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Fic Ganador de la Encuesta en "Los Castigaré en el Nombre de los Pokémon de Agua"

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Primera Publicación: 3 de Octubre de 2016

Resubida: 28 de Enero de 2018

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Enredos del Destino

Epilogo

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Un año después.

Cindy Oak se dirigía un tanto emocionada al gimnasio Celeste, detrás de ella venía un orgulloso profesor Oak que veía a su bisnieta dando saltos de la euforia que tenía por el carnet que portaba en sus manos; había recibido su licencia Pokémon. Ahora estaba calificada para competir en las ligas Pokémon autorizadas y eventos de ciudades. Ahora era una entrenadora Pokémon con todas las letras.

Cuando cruzó las puertas de cristal del recinto de combates, fue sorprendida por el confeti y las tiras de papel de colores que explotaron sobre su cabeza. Su madre, junto a Ash y Thiago le habían realizado una pequeña celebración por conseguir su ansiada licencia.

—Muchas felicitaciones hija —Misty apoyó ambas manos en los hombros de la joven frente a ella—, estoy muy orgullosa de tu logro.

—¡Bien hecho Cindy! —exclamó Ash enseñándole el pulgar derecho

—Gracias a todos —dijo la castaña, se separó de su madre para poder enseñarles su carnet de entrenadora—. Soy oficialmente entrenadora Pokémon.

—Y no es porque sea mi bisnieta —comentó el viejo Oak observando a la niña a su lado—, pero ha sacado el mejor puntaje de su generación.

—Soy la mejor —afirmó la joven de diez años.

—¿Entonces ya podemos ir a Kalos? —preguntó Thiago quien era el que lucía más emocionado por aquella noticia.

—¡Sí! —afirmó parándose al lado de su amigo, al quien ya alcanzaba en altura—. Mi papá dijo que iba a venir a despedirse, así que en cuanto lleguen, nos vamos.

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Gary Oak tardó unos tres días en llegar a ciudad Celeste, tiempo en el que Cindy se dedicó a organizar todo lo que iban a realizar en el viaje. Había muchos puntos de Kalos que quería recorrer y visitar.

—Vamos a competir, no a jugar —le reclamó Thiago observándola desde el marco de su puerta.

—Ya lo sé —respondió guardando su guía Pokémon en su mochila rosada. Luego la dejó a un lado y apoyando las dos manos en el colchón de su cama, miró al joven frente a ella. Al contrario que Cindy, Thiago no había variado nada en su apariencia pese a tener doce años. Seguía tal cual, como si se hubiera detenido en el tiempo, mientras que ella había cambiado mucho en tan poco tiempo. Su cuerpo había empezado a estilizarse un poco y su cara ya no estaba tan redondeada como cuando tenía ocho años— Thiago…

—¿Sí? —preguntó cruzándose de brazos.

—Gracias…

—¿Por qué? —soltó bastante sorprendido quitándose del marco de la puerta.

—Por ser un amigo para mí durante todo este tiempo…

—Ah —el chico de ojos celestes, deslizó su dedo índice derecho por debajo de la nariz—, sí, de nada… Tú también has sido una buena compañera para mí.

Cindy se puso de pie y se acercó a Thiago con una sonrisa.

—Hagamos nuestro mejor esfuerzo en Kalos, ¿te parece?

—Me parece —dijo tomándole la mano que le extendía—, ganemos todo y luego nos veremos la cara en la final…

—Vas a perder Ketchum —respondió mirándolo desafiante.

—Eso lo veremos Oak…

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El Aeropuerto estaba lleno de gente, la mayoría jóvenes entrenadores con destino al mismo sitio donde Thiago y Cindy se dirigían. Aunque Ash estaba tranquilo conversando con Gary y con Azul, quien había sido presentada ante el grupo para el cumpleaños número diez de Cindy, la pelirroja observaba al par de entrenadores con cara de espanto. Aunque Thiago y Cindy no paraban de mirarse de reojo, Misty estaba desesperada recordándoles mil y una cosa que tenían que hacer.

Cuando Thiago notó que Cindy iba a explotar, le tomó la mano a Misty y se la sacudió un poco.

—Tranquila Misty —le pidió—. Vamos a llegar a ciudad Lumiose, ahí me espera mi tía Bonnie y el tío Clemont.

—Sí, además Thiago tiene una casa en la ciudad —dijo Cindy como si fuera la gran cosa—, podemos pasar a ella, si necesitamos algo.

Tras dudarlo, Misty suspiró.

—Ok, está bien —se agachó un poco y los abrazó a los dos—. Voy a extrañarlos muchos —le dijo apretándolos sutilmente—, den lo mejor, ¿de acuerdo?

—¡Sí Mamá! —afirmó Cindy.

—¡Lo haremos Misty! —aseguró Thiago.

—¿Ya terminaste de llorar? —preguntó Gary con una sonrisa burlona observando a su exesposa.

—Payaso —gruñó la pelirroja y miró a Azul—. Es insoportable, ¿verdad?

La castaña que estaba al lado de Gary, lo miró como si le pidiera disculpas, antes de hacerle un gesto con los dedos a Misty.

—Un poquito —dijo la chica de ojos azules ganándose la mirada molesta de su actual pareja.

—¿Y te pones de su lado? —la única respuesta de Azul fue mover sus hombros, sin importancia— ¡Ash!

—Yo, ¿qué? —dijo observando a los tres adultos que parecían metidos en algo, mientras él estaba conversando con su hijo.

—¿Qué tal llevas la vida con este Gyarados? —preguntó Gary desafiando a Misty.

—Tranquila —respondió sorprendiendo a todos, incluso a la misma Misty—, mientras tenga helado cerca —susurró por lo bajo, causando que Gary riera a más no poder y la pelirroja lo mirara irritada mientras el pobre hombre ponía las manos en señal de disculpa.

—¡Hola! —saludó Cindy moviendo su mano derecha— ¡Papás y parejas, nos vamos!

—Sí —Thiago afirmó señalando el techo del aeropuerto con el dedo índice—. Acaban de confirmar nuestro vuelo.

—Ya —Ash fue el primero en pararse frente a su hijo, colocó las manos en sus hombros y con una sonrisa, le dijo—, has quedado entre los primeros ocho en tu primera competencia, estoy seguro que puede irte mucho mejor allá —también miró a Cindy—. Pónganle empeño y consigan todas las medallas.

—¡Si! —afirmaron los dos.

—Hija —Gary tomó las manos de su pequeña, no tan pequeña ahora—, cuídate mucho y trata de no meterte en situaciones peligrosas, los Ketchum son especialistas en eso.

—Es verdad —afirmó Misty cerrando los ojos.

—¡Oigan! —protestaron Thiago y Ash al mismo tiempo.

—¿Sabes que cualquier cosa que necesites, solo me llamas, de acuerdo? —continuó el investigador.

—Sí papá —afirmó.

—Bueno —Azul adelantó un paso buscando en su cartera—, yo no me quería quedar atrás de esto, así que les traje un regalito para ambos —le dijo entregándoles un rectángulo de unos cinco centímetros de largo.

—¿Qué es? —preguntó Cindy, al momento que Thiago con curiosidad activa un haz de luz sobre el dispositivo que indica la proximidad del Pikachu que Ash tenía a sus pies.

—¿Es un Radar Pokémon?

—Sí —afirmó con una sonrisa la mujer de ojos azules—. Le será muy útil a la hora de buscar Pokémon, ya que te dice la habilidad y si tiene algún ataque raro sin necesidad de atraparlo primero.

—Wow —exclamaron los niños— ¡Gracias Azul!

—De nada, está en periodo de prueba, pero que mejor que ustedes lo prueben.

—Gracias —agradeció Ash tomando el dispositivo de la mano de su hijo— por pensar en mi hijo también.

—No hay problema Ash —dijo sonriendo.

—Entonces —Misty volvió a abrazar a los jovencitos antes de soltarlos para que tomaran la escalera mecánica—, ¡Cuídense!

—¡Sí! —dijo Thiago moviendo la mano derecha—. ¡Ah, y suerte papá!

—¡Verdad! —Cindy se veía de pronto emocionada en la mitad de la escalera— ¡Hazlo Bien Ash! ¡Mamá no lo arruines!

Misty miró a su hija hasta que esta desapareció, para luego mirar a su novio a su lado que parecía querer ser tragado por la tierra en ese momento.

—¿A que iban las palabras de los niños?

—Bueno, este —ante el nerviosismo de Ash, Gary intervino ganándose la mirada aliviada del moreno.

—Nosotros también ya nos vamos.

—¿Qué? —Misty frunció los labios y se cruzó de brazos— Pensé que se quedarían a comer.

—Será en otra ocasión —intervinó Azul con una mueca—, nuestro bebé no puede quedarse solo tanto tiempo.

—¿Bebé? —preguntó Ash inclinando la cabeza, confundido.

—Es un Cranidos —agregó Gary rápidamente—, pero prácticamente nos ve como sus padres, si no nos encuentra, empieza a destruir todo a cabezazos.

—Espero que —Azul llevó su mano derecha al rostro con cara de preocupación— el profesor Juniper no esté muy herido cuando lleguemos.

—El profesor Cedric podrá con él —le comentó el castaño para relajarla un poco.

—Bueno, será en otra ocasión entonces —dijo Misty antes de darle un abrazo a Azul y luego uno a Gary, al cual le susurró—. Me alegra verte tan feliz.

Gary no dijo nada, solo le sonrió de lado, moviendo las cejas con esa pose tan egocéntrica que solo él poseía.

—Nos veremos pronto —afirmó Ash despidiéndose de la pareja que no tardó en girar sobres sus pies para tomar el transporte hacia la región Unova.

—¿Qué haremos nosotros? —le preguntó Misty al moreno, él se miró con Pikachu y luego tomó por la cintura a su novia.

—Tú y yo, tenemos que ir a un lugar —le informó entrecerrando los ojos, causando sin dudas, mucha incertidumbre en la pelirroja.

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Llegaron al décimo piso del Paradise Cerulean, ahí, Ash cubrió con ambas manos, los ojos de la pelirroja mientras avanzaban hasta el departamento del moreno.

—Cindy y Thiago me ayudaron con esto —le susurró al momento que le quitó las manos de la vista, permitiéndole ver a la mujer de cabellos anaranjadas todo el living cubierto de pétalos de rosa roja, y globos—, espero que te guste…

—Ash… —respondió emocionada mientras avanzaba dentro del departamento— ¿A esto se referían los niños? —Ash afirmó.

—He estado planeando este momento desde que Thiago cumplió los doce años, Misty —se acercó hasta la mesa de centro y tomó una caja, la líder de gimnasio se sorprendió al instante—, verás yo —abrió la cajita de color negro alargada dejando ver dos anillos de oro blanco con una delgada línea de oro en medio —, a mí… —corrió la mirada buscando fuerza y luego observó a su pareja decidido—, me gustaría mucho Misty, que intentaras compartir tu vida con la mía, de una forma más comprometida a la que llevamos.

Misty observó los anillos y después a Ash, podía notar claramente los nervios de aquel hombre frente a ella, sonrió de lado.

—¿Te crees en condiciones para soportarme el resto de mi vida?

Ante aquella pregunta, Ash se relajó completamente y afirmó decidido.

—Por supuesto, estoy más que seguro que puedo aceptar ese desafío.

—Entonces —Misty se acercó a Ash y se detuvo justo frente a él, casi a milímetros de éste—, arriesguémonos Ash, no perdemos nada con intentarlo.

—¿Eso es un sí? —preguntó emocionado.

—Claro que es un sí, Ash —elevó ambas manos al rostro del moreno para acercar su rostro al de él—. Tomemos esta segunda oportunidad de ser felices sin complicaciones ni cargas en la espalda.

—¡Gracias, gracias! —emocionado, le dio besos por todo el rostro a la pelirroja—, prometo que la llevaremos bien.

—Eso espero —y sin más lo besó. Esperando de corazón que esta segunda vida que iniciarían juntos, fuera mucho más fácil que la que ya habían atravesado.

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—¿Dónde estamos? —preguntó Cindy un tanto incomoda por aquel lugar, Thiago la llevaba de la mano, casi a la arrastra. Desde que bajaron del avión, Cindy solo alcanzó a saludar a Bonnie que había llegado a recibirlos, cuando el joven Ketchum la tomó de la mano para llevársela disculpándose con su tía. Y así estaban ahora, Thiago no la había soltado desde entonces, hasta que llegaron a un lugar donde había muchas fotos. Cindy se detuvo en seco al darse cuenta de donde estaban.

—Te traje para que conozcas a mi mamá —le dijo con una sonrisa enorme que descolocó a la joven Oak. Cindy se acercó hasta el cubículo que señalaba Thiago, ahí la foto de una mujer sonriéndole a un bebé de cabellos oscuros la hizo sentir un tanto incomoda— ¡Mamá! —saludó a la foto emocionado, y luego se paró tras Cindy colocándole las manos en el hombro— Te quiero presentar a una amiga, ella es Cindy Oak, es hija de la nueva pareja de papá —presentó aún sonriendo, Cindy lo veía sin poder quitarse la incomodidad—. Papá está en buenas manos, mamá —sonrió y luego se acercó hasta el vidrio y pegó una flor que traía en su bolsillo—. Y yo también, con ella —le susurró—, es muy buena guía y asesora. Aunque sea mi rival, estoy seguro que le ganaré.

—Thiago —gruñó entre dientes—, te estoy escuchando.

El muchacho de ojos celestes rio nervioso, y luego le hizo una reverencia a la tumba de Serena.

—Nos estamos viendo mamá —se despidió—, espero que veas desde arriba como esta vez si llego a la cima —y tras eso, salió rápidamente de ahí.

Cindy hizo una reverencia rápida y salió tras su amigo, cuando lo alcanzó, lo frenó del brazo.

—¡Thiago!

—¡Vamos Cindy! —le dijo con una enorme sonrisa— ¡Hay una región que recorrer!

Confundida como estaba por toda aquella escena, solo atinó a afirmar.

—Bien, Ketchum, salgamos a ganar esta liga.