HOLA :3 AQUÍ ESTOY OTRA VEZ, NO ME MATEN QUE YA ESTOY EN MARCHA CON EL CAP, TODO ESTÁ EN MI MENTE RETORCIDA…SOLO FALTA TIEMPO
CAPITULO 17
Las risas resonaron en toda la sala, ambos jóvenes que se encontraban separados por una fina pero indiscutible lámina de vidrio eran los responsables de aquellos sonidos que perturbaban la siempre tranquila y apacible sala de los menesteres. Trey estaba sentado en el frio suelo que le proporcionaba el espejo mientras su melliza reía apoyando su frente en aquella pared que los dividía. Honey había salido del despacho de la profezorra e inmediatamente había pensado en ir a contarle a su hermano sobre su pequeña travesura, a fin de cuentas ¿No estaban para eso los hermanos? Ellos eran los cómplices para todo, los que te cubrían la espalda, tus secuaces y los que recibían el castigo contigo si eran descubiertos…aunque en este caso, el castigo más grande que Trey podría recibir era ser empañado
-¿Así que le diste su merecido a la zorra?-dijo su hermano limpiándose las lágrimas que habían escapado de sus ojos debido a la contaste risa que mantenía-No…yo…yo quiero ver eso…yo…-
-Se lo merece-dijo Honey calmándose un poco-Desde que tengo memoria esa zorra se le ha ofrecido a papá, es realmente repulsivo ver, a tus cinco años, como una supuesta "profesora" restregaba sus enormes pechos en el brazo de tu padre o como te decía "niñita" en tono despectivo-
-Bueno, siempre le puedes pinchar uno de esos globos de mierda-dijo el chico sacando su varita y fingiendo picar algo-Aunque yo, si fuera tú, cubriría mi hermoso rostro de esa lluvia de desperdicios-
Honey volvió a reír y apoyó su frente en el espejo. Trey tenía un don natural para sacarle risas y sonrisas aun cuando no estuviera físicamente con ella, al parecer su hermano mayor había heredado el sentido del humor de algún pariente lejano
-¡Hey! Hablo enserio, fuimos resultado de una ardua y laboriosa tarea de nueve meses, sin olvidar las practicas, ensayos y todo eso-
-Se te olvida la parte de que fuimos creados por un error de cálculo-
-Sí, bueno, para ser un error, salimos bastante bien ¿No lo crees?-
-Bueno, ninguno sacó la nariz de papá-
-Merlín nos ama, eso es lo que pasa-dijo Trey con una sonrisa demasiado burlona en su rostro, una mueca indiscutiblemente, idéntica a la de su padre-Pero admítelo, entre tú y yo, es obvio que yo saqué los mejores genes-
Ella rodó los ojos
-Claro, por eso tu estas en ese espejo y yo estoy aquí afuera, tu argumento es muy válido Trey-
-Derrotado por tu propia hermana ¿Qué tan bajo he caído?-
Honey volvió a reír y, como si en verdad estuviera él a su lado, golpeó la zona del vidrio donde estaba el hombro del joven. Él hizo como si aquel golpe le hubiera dolido en verdad, se tocó la zona en la que supuestamente hubiera recibido el golpe y miró a su hermana con una sonrisa en su rostro
-Lo sentí-dijo sin apartar la mirada-Tienes la mano pesada-
-O tú eres un debilucho-
-Le diré a mamá que me has golpeado-
-Además de debilucho, un soplón-dijo ella sacándole la lengua-Yo le diré a papá que me has estado pervirtiendo-
-¿Yo? ¿Pervertirte? ¡Por Merlín! ¿Qué clase de mentira es esa?-dijo de manera dramática-Si hablamos de pervertir creo que entramos en tu campo hermanita ¿Acaso se te olvida él "Haciéndonos" que colaste en mis pensamientos? Maldición tuve pesadillas con ese comentario-
-¡TU NO LOS ESCUCHASTE EMPEZAR!-
-Tampoco quiero imaginarme nuestra concepción-
-Imagen mental…-
-No deseada-terminó por ella
Ambos volvieron a unir sus miradas, el negro de él y el ambarino de ella se conectaron por medio de vidrio una manera tan fuerte, que a ambos se le apretó el pecho. Sus pulsaciones aumentaron de forma inmediata al igual que su temperatura, el oxígeno les comenzó a hacer falta y de forma innata sus manos fueron a parar sobre su corazón, intentando frenar aquel dolor.
¿Qué les pasaba? Antes se habían observado con detenimiento y nunca habían experimentado aquella sensación
-Honey…-
-Trey…-
La chica apoyó su cabeza en el vidrio al igual que su mano derecha mientras la izquierda posaba sobre su pecho; el chico la imitó, solo que en su caso, la respiración de él era mil veces más dificultosa. Cerraron los ojos y se mordieron los labios intentando aplacar el dolor que estaban sintiendo, Honey se imaginaba que así debía de sentirse la maldición cruciatus puesto que aquellas nuevas sensaciones que estaba experimentando lograran hacerla temblar de forma incontrolable. El sudor comenzó a surcar el cuerpo de ambos mientras el aire se estaba haciendo un privilegio en sus pulmones, Trey comenzó a boquear como un pez fuera del agua y mientras su melliza seguía con los labios firmemente cerrados
-Ho…ney-Intentó repetir una vez el nombre de su hermana pero se le hizo imposible, la boca se le estaba secando y ahora se sentía mareado por el repentino esfuerzo que significaba la simple acción de respirar.
Trey rompió aquella conexión y se dejó caer en el piso de su espejo en posición fetal, su mano se aferraba con bastante fuerza a su polera blanca mientras las convulsiones en su cuerpo comenzaban a aumentar.
"Vamos a morir" fue el pensamiento de Honey "Moriremos antes de nacer"
Pero ella no podía terminar de esa forma, no, ella no iba a morir en ese tiempo, menos sin haber obtenido las respuestas había venido a buscar. Ella iba a sobrevivir al igual que su hermano y su madre, serian una familia de cuatro, Trey y ella verían a sus padres sonreír, saldrían cada tarde de verano, tendría fotografías con su hermano, irían a Hogwarts juntos, cocinaría con su madre, haría pociones con su padre, practicaría los hechizos con su hermano.
No, ellos no iban a morir.
Una fuerte sacudida invadió su cuerpo y la hizo apartarse del espejo. Mierda, tal vez si debía reemplazarse esa posibilidad si seguía con un martillo hidráulico como corazón y con plomo recorriendo su sistema cardiovascular
-Ho…ney…-repitió Trey casi en un susurro
-Trey-la voz de ella se asemejaba al ruido que creaba un alfiler al caer al suelo. Imperceptible
Volvieron a observarse a través de la fina lámina que los separaba, ambos estaban en posición fetal, apretando fuertemente la zona donde su corazón debía de estar resguardado esperando lo peor. Honey estiró su mano libre con mucho esfuerzo a la imagen de su hermano. Quizás debía aceptar que ese era su final, quizás SI iba a morir y a dejar solo a su padre, quizás había jugado mucho con el tiempo y este ahora se encargaba de cobrar venganza pero quizás….solo quizás podría irse de la mano con su hermano.
De la misma forma en que habían llegado al mundo.
Lagrimas comenzaron a salir de los ojos de Honey, ella no quería que su vida acabara de esa forma, tenía miles de sueños que realizar, el principal, recuperar la familia que un accidente el cual ella no conocía se había encargado de arrebatársela. Ella quería graduarse de Hogwarts y entrar a la academia de aurores, quería irse a vivir con Teddy y Victorie al cabo de unos años y pasado algún tiempo…quiera hacer su vida al lado del metamorfomago. No, sus sueños no iban a terminar de esa forma. Aunque su cuerpo estaba diciendo lo contrario.
Una vez había leído que cuando se estaba a punto de morir, la mente creaba una ilusión para que este paso fuera más agradable, para que el dolor que en esos momentos invade al cuerpo fuera aplacado por ese placer que solo la mente puede generar. Así que, cuando vio una fuerte luz emanar del interior del espejo asimiló que ya no había marcha atrás
-Lo siento papá-dijo apretando fuertemente sus pecho, intentando aplacar aquel dolor-Perdón por dejarte solo-
Cerró sus ojos esperando lo peor, dejando escapar una última lágrima mientras su corazón se paraba…Por unos segundos.
Honey tosió fuertemente mientras esa sensación de pesadez desaparecida de su cuerpo de una manera demasiado rápida. Dos latidos bastaron para que la sangre volviera a recorrer sus venas y arterias de forma normal, pero necesitó de bastantes bocanadas de aire para que sus pulmones volvieran a funcionar adecuadamente. Miró de reojo hacia el interior del espejo y vio como Trey intentaba recuperar el oxígeno que hace poco, escaseaba en él, la piel de su hermano mayor se veía más pálida que la de su padre y sus labios tenían un enfermiza coloración azulina; no quería imaginarse como era su aspecto en esos momentos
-Mierda Honey, te ves peor que un dementor-
-¿Te das cuenta de que casi morimos? ¡NO ES MOMENTO PARA TUS BROMAS TERRANCE SNAPE!-
-Habla por ti hermanita-se acomodó sus prendas-Yo ya estoy muerto, por algo estoy al otro lado del espejo como tu bien recalcaste hace poco-
Ella rodó los ojos y comenzó a arreglar su imagen, frotó sus manos para intentar recuperar un poco de calor, de la misma forma, movía los dedos de sus pies intentando eliminar esa sensación de frio que hasta hace poco la recorría por completo. Cuando ya aquel frio comenzó a disiparse a cabal, se levantó tambaleante del suelo y pasó ambas manos por su larga cabellera suelta.
Un momento…¿Suelta? Ella tenía el cabello sujeto con su broche de mariposa y no recordaba habérselo soltado en todo el día a menos que…
-¿Trey?-
-¿Si?-
-Dime que llegué con el cabello tomado-
Él puso una mueca de extrañeza en su rostro
-Honey, hace menos de cinco minutos estuviste a punto de morir y ahora ¿Te preocupa tu cabello? ¡¿Quién entiende a las mujeres?!-
-¡SOLO RESPONDEME ESO!-Dijo alterada y muy nerviosa-¡SOLO DI SI O NO!-
-Lo traías suelto-Dijo serio-No sé qué impo…-
-¡MIERDA!-exclamó pasando sus manos su rostro-No, no, esto debe ser un chiste-
-¿Y ahora que te pasó?-
-Mi broche para el cabello-respondió-Se me perdió-
-Siempre puedes comprarte otro-
-Teddy me lo regaló-
Había sido un pequeño presente, el metamorfomago se lo había obsequiado cuando cumplieron un mes de novios, según él, no era la gran cosa, pero para ella, el objeto más bonito que sus ojos habían visto. Y ahora, considerando las jugarretas de Merlín, su broche debía de estar en la habitación de esa zorra
-Así que Lupin te hace regalos…ya veremos si te los hará cuando lo tenga entre mis manos-
-Ya te estas pareciendo a papá-Dijo molesta-Y no es solo por eso que me preocupa perder mi broche-
-¿Hay alguna otra importancia? O mejor dicho ¿Tiene importancia siquiera?-
-Si la hay, lo más probable es que esté en el cuarto de esa zorra de Perfitt-
-Oh-dijo Trey-Si bueno, eso sí es algo por lo cual preocuparse-
¿Cómo se le fue un aspecto tan importante? Joder, era imposible no reconocer aquel broche si era tan colorido. Lo primero que ella pensó al verlo fue que se parecía mucho al tono varicolor que adoptaba el cabello de su novio cuando este se ponía extremadamente nervioso, luego pensó que se veía sumamente hermoso en contraste con su cabello negro. Teddy tenia buen gusto, aunque claro, siempre pudo ir y pedirle consejo a su amiga Victorie
-Debo recuperarlo-Dijo decidida-No permitiré que ella ponga sus manos en mi broche-
-Te pueden castigar-
-¿A quién le importa el castigo? Ya se metió con nuestro padre, ahora si me mete con mis recuerdos sobre Teddy que se considere muerta-
-¿Y así yo me parezco a papá?-
-Si bueno…somos mellizos-
Ambos se miraron con detenimiento antes de que Honey se pusiera la capa de su tío y desapareciera de la vista de Trey
-Mellizos…pero yo salí más guapo-
Ella volvió a reír mientras se alejaba de la sala de los menesteres con una única misión. Eliminar la evidencia.
Caminó bajo el manto de invisibilidad. La luz de las lámparas iluminaban tenuemente sus pasos que resonaban con suavidad en aquellos pasillos inhóspitos de invierno, ni siquiera habían fantasmas cercas que pudieran notar su presencia y los retratos estaban en un silencio sepulcral puesto que el frio que traía consigo aquella estación del año era tal, que hasta las pinturas mágicas se veían afectadas. Pero Honey no tenía frio, la sensación que había vivido anteriormente era mil veces peor que la que estaba experimentando en esos momentos. La fría muerte todavía habitaba parte de su cuerpo.
Quedó mirando la puerta que estaba frente a ella y suspiró pesadamente, no se iba a acobardar en esos instantes, si ya había entrado a ese lugar tan asqueroso y había logrado vengarse de esa zorra, recuperar su broche iba a ser una tarea sencilla, solo debía ir al cuarto de esa "mujer" y tomar su objeto perdido. Ella era una chica inteligente ¿Cómo no iba a poder hacerlo? Su tío George le había contando como se realizaban las travesuras en su época de estudiante y, aunque su padre decía que su tío solo tenía cerebro para hacer comentarios y objetos idiotas, ella creía que su tío George y su fallecido tío Fred, eran dos personas bastantes inteligentes y astutas, no todos los alumnos lograban salir victoriosos por hacer aquellas bromas tan elaboradas y sofisticadas. Las bromas tenían su ciencia, al igual que las pociones, ella podía hacer la analogía en su mente, para ambas se necesitaba paciencia (cosa que ella tenía en menor grado pero intentaba cultivar), un plan o las instrucciones y por sobre todas las cosas, estas no podían tener fallas. Honey nunca se permitió una falla en la asignatura de pociones (Bueno, en ninguna asignatura en sí), no quería decepcionar a su padre o a su madre…ahora no iba a fallarle a su tío George, terminaría aquella broma y venganza como toda una bromista profesional.
-Alohomora-
La puerta se abrió sin problemas y la chica ingresó nuevamente a aquella instancia con el repulsivo olor a rosas. Presionó la capa contra su nariz intentando que ese aroma no se colara una vez más por sus vías respiratorias, ¡Merlín! Nunca pensó que iba a odiar tanto aquella flor, pero al parecer Perfitt la hacía descubrir nuevas cosas cada día
-Una profezorra ejemplar-susurró caminando lentamente hacia su destino.
Pero se detuvo al observar como la puerta que conducía al baño privado de la profesora de Transformaciones de abría, relevando a la dueña de aquel despacho ya lista para ir a la cama.
"O a un cabaret" pensó ella "De solo mirarla me da frio"
Aquellas ropas debían de estar prohibidas en aquella época del año, Honey sabía que debajo de esa bata de seda debía de existir ropa que ella solo usaría con alguien especial en una ocasión especial, cuando nadie los pudiera molestar. Aunque claro, Perfitt daba a entender que su vida giraba en torno al sexo aunque era justamente aquello lo que le faltaba.
La profesora quedó observando el lugar donde ella se encontraba parada con sus penetrantes ojos color acero, Honey le devolvió la mirada, nunca lo había hecho y este no iba a ser el momento de hacerlo, ella era una Snape al fin y al cabo y su "profesora" solo una cualquiera
-Aquí hay algo raro-Dijo Amelie avanzando hacia la Gryffindor
Honey retrocedió lentamente, intentando no chocar contra el escritorio que se hallaba detrás de ella
-Le dije al señor Weasley que dejara los informes sobre la repisa, no en la silla-Los tomó y los dejó donde debían estar-No puedo creer que sea tan incompetente-
Honey aprovechó esa distracción y haciendo uso de una agilidad oculta, fue rápidamente hacia el cuarto de su ex maestra de Transformaciones; debía salir rápidamente de ese lugar antes que el aroma le produjera una intoxicación masiva a causa del hedor. Aprovechó que la puerta estaba abierta y se adentró una vez más a esa recamara impregnada con el olor a rosas, tomó una gran bocanada de aire y comenzó su búsqueda, no debía ser tan difícil encontrarlo, a fin de cuentas los colores resaltarían en la oscuridad que ahora reinaba en aquel lugar.
Se arrodilló y comenzó a buscar por el piso del lugar, tanteó los lugares en los cuales su varita no lograba alumbrar y quiso olvidar que había tocado un calcetín de esa mujerzuela, lastimosamente, el sacrificio de su mano fue en vano, el piso no era el lugar donde había caído su broche. Bufó molesta y comenzó a revisar la mesilla de noche y la cama de esa zorra
-Ese idiota dejó tomo mal, tuve que acomodar todo otra vez-
Los pasos de Perfitt comenzaron a sonar con mayor fuerza, cosa que aceleró el pulso de Honey, debía encontrar su broche de una maldita vez y salir lo más rápido que sus piernas dieran. Comenzó a mover y a acomodar los frascos con perfume de la profesora a una velocidad increíble, la adrenalina recorría su cuerpo de una forma excepcional logrando que sus manos se movieran de manera rápida y ágil entre medio de los cristales
-¿Dónde está? ¿Dónde está? ¿Dónde está?-Repetía mientras buscaba desesperadamente
La puerta del cuarto de abrió y las lámparas que estaban en las paredes de iluminaron con un simple movimiento de la varita de Amelie. Una gran gota de sudor bajó por el cuello de la joven Gryffindor al darse cuenta que estaba metida en un problema mayor. Ahora no solo debía encontrar su broche…también debía salir de ahí sin emitir sonido alguno.
Perfitt se acercó al espejo que tenía en su cuarto y acomodó su cabello en una coleta para luego colocarse algunas cremas en su rostro
-Accio cepillo-dijo Amelie-No recuerdo tener tantos nudos…-
La mente de Honey se iluminó, eso era, era un simple hechizo, un simple Accio y recuperaría su preciado broche y podría salir de ese lugar pestilente. Tomó su varita y con un hechizo no verbal, abrió la puerta con un sonoro ruido, todo para que su profesora se percatara de aquello
-¿Pero qué…?-
Perfitt se levantó de su asiento y caminó para cerrar la puerta, distracción que aprovechó Honey para hacer el hechizo y tomar su broche en medio del aire. Ya estaba, ahora solo quedaba el otro cincuenta por ciento. Avanzó lentamente hasta llegar a la puerta, Perfitt había vuelto a su silla frente al espejo para seguir ocultando su rostro bajo kilos y kilos de cremas; lo podía hacer, ella podía salir de ahí victoriosa
-Reducto-murmuró apuntando a una pequeña lámpara que estaba en una de las mesillas de noche al lado de la cama
Amelie se levantó furiosa y caminó derechamente hasta aquel mueble
-Le dije a este imbécil que nada de sus bombas ¡Mocoso idiota!-Dijo enojada, levantando del suelo una corbata con los colores de Gryffindor y una pequeña bolsa de tela color amarilla-Mañana voy a tener que hablar seriamente con esa zanahoria-
Honey se quedó helada y volteó a ver a su maestra de transformaciones. No lo podía creer ¿Acaso ella y ese idiota de Ron…? Tan solo pensar que ella buscó entre medio de esas sabanas su broche la hizo querer vaciar su estómago. Ahora con mayor razón quiso salir de ahí.
Movió el pomo de la puerta lentamente, siempre manteniendo la vista en su ex maestra de transformaciones, debía de mantener sus ojos en ella para poder realizar algún movimiento en caso de que su presencia fuera descubierta. Un pequeño "clic" fue el anuncio de que su libertad estaba a unos cuantos metros
-Ya verá mañana, esta lámpara la había comprado en el extranjero, no la puedo reparar con un simple Reparo…Weasley va a tener que explicarme…-
Se escabulló por un pequeño agujero, lo suficiente para que su delgada figura atravesara ese umbral y con la misma sutileza con la cual la abrió, la cerró. No esperó más tiempo y se puso a correr con dirección a la puerta, una vez afuera no importaba cuando ruido metiera, siempre podía culpar a algún fantasma que transitara por el pasillo.
Pero todo el sigilo del cual hizo gala hace algunos minutos, desapareció cuando sus pues se tropezaron con la capa de su tío y Honey impactó directamente contra el piso del despacho, generando un ruido más que notorio
-Mierda-Masculló ella levantándose lo más rápido que pudo
-¿¡Y AHORA QUE!?-
Los ojos de Honey se abrieron a más no poder y sin importarle tener la capa sobre ella, corrió hacia la puerta del despacho y la cerró como solo un Snape sabía. Corrió hasta la sala común de Gryffindor y con la sensación de tener dos ojos pegados en su nuca, murmuró la clave para entrar
-Incorrecta-dijo la Dama Gorda
-¿Qué? Pero si esa era la clave esta mañana-
-La clave la ha cambiado la jefa de casa esta tarde, los prefectos Granger y Longbottom saben cuál es la nueva clave-
Los pasos de una persona comenzaron a sonar por las paredes, al igual que el sonido de su voz, maldición…la zorra la iba a atrapar
-¡SEÑOR POTTER, TENGO SU CAPA, ASI QUE SALGA DE SU ESCONDITE!-
-¡Oh no!-Dijo horrorizada-La capa…se me quedó la capa-
-Contraseña incorrecta-
Debía hacer algo, debía ingeniárselas para zafarse de esta y no involucrar a su tío Harry, pero la pregunta era ¿Cómo? "Piensa Honey, vamos piensa maldita sea…"
-Señorita Burton-Dijo maliciosamente Perfitt llegando a su lado-Que "sorpresa" encontrarla a estas horas-
-Buenas noches profesora ¿Qué hace despierta y sola por el castillo?-
-La profesora soy yo, usted no es quien para hacerme las preguntas, así que responda ¿Qué hace fuera de la sala común?-
-Usted no me hace clases y ya le dije que no la considero mi jefa de casa, así que no tiene autoridad sobre mí-
La profezorra la miró con asco
-Lo quieras o no, soy la jefa de la casa Gryffindor, quizás tu madrina te imparta la asignatura de Transformaciones pero YO soy la que está a cargo de esta sala común y de todos los estudiantes que la habitan-
-Veamos cuanto tiempo le dura su mandato-
Perfitt entrecerró los ojos
-A la oficina de la directora ahora mismo-
-¿Y eso porque?-
-Por estar fuera de la cama luego del toque de queda, por insolente y por cómplice del señor Potter al adentrarse en mi cuarto-
-¿Acaso está ciega? A parte de usted y yo, aquí no hay nadie más-
-Esta capa es de Potter-afirmó la mujer-En un crimen siempre está la parte intelectual y la parte que ejecuta y veo…que usted se rebajó a ser un simple secuaz-
-¡ÉL NO HIZO COSA ALGUNA!-
-¡ENTONCE AFIRMA QUE FUE USTED LA QUE SE ADENTRÓ A MI DESPACHO HACE ALGUNOS MINUTOS!-
-Vengo de la biblioteca-mintió-Y…Harry me presto su capa para leer…de la sección prohibida-
-Y además es mala mentirosa, al despacho de la directora ¡PERO YA!-
Honey caminó de mala gana, había fallado y de una manera horrible. ¡NISIQUIERA UNA MENTIRA DESCENTE PUDO INVENTAR EN ESOS MOMENTOS! Y ahora gracias a eso iba al despacho de su madrina bajo la atenta mirada de una zorra.
OoOoOoOoOoO
La mañana del domingo nunca había sido tan tediosa para ella, pero ese día, tres semanas antes de navidad, Honey había despertado de mal humor y todo por culpa de su "querida" jefa de casa. ¡ELLA ESTABA CASTIGADA! Y peor aún, su tío Harry había sido inculpado injustamente y debía cumplir la misma condena que ella. Se sentía culpable y la segunda peor persona del mundo (el primer lugar lo ocupaba sin duda alguna esa zorra de Perfitt) había sido su irresponsabilidad dejarse ver, no la de su tío, él no sabía de su plan y ahora estaba pagando por su estupidez
-Oye, Honey…vamos, no estés triste-
Ella dejó de jugar con su desayuno y miró directamente a esas dos esmeraldas que tanta confianza y tranquilidad le inspiraban
-Te he arruinado las vacaciones, ya no podrás ir a la madriguera-
-Hogwarts mi hogar-Dijo bastante convencido el Gryffindor-No me molesta pasar navidad y año nuevo en el castillo, menos si la paso con amigos-
Honey sonrió a medias, aunque su tío Harry no estuviera enfadado con ella, no lograba quitarse esa sensación de malestar al saber que ella era la responsable de arruinarle la oportunidad de ir y compartir con todos los Weasley y con su ahijado
-Eres mi amiga Honey-Dijo Harry-No es tu culpa-
-Pero yo fui descuidada y por eso…-
-Fue un accidente…pero me da curiosidad ¿Qué hacías en el despacho de la profesora Perfitt?-
-Yo…bueno…veras…-Comenzó a tartamudear-Yo solo…quería…bueno esto…yo… ¡HERMIONE!-
Honey vio llegar a su madre con muy buen humor esa mañana, aunque se le hacía raro que fuera una de los últimos alumnos en llegar al Gran Comedor a desayunar cuando ella era una alumna muy madrugadora; pero la llegada de su madre sirvió para desviar la atención de su tío
-Buenos días-Dijo la castaña tomando una tostada
-¿Qué te pasó Hermione?-Dijo Harry-Tu nunca llegas tarde a desayunar-
-Anoche luego de las clases con Snape me desvelé terminando el ensayo para Herbologia-
-Debes descansar, esas ojeras no son sanas-
-Lo tendré en cuenta-Llenó un vaso con leche-¿Me perdí de algo mientras dormía?-
-Harry y yo estamos castigado-dijo Honey-Y antes de que preguntes, fue Perfitt-
-¿Y porque los castigó?-
Honey suspiró y se mordió el labio, nerviosa ante la inquisitora mirada que su madre les estaba lanzando tanto a ella como a su tío, ¡Merlín! Ni las miradas que su padre le lanzaba de vez en cuando la atemorizaban tanto como esta
-¿Y bien?-Dijo Hermione cruzándose de brazos-¿Qué hicieron?-
-Bueno…veras…ammm…bueno yo…-
-¿Harry?-
-Solo le presté mi capa-
La mirada de Hermione volvió a caer sobre ella y Honey volvió a sentirse como una niña de cinco años que era atrapada sacando los ingredientes del almacén de su padre
-Yo solo…-
Las puertas del comedor se abrieron de par en par dando paso a un hedor que golpeó las fosas nasales de todos los presentes, provocando arcadas a más de alguno y que el desayuno dejara de tener un aspecto apetitoso. Pero lo más repulsivo era el rostro, la cara de Amelie Perfitt estaba repleta de granos de color verde oscuro que amenazaban con reventar en cualquier momento. Aquellas cosas solo era imaginables de ver en el rostro de Hagrid, cuando este era un adolescente
-¡BURTON!-Dijo la profesora-¡LA DIRECTORA LA ESTÁ ESPERANDO!-
Honey se quedó estática en su asiento viendo el aspecto de la profezorra, bendito Merlín, era mejor de lo que se esperaba…La piel pálida y descascarada, los granos repugnantes, el mal olor que se detectaba a metros, el cabello hecho un verdadero nido de pájaro y los ojos parecido a los de peces en descomposición ¡LA POCION QUE HABIA CREADO JUNTO A VICTORIE PARA VENGARSE DE ESA ZORRA ERA MARAVILLOSA!
-¡BURTON! ¡NO ME HAGA REPETIRLO! ¡A LA OFICINA DE LA DIRECTORA!-Miró a Harry-¡Y USTED TAMBIEN SEÑOR POTTER!-
-¿Qué esperan?-Dijo Hermione sacándola del trance-Vamos, vayan…-La castaña se tapó la nariz-Hagan algo bueno por todos y llévensela lejos-
-¿Y quién piensa en nosotros?-Argumentó Harry levantándose de su asiento
-¡BURTON Y POTTER APRESURENCE QUE NO TENGO TODO EL DIA!-
-Vamos-Dijo Honey tomando a Harry de la manga de su suéter-Solo no respires cerca de ella-
Hermione vio cómo su mejor amigo y Honey desaparecían a través de la puerta de roble, internamente agradeció que lesa zorra de hubiera largado, bastante ganas tenia de lanzarle un crucio (Aunque la pestilencia de esa mujer de esparciera por todo el colegio) pero también se sintió preocupada al saber que, si todo era cierto, tanto Honey como Harry podían ser expulsados, a fin de cuentas, habían atacado a un maestro
"Creo que hay que agradecerle al señor Potter y a la señorita Burton, es el primer desayuno en lo que va del año escolar en el cual no tengo a esa zorra maloliente pegada a mi"
Hermione miró a la mesa de los profesores y observó a Severus comiendo tranquilamente unas tostadas con mantequilla, él levantó una ceja y ella sonrió
"Tiene razón, profesor Snape"
"Como siempre"
NO ME MATEN…YA LO SÉ…PASÓ EL MES PERO VENGO DE RODILLAS…ÑAG, ESQUE SE ME VIENE LA SEMANA DE LOS CERTAMENES FINALES Y ESTOY FAGOCITANTO LA MATERIA XD SI TODO VA BIEN…VUELVO A PRINCIPIOS DE JULIO ;) PORQUE LUEGO SERÉ LIBRE (COMO DOBBY)
DEJEN SUS TORTURAS Y REGAÑOS AQUÍ ABAJO :)
UN BESASO LLENO DE PAPEL XERXES ELI
