QUIERO LLUVIA :C EL SOL ME DERRITE LENTAMENTE EL CEREBRO. MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS

CAPITULO 8

El fin de semana había pasado demasiado rápido para el gusto de todos, de un momento a otro habían dejado sus camas, juegos, pláticas y libros para dirigirse velozmente hacia el Gran comedor donde un desayuno un tanto apurado los esperaba y así poder llegar a la clase de Transformaciones. La mayoría de los hombres se mostraban más que ansiosos por tener aquella clase, como no, si esa mañana la nueva profesora había asistido al desayuno con algunas prendas que no dejaban mucho a la imaginación; los únicos dos alumnos que parecían no reaccionar antes "los encantos" de la profezorra eran Harry y Neville, los cuales solo tenían ojos para las chicas de cabellera roja y rubia que iban delante de ellos conversando animadamente con las jóvenes Gryffindor's de alborotados rizos.

Honey había logrado penetrar en aquel grupo sin mayores problemas. Su tía Ginny la había animado (como siempre lo hacía en casa) a sentarse con ellos para conversar y compartir algún bocadillo que su madre, la señora Weasley, le enviaba casi a diario por lechuza. Al principio se sintió incomoda, todavía sentía sus ojos rojos por llorar sobre el hombro de su madrina y no quería dar explicaciones a nadie sobre aquello. Luego, aquella incomodidad se fue esfumando cuando su tía Luna comenzó a hablar sobre aquellas criaturas tan raras que obviamente no existían (O eso pensaba la mayoría de los presentes) logrando que todos se rieran al final de su explicación. Su tío Neville también había hecho lo suyo, era increíblemente fácil hacerlo sonreír y que sus mejillas se tiñeran de rojo, sobre todo cuando tío Harry contaba alguna anécdota de años anteriores; era esos momentos en los cuales Honey escuchaba con total atención ya que en cada uno de esos recuerdos su madre estaba presente

-¿Nerviosa?-

-Un…un poco-dijo Honey a su madre

-Tranquila, ninguna profesora se compara a McGonagall-dijo la castaña

Hermione se sentó a su lado en la clase al igual que Ginny, ahora que ambas amigas estaban cursando el mismo grado querían estar más tiempo juntas; y de igual forma, tanto la castaña como la pelirroja querían integrar a Honey al colegio fue por ello que ninguno de sus viejos amigos se extrañaron cuando las tres tomaron posiciones en los primeros asientos del salón

-¿Será igual de come libros que Hermione?-cuestionó Ron a Harry en su susurro

-No lo sé, y a fin de cuentas ¿Por qué te importa? Pensé que no te caía muy bien-

-Mis razones tendré-cortó Ron, sacando su libro de la mochila-Pero el domingo la vi bajo un árbol leyendo sobre aritmacia y runas antiguas-

Harry negó con la cabeza y luego se sentó entre medio de Ron y Neville. Sacó su libro y esperó a que comenzaran las clases una vez por todas. Estaba emocionado, esa era la verdad, es decir ¿Quién no? ¡ERA EL PRIMER AÑO EN QUE NO DEBIA PREOCUPARSE POR VOLDEMORT! Este año iba a asegurar buenas notas para poder ingresar a la escuela de Aurores, aunque ya tenía una beca más que completa él quería ganársela como todo buen estudiante y demostrar con sus notas de lo que era capaz. "Merlín, en esos momentos soné tan Hermione" había pensado el pelinegro cuando fue a presentar su renuncia a la beca "Ella hubiera estado tan orgullosa si me hubiera escuchado…" Y como no, Hermione fue una de las primeras en felicitarlo al saber que iba a tomar el conducto normal e iba a realizar todos los exámenes para poder cumplir sus sueños, a diferencia de Ron que poco menos pegó el grito en el cielo al escuchar semejante "estupidez".

La puerta del salón se abrió e inmediatamente todas las voces se callaron cuando vieron pasar a la profesora hacia adelante con una sonrisa en su cara. Varios chicos suspiraron y más de alguno se acomodó el cabello solo para que la nueva maestra posara sus ojos en ellos.

Ninguno lo consiguió.

-Sean todos bienvenidos-dijo ella posando sus manos en el escritorio y dejando que el escote de su vestido claro se marcara descaradamente-Es un agrado ser la profesora que abra el año escolar de séptimo año-

"Abra las clases, no las cremalleras de los hombres"pensó Honey mirando con odio a la profesora

-Sé qué McGonagall es una excelente profesora en esta asignatura y no puedo compararme con ella en algunos saberes, solo espero que logren entenderme, a fin de cuentas, soy nueva en esto, así que demos lo mejor de nosotros ¿Está bien?-

La mayoría del salón asintió energéticamente al escuchar aquellas palabras dichas con infinita dulzura por parte de Amelie Perfitt, profesora que en esos instantes ya se había ganado un espacio en los corazones del noventa y nueve porciento de los hombres. Por su parte a Honey solo le dio diabetes por tanta azúcar soltada sin reparo

-Bien, para empezar haremos un examen-dijo moviendo su cabello castaño-Quiero ver a qué nivel están-

-Ella puede ver mi nivel en mi habitación si así lo desea-susurró Ron al oído de Harry

-Ron-lo recriminó Harry-¿Y así quieres que Hermione se fije en tí?-

-Bueno, mientras ella y yo no tengamos nada serio…-

-Cerdo-negó Harry y se concentró en el pergamino que Neville le había entregado-Deja de hablar payasadas y concéntrate en tu examen-

Ron suspiró resignado y tomó de mala gana aquel pedazo de papel que su amigo le había tendido. Y suspiró de muy mala gana cuando contempló las preguntas que aquel pergamino tenia…y él que creía McGonagall era una profesora estricta…

-Tienen hasta el cambio de hora, luego haremos un examen práctico-sentenció la bruja-No se preocupen por la calificación…es solo para saber desde donde debo empezar a enseñarles, suerte a todos-

-Que fácil-dijo Hermione lo suficientemente alto como para que Honey lo escuchara.

Hermione se concentró en su examen, lo tuvo listo en menos de media hora y estaba segura que iba a obtener la calificación máxima sin problemas, los exámenes de McGonagall eran mil veces peor que estos y sinceramente, ya se sentía confiada para su examen práctico.

Había estudiado en verano ¿Qué tiene de malo? Era una de sus costumbres y jamás iba a dejar de ser "Una sabelotodo", además era una buena instancia para apoyar su cabeza en el hombro de Severus y leer tranquilamente mientras el aroma de él la impregnaba, algunas veces era mucho mejor y él leía para ella, aunque claro, siempre que algo no le parecía correcto sus comentarios sarcásticos no dudaban en salir.

Comenzó a escanear el salón con su mirada que denotaba aburrimiento, solo podía retirarse del salón si algún otro estudiante terminaba o, en su defecto, si pasaba media hora de clases. Ninguna de las dos se estaba cumpliendo. Algunos Slytherin todavía estaban muy concentrados en sus exámenes, hasta Draco parecía esforzarse de manera sobre humana para concebir una buena calificación y así, quizás obtener alguna sonrisa exclusiva por parte de la nueva profesora; algunos Ravenclaw seguían examinandos cada una de sus preguntas y los Hufflepuff allí presentes estaban dando, más que un examen, un informe.

"Hombres" pensó Hermione negando con la cabeza

Pero pronto su vista se volvió a una masa de cabellos negros de la cual salía un sonido muy parecido a un suspiro. Hermione alzó las cejas cuando Honey volvió a suspirar y a rascarse la cabeza como si estuviera enfrentado un dilema existencial, acción que no pasó desapercibida por la profesora

-¿Sucede algo señorita Burton?-preguntó con cansancio la maestra

-No, solo…creo que terminé ¿Puedo retirarme?-

-Todavía no ha pasado la hora y ningún otro compañero ha terminado…-

-Yo terminé-dijo Hermione rápidamente

La mirada de acero que la profesora Perfitt les dedicó, no logró incomodarlas ni un poco, tantos años soportando a Snape y sus ojos penetrantes estaban haciendo maravillas en esos momentos, pero para la mayoría de los alumnos, aquella mirada que obviamente era de desagrado era una de estima ¿A qué profesor no le gusta que sus alumnos sean aventajados?

-Pueden retirarse, al cambio de bloque vienen a realizar el práctico-

-Sí, profesora-respondieron ambas al unísono

Honey resopló al tiempo que entregaba su pergamino a aquella mujer en el "futuro" le hacía su vida escolar imposible y salió sin decir nada más del salón. Hermione se apresuró a entregar el suyo y tomar sus cosas para seguir a la chica.

Se sentó en el piso y apoyó su espalda en la fría pared de piedra del castillo, sacó su libro de aritmancia avanzada junto con algunas varitas de regaliz que comenzó a morder casi de inmediato, quería sacarse esa sensación de rabia y enojo que recorría su cuerpo cada vez que esa profezorra se presentaba en su campo visual, no importaba el tiempo, Honey nunca iba a poder pasar a esa mujer

-Pensé que ibas a estar más lejos-

-No, a fin de cuentas luego hay que volver-respondió la pelinegra levantando su mirada

Los ojos maleados de ambas se encontraron y el pecho de Hermione volvió a sentir aquella presión sobre él, pero como siempre lo dejó pasar. Se sentó al lado de la joven y recibió de buena gana lo que ella le estaba ofreciendo, aquellas varitas de regaliz eran de sus favoritas, sabor a fresas

-Y… ¿Qué te pareció la primera clase?-

-Aburrida-respondió rápidamente-Sinceramente, esas preguntas las puede responder un alumno de tercero sin mayores inconvenientes-

-Habían algunas complicadas, aunque en sí, tienes toda la razón-

-Mi madrina haría un mejor trabajo-dijo Honey cambiando la página de su libro-¿Y viste como iba vestida? ¿O cómo se exhibió en el desayuno? Puaf, no aguanto verle la cara-

Hermione compartía la misma idea que ella, tenía tantas ganas de lanzarle una maldición a esa mujer, cada día la encontrara poco menos que acosando a Severus, arrinconándolo y mostrándole ese pronunciado escote que usaba a diario

-Zorra-dijo Hermione un poco alto

-No, profezorra-le respondió Honey riendo-Le va bien ¿No lo crees?-

Las mejillas de las castañas se tiñeron de rojo al darse cuenta que su voz la había traicionado y se había dejado llevar por el enojo acumulado de ese fin de semana, debía ser más cuidadosa, a fin de cuentas iba a tener que aguantar comportamientos como esos por algunos meses más…o eso iba a intentar hacer, bueno, de todas formas a Severus tampoco le agradaba mucho su nueva compañera de trabajos, así que le daba una semana más antes de que él la pusiera en su lugar.

Hermione suspiró y apoyó su espalda en la pared al mismo tiempo que sus mejillas volvían a su tonalidad normal

-Sí, creo que tienes razón-

Honey sonrió y volvió a centrar su vista en la página de su libro de aritmancia, había aprendido algo nuevo sobre su madre, lo fácil que era avergonzarla.

A ella no le importaba si alguien la escuchaban decir a viva voz que Amelie Perfitt era una zorra de las más grandes del mundo, que odiaba adivinación, que uno de sus mayores miedos eran las alturas o alguna que otra palabrota que se le escapaba de sus labios, no, Honey era muy liberar en ese punto. Fue por eso que decidió guardar aquella pequeña reseña para el futuro "Papá debería estar orgulloso por ese pensamiento tan Slytherin"

-Oye Honey, quisiera preguntarte algo-dijo la castaña con mucho nerviosismo

-Dispara-

-¿Por qué…por qué el sábado en la mañana estabas llorando en el despacho de la profesora McGonagall?-

El libro pasó a segundo plano y los ojos maleados de Honey se centraron en su madre

-¿Escuchaste algo?-

-No…solo…solo te seguí y…te escuché llorar-

Maldición, maldición, ¡Maldición! Su madre no debía enterarse de nada ¡De nada! Si alguien llegaba a enterarse de algo todo se iba por el retrete y de paso, su vida iba a seguir el mismo camino. Comenzó a temblar y en un gesto de desesperación, se desabrochó el primer botón de su blusa

-¿Honey?-

-No es nada-mintió-Es solo que…mis padres me mandaron una carta…mi hermano está muy enfermo-

-Oh…lo siento mucho-

Hermione se sintió mal, ahora entendía ese "No quiero perderlo" que había logrado escuchar detrás de la puerta, cualquier hermano reaccionaria así si el otro se enferma. Fue por eso que al verla tan desprotegida y sola en esos momentos, decidió envolverla en sus brazos. No la conocía a cabalidad, solo algunas cosas puntuales, pero no había que ser un genio para saber que esa chica necesitaba el calor de una persona en esos instantes

-No quise entrometerme-

-No importa-dijo ella devolviéndole el abrazo-Gracias-

Se quedaron así por unos segundos, hasta que la más joven de las dos se separó y limpió las pocas lágrimas que habían logrado salir por sus ojos

-¿Quieres mucho a tu hermano?-

-Si-dijo sin dudar-Es el mayor y siempre me lo restriega, son dos minutos de diferencia-Honey había soñado muchas veces con él, siempre en una actitud parecida a su padre, aquella tan petulante y arrogante que solo Severus Snape podía tener-Es algo molestoso, sobreprotector y muy bromista algunas veces, pero…pero es mi hermano, mi mellizo y lo quiero-

La castaña la miró con ternura, podía comprender por lo que esa chica estaba pasando, ahora se encontraba sola en Hogwarts, sus padres estaban lejos y en este mismo instante su hermano se encontraba enfermo…ella había pasado por algo similar, sus padres habían muerto hace poco y ahora solo podía apoyarse en sus amigos y sobre todo en Severus…pero tenía miedo a fin de cuentas, ese miedo a que los descubrieran y que nadie entendiera que aquel amor que ellos se profesaban era puro y no un acto de perversión como muchos lo tildarían. Honey era como ella, estaba "sola", tenía miedo…

-Se pondrá mejor-dijo al final

-Lo sé, Trey es un hueso duro de roer…pero es mi hermano y me preocupo por él-

Hermione tocó sus cabellos y volvió a sonreírle, quería calmarla a fin de cuentas fue ella quien sacó aquel tema a colación. Dejó que su mano descendiera por aquella cabellera negra y pudo descubrir lo dócil que era a pesar de verse al igual que sus incontrolables rizos. Aquello lo había aprendido de su madre, cada vez que la veía mal la suave mano de su progenitora acariciaba con mimo aquella mata castaña y, como si fuera un hechizo tranquilizador, todo aquel nerviosismo existente en su cuerpo se iba.

Dejó que su mano terminara aquel largo tramo, Honey tenía el cabello demasiado largo, (hasta la cintura y eso que era rizado) y tomó el libro que minutos antes la joven estaba leyendo

-Toma-

-Gracias-respondió un poco apenada-Por todo-

-Tranquila, será nuestro secreto-

Su secreto, el primero que tenía con su madre…bueno, era totalmente una mentira pero no importaba, era su secreto

-¿Aritmancia avanzada?-

-Oh…ah sí, buenos es que…ah…me gusta saber sobre los viajes en el tiempo, ya sabes, líneas temporales, hechos probables, condiciones estándares…es interesante-

-Los viajes en el tiempo son peligrosos-

"No tienes que decirlo dos veces mamá"

-Pero no me vas a negar de que son un tema bastante atrayente-

La verdad era dicha, Honey quería saber todo lo posible para poder ayudar a su madrina y a Dumbledore a reparar su giratiempos, fue por eso que, poco menos le arrebató a la biblioteca de Hogwarts todos los libros sobre aritmancia y comenzó su investigación sobre aquel tema. ¿Qué? Ella no iba a quedarse sentada mientras otros intentaban arreglar su problema, porque ella sola se había metido en eso y como siempre le decía su padre "Debes hacerte responsable de tus errores, Honey" Si, eso era lo que estaba haciendo, iba a enfrentar todo lo que viniera por delante, no importaba como, pero lo iba a lograr y cuando eso pasara…iba a guardar su precioso giratiempos y lo iba a ocupar cuando fuera necesario hacerlo.

El timbre sonó, señal de que el tiempo de descanso para ambas había terminado y debían volver a enfrentar a la profesora Perfitt

-Vamos-dijo Hermione levantándose del suelo y ofreciendo su ayuda para que la joven de cabellos negros se levantara

-Sí, no quiero darle algún motivo para que vuelva a obsérvame como lo hizo antes de retirarme del salón-dijo Honey guardando su libro-Tu cambien te percataste ¿Verdad? ¡Poco menos nos quería matar por saber!-

-Eso demuestra su poca ética-

-¿Qué esperabas de una profezorra?-

Y esta vez, las risas de ambas no lograron ser aplacadas

OoOoOoOoOoOoOoO

-Oh joder, estoy muerto ¿Qué nos toca ahora?-se quejó Ron estirándose tan alto era luego de aquella agitada clase práctica con la profesora Perfitt

-Defensa-dijo Harry sacando el horario de su mochila-Con Snape-

-Tenía que ser Lunes-reclamó el pelirrojo-No sé cómo me convenciste de volver al colegio Harry, ahora podríamos estar en los entrenamientos con los Aurores sin tener que verle la cara al amargado de Snape-

-Ronald-lo reprendieron Hermione y Ginny al mismo tiempo

El pelirrojo chasqueó la lengua y siguió avanzando con sus brazos cruzados por detrás de su cabeza, con aire despreocupado

-Sigue siendo un inmaduro-dijo Ginny-¿Acaso no se da cuenta que gracias a Snape su trasero está a salvo?-

-Ya sabes cómo es Ron-dijo Luna-Pero últimamente los nargles están rondándolo mucho…dile que tenga cuidado-

-Oh si…se lo diré-recalcó la pelirroja-¿Qué tienes ahora Luna?

-Runas antiguas-

-Está bien, nos encontramos en la biblioteca-El grupo se separó, los Gryffindor's siguieron su camino hasta el aula de defensa en el tercer piso, mientras que Luna iba con una sonrisa hacia Runas en el sexto.

Honey iba guardando cada uno de los detalles que la rodeaban, era increíble poder estar al lado de su madre y de sus tíos de esta manera, observaba como Harry iba de la mano con Ginny aun con un dejo de vergüenza que era el mismo que ella presenciaba en su tiempo (A fin de cuentas, su tío Harry era un hombre muy tímido) en como Neville sudaba con cada paso que lo acercaba más al aula de defensa (Ella sabía lo que su padre le causaba a su jefe de casa cuando era un estudiante, bueno, de vez en cuando seguía provocándole pequeños escalofríos al futuro profesor de Herbologia) y por sobre todas las cosas, en como su madre se preparaba mentalmente para la siguiente clase…

La clase que su padre impartía.

Si bien aquello podía ser una costumbre que ella no conocía, a Honey se le hacía demasiado curioso que alguien apretara tan fuerte contra su pecho los libros de clases y que bajara la mirada intentando ocultar el sonrojo evidente que estaba invadiendo su rostro.

"Quien lo diría mamá, tu sí que eres un libro abierto ¿Acaso no has aprendido nada de papá?"

Se detuvieron al unísono al estar frente a la puerta de roble que era la entrada a salón de DCAO, allí ya se encontraban algunos alumnos de otras casas, sobre todo Slytherin comandados por el indiscutible príncipe de esa generación, Draco Malfoy.

Honey lo observó atentamente, conocía la historia perfectamente sobre aquel rubio, la había escuchado de su boca directamente cuando tenía tiernos cuatro años, respetaba a su tío Draco, sí, se había equivocado como todo hombre pero ella lo entendía, él solo quería proteger a su familia, cualquier persona haría eso, más un Slytherin, donde la familia y los amigos son un pilar fundamental. Fue por eso que se sorprendió al ver una mirada demasiado altanera en su rostro que pensó, iba dedicada hacia ella

-Oye Weasley, fíjate por donde vas-dijo Draco con ese tono soberbio

Demasiado tarde, Ron no se había dado cuenta por donde iba y terminó estrellándose contra la puerta del aula, el sonido de su nariz rota fue causante de dolor a más de algún estudiante, así como también fue el "timbre" para que la puerta se abriera, aun cuando la nariz de Ron sangrara a mares

-Adentro-dijo Severus en tono cortante, moviendo la varita y arreglando en un dos por tres la nariz de su alumno-Y cinco puntos menos para Gryffindor Weasley-

-¿Pero por…?-

-Ron-lo apuró Harry para que no siguiera metiendo la pata

Honey suspiró, podía hacer esto, debía hacer esto ¿Qué podía salir mal?

Bueno, en cualquier caso sus barreras de oclumancia estaban bien altas y el único recuerdo que su padre iba a ser en caso de que se le ocurriese aventurarse en su mente era uno en donde ella estaba decorando galletas de navidad en la casa de Victorie, no estaba de más ser precavida.

Severus cerró la puerta cuando el timbre volvió a sonar, y con un limpio movimiento de su varita, aquellas piezas de maderas quedaron afianzadas, sin posibilidad de salir a menos que fuera una emergencia. Comenzó a caminar hacia el pizarrón, como lo hacía estado en su salón de pociones y volteándose rápidamente le habló a la clase

-Examen sorpresa-

El descontento generalizado del alumnado no se hizo esperar, ni aun con la guerra se le quitaba lo murciélago a ese hombre

-No quiero quejas, ni reclamos-prosiguió-Si lograron sobrevivir a la guerra, esto será pan comido para ustedes-

"Siempre tan dulce papá" pensó Honey "No importa la época o tu edad, siempre serás el murciélago de las mazmorras"

-Tiene media hora, luego veremos si en verdad aprendieron algo estos años-

Con un movimiento elegante de su varita, los pergaminos del examen fueron entregados a cada uno de los alumnos allí presentes. Honey abrió con lentitud el suyo pero la voz de su padre la detuvo de inmediato

-¿He dicho que empiece señorita Burton?-

-No profesor-

-¿Y entonces porque está abriendo su pergamino?-

-Porque si se me es entregado sin mayores indicaciones creo que es porque está más que claro de que debo empezar-dijo ella en tono irónico, tono que no pasó desapercibido por su padre

-Cinco puntos menos para Gryffindor Burton, por insolente-dijo Snape con voz calma, esa voz que tanto asustaba a Neville

-¡Pero…!-la mano de Hermione por debajo de la mesa la hizo callar-Bien, como diga-

-Ya pueden empezar-dijo apartándose de la mesa y caminando derecho a su escritorio.

"Cabron" pensó Honey terminando de desenrollar el pergamino y leyendo su contenido "Papá ¿Esto es tu examen?"

Severus no apartaba su vista periférica de la mesa del frente, esa en la cual Hermione estaba sentada junto a la chica Weasley y a Burton. Aunque los alumnos se concentraran en sus exámenes él no podía arriesgarse a ser descubierto mirando a Granger por el rabillo del ojo mientras fingía leer un libro sobre la materia. Sabía que debía mantener la compostura, que eran horarios de clases y que cualquier locura que cometiera en esos momentos llegaría más rápido que cualquier snicht dorada a oidos de la directora, cosa que obviamente no debía ocurrir, pero era imposible teniéndola tan cerca y si recordaba la pequeña "disputa" que habían tenido aquella mañana en su cuarto, Hermione se había ido antes de culminar cualquier asunto que hubieran empezado luego de que se enojara por aquellas marcas de besos en su cuello que obviamente ahora comenzaban a ser notorias

"-Antes no te quejabas-reclamó él abrazándola por la cintura e intentando detenerla en su salida de la cama

-Antes no tenía clases-dijo ella ocultando aquellas nuevas marcas con su varita-Hablo enserio, no puedes hacer eso-

-Se ven bien ahí-

-No-repuso Hermione-Harry ya vio uno y me preguntó que me había pasado-

-Mira, hacemos milagros, el ciego puede ver-

-Hablo enserio Snape-reclamó terminando de arreglarse-Y Harry no es ciego, él es miope-

El negó con la cabeza y estiró sus manos para poder volver a estrecharla contra su cuerpo y besar sus labios, amaba hacerla enojar y planeaba hacerlo justo ahora

-Tal vez…deba buscar algún otro lugar…uno que solo vea yo…-

Ella se puso roja y 'opuso resistencia' antes las caricias de él hasta que unos golpes en la puerta la hicieron salir de la cama y esconderse en el armario"

Sacudió su cabeza, no podía pensar en eso ahora, debía mantener la cabeza y la mente fría ¡POR MERLÍN ESTABA EN UNA CLASE! No podía estar con el lívido alto…aunque todo era culpa de Horace y su gran estupidez, solo a él se le olvida comprar bezoar ¿Y quién tiene que salvarle el trasero? Él.

Bajó su vista hacia el libro que supuestamente estaba leyendo y comenzó a leerlo, esta vez en serio hasta que una mano delicada dejó un pergamino en su escritorio

-Terminé-repuso la señorita Burton

-¿Quién le ha dado permiso para levantarse de su asiento Burton?-

-Usted no prestaba atención a mi mano levantada, estaba más atento a su libro-

A esta niña había que bajarle el moño de alguna forma, nadie lo retaba, menos en su clase, y peor aún dos veces en un mismo día

-Veinte puntos menos para Gryffindor y castigada hoy a la siete en mí despacho Burton-dijo él estrechando los ojos, ahora iba a tener que estar controlado con Hermione cuando ella bajara a tomar sus clases privadas, todo por culpa de esa niñata

-Pero…-la vio apretar sus manos con fuerza-Bien ¿Puedo retirarme? O hay algo más que quiera decirme, señor-

Severus resopló, claro que tenía otra cosa que decir

-Agradézcanle a Burton, este examen va a ser la primera calificación del año-

BIEN, ESPERO QUE LES GUSTE, ME HE DEMORADO PERO TENGOS MIS RAZONES :D

MUCHAS GRACIAS POR LEER, COMENTAR Y AGREGAR :3 HACEN QUE ESCRIBIR SE SIENTA AUN MEJOR DE LO QUE YA SE SIENTE

UN BESASO XERXES ELI