PAREJA: Harry x Draco

DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3

ADVERTENCIAS: Es un EWE? (¿Epilogo? ¿Cuál epilogo?), hay relación chico/chico; Así que están advertidos!

CAPÍTULOS: 2/2


Bodas de Brillantes

Con un lento caminar se acerca a mi lado.

Aparta el cabello de mi rostro perdido y arrugo en ceño encontrándome confundido. Tengo una foto vieja entre mis manos escudriñándola como si intentará descifrar lo que en ella esconde sin éxito. Algo se escapa como humo ligero que no puedo tocar.

Con parca cautela toma mi mano con un ligero temblor en ellas. Parezco conocerlo, pero por mas que razco entre los recuerdos embotados de mi seca mente, no logro saberlo.

-¿Quién eres?- pregunto dudoso. Aquello no lo detiene pues no afloja el agarre, pero si refleja una extraña tristeza que no comprendo. ¿porque parece mover algo en mi interior desconocido? No lo comprendo.

-Soy la persona que más te quiere en el mundo- ladea su cabeza moviendo su cabello apenas oscuro taladrando en su retina en un afán de reconocimiento. ¿A que se refiere con ello? Debería estar sorprendido e incluso asustado, pero nada de eso sucede-¿Sabes qué día se celebra hoy?-

Lanzo una negativa con la cabeza. La luz cálida del día no me dice nada ni los cuadros en las paredes de la estancia logran ubicarme. El hombre sonríe besando mi frente con un cariño tan ajeno pero tan familiar que enturbia su preciosa mirada.

-¿Quieres bailar?- Sin saber que se apodera de mí ser, obedezco. No desconfío del extraño por su semblante tan entrañable que me incita a confiar ciegamente en él. "No me hará daño" pienso seriamente. "No cuando me trata con gentileza y cuidado como si fuera una joya frágil que de romperse lo heriría hondamente"

Hay una melodía desconocida sonando que apenas puedo comprender entre mis propios latidos del corazón y solo puedo apoyarme en él para mantenerme en pie como si fuera tierra firme en medio de un embravecido mar.

Una mano en mi cintura y la otra en mi diestra, un suave bamboleo que dirige entre cada verso que murmura con cariño la canción.

Una nota blanca aparece ante mis seguido por otra más clara entre cada compás lento. Una nube se alza seguida de imágenes claras que aceleran descontroladamente mi pecho en sensaciones nuevas.

Unos ojos verdes sonriendo como los de la fotografía de instantes atrás. Un rostro juvenil y terso. El cabello de un azabache intenso y una mano invitándome a tomarla.

"¿Si ya no somos enemigos quiere decir que somos amigos?" fue lo que dijo con una radiante sonrisa. Tal vez no recordara mi propio nombre, ni donde vivo, ni en qué año me encuentro, pero ese momento siempre permanecía en mi mente impreso en ella para toda la eternidad.

Era el segundo semestre en la Academia de autores y ese chico, mi compañero de clase yendo en contra de todo, extendió su mano hacia mi. Una mano que desde tanto tiempo deseé tomar, pero que justo hasta ese momento estuvo a mi alcance, solo para mi.

Un instante que le sigue a otro entre luces que vienen y van tomando fuerza en tonos brillantes y perfectos. Una amistad conseguida por la constancia, el súbito deseo de querer formar parte de su mundo y su vida. Un amor incipiente que decidí mantener en secreto hasta que fuera imposible de mantenerlo por mas oculto en el pecho y una confesión que se clavó en lo más hondo de mi ser.

"Te amo como jamás amé a alguien en la vida" fueron sus palabras que tomé como garantía de ese inmenso universo desconocido que se alzaba ante mis veinte primaveras.

Otro destello y me vio a mí mismo en aquel tiempo donde las 12 rosas rojas sellaron mi destino y me invitaron a una hermosa vida como nunca me hubiese atrevido a soñar siquiera. Una vida donde el amor, la fidelidad y el abrigo de su esperanza podía respirar y lo sentía como un hogar al cual regresar.

Todo brindado por aquel hombre de ojos esmeraldas que año con año, aniversario tras aniversario reiteraba su decisión de permanecer a su lado, de amarlo incondicionalmente y de brindarle la mayor felicidad que aseguraba merecedor.

Siendo que los años no pasan en vano. Era lógico que sus manos perdieran la fuerza de su agarre, pero no su calidez; su rostro la lozanía pero no la eterna sonrisa luminosa; su cuerpo su turgencia, pero no las ganas de hacerlo suspirar.

-¿Harry?- pregunto con un nudo en la garganta sintiendo que mi mente sale de aquel denso humo que amenaza con apoderarse de de mi preciado pasado. Esa cruel enfermedad contra la cual no puedo luchar –Harry…- musito en voz baja acariciando su mejilla. Las lágrimas ruedann por ambas mejillas y asinte besando mi mano de esa forma tan enternecedora que hace que me duela el alma por olvidarlo.

-En este día especial solo podía pedir que hoy sería diferente. Tenía que serlo- murmura con su respuesta franca de siempre cuando los fantasmas solitarios cual hechizo inquebrantable se apoderan de mi mente dispersa –sabía que regresarías a mí este día, mi dragón…. Cada día es más difícil que el anterior pero siempre vuelves amor mío hace que valga la pena intentarlo y no darme por vencido…-

75 años de momentos compartidos, una vida vivida no era sencilla, pero siendo bien amado, con una base sólida y aquella persona siempre aguardando fiel mente, iluminando con paciencia mi camino en las tinieblas de los achaques de la edad; era un sueño que no todos pueden albergar.

Es una buena vida y lo que restaba, siempre que él estuviera ahí esperando con su mano siempre extendida buscando a tientas la mía.

-Gracias por estar ahí a mi regreso… Harry… por todo...-


Notas Finales: Espero que les haya gustado y que no les pareciera muy soso jeje XD Les mando besitos y hasta la próxima!