Disclaimer: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. No recibo beneficios con esta historia.

Capítulo 10

Kagome se quedó pasmada observando la escena mientras que su compañero se marchaba sin decir más. Se sintió humillada e insultada, no podía articular vocablo alguno, no sabía cómo responder a eso. A decir verdad se había cansado de todas las recriminaciones que Bankotsu tenía hacia ella, de modo que respiró hondo y se volvió hacia Daika para regresar con él. Pero el joven Takeda no silenció su disgusto.

- Vas a dejarla sola, aquí, ahora?- Vociferó el muchacho con desagrado arrastrando sus palabras. Bankotsu soltó una risa reprimida y le habló por encima del hombro.

- Por supuesto. Se las ha arreglado contigo hasta recién no es así?-

Kagome jalaba del brazo del chico con intenciones de marcharse, las respuestas que el mercenario espetaba eran algo muy usual proviniendo de él. Jamás oiría algo que no fueran sus propias opiniones.

- Entonces.. no te importa que es lo que pueda llegar a hacerle mientras que no estás?- Hubo silencio en el ambiente. Bankotsu se volvió hacia él.

- Estás tratando de provocarme? Quieres que te conteste? Haz lo que quieras con ella, no es algo que vaya a afectarme.- Pero él sabía que sentía una rabia incontenible dentro, que se le retorcía el estómago de solo llegar a pensarlo, que hubiese golpeado la cara de ese mocoso al menos unas cincuenta veces hasta dejarlo inconsciente en el suelo. Sin embargo se mantuvo en silencio y lo único que hizo fue otorgarle a la muchacha una mirada un tanto despectiva que desprendía un "ten una linda velada" por si sola.

- Eso creí.- Espetó finalmente Daika con una leve curvatura en sus labios, al mismo tiempo en que pasaba por al lado de Bankotsu. Ambos se alejaron de su vista.

Kagome lo observó desentendida por unos momentos, ninguno de los dos espetó algo durante el trayecto. Cuando llegaron nuevamente a la vivienda, Daika preparó algo de té y se sentaron detrás de la puerta corrediza que daba al jardín. El canto de los grillos ocultos entre las hojas y la danza de los árboles con el viento eran sonidos arrulladores. Ambos conseguirían un poco de tranquilidad ahora.

- Por qué hiciste eso?- Quiso saber ella volviéndose como si se acordase de repente. Daika se acomodó el cabello y la miró.

- Oh no te alarmes, no voy a hacerte nada realmente. Solo lo estaba poniendo a prueba.- Kagome frunció el entre cejo.

- A prueba? Por supuesto.-

- Viste la expresión en su rostro? Estuvo a punto de hacerme añicos con sus propias manos.- Le respondió soltando varias carcajadas. – Y tuve suerte de que no lo hiciera. Supongo que fue porque tú estabas allí.-

- De verdad crees que a él le interesa que yo esté aquí? Debe estar regocijándose de alegría en estos momentos. Para él solo soy un fastidio.- Kagome sintió algo de rigor proveniente de sus palabras y así mismo lo había sentido cuando Bankotsu se lo decía.

- Por supuesto que le interesa, en el momento en que le dije aquello pude sentir como se le hervía la sangre.- Le dijo. – Es solo que hay personas bastante orgullosas como para aceptarlo.-

- Como sea. No quiero verle la cara por ahora.-

El resto fueron conversaciones deshilvanadas, rieron durante un corto tiempo y volvieron adentro. Daika desplegó la litera de sobra y la colocó en su habitación. – Yo dormiré en la habitación de mi padre, no te preocupes.-

- No sé cómo agradecerte, de verdad has hecho demasiado y…- Daika plantó un beso en sus labios de repente y sonrió ante el comentario.

- Con eso me basta por ahora, a menos que quieras continuar agradeciéndome, claro.- Kagome sacudió la cabeza enérgicamente y su interlocutor se echó a reír. La muchacha sintió que las sienes le ardían y su rostro se sonrojó de inmediato.

- Buenas noches.- Le dijo finalmente arrastrando la puerta corrediza, desapareciendo de la habitación.

VIVA EL DUBSTEP CARAJOOOOOOOO, BARRA LOCO BARRAA. IN FOR THE KILL

En la pequeña morada las cosas se habían puesto aún más lúgubres. Dos hombres que habían bebido demasiado dormían sobre una de las mesas, otro discutía sobre sus libertades a una de las muchachas que se encargaba de la limpieza. Las mujeres eran insufribles, lo único que se limitaban a hacer era hablar acerca de sus amantes. Sin lugar a dudas lo peor de la aldea estaba reunido en aquella vivienda. Bankotsu los observaba aborrecido. El ruido no era nada comparado con el alboroto que había dentro de su cabeza. El rostro de aquel fastidioso ingrato se le había quedado incrustado en la mente "Vas a dejarla sola, aquí, ahora?" la secuela se repetía una y otra vez y eso lo crispaba de furia. Por qué estaba tomándole tanta importancia a un asunto así? Por supuesto que le fastidiaba de Kagome se vaya con un impertinente como ese a pasarla bien sin avisar, de esa manera podría haber hecho lo que se le plazca desde un principio. Estaban aquí solo de paso y ella se molestaba en coquetear mientras que debían cumplir con una misión.
Las siguientes dos horas solo estuvo pensando en eso, agujereando su cabeza y regañando para sus adentros.

- No es de extrañar que Kiyoshi quiera deshacerse de ellos.- Las palabras de uno de los hombres que se sentaba en la mesa contigua llegó a sus oídos al escuchar mencionar aquel nombre. Ambos estaban platicando con precaución de no levantar la voz, pero Bankotsu los oía perfectamente.

- Por supuesto, ya ha enviado a varios de sus hombres. A él no se le escapa una.- Le respondió el otro haciendo pausas para terminar su bebida.

El muchacho trató de agudizar sus sentidos pero la conversación finalizó allí. Se puso de pie luego de unos instantes, se cargó a Banryuu en el hombro y salió hacia el exterior. A lo lejos estaba amaneciendo.


Kagome se quitó las sábanas de encima, se desperezó lentamente y se restregó los ojos. Abrió la puerta corrediza y dejó que los rayos del sol penetraran en el interior de la habitación. La brisa matutina era lo que más añoraba al comenzar el día. Se vistió y se colocó los zapatos. Dobló correctamente la cama y la guardó en su lugar.

- Buenos días. Vaya que te despertaste temprano!- La saludó Daika con una sonrisa en su rostro. Ella asintió con la cabeza, aún estaba algo inquieta con lo de la noche anterior. – Vamos, que no fue para tanto. Solo fue un beso muchacha.- Agregó soltando una carcajada al percatarse del estado de la miko.

- Lo siento. Desde cuando estas despierto?-

- No hace mucho. Por lo general mi padre abre a las primeras horas de la mañana, casi al alba podría decirse. Yo me despierto junto con él, pero en esta ocasión estaba muy cansado. Hice doble turno en el mercado.- Le dijo mientras que ponía agua a hervir para el té.

- Y además porque tuviste un pequeño percance con una ruidosa chica.- Agregó ella con la voz un tanto dormida. Su interlocutor asintió enérgico con una sonrisa en el rostro. Se sentaron en la pequeña mesita y bebieron té apaciblemente.

- Casi lo olvido, el chico de ayer te estaba buscando. De hecho creo que aún está en la puerta de entrada. Lo invité a pasar pero se negó rotundamente.- Espetó Daika tratando de acomodarse el cabello alborotado.

Kagome se puso de pie y se acomodó la falda del uniforme. – Tal vez quiera la revancha.- Dijo irónicamente recogiendo las tazas de té de la mesilla. Sabía que era momento de continuar con su ruta. Se despidió amablemente del señor Takeda y le dio las gracias por permitirle pasar la noche allí. Daika la acompañó hasta la entrada, en donde Bankotsu aguardaba con el cuerpo descansando en el suelo, pero ella hizo como si no notara su presencia.

- Creo que hasta aquí llegamos, te toca seguir.- Kagome le sonrió agradecida.

- Lo sé, te agradezco mucho todo lo que has hecho por mí. También a tu padre, y muchas gracias por la información.-

- Ya te lo he dicho, deja de agradecer o tendré que hacer lo mismo de antes.- Bankotsu lo miró de soslayo en ese preciso instante e hizo un gesto de desaprobación con la cabeza. Se puso de pie, se sacudió la tierra del traje en ademán de apresurarla.

- Debemos irnos.- Le dijo casi en un ademán de ordenanza. Kagome se despidió una vez más de Daika y se puso en marcha, pero el muchacho se acercó a Bankotsu antes de que el pudiese copiar a su compañera.

- Yo me lo pensaría dos veces antes de cambiarla por cualquier otra mujerzuela. Podrían arrebatártela en un abrir y cerrar de ojos.- Le dijo en un susurro curvando los labios. Bankotsu quiso borrarle esa sonrisa de la cara pero las quejas de Kagome apresurándolo lo fastidiaron tanto que terminó cediendo.

Caminaron sinuosamente, adentrándose cada vez más en la espesura del bosque desconocido. Anduvieron durante el resto del día hasta quedar agotados, de manera que decidieron detenerse y pasar la noche en uno de los recovecos que se formaban en las arboledas. Aquellos gigantescos macizos albergaban un lugar suficiente, pero a pesar de todo Bankotsu prefirió quedar fuera de él y dormir en alguna parte de afuera. Aquel era el precio que tenía que pagar por tener un lugar tan pequeño, cuando lograban hallar una cueva, no importaba que tan lejos de ella quisiera estar, siempre podía hacerlo y estar debajo del mismo techo.

La brisa de la noche era agradable y el canturreo de las aves sobre sus cabezas casi no se oía. Kagome lucía disgustada, se volvió hacia su compañero, quien la había despreciado el día anterior y ahora iba por ella para continuar como si nada hubiese sucedido. Por supuesto que no dejaría que las cosas se quedaran así.
Lo miró directamente a los ojos. El estaba recargado sobre el tronco de un gigantesco roble, tenía la vista hacia las montañas y su mente parecía estar en las nubes. A pesar de su posición no parecía tranquilo, más bien algo alarmado y desconforme.

- Hiciste las cosas que tenías que hacer sin mí?- Espetó ella cruzándose de brazos con tranquilidad.

- Ya déjate de tonterías y duérmete.-

- Tonterías? Fuiste tú quien me aventó hacia un lado cuando fui a buscarte. Tenías intenciones de dejarme completamente sola en aquel lugar.-

- Pero tu lindo camarada hizo la buena acción del día y volviste a llorar a su casa.- Objetó el quitándose la tierra que tenía debajo de las uñas.

- Por eso estás molesto? Porque fui a buscarte con Daika? El me fue de mucha ayuda, de hecho..- Bankotsu la interrumpió.

- Yo? Molesto? Pero si me dejaste una noche con muchas libertades y diversión. Por qué ha de molestarme? La pase de lo mejor.- Le dijo sonriente, esta vez mirándola a los ojos. Kagome apartó la vista.

- Me alegro, es que parecías tan molesto. Si hubiese confundido las cosas diría que estabas celoso.-

- Por supuesto, eres tan envidiable…- Se burló el.

- Solo trata de que no sea...-

Bankotsu borró la sonrisa de su rostro, avanzó con violencia hacia ella cerrándole paso entre los dos troncos más cercanos. Kagome trató de escabullirse pero la sujetó con fuerza del brazo y la asió contra la corteza, le cubrió la boca con la palma de la mano y pegó su cuerpo al suyo. Ella lo miró desesperada forcejeando para quitárselo de encima, mientras que el solo se limitó a llevarse el dedo índice a los labios en señal de silencio. Estaba tan cerca que podía sentir el compás de su respiración. El muchacho inclinó la cabeza hacia un lado y todo fue muy rápido: Corrió hacia Banryuu con agilidad e hizo un movimiento rígido y fugaz, cortando al aire sin precipitarse. Kagome lo estudió algo desentendida, aquel corte produjo la ruptura de un objeto metálico que luego pudo definir a la perfección. Era nada más y nada menos que una espada, entonces vio como el muchacho se lanzaba sobre un hombre desconocido. Vestía una armadura oscura que apenas lograba discernirse entre los arbustos.

- Nos has estado siguiendo, no es así? Quien te envió?- Lo reprimió Bankotsu con el brazo perfectamente aglomerado a su cuello. Aquel hombre era, probablemente, el mismo que trató de deshacerse de Kagome en las montañas.

Se distrajo al oír un grito ahogado que se desprendía de la garganta de la miko y su desconocido rival le dio un rodillazo en la boca del estómago. El rodó por el suelo mientras que observaba como otro de ellos se llevaba a su compañera a la fuerza. Se reincorporó en el suelo y le dio un puñetazo en el pómulo y en la barbilla a su agresor para luego ir por ella.

El otro de los hombres se había cargado a la muchacha al hombro y se alejaba rápidamente. – Suéltame ya, bájame!- Le dio un codazo en las sienes y logró zafarse de su agarre para correr hacia el lado contrario. El hombre bufó exasperado y corrió tras ella. Con los movimientos adecuados logró noquearla en un solo intento y la miko cayó de súbita en el árido suelo. La arrastró unos metros y la cargó en su caballo, lo que facilitaría la vía de escape.

- Demonios!- Bankotsu se abalanzó sobre él cuando sintió la pesadumbre de una piedra colisionando sobre su cabeza. Luego todo se vio borroso.


Ellos salen de problemas y se meten en otros ehh. Me emocioné y estoy escribiendo muchos señoras lectoras (? La verdad es que creo que ya me leí casi todos los fics de BanKag que hay y estoy medio depre. Si alguien sabe de algún fic de ellos en español o traducido avisen! Me encantaría leerlo

Sasunaka doki Que bueno que te guste la historia! Espero que la disfrutes y chequees que tengo otra historia de Ban y Kagome por ahí.

SAILORELIZ Todo a su tiempo jajaj, acá hay un poco más de Bankotsu y Kagome. A medida que uno avanza se pone mejor!

Black Heart Todos amamos los celos :O hay muchos por acá

Guest Yo también tenía muchas ganas de retomarla desde hace bastante a esta historia porque no me gusta dejarlas inconclusas y además adoro escribir Bankotsu/kagome, el tema es que estuve mucho tiempo sin poder entrar a mi cuenta, parece que fanfiction tiene problemas.

XXxxxFallen. Ahhhh me pone re contenta que me digas eso! También me sorprende que leas desde los 10 acá en fanfiction, yo hace un par de años nomás. Espero que disfrutes mucho el fic y ojalá te incite a escribir alguno de ellos, sería tu lectora numero uno!

axter Ahora se aclaran las dudas de los celos(? Jaja. La semana pasada estuve leyendo el fic de Novios por contrato y leí los 12 capitulos en un día hasta que me di cuenta de que no tenía final. OMG, está super bueno! Espero que algún dia puedas retomarlo!

Muchísimas gracias a todas por seguir la historia, nos vemos la semana que viene con más!