Después de aquel incidente, para evitar que Hans diera falsas alarmas, la reina iba a verificar antes de dormir si el antiguo príncipe se encontraba en su habitación. Ya se había vuelto una rutina. Un mes había pasado desde que el era tratado como un simple sirviente, la reian había encontrado un trabajo perfecto para el, era el encargado de servir la comida. Faltaban poco menos de una semana para el baile en celebración del compromiso de Anna con Kristoff.
Una noche como de costumbre la reina bajaba hacia la pequeña alcoba de Hans. toco la puerta y cuando este contestó entró.
-El rey del las islas del sur ha enviado-el dirigió la mirada hacia una carta que sostenía la reina.
-No la quiero-dijo el cortante- Puede quemaría si gusta en este momento-dijo el
-Lo haría, pero no tengo la facultad de crear fuego-dijo ella mientras dejaba la carta sobre la cama del joven y salia de aquella habitación, Hans no pudo evitar reir un poco ante el comentario. La reina al escuchar su risa retrocedió, entrando nuevamente a la habitación.
-¿Le parece gracioso lo que dije?-pregunto ella algo ofendida
-un poco-dijo el con su risa arrogante, Elsa hizo caso omiso, ya que sabía a la perfección que solo lo hacia para molestar-se me olvidaba que usted era la reina de las nieves-al decir esto ella lo fulmino con la mirada
-descanse, Hans mañana usted tendrá mucho trabajo-dijo ella dirigiéndose a su recamara.
A la mañana siguiente, La reina se levantó temprano, se alistó como de costumbre y fue a escribir las ultimas invitaciones para el baile. Mientras estaba ocupada un llamado a su puerta la hizo dejar aún lado sus deberes, Era Kai quien llamaba, parecía algo alterado.
-Su majestad-dijo el dando una reverencia
-Dime Kai ¿que sucede?-pregunto ella sin despegar la vista de las invitaciones, ¿Paso algo?-pregunto esperando una respuesta negativa
-A si es, su majestad, El joven Hans-aún no había terminado cuando fue interrumpido por la reina
-¿Escapó?-pregunto Elsa
-No, el, bueno el está en su habitación-explico Kai
-¿entonces cual es el problema?-pregunto Elsa sin imaginarlo
-El joven Hans, esta ardiendo en fiebre-ante el anuncio de aquel hombre, ella se levantó.
-Kai, llamé a un medico de inmediato-ordenó la reina mientras ella iba a ver al joven.
Elsa, entró al cuarto, en la cama estaba Hans, su camisa estaba desabotonada, la joven reina al ver aquello evito volver a tener contacto alguno con esa parte, por lo que mantenía la vista hacia arriba. Las mejillas del joven estaban rojas, y sus ojos cerrados parecían reflejar un estado de malestar. Ella llevo una de sus manos a la frente de Hans con la intención de percibir su temperatura corporal.
Al poner la mano el joven dio un suspiro de alivio.
-¿Reina Elsa?-preguntó el débilmente sin siquiera abrir los ojos, lo supo por la helada y delicada mano que sentía sobre su frente. Al ver que el frió ayudaba tomo un pedazo de tela y creo algunos fragmentos de hielo que envolvió en el trapo, luego de amarrarlos los puso en la frente de Hans sustituyendo su mano.
-quédese aquí hasta que el doctor venga-dijo la reina punto de irse
-¿podría quedarse un poco más?-pregunto Hans, enfermó parecía otra persona, una persona sincera. Ante esto la reina no pudo negarse.
-Esta bien-dijo ella tomando un pequeño banco de madera y colocandolo al lado de la cama, al hacer eso vio la carta que la noche anterior había entregado al antiguo príncipe, estaba abierta, al parecer la había leído.
-Reían ¿como era el rey?-preguntó Hans intentando deshacerse del silencio que inundaba la habitación.
-Mi padre era un magnificó rey, era bondadoso, amable y siempre se preocupaba por su pueblo-ella estaba serena, con los ojos cerrados recordando como era su padre
-No me refería a como era como Rey, si no como padre-ante esta aclaración la reina no pudo evitar sonreír tristemente.
-Mi padre era amoroso y sobre protector, el quería que yo aprendiera a controlar mis poderes y por el bien mío y de Anna, después de muchos años, el día de mi coronación pude salir de mi habitación.-cuando terminó de hablar un impulso llego a ella, no quería que aquella platica terminara- ¿Su madre como era?-pregunto Elsa, causando de Hans abriera lentamente los ojos y la observara solo a ella.
-Mi madre era hermosa y no conocí persona más benévola hasta que vine nuevamente a Arrendelle. Usted majestad, tiene un corazón más cálido que el de ella y no se por quien de las dos es por que sigo vivo. Mi padre me envió a ser su sirviente solo por la memoria de mi madre, a el no le hubiera importado si muriera, pero a usted si, aunque yo la intente matar..y dos veces aún así me dio asilo y comida-al terminar de hablarle aún seguía mirando a la reina.
-¿como puede decir eso de su padre?-pregunto ella algo incomoda
-Si no me cree tome la carta-dijo el señalando la hoja, la reina desconcertada tomo la carta y la comenzó a leer, cuando termino suspiró amargamente.
-No me sorprende que sea como es-dijo Elsa
-No se, pero usted es hermosa-dijo Hans cerrando nuevamente los ojos
-no le permito que se burle de mi-se quejó la reina
-No me burlo, es la verdad-dijo el para luego desvanecerse, al parecer se había desmayado.Rápidamente la reina quito los hielos de la frente del joven, dándose cuenta que la fiebre había aumentado.
La reina tuvo que tomar mediadas drásticas, tapo todo el cuerpo de Hans excepto la cabeza y sobre la sabana creo una capa de nieve para mantenerlo fresco hasta que el doctor llegará.
pronto llegó Kai con malas noticias, no había encontrado al doctor, a si que la reían tendría que hacerse cargo del enfermó hasta que este mejorará. Y así lo hizo, no se despegó ni un momento de el, constantemente cambiaba la sabana y creaba una nueva capa de nieve para evitar que se descongelara y lo empapará.
Llegó la noche, y la reina parecía cansada, poco a poco sus ojos se cerraban, hasta que se terminó durmiendo, recostada en la cama de aquel sirviente. Anna por su parte no preguntó nada sobre Elsa, pues sabría que estaría ocupada con lo del baile.
A la mañana siguiente Hans abría sus ojos poco a poco, encontrando a Elsa profundamente dormida, solo que seguía sentada en aquel banco y recostada en la orilal de su cama. Al parecer la fiebre se había ido,se levantó y estaba punto de salir y dejarla a si, entonces algo en el lo hizo regresar y acostarla en la cama. Luego de eso salio lo más rápido que pudo. Sabia que la reina lo había visto enfermo y el tenia una idea de en que faceta lo había visto, parecía ser otro cuando estaba enfermo, pero era el mismo solo que sin la coraza de orgullo que normalmente creaba. Pero lo olvidaría, el estaba seguro de que la reina y el olvidarían aquello por lo que decidió no darle mayor importancia.
