HOLA, YA SE NOS FUE EL AñO Y NO SÉ QUE MIERDA HICE ESOS MESES .-. MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y AGREGAR ESTA HISTORIA A SUS FAVORITOS/ALARMAS :D
CAPITULO 5
Esa noche no durmió, su mente no pudo desconectarse luego de lo vivido aquel día así que ese tiempo lo ocupó para hacer lo mismo que hacía en casa. Era un alivio que su tío Harry le hubiera devuelto su libreta y su bolso, cuando volviera a su tiempo Honey iba a cruciar a ese pequeño de James Sirius, nadie tocaba aquella libreta sin su permiso, era poco menos su cofre del tesoro puesto que allí estaban contenidos todos los recuerdos de su madre que pudo conseguir a lo largo del tiempo.
Abrió conteniendo el aire que luchaba por salir entre medio de sus labios, tío Harry había dicho que James no le había hecho mayor daño que escribir "¿Quieres ser mi novia?" pero ella sabía que, aunque era un tanto revoltoso, James era muy inteligente y podría haber ocultado algún otro daño
-Finite-susurró hacia la pequeña libreta entre manos
Pero gracias a Merlín, James solo había profanado una de sus hojas.
Aquel pequeño cuaderno era un regalo de su mejor amiga, Victorie Weasley, en su doceavo cumpleaños y aunque a veces ambas tenían sus diferencias, la rubia siempre había estado allí para ella. No había un solo verano en que ambas y Teddy no lo hubieran pasado juntos. Victorie había heredado la simpatía de su padre y la inteligencia de su madre al igual que sus otros dos hermanos Dominique y Louis.
En la primera página encontró el mensaje de su amiga y una fotografía que su tío Bill había sacado cuando los tres pequeños Gryffindor estaban jugando cerca de la playa. En aquel entonces, Teddy tenía ocho años y su cabello cambiaba constantemente de color, mientras que Victorie y ella se concentraban en terminar su castillo de arena. Era una fotografía que le causaba cierta gracia porque los tres estaban un poco sucios luego de haber pasado todo el día trabajando en su castillo para que luego la marea se lo llevara.
Siguió avanzando por las hojas, más fotografías, escritos de sus amigos, notas de lo que debía comprar, apuntes de materias, algunos dibujos, recortes de periódicos…hasta que encontró lo que quería. Sus dedos tocaron con cariño la imágen, había sido el mejor regalo del mundo y ella se lo había expresado en un eufórico abrazo a sus queridos tíos Harry y Ginny. Su papá no tenía muchas imágenes de Hermione y las pocas que tenía eran de ella sola o leyendo un libro, pero aquella que ahora sus dedos acariciaban era especial. Allí estaba Hermione sentada en un sillón de la casa en la cual Honey se había criado y allí, a su lado, acariciando el abultado vientre en el cual se encontraba su hermano y ella, estaba su padre sonriendo.
-Fue un día antes de que nacieran-había dicho su tía limpiando las lágrimas que surcaban el rostro de la pequeña que acababa de cumplir su onceavo cumpleaños-Y ambos creemos que es tiempo de que tú la tengas-
Un día antes…el último día de vida de su madre.
Un suspiro resignado salió de sus labios, por más que insistió a su padre y a sus tíos, nadie quiso aclararle su duda, pero ella no era una cobarde o una miedosa, por algo había caído a Gryffindor al igual que su madre, por más duro y cruel que hubiera sido la muerte de su mamá, ella estaba preparada para recibirlo. No había nada peor que el dolor de no saber. Pero ahora que estaba en aquel tiempo…
-Quizás…solo quizás…-dijo Honey tocando con cariño las otras imágenes de su madre-Yo pueda saber…y…salvarte-
La castaña que estaba en la fotografía le sonrió y Honey entendió todo de una vez. A fin de cuentas ella era una Gryffindor, ella era valiente al igual que sus padres y era mitad Slytherin…ella podía salvar a su madre y a Trey… lo haría y luego cuando volviera a su tiempo…
-Estaremos los cuatro-sentenció-Como siempre debió ser-
Y con esa convicción en su mente, tomó sus lápices y comenzó a dibujar la imagen de su familia en una de sus hojas.
Hermione despertó cerca del amanecer, era una de esas noches en que el sueño no quiso hacerse presente hasta ya bien entrada la madrugada, su mente reclamaba por el cuerpo de su pareja, pero ahora debían ser aún más discretos, estaban en el colegio y cualquiera podía encontrarlos. Aunque ahora quería tener a Severus a su lado, debía contenerse y hacerle entender tanto a su mente como a su corazón que ya era hora de entrar en razón. Por esa razón fue que, cuando se vio al espejo que estaba en el baño de su habitación de prefecta no se asombró al encontrar aquellas ojeras bajo sus ojos.
Se bañó y vistió con calma, a fin de cuentas además de los profesores ella era la única alumna...no, también estaba aquella chica, Honey. Dejó el cepillo a medio camino de su destino y se quedó mirando el reflejo que había en el espejo de su cuarto; todavía estaba sorprendida por la imagen de aquella joven, quizás y Severus tenía razón porque ¿Había otra forma de explicar su gran parecido? Su padre (a sus ojos) siempre había sido un hombre de lo más fiel y cariñoso, todos los fines de semana le traía a su madre flores y chocolates, le compraba libros, la llevaba a cenar… ¿Sería una forma de pedir perdón por su desliz? Quizás…pero también caía la posibilidad de que solo fuera una gran coincidencia y que ambas jóvenes no tuvieran parentesco alguno. Suspiró resignada e intentó domar su melena de león que como cada mañana, se negaba a ceder bajo el poder de su cepillo.
Decidió ir a la biblioteca, después de todo era demasiado temprano para el desayuno y lo más probable era que Severus se hubiera desvelado haciendo la planificación de este año, debía dejarlo dormir para que luego en la cena no estuviera de mal humor. Bajó con cuidado para no despertar a la otra Gryffindor pero tanto cuidado no era necesario. Honey estaba sentada en uno de los sillones como ayer, pero sus ojos estaban mirando algo entre medio de sus piernas. La castaña se acercó con sigilo hacia la pelinegra, tenía curiosidad por lo que la otra chica estaba haciendo, pero antes de llegar a su objetivo los ojos maleados de Honey la observaron con asombro y miedo
-Hola-dijo Hermione-Lamento haberte asustado-
-Buenos días-respondió Honey-No me asustaste, es solo que nunca pensé que fueras tan madrugadora-
-No pude dormir mucho en realidad-
-Yo tampoco-dijo la chica fijándose una vez más en sus piernas
Hermione vio que allí descansaba una libreta de color marrón y unos lápices de gráfico, así que eso estaba haciendo la muchacha
-¿Te gusta escribir?-
-En realidad, estaba dibujando-dijo Honey con las mejillas rojas-Es lo que hago cuando no puedo dormir-
-¿Puedo verlo?-
Mierda, mierda, mierda, si su mamá veía lo que estaba terminando obviamente iba a realizar muchas preguntas que ella no iba a responder por obvias razones. Así que en vez de mostrarle la hoja en la cual estaban los cuatro juntos, buscó una hoja diferente pero que era igual de significativa
-Ten-dijo extendiéndole su libreta
Hermione se quedó admirando los trazos bien definidos de aquellas siluetas en el papel, el cabello rizado de ambos, la expresión de felicidad, las pecas en el rostro, los labios finos de ambos y las demás similitudes de ambos
-¿Es tu hermano?-
-Si-admitió Honey-Somos mellizos, pero él es muggle-mintió automáticamente-Soy la única bruja de mi familia-
-¿Enserio? Yo también, mis padres son odontólogos ¿Y los tuyos?-
-Bueno, mi papá es profesor-eso no era mentira-Y mamá trabaja en un laboratorio-
Hermione volvió a observar el dibujo que Honey y aquella presión que pensó era causa de los nervios por un nuevo año escolar volvieron a estar presente, tan fuerte fue esta vez que se llevó ambas manos a la altura de su corazón
-¿Estas bien?-dijo Honey bastante preocupada, apoyando una de sus manos en la espalda de la castaña-¿Es el pecho?-
-No te preocupes-dijo Hermione tomando grandes bocanadas de aire-Creo que son los nervios de un nuevo año escolar-
Pero Honey no le creía y estuvo tentada a leerle la mente, si podía hacerlo con su padre ¿Qué tan difícil podía ser con su madre?
Pero la sonrisa que le dedicó le dio a entender que aquel dolor no era nada de gravedad, también la detuvo la voz de su tío Neville "Tu madre era una mujer muy dulce, pero cuando se enojaba…no quisieras topártela" Todavía era muy pronto para hacerla enojar, podía leer la mente, pero no era tan sigilosa como su padre, era algo que debía practicar en cuanto volviera a su tiempo
-Tal vez debas ir a la enfermería-
-No, creo que es solo el hecho de no haber desayunado-
-Es muy temprano para el desayuno-dijo Honey-Apenas y son las siete-
-Quería esperar el desayuno en la biblioteca ¿Quieres ir?-
-Claro, solo déjame ir a colocarme zapatos-y dicho esto, movió sus pequeños dedos causando otra risa a su madre
-Vas a enfermarte Honey-la reprendió con una sonrisa la castaña desde el sillón
La chica se mordió el labio para que ella no viera la pequeña mueca de alegría que ya comenzaba a esbozarse en su rostro. Cuando era una niña y se enfermaba, su padre la dejaba dormir en su cama, le contaba cuentos, se desvelaba y dejaba de lado sus labores como profesor solamente para cuidarla aunque se tratara de un simple resfriado muggle. Pero era diferente en esos momentos escuchar aquella simple frase, porque Hermione todavía no la conocía a cabalidad; no se asombraría tanto si su padre llegara en esos momentos y le dijera "Honey, no andes descalza por el castillo" "Por Merlín Honey, vas a resfriarte otra vez" "Estoy pensando en hechizar tus zapatos para que no salgan de tus pies ¿Entiendes Honey Eileen?" ella estaba acostumbrada, pero escucharlo de la boca de su madre, era una experiencia totalmente nueva.
Llegó a su cuarto y se puso las zapatillas más cercanas que encontró e intentó domar aquella melena que había heredado de su madre, tal vez ahora podía pedirle algún consejo para intentar someter aquella masa viviente que tenía sobre su cabeza, recordó que un día su papá sugirió (era una broma, pero a ella no le causó mucha gracia que digamos) que se rapara la cabeza. Gracias, pero no. A ella le gustaba su cabello, así como un león y largo, aunque algunas veces fuera poco cooperador. Terminó al fin su martirio colocando su cabello en una trenza y ya feliz con el resultado, bajó para ir a la biblioteca junto a su madre.
Ella ya estaba allí, lista para abandonar la sala común y entre sus manos se encontraba su bolso y su libreta…debía ser más cuidadosa con sus cosas, nadie debía ver aquello, contenía cosas que para las personas de este tiempo serian confusas, más aun para su madre, su padre y tíos ¿Cómo explicarle a tío Harry y tía Ginny que en 5 años más James Sirius llegará? ¿A su tío Neville que en tres años más será la cabeza de Gryffindor y el mejor profesor de Herbología? ¿Qué "El Quisquilloso" será más reconocido que "El Profeta" por los descubrimientos del esposo de tía Luna? Y si aquella libreta llegara a manos de su papá…la sangre se le heló, ella lo conocía. Era demasiado sobreprotector con ella y no había duda de que, sabiendo el destino que se aproximaba, lo seria con su madre y quizás una de las medidas fuera…
Caía la posibilidad de que, como dijo la directora, ella nunca llegara a existir. Honey sacudió la cabeza, debía sacar cuentas, ella nació en Julio así que lo más probable era que su madre cumpliera un mes de embarazo en Noviembre y recién era Septiembre…mierda
-¿Estas bien?-dijo Hermione tomándola del brazo-Estas muy pálida-
-Si…sí, estoy…estoy bien-mintió-Solo tengo hambre ¿Quieres galletas?-dijo mientras metía su mano en el bolso-Papá me obliga a meter algo de comida cada vez que voy a salir…son de limón-
Hermione aceptó lo que la otra muchacha le estaba ofreciendo y una vez que este tocó su lengua, entendió que verdaderamente tenía hambre. De la misma forma su hija entendió su deplorable estado cuando sus tripas rugieron en protesta al encontrarse vacías
-Creo que ambas necesitamos comida urgentemente-dijo la castaña-A Madame Pince no le gusta que haya mucho ruido en la biblioteca-
-Y por el ruido que está generando mi estómago, no creo que pasemos inadvertidas-
-Solo el estómago de Ron ruge así por las mañanas-
Y allí estaba de nuevo ¿Quién era ese tal Ron? Sabía que era el otro prefecto y era un amigo de su madre, pero nunca escuchó ese nombre de su padre o de parte de alguno de sus tíos…era otro misterio que ella debía resolver y su mente ya comenzaba a manejar miles de hipótesis posibles ¿Y si él murió la misma noche que su madre? Era muy probable, quizás esa noche atacaron a su madre y él estaba allí para defenderla, si, un ataque de mortífagos que decidieron abordar porque ella era la mejor amiga de Harry Potter y estaba esperando los hijos de traidor del "señor tenebroso", eso sonaba factible, nadie quería mencionar a Ron porque, al igual que su madre, había tenido un "fatídico desenlace".
-Honey…Honey ¿Me estas escuchando?-
-No- "Me estoy juntando mucho con papá" pensó-Lo siento, solo pensaba…-
Hermione resopló, un gesto que Honey hacia muy a menudo cada vez que algo la molestaba, pero ella tenía la certeza que aquel gesto su madre lo había copiado de su padre, aunque ella le había agregado su toque, como arrugar graciosamente la nariz y rodar los ojos
-Luego del desayuno, te mostraré el castillo-dijo Hermione-Luego podemos ir a la biblioteca, aunque será por poco tiempo, el colegio es grande y hoy llegan los demás alumnos-
-¿Hasta qué hora tenemos?-
-Hasta las nueve-apremió ella por uno de los tantos pasillos-Llegan a la hora de cenar, pero yo debo ir a la puerta antes, soy la prefecta y debo asegurarme de que todos lleguen bien…ojala y Ron esté leyendo mi carta, este año deberá hacer las rondas en el tren solo-
-¿Te gusta ser prefecta?-dijo Honey
-Sí, es reconfortante, aunque algunas veces no entiendo porque rompen las reglas-
"Mira quien lo dice, soy la consecuencia de romper miles de reglas señorita perfecta prefecta"
-Quizás es la adrenalina del momento-respondió, recordando las veces en que su padre estuvo a punto de encontrar a Teddy sobre sus labios-La vida sin un poco de riesgo es aburrida-
-Tal vez-dijo Hermione con las mejillas rojas, Merlín si esa chica supiera lo que ella hacia solo con un poco de esa maravillosa sensación recorriendo su sangre-Pero eso no quita que esté mal-
-¿Acaso nunca haz roto alguna regla?-
-Sí y por eso el techo de Gringotts terminó destruido por un dragón-Ella había leído sobre eso por un viejo diario que su tío George guardaba de la época de guerra, su madre y su tío Harry habían escapado volando en el lomo de un viejo Dragón con un horrocrux del psicópata cara de serpiente
-En mi vieja escuela rompía algunas reglas- "Bien hecho Honey, ahora preguntara donde estudiaste"
-¿Beauxbatons?-dijo Hermione mirándola incrédula
-Si-
-¿Entonces porque no te vi para el torneo de los Tres magos?-
-Solo los alumnos que cursaban cuarto o alguno superior podían venir, yo estaba en tercero- "Que se lo crea Merlín santísimo, que se lo crea"
-¿A tus once años no te llegó tu carta a Hogwarts?-
-Sí, me llegó-su mente trabajó a mil por hora-Pero, preferí ir a esa escuela porque…mis padres habían encontrado trabajo cerca de allí y nos trasladamos-
-¿Y tú hermano?-
-¿Qué pasa con él?-
-¿No se puso celoso porque tú eras una bruja y él no?-
-No-Honey pensó su respuesta, aquello era un poco más sensible, ahora podía estar conociendo un poco más a su madre pero ¿Y a Trey? De él solo sabía su fecha de nacimiento, su nombre y que era 3 minutos mayor que ella, pero una corazonada la hizo hablar con seguridad-En realidad me brindó todo su apoyo, dijo que estaba orgulloso de su hermanita menor y que ahora podía ayudarlo con sus bromas-Se lo imaginaba sonriente, cariñoso y tan celoso como su padre cuando algún chico se le acercaba a ella, también podía asegurar que era un Slytherin pero una parte de su corazón también señalaba que Ravenclaw era una casa muy probable para su hermano mayor-Lo extraño-
-Es normal, es algo así como ¿Conexión entre hermanos?-
-Sí, es eso-
-Siempre quise un hermano-dijo Hermione entrando en el Comedor-Pero tengo amigos que son como los que nunca tuve-
Hermione hablaba de Harry, aquel chico de lentes que siempre había velado por ella y le brindaba su apoyo incondicional. La castaña se sentía mal al esconderle aquel secreto tan enorme y muchas veces estuvo tentada a contárselo, él entendería o eso quería pensar, quería confiar plenamente en Harry como él lo hizo en ella, pero tenía miedo
-Los hermanos están en las buenas y en las malas-dijo Honey sentándose al lado de su madre-Puedes confiar en ellos-
Hermione sabia eso, pero aun así…
Las cosas aparecieron delante de sus ojos con solo cerrarlos, ambas muchachas optaron por tomar leche pero su acompañamiento fue distinto; mientras Hermione prefería un desayuno de cereales y leche, Honey optó por un vaso del lácteo y una tostada con mermelada acompañada de mucha fruta. Comieron en silencio ordenando sus pensamientos, Hermione teniendo una lucha interna discutiendo los pro y los contra sobre contarle a Harry su relación y Honey pensando en cómo salvaría a su madre "Si tan solo tuviera una pista de cómo fue tu final mamá, todo sería más fácil"
-Veo que las leonas decidieron madrugar-
-Profesor Snape-dijo Hermione un tanto nerviosa
-Buenos días-se apresuró a decir Honey
Severus se quedó observando detenidamente a las dos jóvenes que tenía frente suyo, aquella chica de pelo negro era igual a su Hermione pero tenía un aire un tanto diferente, algo que misteriosamente era igual a él. Verlas comer juntas solo fue un gatillo para acercarse a ambas y descubrir que era aquello tan especial que poseía la ahijada de Minerva. Quizás era ese pequeño lunar que estaba al lado izquierdo de su labio que la hacía diferente a Hermione, ella lo tenía al lado contrario o también podía ser la estatura, Burton era uno centímetros más alto que su castaña…A él no lo podían engañar, eran similares, pero no iguales
-Veo que ninguna de las dos pudo dormir por la emoción-dijo por las ojeras que surcaban el rostro de ambas-Granger, deberá dormir si desea sacar aquella maestría en pociones, no voy tener compasión con usted solo por tener clases privadas-
"Quiero escuchar eso en un par de meses papá"
-Si solo vino a decir eso ¿Me deja terminar mi desayuno?-respondió Honey-Tenemos la agenda apretada, Hermione debe mostrarme el castillo y como usted bien sabe, es bastante grande-
¿Quién se creía esa niñata para hablarle así a él? Muy ahijada de McGonagall seria, pero nadie le hablaba así, nadie
-No crea, señorita Burton, que por ser ahijada de la directora voy a tener un trato especial con usted. Deberá mostrar inteligencia si desea aprobar mi materia-
-Eso delo por sentado, profesor-dijo ella sonriéndole. En su tiempo, su padre amaba exigirle siempre un poco más y ella aceptaba felizmente de aquel juego que ambos tenían, pero ahora…ahora debía medir su boca
-Granger-dijo Severus centrando su atención en la castaña-Enséñele el castillo y las reglas para antes de las seis, vamos a hablar sobre sus clases-
-Pero profesor…-
-Agradezca que le estoy brindando de mi tiempo-"Oh por Dios papá ¿Fue así que mamá se enamoró de ti?"-A las seis señorita Granger-repitió antes de ir a la mesa de profesores
-Amargado-dijo Honey un poco alto para que lograra escucharlo
-Honey, por favor, no quieres que el profesor Snape te tenga entre cejas-
-¿Va a quitarme puntos? Mira como tiemblo-
-Hablo enserio, es el maestro de DCAO y si quieres ser Auror deberás sacar buenas calificaciones con él-
-Debe evaluarme por mis conocimientos, no por mi actitud-le recordó-Pero es mejor irnos, el tiempo se acaba y yo debo conocer el castillo-
Hermione le dio la razón y terminando su desayuno, salió junto a la chica de cabello negro bajo la atenta mirada de su maestro.
No fue un día fácil para él, demás está decir que aquella noche no pudo dormir porque le hacía falta el cuerpo de Hermione a su lado, así que mató el tiempo terminando con aquella planificación y leyendo de vez en cuando alguna vieja carta que ella le escribía en aquellos tiempos tan peligrosos. Fue así que el tiempo avanzó y la noche le dio cabida a la mañana, una fría para él.
Solo salió para el desayuno y tuvo aquel encontrón con la ahijada de McGonagall, ya iba a encontrar una forma de bajarle el moño a esa chica, primero llega como ama y señora del colegio y hace que aquella presión fuera más fuerte, luego hizo que Hermione se enojara con él (por un corto periodo, pero aun así cuenta) y para rematar se atrevía a robarle el tiempo a su castaña. Esa chica ya le caía peor que Potter. Oh pero ya se las iba a ver en clases, solo un tonto lo retaba y tal parece que Burton era solo otra tonta.
Miró el reloj de su pared, marcaba las cinco y media, todavía faltaba media hora antes de que su miseria terminara ¿Qué haría? Lo de siempre, una poción. Solo eso y la presencia de la castaña lograban calmarlo completamente.
Fue a su armario y sacó todo lo necesario, tan concentrado estaba que no notó cuando dos pequeñas manos rodearon su cintura y un pequeño rostro se pegaba a su espalda. Dejó lo que tenía entre sus dedos y se volteó a verla. Aparentemente su día estaba mejorando
-Llegaste temprano-dijo él
-Ella aprende rápido-contestó contra su pecho-Lo cual es bueno, ya tenía hagas de verte-
-No haz dormido bien-
-No pude hacerlo-
-Yo tampoco, me acostumbre a tenerte a mi lado-
-Te mal acostumbré-
-Soy algo terco-dijo él colocando su barbilla en la coronilla de la joven-Pero tu tomaste el riesgo-
-Me gusta este riesgo-
Severus la apretó más contra su cuerpo, levantándola unos pocos centímetros del suelo y avanzando con ella hacia su cuarto, la necesitaba en esos momentos, tanto que dolía en una forma retorcida, solo ella lograba aquello en él
-Duerme conmigo-dijo cuándo el cuerpo de ella estuvo sobre el colchón de su cama-Ahora y en la noche…todos los días, mi red flu está conectada-
-Es peligroso-
-No decías lo mismo en sexto año-la reprendió abrazándola una vez más-No quiero verte con ojeras-
-O con tu mal humor-
-Si puedes exterminar a los idiotas del colegio créeme que no estaría de mal humor-
Ella rió antes de acomodar su cabeza sobre el pecho de él y aspirar ese aroma tan reconfortante
-Vendré esta noche…pero falta tan poco para que los demás lleguen y sabes que debo ir a…-
-Duerme Granger, necesitaras todas tus fuerzas para tratar con esos idiotas-
-No puedo…-
-Si puedes, nos despertaremos a las ocho, lo juro-
-Pero…-
Y en ese momento Severus hizo lo único que podía enmudecerla en esos instantes, posó sus labios con hambre y presionó su cuerpo contra el suyo, logrando que Granger dejara de pensar
-Severus…-
-A las ocho-mordisqueó su labio-Lo prometo-
Él la siguió besando hasta que los pulmones de ella reclamaron aire y en un jadeo bastante enardecido dejó salir la frase "Está bien" antes de aferrase a su pecho y cerrar sus ojos para poder dormir.
Honey estaba terminando de colocarse su túnica nueva que McGonagall le había encargado ese mismo día (ventajas de ser la directora) cuando su madre apareció por el retrato con las mejillas rojas y el cabello revuelto "Bueno, al menos le ponen empeño" dijo para sus adentros
-Maldición-reclamó Hermione subiendo hacia su cuarto-Faltan diez minutos-
Todo había sido culpa de Snape, si él no hubiera insistido en esa siesta nada de esto estaría pasando, pero ya se las iba a pagar hoy por la noche. Se vistió con magia porque no tenía tiempo que perder y arregló como pudo su cabello "Maldita su manía de acariciarlo mientras duerme" reclamó
-¿Quieres ayuda?-
-Estoy lista-dijo ella saliendo tan rápido como pudo de su cuarto-Lo siento, las clases se alagaron, pero ahora debes ir al Comedor y esperar a que los demás alumnos lleguen ¿Recuerdas el camino cierto?-
-Si-
-Bien, debo irme-
No tuvo tiempo de nada más, su madre salió disparada por el cuadro y una vez que ella salió no la vio por las escaleras. Caminó lentamente por los pasillos, no quería ser vista como un bicho raro, ya lo iba a ser por su apariencia y no quería sumar puntos, prefería pasar inadvertida hasta que todos los Gryffindor estuvieran reunidos
-¡Mione!-escuchó que gritaban a la distancia-Mione… ¡Hermione!-Bien, pasar inadvertida era muy difícil.
Honey se volteó para encontrar a un chico alto, de ojos azules y cabello rojo acercándose hacia ella con una sonrisa en los labios.
FELIZ AñO NUEVO!
ESPERO QUE ESTE CAP LES GUSTE Y ME DEJEN COMENTARIOS, SON NECESARIOS PARA SEGUIR PROGRESANDO, ADMITANLO, AMAN QUE LAS DEJE ASI :D
UN BESASO XERXES ELI
