Anna llegaba de repartir hielo acompañada de Kristoff y Olaf. Ella tenia tomada la mano de Kristoff, y ambos entraban al castillo, la princesa noto que algo estaba fuera de lugar, había frío. Vio bajar de las escaleras a la reina, a cada paso que daba seguía dejando una estella de nieve.
-¿Elsa estas bien?-pregunto preocupada la princesa
-Si, lo estoy-dijo cortante la reina
-Es bueno escucharlo, por que ya le dije a Kristoff lo que me habías dicho, sobre tu bendición-Anna solo esperaba una reacción algo impulsiva de la reina, pero en cambio Elsa solo dirigió la mirada a Kristoff.
-¿Me lo pedirán formalmente?-preguntó la reina, esperando la iniciativa de su joven cuñado.
-Oh, si-dijo el rubio al darse cuenta que la pregunta de la reina iba dirigida hacia el-Espero, que su majestad...am, pueda darnos su bendición en nuestra boda-el repartidor de hielo oficial de Arrendelle, estaba realmente nervioso, la reina sonrió al ver la sinceridad en la petición su petición.
-Anna, Kristoff, estaré encantada de darles mi bendición-dijo Elsa, causando la euforia de su hermana menor quien no dudo en gritar de felicidad y abrazar a su futuro esposo- En estos momentos estoy ocupada, a si que no puedo quedarme con ustedes, pero seria magnifico en que pudiéramos hablar los tres después de la cena-dijo la reina mientras se retiraba.
Una vez que Elsa desapareció, Kristoff no se había movido en lo absoluto, parecía algo asustado.
-¿Me ha invitado a la cena?-preguntó el joven rubio sin intentar disimular el miedo que eso le causaba.
-No es genial-grito Anna feliz, pero eso se esfumo al ver la cara de terror que tenia su novio -¿te encuentras bien Kristoff?- la princesa sabia por que aquella reacción provenía de el.
-No, Anna yo se que estas feliz por que por fin podremos recibir la bendición de tu hermana para casarnos, pero sabes que yo no tengo nada. No se comportarme, ¿y si no le parece mi comportamiento a la reina?-ante aquel comportamiento, la princesa no pudo evitar reírse tiernamente.
-Kristoff, mi hermana no es así. A ella no le importa que no tengas nada, que no te sepas comportar, ella misma me lo dijo. ''Lo importante es que el te haga feliz y que se acepten tal y como son''-Anna repitió las palabras exactas de su hermana, apaciguando los nervios de su novio.
-Por aquí es el salón principal-dio Kai mostrando desde la puerta aquella parte del castillo al nuevo sirviente, Hans llevaba un traje parecido al de Kai, solo que a su medida por supuesto. La voz de Kai llamó la atención de Kristoff y de Anna quienes se enconaban dentro de aquel salón.
Kristoff le dedico una mirada de enojo a Hans, quien al mirarlo volteo de inmediato la vista.
-Princesa Anna, joven Kristoff, no los vi, en estos momentos le estoy mostrando el castillo al joven Hans-explico el hombre, haciendo una reverencia. Kai vio de reojo a al nuevo sirviente y le indico que debía hacer una reverencia. Hans hizo caso omiso de la indicación y se dio la media vuelta para salir.
-Kai, este chico ya no forma parte de la nobleza, puede llamarlo por su nombre sin ningún problema-dijo Anna serena
-claro princesa-dijo Amablemente Kai mientras se retiraba.
Una vez que el encargado de la servidumbre mostró todo el castillo a Hans, ambos se dirigieron al despacho de la reina. Kai toco la puerta.
-Pueden pasar-dijo Elsa, quien estaba sentada terminando de leer la carta del Rey de las islas del sur.
-Ya le he mostrado todo el castillo, ahora usted debe decir en que parte se integrara- La reina aún no pensaba en que lugar lo pondría.
-Creo que será mejor que hoy este a su lado en todas la labores que haga ayudándolo, mañana decidiré donde podrá ser útil, Por cierto Kai, hoy vendrá a cenar Kristoff-ante el anuncio Kai sonrió complacido.
-Entonces le diré a Gerda que sirvan tres platos y pongan un juego de cubierto extra- ante el comentario Hans rió burlonamente.
-¿Puedes decirme que es tan gracioso?-pregunto seriamente la reina
-¿No es obvio su majestad?. No creo que el repartidor de hielo sepa usar cubiertos-ante esto la reina no pudo ocultar su enojo
-Sabe, Kai, tengo el trabajo perfecto para este chico, las caballerizas no has sido limpiadas-la sonrisa tonta que tenia Hans en la cara desapareció ante el anuncio de la reina.
-Muy bien su majestad, vamos chico-dijo Kai saliendo del despacho llevando a Hans hacia las caballerizas.
La reina suspiro angustiada..¿realmente fue buena idea que el regresará?, se preguntaba a si misma.
A la hora de la cena, Anna estaba tan emocionada, que no podía esperar a terminar para hablar de la boda tanto con Kristoff como con su hermana. La reina comía despacio, delicada y serenamente como de costumbre mientras el invitado no había probado bocado.
-Kristoff ¿acaso no te gusta el kjottkaker*?-pregunto la reina al ver que el novio de su hermana no comía.
-No es eso, su majestad. Eso solo que hablar de la boda, hace que no me de hambre-dijo sinceramente
-No te preocupes, el día de su coronación Elsa tampoco comió nada-dijo Anna riéndose, la reina solo la miro sorprendida al haberla puesto en evidencia
-Es lo más normal, cuando estas nervioso-dijo la reina en su defensa- Bien, ya que comenzamos a hablar, y ya que se comprometieron, quiero dar un baile para celebrar el compromiso, mientras la boda es planeada-dijo la reina, causando que Anna se levantara de su lugar y fuera rápidamente a abrazar a su hermana mayor.
-Gracias Elsa, eres la mejor hermana del mundo-chillo de felicidad la princesa mientras abrazaba a su hermana
-No hay de que, espero que sean muy felices juntos y Kristoff, espero que cuides a Anna-dijo la reina, después de eso la platica tomo muchos rumbos, desde los invitados que habría en el baile, hasta quien haría el vestido de novia de Anna. La platica fue cálida y Kristoff parecía haber entrado en más confianza. Cuando terminó Anna acompaño a la salida a Kristoff, mientras la reina se dirigía a su cuarto para cambiarse e ir a dormir.
Es noche pudo conciliar el sueño bastante rápido, pero se despertó en medio de la noche pues había tenido un sueño extraño, había soñado que Hans escapaba. Se levantó y se puso un abrigo, tomo una vela y fue a cerciorarse que se encontrara en su habitación. Cuando toco la puerta de aquel pequeño cuarto no hubo respuesta. Y decidió abrirlo, llevándose una sorpresa, aquel cuarto estaba vacío.
Enojo, eso era lo que sentía, rápidamente alertó a los guardias y un revoloteo se creo en el castillo, todos buscaban al fugitivo.
-Búsquenlo, no debe de estar lejos-ordenó la reina enojada
Los minutos de búsqueda parecían horas, hasta que un grupo de soldados regreso donde la reina a decirle que lo habían encontrado. Llevaron a Elsa a las caballerizas, algo que la tomo por sorpresa, estaban limpias, el heno apilado y fuera de el estaba una pila con los desechos de los caballos.
-Ahí está-dijo un soldado, señalando un establo donde no había caballo. Poco a poco Elsa abrió el establo encontrando a Hans dormido, estaba sucio. Realmente lo había limpiado todo el. La reina permanecía incrédula. El ruido despertó a Hans quien al ver a los soldados y a la reina solo hizo un gesto de molestia.
La reina estaba algo más tranquila, al haber encontrado al que pensaba era un fugitivo.
-No es lugar para dormir-dijo la reina-regresa a tu recamara, por esa razón se te asigno una-dijo ella dirigiéndose nuevamente a su cuarto.
Mientras los guardias, llevaban a Hans a su cuarto.
