BAJEN SUS VARITAS, QUE HE RESUCITADO… A LA TERCERA SEMANA(?) JAJAJA NO ME MATEN

CAPITULO 15

Era una sensación extraña, era como intentar digerir los guisos que su tío Harry preparaba con tanto esfuerzo cuando su tía Ginny debía ir a cubrir alguna noticia deportiva. Su esófago se había cerrado pero de igual forma, su bilis estaba pujando por salir hacia el exterior. Aquel beso era más que asqueroso, era más que repulsivo, pero no podía apartarlo, aquel bastardo tenía más fuerza de la que aparentaba.

Intentó empujarlo pero aquella zanahoria con patas no entendió el significado de su acción y la apretó con más fuerza, tanta, que Honey pudo percibir su aroma corporal, una fragancia que no se le hacía nada de agradable, no luego de pesar una larga temporada entre dos fuertes brazos con una suave esencia a chocolate amargo

-Honey…-murmuró Ron contra sus labios-Eres igual a ella…-

Intentó empujarlo una vez más pero fue imposible. Se sentía impotente, se sentía inútil, ni siquiera podía sacar su varita que estaba entre medio de su túnica ya que sus brazos estaban aprisionados entre los de ese maldito desperdicios de genes Weasley. Odiaba ser una debilucha en estos momentos

-Hon…-

-¡SUELTALA!-

El cuerpo de aquel pelirrojo fue removido con gran brusquedad y Honey vio sorprendida como los ojos verdes de su tío Harry miraban de una forma que ella nunca antes pensó ver en aquellas esmeraldas. Harry Potter miraba con verdadero odio a Ronald Weasley

-¿Pero que pasa contigo Harry?-

-No, ¿Qué pasa contigo Ronald?-dijo molesto-Ya te he dicho que no te acerques de esa manera a Hermione-

-Ella no es Hermione-

-Sé muy bien quien es-dijo en un tono frio-Y sé muy bien el porqué la besaste, ¡SUPERALO DE UNA VEZ RON!-

Los colores se apoderan del rostro que aquel pelirrojo y en menos de un segundo, la punta de su varita estaba apuntando al pecho de su mejor amigo. Fue un acto reflejo sacar la suya, pero la mano de su tío impidió que ella cometiera un error

-Ron, baja la varita-

-Para ti es muy fácil decirlo ¿No?-dijo Ron-Siempre tú Harry, ¡siempre has sido tú! CLARO, COMO ERES EL ELEGIDO-

-¡RON YA CALLATE!-

-NO ME VOY A CALLAR-Exclamó-Pensé que este año iba a ser distinto, en serio lo pensé pero…pero todo vuelve a girar a tu alrededor...la prensa, el ministerio, mi familia ¡HASTA HERMIONE! ¡TU Y SOLO TU CONOCIAS DONDE ESTABA VIVIENDO!-

-¡ELLA QUERIA ESTAR SOLA!-

-¡PERO TU SABES QUE ELLA A MI ME GUSTA!-

-¡PERO TU NO LE GUSTAS A HERMIONE!-Dijo molesto-¡ENTIENDELO DE UNA MALDITA VEZ!-

-¡CLARO, PORQUE SIEMPRE HAS SIDO TU! ¡TU, TU Y TU! ¡POR ESO SE QUEDARON SOLOS BUSCANDO ESAS MALDITAS COSAS! ¿PENSASTE QUE ME CREI ESO QUE SOLO SON AMIGOS? DEJAME DECIRTE HARRY QUE NO SOY TONTO-

-¡ELLA ES COMO MI HERMANA!-

-¡GINNY TAMBIEN LO ERA Y FIJATE QUE TE LA PASAS MUY BIEN CON ELLA!-

-¡YA ME HARTASTE!-

Harry se acercó velozmente hacia Ron y, en menos de un segundo su puño había hecho impacto contra el rostro de su mejor amigo. Nunca pensó verlo así, nunca creyó que él le fuera decir semejantes mentiras, la única vez fue cuando la energía negativa del horrocrux pero ahora…los celos no eran motivos suficientes para actuar de esa manera tan idiota.

Esquivó un golpe de Ron justo a tiempo, pero no pudo evitar que este lo tomara del cuello se su camisa y lo empujara contra la pared más cercana

-¡SUELTAME RON!-

-¡NO, TU EMPEZASTE, TU TE METISTE!-

-¡SOLO DEFENDIA A HONEY!-Dijo Harry moviendo sus piernas y buscando oxigeno

La risa que salió de los labios de Ron congeló la sangre de Harry más rápido que cualquier hielo del mundo. Aquella risa se asemejaba bastante a la de Lord Voldemort y, por unos segundos, Harry tuvo miedo de que una pequeña parte de aquel instrumento de magia negra, se hubiera adherido a la esencia de su amigo

-Ron…suel…ta…me…yo no…-

Pero Ron no respondía, lo miraba de forma extraña y su sonrisa era verdaderamente espeluznante

-¡TE A DICHO QUE LO SOLTARAS! ¡CONFUNDUS!-

El hechizo dio en el centro del pecho de aquel pelirrojo. Ron soltó a Harry y el cuerpo del pelinegro se dejó ir hacia el piso con toda la gracia que tiene un saco de patatas al impactar contra el piso. Harry abrió la boca varias veces intentando recuperar el aire perdido ante aquella violenta acción de su amigo, pero en cuanto su respiración comenzaba a normalizarse, unos finos y delicados dedos tocaron su rostro, levantó su mirada para encontrarse con aquellos ojos maleados que denotaban preocupación

-¿Estas bien?-dijo Honey revisando su cuello-¿Te duele algo?-

-No yo estoy…-pero Harry no alcanzó a terminar aquella frase, sus ojos se agrandaron y sus brazos atrajeron el frágil y delicado cuerpo de Honey al suyo. La pegó a su pecho y cubrió lo que más pudo a esa chica que tanto le recordaba a su mejor amiga. Si alguien iba a recibir ese hechizo, seria él

-¡Protego!-

Honey se abrazó al pecho de su tío esperando lo peor, pero la voz firme de su padre la hizo abrir sus ojos con infinita sorpresa. Aquel hechizo protector había sido lanzado por él y ahora, se acercaba rápidamente hacia aquella zanahoria con patas que lo miraba con infinito odio

-Señor Weasley ¿Me puede explicar porque atacó al señor Potter y a la señorita Burton?-

-¡Ella me atacó primero!-dijo Ron-¡ME LANZÓ UN CONFUNDUS!-

-¡Y USTED UN REDUCTO!-Le gritó-Por si no lo sabía Weasley, aquel hechizo puede ser letal en las personas, pero claro tratándose de usted-

-Ellos me atacaron primero-dijo rabioso-¡MIRE! ¡HARRY ME HA ROTO LA NARIZ!-

Severus levantó una ceja y luego observó a ambos pelinegros que sabían abrazados en el suelo, ¿Qué había impulsado a Potter a romperle la nariz a su mejor amigo? Y la pregunta del millón ¿Qué tenía que ver Burton en ese asunto? "¿Y lo preguntas?" Dijo su conciencia.

La respuesta era más que obvia. Tan obvia que si no fuera porque era Potter, le hubiera dado 100 puntos a su casa. Aunque fuera a la casa de Gryffindor

-Él estaba besando a Honey a la fuerza-dijo Harry mirando con desprecio a Ron-Y yo no lo iba a permitir-

-Nadie te llamó Harry-dijo Ron acercándose al ojiverde-Lo que pase entre ella y yo…-

-¡ENTRE TU Y YO NUNCA PASARÁ NADA! Excepto que por tu cuerpo pasé el tren que pienso echarte encima Weasley-

Severus levantó una ceja y contuvo las ganas que tenia de reírse, no iba a hacerlo delante de dos, bueno tres Gryffindor, menos delante de uno que estaba a punto de lanzarse sobre los otros. Tomó a Weasley por los hombros antes de que volviera a levantar su varita y apuntara a ambos jóvenes que ahora escondían sus rostros entre sus túnicas

-¡SUELTEME MURCIELAGO AMARGADO Y…!-

-¿Qué está pasando aquí?-

Minerva bajó luego de escuchar el ruido de un cristal romperse, pensaba encontrar a jóvenes de primero haciendo tales travesuras, no a tres jóvenes de más de dieciocho años y a uno de sus maestros sujetando a uno de estos por los hombros

-Minerva-Dijo Severus mientras Weasley intentaba zafarse-El señor Weasley ha intentado hechizar a Potter y Burton-

-NO ES CIERTO…FUERON ELLOS LOS QUE…-

-¡SILENCIO!-Dijo Minerva bastante enojada-Señor Weasley acompáñeme a mi oficina-

-Pero…-

-Sin peros-

Ron protestó entre los brazos de Snape, moviéndose de un lado hacia otro sin éxito alguno. Lo único que consiguió fue una llevada gratis por parte de su maestro de Defensa hacia las escaleras de mármol que conectaban al despacho de la directora

-Guarde esas energías para explicarle el porque de su comportamiento a McGonagall, señor Weasley-dijo Snape soltando al pelirrojo-Espero que tenga una buena explicacion-

-Andando señor Weasley-apremió McGonagall-Tenemos varios temas que conversar-

No hubo más protestas una vez que las escaleras empezaron a girar, al menos no audibles para los tres pelinegros que en ese instante, se observaban con infinito interés.

Honey fue la primera en romper el silencio y sin que nadie se lo esperara, se acercó hacia su padre y lo abrazó. No le importaba que él no le respondiera ese simple gesto, tampoco que su tío Harry la estuviera mirando de una forma extraña.

Ella necesitaba hacerlo.

Necesitaba sentir una vez más, la calidez y seguridad que solo los brazos de su padre le brindaban, sentir ese olor de pergaminos, tinta y sándalo mezclados perfectamente. Aquella sensación era como estar en su tiempo, con sus amigos, con su familia.

Era lo mejor del mundo.

Era extraño. Su corazón latía a una velocidad realmente rápida y esa sensación en el pecho se había intensificado al punto de dejarlo sin la capacidad de respirar. Pero no quería que se acabara. Burton lo hacía sentir de una forma tan extraña…era como un instinto que debía esconder, él tenía la necesidad de protegerla, necesitaba saber cómo estaba, que hacía, donde iba; de igual forma era necesario molestarla, llamarle la atención, ponerla firme.

¿Qué le pasaba con esa mocosa?

No podía decir que sentía todas esas cosas porque ella se asemejaba a su castaña, no, aquellos sentimientos que sentía hacia Hermione y hacia esta chica eran totalmente diferentes. Hermione le provocaba eso y más…mucho más, de ella nacía la necesidad la sensación de soledad cuando no lograba verla, la pena al hacerla enfadar, la felicidad al ver su sonrisa, la lujuria al verla tendida en su cama, pero por sobre todo, el amor que sentía por aquella Gryffindor de cabellos castaños recorría cada célula de su cuerpo.

No, no era lo mismo. Aunque ambas sensaciones eran igual de agradables.

-Gracias pa…profesor Snape-corrigió inmediatamente Honey al caer en cuenta que aquel Hogwarts no era el Hogwarts de su tiempo.

Snape miró con atención a la joven que ahora se apartaba de su cuerpo con infinita vergüenza. Las mejillas de Burton se tiñeron de rojo y su cabello negro enmarcaba su rostro como si fueran dos cascadas de agua negra. De cierta manera, la encontró tierna y dulce, por primera vez, aquella chica le hacía honor a su nombre

-Será mejor que no vuelva a hacer eso, señorita Burton-dijo en un tono frio, aunque su conciencia le gritara que era un idiota por apartar de aquella forma a la joven Gryffindor-No sé qué trato tendrán en esa escuelita francesa, pero aquí los alumnos no tienen esos acercamientos a sus maestros, a menos claro, que se refiera a Hagrid, pero yo no soy él, así le sugiero que no vuelva a acercase de esa manera a mi persona-

Y con paso decidido, le dio la espalda a ambos Gryffindor no sin antes decirle a Harry

-Potter, diez puntos menos por pelear a lo muggle-

Honey sonrió, ese era su padre.

OoOoOoOoOoOoOoO

-¡¿QUE RON HIZO QUE?!-exclamó Ginny Weasley con tanta fuerza que la mitad de la sala común se volteó a observarla

-Shhhh Ginny baja la voz-dijo Harry intentando calmar a su novia-No lo digas tan alto-

-Oh yo…lo siento en verdad, pero…no lo puedo creer-

-Pues créelo y si no fuera por Snape…-

-¿Snape?-dijo Neville confundido

-Sí, Snape-repitió Harry-Ron nos hubiera hechizado-

Tres pares de ojos se posaron sobre Harry y Honey buscando más respuestas, todas y cada una de ellas relacionadas con lo que había pasado hace tan solo treinta minutos atrás.

Habían llegado luego de que Snape le quitara los puntos a Harry, el cual no se había percatado que mantenía marcas de los dedos de su mejor amigo en el cuello. Fue Hermione quien las había visualizado y fue ella quien había empezado con el interrogatorio.

Asco fue su primera reacción, luego ira y por último, indignación.

Ronald Weasley la había profanado al besar a Honey pensando que era ella. Aquello iba a ser algo difícil de olvidar y perdonar.

En cierta forma, se sentía culpable de lo sucedido, ella sabía desde mediados de sexto año que Ron la veía de otra forma no tan "pura", ella sabía que uno de sus amigos se había percatado de que ella era un mujer y que, como toda mujer, había desarrollado ciertos "atributos" que algunos hombres encontraban interesantes.

En un principio, ella solo lo atribuyó a eso, a una simple calentura que Ron mantenía hacia ella y no le dio mayor importancia.

Pero con el pasar del tiempo se dio cuenta de que Ron no mantenía por ella una simple pasión juvenil, lo había pillado más de una vez mirándola de reojo, sonriéndole de la nada solo cuando ella se volteaba a verlo, que sus abrazos duraban más de lo normal cada vez que estos de creaban entre ellos. Hermione se dio cuenta cuando ya era demasiado tarde que su amigo se había enamorado de ella. Por un lado, sentía pena por el pelirrojo de su amigo, sus sentimientos nunca iban a ser correspondidos porque su corazón ya estaba ocupado por otra persona, un hombre de mirada oscura y penetrante y con una lengua tan bípeda y venenosa como el animal que representaba la casa de la cual él era jefe, mientras que la otra mitad del sentimiento era de enojo hacia Ronald Weasley; rabia porque cuando ella quiso darle una oportunidad en cuarto año, él salió con la frase "¿Eres una chica?" El orgullo femenino de Hermione se había quebrado en varios trozos solo por esas tres palabras.

Pero ahora…oh, ahora ese enojo no era nada comparado con la ira que recorría su cuerpo

-Ron…-dijo con desprecio la castaña mientras sostenía con fuerza su varita en la mano derecha

Y como si de una invocación se tratara, el pelirrojo apareció por el retrato de la Dama Gorda. Traía una cara de pocos amigos, señal de que McGonagall se había encargado de él.

Los cinco Gryffindor lo observaron atentamente mientras este avanzaba sin siquiera detenerse a mirarlos

-¿Ron?-llamó Neville, pero no hubo respuesta-Oye Ron…-

-No me hablen-siseó-No quiero saber nada de nadie-

-Oh, claro, muy lindo Weasley, me fuerzas a besarte y luego la victima eres tú-

-TU TE CALLAS BURTON-Dijo sacando la varita-No me hagas hechizarte-

-Quiero ver que lo hagas, cobarde-

Ron levantó su varita, pero segundo después esta salía volando por los aires gracias al rápido accionar de Ginny

-¡YA BASTA RONALD WEASLEY!-Sentenció la más pequeña de los Weasley-Compórtate como el adulto que se supones que eres-

-¡TODO ES SU CULPA!-Exclamó-¡MCGONAGALL ME PROHIBIÓ IR A HOGSMADE, JUGAR QUIDDICHT, ME REMOVIÓ DE MI PUESTO DE PREFECTO!-Dijo lleno de ira-TODO POR UN SIMPLE BESO A ESA PUTA DE…-

El golpe fue seco y resonó por todo el lugar. Los ojos de los espectadores de aquella pequeña pelea quedaron asombrados de la velocidad con la cual Hermione Granger se había levantado y había impactado la palma de su mano en la mejilla de su amigo. Aquello iba a dejar una marca muy fea en unas cuantas horas más, eso era más que evidente

-Hermione…-

-No me hables-dijo ella con rabia-Lo que has hecho no tiene nombre-

-¡NI QUE LA HUBIERA MATADO!-

-¡MATASTE MI CONFIANZA RONALD WEASLEY!-Reclamó-¡¿O ACASO ME VAS A NEGAR QUE MIENTRAS LA BESABAS NO PESANBAS EN MÍ?!-

Silencio, uno demasiado incómodo para una sala común acostumbrada al bullicio

-Hermione, tu sabes que yo…-

-Te odio-dijo ella empujándolo lejos-No te me acerques-

-Hermione, te juro que no volverá a…-

-¡NO!-dijo alejándose y terminando de refugiarse en los brazos de Neville-Ya no quiero verte Ronald Weasley-

-¡NO HICE NADA CONTRA TÍ!-

-¡SE LO HICISTE A HONEY, QUE ES LO MISMO!-

Ron intentó acercarse una vez más, pero esta vez fue Honey quien lo alejó con una muy "sutil" patada en sus partes

-Vete si no quieres otra-dijo con voz fría y lenta, igual que si padre-¡VETE!-

Agachado, humillado y con una ira creciente dentro de sí, Ronald Weasley subió por las escaleras que conducía hacia el dormitorio de los chicos. Mientras que en la sala común, todos vieron como las lágrimas surcaban el rostro de su prefecta.

No podía creerlo, había perdido a uno de sus amigos

-Yo…quiero estar sola-dijo con voz entrecortada.

Nadie dijo nada cuando Hermione Granger salió corriendo hacia su habitación ni mucho menos cuando Ginny Weasley y Honey Burton salían tras ella.

OoOoOoOoOoOoOoO

La nieve blanca, el aroma a jengibre en el aire, las chimeneas encendidas y la gente más feliz de lo usual, nadie dudaba que Diciembre había llegado y con ello, la primera salida al pueblo para los alumnos que cursaban tercero o superior. Los Gryffindor habían logrado sacar a Hermione de su encierro luego de la discusión con Ron, alegando que no era su culpa que aquel pelirrojo no tuviera una pizca de cerebro y usando como arma secreta que pasarían a una librería, oferta que la castaña no pudo rechazar

-Hoy veré a Teddy-dijo Harry a medio camino de "Las Tres Escobas"-Andrómeda anda en el pueblo, me escribió la semana pasada y acordamos vernos-

El corazón de Honey latió con una fuerza increíble, iba a ver a Teddy, su Teddy

-Teddy es el ahijado de Harry-explicó Luna-Es el hijo de uno de nuestros ex profesores…el profesor Lupin…-la rubia miró la nieve-Es una pena que no lo conociste, era un buen hombre-

-Era uno de los mejores hombres que me ha tocado conocer-sentenció Harry-Era de los mejores amigos de mi padre y gracias a él, aprendí mucho…es lo mínimo que puedo hacer por él, cuidar de su hijo-

-Y Tonks…-dijo la pelirroja

-Tonks era una mujer grandiosa-dijo mirando al cielo-Debiste conocerla Honey, nunca podías estar triste su lado, de una u otra ella te sacaba una sonrisa…solo espero ser lo suficientemente bueno como padrino, no quiero que Teddy sienta que está solo en este mundo-

Honey le sonrió a aquel hombre de cabellos negros alborotados. Si tan solo supiera cuan feliz era Teddy al estar a su lado, en la forma en que sus ojos brillaban al hablar de él y de proclamar que tenía el mejor padrino de todo el mundo.

Teddy veía a Harry como una figura paterna.

Y no era porque había olvidado a los suyos, no claro que no, tenía muy claro que la vida de sus padres fue arrebatada de la forma más cruel posible y que ellos nunca quisieron dejarlo huérfano, conocía al derecho y al revés la historia de amor entre ellos y como todos sus planes a fututo fueron truncados por aquella guerra. Teddy amaba a sus padres con todo su corazón.

Pero el hombre que le enseñó a ser como era, el que le enseñó a caminar y a montar su primera escoba, el que lo acompañaba cada año a la estación junto a su abuela, era Harry

-No te preocupes, de seguro y será un excelente padrino-dijo sinceramente-Eres una gran persona-

-Gracias Honey-respondió con las mejillas coloradas de frio y de vergüenza

Al llegar al local, pidieron sus típicas bebidas, una cerveza de mantequilla para cada uno y algunos pasteles de calabaza para hacer mucho más agradable la tarde

-¿La cerveza con jengibre?-

-¡Para mí!-

Cuatro pares de ojos se voltearon a ver las manos levantadas y las caras de sorpresas que mantenían Hermione y Honey al darse cuenta que ambas habían pedido el mismo tipo de bebida. Sonrieron al mismo tiempo cuando cada una recibió su orden y rieron al unísono al ver la cara de perplejidad de sus amigos

-Oh, vamos, es solo una coincidencia-

-Solo a ustedes les gusta la cerveza con esa cosa-dijo Ginny a modo de broma-¡SI PARECEN HERMANAS!-

Las mejillas de Honey se enrojecieron, hermanas no, madre e hija si…pero su tía Ginny estaba bastante cerca

-Hay más gente que le gusta su cerveza con jengibre por ejemplo ah…mmm…Parvati-dijo Hermione

-¿Enserio? La última vez escuché que era alérgica-dijo Neville, quien recibió una patada de parte de Hermione por debajo de la mesa-¡Auch!-

-Eso te pasa por arruinar mi defensa-

Todos rieron, incluyendo el pequeño de cabellos azueles que iba corriendo en dirección al joven de cabellos negros sentado a la orilla de la mesa

-¡ADY!-Exclamó Teddy Lupin al ver a su padrino-¡ADY, ADY!-

-Yo igual te extrañé Teddy…-dijo Harry alzando al pequeño de un poco más de un año-Yo igual-

El corazón de Honey se recogió al ver a Teddy en aquella edad.

Sus cabellos azules desordenados, su pequeña sonrisa y aquellos ojos bondadosos de color indefinido. Era un niño adorable y realmente tierno, más aun cuando abrazaba a Harry con esa torpeza infantil que caracteriza a cualquier niño de su edad.

Aquel niño tierno y sonriente se convertiría en un joven ello de energía, positivo y realmente apuesto, un cazador habilidoso y un futuro amante de las clases de DCAO, no porque si le iba bien en la materia podría llegar a ganarse al suegro (la única forma de hacerlo era fingiendo ser homosexual) si no porque al igual que su padrino, quería ser Auror y seguir los pasos de su madre

-¡Ted Remus Lupin!-Exclamó Andromeda Tonks llegando a la mesa donde estaban los jóvenes-¿Cuántas veces te he dicho que no te sueltes de mi mano?-

El pequeño niño cambió sus cabellos a un verde pálido y escondió su carita en el cuello de su padrino antes de susurrar un pequeño "Lo ieto"

-No te enojes con él Dromeda…solo estaba emocionado por verme-

-A estado así toda la semana, solo quería ver a "Ady"-dijo con una sonrisita-Y ahora que está con su "Ady" es un niño bueno-

-Siempre es un niño bueno ¿No es así Teddy?-

-Si-dijo tímidamente mientras sacaba lentamente su cabeza de aquel escondite para mirar a los presentes.

Solo bastaron uno segundos para que los pequeños y dulces ojos de Teddy hicieran contacto con ella. El pequeño la quedó mirando y cuando Honey le sonrió, sus cabellos adoptaron el típico color que Teddy colocaba cuando se ponía nervioso frente a ella. Rojo. El rojo estaba dedicado única y exclusivamente para Honey. Y no era como el que tenía su tía Ginny o alguno de los otros Weasley, este rojo era como el color de la sangre que bombeaba el corazón.

Y a ella se le antojó demasiado tierno que, aun de niño, Teddy colocara aquel color solo al verla

-¿Y aquella joven es…?-

-Honey, mi nombre es Honey Burton-dijo mirando a la abuela de Teddy

-Ony-repitió el pequeño

Honey le sonrió

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Él iba caminado por los pasillos desolados del colegio, de cierta manera agradecido que el mar de hormonas se hubiera largado, estaba cansado de encontrar a los alumnos con metiendo sus lenguas hasta la campañilla del otro solo porque habían caído bajo el muérdago accidentalmente. Aunque ese año, los "accidentes" con esa planta que Filius encantaba eran muchos para su gusto.

Dio la vuelta por uno de los pasillos y para su "sorpresa" encontró a dos Hufflepuff compartiendo saliva en medio del camino

-Pullman y Smith ¡10 puntos menos cada uno!-exclamó separándolos con un movimiento de la varita-Y ahora ¡Vayan a su sala común!-

No tardaron ni tres segundos en salir corriendo a todo lo que sus piernas daban, no querían perder más puntos así como tampoco querían estar cerca de Snape cuando andaba con ese humor de un cola cuerno

-Mocosos hormonados buenos para nada…insolentes sin…-

-¡Snape!-

¡BENDITA SEA SU SUERTE! ¿Qué más podía salir mal hoy?

-¿Qué quiere Perfitt?-dijo con voz seria y sin ninguna amabilidad

-Pensé que quizás, un paseo por el pueblo te haría bien…estas muy tenso últimamente-

-No soy su perro para que me saque a pasear-dijo amargamente-Y si estoy tenso, no le interesa-

-Tu sabes que mi despacho siempre estará abierto si es que necesitas…"relajarte"-dijo con voz lenta y sensual

Severus levantó una ceja y la fulminó con la mirada como si fuera un mocoso de primer año. Mentalmente contó hasta diez y se recordó que aquella fulana era una mujer y que él nunca le pondría la mano encima a una mujer a menos que fuera para acariciarla como se lo merecía…

Aunque la caricia con la silla en el rostro en estos momentos no sonaba tan mal…

-Veo que te quedaste pensando-

Cuando volvió a la realidad, el cuerpo de Perfitt estaba sobre el suyo de una manera que no era nada prudente estando en un colegio. Los senos descomunales de esa mujer se pegaban de una forma asquerosa al pecho del maestro de Defensa y la cadera de esa mujer intentaba rozarse con la entrepierna de Snape

-¿Pero qué mier…?-

-Shhh…yo sé que me deseas-dijo ella acercándose a su boca-No lo niegues-

-Lo único que deseo de usted es lanzarla de la torre de Astronomía-

Ella rió mientras seguía llevando a Snape contra la pared más cercana

-No te hagas Severus, no sabes mentir-

-No estoy mintiendo Perfitt-sentenció, intentando escapar de su agarre huyendo por el lado derecho-Deje de comportase como una alumna hormonada y déjeme en paz, usted me interesa tanto como desayunar una taza de sangre de Dragón-

-Entonces si te intereso, por algo te llaman "El murciélago de las mazmorras"-

-Se lo voy a advertir una última vez Perfitt o me deja en paz o la hechizo-siseó empujándola de su cuerpo

Pero aquel alejamiento nunca ocurrió.

Snape miró a todos los lados hasta encontrar el causante de todos sus males además de la risa retorcida de esa mujer.

Iba a lograr lo que quería. Y de una manera baja y vulgar… y para peor, él había caído.

Abatido y con el sentimiento de culpa recorriendo sus venas, Perfitt logró usurpar su boca cuando él bajó la vista; aquella castaña de ojos grises lo había planeado todo para lograr emboscarlo.

Lo había puesto debajo de un muérdago mágico junto a ella y la única forma de romper el hechizo era besando a la otra persona. Aunque esa persona en esos momentos te diera ganas de vomitar lo comido desde hace un año y quizás más.

-Snape…-jadeó la profesora de Transformaciones mordiendo el labio de su colega de Defensa que estaba estático ante lo sucedido-Snape…-Repitió mordiendo su labio, buscando que él le correspondiera-Severus…-

Fue ese el gatillo, en menos de lo que un joven deletreaba quidditch Perfitt estaba lejos del cuerpo de Severus, caída en el suelo mientras lo miraba con verdadera sorpresa

-¿Pero…?-

-NO…TE ME VUELVAS A…ACERCAR…O DE LO CONTRARIO…OLVIDARÉ DE QUE ES UNA MUJER-Dijo con voz apretada-UN SOLO JUEGO MÁS PERFITT Y HARE DE SU VIDA UN INFIERNO EN VIDA- Y dicho aquello, el profesor de Defensa le dio la espalda y se fue ondeando su capa hasta sus dominios en las mazmorras.

Mientras que, escondido en una de las esquinas de ese pasillo, Ronald Weasley había visto con lujos de detalles la escena que habían protagonizaron sus profesores.

YA NO ME MATEN…ME TARDÉ PERO LLEGUE…TENGO QUE ESTUDIAR

YA SÉ QUE ME HE DEMORADO MUCHO CON ESTE CAP (EN VERDAD QUERIA HACERLO MÁS LARGO PERO MI TIEMPO NO ME LO PERMITE) ESPERO QUE ESTE LES GUSTE Y PORFAVOR DEJEN COMENTARIO u.u AYUDEN A CONSTRUIR ESTA HISTORIA

ESPERO SUBIR CAP ESTA SEMANA (RUEGUEN A SUS DIOSES QUE NO ME PONGAN EXAMENES)

UN BESASO DESDE EL FONDO DE MI ALMA(?) XERXES ELI