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Fic Ganador de la Encuesta en "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua"
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Primera Publicación: 1 de Septiembre de 2016
Resubida: 28 de Enero de 2018
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Enredos del Destino
XV
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La vida había sido bastante dura para Gary Oak desde el momento en el que, Misty había perdido el embarazo de su segundo hijo. Fue cuando su esposa despertó con el brillo de su mirada apagado, que supo que su vida ya no iba a volver a ser tan maravillosa como lo había sido desde que llegó al gimnasio Celeste con unas bolsas de libros esperando que ella fuera su compañera de estudio.
La Misty que se había divertido con él investigando, la Misty malhumorada, pero a la vez cariñosa, la mujer que lo había hecho enamorarse por primera vez en su vida. La madre de su hija, había desaparecido.
Y ahora, después de un par de años parecía que había vuelto a despertar, esa Misty que él había conocido estaba otra vez frente a él, pero lamentablemente su sonrisa ya no le pertenecía, sus gestos ya no lo miraban a él y no era él con quien ella estaba jugando tan infantilmente en el borde de la piscina del gimnasio Celeste.
Le dolió, no podía decir que no. Odio por un par de segundo al moreno de cabellos oscuros que ocupaba ahora su lugar, pero cerró sus ojos y tomó aire para tratar de fingir con su mejor sonrisa que nada de eso le afectaba. Porque no podía hacerle eso a ella, no ahora que había regresado a la vida como tanto esperaba y, ante todo, él era Gary Oak, no podía dejar al descubierto cuanto le afectaba.
—¡Hola Familia! —exclamó levando su mano derecha, todos se quedaron quietos en su lugar, pudo notar como el ambiente se puso tenso, y como Ash con vergüenza lo observaba soltando a Misty— ¿Qué no me van a saludar?
—¡Papá! —la chica de cabellos castaños, salió del agua y fue corriendo hacia su padre que la recibió con los brazos abiertos pese a que ésta estaba completamente empapada.
—Hola cariño —le dijo dándole un beso en su fría cabeza— ¿Te estás divirtiendo?
—¡Si! —afirmó separándose de él.
—Qué bueno —se sacudió un poco la ropa que se vio empapada por el abrazo de su hija, y se acercó a los adultos— Buenas…
—Hola Gary —saludó Ash.
—Hola —fue lo que Misty dijo avergonzada, mientras tomaba dos toallas que estaban sobre un banco y le pasaba una a Ash y la otra la usaba ella— ¿Cuándo llegaste?
—Pues recién —le informó con una sonrisa.
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Un silencio incomodo reinaba en la cocina del gimnasio Celeste, mientras Cindy y Thiago arreglaban el desastre de agua que había quedado en el estadio, Misty junto a Gary y Ash estaban tomándose un café mientras se daban miradas fortuitas entre los tres.
El primero que decidió cortar la tensión del lugar, fue el investigador Pokémon que, con una tos fingida, rompió el silencio mirando a su antiguo rival.
—Años sin verte, Ash —dijo con una sonrisa, haciendo que el mencionado se incorporara en la silla.
—Demasiados —respondió.
—¿Y cómo están ambos? —preguntó entrelazando los dedos de sus manos antes de apoyar los codos en la mesa, sonrió cuando vio a su exmujer atorarse con el café y Ash auxiliándola rápidamente— Parece que bien…
—¡Gary! —protestó Misty mirándolo con el ceño fruncido.
—¡Relájate Misty, yo ya lo tengo asumido!
—¿Qué cosa? —preguntó Ash mirándolo confundido.
—Que ustedes son pareja —respondió separando las manos y moviéndolas para señalarlos a ambos—, entiendo que estamos en una situación un tanto rara, pero estoy viendo por la niña que está en el estadio y —miró a Ash— por tu hijo también, tengo que admitirlo que me cayó mejor que el padre.
—Gracias —farfulló Ash, apretando los dientes.
—Cindy está contenta contigo, Ash, me ha pasado hablando maravillas de tu persona—bebió un poco de su café antes de continuar—. Así que estoy tranquilo, si te preocupaba que es lo que pasa por mi cabeza.
—¿De verdad? —el moreno observó a su antiguo rival, aunque la seguridad estaba claramente en cada una de las palabras que el investigador estaba pronunciando, él sabía que algo había detrás. Miró de reojo a Misty, ¿Estaría demostrando su faceta arrogante por ella? De pronto, se sintió mal de la posición que tenía entre ellos dos. Se puso de pie, y se disculpó con ambos— Tengo trabajo mañana, así que discúlpenme, me retiro. —dijo sorprendiendo a la pelirroja.
—¿No comeremos juntos?
—Que sea otro día —dijo con una mueca que se suponía era sonrisa ladeada.
—Bueno —respondió. En cuanto el hombre salió de la cocina, ésta observó a su exmarido de reojo.
—¿Qué? —dijo moviendo los hombros fingiendo no entender el malhumor de la pelirroja.
—Vamos Gary, nos conocemos —le dijo apoyando el codo en la mesa para sostenerse la cabeza con el puño—, lo espantaste al pobre.
—¿Yo? —preguntó con la mano derecha en el pecho e imitándola apoyó el codo izquierdo en la mesa para sostenerse la cabeza con el puño— Me ofendes…
—Gary…
—¿Cómo les va?
—Pues —comentó frunciendo los labios—, bien, hemos decidido ir a paso lento.
—Ah que bien, porque si se la ponías fácil me iba a enojar contigo —le dijo entrecerrando sus ojos verdes.
—¿Por qué? —preguntó la líder de gimnasio alzando la ceja derecha.
—Porque a mí no me la pusiste fácil, me costó mucho sacarte el sí…
—Ah —cambió de postura y se cruzó de brazos con una sonrisa—, lo que pasa es que tú no eras Ash —le dijo con una tonada que al hombre frente a ella le hizo fruncir el entrecejo.
—Misty…
—Ay Gary —negó con la cabeza poniéndose de pie para recoger las tazas—, tranquilo… Estoy haciéndote caso, estoy dándome una segunda oportunidad, pero tranquila… Ojalá tú puedas pronto encontrar a alguien —y tras eso, le dio la espalda para lavar la loza.
—Ojalá —ahora con los dos codos apoyados en la mesa, la observó— aparezca pronto… —tras suspirar dio un aplauso que sobre saltó a la mujer frente a él, ésta volteó hacia él indignada, pero Gary con su mejor sonrisa, volvió a hablar— ¡Ahora hablemos de los nueve años de nuestra pequeña hija!
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Con los preparativos del cumpleaños de Cindy, Ash desapareció del campo de visión de la líder de gimnasio y solo se comunicaba con ella por mensajes de texto, ya que encontraba desubicado de su parte meterse en algo que les pertenecía a ellos, mientras que Thiago si se paseaba por el gimnasio Pokémon para acompañar a su amiga y conversar de las aventuras que estaba teniendo.
Gary observó a Misty un par de veces mientras sonreía, se reía o simplemente fruncía el ceño frente a la pantalla de su celular, «Sí, Misty había regresado», se dijo para sí mismo, mientras volvía a concentrarse en la decoración del gimnasio con una sonrisa melancólica en sus labios.
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Cuando el cumpleaños de Cindy llegó, el lugar estaba repleto de gente que conocía tanto a la madre como al padre de la cumpleañera, había también varios niños con los que Cindy había compartidos sus años de escolaridad básica, pero no estaba muy interesada en ellos, más bien prefirió buscar a Thiago y a su padre, apenas entraron por la puerta del gimnasio Celeste.
—¡Cindy! —Ash exclamó hacia la niña que vistiendo un vestido enlazado en la espalda color rosado, se acercó emocionada hasta el hombre que se agachó frente a ella— ¡Muy feliz cumpleaños! —para sorpresa de la jovencita, Ash le enseñó una pokébola desactivada.
—¿Qué es?
—Pues —el hombre de ojos castaños, observó a su hijo que se paró a su lado con una enorme sonrisa—, qué Thiago te diga…
—Es un Dedenne —le dijo con una enorme sonrisa.
—¿Qué? —gritó, pero enseguida se vio cohibida por todas las miradas de sus invitados, sonrió nerviosa y tras mirar con odio a Thiago, le sonrió a Ash— ¿Usted lo consiguió?
—Me hicieron el favor de conseguirme uno —le dijo también sonriéndole, mientras Cindy activaba la pokébola dejando salir al roedor eléctrico característico de Kalos.
—Oh… es muy bonito —exclamó al verlo en sus manos, el Pokémon movía su cabeza observándola con curiosidad— Hola Bonito —le dijo, y luego con su mano derecha le dio una caricia en la cabeza—. Oh, es un Pokémon adorable, aunque su hijo lo use como insulto —frunció los labios ante la movida de hombros que realizó el chico de ojos celestes con una sonrisa divertida—. Luego nos presentamos bien, ¿de acuerdo, Dedenne? —tras hablarle al Pokémon, lo regresó a su pokébola para darle un abrazo a Ash— Gracias Ash, muchas gracias por el regalo.
—Fue un regalo de ambos —le dijo abrazándola también— ¡qué bueno que te agrade!
Gary Oak se acercó a su exmujer con los brazos cruzados, observando la escena entre Cindy y Ash frente a él. Había oído que Cindy se llevaba bien con él, pero nunca imaginó que a ese término donde ambos se miraban y se reían como si se conocieran de toda la vida.
—Estoy sorprendido —soltó, haciendo que Misty dejara de mirar la escena para verlo.
—¿Por qué?
—Porque nuestra hija es bastante especial, no le gusta relacionarse mucho con las otras personas —comentó—, pero veo como es con Ash y con Thiago y no deja de asombrarme, no puedo evitarlo.
—Bueno, hay personas que nacen con el carisma para llegar a los corazones de las personas más hurañas —declaró la pelirroja cerrados los ojos.
—¿Hablas por experiencia propia? —replicó divertido. Pero no recibió palabra alguna, solo una mirada intimidante de parte de la mujer.
Aquel cumpleaños, sirvió también como parte del reencuentro, tanto Tracey como Brock no tardaron en abrazar a su amigo perdido después de tanto tiempo sin tener noticias de él.
—No lo puedo creer —Brock no podía dejar de observar al joven que Ash tenía tomado por los hombros, Thiago observaba a ambos hombres frente a él bastante cohibido— ¿De verdad es tu hijo?
—Así es —sonrió apretando un poco los hombros de su hijo—, Thiago, saluda a mis amigos de antaño, él es Tracey, observador Pokémon y actual cuñado de Misty —dijo con una sonrisa.
—¿Es tío de Cindy? —le preguntó, por lo que Tracey afirmó con una sonrisa.
—Así es, también soy su padrino —le informó—. Conocí a tu padre y a Misty cuando ellos tenían tu edad.
—Vaya… —Thiago estaba emocionado de poder conocer a más personas que habían tenido relación con su padre de forma tan cercana.
—Y él es Brock, actual doctor Pokémon —continuó Ash— y una de las personas más importantes durante mis primeros años como entrenador Pokémon.
—Ay, Ash no te pongas cursi —dijo el moreno de cabellos castaños con una enorme sonrisa agachándose hacia el niño—. Hola Thiago, gusto conocerte, y dime —se acercó a él ladeando la sonrisa— ¿Ya tienes novia?
—¿Novia? —preguntó rojo de la vergüenza, mientras Ash con las manos cubriéndole las orejas a su hijo, lo movía lejos de Brock.
—¡Solo tiene Once! —le reclamó frunciendo el ceño. Brock lejos de ofenderse o algo, le dio una palmeada en la espalda a Ash, orgulloso.
—Me sorprende verte como padre, pero te ves tan bien —exclamó contento.
—Gracias.
—Voy con Cindy —Thiago se disculpó y salió casi corriendo de aquel grupo.
—Lo has criado muy bien —Tracey miró al niño llegar con Cindy, quien conversaba con un par de niñas, que parecían estar aburriéndola— Y tú te ves tan distinto…
—Misty también cambio —agregó Brock, viendo hacia donde la pelirroja conversaba con una mujer—, la última vez que la vi estaba desanimada. Me daba una pena verla tan triste.
—Bueno, la pérdida de un hijo debe ser demasiado dolorosa —Tracey se cruzó de brazos y los tres quedaron en silencio por un par de segundos, hasta que Ash soltó algo que hizo que tanto el observador como el doctor se miraran un par de veces y luego al consultor Pokémon que sonría con la mirada fija en Misty, ésta al sentirse observada, le regresó la sonrisa antes de seguir conversando con su invitada.
—Lo que les dije, estamos en pareja —los miró a ambos que parecían haber perdido no solo el habla, sino también el color de sus rostros—. Estoy saliendo con Misty.
—¿De verdad? —preguntaron los dos.
—Así se han dado las cosas desde que regrese a Kanto —les informó, con la clara alegría que aquello le provocaba, reflejada en la voz.
—Increíble —soltó Brock sin salir de su asombro.
—Genial —Tracey fue ahora el que le palmeó la espalda, también contento con aquello—. ¡Cuídala!
—Con mi vida —afirmó.
Tras conversar de otras cosas sobre sus vidas, Ash se acercó a saludar al profesor Oak y ahí se quedó conversando mientras el cumpleaños iba pasando, hasta que finalmente llegó el momento de la torta y de los deseos por parte de Cindy. Observó a todos antes de soplar la enorme vela con el número nueve que adornaba su pastel en forma de Poliwag, agradeciéndole a todos los presentes por haber asistido.
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Aquellos días de incomodidad parecían estar por acabar para Ash, cuando Misty le informó que Gary partiría al día siguiente hacia la región Unova y no sabía cuándo iba a regresar. Por un lado, se sentía un tanto en paz, pero por el otro lado no dejaba de incomodarle el hecho de que no iba a ser la única vez en que iba a vivir una situación así con el exmarido de su actual pareja, no solo por quien era para ella, sino por lo que era para él también. Después de todo, Gary Oak además de ser su rival de la infancia, fue lo más cercano a un hermano que había tenido toda su vida, antes de iniciar su viaje Pokémon.
Suspiró y se dejó caer en el sillón con los brazos extendidos y la cabeza colgando hacia atrás. Definitivamente, tener relaciones tranquilas no era algo que él pudiera conseguir con facilidad.
—Papá —movió la cabeza en busca de la voz de su hijo que traía su mochila colgando del hombro izquierdo.
—¿Vas a salir? —le preguntó acomodándose bien en el sillón.
—Voy a entrenar con Misty, Cindy me dijo que espere un poco para reiniciar mi viaje, no sé qué está tramando la Dedenne, pero me sirve para practicar mientras.
—De acuerdo, que te vaya bien —le dijo despidiéndose con un gesto de su mano, para luego volver a su posición despatarrada en el sillón.
—Papá… —tras el sonido que hizo el moreno con los ojos cerrados, Thiago torció el gesto antes de hablar—, ¿te preocupa el papá de Cindy? —ante la pregunta, Ash se sentó de golpe como si tuviera un resorte en la espalda.
—¿Qué?
—Te he notado raro desde que Gary está aquí, ¿sucedió algo, ya no estás con Misty?
—Nada de eso, Thiago —le respondió negándole con la cabeza—. Aún sigo saliendo con Misty, solo que quise darles su espacio mientras Gary se despedía de ambas, se va a vivir a Unova.
—Ah… —el joven de cabellos oscuros se acercó a su papá y tras colocar la mano derecha al lado de su boca le susurró—, pero no deberías preocuparte, yo sé que a Misty le gustas mucho.
—¡Thiago! —dijo avergonzado, pero el retoño de Ash solo se rio de éste.
—Nos vemos, papá —y aún riéndose de su pobre padre, salió del departamento dejándolo completamente solo.
—Este hijo mío —suspiró volviéndose a acomodar en el sillón, observó el reloj pulsera de su mano izquierda y tras ver que aún le quedaban dos horas para ir a buscar a Pikachu al centro Pokémon antes de salir hacia su reunión en ciudad Carmin, decidió que iba a descansar un poco, pero no le duró mucho la tranquilidad, ya que el sonido del timbre lo hizo mirar confundido la puerta —¿Se le habrá quedado algo a Thiago?—Dudó por un par de segundos, pero su hijo conocía la clave de ingreso, se puso de pie y caminó hacia la puerta, tras abrirla se quedó sorprendido ante la persona que estaba frente a él.
—Buenos días Ash —el hombre de cabellos castaños y ojos verdes estaba parado frente a él con una sonrisa, y una bolsa en su mano derecha que levantó al ver que Ash no respondía— Me comentaron que no tomas así que, traje café y dos pedazos de pastel, ¿Puedo pasar?
Aun un tanto confundido el moreno se movió de la puerta para que el investigador Pokémon pasara al interior de su departamento— Bonito departamento —comentó dejando la bolsa sobre la mesa americana de la cocina.
—Si —respondió volviendo en si—, ¿Qué te trae por aquí Gary?
—Oh, al fin reaccionas —sonrió y sacó los vasos de café y la cajita que encerraba los pasteles—. Quería tomar una taza de café con mi viejo amigo de la infancia antes de irme a Unova, ¿hay algo de malo en eso?
Ash miró a Gary seriamente, cuando éste le regresó la mirada, supo en ese momento que había mucho más que solo una reunión de viejos conocidos. Gary necesitaba hablar con él, y no le quedaba más que aceptarlo, él tenía que dejarle en claro que haría todo lo posible para que Misty y Cindy fuera felices mientras estuviera en sus manos hacerlo.
Ambos se sentaron en la mesa de la cocina, enfrentados, cada uno con un vaso de café y el trozo de torta, aunque ninguno había tocado sus cosas aún.
—Bien Ash —Gary rodeó su vaso con ambas manos antes de iniciar la conversación—, voy a ser directo contigo, porque después de todo, tú lo has sido conmigo desde el inicio —éste solo afirmó ante aquel comentario—. Verás —tras aquella palabra se quedó callado, no era propio de él quedarse sin palabras, y menos ante Ash, pero ahora la situación era distinta, ahora no hablaba de ellos, hablaba de alguien más.
—Gary —Ash bajó la mirada a su vaso de café y viendo aquel líquido oscuro, junto el valor para hablar—, te prometo que mientras esté en mis manos, haré todo lo posible para que tanto Misty como Cindy estén bien —afirmó mirándolo—. No dejaré que nada les suceda ni a ellas ni a mi hijo, cuidaré a los tres con mi vida.
Gary sonrió de lado antes de mirar a su eterno rival.
—Eso es un poco codicioso de tu parte, Ash.
—Pero no imposible —contestó con una enorme sonrisa, ante aquel gesto el investigador no pudo evitar reírse de éste.
—No has cambiado en nada, ¿eh, Ash? —preguntó.
—¿A qué te refieres?
—A como eres… Por favor Ash —aspiró profundamente antes de continuar—, cuídalas mucho, no te imaginas el dolor que es para mí, separarme de ellas en este momento donde ambas están al fin conviviendo como madre e hija, no te imaginas cuanto anhelé, cuando deseé el día en que pudiera ver a esa Misty de la que me enamoré hace doce años otra vez.
Ash se quedó observando a Gary un par de segundos, pudo ver la pena y un poco de rabia en sus palabras, entonces lo comprendió.
—¿Aún la amas? —preguntó.
—¿Yo? —trató de hacerse el desentendido acomodándose en la silla— Yo…
—Gary —insistió.
—Yo —soltó el aire por la nariz resignado y afirmó con la cabeza—, supongo que tengo que ser sincero al menos contigo. Sí, la sigo amando como el primer día.
—Por qué entonces…. —de pronto, el moreno no entendía nada entre aquella pareja.
—Porque ella ya no me ama —respondió moviendo los hombros con resignación—. Sé que todo lo que hemos pasado con Misty el último tiempo, hizo que el amor que ella sentía por mí, se redujera a simple cariño, a amistad… pero yo nunca pude dejar de amarla.
—Vaya…
—¿Y qué me dices de ti? —Gary se cruzó de brazos—. Tú mejor que nadie puede entender como me siento, o me vas a negar que Misty fue lo más cercano a un primer amor que has tenido en tu vida —las palabras del investigador lo tomaron tan desprevenido que no pudo evitar ponerse rojo por la vergüenza—. Misty es una mujer inolvidable, me costara arrancarla de mi corazón, pero tengo la fe que en algún lugar de Unova encuentre alguien, que al menos me haga olvidarla.
—Gary…
—No te he dicho esto para que te sientas incomodo ni nada por el estilo Ash —se excusó rápidamente—, solo que sentía que debía ser sincero contigo. Misty cree que ya lo superé, que para mí es tema del pasado, que ni siquiera me duele verla contigo, pero no es así. Esto me está matando y creo que por eso también tomé la decisión de irme a Unova, necesito poner distancia entre los tres, al menos por un tiempo.
—Lo siento —se disculpó Ash haciéndole una pequeña reverencia.
—No te preocupes —le dijo agitando las manos frente a él—, era algo que tarde o temprano iba a pasar, Misty es una chica estupenda, y no era difícil suponer que en algún momento despertaría y volvería a reiniciar su vida… —terminó su café de golpe antes de terminar su frase—. Ash —lo miró fijamente—, aunque yo no pueda estar con Misty como me gustaría, de verdad, te lo digo de corazón, me alegra que seas tú quien esté con ella.
—¿De verdad?
—Sí Ash, porque la conozco a ella, y te conozco a ti… —apretó los labios y afirmó con la cabeza—. Sé que serán felices, por favor cuídala para que no te pase lo que a mí… Ella se merece una vida feliz.
—¿Y tú?
—No te preocupes por mí —movió la mirada hacia una foto de Ash con Thiago que estaba pegada en el refrigerador—, estaré bien, entre tanto trabajo que haré en la reserva, no tendré tiempo para lamentarme —el moreno lo observó—. Y que Thiago cuide de Cindy cuando se vayan a Kalos —le recalcó.
—Ni lo dudes, la haré que la cuide como si se tratara de su hermana —ante aquella frase Ash se puso de pie y le extendió la mano a Gary—. Que inicies una nueva vida agradable.
El nieto del profesor Oak se puso de pie, le tomó la mano de Ash, pero le dio un jalón y le dio un abrazo con palmeada en la espalda.
—Si no cuidas a Misty te mataré, lo sabes —le susurró entre dientes aumentando la fuerza de las palmeadas.
—¡Qué te vaya bien en Unova! —respondió Ash apretando también los dientes mientras le devolvía las palmeadas fuertes en la espalda al investigador.
Cuando se soltaron, se quedaron mirando fijamente. Verde contra Café, castaño contra morocho, mas como siempre, terminaron en una sonrisa.
—Es hora de que me vaya —le dijo Gary señalándole el trozo de torta que ninguno de los dos probó—. Dáselo a Thiago —le pidió antes de acercarse a la puerta, se detuvo y volteó hacia el dueño de casa, haciéndole detener los pasos—. Mañana me voy temprano, me gustaría que fueran con tu hijo a despedirme.
—¿Seguro?
—Sí —afirmó—, estoy seguro que Cindy necesitará la mano amiga de Thiago con ella…
Ash con solo mirarlo pudo saber a qué se refería, la semana que había compartido Thiago con Grace había sido un infierno para él por mantenerse lejos de su hijo… Gary que había criado solo a Cindy, debería estar pasando por los mismos sentimientos. No era lo mismo soltarlos a la vida, que saber que no podías verlo por otros asuntos.
—No te preocupes, ahí estaremos.
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Temprano en la mañana, todos estaban reunidos en el puerto de ciudad Carmin habilitado para el despegue de Hidroaviones hacia la región Unova.
—Bien, familia —Gary dejó la maleta en el avión antes de dirigirse las personas que lo fueron a despedir—Ash, ve a ver al abuelo de vez en cuando, sabes que le gusta hablar contigo.
—Claro.
—Misty, cuídate —y miró a Ash una vez más—, sean felices
—Tú también cuídate, por favor —le pidió Misty con ambas manos en su pecho. Éste sonrió y asentó con la cabeza antes de dirigirse a su hija que lo miraba con los ojos llenos de lágrimas.
—Ay, no me digas que mi hija está llorando… —comentó ladeando la sonrisa.
—¡No estoy llorando! —protestó la jovencita aguantándose el llanto.
—Pórtate bien, y hazle caso a tu madre, ¿ok?
—Si papá —ella se abrazó a su padre con fuerza—. Voy a extrañarte mucho, por favor llámame siempre.
—Por supuesto —se separó de ella con la mano derecha apoyada en los cabellos castaños de la niña—. Thiago… —éste lo miró—, gracias por ser su amigo.
—Ah, no es nada —sonrió—, me gusta serlo.
—Qué bueno —se irguió en su posición y tras darle un nuevo vistazo a los cuatro movió la mano frente a éñ—. Adiós.
Y una vez que el investigador subió al hidroavión, éste no tardó en despegar. Cindy no aguantó más las lágrimas y se ocultó contra el hombro derecho de Thiago, éste solo le dio una pequeña palmeada en la espalda.
—Todo estará bien, Cindy, ya lo verás.
Misty miró a su hija y luego a Ash, sin saber que decir o hacer. Pero Ash conocía la solución perfecta para esa tristeza que rodeaba a la pequeña.
—¿Qué les parece si los invito a comer un tazón gigante de helado, con galletas, chocolate y frutas de todos los tipos?
—¡Cindy, helado! —insistió Thiago tratando de que se separa de su hombro.
Ésta miró a Thiago, luego a Ash, y enjuagándose las lágrimas con el revés de sus manos se acercó al moreno.
—¡Pero que sea gigante! —le pidió antes de adelantarse y ser seguida por Thiago.
Ash desvió a la mirada hacia la mujer de cabellos anaranjados que tenía a su lado y ésta le sonrió. Luego, le tomó la mano, entrelazando sus dedos para seguir a sus hijos.
