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Fic Ganador de la Encuesta en "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua"
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Primera Publicación: 15 de Septiembre de 2016
Resubida: 28 de Enero de 2018
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Enredos del Destino
XVI
Final
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El estadio del gimnasio Celeste estaba completamente vacío, solo estaba la jovencita de cabellos castaños sentada en las gradas, observando -desde ellas- la magnitud del recinto de combates de su madre. Con una mueca en sus labios, miró la hora en el teléfono celular que ocultaba entre sus manos.
Suspiró.
Si Ash no se había equivocado con los cálculos, su padre debería estar por llegar a la región Unova. Quería asegurarse de que llegó bien, por lo que se había aislado para prepararse. No quería que su madre la viera tan afectada y que, Ash y Thiago se vieran decepcionados por sus intentos fallidos por reanimarla.
Ya había estado separada de Gary en otras ocasiones, pero nunca por tanto tiempo, que su padre se fuera tan lejos a vivir, era un cambio muy significante para ella. Estaba triste. Y aunque recuperar a su madre había sido algo muy bello para ella, el investigador era su padre, quien la crió, quien la acompañó y el que la cuidó cada vez que estuvo enferma.
Suspiró una vez más.
Extrañaba mucho a su papá y esperaba poder sentirse mejor con el pasar de los días.
El teléfono en sus manos comenzó a vibrar producto de la alarma que había colocado. Tras apagarla, marcó el número telefónico de su padre y esperó con impaciencia que le contestara.
«Wow, mi hija es adivina»
Cuando la voz del castaño sonó del otro lado, Cindy no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas.
—Ash me dijo que era probable que, a esta hora, ya estuvieras es Pueblo Arcilla —respondió tratando de que no se le notara el nudo atorado en la garganta.
«Pues sí, el avión aterrizó hace pocos minutos, estoy esperando mi maleta en este momento»
—Qué bueno…
«¿Cindy?»
—¿Papá?
«¿Estás bien?»
—Sí —afirmó y la voz le sonó claramente entrecortada.
«Qué bueno que estás bien, casi pienso que estás llorando, ¿alguien te hizo algo?»
—No papá, estoy solo un poco triste… —hizo una pausa— Papá —Cindy dudó en lo que decirle al hombre que le había dado la vida, pero necesitaba su aprobación para poder ir con Misty—, ¿Qué piensas de que salga a recorrer el mundo con mis Pokémon un poquito antes de que tenga diez?
«¿Quieres acompañar a Thiago por las medallas que le faltan?» Aún con la tristeza que sentía, no pudo evitar sonreír de lado. Su papá la conocía tan bien.
—Sí, estoy aburrida en ciudad Celeste, no es tan entretenida como ciudad Verde donde podía visitar a mis padrinos o al abuelo… —suspiró—. Quiero recorrer un poco de mi región antes de partir a Kalos tras mi examen. Thiago tiene que ir a Isla Canela… ¡Me encanta esa ciudad! ¿Puedo ir?
«Pues no sé, Cindy, solo tienes nueve… y…»
—¡Anda sí! —sus labios se fruncieron— ¡Anda, así tengo la cabeza ocupada y no te extraño!
La niña sabía cómo tocar el corazón de su padre para que éste se derritiera en sus manos. Sonrió cuando su padre suspiró del otro lado de la línea.
«Si tu mamá te deja, ok, tienes mi permiso también.»
—¡Gracias papá, te amo! —dijo emocionada— ¡Ojalá te vaya súper bien en el trabajo, tienes que mandarme muchas fotos!
La risa del investigador no tardó en sonar.
«Claro que sí pequeña. Cindy, llegaron por mí, hablamos luego, ¿ya? Ahí me cuentas como te fue con tu madre»
—Ya papá —afirmó con la cabeza—, cuídate.
«¡Tú más si sales de viaje! Chao hija»
Cuando bajó el teléfono para apagarlo, volvió a suspirar moviendo los hombros con resignación. Su padre estaba haciendo lo que le gustaba, su madre estaba disfrutando de la vida una vez más, porque la veía sonreír a diario gracias a Ash, Thiago estaba ya listo para salir otra vez y ahora ella, si encontraba la aprobación de su madre, también tendría algo que hacer.
Miró su teléfono celular, y se asustó un poco cuando la imagen de Thiago apareció en la pantalla; la estaba llamando por teléfono. Movió su dedo hacia el lado derecho cortando la llamada, lo que menos quería en ese momento era hablar con alguien y que notara que había llorado. Pensó ignorarlo cuando un mensaje apareció en pantalla.
«Aunque no me quieras contestar sé que estuviste llorando»
—¿Qué rayos? —dijo observando para todos lados, y ahí lo vio. El joven de cabellos negros y ojos color cielo la veía con los brazos cruzados a pocos pasos de ella. Los adelantó y tras eso, le entregó un pañuelo verde que traía en su bolsillo.
—No llores, te ves más fea, Dedenne —le dijo con una sonrisa. Cindy solo lo observó de reojo mientras se secaba las mejillas húmedas por culpa de aquellas odiosas lágrimas—. Vine a buscarte para que planeemos que le vamos a decir a nuestros papás.
—De acuerdo —afirmó regresándole el pañuelo—, vamos, no tenemos tiempo que perder.
Thiago la miró con una sonrisa y también afirmó con la cabeza.
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La profesora Juniper, mujer encargada de los principiantes en la lejana región Unova, esperaba con las manos dentro de su bata blanca por el investigador que se acercó a ella mientras guardaba su teléfono celular.
—Es bueno tenerte aquí Gary —le dijo con una sonrisa—, la reserva Pokémon será un éxito con tu ayuda.
—Sin dudas —respondió también con una sonrisa.
—Verás, le dijo mientras se dirigían al auto que los llevaría hasta el lugar—, he contratado a una asistente, es muy buena e inteligente, me ha ayudado a diseñar muchas cosas dentro de la reserva, pero eso sí, tiene una personalidad un tanto brava, aunque creo que harán buenas migas.
—¿Cuándo la conoceré?
—Regresa mañana, ha tenido que organizar unas cosas con mi papá, pero no creo que tarde demasiado, él regresa en la tarde.
—Entonces —dijo mientras subía su maleta al automóvil—, estaré solo por el momento ahí.
—Así es —afirmó—, será bueno para que te pongas en clima con tranquilidad.
Tras eso, no conversaron de trabajo, más cosas banales sobre el viaje y esas cosas. Cuando llegaron a la reserva, la profesora no descendió, solo volteó hacia el investigador.
—Tengo cosas que hacer en el laboratorio, así que estamos reencontrándonos en la noche para cenar, ya mi padre debe estar en casa para esa hora, ¿te parece?
—Claro —asentó con la cabeza. Siempre era un placer para él, conversar con Cedric Juniper, el investigador sabía tanto de leyendas como de fósiles Pokémon que lo dejaba maravillado cada vez que conversaban.
Bajó del automóvil con su maleta en mano despidiéndose de la profesora quien a través de la ventana, movió la mano derecha en señal de despido.
Cuando Aurea Juniper se alejó del lugar, Gary giró sobre sus pies para observar el lugar que sería su hogar de ahora en más. Soltó el aire por la nariz, y cuando iba a adelantar un paso hacia la puerta, un grito retumbó en todo el lugar.
El investigador apuró sus pasos ante el grito, la profesora Juniper le había dicho que no había nadie en la reserva Pokémon, pero aquellos gritos la contradecían.
Cuando llegó al lugar, observó a una mujer de larga cabellera castaña mirar con pavor una puerta doble de metal, por el sonido que, hacia aquella puerta cerrada, algo estaba encerrado ahí dentro.
Se acercó a abrirla, pero la voz de la mujer lo detuvo justo cuando iba a jalar la manilla.
—¡Por favor, no! —le suplicó, pero fue tarde, Gary movió la manilla y ésta se abrió dejando en libertad al Archen que salió de su encierro a perseguir a la mujer, quien presa del pavor, volvió a huir del ave prehistórica.
El nieto del Profesor Oak la veía un tanto confundido, ¿quién era esa mujer?
Tras dejar su maleta, tomó una pokébola y llamó a su Alakazam, el Pokémon Psíquico, utilizó su confusión para paralizar al Pokémon y atraerlo hacia sí, para abrazarlo. Archen pareció reconocerlo porque inmediatamente se dejó consentir por el hombre.
—¡Te dije que no abrieras la puerta! — protestó una vez más la mujer acercándose, mientras acomodaba su cabello.
—Me dijeron que no había nadie aquí —miró al Pokémon en sus brazos—. Y creo que se dice gracias...
—¿Gracias? —la mujer frunció los labios observándolo detenidamente— Estoy en tratamiento para vencer mi Ornitofobia, ¿sabes? y si no hubieras abierto esa puerta, no tendrías que haberme salvado. —Gary solo la miró de reojo—. A todo esto, quien eres tú, traté de terminar mis asuntos tempranos para venir a esperar a quien se hará cargo de esta reserva —colocó las manos en su cintura—. Seré su asistente.
El investigador torció el gesto formando una sonrisa de soslayo.
—Oh, vaya, soy Gary Oak, y parece que seré tu jefe.
—Vaya —la mujer lejos de intimidarse, recorrió al castaño de pies a cabezas—, lo que los años han hecho contigo, Gary —éste se confundió, aquella mujer lo conocía— ¿Por qué esa cara? Todo el mundo que viene de pueblo Paleta sabe quién eres —dijo con un movimiento de su mano derecha—. Déjame presentarme —le extendió la mano derecha—, soy Azul, soy de la generación que salió después de ti de pueblo Paleta. Llevémonos bien, ¿sí? —Gary confundido iba a tomarle la mano cuando Archen volvió a agitarse.
—¿Le has hecho algo al Pokémon? —protestó Gary tratando de volver a calmarlo.
—No que yo recuerde —dijo pensativa— Archeops estaba con él, mientras yo a la distancia trataba de limpiar su recinto.
—¿Tienes ornitofobia? —le preguntó tras lograr que Archen cesara sus ganas de atacar a la joven frente a él.
—Sí, tuve un problema con un Pokémon volador cuando era niña, desde ese momento he tratado de volver a hacerme amiga de ellos, a veces lo logro, pero cuando se agitan mucho —en eso, Azul se movió y Gary notó algo en su cabello, se acercó a ella alejando con el brazo izquierdo a Archen y con la mano derecha tomó parte del cabello de la mujer de ojos azules que parecía un tanto sonrojada por la cercanía del investigador.
—Ya encontré el problema —dijo, logrando que Azul volviera al planeta tierra y dejara de andar por las nubes con el miedo que eso le generaba. Observó la mano del castaño y se encontró que tenía en el cabello una flor de baya en el cabello. Y no cualquiera, sino la favorita de Archen.
—Por esto me estaba atacando —el Pokémon en brazos de Gary movió las alas afirmando la teoría—, vaya, me siento tonta.
—No te preocupes —Gary sonrió dejando al Pokémon en el suelo para estrecharle, ahora sí, la mano a su asistente—, lograste que un Pokémon que no puede volar lo hiciese sin necesidad de evolucionar —pese la confusión de Azul, tomó la mano de Gary—. La profesora me dijo que tu especialidad es la evolución Pokémon y te interesa en particular, la de los fósiles —ella afirmó aun tomándole la mano a su jefe—. Perfecto, trabajemos juntos a partir de ahora, Azul.
—Sí.
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Si bien la decisión ya estaba tomada para ella, necesitaba de la aprobación de la pelirroja para llevar a cabo su plan. Ella quería salir, ella quería acompañar a Thiago en el resto de su viaje, quería acompañarlo en la liga y ver si realmente serían capaces de viajar juntos los dos en una región tan lejana de su madre y de su padre.
Apretó los labios y observó a su madre quien cruzada de brazos movió sutilmente la cabeza hacia la derecha esperando entender que le pasaba a la niña frente a ella. A su lado, Ash estaba en la misma posición, pero mirando a su hijo con la cabeza ladeada hacia la izquierda.
Ambos niños se veían algo cohibido ante sus padres, pero Thiago no dejaba de susurrarle cosas a la niña que, tras mirarlo de reojo, adelantó un paso.
—Mamá, quiero acompañar a Thiago el resto de su viaje hasta la liga —dijo decidida apretando los puños. La seriedad de sus ojos verdes, hicieron que Misty hiciera una mueca que parecía ser una sonrisa ladeada.
—¿Y? —le preguntó esperando más argumento de Cindy.
—Quiero ver si puedo convivir fuera de casa con Thiago —informó.
—O si yo te soporto —susurró el chico de cabellos oscuros con una sonrisa burlesca en sus labios.
—O si me convierto en una asesina antes de iniciar mi viaje Pokémon —gruñó mirando al hijo de Ash de reojo. Quien lejos de asustarse, solo amplió más la sonrisa.
—Entonces —Misty movió la mano derecha frente a ella—, déjame comprender esto, estás pidiéndome permiso para salir con Thiago por las medallas que le faltan, y acompañarlo en la liga. Quieres ver como se llevan, antes de ir a Kalos el año entrante.
—Así es —Cindy confirmó con un movimiento de su cabeza—. Cuando regrese del viaje, iniciaré el curso para tener mi licencia Pokémon y poder ir a Kalos.
—Ya veo —la líder de gimnasio se miró con Ash antes de volver la mirada a su hija—. Entonces, ¿qué te parece si tenemos una batalla Pokémon y si me ganas te dejo ir?
—¿De verdad? —Cindy parecía encantada con la idea. Misty afirmó.
—Ahhh —se quejó Thiago cruzándose de brazos—, ¿Por qué Cindy puede enfrentar a su mamá y yo no a mí papá?
—Bueno —el moreno de ojos café puso la mano derecha en el hombro izquierdo de su pareja y sonrió de lado—, si quieren podemos hacer una batalla dos contra dos, ¿qué dices Misty?
—Pues —miró a Ash con una enorme sonrisa y luego a los niños que parecían más que ilusionados con aquella batalla—, bien, tengamos mañana una batalla doble en equipo.
—¡Bien! —festejó Thiago con un movimiento de su brazo.
—Niño malcriado —susurró Cindy mirándolo, pero luego una sonrisa se formó en sus labios mirando a su madre frente a ella. Iba a ser su primera batalla contra su madre de forma oficial, estaba más que emocionada por aquella oportunidad.
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La batalla Pokémon en donde Thiago y Cindy enfrentarían a Ash y a Misty se llevó a cabo temprano en la mañana. Los niños emocionados, habían decidido cooperar entre ellos para derrotar a sus padres; Thiago había oído en sus viajes por las ciudades que componen la región Kanto, que aquellas personas a las que se enfrentarían eran un buen equipo, y por la química que se veía entre ellos aun del paso del tiempo, estaba más que seguro que serían un dúo difícil de derrotar. ¡Pero ellos podían ser mejor!
Los Pokémon de Ash y Misty ya estaban en la piscina del estadio. El Chinchou de Misty esperaba ansioso moviendo sus antenas, a su lado, estaba Buizel sentado a los pies de Ash cruzado de brazos.
Thiago lanzó la pokébola de Frogadier, mientras que Cindy lo acompañó con la pokébola de Squirtle. Ambos Pokémon saltaron frente a sus entrenadores en las plataformas flotantes de la piscina.
—¡Empecemos esto de una vez! —dijo Misty elevando su brazo.
—¡Squirtle usa rayo burbuja contra Chinchou! —la niña de cabellos castaños fue la primera en lanzar la orden interrumpiendo a su madre quien la veía con una sonrisa.
—Hija mía debía ser —las burbujas se acercaban a gran velocidad contra su Pokémon— ¡Rayo! —el potente ataque eléctrico no solo repelió las burbujas, sino que también golpeó al Pokémon tortuga.
—¡Squirtle! —Cindy lo llamó, aliviándose al ver que se levantaba sin problemas.
—Mi turno —Thiago adelantó un paso—, ¡Hidropulso! —su Pokémon rana giró en el aire lanzando la esfera de agua que se dirigía hacia el Pokémon de su padre.
—Buizel —Ash solo llamó a su Pokémon y éste inmediatamente repelió la esfera con su propio Hidropulso—, ahora usa Aqua Jet —la nutria ni dudo en cubrirse de agua para dirigirse a gran velocidad contra el Pokémon de Thiago.
—¡Frogadier usa pulso umbrío!
—Chinchou ayuda a Buizel con tu brillo mágico —el Pokémon de Misty obedeció repeliendo el ataque de Frogadier provocando una densa nube de polvo que se disipó con rapidez cuando Buizel continuó su camino contra su oponente.
—¡Frogadier usa…! —Thiago se vio interrumpido por el brazo de Cindy.
—Mi turno, somos equipo después de todo —la escena que Ash y Misty observaban -sin dudas- les sacó una sonrisa a ambos, Thiago asintió— ¡Squirtle cola de acero al agua! —el movimiento del Pokémon tortuga no solo bloqueó el Aqua jet golpeando a Buizel, sino que alcanzó a golpear a Chinchou— De nada — Cindy le sonrió a Thiago.
—Bien — Ash llamó a su Pokémon— ¡Usa puño hielo!
—¡Squirtle ayuda a Frogadier con cola de acero!
—No hija —intervino Misty— ¡Chinchou rayo contra Squirtle!
—¡Frogadier!
Buizel corría a toda velocidad contra Frogadier preparando su puño cuando éste saltó dándole paso al Pokémon tortuga de Cindy, quien logró aventar lejos al Pokémon nutria quedando a merced del rayo de Chinchou, pero el Pokémon rana de Thiago mostró gran velocidad sorprendiendo a su padre y a Misty repeliendo el rayo con un Hidropulso formando una densa nube de polvo.
—Excelente forma de unir fuerzas —Ash asentía sonriendo siendo seguido por Misty.
—¡Gracias! —ambos chicos asintieron felices.
—¡Sigamos! —Misty volvió a levantar su brazo— ¡Rayo!
—¡Buizel usa Hidropulso!
Ambos ataques se juntaron creando una enorme esfera de agua cubierta de electricidad.
—Cindy —Thiago llamó a su compañera.
—¿Si? —cuando observó al chico a su lado pudo ver la enorme sonrisa que llevaba— De acuerdo —asintió— ¡Squirtle gira dentro de tu caparazón!
—¡Frogadier usa tu Hidrobomba contra Squirtle y luego ataque rápido!
Las órdenes de los niños descolocaron un poco a ambos adultos, Squirtle había entrado en su caparazón y giraba a gran velocidad sobre su lugar hasta que la esfera de agua lo golpeó levantándolo por los aires mientras que Frogadier corría a gran velocidad logrando así esquivar ambos el ataque de sus padres.
—¡Rayo burbuja!
—¡Pulso umbrío!
Ambos ataques se unieron recorriendo el campo a gran velocidad.
—¡Chinchou usa ventisca!
—¡Buizel usa ataque rápido y luego Aqua jet!
—¡No lo harán! —ambos chicos movieron sus brazos ordenando nuevamente— ¡Squirtle más burbujas/hierba lazo, Frogadier!
Sorprendiendo aún más a sus padres, ambos niños utilizaron su velocidad para golpear a los Pokémon contrarios con fuerza, Chinchou había sido sorprendido por el ataque antes combinado que potenciado con las nuevas burbujas había apresurado su paso logrando herirlo un poco mientras que Buizel, aunque había podido esquivar el ataque de ambos Pokémon, no pudo evitar las hierbas que salieron del suelo aventándolo con fuerza sin posibilidad de completar las órdenes de su entrenador.
—¡Eso! —ambos chicos celebraron chocando sus puños.
—Oye Ash —Misty llamó a su pareja mientras veía a los niños frente a ellos.
—Dime.
—Creo que los subestimamos un poco, ¿No te parece?
—Creo que es hora de luchar en serio —él la observó ladeando su sonrisa— ¿Comenzamos? —Misty le asintió.
—¡Oigan! —Cindy los llamó.
—¿Qué ya se rinden? —Thiago reía junto a su amiga— ¡Pulso umbrío!
—Ya quisieran —Misty observó a su Pokémon— ¡Brillo mágico!
—¡Squirtle ayuda a Frogadier con burbujas!
—Lo siento Cindy —Ash movió su brazo— ¡Buizel!
El rápido movimiento del Pokémon nutria sorprendió a Cindy, quien vio cómo su Pokémon era golpeado con fuerza con el puño hielo de Buizel antes de atacar, lo que provocó que el brillo mágico de Chinchou no solo repeliera el pulso umbrío de Frogadier, sino que también lo golpeara aventándolo contra el suelo.
—¡Squirtle, Frogadier! —los chicos parecían asustados, sus Pokémon ya se veían algo débiles.
—Misty —Ash llamó a su compañera quien lo miró—, terminemos con esto.
—Adelante.
—¡Buizel usa Aqua jet! —el Pokémon anaranjado se cubrió rápidamente de agua.
—¡Frogadier levántate y usa hierba lazo! —Thiago llamaba a su Pokémon quien se levantó con un poco de dificultad obedeciendo la orden de su entrenador.
—¡Ventisca! —la orden de Misty sorprendió a los chicos quienes veían como el viento helado no solo eliminaba las hierbas, sino que comenzaba a congelar a Buizel.
—Pero si Buizel se congela… —Cindy vio a Thiago.
—Podemos ganar —completó Thiago y sonrió.
—¡Cola de hierro, Squirtle!
—¡Ataque rápido, Frogadier!
Ambos Pokémon se acercaron a gran velocidad cuando un rayo los sorprendió lanzándolos lejos.
—No subestimen mi Aqua jet de hielo, niños —Ash sonreía viendo como Buizel continuaba su camino— ¡Ahora Misty!
—¡Chinchou, Ventisca una vez más!
La orden de Misty sorprendió a los jóvenes entrenadores que trataban de alentar a sus Pokémon cuando la ventisca les prohibió moverse quedando en el suelo para ser golpeados por el proyectil de hielo quedando fuera de combate al instante.
—Parece que esto la ganamos nosotros —dijo Ash chocando la mano con la de Misty.
—Así parece… —tras mirarse con una sonrisa, cambiaron la mirada por una seria, y tras afirmar con la cabeza se acercaron a sus hijos, quienes tenían sus Pokémon en brazos.
—Perdí —susurró Cindy mientras abrazaba a su Squirtle.
—Estoy impresionado —comentó Ash, logrando que ambos niños lo observaran—, ¿Cómo lograron tan buena comunicación en batalla?
—Pues —Thiago acariciaba la cabeza de Frogadier que lo observaba apenado—, con los entrenamientos que Misty nos ha dado.
—Increíble —le dijo Ash extendiéndole la mano a su hijo para que se pudiera de pie.
—¡Que decir! —exclamó la pelirroja— Soy una buena maestra —y ante su risa y la de Ash, le extendió la mano a su hija.
—Yo quería ganar —protestó la niña tomándole la mano a Misty para ponerse de pie.
—¿Tenías muchas ganas de ir?
—Sí —afirmó Cindy sin mirar a su madre.
—¿Tu papá lo sabe?
—Mi papá dijo que lo que tu dijeras para él estaba bien.
—Típico de Gary —protestó la pelirroja frunciendo los labios— Thiago —el mencionado miró a la líder de gimnasio—, ¿prometes que estarán bien?
—Sí —afirmó con una sonrisa—, prometo cuidar a Dedenne bien.
—¿Cuidar? —Cindy miró a Thiago con odio— ¡Ni que fuera tu mascota!
—Que tierno —el joven de cabellos oscuros juntó las manos bajo su mejilla derecha—, ya ni te quejas de Dedenne… —Cindy no le dijo nada, pues volvió la mirada a su madre.
—Ya, vayan —le dijo la pelirroja cerrando los ojos—, acompaña a Thiago lo que falta de viaje.
—¿De verdad? —Misty afirmó ganándose inmediatamente un abrazo de su hija— ¡Lo haré bien mamá, ya lo verás!
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Tiempo después…
—Ya llegué —el hombre moreno de cabellos oscuros apareció frente al gimnasio celeste vistiendo una chaqueta negra, pantalón azul y una mochila a juego en su espalda donde estaba parado el roedor eléctrico que siempre lo acompañaba.
—Justo a tiempo Ash —le sonrió la mujer pelirroja que vestía un jean azul y una blusa de mangas largas color amarilla—. Estaba terminando de poner el cartel por la semana que estará cerrado. —le indicó mostrándole dicho letrero pegado a la puerta del recinto.
—No puedo creer que mi hijo ya esté en la liga Pokémon —exclamó Ash con orgullo en sus palabras.
—Thiago es un niño muy listo, nada que ver contigo a su edad —las palabras de Misty hicieron que Ash se cruzara de brazos molesto con su novia— Ay ya —se acercó a él y le dio un beso en la mejilla— Sabes que te quiero, ¿verdad?
—A veces lo pondría en duda —gruñó aun con el ceño fruncido. Misty sonrió moviendo la cabeza, buscando su mirada.
—Ay Ash —pasó sus manos por el brazo derecho de éste para tomarse de él—, vamos, tú también me dices cosas que me molestan a mí a veces…
—Bueno, si tienes razón —relajó un poco los brazos para que la pelirroja pudiera tomarse mejor—¿Nos vamos?
—Sí —afirmó, pero antes se paró delante de Ash, aun tomándolo del brazo.
—¿Qué?
—Gracias Ash
—¿Por qué?
—Por todo lo que has hecho estos meses, por la paciencia y todo el cariño que has estado entregándome todo este tiempo, por ayudarme a salir de ese caparazón en el que estaba sumergida —Ash se soltó del agarre de su pareja, y la tomó del rostro— ¿Ash?
—No es nada Misty, pero si vamos al caso, yo también debería agradecerte por todos los enredos que me ayudaste a desenredar, a superar… No pensé nunca terminar así… pero te amo Misty.
—Yo a ti Ash —le dijo, al momento que el moreno unía sus labios en un beso.
—¿Ahora si nos vamos? —le preguntó con una sonrisa ladeada.
—Sí Ash —le afirmó—, que nuestros hijos nos esperan.
