Hola *-*, lo se amo esta película, la he visto dos veces en cine y muchas online. La podría ver 17 veces seguidas sin cansarme, al contrario 3
Y llegó el día, Hans bajaba del barco. Llevaba esposadas las manos y era escoltado por soldados de su patria, esto con el fin de evitar que escapara. Caminaba erguido, orgulloso, sin mostrar una pizca de arrepentimiento por lo antes ocurrido, por algo en el era diferente, las ropas que llevaba no era más que simples y comunes prendas de vestir, nada ostentoso y elegante.
Mientras, en el castillo Elsa y Anna tomaban el desayuno, la princesa comía rápido y nada fino parecía desquitarse con la comida, la reina solo miraba de reojo el comportamiento de su hermana. Ella también estaba intranquila, pero era la reina no podía darse el lujo de mostrar su debilidad en ese momento.
-Realmente Anna, la comida no tiene la culpa de tu enojo-dijo la reina serenamente intentando que su hermana dejará eso de una vez.
-Pero ''el'' si, no puedo creer que le des asilo en el castillo cuando intentó quitarte tu corona y matarte, sin olvidar lo que me hizo-dijo Anna alzando la voz, Olaf quien entraba al comedor caminó rápidamente al lado de Elsa, pero ninguna de las hermanas se percató de su presencia, por lo que dio unos ligaros jaloncitos a la falda de la reina.
-Ah, Olaf, lo siento no te había visto-dijo Elsa
-¿quien quería quitarte tu corona?-pregunto inocentemente
-Hans-respondió Anna molesta- ¿lo recuerdas verdad?-pregunto Anna
-Claro que si-dijo molesto el pequeño muñeco-Anna, Elsa yo las protegeré de ese Rufián-Olaf extendió sus brazos hacia los lados para evitar que alguien se dirigiera hacia las hermanas. Eso las conmovió y les sacó una sonrisa.
-Kai, el encargado de los sirvientes apareció en la entrada del comedor
-Su majestad, princesa Anna-dijo el hombre haciendo una reverencia y luego entró- Majestad, el joven Hans, está esperando en el salón principal-caminó hacia la reina pasando por alto a Olaf.
-Bien, voy ahora-dijo Elsa levantándose de la silla para retirarse hacia donde se encontraba el príncipe exiliado. Una ligera curiosidad invadió a Anna, así que se levantó y siguió a su hermana. Olaf al verse olvidado corrió hasta Anna y camino junto a Ella.
Cuando la reina hizo aparición en el salón principal, los guardias que escoltaban al príncipe hicieron una reverencia.
-Pueden quitarle las esposas-ordenó la reina, a lo que los guardias de inmediato efectuaron aquello. Al ver sus manos libres Hans las sacudió, dándose cuenta que aún tenia moretones.
-Su majestad, ésto lo manda el rey de las islas del sur-dijo uno de los soldados dándole una carta
-Gracias pro traerlo hasta aquí-Elsa siquiera miraba al nuevo sirviente, y no es que tuviera rencor, pero un sentimiento de lastima la invadía al ver lo mal que había terminado.
Los guardias dieron una reverencia y se retiraron. Anna se sentía incomoda al darse cuenta en la situación que estaba, pero luego desvió su mirada al hombre de nieve que caminaba hacia Hans. Anna intentó detenerlo pero no pudo acercarse más.
-Kai, de ahora en adelante, enséñale al joven aquí presente todo lo que debe saber sobre los asuntos de la servidumbre, después de que le muestre donde dormirá, dale algo de ropa-
-Si, su majestad, con su permiso-dijo para retirarse el regordete hombre encargado de la servidumbre
-Tengo una duda-le dijo Olaf a Hans, quien solo alzó una ceja, al no entender de que hablaba el muñeco de nieve. -¿Por que querías quitarle la corona a Elsa?, digo de todos modos es una corona de mujer. A menos que te gusten ese tipo de ...-Elsa llenó la boca de Olaf de nieve para evitar que siguiera hablando
-Anna, ¿Por que no van tu y Olaf a ayudar a Kristoff a repartir hielo?-preguntó la reina, dándole a entender a su hermana que se llevará a Olaf, ya que era bastante incomodo tenerlo hablando de cosas como esas.
-Oh, si que buena idea-dijo Anna llevándose a Olaf de la mano
-A si es que Anna se enamoró del repartidor de hielo-dijo con ironía Hans causando que la reina lo viera severamente
-repartidor de hielo oficial de Arrendelle-dijo la reina para defender al hombre que su hermana amaba -Y futuro príncipe de Arrendelle- al escuchar aquello Hans solo frunció el ceño- pero dejemos de hablar de eso, sígueme te mostrare tu cuarto-Elsa camino delante de el, siguiéndolo a uno de los lugares más escondidos del castillo.
-Tan importante sirviente soy,¿como para que la reina me muestre mi alcoba?-preguntó el con orgullo
-Lo hago por su padre, Que le quede claro-respondió la reina con su característica distinción- que lo haya acogido en Arrendelle no quiere decir que bajare la guardia, no permitiré que lastime de nuevo a mi hermana- ante esto una maliciosa sonrisa apareció en el rostro de Hans.
-Tu y el viejo son iguales. Primero ignoran a su familia y luego es muy fácil decir ''voy a protegerlos'', pero Reina Elsa ¿Donde estuvo todo ese tiempo que Anna la necesito?-Elsa estaba intentando controlarse, sabia que ese no era el tiempo ni el lugar para salirse de control, no le daría el gustó a ese tipo.
-llegamos-dijo ella abriendo la puerta de aquella diminuta recamara. dentro una cama y un pequeño tocador. A los ojos de Hans era lo mismo que estar en prisión- quédese aquí hasta que llegue Kai.
La reina se marchaba rápidamente, dejando una estela de brillante y delgada nieve. Lo que había dicho Hans, le había afectado. Ella sabia que era culpable pero no estaba lista para que alguien más se lo dijera, cuando llegó a su habitación. se sentó en el piso, y algunas lagrimas salieron de ella, aún no podía perdonarse por lo que Anna había sufrido por su culpa.
