HOLA, MUCHAS GRACIAS POR SUS ALIENTOS Y LO SÉ, AMAN QUE LO CORTE EN LO MEJOR .

CAPITULO 6

La joven Gryffindor se tensó al sentir los brazos de ese desconocido en su cuerpo, aquel chico estaba poco menos que asfixiando a Honey en ese abrazo. Pero su tortura duró solo unos segundos más, ya que aquel pelirrojo se dio cuenta de su estado y la separó unos centímetros de su cuerpo para dedicarle una cálida sonrisa que, más que calmar a la pelinegra, hizo que se sintiera como un pedazo de carne ante una manada de leones hambrientos

-Dios Hermione, te extrañé tanto-volvió a decir el chico-¿Ya estas mejor? Tuve muchas ganas de buscarte en el verano, pero mamá me dijo que era lo mejor para ti estar un tiempo a solas, aunque ganas no me faltaron Herms-

Aquel chico hablaba tan emocionado que Honey intuyó quien era, conocía a casi todos los amigos de su madre menos a ese. Aquel chico debía ser Ron.

-¿Qué pasa, porque tan callada?-dijo Ron acariciando la mejilla de Honey-¿Acaso no querías vermes? Te extrañé mucho-

Lo que siguió a aquella caricia, Honey no se lo esperaba, ese tal "amigo" de su madre se acercó demasiado a su rostro y veía los labios de la pelinegra con hambre, tal como Teddy se los veía cada vez que estaban solos, aunque en aquellos caso Honey también veía los labios del metamorfomago con deseo y no con repulsión como lo estaba haciendo ahora

-Hermione…-dijo el pelirrojo demasiado cerca aproximándose a su objetivo, pero alejándose al sentir un fuerte dolor en su estomago

-¡QUIEN TE CREES QUE ERES IMBECIL!-Gritó Honey bastante enojada

-¿¡QUE TE PASA A TI HERMIONE!? ESE GOLPE ME DOLIÓ-

-Aquello es para que no te vuelvas a acercar ¿Entendiste imbécil o quieres que te lo dibuje?-

-¿Pero qué mosca te picó?-dijo el chico recobrando su estatura, ya que ese golpe lo hizo doblarse bastante para aplacar el dolor-¡SOY YO! ¡RON, TU AMIGO!-

-Bonita forma de demostrar tu amistad diría yo-siseó la chica-Y para que sepas, no soy Hermione, me llamo Honey y ahora mismo ella está en la entrada del castillo esperando a los demás alumnos, así que si tantas ganas tienes de verla, mueve tu trasero y anda a cumplir tus labores de prefecto antes de que vuelva a sentir ganas de golpearte-

-¿Co…co…como haz dicho?-

¿Y este pelmazo acosador era amigo de su madre? Bueno, su tía Luna era un poco…especial, pero a ella le caía de maravilla y adoraba a sus pequeños niños que siempre se colgaban de sus piernas cada vez que su tía la invitaba a tomar el té y le mostraba sus nuevos descubrimientos, muy a diferencia de este cabeza de zanahoria que se había lanzado a profanar sus labios pensando que era su madre…un escalofrió recorrió su espalda ¡Puaf! ¡Qué asco! Sacudió su cabeza y le dio la espalda a aquel alcornoque para ir derecho al Gran comedor no sin antes recordarle sus labores como prefecto

-¿Aparte de ser un acosador eres sordo? ¿Acaso planeas quedarte toda la noche allí? ¡Muevete idiota!-

Los ojos azueles del pelirrojo brillaron con bastante enojo antes de comenzar a moverse y largarse por el mismo lugar por donde había llegado. Ella suspiró cansadamente cuando sintió sus pasos bastante lejos y besándose los nudillos con los cuales había golpeado a ese acosador, siguió camino a su destino.

Mientras tanto, escondido tras la esquina de uno de los pasillos del colegio se encontraba la sombra de un hombre de largos cabellos negros con una pequeña sonrisa entre los labios, le debía una a esa chica, estaba a punto de salir a golpear a Weasley por el solo hecho de querer besar a la pelinegra porque se parecía a su Hermione; aunque aquella chica no era la castaña, algo revolvió sus entrañas al verlo tan cerca, quizás fuera el hecho de que él en verdad pensaba que era la fémina del trio de oro ,que hubiera pronunciado su nombre al acercarse y la mirara como si fuera a comérsela…no sabía lo que era, pero quería molerle la cara a maldiciones y a golpes muggles aunque después tuviera una larga charla con Minerva; pero esa chica le había ahorrado la molestia y brindado un lindo espectáculo, no todos los días se ve a una chica golpeando a Weasley y mandarlo como si fuera un niño pequeño, esa tal Honey tenía carácter

-Espero que sea algo más que palabras-dijo a la nada y siguió su camino al comedor a una distancia prudente de la Gryffindor.

Hermione esperaba en la puerta de entrada a sus compañeros de casa, estaba ansiosa de verlos a todos pero por sobre todo quería ver a sus amigos. Había sido un tanto extraño no pasar aquellas vacaciones con ellos, pero eso no significaba que hubiera sido un mal verano, al contrario, ese verano lo disfrutó mucho al estar en compañía de Severus, pero habían momentos del día en los cuales ella deseaba que sus amigos conocieran su secreto, que la apoyaran y comprendieran, ya que ella estaba estaba verdaderamente enamorada de su profesor de pociones…bueno, actual profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Se reclinó contra la pared y cerró los ojos, se sentía mal, quería tener alguien con quien hablar sobre su relación, Ginny siempre había confiado en ella para hablar sobre todos sus secretos en lo respectivo a Harry, del mismo modo Luna acudía a ellas cuando necesitaba algún consejo para hacer que Neville se le declarara, pero ella…Ella no tenía a nadie.

Tenía miedo, esa era la verdad, miedo a que todos comenzaran a mirarla como un bicho raro, que no comprendieran que aquello que ambos estaban viviendo no era producto de algún hechizo o filtro de amor; Severus y ella se habían enamorado sin querer desde finales de quinto año, confesado sus sentimientos a mediado de sexto año y reforzado su relación en la guerra. Ahora solo faltaba consolidar lo que ellos habían formado haciendo publica su relación…Fácil decirlo, pero su caso era más complicado que el de otras parejas.

Suspiró y dejó de lamentarse "Hay que darle tiempo al tiempo" se dijo Hermione internamente; ahora de lo único que debía preocuparse era de terminar bien su último año, pero antes de terminarlo debía empezar con el pie derecho desempeñando su papel como prefecta de Gryffindor de forma perfecta como estaba acostumbrada, a diferencia de cierto pelirrojo que no se dignaba a hacer acto de presencia. Ron iba a ganarse una buena reprimenda por parte de su compañera ¡COMO SIEMPRE ELLA TERMINABA HACIENDO EL TRABAJO DE ÉL! Todavía no entendía porque Dumbledore había dejado a Ron en ese puesto tan importante, ella siempre pensó que Harry o Neville desarrollarían mucho mejor aquel puesto

-Y luego pregunta porque estoy enojada con él-dijo Hermione viendo a los demás prefectos, todos con sus respectivas parejas-Algunas veces, Ronald Weasley merece un golpe-

-No te preocupes, que ya recibí uno-

-¡RON!-exclamó Hermione al sentir la voz de su amigo desde su espalda-Me asustaste ¿Dónde estabas? Los demás prefectos llegaron hace bastante tiempo-

-¿Me extrañaste?-dijo el pelirrojo con una pizca de esperanza en sus ojos

-Claro, eres mi amigo-le respondió ella abrazándolo-Los extrañé a todos, pero necesitaba…ordenar mis ideas-

-Yo fui el que más te extrañó-

Hermione se separó de su amigo y lo miró con lastima. Ron todavía no aceptaba que ella no compartiera los mismos sentimientos que él. La castaña había sido suave al decirle que para ella, él siempre iba a ser uno de sus mejores amigos, pero Ron era testarudo y no aceptaba tan fácilmente la derrota. Ella recordaba perfectamente como había conseguido robarle un beso fuera de la sala que viene y que va en plena guerra. Hermione no supo cómo reaccionar, solo lo sintió sobre sus labios y presionar su lengua para pedir permiso, uno que claramente fue negado. Asco, eso era lo que ella sentía, ¡POR DIOS, ÉL ERA COMO SU HERMANO! Pero él era tan obstinado…como ahora, que posaba su mirada en los labios de su compañera

-Ya hemos hablado del tema-

-Pero Hermione…-

-Ronald-dijo ella tajantemente-No-

Justo cuando el pelirrojo iba a protestar, la puerta principal de abrió y todo el alumnado restante entró con la algarabía usual que provocaba el primer día de clases, algunos riendo, otros lamentando que las vacaciones hubieran pasado tan rápido, algunos entusiasmados y otros asombrados de que el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería estuviera tan magnifico como siempre luego de la batalla vivida hacia más de un año. No iban a estar todos los estudiantes que alguna vez pasaron por el castillo, las guerras siempre cobran víctimas, muchas de ellas inocentes y eso se notaba en las ausencias de caras que, aunque nunca hubieran compartido palabras, habían sido participe de la liberación del mundo mágico… Y por eso había que seguir adelante, porque ellos dieron sus vidas para que su mundo fuera un lugar mejor

-¡GRYFFINDOR POR AQUÍ!-Dijo Hermione bastante fuerte para que sus compañeros de casa lograran escucharla entre tanto bullicio-¡LOS ALUMNOS DE GRYFFINDOR POR AQUÍ!-

-¡HEY CHICOS, ESTAMOS POR AQUÍ!-Gritó Ron viendo a sus compañeros de casa-¡VAMOS, LA CENA ESTÁ POR EMPEZAR!-

-¡TU SIEMPRE PIENSAS EN COMIDA RON!-Gritó Seamus provocando las risas de sus compañeros y el sonrojo de Ron

-Ya verás cuando estemos en las habitaciones Seamus…-masculló Ron tomando a su amigo por el cuello y revolviéndole el cabello

-Oh Ron, recuerda que nuestra relación debe ser secreta y hoy no traje la vaselina-

-Idiota-

-Si ya terminaron de payasear, es hora de irnos-dijo Hermione con las manos en las caderas-Andando-

Nadie discutió sobre eso, todos sabían que Hermione era una persona muy dulce y amable, pero cuando se enojaba…un dragón era un lindo cachorrito a su lado.

La castaña y el pelirrojo guiaron a los leones hasta la puerta de Gran Comedor que se mantenía cerrada; como siempre los Gryffindor's eran los más entusiasmados en empezar pronto el año escolar, del mismo modo eran los que con más fuerza deseaban que terminara; por eso a nadie le extrañó que entre medio de tantas risas y juegos una chica de cabellos negros se colara entre la masa de alumnos con el escudo escarlata.

Honey no quería esperar a los demás alumnos dentro del Gran Comedor, se sentiría observada y esa sensación la quería guardar al momento en que la vieran al lado de su madre, así las miradas se compartirían y no irían solamente a ella. Por eso haciendo gala de las costumbres aprendidas de su padre, se escondió entre las sombras esperando por su casa, la casa donde su madre había estudiado. Era raro, ella siempre pensó que iba a quedar en Slytherin, pero al momento de sentarse frente a todos con el sombrero seleccionador sobre su cabeza y tapándole casi el cien porciento de su vista el resultado final la había dejado con la boca abierta

"Sin duda una mente brillante, inteligencia, astucia…o si mucha astucia ¿Tu padre sabe que le sacas ingredientes de su almacén personal de pociones? Oh, no te preocupes niña, tu secreto está a salvo conmigo...Oh pero déjame seguir viendo, no puedes ocultarme tu mente, yo soy el sombrero seleccionador.

-Pues entonces apúrate y mándame a Slytherin de una vez- dijo ella para sus adentros

¿Slytherin? Sin duda tienes muchas de esas cualidades, no lo puedo negar, pero tienes otras cosas, si, muchas otras cosas, eres muy valiosa chica, inteligente, astuta, se nota que eres valiente, leal y muy orgullosa

-Oh vamos, dime de una vez ¡Llevo más de 3 minutos!-

Paciencia, esto lleva tiempo…"

Si, paciencia era lo que menos poseía Honey y su padre se lo recalcaba cada vez que ella intentaba buscar ingredientes para que la elaboración de algunas pociones fuera más rápida "Por Merlín Honey, debes darle tiempo al tiempo" le decía cada vez que ella bufaba molesta porque odiaba esperar

-¿Por qué tardan tanto?-dijo ella golpeando el piso con su pie a un ritmo marcado por el golpeteo de su corazón contra su pecho

Cuando ella desempeñaba su papel de prefecta no tardaban tanto en llegar, todos conocían el temperamento de la joven y por lo mismo evitaban fastidiarla, también era bien sabido que Honey había heredado esa cualidad única de descontar puntos a casas rivales, aunque claro, no al extremo de su padre ya que ella solo lo hacía en situaciones puntuales

-Y en este caso, Gryffindor ya llevaría 10 puntos menos por impuntualidad-susurró recostándose contra la pared

Pero gracias a Merlín su espera no duro mucho más, pronto las risas de los jóvenes comenzaron a sonar con mayor fuerza y ella pronto identificó la voz de su madre pidiendo un poco más de orden de forma amable pero autoritaria. Se asomó un poco de su escondite y una sonrisa se dibujó en sus labios, los Gryffindor's era igual de ruidosos y entusiastas tanto en este tiempo como en el propio, quizás fuera por eso que avanzó decidida a integrarse al grupo, a fin de cuentas esa era su casa, Los Leones, y como toda buena manada de Leones ellos estaban más que contentos en recibir a una nueva compañera, más si esta se unía a sus tan habituales juegos

-Oh, lo siento-

Honey se volteó al sentir como un brazo la golpeaba suavemente en el hombro y sus ojos se abrieron de par en par al reconocer dos esmeraldas, el cabello revuelto, los lentes y la cicatriz. Su tío Harry la miraba con la boca abierta e intentaba hilar una frase coherente

-No te preocupes-dijo ella, agradeciendo internamente haber aprendido tanto con su padre al respecto del control de las emociones, de otra forma ella ya estaría a un kilómetro de distancia de aquel lugar-Soy Honey Burton, la nueva ¿Y tú?-

-Yo…bueno…-su tío se rascó la cabeza-Soy Harry Potter-

El color rojo cubrió las mejillas de uno de los hombres más importantes en la vida de la pelinegra, Honey sabía que a su tío nunca le había gustado llamar la atención pero era casi imposible para él quitarse la estigma de "El niño que vivió" de encima, por eso, conociendo aquellos antecedentes, Honey solo atinó a sonreírle y tenderle la mano

-Mucho gusto-

Su tío la observó de pies a cabeza, obviamente sorprendido del parecido entre ella y la que fuera su mejor amiga. Honey se mordió el labio, incomoda por aquella situación cosa que Harry notó inmediatamente

-Oh, lo siento, no quise incomodarte, es solo que…te pareces mucho a…-

-¿Hermione Granger?-dijo ella avanzando a su lado

-¿Cómo la conoces?-

-Ella me mostró el castillo, fue por eso que no viajó en el expreso-

-Cumpliendo sus labores de prefecta y premio Anual desde antes de clases-

-¿Acaso estás hablando mal de Hermione, Ha…?-

Pero la voz de la pelirroja que había llegado desde atrás se calló cuando vio a la chica de ojos maleados que estaba conversando con su novio

-¿Hermione?-

-Honey, un placer-

Su tía Ginny la observó con los ojos bien abiertos al igual que su mandíbula; la pelirroja no podía creer lo que estaba viendo, esa chica era igual a su mejor amiga, quizás un poco más alta y el cabello marcaba la diferencia pero…miró hacia donde estaban los prefectos guiando la casa Gryffindor y luego volvió a fijar sus ojos en la chica que le sonreía tímidamente

-Woh-dijo Ginny-Estoy viendo doble-

Honey simplemente atinó a sonreír y morderse el labio ante las miradas que comenzaban a fijarse en ella. No esperaba ser invisible, al contrario, ya estaba asimilando la idea de que al entrar al comedor y sentarse en la mesa de Gryffindor todos la iban a quedar mirando por dos razones, una de ellas era por ser la nueva estudiante y la segunda por el gran parecido que tenía con su madre.

Estaba asimilando la idea a la entrada del comedor, no camino hacia ese lugar.

Fue por eso que esa actitud tan segura que tenía hace algunos momentos fue reemplazada por una absoluta timidez e inseguridad, comenzaba a tener miedo, ella conocía a una buena parte de esas personas, había visto a algunos trabajando en el ministerio, algunos eran jugadores de quidditch profesional, otros eran los padres de sus compañeros y gran parte de ellos iban al colegio cada dos de Mayo para honrar a los caídos en la guerra…si llegaba a interferir de forma tan abrupta en ese tiempo…

-¿Estas bien?-dijo su tío Harry tomándola del brazo-De un momento a otro te has puesto muy pálida-

-Oh…bueno yo…-

-Debes de estar muy nerviosa-dijo la pelirroja a su lado-Y por mi culpa ahora todos te están observando-

-No, no, está bien…es solo que…-No podía explicarles ese miedo, el miedo de estar jugando con algo tan peligroso como lo era el tiempo-Es raro-

-¿Raro?-

-Sí, esa chica se parece mucho a mí-

Harry Y Ginny le dieron la razón con la cabeza y permanecieron a su lado como si conocieran a esa chica desde primer año, cosa que reconfortó demasiado a la pelinegra. Desde que tenía uso de razón su tío Harry y su tía Ginny estuvieron a su lado, eran ellos los que "la malcriaron" (según las palabras de su padre) en cada uno de sus infantiles deseos cuando Severus no los podía ver; fue por eso que al estar entre medio de ellos, un pequeño calorcito reconfortante recorrió el cuerpo de la joven Gryffindor, disipando un poco aquel miedo

-Y por cierto, yo soy Ginny Weasley, un placer Honey-

-El placer es mío-

-¿Por qué entraste este año a Hogwarts?-quiso saber Harry

-Mis padres son muggles y…por el trabajo de mi padre tuvieron que viajar al extranjero, yo quise quedarme aquí y terminar mis estudios. Antes estaba en Beauxbatons pero mis padres no iban a permitir que me quedara sola, así que decidieron que me quedara con mi madrina-

-¿Tu madrina?-

-La profesora McGonagall-

Ambos Gryffindor quedaron mirando a la chica por unos instantes. Honey rogaba para que ambos se creyeran esa mentira, pero por sobre todo, rogaba para que su tío Harry no comenzara a escanearla con la mirada como siempre lo hacía en su tiempo cada vez que no estaba seguro que su adorada niña le estuviera diciendo la verdad. Pero Merlín no la escuchó y muy pronto sintió ese par de ojos verdes viéndola de pies a cabeza, presionándola para que soltara la verdad, algo que en esos momentos no podía hacer

-Es por eso que estoy aquí-

-No tienes acento-dijo el ojiverde

-Si bueno…me crié aquí-

Harry no dijo nada más, pero Honey sabía que su tío ya estaba comenzando a amarrar cables como tantas veces había escuchado en las historias de los demás; "Potter es muy intuitivo, pero muchas veces esa intuición está equivocada" esperaba que su padre tuviera razón en aquello, de otra forma iba a tener al pelinegro pegado como una lapa ante cualquier movimiento.

Hermione se volteó cuando ya la presión de tener cientos de ojos en su espalda fue insoportable, había hecho caso omiso a las débiles murmuraciones que estaban llegando a sus oídos sobre una chica nueva y si ambas compartían parentesco alguno. Los chismes pararon en cuanto la prefecta y premio anual quedó mirando al grupo, escaneándolo hasta hallar a la fuente de aquellos supuestos. Fue allí que su rostro demostró verdadero asombro ya que pareciera que un espejo se hubiera instalado entre medio de sus mejores amigos. Honey estaba hablando con Ginny y Harry como si fuera lo más normal del mundo, como si los tres se conocieran y fueran amigos desde hace bastantes años. Ella había pensado que Honey ya se encontraba adentro, esperando al resto del grupo como había dicho minutos antes, no entre medio de sus amigos y con la mirada clavada en el suelo cuando Harry la observó como solía hacerlo cada vez que ella llegaba tarde del despacho de Severus en sexto año e inventaba alguna mentira para no tener que confesarle lo que en realidad estaba haciendo. Fue algo que le causó escalofríos y una tremenda incomodidad, sumada a la que ya sentía al tener tantos ojos pegados en su nuca.

-¿La conoces?-

-No, la profesora McGonagall me la presentó ayer en la tarde-le respondió la castaña a Ron-Es su ahijada-

-Es igual a ti-

Hermione sintió miedo cuando su amigo se lamió los labios observando a la joven de cabellos negros, miedo que fue creciendo cuando lo vio tocarse el vientre y meterse una mano en el bolsillo, obviamente tocando algo dentro de sus pantalones

-Entremos-dijo ella

-Y también golpea con la misma fuerza que tú-

-Ronald, compórtate por favor-lo reprendió

Ron la observó por unos segundos y pronto volvió a la calma, pasó sus manos por su cabello rojizo y abrió la puerta para que el grupo de Gryffindor's pasara hasta el comedor.

-Entremos-dijo Ginny tomando la mano de Honey-Ven, el Gran Comedor es hermoso cuando estamos todos juntos-

-Luego de la reconstrucción, nadie creería que aquí hubo una guerra-dijo Harry rodeando a su novia-El cielo sigue igual-

-Está encantado, así que es como mirar directamente el cielo-

-Sí, eso ya lo sé, lo leí en "La Historia de Hogwarts"-

Ambos Gryffindor's la observaron asombrados y poco después estallaron en carcajadas que hicieron que el resto del grupo los observaran como si ambos estuvieran locos, hasta que Harry comenzó a calmarse para sentarse junto a ambas chicas, una de las cuales seguía riendo

-Lo siento, lo siento…es solo que…Hermione respondió igual en primer año-

-Y…en segundo…y tercero-siguió la pelirroja-¡Y tu respondiste igualito!-

-¡Oye Hermione dos!-dijo Dean-¿Tú también eres un cerebrito?-

-¡Dean!-Dijo Hermione acercándose a sus amigos

Las mejillas del chico se tiñeron de rojo y dirigió su mirada hacia el plato vacío que tenía frente suyo, causando las risas de sus compañeros

-Por Merlín-dijo la castaña sentándose al frente de sus amigos, quedando al lado de Neville, el cual se mantenía callado ante lo que estaba sucediendo-Lo siento Honey-

-No importa-dijo ella restándole importancia-Creo que somos la comidilla del colegio ¿No lo crees?-

-Si-

-Como no, si ahora tenemos a dos de ustedes-

La voz de pelirrojo sonó como un siseo de placer que hizo estremecer tanto a la castaña que ahora se encontraba sentada a su derecha como a la pelinegra que estaba frente a él

-Ron, eso sonó tan depravado-dijo Ginny

-¿Y tú qué sabes?-respondió él bastante irritado y ofendido

-Perdóname que te lo diga hermanito, si ya no pudiste con Hermione dudo mucho que puedas con Honey-

Honey abrió los ojos al escuchar como Ginny se dirigía a Ron. Si bien entre ambos había cierto parecido al igual que con los demás Weasley que ella conocía, nunca pensó que aquel pelirrojo perteneciera a esa familia. Sus tíos nunca hablaban de él, tampoco había fotografía alguna en la casa de la abuela Molly o en algún álbum familiar. La existencia de ese hombre era un completo misterio para Honey.

¿Pero porque nunca hablar de él? Ese era lo que más le extrañaba, ella siempre había creído que siempre era mejor enfrentar todo de frente sin importar lo duro que esto podía llegar a significar. Y si la respuesta era porque aquel sujeto tenía algo que ver con la muerte de su madre y hermano, ella iba a odiar demasiado a su familia

-¿Y tú Neville qué opinas?-

-¿Yo? Ah bueno…mmm veras…-el chico se rascó la cabeza, uno de esos gesto que Honey conocía a la perfección porque cada vez que él iba para hablar sobre algo importante como jefe de casa, hacia aquello-¿Qué opino de qué?-

Todos los Gryffindor's presentes se pusieron a reír logrando que el joven Longbottom se pusiera colorado

-Me llamo Honey-dijo la chica al cabo de un rato

-Neville, Neville Longbottom-

Ella le sonrió al que pronto seria jefe de casa de Gryffindor, no podía creer que aquel joven tímido y bastante vergonzoso se convirtiera en aquel hombre seguro y amable que era en el futuro, pero tampoco podía olvidar que ese joven tímido e inseguro había matado a la serpiente que le dejó una cicatriz a su padre.

Un golpe entre metales sacó de sus pensamientos a la joven de cabellos negros la cual no se había dado cuenta que el Gran comedor se había llenado con todos los estudiantes de las demás casas y observaban atentamente a la causante de aquel ruido.

Minerva McGonagall estaba de pie observando con una amplia sonrisa a todos los alumnos que este año estaban cursando o recusando sus estudios en Hogwarts, había algunas caras nuevas, muchas conocidas como también faltantes, pero eso no menguaba la felicidad que la sonrisa de la nueva directora tenía en su anciano rostro

-Sean todos bienvenidos a otro año en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería-dijo McGonagall entre aplausos de sus alumnos-Es un agrado volver a tenerlos en este lugar, en su casa. Porque Hogwarts es eso, es y siempre será la casa para ustedes mis queridos jóvenes-

-¡Que viva Hogwarts!-gritó un Hufflepuff de sexto año

-¡QUE VIVA!-Respondieron todos los alumnos

-Me alegra verlos con tanta energía, espero que esta no se agote a mitad de semestre-

Las risas volvieron estallar mientras la directora negaba con la cabeza

-Sé que este año es un poco complicado-siguió la mujer-La guerra significó la perdida de amigos, familiares…gente importante para todos. Pero no vamos a desechar su sacrificio. Es por eso jóvenes que quiero que prometan que este año darán lo mejor de sí, Hogwarts se ha levantado, ustedes son la nueva era-

Un aplauso generalizado cruzó todo el comedor, junto a gritos de ¡Lo juro! Cosa que emocionó a la directora

-Bueno, bueno, no quiero quitar más tiempo ¡QUE ENTREN LOS DE PRIMER AÑO!-

La puerta se abrió, dejando ver a una fila de niños bastantes asustados por los gritos de los jóvenes de cursos superiores, pero lo que mayor temor les causaba, era el profesor que los guiaba.

Severus Snape iba con cara de pocos amigos guiando a los indefensos niños de primer año que no sabían cómo reaccionar ante aquel hombre vestido de negro

-Cuando diga su nombre, vienen hacia adelante-dijo en tono de pocos amigos

Honey suspiró y se acomodó el cabello, en su tiempo su padre era igual ¡Hasta cuando él le puso el sombrero seleccionador había actuado de manera tan frívola!

-Abert, Johan-

Inmediatamente, un chico rechoncho de piel morena corrió hacia el taburete y se sentó mordiéndose los labios

-¡RAVENCLAW!-

La mesa de los cuervos gritó y el chico fue recibido entre aplausos y vítores, ya que era el primer alumno

-Aston, Rebeca-

Y así siguió la ceremonia, con bastante Hufflepuff 's y Ravenclaw's lo cual tenía bastante emocionados a los pertenecientes a aquellas casas.

Honey por su parte recordó su llegada a Gryffindor viendo a un chico de cabello rubio que había demorado tanto o igual que ella con el sombrero puesto

"Paciencia

-Y un cuerno la paciencia-dijo Honey

Así que quieres que te diga tu casa ¿No es así? Bueno, bueno ¿Slytherin o Gryffindor? En ambas casas quedarías perfectamente

-Solo dí Slytherin-

¿Por qué quieres esa casa?

-Mi padre estuvo en ella y es el jefe de casa…y yo…todos dicen que pertenezco a ella…no creo ser lo suficientemente valiente para Gryffindor-

Así que no lo crees ¿Eh? Bueno, tal vez debas comprobarlo por ti misma porque te dejaré en…

-¡GRYFFINDOR!-"

-Honey…Honey… ¡Honey!-

-¿Qué?-

Cuando levantó su mirada, los ojos verdes de Harry se encontraban observando atentamente a la pelinegra, revolviendo algo dentro de ella

-Será mejor que prestes atención…mira, están presentando a los profesores-

Oh si, como si ella no los conociera, prácticamente creció junto a ellos ya que ella se quedaba en el castillo en época escolar aun cuando no tenía la edad para ser una estudiante. Pero si quería mantener la careta debía seguir con eso de "Soy la alumna nueva que no conoce absolutamente nada de este lugar"

-¿Me perdí de mucho?-

-Prácticamente todos… solo falta defensa, pociones y transformaciones-

-Y solo quedan 3 maestros-dijo Neville-Snape, Slughorn y…esa nueva profesora-

-Y miren como se le pega a Snape-Dijo Ron asqueado

-Les doy 10 galeones a que Snape tiene una erección debajo de la mesa por esa tipa-

-¡SEAMUS!-dijo Hermione bastante colorada

-¿Qué? Yo la tendría si una mujer así esta de esa forma conmigo-

-¿Con los pechos prácticamente pegados a tu brazo cada vez que intenta hablar contigo?-

-Sí, maldito cabrón con suerte-dijo Seamus ratificando con la cabeza-Ella puede darme castigo cuando quiera-

La totalidad de los hombres de Gryffindor le dieron la razón al chico de séptimo y comenzaron las apuesta por la clase que iba a dictar

-Será defensa-

-Ya ¿Y porque hay dos maestros de pociones?-

-Porque McGonagall seguirá dando las clases de transformaciones-

-No puede, ella ahora es directora, además ¿Y quién será nuestro jefe de casa?-

Pero Honey no prestó atención a la conversación de sus compañeros, ella se quedó mirando a esa mujer que poco menos era una peste alrededor de su padre. Apretó los puños recordando todas las insinuaciones que tuvo que soportar durante toda su vida y todas esas maldiciones que nunca le pudo lanzar

-Este año el profesor Horace Slughorn dará las clases de Pociones. Ha aceptado amablemente quedarse en Hogwarts hasta que encontremos a alguien que esté capacitado para el puesto-

-¿Y Snape?-

-¿Acaso no seguirá dando clases?-

Los murmullos volvieron a hacer eco por todo el comedor, pero McGonagall supo callarlos volviendo a golpear una cuchara contra su copa

-Silencio-dijo tajantemente-Así como el profesor Slughorn dará todas las clases de pociones, este año el profesor Severus Snape dictará la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras y volverá a tener la casa de Slytherin a su mando. El profesor Snape vuelve a ser jefe de casa-

Los aplausos provenientes de la casa de las serpientes no se hicieron esperar, gritos y vítores se escuchaban fuertes y claros; todos y cada uno de ellos liderados por el señor Draco Malfoy

-Bien, bien, silencio por favor-volvió a insistir la directora-Luego podrán celebrar en su sala común-

-¡YO TRAIGO LAS CERVEZAS DE MANTEQUILLA PROFESOR!-

-¡YO ME CONSIGO WISKEY DE FUEGO!-

-¡FIESTA HASTA EL AMANECER!-

Severus esbozó una débil sonrisa ante las ocurrencias de su alumnos, él no podía demostrarlo abiertamente ya que arruinaría su fachada de profesor odiado, déspota y sin corazón, pero en su interior amaba ser el profesor de Slytherin y era por eso que tenía tanto favoritismo por esa casa, su casa

-Por Dios Snape, controla tu casa-le dijo Minverva desde su taburete

-Tú eres la directora, deberías controlarlos-

La mujer lo miró duramente y él respondió con una mirada socarrona que hacia juego con esa pequeña mueca que tenía en los labios

-Ya hablaremos de esto Severus-dijo la directora-Silencio jóvenes ¡HE DICHO SILENCIO!-

El bullicio proveniente de Slytherin paró inmediatamente y el salón volvió a un silencio sepulcral

-Ahora si me permiten terminar-dijo McGonagall escaneando todo el lugar-Quisiera presentarles a la nueva profesora de Transformaciones-

"La nueva profezorra querrá decir" pensó Honey

Una joven mujer se levantó de su asiento y le sonrió a todo el alumnado, sobre todo a los Gryffindor allí presentes

-Ella es Amelie Perfitt-

No había duda de que era una mujer hermosa, tendría a los mucho unos treinta años, su cabello era castaño oscuro y le llegaba hasta los hombros, pero lo que más llamaba la atención de su cuerpo eran aquellos ojos grises como el mismo acero.

Si, quizás y era una mujer bonita pero no quitaba que fuera una zorra y una perra a la hora de impartir clases ¡Honey lo sabía! Y también sabía por qué nunca en toda su vida había conseguido un "Excepcional" con ella ¡SOLO PORQUE SU PADRE SIEMPRE LA HABÍA RECHAZADO! Esa tipa era la reina de las zorras. Resopló molesta cuando esta se acercó al taburete donde su madrina había estado hablando y comenzó con su farsa de ser una dulce mujer

-Es un placer dar clases en este lugar. Como ex estudiante quiero decirles que es un agrado volver, porque como bien ha dicho la profesora McGonagall, Hogwarts es su casa y no hay nada como volver a estar en casa-

-Yo me la llevo a mi casa-dijo Dean en un susurro

-Pero lo que me causa mayor alegría es ser la jefa de casa de mi antigua casa-dijo ella mirando a los Gryffindor-Este año hay que dar lo mejor de nosotros Leones-

Y con aquellas palabras se retiró dejando una algarabía total en la mesa de Gryffindor, quienes celebraban por tener a una linda y simpática profesora

-Debe ser una broma-dijo Honey dejando caer su cabeza en la mesa-Y una muy mala-

Hermione fue la única que prestó atención a esa reacción, pero pronto sus ojos se fijaron en otra cosa, en como el brazo de su pareja era atrapado entre el busto de la nueva profesora de Transformaciones y esta le dedicaba una sonrisa que era una clara invitación a algo más

-Zorra-susurró Hermione

-Espero que este año-dijo McGonagall-Sea provechoso para ustedes, den lo mejor de cada uno. Prefectos, pueden llegar a sus casa a las salas comunes-

Hermione y Ron se levantaron de inmediato, cosa que los demás Gryffindor imitaron.

Todos iban expectantes y alegres, sobre todo los chicos que no podían creer que aquella hermosa mujer fuera su jefa de casa; los alumnos de primer año iban con sus sonrisas de oreja a oreja conversando con los alumnos de cursos superiores, preguntando sobre las materias, los profesores y demás cosas del colegio.

Sí, todos iban alegres menos dos mujeres de cabello rizado y rebelde.

Al llegar, Hermione mostró las habitaciones a las mujeres mientras que Ron hacia lo mismo con los hombres y al bajar, Hermione traia entre sus brazos varios pergaminos que obviamente eran los horarios de cada curso.

Llamó a un alumno por cada nivel y le pidió entregar los pergaminos; solo los de cursos superiores fueron entregados personalmente

-Y este es tuyo Honey-dijo Hermione a su hija-Buena suerte-

-Gracias-dijo ella con las mejillas un tanto rojas

Abrió el pergamino rápidamente para ver cuáles eran sus materias, mientras Hermione terminaba de despedirse para luego retirarse a su habitación, se encontraba realmente cansada, cosa que nadie dudó por el excelente trabajo que había realizado

-¿¡PERO QUE!?-Exclamó Honey dejando caer su pergamino

El Lunes a primera hora tenía Transformaciones con esa perra y luego, dos horas de defensa con su padre…Merlín estaba se regodeaba con sus desgracias.

Y LUEGO DE TANTO TIEMPO PUDE ACTUALIZAR…COMPU MALDITO :c

ESPERO QUE LES GUSTE ES LARGUITO Y PROMETO QUE DESDE EL PROXIMO CAP VEREMOS MÁS A HERMIONE Y A SNAPE :D ESTOS CAP ERAN DE INTRODUCCIÓN

NO SE OLVIDEN DE COMENTAR! ALIMENTE A MI CEREBRO CON IDEAS :D

XERXES ELI