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CAPITULO 2
Su cabeza dolía de un modo infernal, solo había experimentado semejante dolor luego de que Teddy en su segundo año en Hogwarts había querido enseñarle a jugar quidditch y una bludger le había dado en el costado derecho de esta. Aquella tarde la había pasado en la enfermería y su tan querido amigo escuchando el sermón de su padre.
Ese día había descubierto lo verdaderamente atemorizante que podía ser su padre, eso, y que el quidditch no era lo suyo.
Abrió unos segundos sus ojos pero fue mala idea, la luz le dañaba y por el solo hecho de abrir los parpados, sentía como la sangre recorría cada vena y arteria de su cerebro. Decidió entonces tocarse el lugar en el cual había recibido el impacto para comprobar que no se hubiera roto la cabeza como esa vez. Sus dedos encontraron casi de inmediato un chichón en la parte posterior de su cabeza y dio gracias a Merlín de que este no estuviera sangrado, de otra forma su padre se preocuparía de sobremanera y pegaría el grito en el cielo, cosa que Honey en estos momentos no quería ni por todos los besos de Teddy en el mundo.
Se volteó, intentando buscar una posición más cómoda para luego poder levantarse e ir por sus medios hacia la enfermería para que Poppy pudiera curarla y guárdale el secreto de aquel golpe, pero sus intentos fueron frustrados en cuanto escuchó unos fuertes pasos resonando por el piso. Honey dejó escapar un lastimero gritito de dolor y solo esperó a que su padre lanzara su grito de preocupación cuando sintió la puerta abrirse
-…Tenemos que hacer la reunión lo más pronto posible Albus, ya mañana entran los alumnos a clases y el único maestro que ha llegado al castillo es Hagrid ¡Y ES SOLO PORQUE VIVE AQUI!-decía una muy enfadada Minerva McGonagall-Y realmen…-
La voz de la mujer se apagó de un momento a otro y Honey agradeció internamente por eso, su madrina algunas veces tenía la manía de tener vomito verbal al igual que ella
-¿Pero qué significa esto?-
-Merlín… mi cabeza…-dijo Honey cuando McGonagall intentó levantarla-No, me duele mucho-
La mujer mayor dejó a la chica una vez más en el suelo de su oficina y volvió a observarla con detenimiento ¿Acaso Hermione Granger había experimentado con su cabello? Por lo que ella recordaba, ayer tenía sus rizos de un hermoso color castaño no del color negro noche que poseía en estos instantes y, además ¿Qué hacia ella tirada allí? Las clases empezaban en unos días más y recién mañana ella, junto a todos sus compañeros, debían tomar el expreso que los traerían a Hogwarts luego de haber pasado un año desde la guerra
-Hermione ¿Te encuentras bien?-preguntó la Minerva
¿Hermione? ¿Acaso su madrina se había golpeado fuerte o recibido un hechizo aturdidor?
-No me llamo Hermione-respondió la joven, haciendo una mueca de dolor ante el esfuerzo que generaba al mover los labios-Mi nombre es Honey-indicó con obviedad
McGonagall observó confundida a la joven que en estos momentos intentaba levantarse con sus propios medios y se sobaba la parte posterior de su cabeza, tal vez, Hermione se había golpeado con demasiada fuerza y ahora estaba un poco confundida, eso era todo. La ayudó a ponerse de pie y la llevó hacia la silla más cercana que encontró. Miró al retrato de Albus quien hasta ese momento había permanecido en silencio
-Está confundida-dijo ella
-No lo creo-respondió Dumbledore con una pequeña sonrisa
-Albus, Hermione confundió su propio nombre-
-Querida Minerva ¿Por qué no te cercioras de que aquello sea cierto?-
McGonagall bufó, pero aun así obedeció al cuadro y se acercó una vez más Hermione quien todavía mantenía los ojos cerrados, sumado a una mueca de dolor
-Y bien…Honey ¿Te acuerdas que día es hoy?-
-Julio 14 del 2017-
Minerva abrió sus ojos como platos al escuchar semejante barbaridad y colocó una de sus manos en la frente de la muchacha, intentando buscar signos de fiebre o algo anormal con la temperatura de la muchacha, simplemente Hermione nunca respondería así en sus planas facultades mentales
-¿Y te acuerdas dónde estás?-
-En el castillo-
Bueno, tan mal no se encontraba
-Papá… ¿Dónde está papá?-dijo la chica, ahora masajeando su sien
A McGonagall se le partió el corazón, ella sabía perfectamente donde estaban los padres de aquella muchacha y dudaba que Hermione olvidara con tanta facilidad algo que le causó tanto dolor. Quitó su mano de la frente y acarició uno de sus rizos incontrolables
-Querida, tus padres están muertos. ¿Recuerdas? Fuimos a su funeral hace unos 6 meses atrás-
Honey no entendía nada, su padre había ido con ella hace unos cinco minutos atrás a ajustar el tema de las cartas de los estudiantes, y sobre funerales…ella ni siquiera podía controlar esfínter cuando enterraron a su madre y hermano, pareciera que fuera su madrina la que recibió el golpe en la cabeza, no ella
-Pero si usted fue con mi padre …y con mi tío Harry…-
¿De qué estaba hablando esta chica?
-Yo no he salido con nadie señorita-dijo McGonagall bastante preocupada por la salud de su mejor estudiante-Creo que el golpe fue muy fuerte Hermione, vamos a llevarte a la enfermería-
-¡NO ME LLAMO HERMIONE! ¡USTED SABE COMO ME LLAMO!-Dijo Honey molesta ante la actitud de la directora del colegio-Madrina, por favor…no estoy para bromas, me duele la cabeza-
-¿Madrina?-preguntó confundida-Hermione creo…-
-¡JODER, ES HONEY, HONEY SNAPE!-
Fue en esos instantes en que Honey abrió sus ojos y vio el asombro en el rostro de Minerva McGonagall, era como si lo que acabara de decir fuera un maleficio imperdonable, el más oscuro de los hechizos porque McGonagall no reaccionaba y tal parecía, había perdido la capacidad de respirar.
La mujer mayor se levantó del suelo y observó a Dumbledore que en esos momentos tenía una amplia sonrisa en su rostro ¿Cómo podía estar tan tranquilo si Hermione se había vuelto loca? Había que hacer algo por ella, no podía perder una persona tan maravillosa como ella por una simple confusión…bueno, por una gran confusión
-Hay que llevarte a la enfermería inmediatamente-
-Si por favor, me duele mucho la cabeza-
Intentó avanzar, pero inmediatamente su cuerpo se tambaleó y si no fuera por la ayuda de su madrina, Honey hubiera vuelto a caer al suelo.
-Mi niña ¿Por qué no te recuestas mientras yo llamo a Poppy para que te examine?-
-Pero va a llegar mi padre y…-
Honey se silenció cuando McGonagall volvió a colocar esa cara de confusión y ella frunció el ceño, una mueca aprendida de su padre que sabía, funcionaba a la perfección en cualquier circunstancia
-Me está tomando por loca-dijo la joven
-Hermione, tus padres murieron hace meses-
-Mi madre murió hace 17 años y por lo que yo tengo entendido, mi padre sigue vivo-
Aquel golpe sí que fue fuerte, tanto así que hasta había cambiado las fechas de la muerte sus padres, pobre muchacha; ella iba a acercarse cuando la voz de Albus las hizo voltearse a ambas para poder verlo
-Minerva, la chica dice la verdad-
-Pero Albus tu sabes que…-
-Tiene un giratiempos-señaló el cuadro
Y efectivamente si tenía uno, allí estaba la cadena y el pequeño reloj de arena colgando en el cuello de la joven de cabellos negros y rizados…negros y rizados…
McGonagall caminó a paso lento hacia la joven que ahora la miraba con suficiencia, una mirada que le recordaba bastante a Severus pero en los ojos de Hermione. Pero también detectaba cierto temor, uno minúsculo al cabo de no existir, solo por el hecho de que ella sabía, había roto una regla prácticamente de oro si se poseía semejante artefacto.
-No lo creo-dijo la directora-Solo quedan unos cuantos giratiempos en Reino Unido-
-Papá me dio este por ser mi cumpleaños-Dijo Honey mostrando su regalo-Este era de mi madre…-
Fue en ese instante en que la mente de la joven Gryffindor comenzó a trabajar. No era confusión o los efectos de un aturdidor lo que sufría su madrina.
Era que en verdad había viajado al pasado
-Pero este estaba roto-dijo Honey incrédula-No es posible…-
"Es diferente, pero no está malo"
Buscó con sus ojos al cuadro de Albus Dumbledore y una vez encontrado, se levantó de la silla y sacando su varita apuntó al lienzo
-¿Qué ha ocurrido?-dijo casi siseando la chica
-Yo no lo sé Honey-
-Claro que sí, usted me dijo que esto-levantó el giratempos-Era diferente a los demás-
-¿Y usted lo utilizó por eso?-
-Ya me habían dicho que estaba malo, nunca pensé que en realidad funcionaria-
¿Por qué no le hizo caso a su padre? Él le había dicho en incontables ocasiones que nunca confiara ciegamente en Dumbledore, pero ella en esos momentos había caído como abejas a la miel. Todo aquello era culpa del viejo director, si tan solo no sintiera esas tremendas ganas de conocer a su madre…
Un momento…su madre.
Honey se volteó rápidamente y encaró a su madrina con una sola pregunta
-¿Qué año es?-Quiso saber
-Estamos en 1999, específicamente 31 de Agosto-
Una sonrisa se dibujó en el rostro de la muchacha, 1999 y a un día de tomar el expreso de Hogwarts, ella podía cumplir su sueño. Aunque fuera una sola vez, ella quería ver a su madre.
Aunque después tuviera que marcharse y volver a su tiempo sabiendo que una vez allá, ella y su mellizo no iban a estar junto a su padre y a ella.
Minerva se quedó observando a la joven que ahora pareciera estar mejor de su golpe y dolor de cabeza porque estaba saltando de felicidad en su despacho, pero ella tenía una gran duda y tenía que sacársela de la cabeza
-Honey…tu ¿Cuántos años tienes?-
-Acabo de cumplir 17 años-respondió ella, dejando de saltar y afirmándose en el escritorio de la directora
-¿Y tus padres…?-Eso era lo que más quería saber, era evidente pero…no podía creerlo
-Mi padre es Severus Snape y mi madre es Hermione Granger-
¡Qué Merlín se hubiera equivocado! ¡Aquello no podía ser cierto! Pero era algo evidente, la chica era igual a Hermione exceptuando el color de su cabello que obviamente era el mismo que el de Severus. Pero aun así ella no podía creer que Severus y Hermione mantuvieran una relación, joder, aquel hombre se iba a enterar quien era Minerva McGonagall y claramente ahora no iba a permitir de la señorita Granger tuviera clases de pociones privadas con él, le iba a decir a Horace que fuera el tutor de ella, por nada en el mundo los iba a dejar a solas…
Pero eso significaría que aquella jovencita no llegara a nacer…la iba a matar antes de siquiera existir…
Y ya había escuchado que su madre fallecía…
¡Santo Merlín! ¡HERMIONE!
Minerva retrocedió unos pasos antes de chocar contra un librero y asimilar toda esa información. No sabía que era peor, saber que iba a tener que permitir bajo sus narices una relación profesor-alumna (Solo por el hecho de tener su mente en paz, sin el constante recordatorio de ser una asesina de bebes no creados) o el saber que Hermione Granger iba a morir en un par de meses más…
-¿Hace cuánto que…Hermione falleció?-preguntó Minerva con un nudo en la garganta
-Ya se lo dicho, hace 17 años…falleció dándonos a luz-dijo con tristeza la joven
-¿Dándonos?-
-Tenía un mellizo, Terrance…Trey-
-¿Y él…?-
-Falleció al igual que mamá-
Minerva vio como el rostro de la joven se ensombrecía y sus ojos escondían lagrimas que luchaban por no salir, aquello debía ser doloroso, nunca haber conocido a dos seres que obviamente, iban a ser sumamente importantes en su vida. Ahora más que nunca, se sentía con una extraña obligación, aunque sabía que estaba mal y era inmoral desde un punto de vista profesional
-Solo quiero ver a mamá, papá nunca me habla de ella-dijo Honey mordiéndose el labio-Eso es lo único que quiero hacer…luego, volveré a mi tiempo-
-Querida-habló con voz dulce McGonagall-Entiendo tus motivos pero, lo que has hecho es imprudente-
-Lo sé-
-¿Sabes que con lo que me has dicho, puedo provocar que tú nunca llegues a existir?-
No, aquello sería devastador para su padre, el no tener a nadie a su lado. Honey no quería eso, nunca había querido cambiar su tiempo de manera tan drástica. Ella solo quería conocer a su madre.
Pero por aquel tonto deseo, tal vez ni siquiera llegaba a conocer la luz del sol
-Pero no interferiré en la…relación de tus padres, aunque aquello sea profesionalmente antiético-
A Minerva se le calentó el corazón al ver la dulce sonrisa de la hija de Severus y Hermione ¿Cómo iba a permitir que aquella jovencita no llegara a nacer? Lo hacía por ella, no porque aceptara aquella relación
-Bien, es decir… ¡Es excelente!-dijo Honey completamente feliz-Le prometo irme mañana una vez que la vea y así no interferir más en el tiempo…-
-Creo que hay un error, mis queridas-
Ambas mujeres voltearon a ver a Albus Dumbledore desde las alturas, Honey no sabía si alarmase o no, ya que ahora SI iba a tomar en cuenta las palabras de su padre
-¿Y cuál es ese error Albus?-quiso saber McGonagall
-El giratiempos está roto-
-Es diferente, pero no está malo-repuso Honey, repitiendo las palabras del viejo director
-No, obsérvalo bien Honey, mira el pequeño reloj, tú también Minerva-
La joven levantó su preciado regalo y casi se le escapa un grito cuando vio que el pequeño reloj de su interior realmente estaba destrozado. La arena escurría por sus costado, dejándolo vacío…
Dejando a Honey en la incertidumbre y con un miedo latente.
¿Cómo iba a volver a casa?
OoOoOoOoO
A las afueras de Londres, en una pequeña casa invisible a los ojos de los muggles se encontraba una pareja durmiendo tranquilamente, compartiendo el lecho que los había visto así desde hace unos cuantos meses.
La joven mujer abrazaba con fuerza al hombre de cabellos negros y un tanto mayor que ella, mientras que él, reposaba su mentón en la coronilla de esta, aspirando su delicioso olor el cual siempre lo relajaba. Aquella mañana era la última en la cual podían compartir la paz y tranquilidad que por esos meses, había reinado post guerra.
Mañana Hermione Granger y Severus Snape debían volver a Hogwarts y debían volver a esconder su romance tal cual lo hicieron en el sexto año de la joven.
Lo bueno era que este año la joven Gryffindor iba a ser su aprendiz en pociones y eso significaba mucho más tiempo juntos, tiempo que obviamente iban a ocupar para que la joven aprendiera todo sobre pociones y otras cosas también. Tal cual habían hecho todos estos meses.
Lo que no sabían era que aquel año algo extraño les podía cambiar la vida de una forma en que nunca podían imaginar, o mejor dicho, alguien.
Alguien que, sin siquiera pensarlo, ya les estaba generando un nudo en su pecho.
ES UN POCO CORTITO, PERO LES PROMETO, JURO Y REJURO QUE EN EL PROXIMO CAP ES MÁS LARGO.
MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, EN VERDAD ME ALEGRARON MUCHO Y NUNCA PENSÉ TENER TANTOS! IGUALMENTE AGRADESCO SUS AGREGADAS A ALARMAS/FAVORITOS.
ME DESPIDO HASTA…EL VIERNES DE LA PROXIMA SEMANA(?) UN BESADO ENORME XERXES ELI
