Capítulo II.
Martes 2 de octubre del 2018
3:46 p.m.
Llevaban unas 2 semanas buscando a Simon Petricov, antiguo principal sospechoso del caso de Gumball C. Candy, que se había dado a la fuga cuando entraron a su casa para interrogarle de nuevo.
En la carpeta que Marceline le había dado, había un informe que decía que Simon Petricov había acosado a su hermano hasta el día de su desaparición. En su casa habían encontrado fotos de Gumball sacadas sin que este se diese cuenta: de cuando descansaba, dormía e incluso cuando se bañaba. ¿La razón por no haberle arrestado ni llevado ante un jurado? Tenía coartada. Su mujer, Betty Gov y él afirmaban haber ido a un restaurante en una cena romántica y los camareros corroboraron su presencia en el local aquel día. Aún así, y por orden suya, se decidió que sería interrogado de nuevo solo para asegurarse de que los hechos eran cien por cien verdaderos.
Cuando llegaron a casa de Simon, y se presentaron como La Brigada Criminal, había salido corriendo como alma que lleva el diablo y, a pesar de que rondaba los 50 años, fue lo suficientemente rápido como para despistar a la patrulla.
Se dejó caer sobre la silla agotada. Es como si se hubiera esfumado de la tierra. Pensaba moviendo la silla de izquierda a derecha y viceversa, sin llegar a girar completamente.
Soltó un bufido fastidiada y su mirada se posó en la carpeta que en letras grandes ponía Caso Pendiente. La abrió y volvió a leer por décimo-cuarta vez su contenido centrándose esta vez en el informe del segundo sospechoso descartado: Marshall Lee al que apodaban cariñosamente Lee.
Le conocía. Había salido con su hermano durante cierto tiempo hasta que Gumball cortó con él sin razones aparentes, ni siquiera a ella le dijo el porqué de esa decisión. Lo habían declarado libre de sospechas pues, según el chico de piel blanca y pelo negro había estado en una cita con su, en aquel entonces novia, Fionna. Los encargados del caso habían intentado hablar con la chica pero al parecer había tenido un accidente de tráfico y había salido muy malherida, además de que los médicos habían aconsejado que la dejaran descansar porque había salido viva de milagro. Confirmaron su coartada los amigos del chico y los familiares de la muchacha.
De todos modos Marshall no pudo haber sido, a pesar de haber cortado mi hermano con él, todavía le tenía cariño y aprecio. Recordó cuando meses después de haber roto, Lee, ella y su hermano habían ido al parque de atracciones como si nada hubiese pasado. Según el informe, tampoco tenía un móvil para matarlo.
-¡Jefa!- Menta entró a su oficina apurada haciendo que la de pelo rosa levantara una ceja interrogante- ¡Hemos encontrado a Simon Petricov!- Anunció.
Se levantó de la silla y le ordenó que le dirigiera a la sala de interrogatorios donde estaba el sospechoso número 1. Al entrar vio que Marceline ya estaba allí.
-Soy inocente. ¡No he hecho nada malo!-Gritaba Simon.
-Que yo sepa, los inocentes no huyen y desaparecen durante 2 semanas, cuando la poli se presenta en su casa para interrogarles- Respondió con chulería la del pelo negro con los brazos cruzados sentada sobre la mesa delante del hombre.
-Menta- llamó Bubblegum- Vete. Marceline y yo nos encargaremos del interrogatorio- La chica asintió y se marchó, cerrando la puerta suavemente, temiendo por la salud del hombre.
Marceline se levantó y se acercó a ella para susurrarle algo al oído.
-Creo que oculta algo relacionado con la cita de su mujer y la víctima. He investigado y encontré que el restaurante estaba cerca del lugar donde vieron por última vez a tu hermano.
-Entendido. Tengo una idea-Se acercó al hombre con mirada amenazante. Se quedó quieta, mirándole fijamente, incomodándolo.
Se quedaron en silencio. El hombre se movía incómodo por la mirada fiera de la chica. Buscó con la mirada a la chica de pelo negro esperando que dijera o hiciera algo; también le miraba, aunque con una sonrisa traviesa.
Silencio...
-¿¡Qué!?-Preguntó exasperado por tanto silencio y esas miradas sobre su persona-¿Se van a que dar ahí mirándome para siempre o qué? Ya he dicho que yo no hice nada. El día de la desaparición de Gumball yo estaba en una cena romántica con mi mujer.
-Lo que ocurre, Señor Petricov, es que nos parece extraño que el restaurante donde cenaron usted y su esposa estaba solo a una calle de donde desapareció Gumball C. Candy- Respondió Marceline
-Esa cena la planeó mi mujer. Pregúntenle a ella-Añadió. Bubblegum se rió por lo bajo incordiandole- ¿Qué le hace tanta gracia, Señorita?
-Exactamente...¿Cómo le preguntamos a una muerta?-El hombre se quedó descolocado ante aquella pregunta.
-¿Muerta?
-Su ''esposa'' lleva muerta 2 años.-Simon abrió y cerró la boca sorprendido sin saber que decir- Nos ha dicho ''un pajarito'' que esa noche, la Señorita Betty te montó una escenita porque, al parecer, te fuiste al baño y tardaste unos 20 minutos en volver, cuando volviste, vio algo en tu teléfono móvil y te pidió el divorcio a gritos llamándote: 'Obsesionado' y 'Pervertido malnacido' - informó Marceline.
-Eso es... eso...-
-¿Que había en su móvil Señor Petricov?- Habló Bubblegum intrigada.
-Nada-Respondió inmediatamente intentando no mostrarse alterado aunque no lo consiguió.
-Habla-Ordeno la azabache.
-He dicho que nada. No diré nada más sin mi abogado presente.-
-Bueno Marcy...No nos queda otra-Suspiró Bubble sorprendiendo a Marceline ¿Tan rápido se rinde?-Lo haremos por las malas.-Anunció
Eso sí que sorprendió a Marceline. La de pelo rosa se acercó a las cortinas metálicas de la puerta para cerrarlas dejando la sala casi en la oscuridad de no se par la débil luz de la lampara del techo.
-Marceline ¿Alguna vez has oído como suena cuando dislocas un hombro?-Preguntó Bubblegum recogiendo las mangas de su camisa blanca. Marceline sonrió al comprender.
-Noup. Pero me gustaría saber como suena- se acercó amenazante al hombre quien las miraba asustado.
-¡No pueden hacerme eso!- Se levantó de la silla tirándola y empezó a retroceder.
-Oh claro que podemos Simon- Marceline sonreía malvada
-¡Todos me han visto entrar aquí sin ninguna herida!-Chocó contra la pared.
-Pero que patoso es Simon ¿Verdad Marceline?- Acorralaron al hombre que les miraba asustado
-Si, tan patoso que cayó y se dislocó un hombro.
-¡Basta!- Chilló acojonado- ¡Os diré! Pero no me hagáis daño, por favor- Suplicó. Las chicas rieron satisfechas.
-Habla- Bubblegum se sentó en la silla expectante y Marceline se sentó en la mesa.
-Cuando fui...en realidad no fui al baño- Empezó a narrar todavía contra la pared, shockeado por el comportamiento de las mujeres- Cuando cenaba...vi pasar a...a Gumball y ¡Salí para seguirlo! Le saqué unas cuantas fotos y cuando vi que se fue con una mujer...Me marché. Mi mujer me pilló las fotos y pidió el divorcio. Pero yo no lo maté ni le hice daño. Nunca tocaría a mi niño bonito.
-No te dirijas a mi hermano así, sucio pervertido-chilló enfadada
-¿Hermano? ¿Eres la hermanita de Gumball?. No me extraña que seas tan atractiva. ¿A que sabe tu piel guapa?-dijo en tono seductor olvidando por completo la amenaza anterior.¿Cómo se atreve a dirigirse así a mi futura novia?
-¡Cállate! gilipollas de mierda. Ella...-Marceline fue interrumpida por Bubblegum.
-Espera. Has dicho algo de que mi hermano se vio con una mujer. Explícate
-Pues...Si me dejas tocarte el pecho te lo contaré- Marceline no se contuvo y le pegó una buena ostia. Cogió a los hombros al viejo verde y lo empotró contra la pared.
-No te dirijas a ella así malnacido. Ahora mismo nos dirás todo sobre la mujer que vistes. Y no te saltes ningún detalle.
-Vale vale. La chica... Creo que era más alta que él. No recuerdo muy bien...fue hace tanto, no recuerdo.
-Pues más vale que recuerdes pronto o tu hombro sonará muy muy mal-amenazó Chicle de brazos cruzados y muy mal humor. Estaba harta de ese hombre tan pervertido. Su hermano debió sufrir bastante al tener un acosador tan asqueroso como aquel.
-Era...tenía el pelo corto y negro ¿O era castaño?...Era de noche y no había mucha luz. Por favor no me hagais daño no sé más, me fui enseguida.-susurró. Marceline abrió los ojos sorprendida
Bubblegum suspiró y le dijo a Marceline que lo dejara ir. Ya el hombre fuera Marcy se acercó a Bubble quien tenía la mirada perdida. Ese pervertido...Mi hermano fue acosado desde pequeño, por ese asqueroso y repugnante hombre. Aún recuerdo cuando vino corriendo desnudo diciendo que un hombre viejo le estaba sacando fotos mientras se bañaba...¡ESE PERVERTIDO!
Bubble miró a Marceline y esta la abrazó. Necesitaba apoyo emocional.
-¿Interrumpo algo?-Simon había vuelto.
-No-se apresuró a decir Bubblegum empujando a Marceline que miró al hombre con odio.-¿Que ocurre?
-He recordado que también había un chico más alto que Gumball y que la muchacha. Creo recordar su rostro-Anunció el viejo algo tímido. Sorprendiendo a las chicas
Miércoles 3 de Octubre del 2018.
09:03 a.m.
Bubblegum y Marceline estaban revisando otro caso que tenían entre manos, era más actual y sencillo, el ladrón era uno del barrio que se creyó capaz de robarle a Lumpy Space, una mujer gorda y ricachona que tenía un acento horriblemente pijo y vestía siempre de violeta o morado además de que no podía parar de hablar de sí misma. El ladrón había sido el ex novio de Lumpy, Brad. Fue muy fácil saber quien era por la gran cantidad de huellas dactilares sacadas de la escena del crimen. Brad estaba en busca y captura.
La azabache estaba sentada encima del escritorio en una esquina, dándole la espalda a la puerta y Chicle estaba cómodamente sentada en su silla.
-¡Jefa!- Menta entró sosteniendo una carpeta entre los brazos.-Tenemos el retrato robot del chico que vio el Señor Petricov.- Abrió la carpeta y le enseñó el retrato.
¡MIERDA! Gritó Marceline en su mente sintiendo un escalofrío al ver la cara de aquel hombre; de Él. No, no no...
¡No puede ser! ¡Es él!Bubblegum soltó un leve chillido al reconocer el rostro. ¿Por qué? ¿Que hacía el ahí? No me lo puedo creer...
