ADIVINEN QUIEN DECICDIÓ REAPARECER! BAJAD VUESTRAS VARITAS QUE ESTA XERXES SENSUALONA TRAE SU CAP MENSUAL XD
CAPITULO 16
Se dejó caer en su cama mientas de despajaba de sus zapatos y los arrojaba lejos. Suspiró y se restregó el rostro con ambas manos, intentaba quitarse ese asqueroso roce de sus labios ya que lo hacían sentir enfermo, sucio…sentía que había traicionado a Hermione. Y eso era exactamente lo que más le dolía ¿Cómo fue que dejó que aquello pasara? ¿Acaso él no fue espía por más de 20 años para la orden? Pudo librarse de Azkaban, burlase de Voldemort prácticamente frente a él y evadir una muerte casi segura, pero una zorra lo había acorralado y humillado de la forma más patética que podía imaginar, lo atrapó cual araña atrapa a su presa.
Se sentó en el borde de su cama y escondió su rostro entre sus manos. La culpa y la humillación lo carcomían, él no quiso, él no quería pero…pero pasó, quizás debía hacerle caso a Hermione y decirle a Minerva…no, eso solo heriría más su orgullo lastimado ¿Una mujer acosando a un hombre? Ridículo, no iba a perder la poca dignidad que le quedaba en aquello, no, claro que no, él ya se lo había dicho a esa zorra, haría de su vida un infierno; aunque ahora no tuviera muchas ganas de lanzarle un maleficio.
Lo único que quería en esos instantes era un giratiempo, retroceder quince minutos y evitar aquel roce de labios con aquella perra sarnosa, pero claro, los únicos giratiempos que habían en Inglaterra estaban en el ministerio y el que poseía Hermione estaba roto desde quinto año.
Sinceramente Merlín lo odiaba.
Volvió a pasar sus manos por su rostro. Arrugó el ceño cuando percibió el desagradable aroma a rosas que Amelie Perfitt solía utilizar como perfume, aquella esencia empalagosa y demasiado dulce estaba recorriendo cada centímetro de su piel así como las manos de ella lo hicieran minutos atrás. Necesitaba sacarse esa sensación, necesitaba sacársela de encima de alguna forma, pero ni una ducha con agua hirviendo lo ayudaría, la sensación nacía desde su interior. La había traicionado, le había fallado a Hermione y eso no iba a quitárselo ni con toda el agua hirviendo del mundo
-¿Severus?-
Harry, Ginny, Neville y Honey fueron a dejar a Luna a la entrada de su sala común luego de despedir a Hermione en la entrada del castillo; la castaña tenía sus tan habituales clases con el murciélago y ninguno de sus amigos querían de ella tuviera problemas con él solo por llegar tarde ¡Menudo lio se armaría si ella le contestara que llegó tarde porque se entretuvo en las tres escobas disfrutando con sus amigos! Obviamente Snape no tendría piedad con ella, menos con esa "excusa barata".
Aunque Harry se había dado cuenta que su mejor amiga tenía una pequeña sonrisa dibujada en su rostro cuando venían de vuelta hacia el castillo y nadie en su sano juicio sonreía al saber que debía pasar unos momentos a solas con Snape, además, Hermione solo había bebido una cerveza de mantequilla, aquello no iba a afectarla para dejarla "feliz". Nadie podía sacarle de la cabeza al pelinegro que Hermione le estaba escondiendo algo y desde hace mucho tiempo, y aquello debía estar relacionado con Snape.
No era tonto, quizás no era un genio como su amiga, pero no llegaba a dar lastima como Ron en sus calificaciones, cuando quería podía ser un alumno ejemplar y eso lo demostraban sus calificaciones en Defensa y uno que otro examen de Transformaciones que tuvo con McGonagall en cursos anteriores; él se daba cuenta de los pequeños detalles, en los gestos que tenían las personas que lo rodeaban y si mal no recordaba, Hermione comenzó a actuar raro desde finales de su quinto año. La había visto un tanto distraída y perdida en sus pensamientos pero él lo atribuía a la presión que debía sentir al tener a Umbridge sobre ellos día y noche sin descanso, luego, lo atribuyó a la muerte de Sirius en el velo. Y no podía culparla, él también se sumergió en su mundo durante unas semanas posterior a aquel trágico acontecimiento.
Pero fue en sexto que vio el mayor cambio.
Cuando la vió en la estación, la castaña tenía las mejillas rojas y una sonrisa muy pequeña adornando su rostro mientras sostenía con fuerza un pedazo de pergamino entre sus dedos, pensó que era de Ron, pero descartó la idea inmediatamente al verlos pelear una vez estando en el tren. Si Ron le hubiera escrito esa pequeña misiva, ella no hubiera vuelto a sonreír una vez que observó sus líneas una vez más.
Le prestó atención lo más que pudo, también tenía cosas que hacer, como acercarse al profesor Slughorn, vigilar a Malfoy, sus clases con Dumbledore y obviamente tener un ojo puesto sobre Snape. Era difícil averiguar exactamente qué era lo que escondía Hermione, pero Harry la consideraba su hermana, y los hermanos siempre lograban averiguar qué era lo que hacían sus traviesas hermanitas, no por nada la había encontrado más de cinco veces entrando a la sala común a horas bastantes "extrañas" para una estudiante tan aplicada como ella, mucho más extraño cuando ella alegaba que había estado en la biblioteca siendo que el primer lugar consultado en el mapa del merodeador había sido exactamente ese sitio.
Fue a mediados de semestre que él la vio aún más feliz de lo usual y se sorprendió mucho al observar que, en la parte trasera del cuello de su amiga había un pequeño chupón que obviamente debió hacérselo otra persona; la pregunta del millón era ¿Quién?
Lo otro extraño de ese año fue que, por una vez logró ver a Snape hacer una mueca que parecía una sonrisa al verlos pasar cerca de ellos y más extraño aún, observó que el cuello de su profesor tenia las mismas marcas que su amiga y en una zona muy similar.
Aunque claro, aquello era ridículo ¿O no? No, claro que no, Hermione nunca estaría con aquel murciélago ¿Verdad?
-Pie de Limon-
Sus ojos se posaron en la joven pelinegra que acababa de decir la clave para entrar en la sala común.
El cabello rizado, la pequeña nariz, esas pecas que surcaban juguetonamente su nariz, la forma de su cara, de sus labios, el color de sus ojos…si no fuera por el color de su cabello Harry juraría que se trataban de gemelas separadas al nacer.
Pero Honey…Honey escondía cosas, él lo sabía y no podía negar que, habían ocasiones en las cuales se asemejaba a Snape de una forma que llegaba a dar miedo…Honey era la mezcla entre su mejor amiga y aquel hombre que lo cuidó por tantos años…
Pero aquello no podía ser cierto ¿Verdad? Su mejor amiga nunca se acostaría con su profesor de Pociones actual maestro de Defensa, ella no iba con esa sonrisa al despacho de Snape solo porque iba a estar con él, Hermione amaba aprender, esa era la verdad, ellos nunca mantendrían una relación profesor-alumna porque eso no era correcto y mucho menos ellos tendrían una hija porque la única forma de que Honey fuera aquella niña seria por medio de un viaje en el tiempo, no, claro que no, aquello no era cierto…
-Aquello no es cierto-dijo Honey bastante molesta-¿Por qué no te metes a tu agujero zanahoria subdesarrollada?-
Harry salió de sus pensamientos y prestó atención a la escena que se desarrollaba frente a sus ojos
-¿Y porque te molesta tanto Burton? Solo te he dicho que Snape y Perfitt se han besado-
-¿Snape y Perfitt?-preguntó incrédulo-Ron, tu haz visto como él la ha tratado, sinceramente no creo que…-
-Les estoy diciendo que los he visto-volvió a decir-Perfitt se acercó a Snape y él muy bastardo se dejó besar, bueno, no lo culpo, con semejante mujer yo dejo que me haga lo que quiera-
Harry movió su cabeza negativamente, habían cosas más importantes que un "cuerpo bonito" (Aun cuando él no le encontrara el atractivo a su jefa de casa) pero había gente demasiado superficial, gente como Ron que solo le importaba el envase y no lo que había dentro. Claramente si ese beso llegó a ocurrir debía de existir alguna explicación totalmente lógica, no se iba a creer eso que Snape la besó porque quería ¡solo había que ver aquellas muecas de asco que colocaba cada vez que la veía caminar por el mismo pasillo que él! Era un asco que nacía desde sus células madres. Además, Snape no era de aquello que se fijara en el cuerpo de una mujer, él parecía apreciar mucho más el intelecto de una persona, su coraje, su lealtad…no lograba concebir la idea de él y Perfitt, porque ante todo, ella era una persona muy hueca
-Ron ¿No habrás visto mal?-
-¡PORQUE MIERDA NO ME CREEN! ¡TU GINNY QUE ERES MI HERMANA DEBERIAS APOYARME!-
-Primero que todo Ronald Weasley no deberías levantarme tu tono de voz-lo reprendió la más joven de los pelirrojos-Y si no te creo, es porque últimamente has estado rompiendo los lazos de confianza ¿No lo crees?-
Ron quedó mirando a sus amigos por un largo tiempo hasta que la mirada de Honey lo carcomió de una manera que quemaba y desordenaba su mente; colocó una de sus manos en un costado de su cara intentando aplacar el dolor que aquella quemadura mental le estaba causando, pero no pudo evitar emitir un pequeño quejido de dolor
-¿Te sientes bien?-preguntó Neville acercándose a él
-Sí, es solo que…me dolió la cabeza-se apoyó en su amigo, buscando la estabilidad que ahora le faltaba
-Iré por algo de poción contra mareos-dijo Honey-Y agua, deberías sentarte Weasley-
Ron levantó su vista y observó como aquella chica lo miraba con aire aburrido y altanero, pero a diferencia de los otros tres, Honey parecía creerle, algo extraño pero cierto
-Espero que sea poción contra mareos y no veneno Burton-
-No gastaría mis reservas de venenos en una persona con tan poco valor Weasley-dijo ella subiendo las escaleras.
Buscó entre sus cosas con desesperación, una vez que volviera a su tiempo le pediría a su padre volver a practicar legeremancia, debía ser mucho más cuidadosa y silenciosa cada vez que entraba en la mente de alguien, aunque le importaba una mierda si Weasley se hubiera desmayado frente a toda la sala común, hubiera sido algo cómico y ella en verdad necesitaba reírse luego de encontrar en su mente aquello que parecía una mentira.
Aquella perra si había besado a su padre, pero a diferencia de lo que había dicho él, su padre tenía una notable cara de asco y ese empujón era una clara referencia a que la quería lo más lejos posible de él.
Esa zorra, Perfitt se las iba a pagar, aquello no se iba a quedar impune o ella no se llamaba Honey Eileen Snape, además, su padre lo había dicho su vida sería un infierno… ¿Por qué no ayudarlo un poco? A fin de cuentas, la familia estaba para brindarse apoyo, aunque él no supiera que en realidad tenía una propia o mejor dicho, ya la había encargado a la cigüeña.
Encontró la poción contra mareos en la parte final de su baúl, junto con algunas cosas triviales y una que otra pluma vieja y frascos de tinta acabados, pero nada de eso llamó su atención, salvo un pequeño frasco con una sustancia de un leve tono blanquecino. Lo tomó entre sus dedos y sonriendo, guardó aquel frasco entre sus ropajes y bajó hacia la sala común a darle la poción a Weasley quien seguía con su cara pálida y con unas terribles ganas de vomitar. Quizás debía seguir practicando…una cosa era que se desmayara, eso sería gracioso, pero que vomitara sobre su tío Neville…
-¿Severus?-
Hermione entró con facilidad al despacho de su tutor de pociones. La puerta que generalmente se encontraba resguardada con un hechizo de seguridad, en esta ocasión se abrió al simple toque de sus dedos. Aquella fue la primera alarma. Él nunca dejaba su despacho al alcance de todos, Severus era muy receloso con sus pertenencias y obviamente, algo debía de estar pasando para que él olvidara aquella acción que repetía sagradamente cada vez que entraba o salía de sus dominios.
Caminó lentamente por su despacho y se aseguró de cerrar la puerta con el encantamiento. Se sentía más segura si aquel hechizo guardaba cada uno de los besos y abrazos que compartían estando en las mazmorras, todavía no era tiempo de revelar lo que pasaba cada vez que ella visitaba a su profesor, ella todavía no terminaba sus estudios obligatorios, él seguía siendo su maestro…su relación seguía siendo "indebida" ante los ojos de todo el mundo; todo el mundo que no lograba ver más allá de lo que en verdad sentían. Él noventa y nueve porciento de Hogwarts era un caso perdido pero a ella en esos momentos no le importaba. Ella solo quería encontrar a Severus y terminar con esa desagradable sensación que estaba sintiendo en la boca del estómago.
Era una sensación que no sentía desde su sexto año, aquella noche que lo encontró destrozado al asumir que debía quitarle la vida a Dumbledore. Fue la primera vez que lo vio verdaderamente deprimido y quizás…también fue la primera que él confió plenamente en ella, ya no la veía como aquella sabelotodo que de una u otra forma lograba derrumbar sus murallas con un simple beso, aquella noche "Granger" fue cambiado por "Hermione" al mirarla a los ojos.
Por eso, al entrar a su cuarto la sensación de "deja vu" la recorrió desde el inicio de su cabello hasta las terminaciones de sus pies. Sentado a la orilla de la cama, escondiendo su rostro entre sus manos y aquellas cortinas de cabellos negros, se encontraba Severus Snape como pocas personas tan tenido la oportunidad de verlo. Y honestamente, no era algo por lo que Hermione se alegrara.
Caminó lentamente hasta colocarse frente a él y con cuidado, se arrodilló hasta quedar a la altura de su rostro
-¿Severus?-dijo ella con voz delicada y tocando su mano
Silencio
-¿Severus?-volvió a decir ella, ahora un poco más fuerte e intentado retirar su mano del rostro-Severus por favor…-
-Déjame solo-
-No-Dijo ella con seguridad y apartando sus manos-¿Qué te pasa?-
-Nada, solo quiero estar solo ¿Es tan difícil de entender?-
-Lo difícil de entender es porque me estas mintiendo-
-No te estoy…-
-Si lo estás-dijo ella tomando su rostro y obligándolo a mirarla directamente a los ojos, acción que lo delataba automáticamente-Mírame Severus ¿Por qué intentas apartar la mirada?-
-Granger esto es…-
-¿Ahora soy Granger?-
-Hermione, por favor…-
-No Snape-dijo ella levantando el rostro que tenía entre manos-Dime ¿Acaso no te he demostrado en todos estos años que puedes confiar en mí?-
Severus desvió la mirada, pero ella volvió a encaminar su ojos hacia aquellos castaños ambarinos que lentamente comenzaban a derrumbar sus murallas una vez más como siempre lo hacían. Levantó sus manos y tocó con cuidado las de la joven castaña, intentando buscar aquellas fuerzas que en esos momentos habían desaparecido
-Lo siento-dijo suavemente-En verdad…-
-No pasa nada-
-Hermione yo…yo…-suspiró-Perdóname por favor-
-Severus…-
-Perfitt y yo nos besamos-dijo lentamente
Silencio, uno que se prolongó por demasiado tiempo para el gusto de ambos y que asustó al actual maestro de Defensa contra las artes oscuras. Hermione lo observaba fijamente, pero no decía nada y eso lo asustó aún más. Sus ojos maleados lo atravesaban con demasiada intensidad, pero no había ni un rastro de lágrimas en sus ojos
-Hermione…-
-No-dijo ella sentándose en su regazo
-Yo no quise…-
Pero no pudo seguir hablando, los labios de su castaña estaban sobre los suyos de una manera demasiado dulce e inocente, una caricia que él no podía clasificar como beso porque transmitía miles de cosas más y le borraba aquel amargo sabor del beso que esa zorra le robó.
¿Y porque ella estaba haciendo aquello? La respuesta era muy fácil aunque a él le tomó demasiado tiempo llegar a ella y aceptarla como tal. Hermione lo amaba, ese tipo de amor en el cual solo basta una mirada para comprobar lo que él otro está pensando o sintiendo, ese tipo de amor en el cual se transfieren confianza con una simple caricia. Ese amor puro que no se basa solo en encuentro apasionados en algún lugar escondido del colegio. Su amor tenía las bases en la confianza, una extremadamente fuerte.
Y él en esos momentos, lo había olvidado…algunas veces era un idiota integral
-Hermione…-
-No hables-susurró contra sus labios-No arruines el momento ¿Ok?-
-Pero…-
-Confió en ti-dijo ella entrelazando sus dedos-A estas alturas ya deberías saberlo ¿No?-
Él le sonrió, aquel gesto que solo tenía reservado para momentos especiales ahora aparecía en su rostro de manera natural y Hermione no tuvo más remedio que dejarse derretir por aquella mueca tan rara pero tan valiosa.
Poco a poco aquellas dulces caricias comenzadas por la joven Gryffindor fueron reemplazadas por besos más demandantes, besos con mordidas de labios y pedidas de permiso para trasladarse hacia la boca del otro, acciones que fueron rápidamente concebidas por ambos. De cierta forma, estaban ansiosos por volver a reencontrar sus pieles pero…se estaban tomando su tiempo, un tiempo que ambos requerían para poder sentir cada una de esas caricias propinadas por el otro. Poco a poco Hermione fue pegando más su pecho al de su compañero mientras sus manos iban recorriendo la espalda cubierta por la siempre pulcra, camisa blanca. Él no se quedó atrás, Snape había descubierto el cuello de la castaña para empezar a besarlo con delicadeza, aspirando aquel delicado aroma a miel y canela que siempre se quedaba impregnado en sus ropas y en sus fosas nasales al despertar junto a ella.
Severus deslizó sus manos por la cintura de Hermione hasta llegar al borde de su blusa y decidió que era tiempo de empezar una expedición más a fondo. Coló una de sus manos por debajo de la prenda, acción que hizo temblar de excitación a la joven Gryffindor quien suspiró cerca de su oído
-¿Nerviosa?-preguntó él
Pero ella no respondió, solo atinó a jadear una vez más al sentir como aquella mano recorría su piel una vez más hasta llegar al broche de su sujetador, el cual fue desabrochado con una rapidez envidiable.
Ninguno de los dos tenía demasiada prisa en realidad, Severus dejó aquella prenda desabrochada pero no la retiró de su lugar, en cambio, siguió tocando la suave piel de la espalda de su compañera de la misma forma que ella estaba haciendo con él. Hermione había logrado sacar aquella camisa del interior de los pantalones de Severus y ahora estaba recorriendo con toda la calma del mundo las viejas cicatrices que él guardaba en su cuerpo. Las había visto miles de veces, las primeras veces era por el simple hecho de curar cada una de ellas, luego aquellas miradas eran por el mero accidente de verlo sin camisa al llegar a su despacho para finalmente pasar a una visión más íntima. Pero ahora, no importaban las veces anteriores, por alguna extraña razón ella tenía la necesidad de volver a tocarlo de forma lenta y meticulosa, una parte de ella le pedía a gritos que volviera a recorrer aquella piel como si fuera la primera vez.
Y al parecer él tenía la misma idea.
Sus labios volvieron a juntarse luego de unos momentos, al parecer las caricias se estaban quedando cortas para demostrar todo lo que querían transmitir en esos momentos. Ella tiró delicadamente del labio inferior de él y Severus entendió el mensaje. Sus lenguas no tardaron en encontrarse y poco a poco, ambos perdieron el equilibrio hasta quedar tumbados en la cama del jefe de casa de Slytherin.
Ambos rieron suavemente al escuchar el ruido que produjo la cama al recibir de forma tan brusca su peso, pero eso no les impidió seguir con lo suyo.
Hermione se acomodó entre sus piernas mientras iba subiendo desabotonando la camisa de su pareja desde abajo hacia arriba, maldiciendo una vez más la infinidad de botones que esta poseía; sintió el impulso animal de tirar de ella, pero una vez más se recordó que en esta oportunidad debía tomarse su tiempo. Y eso hizo.
Cuando el último botón fue despojado de su ojal, ella se separó de su boca y a horcajadas comenzó a realizar la misma acción con la propia ante la atenta mirada de su tutor de pociones. Al terminar la tarea, las manos de su pareja comenzaron a desprenderla de su piel, revelando algunas cicatrices en la piel de la joven Gryffindor, la más notoria la que poseía en su antebrazo y decía "sangre sucia" pero a él no le importaban ninguna de esas, para él, aquellas marcas la hacían más hermosa ante sus ojos, y eran una razón más para protegerla. Por qué se recriminaba, él creía ser el responsable de cada una ellas, porque no pudo protegerla en el momento; Hermione no era de esas chicas que pedían a gritos ser rescatadas como las princesas de los cuentos, pero ante él…su deber fundamental en la guerra no era simplemente ayudar a Potter a acabar con aquel bastardo, también era velar por la integridad de su castaña.
Castaña que ahora dejaba un sendero de besos desde el inicio de la marca que aquella condenada serpiente le había dejado hasta la cintura de sus pantalones. Las manos de la joven Gryffindor temblaban al tiempo que desataban la hebilla del cinturón que mantenía fijo los pantalones del profesor en su sitio, aunque en esos momentos, aquel accesorio estaba de más daba la situación
-Si quieres…-
-No, puedo yo sola-dijo algo avergonzada
Pero él no le hizo caso. Se puso a la misma altura de ella y mirándola fijamente, colocó sus manos sobre las de ellas y comenzó a guiarla para que acabara con aquella traba que lo estaba torturando de sobremanera.
Cuando ambos lograron desatar aquella prenda, Hermione se reacomodó mejor entre sus piernas, rozando sus intimidades de tal forma que ambos soltaron un gemido ahogado al sentir la proximidad de sus sexos y la calidez de la piel del otro.
Severus comenzó a besar la piel de su compañera, tirando y chupando pequeñas porciones de estas, generando jadeos que incrementaron su nivel cuando los labios de este atraparon sus pezones y tiraron con fuerza aquel pedazo de piel sensible. Pero eso no fue todo, al parecer las manos de él no podían estar quietas, si al principio estaban el su espalda, en esos momentos acababan de llegar a su trasero y lo apretaban de una forma para nada casta
-Severus…-gimió ella al rozar una vez más contra la erección de él y al sentir como la lengua de este envolvía su pezón antes de chuparlo una vez más
Él volvió a abrazarla y ella comenzó a frotarse contra su pelvis para que de una vez por todas, entendiera el mensaje que intentaba transmitirle. Lo necesitaba, lo deseaba con urgencia.
Hermione buscó una forma, la que fuese para comenzar a bajarle el pantalón a su compañero, pero al parecer, Severus quería seguir explorando su cuerpo. ¿Acaso no entendía que ella se estaba quemando por dentro? ¿Qué estaba a punto de sufrir combustión instantánea?
-Severus…por favor…-gimió otra vez al sentir sus manos tirando lentamente de su pantalón-Por favor…-
Mierda, él estaba demasiado caliente.
Necesitaba volver a ser uno con ella, eso era seguro ¿Qué si aquella restricción que generaba sus pantalones no lo hacía agonizar? Eso era un hecho, pero solo ella, solo Hermione lograba quitarle aquella asquerosa sensación de tener a la zorra sobre él. Quería tener la esencia de su castaña en su cuerpo hoy y siempre
-Por favor…-volvió a gemir ella contra su oído-Yo no…por favor…-
Volvió a envolverla con sus brazos y una vez más, ambos se quedaron tumbados en la cama, pero esta vez, el invirtió las posiciones. Besó su frente y comenzó a descender lentamente por el cuerpo de la Gryffindor con cuidado, ella merecía ser tratada con delicadeza, tal vez habían momentos en los cuales la pasión les ganaba y terminaban haciéndolo en cual parte que se encontrara disponible pero ahora…ahora él necesitaba hacerle el amor y no simplemente tener sexo con ella.
Necesitaba transmitirle una vez más, cada uno de sus sentimientos.
Sus labios bajaron hasta toparse con la cintura de sus pantalones, pero no duraron mucho en aquel sitio, las manos de Severus abandonaron su trasero para comenzar a retirar aquella gran barrera que los separaba, su cuerpo comenzó a descender de la misma forma en que sus manos bajaban por las piernas de la castaña
-Ohhh….-gimió ella cuando los dientes de él tomaron el borde de su braga y tiraron de ella para retirarla de su cuerpo.
Ella era hermosa, y él tenía demasiada suerte, todavía no podía creer que una mujer tan hermosa e inteligente como lo era Hermione Granger se pudo fijar en alguien como él.
Abrió sus piernas con delicadeza, y antes de llegar a su centro se aseguró de besar cada porción de piel que estaba a su alcance, aquello producía pequeños jadeos y espasmos en el cuerpo de la castaña y aquello acrecentaban sus ganas de sumergirse en la calidez que en esos momentos aumentaba entremedio se sus piernas.
Acercó su boca al centro de la castaña y con los dientes, tiró suavemente de aquel pequeño pero sensitivo pedacito de carne. Ella gimió y levantó sus caderas unos centímetros del colchón ante el primer contacto
-¿Ansiosa?-
-Si-respondió
Volvió a repetir la acción, solo que ahora una mano se encontraba en sus senos y la otra tenía dos dedos dentro de la castaña que mecía sus caderas en busca de más contacto, amaba lo desesperada que se ponía cada vez que ya no podía más, esa desesperación por albergarlo dentro de ella de una vez por todas.
Pero todavía no estaba lista.
Siguió estimulando aquella zona solo con sus dedos hasta que sintió como estos eran apretados con fuerza, fue en ese entonces que decidió cambiar sus dedos por sus labios
-¡SEVERUS!-gritó ella al sentir la lengua de él deslizarse hacia su interior. Quiso levantar sus caderas, pero él se lo impidió agarrándola fuertemente de ellas precisamente
-Aun no-dijo contra ella-No lo hagas Hermione-
Ella quiso apretar sus piernas, pero él cuerpo de su maestro le impidió su cometido.
Sus gemidos comenzaron a ser más intensos a medida que sus fuerzas para resistir lo inevitable se acababan, pero él fue "amable" al retirarse de su centro con una última succión que despegó sus pies de la tierra.
Su combustión fue espontanea.
Severus subió por su cuerpo y besó los labios de Hermione mientras ella seguía con las secuelas de su orgasmo. Ella no perdió el tiempo y rodeó el cuello de él con sus brazos mientras rodeaba la pelvis de su maestro con sus piernas. Si antes lo necesitaba, ahora era una urgencia tenerlo una vez más junto a ella siendo uno.
Snape pareció entender su urgencia, porque entre medio de ese beso, comenzó a bajar sus pantalones y el resto de ropa que quedaba sobre él, aquellas prendas fueron a parar en algún lugar de su despacho el cual no le importaba en esos instantes.
Bajó las piernas de Hermione de sus caderas y lentamente, se frotó contra ella, ambos jadearon ante aquel íntimo contacto.
Se posicionó entre medio de sus piernas y mirándola fijamente a los ojos, entró completamente en ella. Un sonido primitivo salió de ambos al sentirse por fin, completos
-Severus…-jadeó ella cuando él se retiró lentamente antes de volver a entrar en su cuerpo de forma rápida, profunda y energética
Porque solo él lograba llenarla de esa forma, él era el único que podía tocar de esa forma su cuerpo
-Oh Merlín….-gimió ella cuando él giró rápidamente su cadera
Hermione se abrazó a él y enterró sus uñas en la espalda de Snape al sentirlo llegar tan profundo
-Si…-jadeó él-Me deseas ¿Verdad?-dijo contra su oído y tirando de su lóbulo
Ella no respondió, solo envolvió las caderas de Severus con sus piernas para que él supiera que lo quería más dentro de ella si es que eso era posible. Los jadeos que salían de la garganta de Snape la hacían vibrar. El aliento salía disparado de la garganta de él con cada acometida, haciendo que a ella se le pusiera la carne de gallina por todo el cuerpo.
-Hermione….-jadeó
Ambos juntaron sus miradas. Los oscuros ojos negros de Severus la miraba con infinita ternura aun entre medio de esa nube de lujuria que los envolvía en esos instantes. Él acercó sus labios a los de ella y con un suave mordisco hizo que el orgasmo volviera a hacerse presente en el cuerpo de Hermione. Todo su cuerpo se tensó súbitamente cuando las oleadas de placer la recorrieron de arriba abajo.
Él la apretó más contra su cuerpo y poco a poco sintió como el Hermione comenzaba una vez más a apretarlo para que sintiera esa tan anhelada liberación. El comenzó a jadear descontroladamente ante aquella simple acción que ella realizaba
-Hermione…así Hermione…-murmuró contra sus labios mientras poco a poco iba perdiendo el control en sus embestidas.
Las manos de él apretaron su trasero y sus lenguas habían empezado una lucha campal con la suya entre sus labios, buscando un vencedor.
Fue tanta la intensidad de los toques que Severus le propinaba a su cuerpo que ella tuvo la dicha de volver a experimentar un orgasmo esa noche, uno que fue acompañado por él de su pareja segundos más tardes.
Él se desplomó sobre el cuerpo de la joven Gryffindor y mientras ella esperaba que su respiración se normalizara él le quitó el pulso al pronunciar dos simples palabras
-Te amo-
Ella sonrió y feliz como ninguna otra noche, repitió las palabras que su amante había dicho
-Te amo-levantó su rostro-Y confío en tí-
Severus volvió a besarla antes de rodearla con sus brazos.
Estaba muy oscuro para ser simplemente las ocho y media de la noche, aunque Honey atribuía aquello a la nevada que había comenzado a caer.
Siguió caminando por el pasillo del séptimo piso envuelta en la capa de invisibilidad de su tío Harry. Había sido una suerte que él no preguntara el porque necesitaba usar uno de sus bienes tan preciados. Aunque la excusa de que quería leer un libro de la sección prohibida había servido a la perfección.
Abrió la puerta con un simple hechizo y una vez adentro, el repulsivo olor a rosas golpeó sus fosas nasales
-Más que una travesura…le estoy haciendo un favor…quizás con esto por fin un tipo se la folle y deje de perseguir a papá…aunque para eso debería también cambiarle su cara vomitiva y esos pechos rellenos de estiércol-
Buscó algún indicio que la llegara a su cuarto, pero aquello fue demasiado obvio, solo había que seguir aquel olor demasiado dulce y empalagoso. Y cuando abrió la puerta de aquel cuarto…MERLÍN ¡HASTA LOS SAPOS QUE DEGOLLABA PARA SU PADRE TENIAN MEJOR OLOR!
Se quitó la capa rápidamente y en aquella jugada se soltó el cabello para comenzar a buscar entre los diversos frascos de perfume francés barato, hasta que encontró aquello que era su preferido
-Espero que te guste zorra maloliente, considéralo un regalo de parte de Victorie y mía por esa vez que la regañaste por intentar ayudarme-dijo vaciando el contenido blanquecino de su frasco hacia el envase de su perfume
Se puso la capa y salió rauda y veloz de aquel lugar.
La travesura ya estaba hecha, ahora solo había que esperar los resultados.
Aunque alguien que no está acostumbrada a las bromas no sabía que nunca, por ninguna circunstancia debía dejar evidencia incriminatoria y aquel broche de cabello con forma de mariposa era marca registrada de Honey "Burton".
PAZ AMOR Y ROCK AND ROLL! NO ME MATEN QUE SI LO HACEN HASTA AQUI NOMAS LLEGA LA HISTORIA Y SE QUEDAN CON LAS GANAS XD TAMPOCO QUIERO CRUCIOS QUE TENGAN POR SEGURO QUE LA U YA ME TORTURA LO SUFICIENTE
LAMENTO LA DEMORA…PERO…AQUÍ ME TIENEN…DE RODILLAS(?)
JAJAJA UN PLACER ALIMENTAR SUS ANSIAS (NO ME ODIEN) Y NOS VEMOS CUANDO MIS PROFES SE APIADEN DE MI XERXES ELI
