LA AVENTURA DE MI VIDA: CONOCERTE

Hola nuevamente afables lectoras, mis más sinceras disculpas por haberme ausentado durante tanto tiempo. Fueron por circunstancias que se escaparon a mi control. A mediados de Junio 2015 fui a buscar a mi hijo mayor a la escuela y no sé como pero me quedé dormida y terminé chocando. Afortunadamente no pasó de algunos golpes a mi persona y no le pasó nada a mi hijo. Sin embargo, 15 días después se me hinchó la pierna derecha que parecía un globo. Luego supe que era una bacteria y esta pudo haber sido la causante de que me quedara dormida por falta de oxígeno al cerebro. Tardé algunos meses en recuperarme y con reposo absoluto. Estaba reciente mi recuperación cuando se me enfermó mi papá, también con una bacteria pero esta vez en la próstata, yo pensé que moriría pero, sobrevivió gracias a Dios. Luego cuando por fin tenía ya tiempo para continuar con el fic me encontré con 0 inspiración, me bloquée. Y bueno empecé a leer todo otra vez, ordenar las ideas y cuando sentí que estaba lista para empezar a redactar, se me enfermó mi abuela materna de cáncer en el páncreas y volví a dejar todo tirado. Murió en Febrero de este año, era lo mejor, estaba muy apagada, dolía más verla así. En fin, ya estoy de vuelta, les pido paciencia no sé cuántas veces podré subir capítulos en la semana pero haré lo posible porque sean 2 veces y de que termino, termino. Dejaré la verborrea y espero disfruten la lectura.

CAPÍTULO VIII

Plaf!

-¿Que rayos te ocurre Idiota?

-Bueno esa cachetada la veía venir… ¿pero tú no sabes corazón que eso significa que te vuelva a besar?

… Esta vez la envolvió con sus brazos y ella luchaba por zafarse… pero él estaba resuelto a no dejarla marchar todavía…

-Candy, Candy… ¿Qué voy a hacer contigo pequeña pecosa?

-¡Déjame Terrence!

-No voy a soltarte hasta que me digas Terry-

-¡Pues entonces aquí nos quedaremos!... En algún momento verán que no estamos y nos vendrán a buscar…

-No me cambies el tema señorita… vamos a rememorar la canción… ¿Cómo era que decía? Ah sí, ya recuerdo… ¿Eres el cristal que nunca llegaré a romper no?- Y volvió a besarla intensamente…

-¿Ave rapaz que devoro a mi presa y me echo hacia atrás?... Las que andan conmigo saben que yo no pongo el corazón y si resultan heridas no es mi culpa porque ellas ya fueron advertidas…

-Y tampoco soy un pobre infeliz, no creo que tú sepas ni siquiera que significa eso… pero yo te lo voy a demostrar…

La agarró por la nuca y la besó otra vez y otra vez y otra vez… ella mareada dejó de luchar y le respondió… él se relajó también, hasta que él paró y se miraron a los ojos, con algo de anhelo, reconocimiento, temor y temblor. Al final, él la soltó y sin decirle más nada, se marchó.

Minutos después Candy seguía parada en el mismo lugar, no se había dado cuenta de cuánto tiempo estuvo así, mirando sin mirar. Al principio solo seguía mirando la sombra de aquel intruso que se atrevió a hacerla sentir mareada, como si estuviera dando vueltas, pero aferrada a ese único punto, en un lugar que estaba atestado de gente y tan sola a la vez.

Sus ojos aguados y su cabeza confusa no le transmitían rabia, solo un poco de miedo y al mismo tiempo anhelo. El estupor se había adueñado de su cuerpo, aturdida, sus pensamientos pasaban tan rápido por su mente como si viajasen a la velocidad de la luz.

No seas tonta Candy, se repetía. No le des importancia, está jugando contigono le des el gusto, hace contigo el mismo juego que seguro debe gastarse con las demás. Aunque por lo menos besa bien. Pero, ¿y qué voy a saber yo de besos?, no tengo con quién compararlo. Solamente compartí con un chico que me tenía de cabeza llamado Marcos Leal, piel morena y ojos color café bellísimos. Pero siempre fueron piquitos muy tiernos… en cambio esto, esto fue una descarga de energía… ¡Claro que sabe niña tonta, es un mujeriego! ¿A cuántas antes de ti…?... para no vayas por ese camino, a ti no te importa, no te metas en temas que no sabes… lo que sí debes hacer es mantenerte bien alejada de él.

Unos minutos después Karen entró.

-¿Has visto a Terry?

-No… he si… se ha marchado, creo que no se sentía bien.

-Agrrr, ¿Cómo es que se fue así nada más?

-Y a ti ¿qué te sucede?

-nada, ¡me pareció ver una cucaracha voladora!

-jaja Candy, inventa otra cosa

Karen no era boba, ella había visto a Terry salir como un rayo desde ese mismo lugar. Intuía que había sucedido algo y conociendo a su primo, podía imaginarse; pero de Candy si no se esperaba esa excusa tan de niña.

-Ven Candy, regresemos a la mesa!

-Llamando a Tierra a Candy, ¿te sientes bien?

-Sí claro, gracias.

-Por cierto Candy, tienes una voz grandiosa. Lástima que yo entiendo muy poco el idioma español, el que si entiende es Territo ¿qué le habrá parecido?

Mientras Karen hablaba sin parar, recordó nuevamente el beso que Terry le había dado. Si ella hubiese sabido eso no se habría atrevido a dedicarle la canción. Con razón tenía esa mirada pícara… le daba tanta rabia haberse puesto en esa posición.

-Candy, otra vez en otro planeta, ¿segura que estás bien?

-Sí claro.

En ese momento venía llegando Anthony. Aquí estás princesa mía. ¿Dónde se habían metido?

-Estábamos por ahí

-¿Qué tal la estás pasando Candy? ¿Qué tan diferente es una noche de amigos aquí a hacerlo en Venezuela?

-Bueno, no sabría decirles, nunca he salido sola con otras personas y menos tan tarde.

-¡Mientes!

-No, es en serio. Siempre que salía era con mi madre, siempre fuimos ella y yo.

-Bueno, pues no perdamos el tiempo, vamos a pedir unos daiquiris o martinis…- dice Karen.

-Yo paso. No quiero ponerme como esas personas que pierden el sentido y hacen cosas que ni se acuerdan, hasta hacen el ridículo y vomitas en todos lados, eso no va conmigo… disculpen si los ofendo.

-Nop, para nada. No tienes que hacer nada que tú no quieras. Solo venimos a divertirnos, ya cada quien conoce su límite. Afortunadamente, a ninguno de nosotros nos gusta beber de más, si queremos disfrutar, hay que beber con moderación.

-Exacto Candy, con nosotros no tienes de que preocuparte y ahora es que tenemos tiempo de pasarlo en grande. Contesta Anthony, colocando sus manos en los hombros de Candy. –Entonces, ¿qué te pido?

Este gesto causó cierta molestia en Karen, le pareció un poco íntimo y se sintió rara. Sin embargo decidió alejar ciertos malos pensamientos que se arremolinaron en su cabeza, porque ella nunca había sido celosa y no iba a empezar a serlo esa noche.

-Pídeme una Coca-Cola.

-Mira, ¡allí vienen los hermanos Cornwell y las chicas! Señaló Karen.

-Hola Anthony, ¿qué tal va todo primo? Saludan Stear y Archie.

-Pues bastante bien. Por cierto, les presento una nueva amiga.

-Un placer, me llamo Candy- dijo estrechando su mano con cada uno.

-El placer es mío- contestó un galante Archie.

Annie estaba súper contenta al lado de Archie, ella siempre había sido hermosa y algo lanzada, pero también algo insegura, no sabía a ciencia cierta por qué. Total que cuando vio a Archie flirtearle a Candy sintió un bajón de estima y otra cosa parecida a la envidia. Pero como ella estaba tan calada por el castaño, lo pasó por alto, después de todo tampoco era culpa de Candy, Annie no era nada de él. Pensando en esto se tranquilizó.

-Candy tienes una gran voz!- Habló Stear- Patricia me contó que vienes de Venezuela, no?

-Así es!,

-Pues bienvenida chica latina a nuestro club. Hasta podemos contratarte para que amenices el lugar, ¿verdad Archie?

-Pues nop, ya ella tiene trabajo- Se apresuró a responder Anthony. Está trabajando en la heladería conmigo. Además no me parece bien que se quedase aquí hasta tarde, ¿o es que no te importa su seguridad?

Era la segunda vez en esa noche que Karen se sentía incómoda por el trato que le ofrecía a Candy. Primero el toque protector en los hombros y ahora esto, ¿Qué estaba pasando?

-¡Anthony, por favor, yo puedo contestar!- Expresó Candy un poquitín alterada, no porque fuese su primo hermano le daba permiso a meterse en su vida. Además se dio cuenta de la expresión en la cara de Karen, no quería que pensara cosas que no eran.

-De verdad muchas gracias por la oferta, pero ya estoy trabajando y debo equilibrar mi tiempo entre el estudio y el trabajo.

EN LA HABITACIÓN DE TERRY

Había prologado el beso más de lo que quería admitir, después de escuchar la primera vez el coro de la canción había perdido un poco el control sobre sí mismo.

Sus sienes retumbaban, algo estaba pasando, no quería identificar ese no sé qué lleno de chispa. Recordaba la expresión del rostro de Candy al dejarla en el club, con sus labios entre abiertos, sus mejillas sonrosadas. Había durado más de lo que quería. De pronto tomó su guitarra y obedeciendo a la voz de su interior entonó un trozo de la canción de su artista favorito….

A la primera persona que me ayude a comprender

Pienso entregarle mi tiempo, pienso entregarle mi fe

Yo no pido que las cosas me salgan siempre bien

Pero es que ya estoy harto de perderte sin querer

A la primera persona que me ayude a salir

De este infierno en el que yo mismo decidí vivir

Le regalo cualquier tarde pa´ los dos

Lo que digo es que ahora mismo no tengo ni siquiera donde estar

El oro para quien lo quiera pero si hablamos de ayer

Es tanto lo que he bebido y sigo teniendo sed

Al menos tú lo sabías, al menos no te decía

Que las cosas no eran como parecían, pero es que…

A la primera persona que me ayude a sentir otra vez

Pienso entregarle mi vida pienso entregarle mi fe

Aunque si no eres la persona que soñaba para que voy a hacer nada

-¿Serás tú Candy esa persona que me haga sentir otra vez? No te estaba buscando, ahora no puedo dejar de pensar en ti…

Se colocó boca arriba con la guitarra a su lado, su aliento acompasado y una sonrisa indicaba por primera vez en mucho tiempo un nuevo giro, un nuevo sueño.