Hola chicas, deseo estén bien. Me da tanta pena con ustedes porque las he dejado colgadas por mucho tiempo y ha sido porque he estado comprometida con otro proyecto pero financiero entre mi esposo y yo y pues tuve que dejar de escribir, de veras lo siento con todo mi corazón, espero que les guste y ya saben espero sus reviews..

CAPÍTULO X

Llegó con el corazón acelerado y un revoltijo de emociones. Ella no sería jamás conocida por ser ese tipo de mujer, su madre muy bien que se lo había dicho y demostrado:

-Candy, las mujeres debemos darnos nuestro puesto, no hay que andar rogando, eso es trabajo de ellos, hay que dejar que se esfuercen, si le sirves todo en bandeja de plata, jamás te tomarán en serio, jamás te darán el valor que tienes y ese valor debes enseñárselo tú-

Recuerdo que en esa ocasión le dije: -Mamita, ¿cómo es que teniendo tanta sabiduría y con tantos pretendientes, no le hagas caso a ninguno?-

-Bueno mi niña, como todo tiene una explicación, yo tengo dos poderosas razones:

1.- Mi corazón perteneció y aún lo es de un solo hombre, tu padre.

2.- Tú eres mi motivo de fuerza y lucha, y quién le brinda alegría a mis días. Cuando tienes tanto amor para dar y hay con quién compartirlo, ¿por qué querría yo buscar más?

Todos ellos, y tampoco es que son muchos como tú dices, y claro que sé quiénes son, son solo amigos especiales y como todo tiene un límite, hay que marcarlo desde el principio, demostrar con tus hechos la diferencia entre una amistad y una relación más allá, para que nadie salga herido. Así que, yo te recomiendo que te llenes de esos amigos especiales y fija un límite para que puedan disfrutar del cariño y la unidad sin que nadie pierda el corazón en el camino-

-Si sigues amando a mi padre, ¿cómo es que me hablas tan poco de él? ¡Dime mamita, yo no quiero hacerte sufrir pero yo quiero saber más!-

-Todo a su tiempo mi niña, ¿ok? Hay cosas que tú no podrás entender aún, solo tienes 12 años, quiero que tengas un poquito más de madurez, ¿sí? Y por ahora no te me salgas de la conversación que estoy tratando de enseñarte a quererte, atesóralo, guárdalo en tu corazón-

-Y así ha sido hasta ahora, porque por eso le di una oportunidad, si tal vez resultaba ser agradable estar con él entonces podría considerarlo como un amigo especial… pero ¿esto? No, esto no lo voy a tolerar! Ya antes había contendido con mi corazón, mantente alejada me decía, era como el ángel por un lado y el diablito por el otro, una lucha confusa, y ahí tienes tu confusión por estar obedeciendo al diablito-

-Y ¿dónde está Anthony? ¿Cómo es que la heladería está abierta y él no está? Tengo que hablar con él también. Anthony, oye ¿estás aquí?-

-¡Anthony!, ¿qué tienes? Estás pálido-

-Candy, ¡qué bueno que estés aquí, me siento muy mal!.

Candy notó que sudaba a mares, tocó su frente y estaba muuuuyyyy frío.

-Necesitas ayuda, ¿sabes de algún doctor cerca? O tendremos que caminar hasta el campus para que te vea la enfermera Rachel. ¿Qué comiste?-

-Nada que ya no haya probado antes, fui con Karen a un pequeño restaurant y tenía ganas de comer algo con mucho ajo. A ella y a mí nos gusta mucho comer allí y como no tenían pescado pedí Pulpo en salsa de ajo como era de esperarse.

-Guácala, ¿Pensé que los chinos eran quienes comían esas cosas?-

-Ay por favor Candy, no seas tan snob, ¿ni que me lo haya comido crudo o vivo?-

-¿Qué significa snob?-

-A pues, en este caso puede traducirse como… que le tienes idea a la comida.

-¿Idea? ¿Me estás llamando Ideática?-

-ah ¿así es que le dicen en tu país? que gracioso-

-¡si así mismo!- contestó Candy muy picada, lo cual se evidenciaba en su voz, ya que hablaba un tono más arriba de lo normal. -¡Y como yo soy una ideática entonces voy a idealizar que no tienes nada!-

-jaja ay, no prima, en serio, todo me da vueltas, me siento mal…- Se tocaba el estómago.

-Hablando de prima, Anthony creo que deberías…

-Candy… creo que voy a…

Ni a ella le dio tiempo de terminar de decir lo que quería, ni a él le dio tiempo de apartarse o de apartarla a ella… el hedor era insoportable… y ni que decir, tampoco podía taparse la nariz ya que sus manos estaban llenas…

-¡Ay Candy perdón!-

Y ahí venía la segunda parte, menos mal que en esta si le dio chance de echarse a un lado.

-¡Ay Anthony, cónchale! Dijo molesta, ¿Ves, prefiero mil veces ser una snob como dices?- Pero de una vez se regañó y pensó en lo que habría hecho su madre si fuera ella, el amor con el que la habría tratado, después de todo, ellos eran familia y no había sido su intención bañarla de pulpo.

-Tranquilo primo, vamos, cuando vuelva limpio bien el piso, vamos para que te mejores-

-Pero no quiero ir a un doctor, ya no estoy tan mal, un poco de reposo me va a hacer bien. Vamos mejor al piso de Karen. Y así aprovechas y te cambias, y bota eso yo te compro uno nuevo cuando esté mejor.

-Sería bueno ir aunque sea para que te vea la enfermera del campus y te chequee la presión. Me parece que estoy viéndote algo rojito-

-Tranquila Candy lo peor ya pasó-

-Bueno está bien, me convenciste-

Cuando llegaron, Karen los estaba esperando pues Candy ya le había llamado para ponerla al tanto de la situación.

-Lo único que tengo aquí es aspirina- dice Karen

-¡No, eso es kriptonita para el estómago, Puedes causarle una úlcera más bien! Mejor, en una ollita colocas agua y lo llevas al fuego, espera a que se ponga tibia, no se lo vayas a dar hirviendo, ¿no?

-¡Ay claro que no, ni que fuera a dejar que se queme!- reaccionó Karen. ¿Qué se cree? pensó.

-Disculpa, no quise ofenderte, Así me hablaba mi madre, yo era muy ordinaria y exagerada, pero tú no eres yo, disculpa otra vez.

-Ajá bueno, y ¿cuál es el efecto del agua tibia?- preguntó un poco sacada de sus casillas todavía.

-Le calma el malestar estomacal y eso sí, búscate una careta, va a despedir un poco de gas metano- le dijo con una pequeña sonrisa para tratar de aliviar la tensión que se había formado. -La idea es que no se deshidrate, dale mucho líquido por si es una intoxicación pero nada de lácteos o cafeína.-

-Y tú que querías llevarme a un médico y estás haciendo las veces de uno. Tengo enfermera personal, amor- Le dijo Anthony a Karen sonriente y un poco somnoliento y débil sin fijarse que esas palabras estaban calando en su novia, pero ella una vez más, se controló-

Anthony se puso "chiquitico" y Candy solo volteó los ojos…-¡Hombres!

Fue a su cuarto se echó jabón varias veces, siempre se olía igual, pero al final concluyó que era porque tenía el olor pegado en la nariz. De todas formas y por si acaso se bañó también en colonia. Se colocó un lindo vestido y se fue al negocio.

Al llegar, Candy abre la puerta de entrada y detrás le cuestiona una mujer mal encarada.

-¿Imagino que tú debes de ser Candice, no?-

-Sí, Srta., ¿dígame en que puedo servirle? ¿Va a comprar helado? Se lo voy a servir acá afuera, adentro hubo un pequeño incidente y huele mal, tengo que limpiar

-No, yo no tengo necesidad de eso, porque yo soy la dueña del lugar-

-Entonces, usted es la Srta. Flamy Hamilton, ¿cierto? Un placer- le estrechó la mano.

-Ningún placer, voy a darte un minuto para que me expliques ¿por qué estás abriendo el lugar tan tarde?- expresó furiosa.

-Disculpe jefa, lo que pasó fue que Anthony se enfermó y yo salí con él pensando en llevarlo a urgencia y luego me fui a cambiar porque devolvió su estómago en mi persona y en el piso del local- Explicó la rubia.

-¿Cómo? ¿Qué tiene Anthony? ¿Qué dijo el doctor?-

-Al final no lo llevé al doc, sino a casa de su novia-

-Y es que ¿ella ahora es médico?-

-No, pero lo va a atender como uno. Si así no fuera, él no me hubiese pedido que lo llevara-

-Pues te dice que lo lleves, porque está encaprichado con ella-

Y allí lo entendió. Su jefa estaba enamorada de él

-Bueno, no te quedes allí parada. Ve a limpiar para abrir, porque que yo sepa la heladería no se abrirá sola!-

-Sí jefa, con permiso- Expresó un poco nerviosa.

Mientras hacía los deberes, comenzó tararear y a orar en sus pensamientos. -Hoy de verdad que he tenido un día de locos. Sí Señor, lo sé, me levanté y ni las gracias te di por el nuevo día, ni hola te dije. Siii ya sé, permites los días malos para que me acuerde de ti como lo hice en este momento. Perdóname Señor, por dejarte de último lugar-

Y es que la chica había aprendido de Nina, que lo más importante después de levantarse era buscar a Dios a través de la Biblia y la oración, para encomendar su diario andar. Realmente le encantaba hablar con su principal amigo, se aferró más a Él después de la muerte de su madre y por Él era que sonreía todos los días y vivía agradecida. Sabía que Dios la escuchaba y que no era hablar con la nada, como una vez un chico le había mencionado.

Mientras ella estaba concentrada en sus pensamientos, Flamy veía como trabajaba, era excelente al limpiar y acomodar, se dio cuenta que hacía las cosas bien y eso le gustaba. También la detalló con ojo crítico y se dio cuenta que era muy bonita, lo que no le agradaba eran los silbidos que hacía al emitir una canción, y aunque "su" Anthony lo hacía a ella no le fastidiaba. De alguna forma Candice representaba un obstáculo para ella y pensó que podía ser el motivo de una separación definitiva entre Karen y Anthony, pero al mismo tiempo tenía que alejarla de su amor.

De repente llegó un cliente que ella conocía bien, guapo y don Juan… Flamy se juró jamás poner sus ojos en ese ser tan vil… aunque ahora había cambio de planes pero no para ella sino para su empleada.

-Hola Candy, ¿cómo estás, por qué aquí huele tan mal?-

-¿Qué haces aquí?-

-Vengo a comprar un helado-

-Claro- dijo apenada. ¿Cómo lo vas a querer?-

-No lo sé, ¿qué me recomiendas? Dime el que más te gusta y me lo das-

-La idea es que usted satisfaga su "necesidad", elija usted- Dijo seria.

-Precisamente, solo será de esa forma, recomiéndeme algo.-

-Deje de hacerme perder el tiempo, Sr. Grandchester, tengo mucho trabajo-

-Y ahí vamos otra vez con el escudo por delante. Discúlpame Candy, déjame terminar lo del almuerzo, estoy casi seguro que no has comido nada aún.

-Si no se ha dado cuenta, estoy trabajando.

-¿Así le vas a responder a un cliente? ¿Dónde está tu jefe para quejarme?

-Shh está en la parte de atrás ¿quiere hacer que me boten?- Recalcó enojada.

-Eso depende de ti. ¿Además en serio van a atender así con ese olor?-

-¿Qué sucede?- Pregunta Flamy

-Yo limpié pero no hallo como sacarlo-

-No voy a decir que no seas buena limpiando pero pese a que solo hay una ventanita habrá que abrirla como por un día completo. Así se les va a ir la clientela-

-Pregunté, ¿qué sucede?-

-Este cliente está por pedir-

-Pero aún no me decido, quiero que me recomiende alguna combinación o sabor diferente.

-Mira Terrence no me vengas con eso que no estarías aquí a menos que estés buscando algo. Dime-

-Quisiera que le dé permiso a la Srta. presente para hablar un momento con ella-

-Esta bien, Candice… tienes el día libre-

-¿Qué? No se preocupe yo puedo cumplir con mi trabajo, este hombre está loco. No quiero que me despida, ni que lo sustraiga de mi paga-

-Ninguna de las 2 cosas va suceder Candice. Terrence tiene razón. Voy a cerrar el lugar-

-¿Te das cuenta? Ahora si tienes tiempo para ir conmigo.

-No voy a ir a ninguna parte contigo-

-Rayos Candy, en serio, deja que enmiende lo que pasó hoy. Eliza no es absolutamente nada mío.-

-Mira Terrence, yo no tengo nada que ver con eso. Vamos a dejar las cosas muy claras de una buena vez. No importa cuántas novias tengas, queridas o lo que sea que sean, mientras me respeten. Quiero que eso quede muy claro entre tú y yo. No estoy buscando nada de nada; de hecho te recuerdo que fuiste tú quién me habló de una amistad porque si por mi fuera me mantendría bien alejada de ti y como que suceda una cosa más de ese tipo, puedes dar por interrumpida "nuestra amistad", ¿entendiste?

-Explicaste tu punto- respondió con una sonrisa de medio lado y algo seductor.

-¿Ahora ya podemos pasar a la parte donde digo: Me harías el honor de compartir un grato tiempo con tu nuevo amigo? Extendiéndole la mano

Definitivamente tendría que cuidarse mucho de ese hombre. A veces rudo, a veces tierno. Rebelde, eso era… - No vayas por allí Candy, no le pongas nombre a su ternura, dije no le pongas nombre! Es solo caballerosidad… Deja de pensar, deja de pensar- Se regañó

-Baja esa mano Grandchester!

-Está bien.

-¿Has ido al centro de la ciudad de Leeds?

-No, no me he tomado el tiempo de conocer cómo debería

-Bueno, este parece ser un buen momento. Y tomaron un taxi.

- A ver Candy, ¿qué te gustaría comer?

-Lo que sea. Bueno, realmente no quiero parecer grosera solo que se me ha quitado el hambre.

-Pero algo tienes que comer porque si no puedes desmayarte.

-Lo sé, pero ya no tengo muchas ganas

-Candy, de nuevo quiero disculparme por lo que pasó con Eliza!

-Sí bueno. Trata de cumplir lo que te dije al principio y todo irá bien. No quiero malos entendidos.

-Quiero lo mismo. Dicho esto, como yo soy quien invito, quisiera recomendarte un lugar muy bueno, pero primero escoge que proteína te gusta más: carnes, aves, pescados o mariscos.

Aves. Exactamente pollo.

-Ok, conozco el lugar perfecto

La llevó a un Bistro con estilo Vintage casual pero muy simpático y aunque tenía mesas para sentarse fuera, escogió ir adentro, después de todo no quería que lo fueran a molestar otra vez.

Cuando ya estaban sentados ella estaba un poco nerviosa, era como si no supiese que decir, se sentía muy extraña, así que comenzó por cualquier cosa…

-Hace ratico pensé que me ibas a invitar a comer pulpo.

-Entonces si te gustan los mariscos eh?

-No me mal entiendas, nunca los he probado y no creo querer.

-jaja, si vieras tu cara. ¿Así de mala fue tu experiencia? Es delicioso y dicen que también afrodisíaco.

-Claro sería espectacular probarlo, ah no espera, ya no hace falta esta tarde me bañaron de él.

-No me jodas tia

-ja, se te escucha muy bien para ser inglés. Y sí, eso es lo que olía en la heladería. Estoy agradecida con Anthony.

-no sé cómo puedes reírte!

-Pues en el momento estaba muy enojada, pero no sirvo para estar mucho tiempo brava con alguien y menos con él.

-Puedo preguntarte: ¿por qué? No me digas que te gusta? Preguntó enojado

-No. Dios me libre! Claro que no. Solo es agradecimiento. Él me acogió como su amiga, me dio la oportunidad de un trabajo y casualmente su círculo de amigos del cual yo estaba rodeada, incluyendo tu prima, es su novia y mi amiga. Ha sido bueno este tiempo. He dejado casi mi alma completa en Venezuela y recomenzar aquí, es muy difícil. Extraño mucho a mi madre pero siento que respeto más su memoria cuando soy agradecida con quienes me tendieron la mano, eso me lo enseñó ella.

-Parece ser tu heroína, contestó más calmado.

-Si, es como mi Wonder Woman.

-Qué bien!

-¿Y tú? ¿Te llevas bien con tu mamá?

-Sí. No tengo nada que reprocharle, ella ha sufrido mucho a causa de mi padre, pero supo salir adelante conmigo- rápidamente cambió de tema, no quería hablar de él sino conocer de ella.

-Puedo preguntarte: Por qué Leeds? Vienes de tan lejos a estudiar en un lugar diferente a lo que estás acostumbrada ver, con otro idioma, otras personas, en fin otra nación. Aunque con tu físico puedes parecer de aquí!

-Pues… si soy de aquí.

-¿En serio?

-Sí. Soy inglesa, escocesa y venezolana

-Vaya, eso sí que no me lo esperaba.

-A ver déjame adivinar ¿tu padre es Escocés?

-¿Cómo supiste?

-No lo supe, estoy suponiendo, pero veo que acerté.

-Así es.

-¿Y también está en Venezuela?

-No, bueno no sé. Él… viaja mucho es chef-

-No son muy cercanos por lo que veo-

-Lamentablemente no- Prefirió no revelarle la verdad. No estaba preparada para echarle el cuento. Además debía ser precavida, a lo mejor en otro momento.

-Yo tampoco con mi padre, así que tenemos eso en común.

Y así pasaron el tiempo hablando cosas triviales al principio. Sin embargo, mientras más cómodos se sentían más se envolvían en una amena conversación.

Al final ella pidió pollo frito con papas fritas y una Cola grande. Él le dijo que mejor hubiera sido llevarla a Mc Donalds, y que la próxima vez que salieran iba a hacer que comiera comida de verdad y súper sana que le ayudara a subir la hemoglobina. Le pareció como una niña sin protección y muy terca pero mientras más estaba con ella más atraído se sentía porque sus ojos brillaban, como cuando le contó que le gustaba subir a los árboles a meditar, tomar el fresco matutino y respirar o gritar si se sentía triste y que extrañaba mucho hacerlo pues estaba tratando de comportarse en aquella nación, además de que tampoco había encontrado lugar donde hacerlo y mucho menos un árbol solo para ella y él quería ser quien le diera esa oportunidad de ser más ella misma y dentro de sí se llenó de ilusión pensar en lo bueno que podría surgir de ellos dos.

También le llenó de curiosidad que en ningún momento ella dijo malas palabras era como que muy fina para hablar y a la vez exagerada y charlatana pero a estas alturas hasta sus defectos eran atrayentes. –O lo serán hasta que tengamos la primera pelea- Se dijo.

-Bueno no se tu pero yo quiero ir por postre, ¿serías tan amable de recomendar otro lugar?-

-¿Para qué? ¿Para terminar comiendo un helado de chocolate y fresa?- Contestó odiosamente.

-¿No me digas que vas a enojarte por eso? Pareces un niño!

-Mira quien habla!

-Además yo soy quién lo va a pagar!

-Ah con que esas tenemos! Si yo hubiese sabido eso te habría hecho comer lo que yo quería entonces- Subiendo un poco mas la voz

-¿Cómo? ¡Así que tenemos a un macho Alfa dominante!

-Ahhhh! que le pasa a Tarzán con Pecas!

-¿Cómo me llamaste? Atrevido. ¡Me voy!-

-¡Ni se te ocurra! No me vas a volver a dejar plantado!-

-¡Pero fueron por cosas muy diferentes Sr.!-

Él intentó calmarse no la dejaría marchar, así que cuando ella estaba girándose para irse colocó su mano sobre la de ella y le dijo: -quédate por favor!- Esto provocó una ola intensa de gozo en ella, con solo su voz era suficiente para que ella dejara de pensar y se abandonó ante el pedido de su amigo. Se sentó como agotada y le miró a los ojos. Había seriedad y algo de burla en él y ella no se quedaba atrás por lo que rápidamente ambos en sí mismos mientras se derretían las miradas pensaban que eran muy buenos para jugar ese juego del toma y dame, la satisfacción era tremenda tanto que no encontraban palabras que definieran sus cambio de humor y su dicha.

Nerviosos y Alegres salieron del Bistro por el helado, claramente él la dejaría escoger pues quería saber que le gustaba y le encantaba ver como brillaban sus pupilas, haría lo que fuese por disfrutar tanto de ese día como pudiera, poder verla de cerca y hablarle era tan magnífico que no lo cambiaría por nadie.

Para su sorpresa pidió 1 bola de torta suiza y otra de color de almendras con jarabe de un color amarillo chillón que se veía muy apetitoso. Ella le dio a probar pero de una le aclaró: -Este es mío. Ve y pide el tuyo yo te lo pago claro-

Él la dejaría pagar solo por esa vez para que no se derrumbara la confianza que estaba surgiendo de ambas partes.

-Es la 1era vez que vengo a este lugar en Leeds pero sé que es muy bueno porque he disfrutado de sus sabores en Londres.

-¿Cómo se llama? No me fijé cuando entré.

-Nina's delicacies!

-¿Qué? Y empezó a toser!

-Eso Te pasa por glotona- dijo burlonamente. Fue y buscó agua para Ella y la ayudó a calmarse.

-Ya Te pasó?

-Sí, gracias.

-Y que tanto tiempo tienes visitando el lugar? Preguntó medio ronca

-Pues cada vez que estoy en Londres voy. Es gratis. Esto es una franquicia del tio de Anthony: Albert Andley

Entonces ella lo entendió, él nunca olvidó a su madre, esto era en honor a ella. Con emoción se levantó hacia el mostrador donde estaba la carta y con sus ojos recorrió la lista de postres disponibles y asombrada quedó cuando encontró su nombre entre aquellos platillos, se leía en español: Dulce Candy, la emoción fue tal que fue insostenible y no supo más de ella. Afortunadamente, Terry, que no la perdía de vista, no dejó que tocara el suelo y la sostenía en sus brazos.