Esta historia esta basada en hechos reales de víctimas que fueron secuestradas, torturadas, violadas y asesinadas. Sus cadáveres fueron encontrados en las mismas condiciones aquí expuestas. Manipulo la información para la coherencia de este fic; las fechas y los nombres de los personajes no son verdaderos.

Capítulo I

Viernes 7 de Septiembre del 2018

08:37 a.m.

-¡Hey Chicle!

-Te he dicho mil veces que no me llames Chicle, Marceline. No pienso volver a repetirlo- Contestó enfadada mientras comía.

-Vamos Bubblegum, no te enfades conmigo.¿Puedo sentarme aquí?- Preguntó, aunque ya se había sentado al lado suyo en la mesa del exterior de la cafetería.

-Hm- Respondió a lo que la otra sonrió. Se quedó mirando la sonrisa del rostro de su compañera de la brigada- ¿Qué ocurre con esa sonrisa?-preguntó dudosa, si algo sabía es que cuando Marceline sonreía de esa forma solo significaba problemas, en los que solo Marceline se puede meter.

-¡Te tengo una sorpresa! Pero antes tienes que decirme ''¡Te quiero Marceline!'' Dilo- Se acercó a ella esperando que la chica se lo dijera escondiendo algo a su espalda.

-No lo diré. ¿Que clase de sorpresa es?-No se fiaba, la última vez que lo hizo termino en un club de alterne bailando en una barra con poca ropa encima para que Marceline pudiera pagar una deuda- ¿Es agradable para mí, o para ti?- Arrastró la silla para alejarse de ella. Tenerla tan cerca la ponía nerviosa y podía jurar que le daba un extraño...¿Dolor? en el estómago.

Marceline arrastró también su silla acercándose más de la distancia normal entre dos personas y le tendió una carpeta. Bubblegum sostuvo la carpeta desconfiada y cerró los ojos antes de abrirla.

-¡Oh vamos! ¡Bubble! No es pornografía infantil ni nada por el estilo- dramatizó. La chica seguía sin abrir los ojos- Confía en mí. ¿Cuando he abusado yo de tu confianza?-La de cabello recogido en una coleta abrió la boca para protestar pero fue cortada- ¡Bueno, vale! Pos le diré al Inspector que no aceptarás el Caso Pendiente de tu hermano-Al terminar de hablar vio como su compañera abría a más no poder sus ojos.

-¿Has dicho...? ¿El caso de mi hermano?-Se levantó de repente asustando a la azabache, para tirarse a los brazos de esta emocionada- ¡Te quiero Marceline!- gritó, provocando que todas las miradas del exterior de la cafetería y de la gente que pasaba por allí se dirigieran hacia ellas.

Marceline se sonrojó cuando Bubblegum le dio un abrazo, poniendo su cabeza entre sus pechos mientras saltaba emocionada y con los ojos brillando. Cuando se detuvo, Chicle estaba avergonzada por su comportamiento pero, aún así, no le dio mucha importancia y le arrebató la carpeta que contenía toda la información del caso de Gumball C. Candy, echando a correr con una sonrisa algo traviesa inmediatamente después, rumbo a las oficinas de la brigada, dejando sorprendida a Marceline.

-¡Oye! ¡Que tienes que pagar la cuenta!-Le gritó, pero esta ya había entrado en el edificio. Sintió la mirada asesina del dueño de la cafetería y se vio obligada a pagar el café que se había tomado Bubblegum.

Al pagar entró a la oficina y se dirigió al ascensor esperando a que se abrieran las puertas del aparato, sorprendiéndose al encontrar a su superior dentro.

Entró , seleccionó la planta a la que iba y se quedó en silencio, incomodada y asustada por aquel hombre alto y musculoso. Desde conoció a aquel hombretón siempre le tuvo miedo, la asustaba de forma acojonante; siempre vestido formalmente, con una mirada seria y una sonrisa algo retorcida Me recuerda a Él Un escalofrío recorrió a la chica que, inconscientemente se abrazó a si misma al acordarse de Él, preocupando ligeramente a su superior que la miró levantando una ceja.

-¿Se encuentra bien Señorita Abadeer?-Su voz era firme y no demostraba emoción alguna Se parece mucho a Él. ¡Joder!

-Em...¡Sí! Perfectamente, no hay por qué preocuparse- decía incómoda colocando sus manos en los bolsillos de su chaqueta. El ascensor abrió sus puertas y prácticamente salió huyendo provocando que el hombre soltara una ligera risa al ver el comportamiento infantil de la chica, ajeno totalmente a lo de verdad le ocurría a la muchacha.

Siguió corriendo aterrorizada hasta la oficina de Bubblegum escondiéndose detrás de la esquina de la puerta cuando llegó, vigilando que aquel hombre no la siguiese. Tranquilizó su respiración que iba a cien por el sprint que hizo desde el ascensor hasta aquel lugar; soltando un suspiro al ver que el hombre no la había seguido.

Recordó el lugar donde había entrado y, ya vuelta a la normalidad y dejando de lado sus recuerdos de Él, buscó con la mirada a su jefa y la encontró sentada con la espalda recta en su escritorio negro con los papeles regados sobre la mesa y la carpeta abierta. Con mirada ausente, observaba una imagen que sostenía con los dedos índice y pulgar de ambas manos.

Marceline se acercó extrañada a su compañera quien no se había dado cuenta de su presencia. Se colocó detrás de la chica para ver la imagen que la había dejado en ese estado ausente.

Bubblegum, según había llegado a su oficina, esparció el contenido de la carpeta por todo su escritorio y empezó a leer todo sobre las pruebas recolectadas, los sospechosos...todo. Desde que el oficial de policía había venido aquel Jueves 10 de noviembre de 2009, solo 3 semanas después de su cumpleaños y la desaparición de su hermano mayor, le comunicaron a ella y a su familia que Gumball había sido hallado, asesinado de un disparo en la cabeza, totalmente desnudo y con signos de violación...Había jurado, a su familia y a si misma que cuando creciera se convertiría en poli y pillaría al hijo de la gran puta que le hizo toda aquello a su hermano y de ser posible, ella misma se encargaría de matarlo. Y ahora, 10 años más tarde, por fin se haría cargo de cerrar el caso y encontrar al asesino de Gumball.

Rebuscó en la carpeta, dejando los papeles que leyó u ojeó tirados por el escritorio. Se llevó una mano a la boca en shock al ver lo que había en el fondo de la carpeta sujetado a la esquina superior derecha de esta con un imperdible: las fotografías sacadas directamente de la escena del crimen. Se quitó la mano de la boca y cogió una de las fotos con las dos manos.

La foto era del rostro de su hermano. Su cabeza estaba ladeada ocultando la herida de bala; sus ojos estaban abiertos y sin brillo alguno; el labio roto producto de un golpe del agresor; un camino de lagrimas secas recorría su rostro dejando claro que antes de morir había llorado producto del miedo o el terror que sintió. Él...mi hermano...estuvo sufriendo mientras que yo...jugaba con mis muñecas...Mientras yo jugaba y me divertía...mi hermano fue violado y torturado sin piedad...¡Mientras dormía, mi hermano lloraba pidiendo ayuda!

-Hey...¿Te encuentras bien Bubble?- La voz de Marceline la sacó de ese mundo en el que se había metido. En algún momento había entrado sin que ella se diese cuenta y la estaba abrazando con fuerza, intentando consolarla. Sin darse cuenta había empezado a llorar.

Rápidamente se limpió las lágrimas con el dorso de la mano derecha sosteniendo aún la foto con la mano izquierda.

-Si Marcy. Estoy bien- Tenía un nudo en la garganta que le impedía hablar con normalidad y el escozor en sus ojos no se iba aunque lo intentó ocultar- Solo que...Solo que no estaba preparada aún para ver esto- Le dio la fotografía a Marceline quien dejó de abrazar a la otra fémina y la cogió y observó por unos instantes antes de dejarla en la mesa, boca-abajo.

-Yo me encargaré de las fotos ¿O.k.? Tu te encargas de todos estos papeles-Señaló a todo el escritorio- ¡Vamos! No perdamos más tiempo. Tu hermano debe estar ansioso por que pillemos al hijo de puta que le hizo eso ¿No?- Intentaba animarla, lo que funcionó ya que la chica asintió decidida y le pasó todas las fotos sacadas de la escena del crimen y del cuerpo de Gumball C. Candy, claro está, sin mirar más de lo necesario dichas fotos.

Hermanito, te juro que encontraré al cabrón que te mató y le mandaré directo a la cárcel con cadena perpetua como mínimo Juró Bubblegum en su cabeza decidida.

Marceline la miró de reojo y embozó una triste sonrisa al ver el rostro decidido de su compañera. Desvió la mirada a las fotos del cadáver ¿Por qué hago esto? Pensaba con culpabilidad Ojalá mi hermano me perdone por esto...

Continuará...

Notas de la autora:

Espero que os guste. Voy a tardar en subir capítulos porque quiero que el fic quede de forma lógica, pruebas que de verdad lleven a algo, sospechosos verdaderos, ya me entendéis quiero que sea coherente.