… —se separó de él, secándose el rostro con el revés de su mano—, ¿estás seguro que me quieres a mí?

—Lo estoy.

—¡Soy una mujer divorciada! —exclamó como si aquello fuera un gran pecado.

—Se podría decir que yo soy viudo —respondió moviendo los hombros sin mayor importancia.

—¡Tengo una hija!

—Y no te olvides que también tengo un hijo —continuó sin entender porque la mujer parecía buscar una excusa. ¿Es que acaso ella no lo quería a él?

No.

Él estaba seguro de que ella le correspondía.

¿Qué sería entonces?

—¿Qué pasa si te das cuenta que no soy lo que esperabas y…? —aburrido de la situación Ash la detuvo un grito.

—¡Basta! —con aquella palabra, la pelirroja dejó de hablar para observarlo— ¿Cuántas excusas más te vas a inventar para no aceptar lo obvio? ¿Qué más inventarás para negar lo que sentimos?

—Tengo miedo —confesó entrelazando sus manos a la altura de su pecho—, tengo miedo de lo que pueda pasar, ya fallé una vez… y aunque dije que estaba abierta al amor, no sé si soportaría una segunda vez…

—¿Y por qué habríamos de fallar? —la cuestionó retrocediendo un par de pasos— ¿Crees que yo no tengo el mismo temor? ¡Yo también muero de miedo porque pueda algo salir mal, pero no por eso no lo intento! Ambos tenemos que ser capaces de dejar atrás lo que nos pasó y tratar de ser felices una vez más, no es un pecado, es simplemente una nueva oportunidad que nos da la vida —Misty se quedó callada, simplemente observándolo en silencio—, ¿por qué desaprovecharla? ¿Por qué no intentar ver que sale de esto que sentimos dentro? ¡Yo quiero intentarlo!

Se quedaron un rato en silencio, ash estaba a punto de flaquear, cuando Misty volvió a hablar apretando ambos puños.

—¡Si quieres intentarlo, entonces, ¿qué esperas?! —le dijo la mujer desafiante, cuando Ash la miró, pudo ver un brillo extraño en sus ojos verdes— Demuéstrame que todavía existe una oportunidad para nosotros, la posibilidad de vivir una vida feliz juntos.

Y antes de que pudiera decir algo más, Ash acortó la distancia, colocó su mano derecha en la espalda de la líder y la atrajo hacia él, y con la mano izquierda en el rostro de ésta, la besó.

La besó como ansiaba hacerlo desde hace mucho tiempo.