HOLA :3 MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS SOLO QUIERO DECIR QUE…DESDE AHORA QUIZAS NO SEA TAN PUNTUAL CON LAS PUBLICACIONES, PERO NO DEJARÉ LA HISTORIA…ES SOLO QUE TUVE QUE VOLVER A LA REALIDAD DEL ESTUDIANTE
CAPITULO 13
A mediados de Octubre el clima cambió drásticamente, aquellas tardes de otoño donde un agradable sol reinaba y las brisas era más frescas, fueron reemplazadas por una lluvia torrencial que no dejaba a los alumnos asistir a sus clases de Herbologia y Cuidado de criaturas mágicas. La profesora Sprout tuvo que ingeniárselas y buscar una sala desocupada en el castillo mientras que Hagrid tuvo que suspenderlas hasta que las lluvias cesaran. Gran parte del alumnado estuvo más que alegre con aquella noticia, si bien Hagrid no era un mal maestro, las criaturas que presentaba en sus clases eran por decir lo menos, un poco peligrosas.
Honey se sentó cerca de una ventana y vio la lluvia caer, frente a ella, su madre y su tía Ginny hablaban animadamente sobre un tema trivial, al parecer, su tía Ginny estaba aconsejando a la castaña sobre un hechizo para evitar que este se esponjara hasta parecer una melena de león
-En serio Hermione, solo es un simple hechizo y tu cabello quedará totalmente liso-
-No creo que me guste-dijo ella, sacando una galleta que Molly les había enviado
-Pero si en cuarto año te alisaste el cabello y te veías tan bonita-dijo la pelirroja con aires soñadores-Todavía me acuerdo que Krum no te quitaba los ojos de encima en ese baile-
Honey prestó más atención aquella conversación, solo conocía a un Krum y ese era un jugador de quidditch profesional, unos de los mejores de la liga y si ella podía opinar, también era muy guapo
-Lo de Viktor ya pasó-dijo Hermione totalmente roja-Y si mal no lo recuerdo a los de tercero no los dejaba ir al baile-
-Bueno, Fred y George me lo dijeron…pero luego tú llegaste muy feliz a contarme…-
-¡GINNY!-
¡Maldición! ¿Por qué su madre censuraba a su tía Ginny en esos momentos? ¡Ella quería saber lo que había pasado con aquel susodicho! ¿Acaso era un viejo amor? ¿Su padre sabría de aquello? Su curiosidad innata comenzó a poseer su cuerpo, necesitaba respuestas, debía saber aquellas cosas, de otra forma aquella duda iba a estar rondando su subconsciente por días y días y ella no iba a estar tranquila
-¿De qué hablan?-dijo ella, armándose de valor
-Ginny y sus cosas tontas-dijo Hermione completamente roja
-No son tontas-le respondió la pelirroja-Solo hablábamos de…-
-Ya basta Ginny, aquello pasó hace tiempo-
-¿De qué?-dijo Honey demasiado curiosa
-Del ex novio de Hermione-
-¡GINNY!-exclamó realmente molesta Hermione-Viktor no fue mi novio-
-Pero si iba a verte después de clases ¡Hasta te esperaba e iba a la biblioteca solo por ti!-
-Era solo caballerosidad-argumentó ella, escondiéndose detrás de su libro de aritmancia
-Y también es de caballeros despedir a su dama con un beso en los labios luego de escoltarlas hasta su sala común-dijo Ginny con aires soñadores-Muy romántico Hermione-
Así que era eso, su madre si había tenido a alguien antes que su padre y, al parecer, a su madre le gustaban los hombres un poco mayores (Bueno, mayores, su padre no era estrictamente "de la época" de su madre) y no muy adeptos a las pláticas, bastaba con mirar una fotografía de aquel jugador de quidditch para darse cuenta que sacarle más que unos saludos era una misión imposible
-Fue en cuarto año y ¿Qué tiene que ver aquello con el hecho de que quieras alisarme el cabello?-
-Bueno, ya que en tus planes Ron no está incluido…quizás puedas, no sé…conseguir novio-
Hermione le regaló a su mejor amiga una mirada que Snape aplaudiría si la viera en esos momentos, pero Ginny no se vio afectada
-No necesito un novio Ginny, este año solo quiero concentrarme en los estudios, una pareja consume mucho de mi tiempo, tiempo que puedo ocupar estudiando. Además ¿Se te olvida que luego de mis clases normales tengo mis clases con Snape?-
"No tienes tiempo para novios pero si para quedar embarazada ¿¡Quién te entiende mamá!? Aunque, si no fuera porque soy tu hija…en verdad te hubiera creído"
-Vamos Hermione, no todo en la vida es estudio y, no digo que busques a alguien que desordene tu vida, solo quiero que alguien te haga feliz así como Harry me hace feliz a mí-
-Ginny…-
-Vamos, un chico calmado, atento, una persona que te quiera y te escuche…sé que Williams Granfeldt te encuentra atractiva…es un buen chico-
-¿Aquel tipo de Ravenclaw?-
Honey lo había visto, aquel chico era muy callado y muy alto para su gusto, aunque tenía una linda sonrisa y también era amable, si hasta le bajó un libro que estaba fuera de su alcance el otro día en la biblioteca
-Sí, ese mismo-
-No lo creo…además, él no me interesa-
-¿Por qué no…?-
-Porque no y ya está-dijo una molesta Hermione
Ginny suspiró y se recostó en el sillón, su amiga era tan terca algunas veces, ella solo quería verla feliz con un chico que supiera tratarla como ella se lo merecía. Y si era sincera, su hermano nunca iba a estar a la altura de Hermione; ella era calmada, directa, con metas claras y prefería un buen libro antes que un alborotado juego de quidditch. Según Ginny, Hermione necesitaba de alguien que alborotara su vida, pero que la entendiera, que fuera tan calmo como ella pero que con solo un beso la hiciera olvidar de todos sus males así como Harry cuando sus labios se tocaban tímidamente, no importaban sus novios pasados, solo el ojiverde lograba que las mariposas se instalaran en su estómago.
Ella solo quería que Hermione fuera feliz
-Quizás…Hermione ya tiene novio y por eso no quiere que le busques pretendiente-dijo Honey mirando a la castaña
-¿Qué? ¿Ahora tu Honey?-exclamó indignada-Por Merlín ¿Qué te hace pensar eso?-
"La otra noche cuando te encontramos con mi madrina, el castigo de hace tres semanas, te ves muy feliz caminando a la clase de papá, casi nunca te vemos regresar de tus clases privadas o si lo haces ya es pasado el toque de queda ¿Qué más? O sí, SOY TU HIJA"
-No tiene nada de malo tener un novio-respondió ella-Lo malo es quedarse solo toda la vida-
Hermione suspiró y miró a Honey con sus ojos maleados idénticos a los que ella poseía, fue por unos segundos; aquel dolor en el pecho se hizo casi insoportable pero pudo soportarlo. Era extraño, pero solo le ocurría cuando miraba a aquella chica de cabellos negros como la noche
-No me quedaré sola, es solo que en estos momentos, mis prioridades son otras-Hermione se levantó-Y si me disculpan, ahora tengo clases de pociones con el profesor Snape-
-¡Que el murciélago no te chupe la sangre Hermione!-exclamó Ginny cuando la vio acercarse al retrato de la dama gorda
"No creo que debas preocuparte por la sangre tía Ginny, creo que a mi padre le interesa chupar otras cosas"
-Y tu Honey… ¿Tienes novio?-
Hermione cortó con cuidado las raíces de acebo que Snape le había pasado, hizo tres largas tiras y las introdujo con cuidado dentro del burbujeante caldero que tenía frente a ella y aquel líquido verdoso comenzó a adoptar un tono anaranjado brillante
-Va bien, señorita Granger-
Se tensó al sentir la respiración de Severus golpeando contra su piel, más aun cuando tomó su mano con cuidado y la ayudó a revolver el contenido de su caldero
-Un poco espesa, debería agregar un poco de sangre de dragón-
-Pero la sangre de…-
-Haga lo que le ordené Granger-susurró
Ella lo hizo; agregó dos pequeñas gotas guiada por las expertas manos de su profesor y luego volvió a revolver
-¿Y bien?-
-Está mejor-dijo ella volteándose a besar su mejilla-Gracias-
-Termina eso luego-
Snape volvió a alejarse de su alumna y la observó trabajar en silencio. Él amaba la cara de concentración que ella colocaba cuando se enfrascaba en la elaboración de cada poción que él le encargaba hacer, en cómo se tomaba su tiempo en sacar perfectamente cada brebaje, en lo rigurosa que era al masar y cortar cada ingrediente, le encantaba ver su cabello esponjarse a causa de los vapores, estaba enamorado de la sonrisa que ella colocaba cuando la poción llegaba a su fase final y ella la enfrascaba para luego entregársela, segura de que estaba elaborada con éxito.
Maldición, él estaba totalmente enamorado de ella.
No es que fuera malo, al contrario, era maravilloso y él ya había dejado de luchar contra sus sentimientos hace bastante tiempo, desde mediados de sexto año supo que ya estaba condenado ante los encantos de la castaña, aquella mujer que lo esperaba cada noche, aquella que no lo juzgo, la única mujer que lo había visto destrozado y que, con cada caricia, con cada toque cuidadoso, había logrado repararlo
"-Yo confió en usted –
-Debo matar a Albus-dijo con pesar-Seré un asesino-
-No, no lo es-dijo ella tomando sus manos-Solo quiere salvarlo de un futuro peor-
-¿Pero quién me salva a mi Granger? ¿Acaso yo no valgo?-
Ella levantó el rostro y lo besó rápidamente, como si solo rozar su piel la quemara
-Yo…yo…-
Él volvió a besarla"
La chica lo había visto de abrazado a sus rodillas ahogando sus ganas de llorar, se le había acercado y con un simple toque, logró derrumbar aquellas murallas que por tanto tiempo había levantado para que nadie las atravesara.
Granger había sido un pilar, y ahora él sabía que si ella se iba de su lado, se derrumbaría y nunca más podría volver a empezar
-Está lista-dijo ella acercándose a él y tomando su mano-Ayúdame a embotellarla-
-¿De qué color quedó su poción Granger?-
-De una tonalidad amarrilla, señor-
-¿Claro u oscuro?-
-Claro-
-¿Quedó…?-
-¿Vas a ayudarme a enfrascarla o debo pedir que Slughorn sea mi tutor?-
-Cinco puntos menos por faltarle el respeto a su profesor Granger-
Ella le sacó la lengua y le quitó el cucharon que estaba usando para embotellar la poción. Snape rodó los ojos y fue a buscar otro, algunas veces Hermione era demasiado infantil y él se sentía como un pervertido por estar con ella, pero solo bastaba con que ella apoyara su cabeza en su hombro como estaba ocurriendo en esos instantes para que aquella idea se fuera de su cabeza.
Hermione terminó con aquel caldero y apoyó todo su cuerpo contra el de su maestro; estaba cansada, aquella poción había sido difícil y por algunos minutos pensó que no iba a lograrla, suspiró aliviada cuando Snape le dio el visto bueno. Le gustaba hacer pociones, el suave burbujeo que este tiene al estar al fuego, lo precisión que debía tener al cortar cada ingrediente, la dedicación y el tiempo que necesita cada caldero.
Entendía porque había días en los cuales Severus no subía a comer, cuando uno se dedica a algo que lo apasiona, lo demás no importaba
-Vamos a tomar un café-dijo él-Haz de estar cansada-
-Un poco-dijo ella-Café y paqueques-sugirió
-Déjame adivinar ¿De arándanos?-
-Son mis favoritos-
Él negó con la cabeza antes de llamar a un elfo y le pidió aquellos bocadillos; Hermione se tiró en el sillón y tomó su libro de aritmancia, esperando a que Severus se acercara y leyeran un rato juntos antes de irse a dormir, esa era la rutina últimamente, las clases los dejaban agotados, más si después debían estudiar, corregir, leer y practicar lo de aquel día
-¿Sigues con ese libro?-
-Tengo examen la semana siguiente-dijo ella haciéndole un lado en el pequeño sillón-Debo conseguir un "Excepcional" si no quiero bajar mis calificaciones-
El elfo llegó y dejó el pedido sobre la mesa antes de desaparecer con un suave Puf, desconcentrando a la joven castaña que miró a su profesor bastante ceñuda
-Snape…-
-No empieces Granger-la reprendió-Se lo pedí por favor-
-¿Le diste las gracias?-
-Estaba hablando contigo-le respondió
Ella bufó y metió su cabeza en el libro mientras él sonreía imperceptiblemente, esa era su sabelotodo, la defensora de los elfos, aquella chica de cabellos rizados que defendía los derechos de los olvidados por los demás. Él encontraba de cierta forma cómica la actitud de la chica, aun aunque ella pensaba que estaba haciendo un "bien" otorgando la libertad a esas criaturas tan singulares, muy pocos se lo agradecían, es más, mucho parecían tener miedo de la castaña, tanto, que algunos elfos ni siquiera querían entrar a la torre Gryffindor.
Pero había un pequeño elfo que admiraba a Hermione, se llamaba Tob y era un tanto parecido a Dobby, salvo su voz que era más grave. Él era uno de los únicos elfos libres del castillo y le gustaba velar por "La libertadora" como él le decía
-Deja eso, debes comer-
-Pero…solo me faltan unas páginas y terminaré el libro-
El miró el grosor del libro y se preguntó de dónde diablos sacaba tanto tiempo libre
-Come, después lees-
-Pero…-
-No desperdicies la comida que preparó Tob, si lo haces la pobre criatura se lanzará de la torre de astronomía-
-¡SNAPE!-Dijo ella molesta-No digas esas cosas-
Un fuerte sonido sacudió las aguas que lograban verse a través de la ventana de Snape, ambos habitantes de las mazmorras se levantaron y fueron a presenciar lo que estaba ocurriendo en el exterior. La lluvia agitaba las aguas del lago negro, mientras unas luces blancas iluminaban el oscuro paisaje que entregaba la noche escocesa. Al parecer el invierno ese año iba a ser duro.
Hermione apoyó su mano en el vidrio que estaba encantado para soportar la presión del agua y observó la peculiar vida acuática que habitaba ahí abajo. Los singulares peces nadaban rápidamente a buscar un refugio, al igual que el calamar gigante que nadaba hacia las profundidades para no tener que escuchar aquellos truenos tan ensordecedores
-Mañana no se jugará el partido-dijo Snape detrás de Hermione-Esta es una tormenta muy fea-
-Bueno, mejor para ustedes, Ravenclaw tiene un excelente equipo-
-¿Lo dice una integrante de la casa Gryffindor? ¿Aquella casa que no anotó ni un punto en el primer encuentro y solo ganó porque atrapó la snicht?-
-No fue culpa de Ginny, Ron no atajaba nada-dijo ella defendiendo la honra de su casa-Además, Harry hizo un partido espectacular con esa atrapada, algo que ninguno de los de tu casa podrán hacer-
-Eso lo veremos cuando Gryffindor juegue contra Slytherin-
-Gryffindor siempre gana-lo retó
-Eso ya lo veremos-dijo él cogiéndola entre sus brazos-Come y luego a la cama-
-¿Planeas obligarme?-
-Planeo demostrarte que Slytherin siempre va sobre Gryffindor-besó su cuello-En cualquier campo-
Hermione gimió y le dio más piel que besar
-Eso ya lo veremos-susurró
Escapar de su tía Ginny nunca había sido fácil, ni en su tiempo, ni en este. Nunca había tenido un secreto con ella ya que la pelirroja la veía como una hija más, eran innumerables las veces que se había quedado en su casa junto a Teddy y Victorie pasando el día o quizás la semana con ella. Ginny era igual que su madre, tenía un corazón enorme y podía acoger a cuantos niños llevaran a sus brazos.
Pero al igual que la abuela Molly, era un tanto persistente en algunos puntos, y en este caso no era por dejar los vegetales al otro lado de su plato, Ginny había insistido en sacarle información sobre su novio y ella no tenía ganas de hablar de Teddy. Lo extrañaba. Extrañaba su forma de aparecer de la nada y regalarle una sonrisa, ese trozo de chocolate que siempre guardaba para ella, sus cálidos abrazos en la sala común luego de un atareado día, sus chistes sin gracias y como los colores de su cabello lo delataban con facilidad.
Y si pensaba en Teddy, también lo hacía en Victorie. La joven rubia era su mejor amiga, la chica que le sacaba más de una risa cada día, su cómplice, su aliada, aquella rubia que siempre la despertaba cada vez que se dormía en las clases de la profezorra antes que llegara a su mesón, su compañera de estudios, la sabedora de sus secretos.
Extrañaba su tiempo.
Pero no debía pensar en eso, su giratiempos ya había sido mandado a reparar, ahora solo faltaba esperar.
Comenzó a sacar cuentas, estaba a mediados de Octubre, en Noviembre su madre debía tener un mes de embarazo…un escalofrió recorrió su espalda, el tan solo pensar que en esos momentos sus padres…
-AHHHH, NO QUIERO SABER TANTO-Dijo tirándose en la alfombra-Son estos los momentos donde necesito que Vic me diga una de sus locuras-
-¿Como aquel momento lesbiano en el cual te dijo que si había una versión hombre de ti, ella ya sería tu pareja?-
Honey levantó la vista y le sonrió al reflejo de su hermano.
Trey estaba de brazos cruzados y sonriéndole con una mirada de autosuficiencia, una mueca idéntica a su padre. Quizás aquel chico tenía muchos de los rasgos de su madre, pero el color de pelo y de los ojos era el vivo reflejo de los genes Snape; también ese aire arrogante y soberbia propia de un Slytherin pero ¿Qué más iba a esperar? Él era Terrance Snape
-Me debes una, prácticamente te he conseguido pareja-
Él rió, y se arrodilló en el piso del espejo para estar más o menos a la altura de Honey. Trey era tan alto como su padre y por eso, la cabeza de Honey con suerte le llegaba al mentón
-¿Sabes? Es aburrido estar aquí ¿Cuánto falta para saber toda la verdad y estar afuera? No es divertido estar encerrado en este espejo-
-No lo sé Trey, si tan solo papá me hubiera dado una pista…pero el muy bastardo no me dijo nada-
-Papá es un hueso duro de roer, todavía me sorprende que mamá haya podido derribar su coraza-
-Créeme, es un bastardo en clases-
-¿O tú eres un sabihonda enana?-
-¡No me digas enana!-
Ambos rieron ante aquella pequeña pelea; tal vez no podían tocarse, tal vez aquello era solo una ilusión, pero para Honey esa situación le daba fuerzas para seguir adelante. Además, hablar con Trey era divertido
-¿Qué crees que están haciendo mamá y papá?-
-Haciéndonos-dijo Honey.
Trey cerró los ojos y su cuerpo tembló completamente mientras su melliza reía ante la reacción de su hermano mayor
-Imagen mental no deseada-declaró
-Dímelo a mí, la otra vez a papá se le olvidó el muffliato-
-Bueno, ahora sabemos porque mamá se embarazó tan joven, papá no tenía necesariamente su "cabeza" sobre los hombros-
-¡MALDICIÓN TERRANCE JOHN SNAPE! ¡NO QUERIA SABER TANTO!-
-Tu empezaste Honey Eileen-dijo él, siguiéndole el juego-Por tu culpa no tendré lindos sueños con Victorie-
-Perver…-
Pero la voz de Honey se calló cuando un trueno resonó por toda la sala de los menesteres. La chica se puso pálida y se acercó más al espejo, buscando inconscientemente el calor de aquella imagen, pero lo único que obtuvo fue el frio del vidrio
-Trey…-
-Honey-respondió el muchacho-¿También le tienes miedo a los truenos?-
-¿Tu…?-
-Si-respondió él-Por alguna extraña razón…-
-Te asustan-concluyó ella
Otro fuerte trueno sacudió la atmosfera y Honey no pudo evitar soltar un gritito de pánico.
Ella aborrecía los truenos desde que tenía uso y razón de conciencia, no sabía la causa, solo sabía que sin los brazos de su padre o Teddy, se sentía desprotegida aquella noche
-Trey…-dijo ella tomando sus rodillas-Tengo miedo-
-No pasa nada, vuelve a la sala común-
-Pero, yo…no, quiero quedarme aquí, al menos estas tú-
-Honey, ve a tu sala común-
-No-
Otro trueno y Honey se tapó sus oídos, intentando callar el ruido exterior que de igual formas, entraba por sus ductos auditivos
-Vete Honey, debes dormir, mañana ya habrá pasado-
La lluvia comenzó a arremeter con fuerza contra las ventanas, aquello parecía diluvio lo cual asustaba todavía más a la joven de cabellos negros. Ella sabía que aquello era un fenómeno natural causado por las diferencias de cargas eléctricas que había entre las corrientes de aires que viajaban por el cielo, conocía su origen ¿Por qué temerle? Era algo ilógico y se lo recriminaba a cada segundo.
Pero no podía evitarlo.
"Corrió con los ojos llorosos hasta la cama de su padre y se metió entre las oscuras cobijas de que lo cubrían
-¿Pero qué…?-
-Papi…está…está-dijo ella acurrucándose contra el pecho de su progenitor-Hay truenos-
-¿Tienes miedo?-ella afirmó con su cabeza-No pasa nada Honey-
-No me gustan-
-Es algo natural-la abrasó, intentando calmar a la pequeña niña de cuatro años que temblaba de miedo en su cama-Todo va a estar bien-
-Pero…pero…-
-Honey Eileen Snape, estoy aquí…no me iré-
Ella creía a en su padre, pero por las dudas se aferró a su polera negra con fuerza.
Severus tocó el cabello de su hija y fue meciéndola hasta que la respiración de esta fue más calma y ambos lograron dormir.
OoOoOoOoOoOoOoO
Victorie y ella estaban terminando su tarea de Encantamientos, ambas habían adelantado los deberes para así tener las vacaciones de navidad libres de cualquier deber. La joven Weasley se acercó a la ventana y la llamó para que pudiera ver el paisaje.
Todo el cielo estaba cubierto con nubes negras, nubes amenazantes
-Habrán…¿Habrán truenos?-dijo ella bastante temerosa
-Espero que no-dijo la rubia-Ya sé lo mucho que te asustan Honey-
Ambas jóvenes volvieron a fijar sus ojos en las nubes por un tiempo indeterminado hasta que sus pronósticos fueron cumplidos. Una luz iluminó todo Hogwarts, provocando que de los labios de la joven Snape saliera un grito de pánico
-Honey-dijo Victorie tomando la mano de su amiga-Tranquila, no es nada-
-Vic…-
-Vamos a tu habitación, yo me quedaré contigo…-
-Ve por una manta Vic-
La voz del capitán del equipo de quidditch resonó en la sala común. Teddy Lupin había dejado sus libros de estudios botados y ahora se encontraba de manera protectora al lado de Honey
-Vamos Vic, tráela-
La rubia sonrió y subió las escaleras
-Teddy…-
-Hey Honey-dijo él limpiando sus lágrimas-Tranquila, no dejaré que te pase nada ¿Ok?-
-Aquí esta lo que pidió capitán-
-Gracias Vic-
Él joven de cabellos azueles recostó a Honey sobre su pecho y la cubrió con las mantas. Teddy abrazó con fuerza su cuerpo, brindándole el calor y seguridad que necesitaba en esos momentos.
Ya no era una niña asustadiza de cuatro años que iba llorando y se metía a la cama de su padre, ella era una joven de dieciséis años que tenía un novio maravilloso
-Te quiero-dijo Teddy-Duerme, mañana tienes examen con tu padre y no quieres estar cansada para darlo-"
No importaba si tenía cuatro o dieseis años, si era en aquel tiempo o en este, ella necesitaba de alguien para poder pasar la noche, y era vergonzoso ¡POR MERLIN ELLA ERA CASI UNA ADULTA! ¡YA ERA MAYOR DE EDAD! Pero unos truenos acababan con su valentía Gryffindor.
Otro halo de luz se coló por la ventana y el ruido no se hizo esperar, así como tampoco el grito de Honey
-Honey, mírame…ve a la sala común-
-No…no…yo no…-
Fue algo raro.
Era como abrazar a Nick casi decapitado.
Los brazos de su mellizo le daban las fuerzas necesarias para levantarse y salir corriendo de ahí; era algo más bien psicológico, ella sabía que aquel contacto era imposible pero…no dejaba de sentirse real
-Vete-
Ella obedeció y salió corriendo tan rápido como le dieron sus piernas. Los truenos seguían resonando pero a Honey no le importaron, lo único que quería era meterse a su cama y que aquello terminara.
La señora gorda no le pidió la contraseña, quizás porque vio su rostro de desesperación o simplemente porque no lograba escuchar por la potencia de los truenos, pero una vez que Honey estuvo adentro, un cálido pecho impactó contra ella
-Yo…-
-¿Estas bien Honey?-
Los ojos de Harry se agrandaron al ver la desesperación en aquellos ojos que tanto le recordaban a los de su mejor amiga e hizo algo por instinto, como si de Hermione se tratara.
El calor de su tío Harry se sentía bien, era como estar en casa. Se aferró a él y dejó que su respiración se tranquilizara
-¿Estas mejor?-
-Si-dijo ella aspirado el aroma de Harry, aquel que conocía muy bien-Solo mmmm, le tengo miedo a…los truenos-
Harry sonrió
-Estaré contigo toda la noche si lo crees necesario, llamaré a Ginny si es que quieres irte a tu cuarto-
Ella sonrió. No estaba sola, tenía a sus tíos.
Severus se dejó caer agotado sobre el cuerpo de su alumna, pero al menos le había demostrado que Slytherin siempre ganaba cuando "jugaba" contra Gryffindor
-No importa lo que digas, Gryffindor siempre gana-susurró ella contra el cuello de Snape
-¿Acaso debo demostrarte otra vez que aquello no es verdad?-
Ella rió
-Quizás si…quizás no-murmuró abrazando el pecho de su pareja al sentir el trueno
-¿Tienes miedo?-
-No es eso…es solo que…-No podía decirle aquello a Severus, que cada vez que el sonido de aquellos destellos resonaba su pecho se contraía dolorosamente, él pensaría que algo salió más y se lo recriminaría por días y días-No los escuché en todo este rato-
-Bueno…normal para alguien que es tan escandalosa-
Ella lo golpeó.
Pero él sabía que no era eso lo que quería decirle, era algo más. Era lo mismo que él estaba guardando desde el principio del curso. No podía decirle a Hermione que le dolía el pecho cada vez que veía a Burton, así como tampoco podía decirle sobre esa opresión que sintió cuando le estaba haciendo el amor.
No y no, él podía arruinarlo todo. No debía hacerle caso a ese dolor cada vez que la veía caminar al lado de su castaña, tampoco debía hacer caso a esos celos mal infundado que sentía cada vez que Malfoy o Weasley coqueteaban con ella. Y tampoco debía hacer caso a esa voz en su cabeza que le decía que ahí había gato encerrado.
Bueno, quizás si debía hacerles caso, pero no ahora, cuando tenía a Hermione a su lado. Aquello podía esperar hasta mañana.
ESPERO QUE LES GUSTE, AHORA VOLVERÉ A PUBLICAR EL FIN DE SEMANA…NO SÉ SI PERIODICAMENTE, PERO SI…EL FIN DE SEMANA
DEJEN SUS OPINIONES AQUÍ ABAJITO
UN BESASO CON SABOR A CEREZAS (JODER YA NO QUEDAN) Y NOS LEEMOS PRONTO
XERXES ELI
