EL VERANO ME PONE LENTA :C JUJU LO SIENTO MUCHO U.U AGRADEZCO SUS COMENTARIOS :D
CAPITULO 7
Hermione cerró rápidamente la puerta de su cuarto y se dejó caer al suelo con un largo suspiro, estaba cansada, esa era la verdad y tener que soportar el poco profesionalismo de Ronald junto a los constantes coqueteos de esa nueva profesora a Severus solo habían servido para gastar aún más su mente (Pero no podía negar que en sus pensamientos torturar a esos dos había sido muy bonito). Pasó ambas manos por su cabello y se levantó del suelo, sacándose de encima su túnica escolar la cual unos segundos después tuvo la compañía de su suéter y sus zapatos; y así como estaba, se lanzó a la cama ignorando el resplandor verde que en aquellos instantes tenía su chimenea.
Severus la vio tendida en la cama, con el rostro hundido en una de las almohadas, el cabello totalmente revuelto y algunas ropas escolares tiradas por la habitación. Se acercó lentamente a la cama y pasó una de sus manos por aquella mata de rizos castaños que desprendían un delicioso aroma a vainilla
-Hola-susurró Hermione, acomodándose en la cama para poder verlo
-Hola-respondió-No te preocupes, solo vine a ver como estabas-
-Estoy cansada-dijo ella-Tengo sueño-
-Lo sé-respondió él tocando la mejilla de la joven-No haz dormido bien últimamente-
-Tú culpa-
-Me declaro culpable-
La chica sonrió al mismo tiempo que veía como su pareja se sacaba los zapatos y la túnica para así poder tenderse en la cama a su lado. Hermione le hizo un espacio antes de apoyar su cabeza en el pecho del hombre y abrazarlo. Severus había resultado ser una excelente almohada, una muy cálida y con un rico aroma a pergamino viejo y rosas… ¿Rosas? La castaña se separó abruptamente y frunció el ceño ¿Por qué Severus tendría aquel aroma tan empalagoso y repugnante? Y la respuesta vino como un balde de agua fría.
Aquella "profesora" había impregnado el cuerpo de su novio con su olor repulsivo tan solo al tocarlo
-Y ahora que pasa-
-Hueles a ella-dijo Hermione-Esa…esa perra…-
Severus levantó una ceja al escuchar aquellos términos en la boca de Hermione. Por lo general ella era una chica muy educada, salvo los momentos en que él le hacía perder la razón y ciertamente ella nunca había llegado a utilizar aquel lenguaje
-¿Hermione…?-
-Te estuvo viendo como si fueras un pedazo de carne-dijo ella contra su pecho, sujetando con fuerza la levita negra del hombre-Y…poco menos te ofreció sus pechos en bandeja-
-Bueno, no me interesan unos pechos falsos como los de ella, porque ciertamente, si, son falsos-
-¿Y se los tocaste?-dijo indignada
-Fue sin querer-se excusó-Además…los únicos pechos que me interesan son los tuyos Granger-
El tono carmesí cubrió el rosto de la castaña, más aun cuando la mano de su profesor tocó lentamente cada uno de los botones de su blusa para desabrocharlos
-Esa tipa es tan fácil…me gustan los retos-dijo el pelinegro bajando la blusa por los brazos de su alumna-Tu eres un reto Granger-
Hermione cerró los ojos cuando la mano de Severus fue a su espalda y desabrochó con destreza su sujetador. No importaba cuantas veces lo hubieran hecho, había algo en la mirada de Severus que la hacía estremecer cuando la desnudaba con tanta paciencia, recorriendo con las yemas de sus dedos cada porción de piel, buscando algún lunar nuevo, alguna peca o quizás algún punto que la hiciera estremecer más
-Mírame-susurró en el oído de la joven
Abrió los ojos lentamente, al mismo tiempo que Severus bajaba el cierre de su falda y deslizaba aquel pedazo de tela por las piernas de su alumna. Ella juntó automáticamente sus muslos y Severus rió
-Te he visto millares de veces-
-Si…pero…-
Él le levantó la barbilla y besó velozmente los labios de la castaña
-Vas a dormir Granger, es por eso que voy a vestirte-dijo quitando las calcetas de las pantorrillas de su alumna
-No…no quiero-comentó ella cuando vio las ropas que venían por el aire
-¿Cómo?-
Hermione no dijo nada más, se dedicó a sacar uno por uno cada botón de esa levita interminable y luego de aquella camisa siempre blanca inmaculada. Se tomó un tiempo para tocar suavemente el pecho de su pareja con las palmas de sus manos, sintiendo como él se estremecía bajo aquel toque inocente que solo ella podía entregarle
-Quiero borrar ese aroma-susurró Hermione desabrochando el cinturón-No me gustan las rosas-
-A mí tampoco-dijo él observando fijamente los ojos maleados de la castaña
Ambos sonrieron cuando la joven lanzó lejos aquella traba de cuero y metal que mantenía fijos los pantalones de Snape, provocando un pequeño ruido que pronto fue aplacado por el sonido de unos pantalones arrojados hacia el otro extremo de la habitación.
Y así, vestidos solo con unas bragas y un bóxer, ambos ocupantes de aquella cama decidieron que era hora de dormir. Ella arrimada a él como su fuera un salvavidas, él abrazándola con fuerza
-Me gusta que tu cama sea tan pequeña-comentó el hombre
-Sí, es la excusa perfecta para dormir así-y se pegó más al pecho de su acompañante-Eres la cama perfecta-dijo subiendo a su cuerpo
Severus rió ante la ocurrencia de la joven y dejó que ella se acomodara a su cuerpo al igual que otras noches. Cuando la castaña se quedó quieta él acomodó sus manos en la espalda baja, mientras que ella juntaba ambas manos en el pecho de él.
Honey despertó antes de que el sol apareciera en el firmamento, había tenido una pesadilla de la cual no quería volver a acordarse nunca más. Salió de la cama y se vistió rápidamente sin importarle mucho la apariencia de su rostro porque obviamente las ojeras iban a aparecer en cualquier momento. Necesitaba calmarse y ya que ahora no tenía a Victorie o a Teddy solo podía recurrir a un lugar en todo Hogwarts para poder aplacar sus nervios.
Salió sigilosamente de su cuarto y luego de la sala común de Gryffindor, daba gracias a Merlín que aún fuera demasiado temprano para que alguien estuviera levantando porque no quería dar explicaciones del porque iba descalza hacia la sala de los menesteres. Agradecía enormemente aquellas historias de su tío George sobre aquel cuarto; desde su octavo cumpleaños lo visitaba con frecuencia para pensar, dibujar o simplemente escaparse del mundo como lo estaba haciendo ahora.
Llegó al tapiz de Bárnabas el Chiflado y pasó tres veces frente a él con un solo pensamiento "Necesito un lugar para pensar, necesito un lugar para pensar". La puerta apareció automáticamente frente a ella y Honey no dudó en entrar.
Sus ojos se adaptaron rápidamente a la luz que aquel lugar le ofrecía. Se dejó caer en el piso alfombrado y observó el techo que dejaba ver el cielo del amanecer. Ella hacia lo mismo en casa cuando ya no tenía ganas de dibujar o simplemente estaba demasiado cansada para aquello, bajaba las escaleras y se tiraba en la alfombra de su casa a observar como la luna era reemplazada por el sol hasta que llegaba su padre y la regañaba por no ponerse calcetines.
Suspiró, aquel horrible sueño había empezado con la figura de su padre, ella estaba con él conversando como lo hacía cada día y de pronto él la olvidaba…era como si nunca en su vida la hubiera visto. Y lo peor era que en este tiempo aquel sueño si podía cumplirse.
Eso no fue lo único, Honey lo recordaba aunque quería borrarlo de su mente; su padre y su madre se desmaterializaban frente a sus ojos mientras toda su familia le gritaba que era su culpa, que ella había matado a sus padres y a su hermano
-Joder…-dijo agitando su cabeza-No…no, debo olvidar eso-
¿Pero cómo hacerlo? Aquello podía hacerse realidad en aquel tiempo, ella podía perder a ambos, podía llegar a no existir…
Honey se desesperó, tenía miedo, no quería dejar a su padre solo, no quería que él la olvidara, aunque Severus tuviera una reputación de hombre frío y sin sentimientos, con su hija era el mejor padre del mundo, uno cariñoso, protector, aquel que siempre estaba allí para su pequeña. Ella no quería perder al único ser que la hacía sentir verdaderamente segura, no importaba cuantas veces Harry la hubiera acunado, cuantas veces Teddy la hubiera defendido de los chicos mayores y brabucones de otras casas, su padre era el único ser que la hacía sentir como segura.
Y ahora en ese año en el cual todavía no era creada, Honey se sentía sola.
Quiso contener las lágrimas que pujaban por salir de sus ojos pero no puedo, la impotencia de no poder hacer algo que la devolviera a su tiempo fue más fuerte que su orgullo. Quería volver, debía volver con su padre y tíos, nunca debió haber viajado en el tiempo porque si ese sueño se cumplía…
Un sonido la hizo salir de aquel llanto silencioso, levantó su mirada y encontró un espejo de cuerpo completo el cual nunca había visto en toda su vida, limpió sus lágrimas y avanzó a gatas hasta quedar frente al espejo donde observó con cuidado la imagen que este le devolvía.
Allí estaba su padre (con su ya típica cara de hastíos que ella adoraba porque era propicia para ponerle sus dedos índice en cada comisura y forzar una sonrisa que luego de unos segundos pasaba a ser verdadera) junto a su madre y su hermano mellizo.
Ella estiró la mano y tocó lentamente aquel reflejo. La imagen que ese misterioso espejo mostraba, era uno de sus sueños más grandes, uno que podía obtener si se esforzaba y dejaba de lado aquella inseguridad.
-Pero…tengo miedo-dijo ella viendo la imagen de sus padres y a su hermano-¿Y si esto es un error?-
Las tres personas que estaban en el espejo negaron con la cabeza y el más joven se agachó hasta quedar a la altura de ella para poder abrazarla. Honey se congeló al sentir verdaderamente como el brazo del muchacho la rodeaba proporcionándole aquel reconfortante calor
-Yo sé que puedes hermanita-
Y dicho esto, aquella imagen se desvaneció dejando solo la figura reflejada de Honey en el suelo con los ojos abiertos y con el corazón latiendo a mil.
Se levantó de donde estaba y observó con detenimiento aquel espejo tan particular, sobre todo aquella inscripción que tenía en su marco "Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse"
-Vaya…que raro-dijo apartándose unos centímetros-¿Qué querrá decir?-
En la sala común de Gryffindor todo era alboroto, los alumnos mayores bajaban de sus cuartos mientras que los más pequeños terminaban de arreglar sus ropas para ir a explorar el castillo.
En un sillón frente a la chimenea, Harry Potter y Ronald Weasley terminaban de refregarse los ojos para poder despertar de una vez por todas, aquella partida de ajedrez mágico los había mantenido despiertos toda la noche eso, más los ronquidos de Neville, una combinación peligrosa.
-¿Por qué Hermione y Ginny se demoran tanto en bajar?-dijo Ron-Ya es hora del desayuno y me muero de hambre-
Harry negó con la cabeza y golpeó suavemente el hombro de su amigo
-Tu siempre estas hambriento-
-Estoy en pleno desarrollo, necesito alimentarme-se defendió Ron-Oh, mira allí viene mi hermana-
Ginny se tapó la boca para que nadie la viera bostezar y dio un pequeño salto al llegar al último escalón de la escalera, acción que no pasó desapercibida por Harry a quien se le tiñeron las mejillas al verla con aquella cara tan tierna que solía colocar en las mañanas
-Buenos días-dijo la pelirroja sentándose al lado de su novio-Huevos y tostadas suena bien ¿No lo creen?-
-Falta Hermione-dijo Harry
-Mmmm, no la escuché en su cuarto-dijo ella acomodando su cabeza en el hombro del pelinegro
-Tal vez ya bajó a desayunar-sugirió Ron-Ya saben lo madrugadora que es-
-No lo creo-dijo Ginny
-¿Por qué?-
-Porque viene bajando las escaleras-
Hermione Granger siempre se había destacado por sus notas, su espléndido comportamiento y su impecable presentación personal…pero en esos momentos su imagen dejaba mucho que desear. Aquel cabello rebelde a lo cual todos estaban acostumbrados, hoy se encontraba peor que nunca y era obvio que esas ropas habían sido puestas con prisas
-Hermione ¿Pero qué te pasó?-
-Me quedé dormida Harry-contestó como si nada-Vengan, ya es hora del desayuno-
-¡POR FIN MERLÍN SE APIADÓ DE MÍ!-Exclamó Ron-Vamos, muevan sus traseros, tengo hambre-
Los tres Gryffidor's restantes suspiraron ante aquella actitud tan infantil que poseía su amigo pelirrojo, pero lo siguieron de cerca porque no podían engañar a nadie, tenían hambre, pero eso no era razón para que cierto pelinegro no se diera cuenta que su mejor amiga tenía en su cuello una marca de beso que ayer en la noche no poseía.
-¿Qué pasa Harry?-dijo Hermione observando a su amigo
-Nada-mintió-Solo…se me hace raro verte tan desarreglada-
Hermione se ruborizó he intentó esconder su sonrojo bajo una cascada de cabello castaño. Ella podía engañar a muchas personas, pero Harry era como su hermano y a un hermano es muy difícil de engañar
-¡Hey! Fíjate por donde vas-
- Tu fíjate por donde vas pelirrojo-
Hermione levantó su mirada solo para ver como Honey observaba amenazantemente a Ron y por un momento, vio aquella penetrante mirada que Severus solía regalar tan amablemente a los niños de primero en aquella chica
-Yo no soy el que anda corriendo por los pasillos-
-Quizás es porque tu cerebro tan minúsculo te lo impide, en fin, es todo un logro que una zanahoria pueda hablar, tu comunidad debe estar orgullosa-
Ron iba a responder, pero las risas de Ginny y Harry lo hicieron cambiar de objetivo, tiempo suficiente para que Honey saliera corriera con dirección desconocida llamando la atención de Hermione
-Chicos…mmm ¿Saben? Los alcanzo luego olvidé...olvidé que debo mostrarle el castillo a Honey-
-¿No que se lo habías mostrado completo ayer?-
-¡HOGWARTS ES BASTANTE GRANDE!-
Honey llegó jadeante a la oficina de la directora McGonagall. Estaba decidida, y su decisión era ayudar a arreglar su giratiempos.
Pero eso no significaba que quería volver inmediatamente a su época.
Dijo la contraseña y esperó a que la escalera la transportara hacia la puerta que de su despacho, golpeó y esperó a que se le confiriera la autorización para entrar. Cuando McGonagall la dejó pasar, ella bajó su cabeza
-Buenos días Honey-saludó la mujer
-Buenos días-
La chica se sentó frente a la mujer que por toda su vida siempre había llamado madrina y levantó la mirada
-¡Por Merlín!-exclamó la directora-Pero mi niña ¿Qué te pasó?-
-No…no dormí muy bien que digamos-
Minerva miró a la hija de Severus y Hermione con pena, quizás no apoyara esa relación pero eso no significaba que aquella chica no tocara un punto sensible en su corazón, a fin de cuentas ella había llegado con un noble propósito que cumplir, cualquier chico que pasa por lo que ella estaba pasando quiere hacer aquello, lo había visto miles de veces en Harry Potter y ahora verlo en Honey era igual de impactante e igual de conmocionante.
Ella era solo una chica que quería conocer a su madre ¿Qué había de malo en eso?
Fue por eso que McGonagall la abrazó, aun cuando ella sabía que Severus no era una persona muy adepta al contacto físico y probablemente aquella chica había heredado esa cualidad de su padre. Pero no era así.
Honey la abrazó con fuerza y dejó escapar energeticamente sus lágrimas, empapando la túnica de la mujer
-No…no quiero…no quiero…-
-Ya, ya tranquila-
-¡No quiero…no quiero perderlos!-
-No lo harás Honey-dijo McGonagall acariciando los rizos de la pelinegra-Yo te ayudaré a eso-
-Quiero ayudar-susurró la menor-Ne…necesito hacerlo-
-Ya lo estás haciendo-
Honey lloró en silencio aferrada a la única persona que conocía en aquel tiempo.
Mientras que detrás de la puerta, Hermione Granger se sobaba el pecho por una fuerte presión sobre su corazón.
ESPERO QUE LES GUSTE, PROXIMO CAP DENTRO DE ESTA SEMANA O ME CRUCIAN!
EL VERANO ME MATA LENTAMENTE, COMPRENDAN A ESTA POBRE ALMA(?)
UN BESASO, XERXES ELI
