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CAPITULO 9
Suspiró cansada y resignada ante aquella ridícula escena, nunca había pasado por aquello…bueno sí, pero no era enteramente su culpa, la profezorra de transformaciones la tenía agarrada con ella desde que tenía memoria así que esos castigos no tenían validez en sus antecedentes, pero ahora…La rabia entró a su cuerpo, joder ¡SU PADRE ERA TAN INSOPORTABLE! Honey lo conocía en SU tiempo, sabia a la perfección que algunas veces era un déspota y tirano en clases, rayaba en lo cruel con algunos de sus comentarios, era demasiado estricto y las calificaciones "Excepcional" y "Superas las expectativas" eran realmente raras en su asignatura, no hacía falta ser un genio para saber que aquellas cualidades las arrastraba desde mucho antes de conocer a su madre, pero había algo de lo cual Honey nunca pudo enterrarse…algo que la mayoría de los Gryffindor había pasado…
Los castigos de su padre eran leyenda.
Tragó saliva ¿Acaso ella no era una Gryffindor? No, aun mejor ¿Ella no era su hija? Podía con eso, sus compañeros simplemente exageran, su padre no podía ser tan terrible como todos dictaban. Golpeó la puerta del despacho que tan bien conocía y esperó pacientemente a que la voz de su padre la invitara a entrar
-Pase-dijo una voz cortante
-Con permiso profesor-
Su padre la dejó pasar y cerró la puerta con un fuerte portazo que hizo estremecer los libros y frascos que estaban descansando en los estantes y de paso, la poca confianza que había podido reunir.
Snape observó a la chica con detenimiento, no podía comprender como algunos la osaban comparar con Hermione, tal vez tenían ciertas similitudes, pero obviamente eran opuestas, para empezar, los ojos de esa chica era más oscuros quizás uno o dos tonos, su piel era mucho más blanca pero sin caer a la coloración enfermiza que él poseía, además, esa chica era unos centímetros más alta que su castaña y ese cabello…se notaba a leguas el color negro azabache, nada que ver con aquel castaño como el chocolate fino que poseía Hermione ¿Cómo había gente tan ciega que no pudiera notar esas diferencias?
-¿Profesor Snape? ¿Está en este planeta o debo ir a buscarlo?-
Además, esa chica poseía un tono de voz tan sarcástico, digno de cualquier Slytherin
-Veo, señorita Burton, que desea perder algunos puntos más-dijo volviendo en sí
-Solo quiero empezar con mi castigo, señor-y luego añadió-Pero no se preocupe, los veinticinco puntos que perdí con usted los recuperé en Aritmancia y Pociones-
Dejó escapar un gruñido y le dio la espalda, pequeña insolente, esa cría ya iba a ver con quien se estaba metiendo
-Como veo que es tan graciosita Burton, aquí tengo algo que le causará gracia-
De su armario personal de pociones sacó un gran balde con babosas y un frasco con escarabajos que desprendían un olor asqueroso, aun guardados en aquel recipiente de vidrio
-Cortará en finas tiras estas babosas y quiero las alas de estos bichos ¿Me ha entendido?-
-Pensé que el profesor de pociones era Slughorn, no usted-susurró
-YO soy el profesor, YO soy quien decide su castigo-la chica levantó la mirada y lo desafió-Ahora si no quiere perder más puntos ¡FUERA DE MI VISTA!-
Sin apartar los ojos de la chica, esta tomó ambos recipientes y se fue a sentar en una pequeña mesa en medio del despacho, en la cual, ya había una pequeña saga para que ella pudiera completar su trabajo
-Murciélago-la oyó murmurar
Dejó pasar aquel comentario por el solo hecho que su puerta volvía a ser golpeaba con suavidad
-Pase-volvió a decir con voz cortante
La puerta se abrió lentamente y los cabellos castaños de Granger hicieron acto de presencia en el despacho de Snape, al igual que la suave esencia que desprendía la chica
-Me disculpo, profesor Snape, pero en la cena yo…-comenzó a explicar
-Cinco puntos menos para Gryffindor por impuntualidad Granger-dijo él con naturalidad-No me haga perder más en tiempo Granger-
Se volteó a ambas Gryffindor´s para abrir una pequeña puerta secreta que estaba entre dos estantes repletos de ingredientes para pociones
-¿Acaso quiere una invitación formal Granger? ¡ADENTRO!-
Hermione no pidió que aquella orden tuviera repetición, entró poco menos que corriendo a aquella habitación oculta ante la atenta mirada de su profesor de Defensa
-Burton-dijo Snape llamando la atención de la chica que estaba despellejando a una babosa-Ni se le ocurra hacer alguna estupidez mientras le doy asesorías a Granger ¿Entendió?-
"Créeme papá, él único que está cometiendo estupideces aquí eres tú, solo espero que te acuerdes de colocar un muffliato, no quiero traumas sobre mi concepción"
-Sí, señor-
-No quiere verme verdaderamente enojado Burton, considere este castigo…como advertencia-
-Como diga, señor-dijo ella volviendo a su tarea
Volvió a resoplar antes de meterse a su laboratorio privado y cerrar la puerta con un hechizo, aquello no era necesario, pero más vale prevenir que curar.
Hermione le dedicó una tímida sonrisa cuando lo sintió detrás que ella y se giró para que él pudiera apreciar aquella sonrisa, Snape tocó con cuidado sus mejillas antes de apartar algunos rizos rebeldes y besar su frente
-Creo que hay que empezar con las clases profesor-dijo ella tocando la mejilla de él
-Cállese Granger a menos que quiera perder otros cinco puntos-
Hermione negó aun con la sonrisa en sus labios y besó el lugar el cual antes estaba tocando.
Severus se apartó luego de ese toque y volvió a adoptar aquella postura que solo usaba en las clases para empezar con las lecciones de Hermione, habló de forma lenta y lo suficientemente fuerte para que solo ella lo escuchara, de esa forma que sabía la castaña no lograba concentrarse, porque era casi un susurro, la vio cerrar los ojos y él aprovechó de tomar un libro que descansaba en bolso de la chica, siguió hablando mientras Hermione se dejaba hacer bajo el hechizo de su voz, la acorraló entre su cuerpo y la mesa que estaba en aquel lugar
-Severus ¿Qué crees que…?-
-Shhh-censuró en su oído-Está en clases señorita Granger, debe estar callada-
Hermione se mordió el labio y volvió a regalarse cuando lo escuchó hablar sobre algunos ingredientes clasificados como mortales.
Había sido idea suya pedir a Severus como tutor en aquella materia, pociones era su asignatura favorita desde que entró en Hogwarts aun ante los malos tratos que él les proporcionó por tantos años, aquello no mermó el entusiasmo que sentía por aquella clase, en realidad, fue un motor. Hermione quería seguir mejorando en pociones solo para cerrarle la boca a aquel murciélago…pero ella había descubierto que habían mejores forma de hacerle perder la capacidad de habla a Severus Snape.
Lo recordaba a la perfección, ella estaba finalizando su quinto año y estaba dando sus habituales rondas de prefecta por un pasillo en el cuarto piso, aún bajo la mirada de la brigada de Umbridge que, según tenía entendido, podían cumplir el deber de los prefectos, pero a ella la había designado Albus Dumbledore, no un sapo rosa así que ella no estaba infringiendo regla alguna. Había encontrado a dos parejas besándose y a unos pequeños de primero fuera de su cama, nada de qué preocuparse, casos de todos los días. Lo extraño había sucedido al dar la vuelta en una esquina del pasillo.
Snape se encontraba de espalda, jadeante y casi de rodillas en el suelo, ella no lo pensó dos veces y decidió ir en su ayuda, sabía que ese hombre era demasiado testarudo y que se iba a reusar pero no podía dejarlo así como estaba. Se acercó con sigilo hasta tocar con cuidado la espalda del hombre, donde una fina capa de sudor lograba pegar los largos cabellos del hombre a su piel. Él se volteó de inmediato a observarla
-¿Qué cree que hace Granger?-la reprendió bastante molesto-Mejor aún ¿Qué cree que hace fuera de su sala común? Ya conoce las reglas, si Umbrigde llega a encontrarla…-
-Quise ayudarlo-respondió ella, cortando el monologo de su profesor
Snape la escaneó con sus oscuros ojos antes de dedicarle un gruñido
-¿Y qué le hace pensar que yo necesito su ayuda Granger?-
-Su estado-
Hermione ignoró la mirada asesina que el hombre le dedicó cuando ella estiró su mano y tocó la frente de él
-Tiene fiebre-afirmó ella-Debe ir a descansar, está empapado en sudor, mañana va a estar peor profesor-
-No me diga lo que tengo que hacer, aquí el adulto soy yo-siseó
-Solo quiero…-
Pero sus palabras fueron cortadas al verse atraída hacia el cuerpo de su profesor y pronto la poca luz que se colaba por los ventanales del colegio se esfumó para convertirse en oscuridad absoluta
-¿Pero qué…?-
-Cállese Granger-dijo Snape muy cerca de su oído-Le estoy salvando su pellejo-
Hermione no comprendía las palabras de su profesor hasta el minuto en que escuchó la voz del sapo rosa y de ese chismoso de Flich, seguidos muy de cerca por aquellos lame botas de la brigada comandados por Malfoy. Escucharon sus voces y como los alumnos de Slytherin recibían una cálida invitación por parte de aquella mujer a probar su tan querida pluma por haber dicho una pequeña "mentira"
-¡PERO YO VI A ALGUIEN DEAMBULANDO!-dijo Malfoy-ESTOY DICIENDO LA VERDAD-
-No debe alterarse, señor Malfoy-la voz chillona de Umbridge se coló por la gruesa puerta del salón en el cual se encontraban ambos-Ya vinos que aquí no hay ni un alma, ha cumplido mal su deber-
-Pero…-
-Señor Malfoy, por favor acompáñeme-
Los pasos volvieron a resonar por el pasillo, pero ella todavía no lograba asimilar lo que acababa de vivir.
Snape la había salvado de un castigo con Umbridge y la había preferido sobre a sus alumnos de Slytherin.
El hombre dejó escapar un suspiro de dolor que fue percibido a la perfección por la joven Gryffindor. Hermione levantó la mirada y se encontró con el rostro de su profesor a escasos centímetros del suyo con un claro gesto de dolor demostrado en este, ella quiso ayudarlo, a fin de cuentas él había hecho lo mismo por ella en esos instantes, pero al levantar sus manos para poder tocar su rostro, pudo sentir algo húmedo entre sus dedos
-Lumos-susurró ella
Cuando su varita iluminó el salón logró observar lo que sus manos tenían.
Era la sangre de su profesor.
Horrorizada por su descubrimiento, volvió a posar sus manos en el pecho del hombre y fue en ese instante que dos ideas se posaron en su brillante mente: Su profesor estaba gravemente herido y…habían estado muy cerca en aquella situación, tanto que hasta sus ropas escolares tenían una fina capa de la sangre que empapaba la propia del profesor
-Señor…-
-Ni una palabra Granger-dijo soltando un leve gruñido de dolor
-Pero está herido-
-Eso no le importa-
Snape bajó los ojos y encontró los maleados de su alumna observándolo detenidamente.
Su rostro estaba demasiado cerca…al igual que instantes atrás, tanto que pudo apreciar las pequeñas pecas que adornaban graciosamente la nariz de su alumna
-Debe irse a su sala Granger-
-No lo dejaré hasta que vaya a la enfermería-reclamó la chica
-No puedo y no iré ¡NO ME DE ORDENES!-
-¿Hay alguien allí?-la voz del celador resonó con fuerza en el lugar
Por instinto, Snape volvió a apretar su alumna a su cuerpo mientras Hermione volvía a dejar la instancia en completa oscuridad y sus manos se aferraban con fuerza a la levita de su profesor.
Salvada otra vez por su temible profesor de pociones.
Snape la separó lentamente de su cuerpo y Hermione daba gracias a Merlín por la oscuridad del lugar ya que sus mejillas se habían teñido de un suave rojo al sentir la colonia de hombre de su profesor aun sobre aquel aroma metálico de la sangre
-¿Por qué no…?-dijo ella nerviosa
-No puedo-dijo cansado
El silencio se extendió entre ellos cuando se dieron cuenta de la cercanía de sus cuerpos, el pecho de Hermione subía y bajaba a un ritmo constante mientras que el de Snape carecía de este
-Yo lo…lo puedo ayudar-
-No-dijo bastante molesto-No se meta Granger-
-Pero…-
-¡YA LE HE DICHO QUE NO GRANGER!-
Pero ella obviamente, lo le había hecho caso.
Esa había sido la primera vez que ambos tenían un contacto más allá del profesor-alumna de casi todos los días. Hermione no podía evitar el sonrojo en sus mejillas cada vez que Snape pasaba al lado de ella y desprendía aquel olor que ella pudo distinguir sobre la sangre, tampoco podía evitar mirarlo preocupada, Snape era un hombre testarudo y muy llevado a sus ideas…al igual que ella. Fueron tres semanas de constantes miradas y encontrones en los pasillos hasta que por fin ella pudo saber el porque su profesor no quería acudir a la enfermería. Aquellas heridas en su cuerpo eran causadas por Voldemort.
Y había sido justamente por un castigo impuesto por él por algo similar a lo que había hecho Honey que ella había descubierto el oscuro secreto de su profesor…y había sido justo en laboratorio donde ahora se encontraban…La camisa con sangre, el pecho subiendo y bajando pesadamente, las heridas sin cerrar, el sudor, la fiebre… Fuera de mí vista…
¡PAFF! El sonido de un objeto cayendo la sacó de su ensoñación, Hermione abrió sus ojos al escuchar aquella molestia, pero lo único que logró oír fue una pequeña risita por parte de su tutor
-Señorita Granger ¿Me puede decir lo que le estaba tratando de explicar?-
-Muy chistoso Snape-dijo ella empujándolo muy suavemente lejos de su cuerpo-Lo hiciste a propósito-
-¿Qué cosa?-preguntó él con inocencia fingida
Hermione tomó su libro de pociones avanzadas y se lo tiró directo al pecho, acto por el cual Snape aprovechó de descontar cinco puntos a la casa de los Leones
-Abusas de tu autoridad ¿Lo sabes?-
Snape rodó los ojos antes de tomar la mano de su alumna y llevarla al armario de pociones que estaba al interior de su pequeño laboratorio
-Solo algunas veces-dijo él sacando algunos frasco-Y solo cuando la situación lo amerita…digamos, casi todo el tiempo-
-Y se puede saber ¿Cuándo no tienes el control de algo?-
Severus esbozó una pícara sonrisa y dejó los materiales sobre el mesón antes de tomar el mentón de Hermione entre sus dedos
-Cuando tú vas arriba-
Los colores se subieron rápidamente al rostro de la castaña para el deleite de su tutor quien aprovechó aquel instante para indicarles su tarea para ese momento. No importaba si Hermione era su novia, tampoco importaba que llevaran casi tres años de relación a escondidas, siempre iba a adorar molestarla y hacer que perdiera la razón, desencajarla de lugar
-Quiero que prepares la poción que te mencioné anteriormente-
-¿Cu…cual poción?-
-¿Acaso debo repetirle todo Granger?-
-Bueno profesor, hay veces en las cuales a usted no le importa repetirme las cosas-respondió ella en tono inocente
Honey suspiró cuando logró arrebatar el último par de alas a esos pequeños escarabajos malolientes, al final es castigo con su padre no había sido tan malo, había despellejado cosas peores en casa cuando lo ayudaba a surtir su pequeña reserva de ingredientes en casa. Sus compañeros de casa eran unos exagerados, su padre no era tan malo después de todo.
Dejó la daga de plata sobre la mesa y de despezó como un gatito. No quería irse de ese lugar, las mazmorras eran su segundo hogar, a fin de cuentas creció ahí, rodeada de todos aquellos Slytherin que la saludaban al verla pasar, viendo a su padre corregir los ensayos de los alumnos, jugando en frente a aquella chimenea de la cual ahora solo quedaban las brasas…ahora aquel lugar se sentía diferente y de cierta forma, se veía diferente.
Ella tenía un cuarto en el despacho de su padre que ocupaba cuando todavía era muy pequeña para ser una estudiante o en las vacaciones cuando este debía quedarse a terminar con sus labores de sub director, uno que quedaba al lado de su habitación privada, y ahora que ella miraba con atención, no existía, como tampoco las protecciones que habían alrededor de la chimenea o el sillón puff donde ella solía "desaparecer" cuando leída en él.
Aquel lugar donde ella había crecido no estaba, solo era un vil recuerdo del pasado… ¿O quizás era una visión del futuro? Masajeó su cabeza, no debía pensar sobre eso en aquellos momentos, pero no podía evitarlo, los viajes en el tiempo daban mucho para pensar.
Se levantó de la silla sacudiendo su cabeza y decidida a no pensar más en el tema hasta mañana cuando fuera a hablar con su madrina sobre su giratiempos.
Cerró los frascos en los cuales se encontraban la piel de las babosas y las alas de aquellos bichos para dejarlos sobre el escritorio de su padre. En cuanto llegó a su destino no pudo evitar sentir cierta tristeza al no encontrar la fotografía que con tanto cariño solía ver su padre.
Era la primera fotografía de ella como bebé, en sus brazos.
Severus Snape no era un hombre que demostrara sus sentimientos abiertamente al mundo, aunque cuando estaba con Hermione Granger era un hombre un tanto diferente, nunca iba a dejar de ser un tipo sarcástico e irónico, aquello era parte de "su encanto", sus comentarios hirientes iban a la orden del día al igual que ese perfeccionismo casi enfermo que tenía a la hora de realizar pociones. Pero ella lo hacía cambiar de una forma casi imperceptible.
Tomó la mano de la chica entre las suyas y la ayudó a trozar unas algas que necesitaba para su poción cicatrizante, la enfermería del colegio necesitaba algunas dosis y él era el encargado de surtir a Poppy
-Ahora debes dejarlos caer con delicadeza dentro del caldero y revolver cinco veces a favor de las manecillas del reloj-
Hermione hizo lo que él le ordenó a la perfección, logro que se observó cuando el humo blanquecino salió del caldero
-Excelente poción Granger, aunque creo que aquel brebaje fue demasiado fácil para usted-
-Creo que está perdiendo el toque, Profesor Snape-dijo ella embotellando su poción
-Insolente-resopló él ayudándola en su tarea
Severus ayudó a limpiar el lugar a Hermione y una vez que todo estuvo en su lugar, salieron por la puerta oculta del laboratorio. Hermione salió primero y se sorprendió al notar que su compañera de casa ya no estaba
-Quien lo iba a esperar, Burton terminó su trabajo-dijo Severus avanzando hacia su escritorio y observando ambos frascos-Parece que tiene algo más que una gran bocaza-
-¡SEVERUS!-lo reprendió Hermione
Snape esbozó una pequeña sonrisa y se acercó hacia la castaña quien aún mantenía su ceño fruncido
-No te enojes, sabes que es verdad-le susurró al oído
-Ni lo intentes Severus Snape, ya caí en uno de tus sucios trucos Slytherin y yo no…-
Severus besó su cuello y la chica se calló automáticamente
-No me importa lo que digas, yo sé que te gustan mis sucios trucos de Slytherin-respondió él, bastante confiado a apretándola contra su cuerpo-¿Qué tal tu primer día?-
-Si…bien…-
-¿Pasó algo?-
-Mmmmm, quizás-
-Granger-
-No es nada, de verdad-dijo Hermione apartándose de sus brazos-Es solo una idiotez-
-Te estas juntando mucho con tus amigos-
Hermione negó con su cabeza y besó la mejilla de su pareja
-No te metas con ellos-los defendió-Es solo que…-
-¿Solo que…?-
-¿Te acuerdas que en primer año tu "odiabas" a Harry solo porque sí?-
-Si-
-Bien, a mí me pasa algo similar con la profezorra Perfitt-
La carcajada de Severus no pudo ser controlada, si, aquel término le venía como anillo al dedo para esa facilona y exhibicionista de Amelie Perfitt, pero nunca pensó que escucharía decir semejante palabra a la siempre correcta prefecta de Gryffindor
-¿Qué te parece gracioso Severus?-
-Tu vocabulario Granger-dijo él tomándola por la cintura-¿Con esa boca comes?-
-Como si tú vocabulario fuera el más apto-
-No todo lo que hago es bueno y lo sabes-la acercó a sus labios-Aunque conozco un par de cosas en las que no te puedes quejar…-
Hermione cerró sus ojos y esperó aquel beso que él prometía darle al tenerlo tan cerca pero aquello nunca llegó. En cambio, fue apartada bruscamente de su lado y recibió su mochila con un poco de brusquedad
-Yo…lo siento profesor, es solo que…olvidé mi túnica en la silla de…-
-Cinco puntos menos Burton-dijo Snape lleno de odio
Hermione miró a su nueva compañera y dejó escapar un suspiro de derrota, pobre chica, Severus ya comenzaba a tenerla entre ceja y ceja
-Creo que ya es momento para que se retire Granger-dijo él-Misma hora mañana, ¡Ah! Y vigile a Burton, su "amiga" padece del mismo síndrome de Longbottom-
Honey apretó los puños y se mordió la lengua, no quería seguir perdiendo puntos
-Vamos Honey-dijo Hermione tomando la mano de la pelinegra-Hasta mañana, profesor-
Honey cerró la puerta del despacho de su padre, pero antes de terminar el pasillo que conducía al primer piso del castillo la voz de Snape volvió a hacerse presente
-MAÑANA CASTIGO BURTON-
-¿Pero por…?-no quiso tentar más a la suerte
-Bienvenida a Hogwarts Honey-dijo Hermione con una sonrisa verdadera en sus labios
-Genial, primer día y ya llevo más de treinta puntos perdidos, los alumnos de séptimo me odian y creo que rompí el record de castigos a principio de año ¿Qué puede ser peor? –
-Estar en la mira del profesor Snape-
-Y de Perfitt-
Honey suspiró…bueno, al menos los días pasaba rápido.
BUENO, ESPERO QUE LES GUSTES…AGRADESCO DE TODO, NO SE OLVIDEN DE ESTA POBRE ALMA :C
UN BESASO XERXES ELI
