AT no me pertenece.


Después de unos cientos de años de estar vagando por la Tierra de Ooo, decidí que ya era tiempo de regresar a lo que una vez fue mi hogar.

Todo había cambiado en esos años, podría decir que yo también lo hice, pero no sé que tanto sea verdad.

Me volví mas sínica, más bromista, más despreocupada y un poco más inmadura, pasaba la mayoría de mi tiempo en conciertos y luego en fiestas después de eso, la vida de una verdadera estrella de rock, seguramente a Bonnibel no le haría mucha gracia verme de esta manera ahora.

Y hablando de ella, decir que ya había superado mis sentimientos y que ya no me atraía sería una exageración, no, no los superé, pero ahora no la añoro tanto como solía hacerlo. Entendí que si a alguien le importas, o en verdad te quiere lo suficiente no te pedirá que cambies para complacerla y por supuesto te mantendrá como una de sus principales prioridades.

No tenía miedo de encontrarme con Bonnibel en el futuro, pero probablemente eso no ocurriría pronto, había escuchado que el Candy Kingdom era más grande ahora, justo como ella lo quería, así que seguramente no salía mucho de su castillo, o de su reino incluso.

Planeaba quedarme entonces en la casa del árbol donde me mudé con Ash, era linda y muy acogedora y sería un buen lugar para relajarme y pensar seriamente qué es lo que quería hacer para el futuro.

Me enteré que Simon rondaba por estos lares, escuché algo sobre secuestros de princesas y extraños problemas en los que se metía.

Pobre hombre, me duele mucho verlo de esa manera, supongo que si me quedo aprovecharé el tiempo para mantener un ojo en él, tal vez buscar una forma de ayudarlo.

Cuando llegué a la casa del árbol me encontré con la sorpresa de que dos chicos ahora vivían ahí, Finn y Jake. Me divertí un rato con ellos, echándolos de la casa y luego volverlos a echar cuando llegaron a mi cueva, Finn parecía un chico muy agradable y valiente también, en cuanto Jake estaba aterrorizado con mi presencia, fue muy divertido.

Los dejé quedarse en mi casa del árbol, supongo que la cueva va más conmigo de hecho y los chicos parecen haberle tomado cariño a ese lugar.

Creo que seremos muy buenos amigos.

Cuando terminé de hacerle arreglos a la cueva y de construir un hogar mucho más decente, dediqué mi tiempo a escribir más canciones y liberar el estrés un poco, sólo éramos mi bajo, mi amplificador y yo.

Solía salir de la cueva cuando se me terminaban las provisiones de rojo y también agarré un pequeño hobbie, aterrorizar a los pequeñas criaturas que vivían en zonas cercanas, pero mis favoritos eran los habitantes del Candy Kingdom.

Juro que la primera vez que lo hice fue meramente accidental.

Había terminado mis compras cuando en el bosque encontré a una de esas cosas dulces, supe que se encontraba perdido por su expresión, así que como la "buena" persona que soy quise orientar al pequeño tonto.

Realmente no esperaba su reacción de horror al verme, pero bueno, no podía culparlo, además siempre me ha encantado ver los rostros llenos de terror de las personas, es realmente divertido.

No pude evitar reírme a carcajadas cuando esa cosa salió casi volando de mi vista.

Tal vez fue más satisfactorio por el hecho de que por culpa de esas criaturas mi relación con Bonnie se fue a la mierda.

Así que siempre que podía, iba a jugar un poco con ellos.

Claramente no esperaba que eso desencadenaría una serie de eventos, uno de los cuales, fue por supuesto llamar la atención de Bonnie.

Se extendieron rumores en el reino de que una extraña figura rondaba por los bosques aledaños al Candy Kingdom, que además se encargaba de darle un susto de muerte a cualquiera que se topara con ella.

Y como es de esperarse, la Princesa Bonnibel Bubblegum no permitiría que nadie inquietara a sus súbditos.

No fue raro para mí ver a Bonnie acercarse a la cueva por su propia cuenta, parecía como si ella hubiera ido a visitarla ya otras veces, se sabía el camino de memoria, a pesar de que probablemente dejó de ir a ese lugar hace cientos de años.

Además se sorprendió de ver mi casa construida, como si no esperara para nada verla ahí.

Bonnibel se quedó estática, como pensando en si quería entrar a enfrentarme o no. Bueno, yo tomé la decisión por ella ya que me acerqué sin temor a hablarle.

"Princesa"

"Ma…¿Marceline?"

Incluso saltó por la sorpresa, se quedó viéndome fijamente por un tiempo, tal vez aún no creía que estaba delante de ella después de tantos años, también pude notar un destello de dolor en su mirada.

Bueno, esa pudo ser mi imaginación.

Pude haberme perdido en esos hermosos ojos, pero recordé que su vista no era claramente para saludarme.

"La misma ¿Qué estás haciendo aquí?"

"Yo…yo venía a corroborar mis sospechas"

"Sospechas ¿sobre qué?"

Sonreí burlonamente.

"He escuchado de mis súbditos que un extraño monstro a estado molestándolos desde hace unos meses, la verdad es que no me tomó mucho tiempo intuir quién podría ser dadas las descripciones que me dieron muy detalladas de ti"

"Y la misma Princesa quiso venir a enfrentar el problema, vaya me siento alagada, la Princesa tomo algo de tiempo de su obviamente ocupada agenda sólo para venir a verme"

"Marceline, para con esto…"

"Bonnibel, tú has venido hasta mis territorios a acusarme de molestar a tus sirvientitos, yo debería estar enojada y muy ofendida, esperaba que vendrías a recibirme con cánticos y flores"

"Yo sé muy bien que eres tú, sólo te pido que los dejes en paz, lo que menos quiero es tener a mi pueblo inseguro y nervioso, podría causarme más problemas de los que crees "

"Es un mundo libre Bonnibel, yo hago siempre lo que quiero y si crees que puedes venir a darme ordenes estás muy equivocada"

"Es imposible hablar contigo, sigues siendo la misma persona infantíl y desagrable de siempre"

"Y tú una engreída controladora, es mejor que te vayas ahora"

"Me iré, pero si te advierto que no te metas conmigo o con mi gente, lo digo muy en serio Marceline."

Y así como apareció se fue montada sobre Lady, estaba demasiado molesta para resaltar lo obvio.

Yo después de eso volví a mi casa, ahora sería más difícil no querer estar cerca de Bonnie ya que sabía de mi regreso, tenía la leve sospecha de que este seria el inicio de una serie de encuentros desagradables entre la Princesa y yo.

No sabía si tenia las fuerzas para enfrentarme a ellos, la idea de largarme de aquí de nuevo era demasiado tentadora, pero sería muy cobarde de mi parte hacerlo, algo dentro de mí quería averiguar en qué se convertiría la dinámica entre Bonnie y yo, ahora que prácticamente nos odiamos o algo así.

Bueno, debo admitir que será divertido sacar a la Princesa neurótica de sus casillas de vez en cuando..