CAPITULO 7

El dolor del soldado de la luna

Percival había llegado alrededor de la media noche, lo cual resultaba conveniente ya que no quería tratar con nadie de momento hasta el día siguiente, el cambio de guardia se había ejecutado y todo permanecía en calma, con lo que no contaba era que alguien más no había ido a la cama:

-¿Cómo resulto todo?

-Bors, ¿Porque no me sorprende verte despierto?

-Me conoces bien, además estaba preocupado.

- No tan bien, en realidad no quisiera hablar hasta mañana.

El lobo se acercó lentamente y con suavidad toco la mejilla de la felina:

-¿Qué estás haciendo?

-Johanne, eres tan bella…

-Basta- dijo apartando su rostro- no quiero repetirlo.

-¿Por qué lo haces?, ¿Acaso haz olvidado tu promesa a mi amigo?

-No seré feliz con otro que no sea el, le pertenezco en cuerpo y alma; no violare ese voto ni siquiera por ti, vuelve a tocarme así y te arrancare la mano ¡lo juro!

-Está bien, lamento esa acción impropia Sir Percival- dijo Bors desenvainando y colocando su espada en tierra en señal de sumisión.

-Eso no es necesario Sir Bors, ahora si me disculpa estoy cansada, buenas noches.

La felina continuo su camino sin voltear un solo instante, una vez que dejo el pasillo el lobo se incorporó y de igual forma se dispuso a caminar hacia el jardín, el único lugar en el que realmente sentía paz…ya que entre las flores surgían las memorias de tiempos felices, cuando su mundo era más simple y lleno de esperanzas.

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-¡Algún día los he de atrapar mocosos traviesos!- grito el cuidador de los establos.

-JAJAJA- hablo uno de los chicos- me gustaría estar viendo el rostro del viejo Jimmy.

-¿No crees que se nos pasó la mano?- dijo el otro.

-Nah, estoy seguro que no habrá problemas.

Unas horas después….

-No puedo creer todo el alboroto y destrozos que causaron- dijo el Barón Olaf caminando de un lado a otro- ¿tienen idea de lo que costara reparar todo lo que arruinaron?

-Pero padre…

-¡SILENCIO!, por una vez escucha a tu padre, ¿Cuándo tomaras tus obligaciones en serio?, Bors serás el heredero de todo lo que ves, ya tienes 13 años y la hora de los juegos se acabó.

El chico se inclinó en señal de respeto.

-Y tú Albert- prosiguió el Barón- tu padre fue mi más fiel ayudante y amigo, cuando murió hice el juramento de educarte en mi casa y darte una familia…

-Lo se mi señor, no he deseado ser desagradecido, usted y lady Reyla han sido unos auténticos padres para mí- hablo y del mismo modo inclinándose.

-Querido- se acercó Reyla a su marido.

Olaf soltó un largo suspiro y coloco sus manos en cada hombro de los chicos los cuales se incorporaron:

-Son buenos, y estoy seguro que algún día serán grandes hombres pero por ahora….ya conocen el castigo, preséntense con James.

-Si padre.

-A la orden Lord Olaf.

Cuando los muchachos salieron, Reyla dijo:

-Debes ser más paciente.

-Lo sé, pero se acercan tiempos difíciles y me preocupa el destino de nuestros hijos.

-A mí también, pero me consuela saber que no han perdido su alegría e inocencia- contesto tomando la mano del Barón.

-Gracias Reyla, no sé qué haríamos sin ti.

-Estoy segura de que se las arreglarían, pero yo también te amo- contesto con una sonrisa.

Mientras tanto en el jardín de la casa…

-Por lo que parece Jimmy se está desquitando, estos costales pesan una tonelada.

-Déjate de juegos Bors, hay que acabar antes del anochecer, mañana inicia la selección para la justa anual.

-¿No te rindes verdad?, no te elegirán por ser plebeyo y lo sabes.

-¿Y qué me dices de ti? Tú eres noble y no te escogen.

-No me he empeñado realmente…además con mis poderes sería algo injusto, les patearía el trasero.

-Como digas….

En ese momento una idea maliciosa le vino a la mente con un cubo de agua.

-Fleris investin- susurro el chico y al hacerlo se elevó, lo guio con su dedo justo debajo de la cabeza de su amigo, lo retiro y de la nada toda el agua cayó sobre él.

-AHH, ¿Pero qué?...

-¿Ves?, pan comido.

De repente, otro cubo cayó encima de Bors.

-HEY.

-Tienes razón hijo, es realmente fácil.

-Madre, eso no es justo.

-Tampoco usar la magia para burlarte de tu hermano ¿o sí?

-Humm- protesto el chico.

Albert se reía discretamente.

-CRIDUS- al decir esto las ropas de ambos se secaron al instante- Bors, Albert, hay algo que quería mostrarles desde la mañana- prosiguió Lady Reyla con una maceta en sus manos.

-Mama, esa es….

-Así es, la flor del atardecer.

-No pensé que florecería tan rápido- exclamo Albert acercándose junto con Bors.

-Eso fue gracias a sus cuidados, juntos pueden hacer grandes cosas, jamás lo olviden.

Y así fue, juntos crecieron, juntos se volvieron guerreros y por desgracia, ambos se enamoraron de la misma mujer:

-¿Por qué no me dijiste que eras tú desde el principio?- hablo Percival con el aire entrecortado- no lo entiendo…

-No lo esperaba, nunca imagine verte de nuevo así, pero quiero que lo sepas: tú fuiste una de las razones para volverme fuerte, el deseo de ser aceptado ante tus ojos fue uno de los motivos para llegar hasta aquí, ahora que lo has escuchado….te lo suplico, acéptame.

-Albert….

-Johanne….

-¡Vaya, me lo hubieran dicho antes!- dijo el lobo acercándose a la pareja.

-Sir Bors- hablo Percival sumamente sorprendida pero Albert mantenía un semblante duro.

-Bors, estoy consciente de que amas a Johanne, pero a pesar de ser mi amigo, mi hermano, no la apartaras de mí y luchare de ser necesario.

-Se equivoca Sir Galahad- contesto el caballero- no soy mal perdedor y lo sabes bien, me parece que Lady Johanne ha hecho su elección y no podría ser más feliz por ambos; solo la próxima vez no me ocultes las cosas, esa discreción tuya es molesta a veces- termino ofreciendo la mano a su amigo.

-Bors….gracias hermano- la estrecho.

-Y yo seré tu escolta, no acepto reclamos.

-No sería de otra forma.

Fue así que Albert pidió a Robert, hermano de Johanne su mano en matrimonio con el apoyo de Bors, petición que no le fue negada conocedor de las virtudes del caballero y consciente de que sería un buen esposo a pesar de no ser de sangre noble.

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-Fue entonces que todo- dijo el lobo tomando una rosa blanca del jardín- todo se convirtió en un infierno.

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A 2 meses de la boda, ejércitos enteros se acercaron a Camelot con la intención de derrocar a Arturo y desterrar su legado, los caballeros de la mesa redonda y el ejército lucharon ferozmente, muchos cayeron ese día y entre ellos:

-No me dejes Albert, Robert se ha ido y me quedare sola- hablo Johanne con lágrimas, Gawaiin y Lancelot se encontraban cerca custodiando el cuerpo de Lamorack y Bors junto a su hermano moribundo.

-Daria lo que fuera por quedarme, pero tú y yo sabemos que no es posible- contesto tomando la mano de su amada.

-Idiota…-murmuro Bors- ¿Cómo puedes decir algo así?, dijiste que lucharías por su amor.

-Es una batalla perdida, hace años supimos que la muerte es lo que es ¿No lo recuerdas?

El lobo cambio su semblante.

-Lamento dejarte solo también, pero mi viaje ha terminado; he sido dichoso: tuve una familia maravillosa, un gran hermano y una buena mujer…Johanne escúchame, debes prometerme que serás feliz, Bors….hazla feliz- hablo el erizo provocando que tanto el lobo como la felina se observaran asombrados.

-Te…lo juro, Querido- dijo Percival.

-Como amo…que me llames así.

-Albert…así será hermano, yo también lo juro.

-Bien…nos veremos algún día- y de esta forma, Sir Galahad expiro ante los ojos de aquellos que lo amaban.

Fueron incinerados de acuerdo a la tradición guerrera con todos los honores, sus pinturas colocadas en el salón de los caídos. Percival desde entonces mantuvo sus sentimientos de lado, haciendo el voto solemne de nunca entregar el corazón por respeto a la memoria de su amado y al sacrificio que él y su hermano habían hecho para salvaguardar Camelot. Aunque Bors sentía un amor igual de profundo que el de Albert y ella lo sabía, simplemente no pudo corresponderlo, no sentía más que una gran amistad y respeto hacia el lobo, harto de sus rechazos comenzó a dejar Camelot para realizar viajes a distintos sitios con la esperanza de que la distancia arrancara aquel sentimiento, el primero de ellos a su tierra natal; volviendo al castillo de los Ganis, donde pudo ver al viejo James en su sitio a pesar de los años:

-¡JAMES HOLA!- grito con alegría.

-¡BARÓN BORS!- contesto el anciano mientras el lobo se acercaba a saludarlo- me da gusto que haya vuelto señor.

-Y a mí verte tan bien, a pesar del trabajo y las cosas tan absurdas que te hice.

-Aunque no lo crea, nunca le guarde resentimiento, era un niño feliz pero sobre todo con gran corazón, sus padres estarían orgullosos.

-Gracias James.

-¿Y el joven Albert?

-Entremos, tengo mucho que contarte.

Una vez en la cocina, Bors le relato al viejo cuidador las nuevas:

-Es una verdadera pena…el joven Albert también partió, pero con gran dignidad, era un auténtico noble y guerrero de corazón.

-Si…en parte por eso volví, traje algunas de las cenizas y quiero depositarlas en el sitio familiar.

-No esperaba menos de usted, cuando guste entrar vera que está justo como lo dejo.

Antes del ocaso, Bors se dirigió al sitio del castillo donde se localizaba el mausoleo familiar, generaciones de Ganis se encontraban en esa cripta, el lobo camino impasivo por aquel pasillo de la muerte hasta llegar a la parte central, frente a el 2 tumbas separadas, en el muro esculpido el escudo de armas familiar iluminado todo con antorchas, en aquellas tumbas 2 epitafios:

"BARÓN OLAF-CRISTOPH DE GANIS"

"LADY REYLA FILISTAR DE GANIS"

-Madre, padre, he vuelto, pareciera que fue ayer cuando en este mismo lugar, Albert y yo nos despedimos decididos a convertirnos en guerreros y protectores…regreso para devolver a ustedes a este hijo y hermano adoptivo al que tanto amaron, consiente estoy que es un sacrilegio al legado de los Ganis pero nadie lo merece más…él es un Ganis digno de llevar ese apellido más allá de la muerte, sé que lo aprobarían.

El lobo coloco en uno de los nichos del muro la pequeña copa dorada donde las cenizas reposaban.

-Que tu viaje al paraíso sea venturoso hermano, protege a Johanne desde donde estés y guárdame sitio a lado de nuestros padres, cumpliré mi promesa, daré la vida por aquellos que protegiste y por la mujer que amamos…nos veremos.

De esta forma, el Barón dejo la cripta donde ahora también reposa su más cercano amigo.

Al día siguiente, James se levantó a cumplir con sus obligaciones, para su sorpresa el establo ya estaba en orden y cuando llego al jardín:

-¿Sir Bors?

-Buenos días James, ¿Cómo dormiste?

-Muy bien gracias pero…no debería estar haciendo eso mi señor, son mis responsabilidades.

-Decidí darte el día libre, aunque conociéndote, encontraras la manera de desobedecerme.

-Barón, usted ya no es un niño, estas no son labores dignas de un noble de su alcurnia; los Ganis han sido una de las familias escocesas más respetadas, y que decir de la casa Filistar.

-Conociste a mis padres, nunca abusaron ni obtuvieron algo a costa de su nombre o posición, algo que nos enseñaron a Albert y a mí con el ejemplo, esta es mi casa y mi legado así que lo preservare trabajando.

El viejo lo observo sorprendido.

-Se ha convertido en todo un hombre, no lo interrumpo más, hay cosas que hacer adentro- término por decir inclinándose.

Continuo con su labor…. Al escarbar la tierra, sembrar setas y regar arbustos, la nostalgia lo invadía, un sentimiento cálido surgía de lo más profundo de su ser, entonces vino su más preciado recuerdo…tenía 8 años, él y su amigo jugaban entre las flores cuando de repente oyeron a Reyla cantar:

"La luz cae ahora sobre la tierra

Esta baña el regalo que es la vida

Los niños juegan felices sobre ella

Sus risas son mi mayor alegría"

Ambos se acercaron corriendo hacia ella y la abrazaron, el cual fue correspondido y prosiguió con la cantinela.

Bors no pudo evitar dejar caer una lágrima.

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Lagrima que nuevamente fue derramada sobre aquella rosa blanca, un dolor latente que soportaba con todo estoicismo; un hombre lleno de tanto amor al que no tenía a quien ofrecer, algo que sin duda él y Percival compartían, conocedor de que no podría derribar los muros de su corazón a pesar de su promesa, pero a pesar de ello estaría ahí para quien lo necesitara, cumpliendo con sus deberes como protector y sobre todo…a lado de la que amaba.