CAPITULO 22
Ecos de Guerra: Enlace divino-Lucha por el Perdón
Un escenario inconcebible estaba a solo 3 días de distancia.
En historias varias, se habla de la eterna lucha del bien contra el mal. Relatos épicos donde las fuerzas de la luz se levantan victoriosas sobre las sombras y la caída, donde todo precede a una paz duradera.
Esa es la ilusión, esa es la mentira.
El conflicto existirá en el corazón mortal. Esto por consecuencia aunado a las ambiciones y debilidad de la carne traen un ciclo de lucha, muerte. Circulo enfermizo destinado a persistir hasta la aniquilación total.
Y toda esta fatalidad, representada sobre la faz de una joven, una niña inocente.
Aceptando la inevitable carga. Es que solo cuando toda culpa, es llevada por quien accede por decisión propia. Que todo crimen pasado o presente da una oportunidad de redención.
¿Hasta cuándo? El tiempo no importa.
La vida si…
Camelot se preparaba para el primer asalto del ejército infernal. Las tropas, contadas entre experiencia militar y civiles reclutados recibían órdenes a diestra y siniestra de voz de los Generales de la Mesa Redonda: 14 en total, contados los servidores originales, Sinsleck y reinos principales.
Más ajeno que nunca, nuestro héroe permanecía bajo la atenta mirada de Gawaiin. Valkiria en persona había dado está orden:
—El esclavo es tu responsabilidad. Recuerda que si cae, tú y el resto de ingenuos que apeló, les espera el infierno.
—¿Qué insinúas?
—Lo que intuyes Sonic el Erizo. Ahora la batalla real está a tus ojos, en este punto solo estorbas.
—¿Supones que no lo veo? ¡Perdí mucho a causa de tu maldita guerra!— exclamo furico.
—Y más se perderá. Tu debilidad como soberano me trajo al mundo, acéptalo de una vez y obedece.
—¡Jamás! ¡Te guste o no me quedo contigo!
—¡Gawaiin!
Tomándolo por detrás, lo sometió cubriendo su boca.
—Tienes a tu cargo propiedad de los Dioses. Si algo pasa con la vida me respondes.
—Así será, Gran espíritu de la Guerra— Haciendo una afirmación con la cabeza, dejo el salón llevando al erizo que forcejeaba enérgicamente.
Una vez en el pasillo central, el caballero soltó a su antiguo rey:
—¡Demonios! ¡No necesito niñeras!— encaro.
—No me hace más feliz que a ti. Son órdenes de nuestra Diosa.
—No me extraña que actúes como perro faldero. Que te quede claro: Hare lo que quiera.
Lo siguiente, fue un puñetazo directo al rostro.
—Debo admitir, que deseaba hacerlo desde hace mucho— el Equidna acariciaba sus nudillos con placer.
—Heh… nada mal ¿Quieres seguir?— Sonic se incorporó desafiante.
—Tal vez después. Ahora escucha; puedes creer que Valkiria solo se deshace de ti, pero no.
—¿Qué?
—Piénsalo. Calibur la sigue, pero incluso siendo Diosa la espada sagrada tiene voluntad propia, y su voluntad es que tú la uses.
Sin embargo, en la guerra Milenaria Excalibur está del lado de los Dioses. Reglas absurdas quizá, pero es gracias a ella y a la marca de tu brazo que eres Guerrero celestial, como nosotros; pero sin un objeto sagrado para enfrentar a las fuerzas del inframundo, no eres más útil que como blanco en movimiento.
El argumento de Gawaiin comenzaba a tener sentido.
—Entonces ella…
—Te protege— completo—, Puedes ser esclavo per rogativamente pero Calibur te escogió Rey. Significa que llevara las cosas hasta el límite, pondrá su vida en juego, no había pasado ni en anteriores conflictos.
Si fuera derrotada, inevitablemente deberás tomar su lugar. Para que exista mayor oportunidad debes vivir, se prepara ante lo peor.
Poco a poco, su teoría comenzaba a probarse. Fue lo que Amy había hecho antes, dentro de la escueta Diosa aun brillaba una esperanza.
Pero, las cosas jamás son tan simples.
—Si tienes razón, iré con ella.
El caballero, lo miraba fijamente.
—Lo entiendo, me ha tomado tiempo pero capto. El rey vive para sí… para que exista esperanza, para que el pueblo tenga metas, sueños, una razón para seguir adelante, un modelo a que aspirar.
Pero no soy un símbolo. Vivo con mis reglas, hago lo que es necesario, soy libre y tengo voluntad. No puedo atarme a los ideales de otros, no cuando hay tanto por hacer… por vivir.
—Por eso, eres el soberano adecuado.
Sonic se sorprende con la respuesta.
—Valkiria es guerra, muerte, fatalidad. Aunque sus intenciones sean puras, donde ella pise no habrá más que desdicha.
De ahí que Raknarok busque ser evitado a toda costa. ¿Sabías que fue la misma Diosa la que designo la corona de Bretaña?
—No.
—Fue en otra época. Tomando a los sobrevivientes de la primera guerra Milenaria se estableció en el fuerte de Dromock. Una ruina que databa de las justas Carolingias o algo así…
A pesar del abandono, se mantenía en buenas condiciones. Los soldados que se mantuvieron fielmente y sus familias tomaron posesión del terreno.
Prosperaron. La Diosa, al ver complacida que la vida para aquellos que la siguieron estaba asegurada cambio el nombre del lugar, llamándolo Camelot— "Donde brilla la esperanza y la felicidad"
Sus 4 soldados más fieles, fueron examinados para designar quien debía gobernar en su nombre. Sometiéndolos a una prueba creada por el mismo Odín: La espada en la piedra.
El erizo azul, recordó la visión dentro de la pintura.
—Excalibur escogió al más testarudo, contradictorio y desobediente de los 4. Los demás, al cuestionar la decisión fueron reprendidos así:
"La fidelidad es un don ilusorio. Capaz de cegar al débil, perderlo en su ego y hundirlo en tinieblas.
Excalibur es el arma más poderosa porque posee pensamiento propio. Su poder no está sometido a rangos, de ella nace la disposición pura de servir a quien lo necesite sea un guerrero, noble, esclavo o mendigo.
Un objeto con voluntad, solo puede ser empuñado por un semejante…"
—Esas fueron las palabras exactas de Valkiria. Camelot fue edificada como un símbolo y ejemplo de equilibrio, ese era el deseo sincero de la Diosa de la guerra.
Pero, conocía el corazón mortal. A pesar de todo, creyó en la voluntad como el camino a la paz.
Aun lo cree…
—¿Sabes lo que paso después?— Sonic cuestiono.
—No. Lo que dije es lo que se cuenta por sacerdotes, letrados y dentro de las familias nobles; leyendas si tú quieres, pero enseñanzas vitales.
Después de designar al primer rey, Valkiria dejo este mundo. Quedando solo las espadas sagradas, Nimue y Alarus como testigos de esto.
La verdad, solo ella y Calibur la conocen.
—Ya veo…
—Harás lo que debes. Significa que a pesar de todo, te mantendrás a su lado.
—Por supuesto— respondió con su sonrisa confianzuda.
—Pues… más vale que sigas vivo. No quiero sufrir en el infierno por ser débil ¿escuchaste?
—Me conmueves…
De golpe, el Equidna se inclinó. Tomando la mano del erizo y apretando suavemente en señal de obediencia.
—Manténgase a salvo, Majestad. Debe vivir, por aquellos que han muerto, morirán y sobrevivirán; este es el deseo de su pueblo.
Se incorpora. Dejando el pasillo.
—Te lo prometo.
A pocos metros, Bors lo esperaba reclinado en una columna:
—Sabía que te simpatizaba— dijo a Gawaiin observándolo malicioso.
—Daria mi vida por él.
—¿Por qué es el Rey?
—Porque él es… lo que nunca podre ser. Merece un final feliz ¿no?
—Fallamos al proteger Camelot y Bretaña. Ahora confiamos la tarea a uno solo… vaya vergüenza como caballeros.
—Lancelot estaría de acuerdo. No estorbaremos, sea lo que sea, ojala pueda conseguirlo.
En el salón del trono…
—Es un gran soberano. El cambio ha comenzado a aflorar dentro de sus corazones— Calibur afirmo a Valkiria que se mantenía atenta a sus movimientos a través de un sello mágico.
—La efimeridad mortal es extraña. No apostaría al supuesto cambio; aún son débiles.
—"Fortaleza real" va más allá de la carne o los pensamientos.
—Es verdad.
—Paciencia. Un milagro surgirá de esta generación, puedo asegurarlo.
—Merlín te contagio algo de su absurda fe ¿no?
—Sus conversaciones fueron estimulantes. Interesante saber sobre la vida mortal a pesar de estar en la piedra; era mis ojos… mis oídos.
—Penoso contemplar como el resto de su casa, es indigna del linaje que poseen.
—Más aun, que Salana usara su poder en contra nuestra.
—Solo debemos esperar Calibur.
—¿Esperar?
—Al último as, dejado por la Dama del Lago.
—Me toca ahora ser escéptico. Pero, si lo dices, es que pasara.
La Diosa formo una sonrisa ladeada, dando cambio a su semblante gélido.
En la capilla dentro del castillo central…
Percival como era su costumbre, oraba por la bendición y victoria en esta Guerra. Al igual que el resto de la Mesa Redonda, coincidía que intervenir en la misión propia del erizo no era correcto.
Desde un principio, su decisión precipitada de traerlo, someter a Amy a representar un rol innecesario y demás errores de juicio eran las verdaderas responsables del curso de acontecimientos.
O al menos, así lo pensaban.
Por lo tanto, si sufrir en la muerte era una compensación adecuada, aceptarían el precio.
Lo cierto es, que nadie plenamente puede definir las consecuencias que una decisión puede generar.
Pero, algo si está en control: Aceptar las virtudes o desdichas que causen.
Cosas que tanto el erizo azul y el misterioso caballero del Lago probaban una y otra vez.
—¡Anna!— un grito desde el exterior interrumpió la meditación de la chica.
—¡Vete!— la doncella suplicaba entre sollozos.
—Por favor… te necesito más que nunca— su perseguidor la abrazo con ansia y ternura, aferrándose al delgado talle, atrayéndola a su pecho.
—Isaac… No quiero que mueras— se aferró a él con desespere.
—No soporto la idea de alejarme de ti ni un minuto… se mía, aquí, ahora.
—No es debido. Eres un aprendiz de caballero, un simple soldado… en horas partirás a la batalla, quizá no vuelva a verte.
—Lamento si mi confesión te ha hecho sufrir. Luche por no sentir esto, tal vez… hubieras preferido…
—No— Anna lo miro a los ojos—, Isaac… te he amado en secreto por mucho tiempo. Ese es el problema ¡Ahora que lo sé, no puedo concebir que me dejes!
El joven la beso gentilmente.
—Huyamos Isaac. Estamos a tiempo…quédate conmigo— suplico.
—¡La deserción está penada con la muerte del o los perpetuadores!— Percival salió por el portón de la capilla solemne, sorprendiendo a la pareja.
Estos, se abrazaron tan fuerte como podían. Desenvainando a Levatain, la felina llego al aprendiz con el filo acercándose peligrosamente a su abdomen.
—¿Qué harás Sargento Isaac?— cuestiono mirándolo de frente.
El, devolviendo la mirada respondió:
—Aceptar el castigo que merece amar a esta mujer— tomo la espada, acercándola aún más a su blanco, asomando un hilo de sangre al hacerlo.
La doncella presenciaba asustada. Sabedora del terrible pecado que insinuara, convencida de que el final de su amor había llegado antes de comenzar.
Fue inevitable evocar escenas del pasado a su mente. Fue entonces, que el caballero femenino retiro su arma.
Los chicos, estaban estupefactos.
—El amor no es un castigo o pecado. Pero usar los sentimientos para actos egoístas sí; deben luchar para verlo florecer, consumarlo, dar frutos— dijo con elocuencia—, Isaac si tu amor es real, no claudiques hasta alcanzar lo que tu corazón desea, Anna si en verdad amas a este hombre, no te interpongas entre su alma y su deber.
Amar implica entender que, aun cuando sea doloroso, deben hacer lo mejor para el otro.
Observándose a los ojos una vez más, la doncella tomo el rostro entre sus manos.
—Perdóname. No sé qué pensaba… es que yo…
—También lo siento— correspondió—, Anna: regresare. Entonces, haremos las cosas bien.
Te pediré formalmente, usaras un traje blanco tan hermoso como tú, serás mi esposa, la madre de mis hijos y envejeceremos, suceda lo que suceda.
—Yo apadrinare dicha unión— La heredera de Gales anuncio con firmeza—, Así que Isaac: ¡Exijo que cumplas tu palabra! ¡POR TU HONOR!
La Espada de Percival se elevó entre ambos.
—¡POR MI HONOR!— Isaac saco la propia, juntándola con su superior. Señal de un compromiso inviolable.
Volviendo a enfundar, Anna tomo su mano y el, deposito un beso en los nudillos.
Mientras Johanne, sacaba un pañuelo. Secando las lágrimas de la fiel doncella, consolándola, infundiéndole valor.
—Parece que hay mucho por hacer después de esto— un curioso erizo azul fue testigo de esta escena desde un árbol cercano—, Muchas historias que concluir e iniciar. Incluyendo la mía— dando un reconocimiento a la marca rúnica en su brazo, después elevo el puño, decidido a superar esta prueba.
Su espíritu y corazón inquebrantable: Dudoso como todos, pero siempre hacia adelante.
La señal de un héroe, la señal de un rey.
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Los días pasaron…
Desde altas horas de la madrugada, los cuernos y trompetas de combate se escuchaban en cada rincón de la ciudadela, ahora fuera de todo civil.
Divididos en 30 regimientos con 200 hombres cada uno. Apostados en toda Camelot y sus alrededores, dirigidos por los Generales de la Mesa Redonda y estos a su vez con órdenes explicitas de la Diosa de la Guerra sobre su papel en el asalto.
En el borde exterior, detrás de la muralla Valkiria encabezaba la defensa. Junto a ella, más parecido a un público se encontraban las unidades de primera barrera. Ni siendo otros que el ejército de Lefay.
Recordaremos un capitulo atrás. Cuando se notificó los actos criminales de Lord Mordred, también un uso más adecuado para sus tropas como sentencia.
Aun cuando pudieron defenderse con la verdad: que fueron amenazados por el déspota noble con tomar la vida de los habitantes del feudo, seres queridos como precio a la deslealtad, para ellos tal mancha a su honra era más grande que el terror.
Durante el ataque a Avalon. La nobleza del Rey de Camelot había sido la luz detrás de tan primitiva emoción.
Rebelando con dolorosa sencillez el proceder de un auténtico caballero. Tomaron como ejemplo al erizo y sin objeción, estaban dispuestos a ser los primeros sacrificios de las huestes del cielo para así, expiar sus pecados.
El anterior rival no estaba de acuerdo. Sonic apelo una y otra vez durante días que toda la humillación pasada y exilio era mejor.
Valkiria fue terminante e inflexible. Solo la muerte ofrecería verdadera justicia; después de todo, tanto ellos como Mordred, con justificación o sin ella fueron responsables indirectos del fin del Mundo.
—Agradezco sus esfuerzos Sonic— el comandante de aquella vez detuvo el alegato—, pero mis soldados y yo estamos de acuerdo. No somos dignos de piedad.
Nuestra condena está escrita, ya sea aquí o en el plano espiritual así que, déjenos usar cada aliento en algo útil… por nuestro pueblo, familia y usted… soberano de Bretaña.
Respeto su determinación, pero no el que hubiera más sacrificios en su nombre:
—Igual que esa ocasión. Deciden morir, pero que sea voluntad hacerlo por quienes aprecian; no son monstruos, tampoco herramientas u objetos.
Y yo, no soy Rey.
Ofreció su mano como saludo.
El superior, sorprendido y a la vez admirado correspondió estrechándola.
—(Gracias. Por devolvernos el honor joven de distantes mundos; fue un placer toparnos en el campo de batalla y alegría inmensa pelear por nuestra voluntad)
Pensaba, al frente de sus hombres.
Pero ¿Y el erizo?
Como era de esperar, permanencia con las tropas interiores al mando del Caballero del Sol. Al menos por el momento…
Al pasar un tiempo, justo después del despunte del alba (opacada por el heraldo infernal) abandono el regimiento ante la complicidad de Gawaiin.
Claro que esta acción, no estaba fuera del conocimiento de la Diosa. Pero ya castigaría a los insensatos más tarde… su mente tenía solo una idea recurrente: Combate.
En segundos, Sonic se elevaba sobre una de las torres de la muralla exterior. Aunque los vigías tenían un estatuto de no abandonar su puesto la deidad fue clara: Los muros debían estar libres.
En cuestiones tácticas, resultaba un desatino. Pero en sí, muchas de las órdenes de Valkiria no tenían sentido.
Los generales no cuestionaron por supuesto, pero la experiencia dictaba que la defensa resultaba más bien una invitación al enemigo.
El azul, con una vista privilegiada del páramo se estremecía ante la absoluta calma que precede a la tormenta. Experimentado en el verdadero poder del ejército infernal, imaginar que estas fuerzas aumentadas 100 o 200 veces, lideradas por tan enigmáticos y peligrosos personajes daba una extraña combinación: por un lado, la incertidumbre, el temor y por otro, ansia, el clamor de la lucha aflorando por cada célula de su cuerpo.
El caballero de la Luna, fiel a sus advertencias en beneficio de su monarca hablo de esto:
—Debo prevenirlo. Mantenga el control de sí mismo; aun cuando no se trate de la misma, el Enlace empático sigue activo tanto en Valkiria como usted.
Sera la primera vez que experimente lo que en esta dimensión interpretamos como combate. Durante la batalla, la psique, la influencia de la mente forma un papel importante en el resultado de un encuentro.
La diosa de la Guerra, atrae esa energía usándola de distintos maneras pero la mayor de ellas es que puede inclinar la balanza a su favor cuando este en desventaja.
La descarga de tal energía es brutal si como nosotros, no ha tenido contacto antes. Sera evidente dentro de poco.
Y tenía razón…
La simple atmosfera, pesada. Costaba respirar aun cuando inhalar y exhalar ocurrían con regularidad; supuso que Bors se refería a esto.
Era como percibir todas las emociones involucradas bajo un solo estandarte. Una sincronización tumultuaria fuera de toda explicación.
Si en algún punto, fue evidente entre aliados y camaradas, aquí en la tierra Artúrica representa un todo.
Ese, es el encanto de una historia.
Escuchando esta advertencia, tal vez era momento de ponerla en práctica: La determinación impulsiva puede dar resultados, pero no será todas las veces. Una mente en equilibrio permite no solo acciones, sino una voluntad sincera, pura y libre de egoísmos.
Por Amy, por quienes lo necesitaban, por el mismo…
En ese momento, una enorme polvareda se divisaba tanto en tierra como para el espectador de la muralla.
Valkiria, teniendo una vista perimetral impecable. Las cosas pasaban de acuerdo a lo mencionado en el consejo de guerra.
"Los centauriones" eran los primeros en el campo de batalla. Krundos y su ejército conformaban la fuerza bruta dentro de la jerarquía infernal.
Como tal, los encuentros descarados, suicidas y carentes de moral u honor los hacía la primera línea de ataque más poderosa. Aunque entre sus filas podían contarse soldados del inframundo como los encarados en el pasado, ahora reforzados por las bestias máximas: monstruos con forma de caballo, carnero, cola de escorpión, torso, brazos y cabeza humana cuyo tamaño era en promedio equiparado a un edificio de 4 pisos sin cantidad específica, eran prueba de lo que la Diosa advirtiera.
Lo números, serian una parte importante en esta guerra, pero explicado en otro momento.
Sobre acogimiento era la mejor descripción de su estado. Mucho para procesar en tan corto tiempo.
¿Cómo mantener el equilibrio ante esta escena atroz, donde en cierta forma, su amiga, el amor estaba frente al enemigo?
Un coro entonado, se escuchó desde la ciudadela. Todo el ejército tanto dentro como fuera cantando como uno solo.
Tal como indicaban las tradiciones por las que Bretaña fue construida. En todos los grandes conflictos, para entrar o recibir al enemigo en el terreno de combate, se recitaban a todo pulmón himnos solicitando la protección y el favor de los Dioses.
Teniendo como general supremo a una deidad, era una ventaja vital. Dentro de poco, se vería lo que el caballero lobo mencionara sobre el poder de la mente unificada era capaz.
Valkiria empezó a caminar. Con Calibur y su armadura normal como única defensa.
El ejército Lefay a considerable distancia la seguía.
Sus voces y las de Camelot entera, recitaban esto:
Ilumina, ilumina
Las filas del valiente
Guíanos, guíanos
A la senda del triunfo
Nosotros somos los sagrados sacrificios
Que sostendrán tu mayor victoria.
Oh gran señora,
Te pertenecemos
Oh gran señora,
Somos indignos
Pero aun así, damos la sangre y vida por ti.
¡Gloria! ¡Gloria!
(Ilumínanos, ilumínanos, ilumínanos, ilumínanos)
El erizo dejo veloz la muralla para unirse al contingente. Sin embargo, a escasos 20 centímetros de abandonar el perímetro, la marca en su brazo reapareció.
Deteniendo parcialmente su carrera. La semi parálisis era un nuevo desafío:
—Esa eriza…— Sonic parecía entender lo que ocurría—, ¿Cuánto podrás detenerme?
—(Lo suficiente para que no obstaculices mi misión. Soy una Diosa mortal, guerra y muerte, una fuerza de la naturaleza, de la vida)
—Y yo amo la aventura. Te alcanzare… sin importar nada ni nadie.
Sonic dio zancadas más grandes. Su voluntad hacia ceder la magia divina del enlace en él.
Un choque de pensamientos, al igual que las relaciones personales donde uno busca y el otro rehúye. La vida es lucha y eso es Valkiria… un ciclo interminable, confuso, doloroso.
Pero, que significa todo.
La diosa, en completa calma y serena. Imperturbable ante el arrebato del soldado continúa su andar por la pasarela de la muerte.
Digna, hermosa, noble. Los grandes escritores y poetas han ilustrado en palabras magnificas o coloquiales esta dualidad:
El conflicto es repugnante. No importa en cuanto oropel, halagos, promesas de gloria e inmortalidad se encubra.
Pero, de no existir suciedad tampoco pureza. La guerra ha traído progreso, bienestar, satisfacciones para unos, tragedias para otros pero más usada como herramienta, sometiendo a través del miedo.
Esta complejidad, es justo lo que seduce al débil. Aun teniendo ese conocimiento, la joven debe representar su papel: guiar el camino de los protagonistas al desenlace inevitable, contemplar la destrucción de hermanos de carne, destino para justo después del baño de sangre, recompensar o castigar.
De ahí que su paso y temple, no se perturben por emociones fatuas.
El ejército del Sur. Representantes de la lujuria y deseos pecaminosos, les es un espectáculo maravilloso.
Como para Krundos, su general.
Completamente atento a los movimientos de su rival en el campo de batalla. No puede hacer más que admirar y elogiar:
—Ahí estas… Oh guerra, la más bella dama de todos los reinos. Tu que doblegas naciones y poderosos con arte, presencia y brutalidad… serás mía, mi juguete, te poseeré de tantas y diversas maneras. Hija de Odín, señor de los cielos, el mayor tesoro de todos, en nuestras manos ¡La diversión será eterna!
Los caballeros del infierno rugen en desafío. A su vez, las huestes del cielo entonan con más fuerza su canto.
En la batalla, donde somos errantes
Con solo nuestra espada y fe
Tu que traes el mensaje de los cielos,
Mensaje de valor y lucha
Lleva el triunfo y elévanos a los pasillos del paraíso
Donde el amo celestial nos recompensara
Ilumina, ilumina
Las filas del valiente
Guíanos, guíanos
A la senda del triunfo
Nosotros somos los sagrados sacrificios
Que sostendrán tu mayor victoria.
¡Gloria, gloria, ilumina, Gloria, gloria, Ilumina!
Ambas voces, solo claman una cosa…
¡Victoria!
En su lucha personal, El anterior rey experimenta mayor oposición.
El control empático de Valkiria parece resultar. Queda estático; forcejea frenéticamente pero petrificado por completo, no sabe qué hacer.
Es eso, recuerda con dolor una situación parecida. Cuando viera a Amy por última vez, la visión de Little Planet, su confesión desaforada ante la posibilidad de perderla, ella firme, separándose a pesar de la pena en nombre de respetar su palabra y carácter.
—No esta vez…— dijo en voz baja—, Tenía miedo. Puedo decirlo ahora… quería que te quedaras aun cuando implicara desnudar mi alma. Pero… fuiste más valiente.
Entiendo Amy. Irte destrozo tu espíritu, pero no te importo…
Quiero ser como tú. Por un momento… tan apasionado y fuerte.
Ese es mi deseo, esa es mi voluntad.
Al concluir, la marca brillo. Anulando la parálisis, cae de espaldas.
—Te dije que los milagros son su especialidad— Calibur comento.
—Mortal estúpido— murmuro.
—Vamos niña. Es solo el primer asalto.
—Lo sé. Empieza la verdadera pelea— dice a 100 metros del ejército enemigo.
"Los centauriones", las bestias antes descritas frente a ella.
Ansiosos, no esperaron mayor cercanía. Comenzaron a cabalgar frenéticamente hacia el blanco.
Lefay empuña, listos para el embate. Pero Valkiria intempestivamente corrió a ellos. Demostrando una velocidad idéntica a Sonic, en carrera Calibur se transforma empuñado por la Diosa.
Excalibur. Como en los tiempos antiguos, como en los murales de Camelot…
La profecía se cumplía.
Salta, rompiendo la distancia obvia entre las tropas. Con precisión, cae en picada sobre el centro del tropel provocando un estremecimiento que detiene el trayecto de las bestias al no poder asentarse en firme.
Anticipándose, Krundos da la orden:
—¡Flanco medio! ¡Al ataque!
Las tropas de asalto detrás de los centauriones, con mayor ventaja continúan la embestida ignorando a sus camaradas y Valkiria.
Ahí, eran esperados.
—¡Por Lefay! ¡Por Bretaña!— El comandante exclama cabalgando en esa dirección con sus hombres detrás.
En minutos trepidantes, toda brecha es cortada.
Los lanceros, reciben a los audaces guerreros del infierno. Detrás de los cadáveres ensartados, otros más saltan sobre los soldados cortando cabezas con hachas y espadas.
La batalla comienza…
El erizo Azul se acerca. Usando un impulso Sónico se presenta dentro del circulo de defensa de Camelot; cuerpos de soldados y bestias alrededor, enfrentamientos a cada costado.
Tiene la vista fija en un objetivo. Sin embargo, consiente de la desventaja decide ayudar a tantos como pueda para disminuir las bajas.
Creando un "Tornado Azul" perimetral masivo. Arrastra a los soldados oscuros más cercanos al ojo del tifón alejándolos de sus aliados.
Reconociendo esta maniobra por los sobrevivientes de Avalon, el comandante aun en pie ordena:
—¡Una vez en el suelo! ¡Sin piedad!
El ejercito del inframundo, conmocionado en el suelo son liquidados uno a uno.
Pero, otros toman su lugar.
El erizo trata de repetir el ataque…
—¡Váyase Sonic!
—¡Son demasiados!
—¡No lo olvide! ¡Es nuestra voluntad!
—¡Y la mía que no mueran!
La marca rúnica en su brazo aparece. Bajo sus pies, cantidad de símbolos idénticos a los tatuados rodean el área.
Estas salen a flote, como especie de hilos o…
—Cadenas…— Sonic murmura.
Sometiendo a los atacantes, Lefay recupera un poco de ventaja liquidándolos fácilmente.
Todo conjuga en su mente:
El enlace, cumplía los mayores deseos según explicado por Calibur en un principio.
A su vez unían mente, carne y espíritu al otro que compartía dicho vínculo.
Valkiria convirtió esto en una atadura. Una forma de castigo o reprimenda a su incapacidad.
Pero su voluntad, trasformo el pecado en fuerza. Combinado a la unión con una divinidad crea algo sin precedentes: un arma forjada a través de la mezcla entre lo mundano y lo omnipotente.
Un enlace máximo, un enlace divino.
De su extremidad, dicha marca aflora en línea horizontal emulando justo una cadena. Como reconociendo a su maestro, el héroe reacciona emocionado.
—Me gusta— dice con una sonrisa—, en realidad una espada es bastante difícil. Mucho más mi estilo.
Detrás, un caballero oscuro intenta golpearlo. Listo para bloquear resulta innecesario ya que antes, su nuevo aditamento lo rodea en una espiral giratoria repeliendo al enemigo.
Vuelve a su posición tan rápido como la reacción. Sus acciones eran tan veloces que las del erizo.
Ataques precisos, defensa impenetrable, practicidad.
Algo digno de su personalidad.
El enemigo reanuda el contra ataque. Pero esta vez, usando sus habilidades físicas, un Spin Dash combinado con golpes a velocidad terminan con su enemigo.
Muchos más, se aproximan.
—¡Tiene que irse!— reitera el superior.
—Pero…
—¡No fallaremos Soberano de Bretaña! ¡Cumpliremos nuestro deber! ¡Cumpla el suyo!
Sin alternativa, obedece. Llegar a Valkiria es prioridad ante la cantidad de adversarios.
—¡Cuento con ustedes! ¡Deben sobrevivir!
Avanza de nuevo. Estaba seguro que Lefay caería… honro su sacrificio, reconociéndolos como guerreros valerosos.
En el perímetro interno de Camelot…
Mientras una lucha encarnizada se libra en la frontera. Como fue previsto, los "Cazadores" y "Terratenientes" se manifestaban con Valder y Salarin al frente.
En la entrada, Gawaiin y Percival los recibieron:
—¿Solo 2 caballeros contra 2 batallones? Que humillante— Valder el enano dijo con fastidio.
—¡Declaren sus intenciones! ¡Ahora!— El caballero del Grial demanda.
—¿Considera que el protocolo es importante ahora mi Lady?— Salarin responde en calma.
—Ella es así…— Gawaiin imito un poco la reacción de Valder—, por eso está a cargo en nombre de la corona. Si quieren pasar a la acción, les sugiero contestar.
Prestándose al juego enemigo, responden.
—Soy Valder: El bufón. General de la Ambición.
—Soy Salarin: El torturador. General de la Mentira.
—Nuestra intención es matar a cada desperdicio mortal que more en este reino y purificar la llegada del rey supremo: El poderoso Surt— Valder culmina las presentaciones.
—De acuerdo. Como regente, en lugar de Sir Lancelot del Lago no son bienvenidos, ¡Fuera!— La felina y el Equidna desenvainan.
—Adelántate Valder. El portador de Galatine pertenece a Krundos, la chica es mía— Salarin contesta tomando posición ofensiva.
—Bah… que aburridos son todos. ¡Terratenientes! ¡A mí!
El enano, avanza con sus tropas en la retaguardia. Gawaiin retrocede hacia la ciudadela, quedando únicamente el ejército de Salarin y Percival en el exterior.
—Interesante táctica. Seguramente todo el grueso defensivo está adentro. Aun así, enfrentaran a 2 ejércitos infernales y sus generales.
—Seguimos órdenes de nuestra señora. Como tú de tu Maestro.
—Cierto. Pues entonces, comencemos ¿No le parece?
Salarin invoca su arma: Una guadaña estilizada forjada en oro sólido. La hoja, hecha del diamante más puro era delgada y de un filo extraordinario.
—Yo, Salarin, General de la Mentira, amo de las huestes de la puerta del Norte, servidor del Demonio. Por el nombre del gran Surt quien me ha confiado el sagrado deber: ¡Te desafío, protegida del cielo!
—Y yo, Sir Percival de Gales, hija de Pellinore, Caballero de Camelot, Elegida de Dios. En nombre del gran Odín quien me ha confiado el sagrado deber: ¡Acepto, hijo del infierno!
Dándose una mirada retadora, un nuevo combate milenario se establece.
—¡A MUERTE!
—¡A MUERTE!
En la Ciudadela…
Como la afirmación de Salarin anticipara, al entrar a la ciudad Valder y sus hombres fueron interceptados por las unidades del Caballero del Sol además de las comandadas por los generales de Offsten y Estilia (Un feudo cercano a Lefay)
Acabando con los opositores arrojando cantidad masiva de dagas. Los "Terratenientes" aprovechaban el tamaño diminuto similar al de su General para como tropel lanzarse sobre sus enemigos de mayor envergadura, como las hormigas al enfrentar invasores.
Similares a un enjambre, esta forma de ataque es por la que encabezan las incursiones junto a los "Cazadores". Unidades especializadas en combate ráfaga a diferencia de Krundos y su ejército.
A pesar del salvajismo y efectividad del enemigo, las defensas mantuvieron a raya las cosas, pero esto no duraría.
Como en el exterior, los caídos eran reemplazados por cientos más.
—¡Acábenlos!— Valder eufórico alentaba a su ejército mientras cortaba la yugular de un enemigo— , ¡Muerte a la luz! ¡Gloria al demonio de Fuego!
Regresando a la frontera…
El erizo azul corría defendiéndose de los demonios que reconociéndolo se interponen.
—Infeliz…— Krundos farfulla—, ¡Centinelas! ¡Fuego!
Soldados idénticos a los que enfrentara en los límites de Titán Plane disparan sus ballestas. Una nube colosal de flechas cae a su posición, esquivándolas con movimientos en Zigzag pasan sin hacer daño.
—Así que conoces de evasión ¿eh?... Tienes mas instinto del combate de lo que parece.
Sonriendo con crueldad, da una nueva orden:
—Quiero su cabeza…
Al decirlo, la guardia centinelica desaparece.
En el acto, Sonic es recibido por más disparos. El enemigo se materializa al frente, otros salen a espalda de los tiradores, desenvainando.
Inicia el combate. Los centinelas demuestran la misma habilidad furtiva, algunos desapareciendo de su vista esperando sorprenderlo mientras que los visibles no ceden en su ataque.
Exigido al límite, el erizo se mantiene en pie.
—¡Maldición!— fatigado grita—, ¡Fuera de mi camino!
Toma a un oponente del brazo, arrojándolo hacia un grupo. Dándose vuelta, con el empeine levanta una lanza del suelo y de nueva cuenta repite la acción impactando sobre el enemigo.
Pero, el engaño funciona. Uno lo toma por detrás. Sujeta fuerte el cuello, los centinelas invisibles aparecen apuntando al azul.
Disparan…
Reaccionando, toma forma Spin para liberarse del captor a la vez que repele las flechas.
Después, un Ataque Teledirigido acaba con el resto.
Sin advertirlo, fue sometido por cuerdas. Un par de centinelas aparecen sosteniendo al cautivo.
Otro se acerca espada en mano. Su verdugo empuña en alto, El General observa complacido el pronto final del adversario.
De nuevo, los símbolos se manifiestan en tierra. Centenares de Runas, esta vez como ataque atraviesan al enemigo.
Caen como masas sanguinolentas. Krundos cambia el semblante a uno serio.
—El enlace de los Dioses. La rata tiene valor… lo hace divertido ¿Viste eso Salana?
—(Seguro. Aun sin el apoyo de Excalibur conserva el favor de Odín; un soldado como ese sería la joya más grande de mi ejército)
Se comunicaban mentalmente.
—Aprovechen la distracción. Perder hombres no me hace gracia, lo saben.
—(Mi hermano y Valder hacen su trabajo, ahora es mi turno)
La emperatriz se encuentra oculta en la Catedral Principal del reino. Con el cetro de Merlín en su mano comienza las palabras de encantamiento.
—IGTAS, SELUZ, OFRENDETUM, YIA
El báculo brilla, su color verde Ambarino cambia a Rojo carmesí.
—¡Arriba, su General ordena! ¡Milineas a mí!
Ondas de energía se liberan. Extendiéndose desde el edificio al exterior, afectan a Camelot entera.
La defensa interna, observa atónita como los camaradas caídos se levantan de entre los muertos y atacan.
Milineas, el arte del control que Morgan usara, ahora en manos de su verdadera ama hacia acto.
En la entrada principal, Percival escucha el clamor de la lucha con más fuerza. Las cosas se salían de control.
Dando a Salarin una mirada confusa, este se adelanta:
—¡Cazadores! ¡Adelante!
El batallón entero desaparece.
—Siempre esperamos el movimiento de la presa— aclara a su adversaria—, entendemos lo que Valkiria busca, pero no saldrán ilesos. Apenas comenzamos.
De vuelta en la frontera…
Recuperado de la impresión inicial, Sonic continúa su camino a Valkiria.
Krundos desiste de enviar fuerzas específicas sobre él. Llegando a la conclusión de que por ahora, enfrentar el Enlace divino es una desventaja a pesar de la recuperación inmediata de sus tropas.
Tomando también en cuenta lo que ocurre con los Centauriones…
Una vez termina el sacudimiento, las bestias contra atacan a la Diosa de la guerra.
Demostrando nuevamente fuerza, habilidad, gracia y potestad hizo frente a la desventaja de manera magistral.
El combate prosigue. Algunos con fuerza bruta; lanzan golpes y patadas, usando sus letales aguijones. Otros como estampida, busca sorprender a la joven.
Junto a Excalibur y escudo, resiste con temple. Esquiva con saltos, cayendo sobre su lomo. Cortando cabezas u atravesando corazón y pulmones.
Cuando son demasiados para una confrontación sistemática, se vale del puño meteórico para eliminar a sus adversarios en un movimiento.
Pero como desde el inicio, otros toman su lugar.
Luchando con la misma efectividad. No deja en duda porque tomo la determinación de enfrentarlos por su cuenta.
Pero, está por sufrir un cálculo no previsto.
Un centaurion armado (algo fuera de lo común en estas unidades) arroja su equipamiento: Un disco giratorio hacia Valkiria.
Esta esquiva sin problema. Pero el efecto boomerang causado por el lanzamiento busca impactarla en su punto ciego.
Elude por milímetros, dejando una marca profunda sobre el brazo. Una herida que no sería posible con armamento común.
—¡¿Te gusta mi sorpresa?!— Krundos grita y su voz resuena como eco sobre el área—, ¡Un regalo único para una chica única! ¡Disfruta la preciada hematita de las tierras de Vanaheim!
3 Centauriones más aparecen con discos. Rodeando a la Diosa, sus flancos cubiertos.
Por primera vez, se ve superada…
—Nos esperaba— Excalibur habla—, Contaba con eso.
—Es un payaso degenerado. Pero un general brillante— Admite.
—¿Asustada Valkiria?— la espada pregunta sarcástica.
—Para nada.
Rompiendo su defensa, cierra los ojos permaneciendo estática.
—¡¿Ahora que tramas, preciosa?!— El General de la Lujuria se une a las preguntas.
—¡Sigo tus reglas escoria del Infierno! ¡Solo somos herramientas del Destino! ¡Mejor hacerlo entretenido!
—(Que así sea… empieza el juego)
Los centauriones lanzan. Los discos toman dirección mortal a su blanco, pero en microsegundos, son repelidos con blandeos de espada y escudo, siendo devueltos con precisión a sus manos.
—¡Si es lo mejor que puedes hacer, no habrá diversión!— desafiante, regresa a su pose inicial.
Frustrados, las bestias arrojan de nuevo. Esta vez, con mayor fuerza y cercanía.
Pero, son de nuevo contra restados con la misma facilidad.
—Maldita…— Krundos observa como a pesar de reiterados intentos, escapa ilesa.
Cansados, en carrera avanzan amenazantes decididos a terminar.
Los discos son arrojados una vez más. La diosa sonríe complacida.
Justo cuando los aditamentos están cerca, salta hacia arriba alejándose de la trayectoria.
No consiguen reaccionar. Clavándose profusamente en su cráneo o torso, caen por sus propias armas.
Valkiria aún no termina. Localizando a Krundos, lanza otro golpe Meteórico en el aire.
Los impactos luminosos van hacia él. Esquiva sin inconvenientes, a la vez que la observa con ojos homicidas:
—¡Lo pagaras! ¡Sucia perra del Cielo!— Invocando a la "Destructora", su arma. El hacha dorada es igualmente lanzada a su dirección.
Espera el embate. Sin embargo, una esfera azul se interpone.
Repeliendo, Sonic retoma forma normal.
—¡No comiences la diversión sin mí! ¡Cara de víbora!
—Así que llegaste…— Valkiria menciona inescrutable.
—Te encanta verme— el erizo responde con su sonrisa confiada.
—Imbécil. Estas en el matadero… no tienes lo necesario.
Da un zape con gran fuerza. Derribando al héroe y causándole mareo.
—¡¿Qué diablos fue eso?!— molesto, se toca la cabeza.
—Observa— La Diosa muestra su palma ensangrentada—, detuviste el ataque de un arma infernal directamente. Sin importar que tan fuerte o bueno seas, hacer frente a un objeto sagrado es imposible para los Mortales.
—¿Adivina? … Soy Guerrero celestial— Se levanta y al hacerlo, ambas marcas en sus brazos aparecen. Revelándose la cadena Rúnica en Sonic.
—¿Qué se supone harás con eso?— cuestiona.
—Estar a tu lado. Protejo a quien lo necesite… a los que me importan.
Si alguien quiere tocarte, antes deberán matarme ¿Entiendes?
—Lucha para enmendar sus fallas, encontrar el perdón. Es propio de la Mortalidad. Una divinidad jamás entenderá la pasión de los que considera insignificantes— Excalibur profusa solemne.
Se observan a los ojos. Segundos que parecen una eternidad.
Ni una duda. Ambos firmes en sus pensamientos, en su voluntad.
Lo que es interrumpido por los Centauriones. Buscando sorprenderlos, la Diosa con una estocada certera y el erizo con un Spin Dash se defienden.
Continúa el castigo en este círculo mortal.
De regreso a Camelot…
Milineas.
Un arte terrible. La magia tiene limitantes fijas desde la creación.
Una de ellas, es respetar el ciclo Vida-Muerte que establece equilibrio entre luz y oscuridad. Por lo tanto, cuando es alterado, se comete un crimen abominable.
Por lo que es el arma prefecta, en las manos adecuadas.
Las defensas estaban por caer ante el número de enemigos. "Terratenientes" "Cazadores" y "Errantes", como eran conocidos los soldados muertos del General de la Indiferencia.
El caballero del Grial y El general de la Mentira, enfrascados en duelo a las puertas del Reino.
Gawaiin, el resto de Generales y soldados de Bretaña continúan la lucha a pesar de todo.
Solo su honor los mantiene en pie…
En el campanario de Catedral, la Emperatriz se reclina despreocupada, agitando su inseparable abanico, contempla el escenario con regocijo:
—Es hermoso. Muerte y desesperanza por doquier, lástima que termine tan pronto— dice fijando la vista a un punto en especial.
En la plaza. Lugar no alcanzado por la batalla, una figura solitaria espera.
Frente a él, una tableta de madera con la inscripción rúnica: Wunju- Teiwaz.
El caballero de la Luna, obedeciendo las ordenes de Valkiria se prepara para la señal que indique el momento de comenzar.
Un invitado inesperado se aproxima.
De la nada, el puñal de oro se dirige a su frente. Desenvaina y con un blandeo circular, desvía.
Apareciendo como sombra. Valder llega jugueteando con otro puñal.
—Reconocí la peste de un Filistar por aquí. Así que, aun hay miembros vivos.
—Mi madre hablaba de cierto noble… enemigo jurado de nuestra casa hacia siglos. Murió por uno de mis ancestros— Bors lo encaro.
—Conoces la historia. Bien por mí, entonces entiendes que hay asuntos sin resolver.
—He sabido que, Los generales del Inframundo alguna vez fueron simples mortales que vendieron su alma a cambio de cumplir sus fines. Aceptando ser herramientas y una vez la llegada de Surt, ser igualmente erradicados por su amo.
—Los Mortales siempre han sido objetos. Una barrera insignificante; sin mayor propósito que representar un papel efímero en los planes del poderoso.
Tarde o temprano, Surt u Odín condenaran al mundo; nuestra voluntad, escoger como dar cara a lo inevitable. En mi caso, saciare el hambre de codicia y venganza tomando tantas vidas como pueda. Divirtiéndome a lo grande mientras tanto.
El lobo, no parecía alterado.
—Lo sabias ¿Me equivoco?
—Claro. Después de todo, soy como tú, una herramienta más en este ciclo de caos.
Perdí a mi familia, todo lo que era de valor en la vida, al amor.
Dijiste una gran verdad: Nada podemos hacer, esa es la naturaleza de las cosas. Destruir o ser Destruido, amar o no, bien y mal.
Es como enfrentar la realidad lo que hace la diferencia. Yo lo hare, luchando hasta el fin, probando estar de pie suceda lo que suceda.
—Me parece bien. Sera un deleite derrumbar tu espíritu, nada más adecuado para saldar una deuda de sangre.
—¡Adelante! ¡Aquí estoy bastardo!
—¡Que empiece la carnicería!— Valder sujeta con firmeza el puñal, iniciando el encuentro.
En la frontera…
Las fuerzas de Krundos se acercaban al perímetro interior.
Valkiria y Sonic continúan el combate con los Centauriones.
Pero, internamente coincidían en que mantener la lucha implicaba la derrota total, al adentrarse los cuatro ejércitos infernales a la capital.
—¡Hay que irnos!— el erizo grita a la Diosa a la vez que con una patada giratoria derriba a una bestia.
—¡Aun no!— ella contesta, enfrentándose en duelo contra otro monstruo. Como explicado anteriormente, los embates del centaurion son bloqueados con sincronización perfecta a sus movimientos.
Pero en determinado momento, un golpe de cola arrebata a Excalibur de sus manos. Esta regresa a su forma básica mientras Valkiria elude a velocidad.
Otro más se une a la ofensiva. Con 2 bestias y sin protección, parece a merced.
—¡Amy!— Sonic se acerca a apoyarla.
Lo que resulta innecesario. Dando un rodillazo frontal al rostro de su oponente, aprovecha para saltar a su espalda y tomarlo por la mortal extremidad.
Evitando el aguijón, lo arroja sin dificultad contra el otro.
Ambas bestias, acaban a muchos metros.
Toda la acción, ocurre en segundos.
—Soy en espíritu de la Guerra. Amy no existe… murió para que siguieras con vida ¡Entiéndelo!— La Diosa reclama, encaminándose a retomar su espada.
Nada dejaba más claro la veracidad de sus palabras. Toda la brutalidad y fuerza de Valkiria, era completamente lo opuesto a Amy Rose.
Sin tiempo para reflexiones, ahora el azul se convirtió en blanco.
3 Centauriones en formación estampida se acercan. Sonic entro en carrera, pero las bestias comienzan a darle alcance.
Otra capacidad oculta del ejército del inframundo, es adaptarse al oponente durante el curso de un combate.
Sumándose a resistencia, poder y pericia.
Al ver que la velocidad no serviría, opta por el acercamiento directo. Se detuvo en seco, justo al frente de los adversarios.
—Espero funcione…
Enfocándose, logra el objetivo: la cadena volvía a manifestarse.
—( Como Calibur. Piensas por ti misma… entonces, por favor, ayúdame)
Leyendo su mente, la señal rúnica se alargó hasta llegar a la altura de sus pies.
Sin más, con el enemigo a solo metros, se agacha lanzando la cadena.
Esta se enreda en los cascos de los Centauriones. Derribándolos, caen estrepitosamente debido al galope.
—Wow…— Sonic exclamo mientras la marca regresa a su brazo—, además, muy divertida.
Hizo una simpática afirmación como respuesta.
—Heh…— correspondió—, Pues vayamos a la acción ¿Te parece?
Krundos toma una nueva decisión. Aunque hubiera gustado prolongar su diversión, El asalto del resto de sus tropas requería que tomara mando directo. La estrategia de la corte del Inframundo llegaba a su clímax:
—Solo es una pausa tesoro mío. Una deliciosa tortura.
Desaparece y junto con él, los Centauriones.
—Se han ido— Excalibur anuncia.
—Si, como sea… ¿Es inteligente dejar a tu ejercito a merced de 4 más?— el erizo cuestiona.
—Siempre se trató de una distracción. Las cosas marchan según el plan; en lugar de hacer preguntas, mejor regresar a la Ciudadela… héroe.
Camelot: Plaza
Los contrincantes, entran en un nuevo intercambio.
La apariencia decrepita e insignificante resulta un buen disfraz. Valder es un oponente poderoso que utilizando sus puñales y arsenal de cuchillos pone en aprietos al caballero lobo.
Bors tampoco resulta un rival fácil. Valiéndose solo de esgrima, bloquea y responde con movimientos certeros, sin embargo el General lo hace con la misma efectividad:
—Los magos, son insectos que usan trucos para conseguir victorias ¿Porque no empleas tu poder?— pregunta con sorna.
—Porque soy caballero.
—¿Honor eh? Algo inútil… como esa roñosa espada.
Furioso, Bors rompe el intercambio.
—¡Shivar tiene en su acero la historia de mi casa! ¡No oses insultarla basura!
Jugando de nuevo con su puñal, Valder continúa.
—Fascinante cambio de actitud. Mucho dolor y resentimiento en tu interior, pero lo enmascaras con responsabilidad y etiqueta.
Me trae recuerdos. Dime, de guerrero a guerrero… ¿Cuánto mantendrás este engaño?
—No es engaño. Una vida en la nobleza me enseño que los títulos son adornos vacíos; pero un ser importante se forjo en la creencia de que aquellos con posición pueden y deben cambiar.
—Ya veo, lo que sustentas es el recuerdo, no un título.
Siendo así…
Desenmaraña la cadena dorada rodeando su torso, revelándose un arpón igualmente hecho del precioso metal. Haciendo rápidos movimientos circulares, lanza el arma intentando capturar al caballero.
—¡DESTELLO LUNAR!— Usa el rayo de energía vital de su arma para bloquear.
Sin embargo, el arpón traspasa sin problema. Enredando a su presa, Valder veloz, salta para posicionarse en su cuello y morder.
Los filosos colmillos desgarran la carne de su oponente. La sangre de Bors comienza a asomar profusamente, pero la yugular está intacta.
La pérdida del líquido hace que el lobo se arrodille. Débil, al punto del colapso el enano finalmente se separa.
Limpiando complacido su labio, continúa.
—Un obsequio especial. Te he infectado con ambición… para alguien tan abnegado y puro será el infierno en vida, infierno que solo terminara si tu o yo morimos.
Bors, con mirada furiosa y cansada lo encara mientras intenta contener la hemorragia.
—Me aseguró que nuestro encuentro se repita. Acabare con la escoria Filistar así que, usa esas Runas a tu antojo.
—(Eres todo un cómico Valder)— Salana establece comunicación mental.
—¿Qué sentido tiene causar miseria sin un poco de humor?
—(Ji ji ji… es verdad)
—Hasta el siguiente juego… Guerrero celestial— El General camina a su lado, dejando la plaza.
Cuando Valder se aleja, Bors lentamente se incorpora para terminar su misión.
Pero, el Oráculo de Delphius se manifiesta y detiene su camino.
—Caballero de Ganis, haza perdido mucha sangre. Usar magia divina en tu estado… además, la marca de Valder.
—A un lado, por favor— el lobo retira al Oráculo suavemente y sigue hacia la tableta.
En la entrada del Reino…
Percival y Salarin se estudian cuidadosamente, manteniendo su guardia.
Cuando entran en combate, aprecian sorprendidos que el otro adivina sus movimientos y anticipa el contra ataque.
—Increíble capacidad analítica señora. Es la primera vez que lucho con tan talentoso estratega.
—Lo mismo digo. Justificado su título de "Torturador"
—Vencer es un arte. No solo fuerza y habilidad; entrar en su piel y pensamientos, doblegar su mente es justo eso: La tortura más lenta y maravillosa.
—No será tan sencillo— la felina dice en calma.
—Encontrar la debilidad forma parte de ese arte. Te aseguro que lo hare.
La conversación se interrumpe ante la cercanía del ejército del Sur y Krundos, su General.
—El momento se acerca. Veamos que tan buenos son bajo las órdenes de un General celestial— Salarin afirma al caballero.
En el interior…
—¡General de Lothian! ¡Nuestras fuerzas están por caer en el poniente!— Isaac informa a Gawaiin mientras se enfrascan en duelo contras los nuevos "Errantes" de Salana.
—¡Resistan!— el Equidna grita, incrustando a Galatine en su enemigo—, ¡Solo un poco más! ¡Por Bretaña!
—¡Por Bretaña!
En Catedral…
—Valkiria se acerca. Lo mejor es ponernos en marcha.
Cerca de la frontera…
Con velocidad del Sonido, tanto la diosa como el erizo están a pocos metros de dar alcance a Krundos y sus tropas.
Percibiéndolos, algunos soldados menores se rezagan interponiéndose. Pero rápidamente eliminados con golpes de espada e Spin Dash, se abren camino.
Entrada de Camelot…
—¡Aquí estoy basura mortal!— Krundos se anuncia—, ¡Hora de arder bajo la nueva era de Surt!
Tras él, el grueso restante del ejército se aproxima a la Ciudadela. Salarin detiene su enfrentamiento y con una sonrisa contempla la llegada del último invitado.
Irónicamente, Percival también sonríe.
En la plaza…
Con dificultad, Bors llega a la Runa. Coloca la palma e inicia el encantamiento:
—Odín, señor que gobiernas en la cima más alta. Padre de los Dioses, Luz y sabiduría.
Yo, Bors de Ganis de la casa Filistar suplico tu favor. Libera esta tierra del embate de la oscuridad, protege a tus ejércitos, a mis hermanos caídos, a tu hija quien nos guía en tu nombre:
¡WUNJU-TEIWAZ! ¡Voluntad, Victoria! ¡Esa es tu orden! ¡Ese, nuestro destino!
Una explosión luminosa hace estallar la tableta. Envolviendo con su brillo a los elegidos en un halo que como Milineas, se extiende por toda Camelot.
No pasa desapercibido para los protagonistas en el frente.
Gawaiin y los otros Generales son afectados. Cubiertos con el halo misterioso, observan como sus enemigos sueltan de golpe sus armas, se tocan la cabeza, retorciéndose en agónico dolor.
—¡Errantes! ¡Retirada!
La voz de Salana suena fuerte. Desvaneciéndose los soldados muertos, los restantes, recuperados en apariencia retoman el ataque.
Pero, eliminándose entre sí.
La defensa contempla la macabra escena.
El halo, aproximándose a la entrada. Salarin grita a Krundos:
—¡Retirada!
—¡Fuera!
Todo el ejército se desvanece. Percival adquiere el mismo brillo esperando que los generales también cayeran ante el influjo; con sorpresa aprecia que no funciona.
—Lo más probable es que mis hombres y los de Valder ya no existan. Bueno, bajas menores considerando las circunstancias.
—¿Por qué no ustedes? ¡Contesten!— El caballero del Grial demanda.
—Somos la corte del Inframundo. Significa que tenemos la protección y favor del Demonio de Fuego; El poder de Odín no es nada, solo moriremos por la mano de un objeto sagrado, lo único que no sigue limitaciones entre bien o mal— Krundos contesta.
En eso, los tres observan la llegada de Sonic y Valkiria.
—Ha pasado tiempo, Espíritu de la Guerra— Salarin saluda familiar.
—Lo mismo digo "Torturador"
—¿Y a mí no?— La bestia Krundos habla enfadada.
—Por supuesto. A pesar de tu asquerosa cara.
Risas. Dejan confundidos tanto a la felina como al erizo:
—Es inevitable. Nos hemos enfrentado tantas veces… somos como compañeros de juego.
—Juego monstruoso el de tu señor.
—¿Y qué dices de tu Padre? Envía a su hija al campo de batalla.
—Acabemos la farsa. Este asalto es mío ¿Aceptan la derrota o lo decidimos aquí?
—¿Bromeas? … fue divertido, pero aun no. Si intervienes directamente es que demandas un combate Milenario, Sigfried te complacerá— Salarin enfatiza.
—¡No! ¡Ella es mía!— Krundos dice furioso.
—Es la ley. Desafiarla es la muerte antes de completar la tarea.
Pero no escucha. Ruge e invoca su arma, toda su masa se dirige hacia Valkiria.
—No acabara bien…— El general de la Mentira hace un ademan negativo con la cabeza.
La diosa se dispone a recibirlo. Pero antes, Sonic obstaculiza su paso y arroja la cadena emergente de su brazo.
Se enreda en la muñeca de Krundos. Este se detiene y forcejea:
—Tenemos cosas pendientes. Lucharas conmigo.
—Je je… menudo esclavo devoto conseguiste tesoro. No me derrotaste en el Bosque o Sinsleck, no lo harás ahora.
—Si recuerdo, huiste como serpiente rastrera. No hay excusa, ¿La quieres? Primero me matas.
—Con gusto…
Krundos toma el símbolo Rúnico entre sus manos y de un tirón eleva al erizo con facilidad.
En picada, Sonic aprovecha el impulso inesperado para realizar un Spin Dash potenciado. El general bloquea con su hacha y similar a un golpe de bate lo repele con gran fuerza.
Tomando forma normal en el aire, el erizo cae a tierra con dificultades.
—Mira de desastre. Pierdo el tiempo…
—… No lo creo— Sonic dice jadeante.
Observa a la "Destructora". El Hacha dorada exhibe una fisura considerable.
—¿Pero cómo?
Salarin mira con seriedad.
—No cometo un error 2 veces. A diferencia de Dioses o Demonios, los "Mortales" crecemos ante las dificultades.
Superar al bien o mal, es una virtud.
La bestia, fuera de sí avanza amenazante.
—(Caíste…)
De nuevo, los símbolos se manifiestan en el suelo. Apresándolo.
—¡Gusano! ¡No me detendrás!— Krundos rompe las ataduras, pero de inmediato miles más toman su lugar y frenan su andar por completo.
Intenta usar su arma para liberarse, pero resulta inutil.
—Mi nueva amiga (refiriéndose a la cadena) no parece de las que se rinde. Y yo tampoco… esto se acabó.
Cargando un ataque Spin, se prepara para dar el golpe final.
El General de la Mentira al fin interviene. Sonic avanza, usa la Guadaña cuyo corte impulsado por el viento es capaz de abrir la tierra.
Percival se anticipa. Usando el torbellino de Fuego bloquea el impacto y detiene al héroe.
—¡Percival!— llama.
La defensa comienza a ceder. La felina recibe el impacto, desgarra su armadura; pero gracias al ataque y la defensa oportuna con Levatain no recibe heridas de gravedad.
—Contrólate Krundos— Salarin llega al General prisionero. Con cortes certeros lo libera.
—Basuras… los destruiré.
—Terminamos. La Guerra tiene más diversión que disfrutar, vámonos— El usuario de Guadaña dice al otro.
—Hmm… punto para ti, erizo— Afirma molesto.
Se desvanecen en el aire, como el viento.
Con la certeza de que el enemigo ha abandonado Camelot. Percival se desploma exhausta al igual que Sonic.
—Sir Sonic… ¿Esta bien?— pregunta.
—Seguro…— levanta el pulgar.
—Buen trabajo. Caballero del Grial, Caballero del Viento— Calibur, ya fuera de las manos de la Deidad se acerca y felicita.
—Creí que no pararían hasta destruirnos— el erizo habla.
—Una guerra Milenaria tiene diferentes conclusiones. Pero solo un resultado— Valkiria dice.
—¿De qué…?
—¡Gran señora!— Isaac se acerca desde la Ciudadela e inclina ante la Diosa—, Traigo el parte de nuestro ejército.
—Ustedes. Regresen a Camelot y pidan un escuadrón para reunir a los heridos en la frontera— Ordena a los otros 2.
—Espera…
—Sir Sonic. Existen prioridades, no lo olvide— el caballero del Grial afirma con tranquilidad.
Accede. Se levantan y marchan de regreso, dejando a Valkiria y Calibur escuchando las noticias en el frente.
0-0-0
Escena repetitiva. Contabilizando los resultados de la batalla.
Sin número determinado de bajas por la acción de Salana. A pesar de todo, el golpe dentro de las huestes celestiales era notable.
Ya que todo soldado enemigo dentro del perímetro fuera reunido e incinerado a las afueras. Fue turno de la gran parte del grupo de Lefay, que fieles a su palabra pelearon hasta el fin con honor.
Ganando la absolución. Valkiria en persona encendió las piras, mostrando respeto y guiando sus almas a Valhalla.
Una recompensa bien ganada.
Acabado el acto funerario, era turno de la parte incomoda y complicada.
Ya con August, rey de Sinsleck como parte del consejo. Era hora de compartir información e impresiones:
—Podemos decir, que la estrategia de nuestra señora tuvo éxito. Los soldados infernales afectados por la magia Runa no regresaran— Gawaiin comenzó el dialogo.
—Sin embargo, también ganaron hombres gracias a esa bruja llamada Salana— continua el General de Estilia.
—Además del estado de Bors. ¿Cómo se encuentra?— El General de Offsten pregunta a Percival.
—Grave. La mordida de Valder no solo es un veneno mortal, sino magia infernal pura según lo explicado por el Oráculo.
—Al converger magia blanca y oscura en un solo cuerpo, se repelen mutuamente. El caballero de Ganis es desgarrado tanto física como espiritualmente; causándo un daño irreversible que solo parara hasta que el parasito o el huésped mueran— Calibur explica.
Todos, bajan la cabeza.
—Su perdida será un duro golpe…— August se une por primera vez.
—Gracias a él, seguimos vivos…— Stefan de Hispania secunda.
—Existe forma de salvarle.
Valkiria observando como de costumbre hacia el exterior, menciono sin voltear.
—Mi señora… ¿Cómo?— Gawaiin solicita.
—Si matara a Valder antes.
—Pero…
—Déjate de misterio— Sonic se acercó obviando el comentario o susurros a su falta de respeto—, Era parte de tu plan desde el inicio.
Lefay y los demás solo parte del sacrificio. Querías esto, los generales entraron en tu juego, solo un ciego no lo vería.
La felina medito en los argumentos de Salarin.
—Te descubrió— Calibur fue a su lado—, Habla ya.
—Bien. Al paso de los siglos, los conflictos anteriores se resolvían en el campo de batalla.
Ejército contra ejército. Cuyo último en pie resulta vencedor.
Pero, nunca entre Generales y Elegidos.
Cuando Krundos invoco el combate Milenario, fijo el rumbo de la Guerra.
Di mi respuesta. Al presentarme en la lucha y moviendo las piezas para definir los oponentes en representación del cielo.
—¿Fue una clasificación o algo así?
—Exacto— Valkiria continua—, Hacer las cosas como hasta ahora ha sumido a Bretaña y al mundo en un ciclo tras otro.
Esa bestia, manipulo las leyes para invocarme. Aunque fue mejor a mi parecer, la forma perfecta de decretar el resultado de una vez por todas.
Con un solo duelo. 5 guerreros Celestiales contra 5 guerreros Infernales.
Es la naturaleza de un combate Milenario.
—No tiene sentido. Sabemos de 2: Gawaiin contra Krundos y Percival contra Salarin— el héroe sigue el alegato—, Bors no porta un arma sagrada.
—El caballero lobo es un mago que ha usado magia divina en 2 ocasiones. La fuerza de Odín responde solo a quien considere digno.
Conserva la aprobación del padre de los Dioses, eso lo vuelve guerrero celestial.
—Supongo que entonces, me toca entrar también.
—Manifestar esa cadena no es suficiente.
—¿Te perdiste de algo? Hice una abolladura al hacha de "cara-rana"
—Solo suerte. El enemigo no esperara que dejes de ser estúpido.
Además ya fue definido: Salana escogió en persona a su oponente y el acepto.
La respuesta llega como un rayo al pensamiento de uno de los presentes.
—Gran Diosa ¿Se refiere al caballero del Lago?— August solicito, cuestiona a Valkiria.
—En efecto, Rey de Bragas.
Las exclamaciones de sorpresa inundan la Mesa Redonda.
Lancelot, el caballero supremo ¡Esta vivo!
—¿Porque no regresa a Camelot? Quizá fue llevado a un sitio lejano. Debemos enviar un escuadrón de rastreo.
—Se encuentra en una misión a favor de la causa. Se unirá al terminar.
—Sigue fallando tu ecuación— Sonic retoma indiferente ante el entusiasmo de la mayoría.
—Sigfried, General de la Ira. El mejor Guerrero del Inframundo, portador de la espada de Fuego.
Por lo dicho antes, jamás ha descendido. Esta escrito que cuando lo haga, la muerte de las eras está garantizada.
Solo puede ser encarado por el mejor luchador del Cielo.
Entonces, lo recuerda…
"Sigfried te complacerá"
—Ya lo sabes. El arma del Demonio de Fuego tiene un único rival: Excalibur.
—"Todo efecto de nuestros pecados tiene una chispa, un catalizador y en la mortalidad son las emociones.
El amor y el odio. Como el bien y el mal, hermanas y enemigas; el afecto cuando no es correspondido se transforma… la ira, que como feroz torrente es energía pura, indetenible, despiadada e indestructible.
Espada de fuego que pende en nuestras cabezas, espera al digno que la empuñe; el que una vez en su mano destruirá a los suyos y ajenos.
Trayendo una nueva era y circulo de sacrificios"
Reconociendo un fragmento del "Anuncio de Raknarok" pronunciado por Calibur, aclara el proceder después de esta batalla.
—Una vez el duelo fue aceptado no hay vuelta atrás. Quien se retracte no le espera más que aniquilación, recuerden las líneas referentes a la cobardía.
No implica que las huestes Infernales se queden de brazos cruzados. Atacaran a cuanto reino y feudo este en su camino, es donde el brazo armado de Bretaña estará a prueba.
Sin embargo, han ganado bastante terreno. El heraldo y captura de soldados muertos les dan tanto ventaja numérica como táctica, es necesario equilibrar las cosas.
—¿Cómo?— preguntan al unísono.
—Usando los monolitos ancestrales para crear una barrera alrededor del país.
—Solo las espadas sagradas pueden hacerlo— el azul responde.
—Además, solo crean barreras en Camelot y alrededores— Percival secunda.
—¿Acaso ignoran con quien hablan? Así como las espadas, esas piedras fueron enviadas por Odín. Para un Dios, es cosa fácil.
Valkiria, al fin voltea hacia el consejo.
—Envíen mensaje a las tropas en Bretaña. En cualquier momento batallones infernales se manifestaran en todo el territorio y esta vez no habrá prologa, atacaran en el instante pongan un pie.
Los Elegidos nos separaremos. Buscando el lugar designado por los Generales para el duelo; En las inmediaciones de los monolitos, imaginan la razón.
—Detenernos— Gawaiin afirma.
—Correcto. Su obligación, darme tiempo para activarlos. El campo de energía divina tendrá el mismo efecto que las runas en Camelot; será entonces cuando Sigfried aparezca.
Nuestro duelo definirá todo. Si me derrota, clavara la espada en tierra como señal de victoria, Surt se presentara finalmente para reclamar su arma y el territorio conquistado.
Con fuego, borrara las raíces de Ygdrassil. El árbol caerá y los 9 mundos con él.
Raknarok se consumara.
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Las horas posteriores fueron un misterio en general.
La Diosa, hacía tiempo se encontraba solo con Smithy el herrero. Otra de sus órdenes, fue la de recuperar toda arma sobreviviente del ejercito infernal.
La mayoría, yacían en pedazos. Pero algunas dagas, espadas y flechas permanecieron en condiciones.
Además, también por órdenes de Valkiria, Ginebra de Bragas fue llamada.
August no estaba de acuerdo lógicamente, pero sin posibilidades de objetar un mandato Divino, guardo silencio.
La condición de Bors empeoraba. Con Anna y resto de Doncellas por turnos cuidándolo, disminuyendo la fiebre que lo aqueja, era deprimente observarlo delirar, luchar.
Sus compañeros de la Mesa Redonda lo visitaron. Gawaiin y Percival se mantuvieron estoicos y Sonic, aun cuando intento mantener la calma, salió de la habitación con frustración.
Ya en los jardines. Fue duro regresar a aquel lugar; los rosales comenzaban a marchitarse, todo alrededor lucia muerto.
Para un amante de la naturaleza, fue doloroso. Evocando inevitablemente aquella lección rápida de baile, donde el Enlace se activó por primera vez, el consejo de Bors…
Observo su brazo. El tatuaje Rúnico y cadena aparecen; intuyendo, rozo ligeramente la mejilla de su amo, emulando una caricia.
—El Enlace Divino es increíble— La voz del Rey de Sinsleck se escuchó acercándose al erizo—, He oído historias que relatan su gran poder. Pero creo, que es más una manifestación de vida y voluntad.
—Eso parece— responde—, Me agrada. Es como tener un amigo siempre junto a mí.
—Ha aprendido mucho Sonic.
—No lo suficiente— continua—, de otro modo las cosas serían diferentes.
—Bors es un hombre sabio. Le aseguro conocía los riesgos, pero antepuso el bienestar de otros por encima del personal.
—Quizá, porque no tenía nada que perder.
—¿Cómo?
—Viendo este jardín. Cuanta dedicación y trabajo en cada flor, Amy me conto que Bors lo hizo.
Este lugar era hermoso porque fue concebido con amor. Ese sentimiento invadía cada rincón y ahora esta marchito, sin esperanza.
Tantos sacrificios y no recibe nada a cambio ¿Es justo que muera de forma tan atroz? Yo… no lo sé.
El oso suspira ante esta verdad. Tomándolo por los hombros como en su reino, dice:
—Existe la verdadera justicia. Pienso, que es un dilema en el que ha pensado muchas veces.
Escúcheme. Un mortal, jamás será capaz para dictar e impartir ese juicio.
Estamos dominados por las emociones, aun cuando usamos el raciocinio y ponemos en práctica, equilibrarlo con sentimientos e instinto es algo en que fallaremos una y otra vez.
Esto, nos ha condenado a la desgracia. Pero si un poco de luz toca a uno, mantenerla a costa de lo que sea vale cualquier sacrificio.
Es la filosofía del Caballero de la Luna. La familia de Ganis fue respetada por generaciones al ser grandes protectores de la Vida.
Bors es un ejemplo. Vive por sus creencias, como usted; algo que no todos son capaces.
El camino de un mártir no es justo, pero necesario.
—Entiendo…
—Sé que si…
La cadena se alarga, alcanzando una Rosa. Cortando con delicadeza la aproxima al erizo y oso; increíblemente la flor antes marchita, recobra su vigor y belleza.
—No existe mejor forma de explicar mis palabras.
—Muy lista. No actúas tan fanfarrona y sabelotodo como Calibur, me caes cada vez mejor.
—¡Vaya falta de respeto! ¡Erizo Picarillo!— La espada sagrada grita desde el vitral exterior.
—¡¿Qué no tienes nada mejor que hacer?!— Sonic corresponde—, ¡Y no me llames pícaro, fierro inútil!
—¡Ja! ¡Cuando dejes de cuestionar tonterías te creeré digno!
—¡Agh! ¡Ya cállate!
August contiene una carcajada. Calibur tenía formas sabias y peculiares de orientar a sus portadores, pero la convivencia con el erizo lo transformaba en alguien más espontaneo y franco.
Mientras tanto, en la Armería del castillo…
—Mmm… parece una aleación de Hierro, Bronce y un mineral desconocido— El joven Zorro inspeccionaba una de las armas enemigas recuperadas.
—Hematita— Valkiria, quien lo acompañaba agrega.
—¿El Metal sagrado?
—Así es. En la frontera pude percatarme de que su equipamiento no era normal.
La hematita pura es mortal para entes espirituales y Divinidades, pero incluso como complemento causa daño. Lógico que el armamento mortal no sea rival.
—Tiene sentido. Nuestras armas sufren fisuras y grietas considerables— retoma, ahora analizando una espada aliada—, algo así no es posible con ataques normales.
—Juegan con nosotros. Si tienen yacimientos de Hematita al alcance, pueden usarla y acabarnos de un golpe; típico alargar la tortura…
—Por eso, colocarla en metales comunes.
—Correcto. Asumen que, incluso si descubrimos su estrategia no podremos hacer algo.
La hematita requiere de un proceso delicado para extraerse y aún más para forjarla. Solo un herrero domino sus secretos en Midgar.
—Olif, el gran Maestro herrero— Smithy dijo—, Las leyendas cuentan que en la primera Guerra Milenaria fue comisionado por… usted para crear armas de Hematita basándose en una muestra y las Espadas sagradas, incluida Calibur.
Fue la clave de la victoria.
—Ahora lo usan en mi contra. La metalurgia es un arte muy antiguo; las técnicas solo pueden conocerlas los artesanos, sus colegas.
—Pero, gran Diosa no puedo compararme a…
—Preparaste a Calibur hace tiempo ¿no?
—Solo afile la hoja. Nada extraordinario.
—Un arma celestial no está formada de materiales comunes. Prueba que tus manos son habilidosas.
—Lo que pide, requiere tiempo. El enemigo no esperara.
—Solo necesito que reproduzcas el método de Olif. Ya he dado instrucciones de reunir a toda mano de obra posible.
—Insisto. Llegar al resultado involucra más; una muestra es inútil sin bases.
Podría emular los pasos, pero es prueba de ensayo y error.
—Lo que se abrevia, si contaras con algún objeto trabajado de esa forma.
—Si.
—"La Espada serpiente" de la casa Bragas.
—Basilisk… ¿está hecha de Hematita?
—Originalmente, la espada serpiente pertenecía a Flegias, uno de los altos mandos de Krundos. Fue destruida por Excalibur y Olif la reconstruyo entregándola a la familia Real.
Puedes decir, que fue uno de los primeros experimentos del Inframundo en la manipulación del metal.
—Ya veo. Aun así, es algo titánico…
—Olif dijo lo mismo— Valkiria recuerda—, la vida de todos en tu país peligra ¿Les darás la espalda?
—Yo…
—Los mortales son un fastidio…— La Diosa expresa cansada, para encaminarse a la salida.
—¡Espere!
Voltea de nuevo.
—Soy solo un herrero. Puede pedirlo a cualquiera con mayor capacidad y experiencia, Calibur no es prueba suficiente.
—La Espada Sagrada posee un juicio inequívoco. Quien sea señalada por ella es digno no por acciones, sino el corazón.
Tu humildad, te hace adecuado para forjar nuestra protección.
Cualidad que Olif y tu comparten.
El joven enmudece.
—Es tu decisión. Como dices, puedo solicitarlo a alguien más.
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—¡Maldita escoria! ¡Mortal asqueroso!
—La Lagartija lleva horas con su rabieta— Valder se reclina en su asiento.
—Y no parece calmarse— Salana, en un diván elegante bebe vino y abanica como acostumbra—, Oh… esta vacía.
Tocando una campanilla, llama al esclavo para rellenar su copa. Se acerca, cumple su tarea; portando una armadura con el escudo de Camelot en su peto, inclina y retira.
—Hace unas horas vivía. Sí que te gusta la atención de lujo— el enano sonríe cómplice.
—Hay muchas formas de disfrutar la guerra— contesta.
—Ahhh…— gemidos de placer, interrumpen momentáneamente su conversación.
—Salarin es práctico. Canaliza su enojo de forma más… interesante.
—¿Y tú porque no?
—Tengo una cosa en la mente…
—El Filistar.
—Puedo sentir su agonía en cada célula de mi cuerpo… mayor exquisitez que cualquier acto carnal ¡Quiero más!
—Lo tendrás. No seas impaciente.
—Hay noticias— finalmente, el General de la Mentira sale del rincón contiguo con una esclava desnuda a la que toma fuertemente de la cintura.
Su mirada era vacía, triste.
—Cúbrela ¿no te parece? Es repugnante— Salana exclama molesta.
—Tiene otra cita— Salarin toma el mentón.
Después, la empuja hacia donde Krundos continúa sus maldiciones. El silencio de instantes, es reemplazado por los gritos de terror de la joven y… el crujir de un cuello rompiéndose.
La bestia se une a sus compañeros sosteniendo el cuerpo en su enorme mano.
—No me gustan las sobras…— da una mirada asesina a su compañero.
—Me disculpo. De alguna forma necesitaba animarte… o hacerte reaccionar.
—Como sea… ¿Qué noticias?
—Mis sabuesos han regresado. Y traen al invitado de honor.
Entran en la tienda arrastrando a un andrajiento, mordiendo sus piernas con saña pero sin causar heridas graves o desgarrar carne.
—Bienvenido Lord Pendragon— Salarin Saluda cortes.
—¡No me maten! ¡Pido clemencia! ¡Misericordia al poderoso Surt!
—Estúpido. ¿Y aspiraba a formar parte de la corte?— Valder escupe a Mordred, que esconde el rostro con temor.
—Valder por favor. Es un Duque— Salana aboga, o eso parece.
Dejando el diván, la General lo observa.
—Lord Mordred, no tema. Le Garantizo que vivirá, tendrá otra oportunidad.
—¿D-e- d-e verdad?
—Seguro. Los oráculos no mentimos— sonríe y cubre con el abanico.
—Pero… los rastreadores del Inframundo ¡Ahhh!— interrumpe al ser mordido por los canes una vez más.
—Descuide mi Lord. Mis mascotas persiguen el olor de la muerte; no quiere decir una inmediata, por mi mano o cualquiera de los presentes.
Chasquea los dedos. Dos cazadores entran, cargando otros cuerpos.
—Espías de Sinsleck. Encargadas de encontrarlo y eliminarlo si fuera preciso.
Como ve, Ya no existe peligro.
Los soldados, colocan la carga en el suelo. Tomándolas del cabello, los rostros de Lina y Neria quedan al descubierto; desenvainan, colocan el filo bajo el cuello.
Lo siguiente, un golpe seco, ahora sangrantes e incompletas.
—Enviaremos nuestras condolencias, junto a un obsequio.
Krundos lanza el cadáver de la esclava a otro rincón. Los lobos sueltan de inmediato al noble y como jauría hambrienta se precipitan al festín.
Más sangre en el suelo, crea un escenario aterrador.
—Tienes suerte que Surt conserve planes para ti. De otra forma te unirías al banquete de carroña, gusano.
Mordred está confundido.
—Primero, debe vestirse y comer. Le explicaremos una vez este presentable— Salana reitera.
—Llévenselo— Salarin ordena a sus hombres. Le ayudan a incorporarse y salen de la tienda.
—Valkiria debe pensar en la siguiente estrategia: Los monolitos— Valder continua.
—Ya Bretaña entera estará en alerta— el General de la Mentira secunda.
—¿Y qué?— Krundos dice burlesco— acabamos con sus "Elegidos" y listo.
—Olvidas que tenemos otro problema: El Enlace Divino.
—¡¿Tenías que recordármelo?!
—¡Ya basta hombres! –La mujer ordena, fastidiada de su actitud—, Todo ocurre según lo previsto. El combate Milenario está declarado, hay que causar tanto daño como podamos antes del paso final.
Cumpliendo nuestra parte, Valkiria no será obstáculo.
Sin embargo, mientras el adorable erizo azul siga vivo es una piedrecilla en el camino.
—Estoy de acuerdo. De ahora en más, nuestros ataques deben ser centralizados.
—Enviemos cazadores y problema resuelto.
—El Enlace lo protege— Krundos responde—, No. Si queremos deshacernos de él, lo primero es separarlo de Valkiria.
—(Todo lo contrario)
Una voz que identifican, pone fin al debate.
—¿De qué hablas Sigfried?— Salarin cuestiona.
—(No harán nada en contra del erizo extranjero, me pertenece)
—¡¿Qué?!
—(Son órdenes del amo. La Diosa y su soldado morirán por mi mano; solo eliminen a las otras pestes)
—¡No es justo! ¡Me arrebatas a Valkiria y ahora la venganza!
De la nada, una sombra aparece frente a Krundos. Salta, derribándolo con facilidad y coloca un pie en su cabeza dominándolo.
—No colmes mi paciencia General. Las palabras del Demonio de Fuego son ley, somos piezas únicamente…recuerda tu lugar.
Observa al resto.
—¿He sido claro?— pregunta con autoridad.
—Obedecemos al señor del Inframundo— Salarin responde.
—Así será— Salana secunda.
—Bah… que importa— Valder termina.
Con esto, desaparece.
—Aun solo con proyección espiritual, su fuerza es impactante— La general reconoce.
—¿Qué ganas con quejas, imbécil?
—¡Calla enano!
—Usa la cabeza. Lo has dicho, enviar asesinos u tropas es un desperdicio.
Sigfried y el amo llegaron a la misma conclusión: separarlos no basta, el erizo conserva el favor de los Dioses y el apoyo de Excalibur.
Si derrotamos a Valkiria, tomaría su lugar. La mejor táctica es exterminarlos juntos.
La Espada de Fuego lo hará.
Con resignación, Krundos acepto los argumentos. En su vida anterior, fue un mercenario y estratega prominente.
Como tal, reconocía la brillantez de dicha decisión.
—Se anticipa al futuro. El mortal no es un rival común, lo hemos visto— Salana afirma en calma.
—Dejen el sermón… entiendo. Ese caballerito de porquería sufrirá el terror en carne propia, necesito diversión.
El resto, da una sonrisa aprobatoria, cómplice y retorcida.
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La Diosa, reposaba en uno de los muros exteriores que delimitan la Ciudadela:
—La herida tarda en cerrar— Calibur a su lado, dice.
—Fue hecha con hematita, es normal— responde cubriéndola.
—Tu poder curativo actúa de inmediato sin importar la clase. Sin mencionar toda la energía que usaste en la batalla y el nuevo Enlace.
—Estoy bien.
—Valkiria…
—Calibur… por favor. No más preguntas.
—¿Te ofende mi interés?
—No lo necesito. Enfócate en tu labor.
—Está bien.
Después, el silencio…
En otro punto…
—¡¿A dónde me llevas?!— Sonic gritaba, reaccionando al ser jalado por la cadena Rúnica a distintas direcciones.
De golpe, se detuvo en una zona del Jardín poco visitada.
El invernadero.
—Nunca estuve por aquí. ¿Por qué me trajiste?
Señala a la puerta. El erizo con reservas, atiende a su petición.
Se adentra. La mayoría de plantas y flores estaban marchitos, al igual en el sitio instrumentos de medición, herramientas de jardinería y labranza lucían sucios, abandonados.
La cadena, lo guio a una mesa. Muchos libros y hojas con anotaciones se encontraban desperdigados.
Curioso, tomo una de las hojas:
"La Naturaleza es sabia. En ella, existe el origen de toda vida.
Ya sea terrena o Divina"
Leyó el escrito en ella.
De nuevo, la seña rúnica ahora indica un arcón de madera bajo la mesa.
La abre, descubriendo infinidad de recipientes. Preparaciones liquidas con mucha antigüedad.
—Sigo sin entender ¿Qué tratas de decir? –cuestiona.
El símbolo Rúnico, toma un de ellos entregándolo a su amo.
—Espera… reconozco este aroma— el erizo abre la botella con un contenido verdoso y espeso—, Es Aloe.
Exageras, solo fue un rasguño.
Claro que no. Esta supurando, hay que tratarlo.
¿Y para eso traerme aquí?
Déjame ver… ¡Lo encontré!
¿Un cactus?
Una planta de Aloe. Es buen analgésico, desinfectante y ayuda a la cicatrización.
Ay… ¡Tails cuidado!
Lo siento. Tardaremos en llegar al taller y la naturaleza sabe lo que hace; la próxima vez no esperes para cuidar tus heridas, las infecciones son peligrosas.
—¿Qué significa esto?— medita unos segundos—, Me gustaría que realmente hablaras— concluye, sintiéndose bobo.
La cadena desciende a tierra. Comienza a hacer líneas y surcos, lo que poco a poco toma forma de letras.
—"Brazo- Calor-Alivio"— escribe.
—No era Literal…
El anterior monarca salió con el recipiente. No estaban claros los motivos del Enlace, pero había aprendido a confiar en él.
De camino al interior, observa a la Diosa encaminandose a la misma dirección.
Le da alcance en segundos.
—¿Afuera? Que novedad— inicio la charla.
Pero no obtuvo respuesta.
—Vamos… ¿sigues enfadada por lo de la Frontera?
Sin contestar, camino más rápido.
—Deja de ignorarme— expresa cansado de su actitud—, ¿Qué te…?
Tomándola del brazo, el semblante enfadado cambia a serio.
—Estas ardiendo.
Pretendiendo separarse, Sonic lo evita sujetándola por ambas manos.
—¿Desde cuándo? … Valkiria ¿Me oyes?
Ya sin esperar aprobación, la toma en brazos. Recostándola bajo la sombra de un árbol que aún conserva follaje:
—Es una Diosa ¿Por qué enfermo?
—Esta Exhausta— Calibur al fin aparece detrás—, por lo general se recuperaría sin problema, pero la unión contigo merma su capacidad. Recuerda que el Enlace, es bendición o maldición dependiendo del individuo y las circunstancias.
Se percata de la herida de Hematita.
—"Brazo- Calor-Alivio" ¡Eso es!
Quitándose los guantes, alcanza el recipiente. Colocando una moderada cantidad en su palma, después lo hace en la cicatriz.
—¿Qué estas…?
—Curarla. Espero que la infección no sea grave.
—Estabas listo.
—Fue el Enlace. Debió responder a los síntomas.
—Ya veo.
—Calibur ¿Qué pasara? Y no quiero acertijos.
—No lo sé— responde con sinceridad—, Puedo conocerla hace mucho, pero su acciones y actitud son indescifrables en gran parte.
Un dios es muy cambiante.
—Me doy cuenta. Es consolador, de cierta forma…
—¿A qué te refieres?
—Tiene un lado vulnerable. Hay esperanza.
—No es la señorita Amy.
—No lo digo por eso. Sé que no es Amy, al menos la "Amy" que yo conocí; existen muchas naturalezas en su interior, como en nosotros.
—Quien diría que hay un filósofo en ti…
—Heh… deseo que este a salvo. Comprenderla lo facilita.
—Imposible. Es su destino, una carga que acepto voluntariamente.
—No creo en el Destino. Solo en lo que construyo por mi mano y te aseguro que piensa igual, esa convicción es su mayor talento, algo que admire en el pasado.
—Sir Sonic: Ha hablado con la sabiduría y elocuencia de un Rey, lo felicito.
—Si claro…— da un suspiro cansado.
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En el tiempo restante, Sonic permaneció a su lado hasta que la fiebre cedió.
Valkiria, inconsiente hacia horas, respiraba sin dificultad.
Quizá fue su poder divino, tal vez el Aloe. Pero lo relevante fue que, por primera vez, desde que naciera en el distante mundo de las Divinidades experimento debilidad y… compasión.
Al despertar, se encontraba sola. Reclinada en un árbol semi marchito, abrazada por un calor interior desconocido… y molesto.
Toca sus mejillas, poco después la frente, observo la palma pensativa.
—Veo que estas mejor— Calibur que yacía a su lado se incorporó del tronco.
—¿Alguien me…?
—No. Es un lugar aislado, solo hemos estado tu y yo.
—¿Dirás algo?
—Tuviste suficiente. Confió en que lo tomaras más en cuenta; eres la Diosa de la Guerra, la enviada del cielo.
Algo inconcebible ocurre…
Una lágrima asoma.
—¿Valkiria?
—No es nada— Al fin camina, dejando el lugar.
—Vaya vaya— Calibur contempla la retirada con una sonrisa—, el nacimiento de una nueva perspectiva… y todo gracias a un cabeza dura.
La fiebre baja.
El descanso y sus cuidados hicieron la diferencia.
No lo creo.
Dígame Sir Sonic ¿Aun negara lo que siente?
No. Admito que la idea es incomoda, posiblemente siempre sea así…
Perdiendo el auto control, entrego muestras de afecto. Primero, el flequillo rosado que alboroto un poco, después con la yema de los dedos, recorriendo las mejillas, enmarcando su rostro.
El contacto libre piel con piel, la suavidad, la sensación de sus púas sedosas entre las manos.
Tímido, se incorpora. Coloca de nuevo los guantes y carga el recipiente medicinal.
Quédate con ella hasta que despierte y no menciones que estuve aquí.
¿Por qué?
Es la Diosa de la Guerra. No conviene herir su amor propio, seguro me haría papilla.
Conteniendo una risa, los dejo solos.
¿Qué cosas nuevas y extrañas seguirán descubriendo estos espíritus diferentes y a la vez iguales?
Todos, podemos aprender, cambiar.
Si, incluso un Dios…
Notas del Autor:
¡Finalmente! "ASCENSO DE UN REY" llega a ustedes con un nuevo capitulo :3
Muchos detalles dentro de la historia son revelados dentro del preambulo de la Guerra Milenaria, junto a nuevos roles protagonizados por viejos y nuevos personajes.
Quiero dar las gracias particularmente a ladyaqua198 y RainbowEyes4 cuyos reviews y animo fueron el mayor aliciente para traerles esta entrega. Esperando cumplir sus expectativas.
Ademas de la asesoria de mi amigo y colega Matew-kun. Al que deben la inclusion del guion largo en este y los capitulos venideros XD.
Notaran, que este escrito resulta complejo y detallado en todo nivel posible. De ahi, que tanto a los viejos y nuevos seguidores que se unen a este humilde proyecto, apelo a su paciencia y comprension.
No esta contemplado actualizar esta historia quiza, hasta el siguiente año. Esto puede cambiar de acuerdo a las circunstancias claro, pero no garantizo o planteo fechas tentativas; confio que el capitulo en si, les de una buena razon del porque.
Espero sus comentarios al respecto. Realmente, la retro alimentacion seria util para futuras entregas.
*Nuevas alusiones a SAINT SEIYA se unen con el "Enlace Divino" y"La cadena Runica". Ambas, referencias a las Armaduras Divinas y la Cadena Nebular de Andromeda, dentro del anime original.
*El himno de batalla de Camelot, se inspira directamente en "Dragonborn" banda sonora del videojuego "The Elder Scrolls V: Skyrim" el cual pueden escuchar de manera independiente, invitandolos como siempre a checarlo en mi Fanpage de Facebook.
Sin mas, les deseo una amena lectura.
FELIZ MARTES A TODOS...DISFRUTEN =D
