Disclaimer: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. No recibo beneficios con esta historia.
Capítulo 11:
El cielo estaba cubierto de espesos nubarrones que amenazaban con desprender una lluvia torrencial en cualquier momento. El aire era pesado y había muchísima humedad. Bankotsu abrió con los ojos con molestia, la madera del suelo rechinaba por cada paso que daban en ella. La parte superior de sus ropas no estaba. Alzó la cabeza para examinar el lugar pero un dolor significativo lo envolvió y volvió a bajarla. Tenía una especie de ungüento en aquella herida.
- Abuelo, Abuelo, por fin despertó el muchacho!- Un niño menudo de unos diez años saltaba alrededor suyo con una sonrisa en el rostro.
- Ya, ya. Tranquilo Ren, aléjate del joven. Lo más probable es que aún se encuentre algo perdido.- El anciano alejó al niño y se acercó hacia el mercenario. – Te encuentras bien muchacho? Estabas tendido en el bosque, inconsciente.- Bankotsu se apretó el puente de la nariz y las imágenes aparecieron como flashes en su memoria otra vez.
- Se llevaron a Kagome! Aquellos bastardos se la llevaron. Voy a cortarles la cabeza!- Estaba con los nervios de punta. Se encontraba en una zona desconocida, su compañera había sido raptada por aquellos extraños tipos y a él lo habían dejado inconsciente a un lado.
- Espera un momento, tienes esa herida importante en la cabeza, pudiste haber perdido mucha sangre si no te colocábamos aquel ungüento. Debes dejar que termine de curarla.- Trató de serenarlo el hombre.
- No hay tiempo para eso, no puedo estar descansando aquí mientras que esos tipos tienen secuestrada a mi compañera.- Le respondió poniéndose de pie.
- Cuanto piensas hacer con la cabeza así antes de que vuelva a sangrar? Dos kilómetros, tal vez tres?-
- Yo dejé que se la llevaran, usted no entiende anciano y todo por una estupidez..- Las palabras de Bankotsu se apagaron, el hombre tomó una bocanada de aire y trató de tranquilizarlo,
- Si quieres rescatar a tu compañera te hará falta estar saludable. No lo crees?- El moreno guardó silencio y tragó saliva.
El anciano tomó eso como una aprobación y se puso en marcha para curar la herida. Bankotsu le preguntó si había visto a dos hombres montados a caballo por la zona, pero él no recordaba haberlos visto, además de que se trataban de horas avanzadas en la noche. Le explicó que ellos se encontraban a un kilómetro y medio del bosque, que fueran quienes fuesen aquellos hombres, no eran de esas tierras y teniendo en cuenta que escaparon a caballo no debían de encontrarse muy lejos, o al menos tendrían que hacer una parada para darle de beber a los animales.
- Por cierto, yo traía mi alabarda conmigo.- Le dijo al viejo.
- Aquella arma era tan pesada que no pude traerla ni a la rastra, supongo que tendrás que ir por ella al bosque.-
- Está bien. Le agradezco anciano.- El muchacho revolvió entre sus palabras, debía ser la primera vez que le agradecía a alguien. Se colocó nuevamente la parte superior de su traje, que el hombre se había molestado en fregar porque estaba cubierto de sangre, y salió de la choza.
Fue lo más rápido que pudo en busca de Banryuu y se la echó al hombro. Dedujo rápidamente que la única ruta posible estando a caballo era continuando en camino de tierra, de manera que se descartaba el hecho de que hayan entrado por algún camino andrajoso o lleno de matorrales. Entonces volvió al camino en busca de su compañera.
Kagome despertó en una habitación a oscuras, tenía múltiples golpes en las piernas y moretones en el brazo, el cabello lleno de tierra y la cara con algún que otro rasguño. Sus tobillos y muñecas estaban atados a una silla. Cuanto tiempo habría permanecido allí? Habría alguien en aquel extraño lugar o simplemente la habrían dejado sola? Quienes eran esas personas y que querían? Lo único que rescataba formalmente de aquellas preguntas era que tenía que salir lo antes posible. Miró a su alrededor, la puerta corrediza parecía estar herméticamente cerrada, la única ventana que daba a las afueras estaba cubierta por una especie de tejido.
- Un mal día para un escape no?- Ella se volvió hacia la voz que provenía de las tinieblas. Uno de los hombres que la habían raptado se encontraba allí, observándola.
- Quien eres? Por qué estoy aquí?-
- Eso debería saberlo de ante mano señorita..- Dijo acercándose hacia el pequeño haz de luz que emanaba en la habitación, proveniente del recoveco sin cubrir en la ventana. - Tratamos de detenerlos una vez en las montañas, pero se salvaron el pellejo por pura casualidad.- Entonces contempló mejor su rostro, era un hombre de no más de treinta años con cabello castaño y facciones endurecidas. Lo recordaba, recordaba su rostro de aquella ocasión.
- Tú fuiste el que me aventó al arroyo, no es así? Cobarde, ni siquiera tuviste el valor d- El se acercó hacia su rostro y la acalló con un dedo en los labios, pasó una mano por su cabello y tiró de él con violencia.
- Odio a las mujeres escandalosas como tú, son un fastidio.- Le dijo soltándola de repente. – Te has convertido en un fastidio desde que metiste tus narices en esto.- Kagome no comprendía una palabra de lo que le estaba diciendo aquel hombre así que se limitaba a callar y simplemente observarlo, pero a él, eso lo sacaba de sus casillas.
- No sé de qué me estás hablando.-
- No tiene caso que te lo diga, estarás muerta en poco tiempo.-
- Bien, entonces hazlo de una vez, no soporto este lugar tan lúgubre.- Chilló ella moviendo los pies como podía. El hombre se acercó lentamente y le susurró al oído.
– No te apresures, todo a su tiempo, primero vamos a divertirnos un poco contigo.-
Bankotsu continuó por el camino hasta el momento en que se dividió en dos. Tenía que pensar rápido, el anciano le había dicho que el camino recto lo llevaría hacia las regiones de los palacios y en el camino de la izquierda jamás había transitado. El camino recto fue descartado rápidamente, si el ataque de aquellos tipos hubiese sido obra de alguno de los Señores entonces habrían mandado a un ejército entero para que los ejecute en el acto, de manera que optó por el camino de la izquierda. Caminó varios kilómetros en busca de algún indicio, aquella región estaba simplemente despoblada, ni ancianos, ni jóvenes, ni adultos, de hecho a medida que iba avanzando dejaba de haber viviendas. Un poco antes de que cayera el sol logró interceptarla, o esa fue la impresión que tuvo a simple vista una casa abandonada bastante amplia rodeada de un muro sólido que la protegía.
- Un lugar perfecto para mantener a alguien a quien se acaba de secuestrar.- Pensó para sus adentros, claro que primero tendría que corroborar sus expectativas.
Saltó el muro con ayuda de su Banryuu para impulsarse y cayó en los espesos arbustos de lo que quedaba por jardín. Se agazapó entre los hierbajos y le echó un vistazo a la vivienda, allí vio al primero. El hombre con el que estuvo peleando mano a mano campalmente antes de que se llevaran a Kagome estaba de pie junto a la puerta de entrada, con los brazos cruzados y una nueva espada en su funda. – El otro bastardo debe de estar adentro con Kagome.-
Apretó los dientes lleno de rabia y tomó una pequeña roca del suelo, se la aventó al tipo de la puerta y este se volvió sobresaltado, miró hacia ambos lados y comenzó a recorrer el jardín. Se escabulló hacia afuera y aguardó su momento para atacar.
- Aléjate de mí, ya basta!- Kagome trataba de separarse de él con todas sus fuerzas pero las sogas la mantenían bien sujeta a la silla. No tenía escapatoria, aquel era el final, y si su compañero llegase antes de que la asesinaran preferiría morir antes que vivir para contar aquel sufrimiento que seguía.
El hombre desató la pañoleta roja de su uniforme con diversión y la dejó caer al suelo.
– Vaya vestimenta extraña y provocativa la que llevas.- Agregó. Acercó su rostro al cuello de la muchacha e inhaló su aroma con naturalidad, para su grata sorpresa ella estaba temblando de miedo. Acarició sus mejillas y la besó en uno de los pómulos. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, su corazón palpitaba con miedo. Pensó en Bankotsu y en lo último que le había dicho, habían discutido, como siempre.
- Que sucede? Ya no hablas tanto como antes.- Se río observando cómo las lágrimas se derramaban por su rostro a medida que el desabotonaba su camisa. – Oh, no llores. Pronto acabaremos con esto.-
- De hecho acabaremos con esto más pronto de lo que crees.-
La voz del muchacho hizo que ambos se volvieran exaltados.
- Tú otra vez? Lee se encargará de ti.-
- Te refieres al idiota que custodiaba la entrada? No querrás saber cómo terminó.- Le respondió estirando los brazos.
Miró rápidamente a Kagome, tenía el cabello alborotado, las piernas lastimadas y el brazo lleno de contusiones y magulladuras. Lo que más le perturbó fue observar que su pañoleta estaba en el suelo y su blusa desabotonada. Se le erizaron los pelos de la nuca al presenciar tal escena, las imágenes de lo que habría pasado si él no entraba en aquel preciso instante lo invadieron y se apoderaron de su prudencia. Pero su oponente se apresuró antes que él y apuntaló una espada sobre el cuello de la muchacha.
- Si das un paso más separaré su cabeza del resto de su cuerpo. Me tiene sin cuidado, de todas maneras tendría que estar muerta.- Le advirtió el hombre con indiferencia.
- Qué es lo que quieres? Solo devuélveme a la chica y te daré lo que quieras.-
- Arroja tu arma.- Le dijo poniendo los ojos sobre su alabarda.
El muchacho le hizo caso y dejó a Banryuu en una de las esquinas de la habitación. Abrió los brazos en señal de sumisión y aguardó. El hombre simplemente comenzó a reír a carcajadas, cortó las sogas que la mantenían atada y le sonrió.
- Es que no lo entiendes? No hay nada que puedas hacer para recuperarla, ella tiene encomendada una misión y es morir. Se me ordenó asesinarla.-
- Quien te ordenó que lo hicieras? Para quien trabajas?-
Pero el hombre ignoró las palabras de Bankotsu y secó las lágrimas húmedas que habían quedado en el rostro de la miko. Kagome se sentía abatida y derrotada, el hombre delineó su cuello con la yema de sus dedos y escurrió su mano por debajo de la camisa de la muchacha.
- Estás colmando mi maldita paciencia!- Bankotsu le aventó un golpe lleno de rabia directo en la cara, luego en la mandíbula y finalmente en la boca del estómago. El hombre se agachó al suelo agarrándose el abdomen con ambas manos, Bankotsu lo levantó tirándole del cabello y lo hizo mirarlo a los ojos al mismo tiempo en que se retorcía de dolor.
- Escúchame bien bastardo, nadie le pone un dedo encima a esta mujer. Lo entendiste?- Su compañera se quedó paralizada. Bankotsu tomó a Banryuu rápidamente y la colocó en el cuello del abatido. – Lo has entendido?- El hombre asintió con la cabeza rápidamente y rogó por su vida.
- Ahora dime, para quien trabajas y por qué te enviaron.- El hombre tragó saliva y se puso de pie lentamente.
- Yo.. yo..- Sin previo aviso desenfundó su espada y la blandió hacia el muchacho tratando de atinarle, haciéndole un corte en el pecho. El mercenario le arrebató la espada y le hizo un corte profundo en el estómago. Se volvió hacia su compañera, temblaba de pies a cabeza, tenía los ojos llorosos y permanecía en silencio.
- Te encuentras bien?- Le dijo mirándola a los ojos. Fue solo cuestión de tiempo para que la muchacha rompiera en llanto.
- Yo creí que... yo, pensé lo peor y tu no estabas allí. Estúpido.- Comenzó a recriminarle entre sollozos dándole pequeños golpes, al mismo tiempo en que embarraba el rostro en su pecho. Bankotsu acarició su cabello para tratar de tranquilizarla.
- Tranquila, ya estoy aquí. No volveré a dejarte sola, lo prometo.- Luego de unos instantes logró percatarse de que Kagome se había dormido, de manera que la cargó en su espalda con un brazo y caminó arrastrando a Banryuu con el otro hacia afuera para reanudar su viaje. Anduvieron durante horas, aquel lugar estaba más alejado de su destino de lo que creían y se percataba de aquello ahora que cargaba con su compañera y su alabarda. De manera que regresó por el camino de vuelta y al pasar por las chozas abandonadas se lo pensó dos veces, si más de esos hombres iban por los otros y notaban que habían sido derribados, esas cabañas serían el primer lugar en donde buscar a los sospechosos. Continuó su ruta de la misma manera pero por un sendero paralelo, halló un pequeño arroyo por donde fluía una corriente estrecha de agua y se dejó caer de súbito en la hierba con su compañera encima, estaba hecho trizas y apenas tenía fuerzas para moverse. Se volvió hacia Kagome, estaba sumida en un profundo sueño sin percatarse de nada. Acarició sus mejillas y se deshizo de las lágrimas que adornaban su rostro con un aire de tristeza. Acercó el rostro al suyo y depositó un beso en sus frígidos labios. Su corazón se sintió aliviado, no supo cómo describir aquel bienestar que se desprendía de su interior.
- Eres una entrometida.- Susurró.
Ahhh, que les pareció? Bankotsu se portó esta vez! Hace dos semanas que estaba viajando de acá para allá y para mí no hay nada mejor que escribir arriba del auto. Estoy algo ansiosa porque mañana se viene mi cumpleañoss, mis 17 de casi legalidad(?
axter me alegra escuchar que lo seguis! voy a esperar ansiosa :D Espero te haya gustado el caap
XXxxxFallen. : ahh, yo tambien estuve buscando en otras paginas, es cierto son los mismos que estan aca u.u Mis profesores tambien se quejan de que casi siempre estoy en otra porque estoy escribiendo, pero mi profesora de lengua está feliz cuando hay que redactar algo. La verdad es que nunca me metí en uno de esos concursos, gracias por decirmelo! voy a tratarrrr.
SAILORELIZ Oh que bueno que hayas podido leer los que estan en ingles, mi ingles es pasable hasta ahí pero me cuesta leerlos T.T
Orkidea16 Ah me pone muy contenta que te haya gustado y que estes siguiendo el fic! Amo a estos dos y pienso seguir escribiendo bastante así que tenes para entretenerte (? jajaj
Espero que hayan disfrutado del cap, la semana que viene les traigo más. Saludos a todas y gracias por seguir el fic!
