Capitulo Treinta y uno.
Capítulo Final.
Parpadeo repetidamente para asegurarme que la persona que tengo frente a mis ojos sentada en aquel sillón, donde por algunas noches he compartido conversaciones íntimas con Brittany, no me está apuntando con una pistola. ¿De dónde demonios ha sacado el arma? ¿Quinn estará en la misma situación con Brody? ¿Estará en peligro ella también? Debo asegurarme que las chicas no entren aquí, de lo contrario no se de que sea capaz Julia en este estado. Aun que me demuestra estar relajada, jamás debemos de jugar con la mente de gente así.
Un escalofrío recorre mi espina dorsal de solo pensar en que quizás Quinn la esté pasando peor que yo, que Julia pueda tener más de una víctima bajo su poder si Santana y Brittany aparecen. ¿Qué sucede si Quinn esta lastimada? O peor aun… muerta. Vuelvo a cerrar mis ojos esta vez sollozando por ser tan idiota de caer en la trampa que Brody me tendió haciéndome pensar que estarían aquí.
¿En que estaba pensando? No puedo matar una mosca, no estoy armada y mucho menos tengo mente y capacidad para cargar un muerto en mis hombros. Pero me niego rotundamente a vivir sin Quinn en mi vida mucho menos por una situación así. Julia esta de mente, pero no le haría daño a la mujer que supuestamente ama ¿Cierto? Y no me refiero a mí, claramente he sido su estorbo todo este tiempo, pero quizás ella solo quiere estar con Quinn.
No seas idiota, Rachel. Ella está con Brody… ¡Reacciona ahora mismo!
Mi respiración comienza acelerarse junto a la adrenalina que corre por mi cuerpo manifestándose con un ligero sudor en mi frente y manos. Demonios, deseo llorar, correr, salvar a Quinn y volver a llorar en sus brazos. Solo quiero escapar de aquí, pero tengo que controlar esta situación, debo pedirle a mi corazón que marche con tranquilidad antes de tomar la decisión equivocada. Tranquila, Rachel. Piensa con claridad. Me repito una y otra vez dentro de mi mente, el único lugar donde ella no puede acceder.
Siento que ha pasado una eternidad desde que he abierto la puerta que permanece aún abierta en mis espaldas creyendo que podría encontrarla aquí, pero en realidad solo han pasado fracciones de segundos en la realidad que me rodea pero mi mente lo ha procesado rápidamente. Intento caminar hacia atrás, dar dos pasos aunque sea para toparme con el marco de la puerta y así poder salir corriendo de aquí, pero ella reacciona ante mis planes.
— No tan rápido… — se levanta del sillón aun apuntándome. No me permito seguir retrocediendo por miedo a que dispare, después de todo no la conozco en absoluto. — Ven aquí. — inclina su cabeza hacia el costado señalando hacia donde estaba ella sentada con anterioridad.
A pesar de sentir como mis labios parecen ser cortados con una navaja intento hablar sin exasperar su ánimo.
— J-Julia… — aclaro mi garganta sin que ella pueda percatarse de mi acción, de nada me sirve mostrarme más débil de lo que estoy ahora mismo. — No cometas alguna estupidez que luego puedas arrepentirte. — Ella solo ladea su cabeza hacia un costado y sonríe de lado, como una completa psicópata.
— No creo que a ti te interese mis arrepentimientos — me respondes moviendo el arma entre sus manos — Pero, de todos modos, tú definitivamente no serias algo por lo cual arrepentirme. Imagínate como quedara eso en mi historial… — levanta su mano libre como si estuviera remarcando un titulo, la noticia del momento. — Julia Roberts acaba con la descendencia del capo mafioso. — Apunta su pistola hacia arriba e imita un "boom" con su boca — Definitivamente seré una maldita genio en mi círculo de amigos.
La garganta comienza a picarme. Ella desde un primer momento ha sabido que pertenezco a una familia de mafiosos a pesar de que mi padre ha tomado la decisión de apartarse y alejarse de mi familia para protegernos.
— ¿De eso se trata? — Digo con mi garganta rasposa — ¿Matarme para qué? Aun así Quinn no estaría contigo.
Comienza a reír — ¿Qué te hace pensar que quiero a Quinn, estúpida? Y déjame decirte que si quieres salir de aquí entrando en mi mente para hacerme cambiar de opinión vas por mal camino. — Decido dar definitivamente los dos pasos que me faltan recorrer para voltearme libremente y salir corriendo pero ella se apresura — ¡He dicho que quieta, imbécil! — me detengo ya que casi puedo sentir la pistola en mi pecho. — Camina… — dice completamente enfadada apuntando con su cabeza hacia atrás.
No me atrevo a seguirla desafiando, ambas giramos sin cortar nuestro contacto visual. Esta vez ella queda de espaldas a la puerta y yo retrocedo cinco pasos lejos de ella, sintiendo como choco con la mesa ratona en mis gemelos.
— Bien, ahora mismo me dirás quien es la niña que siempre anda con ustedes.
— No sé de qué niña hablas. — respondo haciendo el último intento de desafiarla. No sé porque actúo así teniendo en cuanta que aquí salgo perdiendo, pero mi instinto no me deja rendirme.
— Rachel… aquí la paciencia se me está agotado. — me amenaza con su tono de voz.
— Pues, mátame entonces. Ya te estás tardando ¿no?
Ella solo sonríe — No sin antes obtener la información que quiero. Ahora habla…
— ¿De qué sirve a ti saber quién es?
— Si tiene tu misma sangre debo también eliminarla, como lo hare con tus hijos.
El estomago se me pone duro como una roca. ¡Mis hijos no!
— ¡Habla, Rachel! Danielle ya me ha dicho que es hija de una de ustedes.
— Danielle… — susurro negando con mi cabeza y una sonrisa falsa. Ella ha sido un chivo expiatorio más. — No es mi hija — digo para salvar la vida de ella. — No es hija de ninguna de nosotras — aclaro antes que descubra la verdad — Solo pensábamos adoptarla.
— Vaya… — silba como si estuviese sorprendida — Has sido una buena puta entonces… dime que te ha pedido casamiento y te felicitare para luego matarte — no digo nada pero automáticamente cruzo mis manos acariciando mi anillo, volviendo a pensar en Quinn y mis ganas de salvarla — ¡No puede ser! — Chilla fingiendo alegría — Bien por ti, gatita.
— Ya mátame de una vez, maldita infeliz. — Intento de la otra forma pero no resulta. Ella vuelve a subir su pistola apuntándome hacia mi cabeza tras ver frente a mis ojos el cañón de la pistola.
— Tus deseos son órdenes… — susurra
Cierro mis ojos y lo próximo que escucho es el arma disparándose pero impactando su bala en mi brazo izquierdo. Lanzo un grito desgarrador, siento como mi brazo arde, como la sangre corre por mi brazo escapando fuera de mi cuerpo. Rápidamente lo aprieto con mi mano derecha abriendo mis ojos para ver porque ha impactado en esa parte de mi cuerpo pero un grito me llama la atención.
— ¡Rachel! ¡Toma el arma! — grita una voz ajena a nosotras dos. Mi visión se vuelve más clara y busco desesperada donde ha caído la pistola pero sin tener éxito. — ¡Debajo de la barra! — vuelve a gritarme y no demoro en tomarla entre mis manos trasladando rápidamente mi mirada hasta la persona que ha salvado mi vida momentáneamente.
— ¿Keira? — pregunto sorprendida, dudosa y con el pánico invadiendo mi cuerpo. Siempre pensé que si debía dudar de alguien en mi trabajo, ella ocuparía el primer lugar. Nunca hay que juzgar.
— Ayúdame aquí. — me pide y yo le coloco seguro al arma antes de guardarla detrás de mi jean.
— Gracias. — digo una vez que llego a su lado.
— Luego me agradeces, ahora ayúdame atarla.
Sin demorarnos mucho mas, recibiendo los insultos y golpes por parte de Julia para poder zafarse de nuestro agarre, decido llamar a la policía y pedirle a Keira que declare con la policía.
— Debo encontrar a Quinn… a ella también quieren matarla. — Le explico a Keira tras pedirle que declare y rechazar mi idea ya que solo ha presenciado mitad de la historia.
Julia comienza a reír como una completa loca, aun sentada en el piso amarrada de pies y manos.
— ¡Quinn ya debe estar siendo devorada por gusanos! — grita enloqueciendo cada vez mas.
— Vete, Rachel. — Me habla Keira sacándome de los pensamientos negativos que ya comienzan a formarse en mi mente.
Asiento y le doy un último vistazo a Julia que aun continúa burlándose de mí, alegando que jamás la encontrare ya que no sé donde la han llevado, pero la noche comienza a despejarse para mi tras sentir como suena mi móvil.
Llevo mi mano hasta la parte trasera rozando el mango del arma sintiendo un leve escalofrío. Frunzo mi entrecejo tras ver el número de Quinn y rápidamente deslizo mi dedo desesperada por sentir que ella aun está con vida.
— ¡¿Quinn?! — grito desesperada llamando la atención de Keira y Julia que termina con las maldiciones que lanza contra mí. — ¿Quinn, eres tú?
— Mami… — siento el susurro de Charlotte recordando rápidamente como se la ha llevado con ella — Tengo miedo.
— ¿Dónde estás? Dime ahora mismo e iré por ti. — respondo sin hacer referencia al nombre de la pequeña para no darle pistas a Julia que abre sus ojos tras entender que he recibido respuesta del otro lado. Intenta desatarse removiéndose en su lugar, pero Keira rápidamente la inmoviliza recostándola en el piso para sentarse sobre ella, en su espalda.
— No lo sé mami. Es una casa grande. Ven… — susurra.
— ¿Una casa? Tienes que ser mas especifica. — Julia comienza a reír burlándose de mí por no tener el lugar exacto.
— Es como la casita de los aviones que hemos visto cuando viajamos — rápidamente mi mente viaja aquel día donde Quinn nos mostraba parte de las instalaciones junto a un depósito donde guarda su avión.
¡Un deposito, Rachel!
— Dime que mas ves… — pido.
— No mucho, me tienen encerrada en el auto de mamá sola. — la escucho sollozar.
— Tranquila, no llores. Todo saldrá bien, cielo. Ahora acércate a la ventanilla y dime que puedes ver.
— Solo… solo… — se queda en silencio unos segundos — Árboles, Paul esta fuera del coche…
— Espera ¿Paul está ahí?
— Si mami.
— Pídele ayuda a él… — digo desesperada.
— No, él es malo mami. Él apunto a mamá con una pistola. — dice asustada, dejándome completamente helada. — Veo… si, si… veo un cartel — dice entusiasmada. — tiene un 6, también un 9 y otro 6… y hay… hay agua. Veo a-agua — comienza a tartamudear nerviosa.
— ¡Eres una genio! No cortes la llamada y no hagas ruido ¿de acuerdo? Haz lo posible para que Paul no descubra el móvil.
— Bien, si, si — repite susurrando — Él no tiene que verte mami.
— Tranquila, cielo. No me vera. — digo antes de dirigirme hacia Keira y pedirle que me mantenga informada de todo. No dudo en dejarla a solas con Julia, después de todo ella me ha salvado la vida, de todos modos Santana ha llegado mientras hablaba por móvil escuchando con interés lo que Keira le relataba.
— ¿Quieres que te lleve?
— No, prefiero que te quedes aquí. He venido con Kurt.
— Déjame ir contigo, Brittany puede quedarse. Déjame ayudarte. — vuelve a pedirme. — Keira solo asiente indicándome que no la rechace, que es buena idea llevarla conmigo lo cual solo me limito asentir también y comenzar a correr hacia la salida con Santana siguiendo mis pasos.
— ¡Kurt! — grito una vez que salimos al callejón y llegamos hasta la acera donde mi amigo permanece discutiendo con el gorila número uno en la puerta.
— ¡Esta gente es desagradable! — Dice molesto una vez que llega hasta nosotras — ¿Santana? ¿Qué hace ella aquí? — Se cruza de brazos aumentando aun más su malestar.
— Se saluda antes, Querubín — responde Santana mostrando la amabilidad que nunca tuvo con nosotros en el instituto — no te imaginas la cantidad de cuchillas que tengo escondidas en mi peinado esta noche. — entrecierra sus ojos recibiendo un empujón de mi parte para que deje de molestar a Kurt.
— Debemos irnos, ya. — digo cruzando la calle.
— ¿Qué demonios te ha pasado, Rachel? — grita Kurt viendo con horror mi brazo, el cual cada vez se siente más débil por la falta de sangre.
— Conduce, Kurt. Quinn está en peligro. — pido echándome hacia atrás por el dolor repentino que comienzo a sentir tras recordar la herida en mi brazo. — Luego te contare. Ve hasta la ruta 696.
Asiente aun dudoso tras ver como Santana saca un pañuelo de su campera para atarlo en mi brazo y hacer un torniquete.
— De algo servirán las clases de primeros auxilios ¿no? Otra estupidez como el Club Glee que pensé jamás servirían. — se burla pero mis ganas de refutar aquello se pierden en la carretera que ya comenzamos a recorrer. Las luces del auto nos delimita bastante, pero el hecho que Charlotte haya mencionado que vio agua solo nos queda una opción.
— Allí está el pequeño puente. — Apunta Santana unos metros delante nuestro — Avanza un poco más, quizás el camino este aun mas allá.
Y no se ha equivocado, un camino de tierra se presento a un costado nuestro tras pasar el pequeño puente. Kurt no dudo en tomar el camino apagando rápidamente las luces cuando un enorme depósito se presento a unos doscientos metros lejos de nosotros.
— No te acerques más. Para aquí. — dice Santana que observaba sentada entre nosotros dos. — Berry tú quédate aquí, iré yo.
— Claro que no. Yo misma iré… No quiero que nadas les pase. — digo una vez que tomo mi campera para colocármela y tapar mi herida junto a la pistola.
— Estas herida Rachel, por el amor de dios. Déjame ir a mí.
— No — digo rotundamente — Si escuchan tiros o lo que sea, arranquen y déjennos aquí.
— Ni loco — responde Kurt seguido de Santana.
— Por favor, no entren. Allí dentro esta Brody. — Kurt abre los ojos pero Santana se adelanta asegurándole que luego le dirá esa parte de la historia.
— Si en quince minutos no sales, iré. — Asiento antes de bajarme del coche sabiendo que no podre ir en su contra. Lo hare de todos modos.
Camino a paso lento, encorvando mi cuerpo para que parte de los yuyos o malezas me tapen al completo. Paul se mantiene con su cuerpo apoyado en el auto, claramente vigilando que nadie más que ellos estén aquí. Esta el auto de Quinn, donde Charlotte se mantiene dentro comunicándose conmigo y una camioneta perteneciente a Brody.
— Cielo… — susurro en el parlante del móvil.
— Mami… — ella me responde de la misma forma.
— Ya estoy aquí, puedes quedarte tranquila. — digo acercándome aun mas al depósito sin que Paul pueda verme.
He bordeado todo el lugar, quedando ahora mismo detrás de la cola del Rolls Royce pero a unos metros más lejos. Las puertas del depósito se mantienen cerradas y con mi mirada comienzo a buscar la forma de acceder dentro sin tener que usar esa entrada donde me dejara al descubierto.
— Paul es malo mami. Quiero irme contigo.
— Lo sé, cielo… por favor aguanta un poquito más — digo tragándome las ganas de llorar por escucharla en ese estado — Quédate en silencio. Ahora mismo cortare la llamada.
— No, no… — comienza a repetir asustada.
— Shh, tranquila… — hago el intento de calmar sus nervios — Volveré con Quinn, lo prometo. Tú solo quédate donde estas, no salgas del auto por nada del mundo, y si Paul te pide algo procura no hacerlo molestar ¿sí? — escucha como me susurra un débil Si, mami. — Regresare por ti. Lo prometo. Corta la llamada. — lo próximo que mis oídos escuchan es el tono al finalizar una llamada.
Guardo mi móvil en la campera luego de ponerlo en silencio y acorto la distancia que me separa del depósito. He podido localizar una pequeña puerta a un costado. Paso corriendo a las espaldas de Paul viendo la sombra dentro del auto que le pertenece a Charlotte vigilando mis movimientos. Pego mi espalda a la chapa y camino deslizándome hasta la puerta donde con solo apoyar mi mano en el picaporte logro abrirla.
Cierro mis ojos largando un tembloroso suspiro al tener la suerte de mi lado. Comienzo abrirla lentamente escuchando como la conversación entre Quinn y Brody se mantiene algo acalorada. Brody perdiendo la paciencia y Quinn, dejándose morir. Mis latidos comienzan a acelerarse sintiendo el pulso en mis oídos, una fuerte puntada vuelve amenazar mi brazo pero ignoro el hecho de lamentarme ahora. Quinn está viva.
— Acaba con este de una vez, Brody. Termina tu trabajo de una buena vez.
Escucho la voz de Quinn serena, tranquila. Jamás la he escuchado en ese estado. La admiro, realmente en estos momentos soy un manojo de nervios y ella solo se muestra más allá de esta situación.
— ¿Tan rápido quieres irte de este mundo? ¿No quieres saber que ha sido de Rachel?
— Ella no tiene nada que ver en esto. — dice con un tono de voz que he sabido interpretar en este tiempo. Solo suele tenerlo cuando yo estoy en medio de una conversación.
— Tiene mucho que ver — Espío sobre unas cajas de madera las cuales ocultan mi cuerpo. Brody saca el móvil sin llevárselo hacia el oído. Lo próximo que escucho son los tonos de una llamada que nunca se realiza. El buzón de voz revelando la voz de Julia retumba entre nosotros. — Bueno, supongo que debe estar ocupada festejando. — dice volviendo a guardar su móvil. Me percato rápidamente de lo que tiene en su mente pensado. Salto lejos de las cajas llamando la atención de Quinn pero no así de Brody que aún permanece dándome la espalda.
— Baja el arma. — digo segura apuntando hacia el cuerpo de Brody tras sacarle el seguro al arma.
— Vaya… — dice sonriente bajando la pistola tras girar su cuerpo para verme. — ¿Tú no deberías estar muerta? — dice frunciendo su ceño intentando sacar su móvil nuevamente.
— ¡No te muevas! — grito nerviosa con mis manos temblorosas. Ambas agarran el arma, firme, como me ha enseñado mi padre.
Quinn parece asombrarse tras verme en esa posición pero ella ni siquiera sabe el entrenamiento que he tenido con cualquier tipo de arma. Siempre debes estar preparada, Rachel. Son las palabras de mi padre que retumban en mi cabeza tras regalarme un 9 mm, que aún permanece guardada en el más recóndito lugar de mi habitación.
— Bueno, dos pájaros de un tiro — se burla Brody — Literalmente hablando.
— Rachel vete. — me pide Quinn pero rápidamente niego.
— Baja el arma. — dice Brody viendo en mis ojos lo decidida que estoy. Solo enfoco mi mirada en él haciéndole entender que no dudare en jalar del gatillo si es necesario.
— Rachel…
— Baja el arma o Quinn muere. — Vuelve a repetir Brody. Hago el amago de bajarla pero Quinn niega con su cabeza, vuelvo a mantenerla firme entre mis manos.
— Deja todo aquí, Brody. Nadie saldrá herido y cada cual seguirá con su vida.
Él ríe exageradamente burlándose de lo que digo.
— ¿Qué mierda te ha dado esta para que quieras salvarle el culo? — Pregunta claramente enojado — ¿Eh? — dice acabando con la distancia que lo separa de Quinn para apoyar la punta de la pistola en su cabeza. Quinn solo cierra los ojos sintiendo la molestia de los empujones que da Brody contra ella.
— No le hagas nada, la bajare. — digo rápidamente bajando el arma, colocando los brazos a un lado de mi cuerpo.
— Bien, así me gusta — dice con una sonrisa en sus labios — Ahora, Quinn ¿Cuánto tiempo más piensas ocultarle tu objetivo? Deja que muera sabiendo la verdad ¿no? — dice Brody mirando directamente a Quinn.
Frunzo mi ceño sin saber a que hace referencia.
— Vamos, dile que has estado detrás de su herencia todo este tiempo. — vuelve a presionarla y el solo pensar que eso pueda ser verla es un duro golpe en mi estomago. Amo a Quinn, pero aun así en estos momentos me permito dudar de las dos personas que tengo frente mío.
— Rachel, eso no es cierto. No quiero tu dinero.
— ¿Qué hay con el viaje a Nueva York? — Frunzo el ceño — No me digas que en verdad pensaste que Quinn solo te llevo para tenerte con ella. — Comienza a reír y Quinn ni siquiera se molesta en defenderse — Solo has sido la prueba de que ella te tiene bajo su poder. Lindo anillo. — se burla provocando que mi mirada caiga directamente sobre Quinn.
— No le creas, Rachel.
Vuelvo a subir mi arma, esta vez apuntando directamente a Quinn.
— Eso es… — dice Brody.
— Ella se ha divorciado de ti — dice Quinn comenzando a defenderse.
— Tenemos hijos en común. — Responde Brody entiendo que él también está detrás de mi dinero. Dinero que desconozco ya que han pasado años sin hablar con mi padre.
— Ellos no son tus hijos. — habla Quinn provocando que abra mis ojos temiendo la posible reacción de Brody, pero el solo sonríe sin dejar de apuntar a Quinn.
— ¿Te crees que no lo sé? — Empuja la cabeza de Quinn con su arma — Se que esta maldita puta me ha engañado porque yo soy estéril. ¡Lo he sabido todos estos años!
— ¿Qué dices? — pregunto furiosa guiando la punta de mi arma en su dirección.
— Tranquila Rachel, baja el arma — me pide Quinn — Él no podrá hacer nada porque no es el padre. No tiene derechos sobre ellos, solo tú sabes quién es el padre.
— Vamos, Rachel no seas tan estúpida. ¿Crees que dejare que alguien más se haga cargo de ellos y los reconozca? El padre de esos mocosos está muerto.
Quinn abre sus ojos y yo comienzo a temblar balbuceando palabras incoherentes por llevarme aquella sorpresa.
¿Finn muerto?
— E-eso… eso es imposible — balbuceo.
— ¿La marina? — Ríe — Es noble de ustedes que sigan pensando en eso. Ahora… — vuelve su vista a Quinn pero ella lo interrumpe.
— Rachel, vete de aquí. La policía no debe tardar en llegar.
— ¿Cómo sabes eso? — pregunta Brody alarmado. — ¿Tú has avisado? — ahora apunta su arma contra mí.
— Rachel, vete — vuelve a pedirme Quinn viendo como la situación se nos escapa de las manos. — Yo soy policía, y Brody solo me quiere a mí, así como ha querido a Allison. Vete.
Su sentencia nos deja a todos en silencio. A Brody por habérsele escapado de las manos que Quinn está ligada a la policía, y a mí por el hecho de que Brody ha sido el culpable de la muerte de Allison. Quinn ha venido a tomar venganza. Yo no tengo nada que ver aquí.
— Si quieres tener mi dinero, primero debes matarme. — Digo cortando el mutismo de todos, agradeciendo de ante mano haber firmado los papeles que me acerco el abogado de Quinn. Mi dinero y el de Quinn han sido desviados directamente para nuestros hijos. Brody jamás podrá tocar nada. — Aun así no veras un centavo, maldito enfermo.
Son fracciones de segundo donde veo como Brody quita el arma que apunta a la cabeza de Quinn para cambiarla de mano y apuntarme directamente a mí. Ambos tenemos muy en claro que si es necesario disparar, lo haremos. Pero ¿Quién será el primero? Él coloca su dedo pulgar en el seguro para luego escuchar el grito de Quinn corriendo hacia mí para intentar derribarme y que la bala no impacte en nosotras, pero sus cálculos salen mal.
¡BANG, BANG!
Mis oídos se ensordecen y por acto reflejo mi dedo índice aprieta también el gatillo impactando de lleno en el cuerpo de Brody sintiendo rápidamente como Quinn cae a mis pies.
Han sido milésimas de segundos, donde veo como el rostro de Quinn se deforma del dolor frente a mí para luego caer de rodillas manteniendo aun su mirada clavada en mis ojos. Sus lagrimas brotan así como también las mías. En un intento desesperado la tomo por debajo de sus brazos y puedo sentir como su espalda ya comienza a bañarse en sangre.
— No, no, no, no… Quinn. — grito sollozando intentando ponerla en pie para huir de aquí. Seguramente Paul no demorara en entrar tras escuchar tantos tiros al aire.
— Vete… — susurra apretando sus fríos labios contra mi mejilla — Déjame morir aquí.
— No… jamás — hago oído sordos a sus pedidos sintiendo como intenta aferrarse a mi cuello para susurrar cuanto me ama y lo orgullosa que esta de mi.
— Búscame… búscame en tus siguientes vidas, Rachel. — Besa débilmente mis labios — Yo te esperare. — Intenta sonreírme pero rápidamente de su boca escapa un grito de dolor — ¡Vete, maldición!
Empuja mi cuerpo débilmente pero yo me rehúso a dejarla aquí sola. Las sirenas de la policía cada vez se sienten más cerca y los brazos de Santana me toman con el propósito de alejarme de allí.
— No, no… ¡Quinn! — grito forcejeando para que me deje tomarla en mis brazos y llevármela.
— Rachel, vámonos. Ella está muerta. — Dice hablándome al oído tras inmovilizar mis brazos. Brody aun permanece tirado en el suelo quejándose por la bala que recibió de mi parte. Me deshago del agarre que me somete y corro hasta donde esta Quinn para tomar el arma que he dejado olvidada y acercarme a Brody. Él ha comenzado a toser viendo como escupe sangre de su boca. He dado de lleno en su corazón, aun así me sonríe claramente tomándose su tiempo para burlarse de mí.
— Te has quedado sin tu amada. Ha muerto de rodillas… como la mierda que es. — dice entrecortado por el dolor y la sangre que no lo deja hablar.
Sin dudarlo un segundo más apunto mi arma contra él provocándole que abra sus ojos sorprendido. Vuelvo a presionar el gatillo esta vez apuntando hacia su cabeza, descargando el resto de municiones en lo que queda de su cuerpo. Los brazos de Santana nuevamente vuelve a tomarme una vez que las balas salen de mi arma y mi dedo aun sigue gatillando contra el escuchando solo el simple "clic".
— Vamos. — tironea de mi quitándome el arma de las manos. Solo dejo que empuje mi cuerpo hacia la puerta donde he entrado con anterioridad. El cuerpo de Quinn sigue en el suelo, y me lanzo sobre ella antes de que Santana me arrastre hacia afuera.
— Te amo mi amor, te amo. — Susurro dejando todas mis lágrimas sobre su cabello — Te buscare, donde sea que estés, te buscare.
— Rachel… — me pide con suavidad y tacto esta vez Santana. Mis brazos se aferran al cuerpo de Quinn sin poder desprenderme de ella, llorando toda la locura que he vivido a su lado, pidiendo con todas mis fuerzas que esto no esté pasando, que solo sea una pesadilla.
Que solo es una visión a futuro y que aun estoy a tiempo de cambiar el rumbo de las cosas. De disfrutar los segundos a su lado, de hacerle el amor una y otra vez, de decirle "Si, quiero casarme contigo" sin dudas. De disfrutar de Charlotte y los mellizos juntas. De cumplir mis sueños a su lado. Cierro mis ojos y solo puedo sentir como las lágrimas huyen de mis ojos.
— Te amo, Quinn… — digo antes de abandonar el lugar.
FIN.
¿QUIEREN EPILOGO?
Glee y sus personaje no me pertenecen.
