SOY UNA MALA PERSONA PERO SIGO EN ESTE MUNDO…O ESO CREO XD ESTE CAP VA A SER SEPARADO EN DOS PARTES (ES DECIR ES DOBLE?) ESO XD ES LA MEJOR FORMA DE ORDENAR ESTE DESORDEN MENTAL QUE TENGO EN MI CABEZA .W. PD: CREO QUE ES HORA DE QUE SAQUEN SUS AUDIFONES, SE METAN A ESA PAG DE VIDEOS TAN CONOCIDA Y BUSQUEN UNA CANCIÓN LLAMADA "ACID RAIN" DE AVENGED SEVENFOLD

CAPITULO 18

Terminó de ordenar su baúl y suspiró cansada al dejar caer la tapa sobre este, llevaba bastantes libros de la biblioteca este año, Severus la había ayudado a conseguir algunos textos de la sección prohibida aun ante la mirada reprobatoria de su ex jefa de casa y de Madame Pince, su excusa, la elaboración de venenos era un pilar fundamental en la formación de una pocionista de excelencia, los venenos no se encontraban al alcance de los alumnos, algunas veces los adolescentes se dejan llevar por las hormonas y no miden las consecuencias de sus actos hasta que el daño ya es irreparable. Pero ella no era así, ella siempre había sido madura y por eso la profesora McGonagall había permitido que ella se llevara aquellos libros a casa en las vacaciones que generaban navidad y año nuevo. Minerva la había mirado con ese amor maternal que siempre le brindaba cuando le entregó el permiso firmado y la voz de la anciana mujer la hizo sentir mal

-¿No crees que es mejor pasar las fiestas en el castillo? ¿O con los Weasley? No creo que estar sola y leer esos libros sea lo mejor para ti Hermione-

Le había dolido mentirle, esa era la verdad, su ex jefa de casa había sonado tan preocupada en esos instantes que una parte de su conciencia la estaba torturando por ocultarle su verdadero paradero a la directora de Hogwarts. Pero ella no podía ir y confesarle la verdad a McGonagall, la pobre mujer pegaría el grito en el cielo y seguramente haría que enviaran a Severus a Azkaban por estar con una alumna o mucho peor, por haber "embrujado" a una estudiante para cometer sus actos impuros. No, no podía decirlo, no ahora.

Se dejó caer al piso y abrazó sus rodillas ¿Cuánto tiempo más debía seguir ocultándolo? No podía negar que, aun cuando su relación a escondidas marchaba perfectamente, tenía envidia de otras parejas que podían hacer todo lo que ellos hacían a encubiertas. Mientras Harry y Ginny podían ir tranquilamente a Hogsmade, ellos solo podían ir juntos al pueblo cuando iban a comprar ingredientes para sus clases particulares y debían mantener las apariencias; Neville y Luna, aun cuando no eran pareja oficialmente pasaban mucho tiempo en los invernaderos o en la biblioteca del colegio compartiendo su tiempo entre abrazos y besos mientras ella debía conformarse con un fugaz beso en algún pasillo deshabitado. Aquello apestaba. Quizás pudo soportar aquello por más de dos años, pero todo tenía su límite y el de ella se estaba acercando peligrosamente al final. Pero ya quedaba tan poco para terminar su enseñanza mágica…

-Son un par de meses…en Julio ya estaré graduada y luego…-

Y luego ellos iban a seguir tratándose delante de todos como de costumbre, ese era el plan para que ninguno de los dos se metiera en problemas. A Severus no podían culparlo si se enamoraba de una de sus ex alumnas, aquello ya no sería una relación ilícita, solo una relación con una considerable diferencia de edad, algo que en el mundo mágico se veía con bastante naturalidad; pero lo que le pesaba a la castaña no era el que dirá los demás, lo que realmente comenzaba a fastidiarle era aquello, tener esa carga en sus hombros, ser un mentirosa.

Entendía que en un principio su relación debía ser secreta, además de ser su profesor, Severus era doble agente y su posición en la guerra mágica era demasiado peligrosa, cualquiera de los dos bandos podían tomar aquella relación como una estrategia por parte de la otra, la orden pensaría que Voldemort le había ordenado engatusar a Hermione para así tener acceso a Harry y sus movimientos más íntimos; del mismo modo los mortifagos hubieran pensado que el director estaba vigilando más de cerca a Snape, obligándolos a pasar más tiempo juntos, intentando sacarle información de una manera demasiado baja. Siempre pensando lo peor. Del mismo modo, Severus no quería que la vida de ella corriera más riesgo del cual ya contaba, si de por sí ser la mejor amiga del niño que vivió le daba un "nivel especial" a la hora de ser capturada, ser la pareja de la mano derecha del señor tenebroso era un premio que muchos mortifagos se hubieran peleado por obtener. Ella entendía su preocupación, entendía cada uno de los motivos que ambos tuvieron para ocultar su relación pero ahora…

Se suponía que el final de la guerra debía traer tranquilidad para todos, pero siempre hay excepciones.

Comenzaba a odiar aquello, odiaba tener que ocultar aquello que verdaderamente sentía, odiaba no tener a nadie con quien hablar, odia no poder decir abiertamente que ella amaba su profesor

-Hermione, ya es hora-

La voz de Ginny sacó a la castaña de sus pensamientos, se levantó de un brinco y pasando las manos por su rostro, quitó aquellas ideas de su mente, ya tendría tiempo para pensar sobre eso, bastante considerando que su relación iba a seguir en las sombras por un par de años más…"No sé de qué te quejas, sabes que es lo mejor para ambos, eso fue lo que acordaste con él, no puedes mandar todo a la basura por un simple arrebato hormonal Hermione, se madura y razona de una maldita vez"

Movió su varita e hizo levitar su baúl para así ir hacia la sala común mientras ignoraba a su conciencia quien en esos momentos le recordaba todos los porqués de su relación a escondidas, algo que solo la fastidiaba aún más

-¡HERMIONE!-

Ella volteó a ver a sus amigos, Ginny y Neville ya estaban en el centro de la sala con sus baúles esperando a su llegada, mientras que en el sillón frente a la chimenea, Harry y Honey miraban con algo de tristeza la escena; ambos pelinegros iban a pasar aquellas vacaciones cumpliendo castigo con su jefa de casa, la cual todavía tenía algunos efectos de lo que sea que ambos le habían logrado poner encima. No eran precisamente las mejores vacaciones del mundo pero ambos se lo habían buscado, Perfitt era una zorra, de eso no había duda, pero seguía siendo su profesora, su profezorra y por ende "había" que tenerle respeto, aunque ella no tuviera respeto por su pareja… "Claro que ella no va a tener respeto y se le va a ofrecer, ella cree que es soltero, aunque se le seguiría ofreciendo si supiera que está contigo" Alejó una vez más aquellos pensamientos ¿Por qué debía pensar en aquello los momentos previos a estar con él? No había duda que su mente últimamente tenia tendencias masoquistas

-¿En verdad no quieres venir a la madriguera con nosotros Herms?-

-No Ginny, ya te dije que quiero ir a ver la tumba de mis padres-

-Pero luego podrías quedarte con nosotros, no es bueno que pases las festividades sola-

-Ginny-Dijo ella con calma-Quiero estar sola para pensar…ya sabes, lo necesito, hace un poco más de un año que me enteré que ellos habían muerto y creo que todavía no estoy preparada para…para pasar una navidad en familia-

-Pero Hermione…-

-Ginny-Harry se levantó del sillón y se acercó a su novia-Déjala, es normal que quiera asimilar todo esto, fue un golpe duro para ella, todavía no está lista-

Las palabras de su mejor amigo la golpearon directamente en el pecho, odiaba mentir, odiaba tener que usar de excusa la muerte de sus padres para poder estar con Severus, odiaba tener que ocultar todo aquello que estaba sintiendo ¿Acaso la adrenalina que sentía en esos momentos podía aplacar el mal sabor que sentía desde hace meses?

-La muerte de uno de tus padres no es algo fácil de aceptar…la muerte de ambos debe ser aun peor-

Por alguna extraña razón la voz de Honey le apretó aún más su pecho; la voz de la joven sonaba cargada de dolor, como si ella conociera del tema, como si en verdad hubiera vivido la perdida de alguno de sus padres, ella sintió inmediatamente una conexión especial con aquella chica, la misma sensación que sintió al verla parada frente a ella ese día antes de ingresar a recursar su último año a Hogwarts. Su pecho se apretó y sintió plomo correr por sus venas pero resistió aquella debilidad que comenzaba a sentir su cuerpo, no iba a mostrarse débil delante de sus amigos, menos ahora que cierta pelirroja pareciera estar tramando su secuestro

-Prometo ir a verlos para año nuevo-Dijo ella con una pequeña sonrisa-Pero debes entender que debo, ordenar mi mente Ginny, el tiempo que se tardó en reconstruir Hogwarts no fue suficiente-

-La muerte de un ser querido no se supera en un par de meses-

La voz de Honey sonó distante, fría y con un deje de melancolía, uno que removió algo dentro de la castaña ¿Por qué esa chica la hacía sentir tan extraña? ¡Por Merlín! Solo era su amiga, solo era Honey

-Honey…-

La aludida levantó el rostro y observó a la castaña con detenimiento, la mirada ambarina de la pelinegra logró congelar su sangre y una pequeña molestia se instaló en su vientre bajo

-¿Si?-Respondió ella con una ceja levantada

-No…no es nada, olvídalo-No quería seguir observando a la chica, no quería que esa sensación recorriera su cuerpo, era demasiado intensa para sobrellevarla en esos momentos, suficiente tenía con sus pensamientos anteriores como para soportar esa molestia-Yo….solo cuídense ¿Está bien?-

-El castillo es el lugar más seguro del planeta Hermione, más ahora que ya no existe Voldemort-

-Eso ya lo sé Harry, solo lo digo para que ustedes dos no se metan en problemas-

-No haremos nada malo-Dijo la chica con una sonrisa-Admite que lo de Perfitt fue chistoso-

-Pudieron expulsarlos-

-Solo nos quitaron las vacaciones y un par de puntos-Dijo Harry como si no fuera la gran cosa-Un castigo más, un castigo menos…no es gran diferencia, aunque debo admitir que voy a extrañar el pavo relleno de la señora Weasley-

-Hablando de mamá, creo que ya debemos irnos-

Ron Weasley estaba parado cerca del retrato de la dama gorda sentado en su baúl viendo la escena con aire aburrido y revisando de vez en cuando su reloj de muñeca, el tren que los iba a dejar en la estación partiría en veinte minutos más y ellos debían irse en esos momentos si querían conseguir puestos

-Solo déjanos despedirnos Ron-Reprochó su hermana

-Si no estuvieran perdiendo el tiempo con esa estúpida conversación y esperando a la señorita prefecta…-

-Cierra la boca Weasley-Dijo Honey en un siseo

-Honey-Dijo Neville un tanto nervioso e intentando calmar los ánimos-Por favor, nada de peleas, casi es navidad-

La chica resopló y se dejó caer en los sillones con los brazos cruzados

-Bien, pero que conste que es solo por respeto a ustedes-

-¿Tienes respeto Burton? Por lo que le hiciste a nuestra jefa de casa yo pienso que no-

-No se te vaya a derretir el cerebro por esa acción Weasley-

-¡BUENO YA BASTA!-Dijo Neville-¿Acaso ustedes dos van a pelear hasta en víspera de Navidad?-

Ambos aludidos miraron al piso casi al mismo tiempo, ahorrándose la vergüenza del momento, Neville nunca alzaba la voz a menos que estuviera realmente molesto y para que aquello ocurriera la paciencia del joven Gryffindor debía estar rebalsada

-Lo…lo siento Neville-Dijo tímidamente Honey-Pero este pelmazo…-

-Honey…-La calló Harry

La chica apretó los puños en su regazo y no volvió a levantar la mirada, demasiado orgullosa para aceptar su error, pero lo suficientemente madura para murmurar un débil "Lo siento" que era callado por la cascada de cabello negro que cubría su rostro

-Como sea, es hora de irnos-Dijo Ron saliendo por el retrato

Hermione suspiró ante la insensibilidad que aquel pelirrojo había comenzado a mostrar desde inicio del mes, aun con aquellas peleas que tuvieron en el pasado ella lo consideraba su amigo, no podía odiarlo aunque motivos no le faltaban para aquello, había algo dentro de ella que se reusaba a hacerlo, una pequeña esperanza que le decía que Ron podía madurar y que ambos en un futuro volverían a ser como eran antes, buenos amigos, aquellos que peleaban por pequeñas cosas pero que al final del día ya habían arreglado sus rencillas. Le dolía aquella frivolidad que aquel chico que por tanto tiempo consideró su amigo le dedicaba.

Se limpió una lágrima furtiva antes de poner en marcha sus baúles, ya había llorado por Ronald Weasley en más de una oportunidad y ella se había jurado nunca más hacerlo

-En esta oportunidad le doy la razón a Ron, ustedes dos deben apurarse, el tren ya va a partir y yo debo ir al despacho de McGonagall-

-¿Iras por Red Flu?-Preguntó Honey

-Sí, no soporto aparecerme y odio los trasladores-

La castaña se acercó a ella para poder despedirse con un abrazo, uno que le provocó una descarga eléctrica por toda su columna vertebral

-Nos vemos luego Honey-

-Cuídate-Dijo la chica aplicando un poco más de fuerza en su agarre

No podía evitar sentir un nudo en su estómago, no quería alejarse de esa chica ¿Qué tal si al llegar ella no se encontraba en el colegio? Honey había demostrado ser una chica calmada pero no podía negar que le faltaba control, algunas veces le hacía más caso a sus impulsos que a su lado razonal al igual que Harry, quizás por eso ambos lograron conectar de inmediato y tal vez era por aquello que nacía la necesidad de protegerla, no quería que aquel calor que aquella chica le brindaba en cada gesto desapareciera, no quería perderla de su lado. Si a alguno de sus amigos les llegara a pasar algo o si a Severus le ocurriera algo ella…ella…

-Te prometo estar aquí cuando vuelvas, lo juro-

Ella le sonrió mientras se separaba de su cuerpo he iba donde su mejor amigo quien en esos momentos besaba la frente de su novia y prometía mantenerse en contacto mediantes cartas

-Harry-Llamó

-Ven aquí-

El chico la abrazó con fuerza y besó su frente mientras tocaba su cabello con cuidado

-Prométeme que serás la cabeza y no permitirás que Honey vuelva a cometer una de las suyas-susurró al oído de su amigo-No soportaría llegar a Hogwarts y saber que los han expulsado-

-Te lo prometo Herms-

-Prométeme que ambos estarán bien, que pasaran las fiestas juntos-

-Con Honey ya tenemos todo planeado…las cervezas de mantequilla están escondida en su baúl-

-Tonto-

Él sonrió y besó su mejilla antes de soltarla para así poder despedirse de Neville con un fuerte apretón de manos

-Me hubiera gustado tanto que conocieras a mis padres y hermanos Honey-

-No te preocupes Ginny, ya habrá oportunidad-

-No olvides escribir-

-No lo haré, lo prometo-Dijo la chica secándose algunas lágrimas furtivas-Ya…ya es hora, si no se van, perderán el tren-

-Vamos-Dijo la castaña avanzando hacia el retrato-Volveremos en un abrir y cerrar de ojos, ya verán…aprovechen el tiempo y terminen los informes de Defensa y Herbologia-

-Ya Hermione, pareces nuestra madre-bromeó Harry-Estaremos bien-

-Sí, ya váyanse o a los tres les lanzaré un Imperio y no me veré arrepentida-

Los tres Gryffindor's que debían marcharse lo hicieron entre risas, aun cuando era doloroso apartarse de sus amigos en aquellas fechas. Caminaron en silencio hasta llegar al despacho de la directora, lugar donde debían volver a despedirse

-Hermione…-

-Salúdame a los señores Weasley y a tus hermanos de mi parte-Le dijo a su mejor amiga-También a Luna y a su padre, sé que irán a tu casa y Neville…cuídate mucho estas fiestas, mándale saludos a tu abuela-

-Lo haré Hermione, Ginny vamos o el tren nos dejará en el castillo-

El chico tomó el brazo de la pelirroja y la jaló con cuidado para guiarla escaleras abajo, aun cuando esta pareciera tener algo más que decir. Le debía una a Neville, cuando su amiga se lo proponía podía llegar a ser un tanto irritante.

Siguió su camino por las escaleras que conducían al despacho de su ex jefa de casa, abrió la puerta con lentitud, esperando encontrarse con la siempre cordial Minerva McGonagall. Pero la oficina se encontraba vacía a excepción de los cuadros de los ex directores que en aquel momento se encontraban durmiendo plácidamente en sus pinturas, al parecer luego de la guerra no había acción que valiera la pena ver

-Minerva fue a arreglar unos asuntos al ministerio señorita Granger-

-¡Profesor Dumbledore!-Dijo sobresaltada-Me ha asustado-

-No era mi intención-Respondió-La Red Flu ya está conectada, Minerva me ha encargado avisarle que está autorizada a utilizarla cuando deseé-

-Gracias señor…¿Dijo al ministerio?-

-Así es, son asuntos de Hogwarts-Al ver aquel brillo de curiosidad tan típica de la chica, el retrato añadió-Nada importante, simple burocracias que deben ser atendidas y que, por problemas anteriores Minerva no pudo realizar-

-Ya veo-

-¿Pasará las fiestas sola?-

-Si señor…Yo todavía no estoy lista para volver a pasarlas en compañía, ya sabe la muerte de mis padres…-

-La soledad solo crea una coraza en nuestros corazones señorita Granger, la soledad mata-

-Solo serán unos días-Respondió-Además nunca me he sentido sola-

El ex director sonrió, como si entendiera el verdadero significado detrás de esas palabras, aquello provocó que ella comenzara a examinar la alfombra que estaba en el suelo, la mirada de Dumbledore siempre le pareció similar a una de rayos X y aun cuando este fuera un mero cuadro, la sensación era la misma

-Yo…yo creo que ya es hora de irme señor-Dijo caminando rápidamente hacia la chimenea-Dele mis saludo a la profesora McGonagall por favor-

-Pase unas buenas vacaciones señorita Granger-

Ella sonrió ante las palabras del retrato mientras las llamas verdes la trasladaban hacia su lugar de destino para empezar de una vez con su descanso del mundo que la rodeaba.

El reloj que estaba colgado en la muralla marcó las seis de la tarde y las llamas verdes alumbraron toda la instancia, Severus se acercó y esperó paciente a que estas revelaran de una vez por todas la figura de su alumna

-Ya llegué-Dijo ella limpiando las cenizas de su rostro y saliendo de la chimenea-Creo que necesita una limpieza-

-Al igual que tu-Dijo acercándose y pasando su mano por las manchas de ceniza que había en su ropa-Siempre tan puntual señorita Granger-

-Bueno a mi profesor no le gusta la impuntualidad y no quiero que el marcador de mi casa esté en números rojos-

-No te preocupes, Potter y Burton ya se encargan de aquello-

Ella lo empujó en los hombros antes de alejarse de su cuerpo y comenzar a subir sus baúles al piso superior

-Deje eso ahí Granger, yo lo acomodaré en el cuarto, será mejor que tome una ducha-

-La tomaré luego de ordenar mis cosas-

-No te estoy preguntando, te lo estoy ordenando-

-No me vengas con tus arrebatos de poder en casa Severus Snape-Dijo ella con las manos en la cadera-Solo serán cinco minutos más, soy muy capaz de acomodar mi ropa por mi cuenta, muchas gracias-

-Granger…Ve a la ducha-

-Luego de ordenar-

-Hermione-Dijo tomando la mano de la joven-Haz lo que te ordeno-

-¿Qué te…?-Él la aprisionó entre su cuerpo y la pared del pasillo, logrando que la chica perdiera la concentración y que los baúles de esta se cayeran al suelo

-Hazlo-Volvió a ordenar muy próximo a sus labios

-Está bien-Dijo ella sin apartar la mirada de sus labios-Pero creo que deberías soltarme ¿No crees?-

Snape se alejó lentamente del cuerpo de su alumna observando las reacciones que provocaba en el cuerpo de esta, una mueca sarcástica apareció en su rostro cuando la vio cerrar los ojos y aspirar profundamente su aroma; tocó su mejilla con delicadeza y la chica soltó todo el aire que había estado guardando en sus pulmones

-Ve a la ducha-Ordenó contra su oído antes de ir al cuarto el cual ambos compartían seguido muy de cerca por el equipaje que la chica traía, dejándola sola en medio del pasillo.

Cerró la puerta y con un simple movimiento de su varita, las prendas de la castaña estaban acomodadas y guardadas junto a las suyas en el armario, mientras que sus libros y material de estudio descansaban en una repisa de la pared cercana a la ventana. Mañana iban a seguir con los estudios correspondientes a sus tutorías, no podían perder el tiempo por las fiestas pero esta noche…él planeaba hacerla memorable para su castaña.

Se cambió ropa y antes de dejar la sucia en el cesto para lavado, sacó aquel objeto que llevaba descansando en su bolsillo bastante tiempo, más de lo que él quería pero menos de lo que ellos habían acordado en un principio. Quizás ella se iba a molestar con su idea, pero maldición, él sabía que algo andaba mal en su relación y creía saber cuál era el problema a fin de cuentas, no necesitaba leer la mente de Hermione para darse cuenta de lo que en verdad sentía, conocía cada reacción de ella, sus manías y gestos. Algo incomodaba a Granger y por eso algunas veces la sentía incomoda cuando estaba con él, cuando se encontraban en algún pasillo y lograban robarse uno que otro beso sintiendo ese dulce sabor de la adrenalina corriendo por su torrente sanguíneo, cuando sus abrazos en la seguridad de su despacho eran acabados de forma abrupta cuando alguien iba a tocar su puerta o simplemente cuando ella no le devolvía las miradas en algunas de las comidas en el Gran Comedor.

¿Acaso ella se estaba cansando de él? No, eso no podía ser posible ¿O sí? "Claro que no idiota, si fuera así te hubiera mandado a la mierda cuando le dijiste que Perfitt te besó" Pero él sabía que Hermione era de guardarse muchas cosas para sí misma y últimamente aquellos gestos lo habían hecho dudar.

Pero ya no había marcha atrás.

Tocó el pequeño objeto para intentar darse un poco de valor, pudo enfrentar dos guerras mágicas, pero él nunca había sido muy bueno en aquello que implicara hablar de lo que en verdad sentía, prefería las acciones antes que las palabras, aunque esta vez debía combinar ambas…O quizás no…

Suspiró y terminó de arreglar su atuendo antes de bajar las escaleras de la casa, de su casa, la cual compartía con Hermione desde que la guerra había terminado y él había salido de San Mungo. Sus pisadas resonaron por el pasillo, al igual que las gotas que provenían del baño. Aquella casa apartada de Londres muggle era perfecta, pequeña, cálida y discreta, como el comienzo de su relación o mejor dicho, lo que él podía ofrecerle en esos momentos. Ambos la habían escogido un día de verano, la castaña no quería volver a su vieja casa, él quería dejar de lado los matices más oscuros de su infancia y aquel lugar se presentó como regalo caído del cielo. La arreglaron en menos de un mes y con cada reparación y modificación, sentían que aquello que había comenzado desde el quinto año de la joven Gryffindor había alcanzado la madures máxima. Habían sorteado las dudas e inseguridades, se habían cuidado mutuamente en tiempos difíciles, habían logrado sobrevivir y llevar aquella relación a "puerto seguro". Viviendo juntos bajo un mismo techo solo reafirmaba el hecho que ambos ya no podían estar sin el otro.

Llegó a la cocina y observó la cena que había preparado para la ocasión, Tob lo había ayudado, aquel elfo haría cualquier cosa que hiciera feliz a Hermione, bastó comentarle sus intenciones a aquella criatura para que esta saltara de alegría y le ayudara con aquella pequeña gran misión. Mientras él pelaba algunas patatas, el elfo preparaba una salsa para la carne y estaba buscaba entre sus pensamientos cual era el postre favorito de su "Libertadora"

-Helado de Arándanos-Dijo luego de un tiempo-La señorita Granger siempre pide un poco de helado luego de la cena-

Él le dio la razón, Hermione tenía cierta manía con esa baya, pero encontraba muy simple darle aquella fruta al finalizar la cena

-Me parece buena idea, gracias Tob-

El elfo movió sus orejas y le sonrió al mago antes de volver a lo suyo con mayor entusiasmo.

Así pasó la tarde, Hermione iba a visitar la tumba de sus padres antes de llegar a casa, tiempo más que suficiente para ordenar todo y preparar la comida que iban a compartir en unos minutos más.

Se sentó sobre la mesa y se dejó llevar una vez más por sus pensamientos, él quiso acompañarla a Australia, pero aquella chica de vez en cuando era una cabeza dura y no había forma razonal que la hiciera cambiar de parecer; Hermione había insistido en viajar sola puesto que nunca lo había hecho, él siempre había estado a su lado en aquellos instantes. "Debo madurar y cerrar aquella puerta" le había comentado él día que tomó la decisión "Por favor, permíteme ir sola". Accedió con la única condición de que ella se comunicara con él si comenzaba a sentirse mal

-Huele bien-

Unas manos rodearon sus caderas por detrás lo hicieron salir de su interior. El aroma inconfundible de su castaña lo relajaron de inmediato, tomó sus manos y las juntó con las suyas a la altura de su pecho

-¿Qué tal Australia?-

-Bien-Respondió escuetamente-Hacia un poco de calor, pero nada de que alarmarse-

-Hermione…-

-Estoy bien Severus, necesitaba hacerlo-

Él la soltó y bajó de la mesa para poder verla. Su cabello estaba húmedo y arreglado en una sencilla coleta con uno que otro rizo suelto enmarcando su rostro, su vestido era rojo y bastante sencillo, las tiras dejaban ver sus hombros y el escote no era pronunciado mientras que la falda llevaba unos pocos centímetros antes de las rodillas. Simple y elegante, al igual que ella. No llevaba maquillaje, exceptuando el brillo labial que lograba darle mayor énfasis a aquellos labios que estaba tan acostumbrado a besar. Sin duda alguna esa noche se veía hermosa

-¿Qué tanto miras?-Preguntó divertida

-Que ni aun estando en casa se te quita lo Gryffindor-Respondió con su habitual mueca sarcástica

Ella soltó una pequeña carcajada antes de darle un beso fugaz en los labios

-Siempre seré una orgullosa Gryffindor, Snape-

-Lo tengo más que asumido Granger-

Snape la abrazó con fuerza, permitiéndose una vez más sentir aquel aroma tan relajante, miel, jazmín y canela, aquellas fragancias que generalmente rodeaban el cuerpo de su castaña lo hacían sentir en casa, seguro y protegido. Amado

-Severus…-

-Silencio-Murmuró contra su piel

Hermione lo miró asombrada pero no volvió a protestar, en cambio, se dedicó a tocar con ternura las hebras de su cabello negro, le fascinaba el aroma a sándalo que este desprendía y lo suave que era cuando sus dedos vagaban por este

-He traído un árbol-Pronunció luego de unos segundos-Se lo mucho que te agradan estas fechas y pensé que…-

-Gracias-Le dijo al oído

-Le falta la estrella, ve a ponerla yo terminaré con la cena-

La chica besó su mejilla y le dedicó una brillante sonrisa

-Te has esforzado mucho ¿Verdad?-

-Es la primera navidad que pasamos juntos…el año pasado los Weasley te secuestraron-

-Este año querían hacer lo mismo-Él frunció el ceño-Pero estoy aquí, contigo y no me gustaría estar en otro lugar-

-¿Estas segura?-

-Segurísima- Besó su mejilla-Esta es nuestra primera navidad, de muchas más que vendrán-

-Ve a colocar la estrella Granger-Ordenó mientras tocaba el rostro de la chica con infinita lentitud-Si no lo haces, voy a replantearme eso de no tomar el postre antes de la cena-

Las mejillas de Hermione se tiñeron de rojo al escuchar aquellas palabras y en menos de un segundo, la castaña había abandonado la cocina ante la atenta mirada de su profesor. Snape negó ante la actitud de su alumna, nunca se iba a cansar de ver su rostro coloreado por la vergüenza, la chica era de vez en cuando demasiado inocente para él, demasiado "limpia" para un tipo como él, que vivió más de lo que debería rodeado de oscuridad, ensuciado su alma. Pero Hermione no se había alejado, había querido sacarlo de donde estaba, o quizás ¿Quiso adentrarse en su mundo lleno de suciedad? ¿Quería llevar sus heridas? Una cosa era segura, ella se había encargado de sanar cada una de las que llevaba en su cuerpo, tanto las exteriores como las interiores, aunque estas últimas tardaran un poco más en sanar y cicatrizar ya que algunas veces era él mismo quien volvía a meter el dedo en la llaga con sus inseguridades.

"No seas imbécil Severus, ella te ha demostrado lo mucho que te ama durante todos estos años, si no fuera así se hubiera ido con los Weasley al igual que el año pasado, si Hermione no te amara no te sonreiría como lo hizo hace unos segundos o no reaccionaria como lo hizo ante tu comentario"

Pero aun cuando su conciencia le recordaba que no debía temer, otra parte de su mente le recordaba todas las aptitudes extrañas que había logrado presenciar en las últimas semanas

"Paranoico"

-¿Severus?-

Otra vez Hermione lograba sacarlo de sus cavilaciones mentales

-Dime-

-El árbol ya está listo ¿Quieres que ponga la mesa?-

-No te preocupes, tu ve a sentarte-

-¿Acaso vas a hacer todo esta noche?-

-Si-Dijo con una mueca de suficiencia en el rostro-Luego te cobraré la factura de mis honorarios-

La chica negó y volvió hacia el comedor para ver el árbol de navidad recién terminado de decorar.

Severus suspiró y tocó el pequeño objeto en su bolsillo para darse fuerzas, cada vez faltaba menos y con aquello, sentía que su corazón iba a estallar. Pero no iba a dar marcha atrás, no ahora que estaba todo listo.

Llevó la cena con ayuda de magia, en sus manos habían dos platos idénticos llenados con puré de patatas y carne de cerdo sazonada con aquella salsa que Tob había elaborada, unos metros más atrás, dos copas y una botella de vino de elfo flotaban elegantemente por el aire hasta llegar a la mesa la cual había sido previamente preparada para la ocasión.

Se acomodaron en la pequeña mesa redonda que había en el lugar y en silencio, comenzaron a comer aquello que el maestro de DCAO se había esmerado en cocinar para aquella noche. De vez en cuando la castaña levantaba la vista para observarlo y no podía avergonzarse cuando su pareja la encontraba infraganti. Snape soltó una pequeña risa por la cual se ganó un pequeño bufido por parte de la castaña

-Hace tiempo que no hacías eso-

-¿Qué cosa?-Preguntó curiosa la Gryffindor

-Mirarme como lo hacías hace unos segundos-

Hermione bajó la vista hacia su plato a medio comer

-Simplemente creo que es lo mejor-

-¿Porque?-

-Creo que ya lo sabes Snape-Respondió llevando una pequeña porción de puré a su boca

-No, no lo sé Granger-Dijo tajante-Si fuera tan "amable" de ilustrarme con su sabelotodismo-

Ella bufó

-No quiero traerle problemas, profesor-Dijo dando énfasis al título que el hombre ostentaba

-Tú no me traes problemas Hermione-

-Es por eso que nuestra relación permanece oculta-

Silencio, uno bastante incomodo en el cual ninguno de los dos fue capaz de ver a los ojos al otro

-Creo que…las razones para aquello sobran-Dijo Snape luego de unos minutos

-Es porque yo soy un problema para ti ¿No es así?-

-¿A qué viene todo esto Hermione? Pensé que estabas de acuerdo con que lo nuestro siguiera así por unos años más-"Aunque por dentro este muriendo por decirle al mundo que eres mía"

-No es nada, simplemente lo he deducido-

-¿Deducido?-

-Así es-

Él vio la tristeza en sus ojos cuando ella levantó la mirada por unos leves minutos, suspirando, se levantó de su asiento y se acercó hasta ella para extenderle la mano

-Granger, mírame-Ordenó como s estuviera en una de sus clases, pero ella al contrario de estas, desobedeció-Hermione…-

-No tengo ánimos-

-Yo tampoco tengo ánimos o paciencia para aguantar tus berrinches infantiles-Reprochó

Ella lo miró con el ceño fruncido y de mala manera le contestó

-¿Qué quiere, profesor Snape?-

Él la tomó del brazo y la jaló hacia su cuerpo, provocando un estremecimiento en la castaña, quien instintivamente, puso su otra mano en el pecho de él

-Baila conmigo-Susurró contra el oído de ella de forma autoritaria, como si aquella simple frase fuera dictada por ley

-¿Y si me niego?-

-No lo vas a hacer-Dijo entre medio de los lentos acordes de un piano-No lo voy a permitir-

-¿Y cómo plane…?-

Él la besó con calma, tomando el tiempo de morder sus labios con cuidado siguiendo el ritmo de una batería que sonaba al fondo de la melodía; sus piernas se volvieron de gelatina y dejó que el la guiara, logrando su cometido.

Acomodó sus manos en los hombros de su pareja quien parecía fascinado en analizar con sus labios la forma de los propios, Severus la llevaba a un ritmo lento pero que estaba haciendo estragos en su torrente sanguíneo, él era pausado y suave, pero estaba causando un gran desorden dentro de ella, como un violento tornado que arrasa con todo a su paso

"So don't shead a tear now

Be thankful for the time

Life wouldn't be so precious dear if there never was an end"

"Así que no derrames ni una lagrima ahora

Agradece el momento

La vida no sería tan preciosa querida, si nunca hubiera un final"

Él se separó de sus labios y dejó sus manos en la cintura de la joven Gryffindor mientras la guiaba en la danza, con cada paso que daban, el cuerpo de Hermione iba dejando atrás cada uno de los malos ratos que el día le había proporcionado y sin darse cuenta, había apoyado su cabeza en el pecho de su tutor

"We stand on the edge now

We've come so far…"

"Ahora nos encontramos en el borde

Hemos llegado demasiado lejos…"

-Lo lamento-Murmuró ella

-¿Por?-

-Por ser una tonta-ella levantó la mirada-Estaba molesta por una tontería-

-¿Y cuál sería esa tontería?-

-Odio mentir-Él la besó

-¿A quién?-

-A ti, a mí, a todos-Dijo ella siguiendo el ritmo de dulce melodía-Odio fingir que esto no está ocurriendo, porque, ¡Merlín! En verdad está pasando, en verdad lo estoy sintiendo-

"Children still play in the garden

Dance as the sun slips aways"

"Los niños están jugando en el jardín

Baila mientas el sol desaparece"

Las lágrimas salieron de los ojos de la castaña, la cual intentaba contenerlas como fuera posible, su labio inferior temblaba y su respiración se hacía más rápida, pero no, ella no iba a llorar esta noche, él no le merecía, Severus había planeado esta hermosa velada y ella con tus ideas egoístas la estaba arruinando

"Stand near to me

Don´t look be brave"

"Quédate a mi lado

No busques ser valiente"

Su sangre se congeló al sentir la voz de su profesor susurrando aquellas líneas en su oído, Merlín, ¿Por qué ese hombre se había empeñado en fundir su cerebro y hacer de ella una masa viviente? El tono de su voz solo había empeorado las cosas y ella sabía que, si no fuera porque él la tenía firmemente agarrada de la cintura, en esos momentos estaría en el suelo con una sonrisa de idiota estampada en su rostro

-Pensé que querías que lo nuestro fuera así-murmuró sin perder este tono lento y suave, el mismo de la melodía

-Pensaste mal-

-Entonces…-

-¿Entonces…?-

"Note even starts last forever"

"Ni siquiera las estrellas duran para siempre"

Él no la dejó continuar con la pregunta, había fundido sus labios con los de ella en un dulce beso, igual de lento y demandante que el primero. Hermione mordió su labio y rodeó el cuello de Snape con sus brazos mientras él intentaba pegar aún más el pequeño cuerpo de ella al suyo, siguiendo el ritmo no de la música, si no, el propio, el que marcaba el golpeteo de su corazón y sus respiraciones irregulares por la falta de aire que el beso les traía.

No supo en que momento la canción había terminado, solo estaba consciente que se encontraba sentada a horcajadas mientras seguía atacando la boca de su maestro con desesperación, como si su vida dependiera de aquella acción. La manos de Severus habían buscado las suyas y ahora mantenían los dedos entrelazados mientras su cuerpos se mecían buscando un poco más de contacto, no les bastaba con la boca, ellos querían algo más profundo, lo necesitaban ahora o de lo contrario sus cuerpos se consumirían por las llamas que se estaban creando en su interior.

Fue ella la primera en apartarse y buscar aire, cerró los ojos y se mordió el labio saboreando el dulce sabor de aquella experiencia, sintiendo los dedos de Severus delineando su rostro, reconociendo su aroma a sándalo y pergamino viejo, reconociéndolo a él, su maestro, su tutor, su amigo, su pareja.

Abrió los ojos le sonrió con dulzura

-Lo lamento-

-Eso ya lo habías dicho-

-No, había dicho que lo sentía, ahora digo que lo lamento-Él la miró atentamente y tomó su mano

-¿En verdad quieres que esto salga a la luz?-Dijo serio

-Ya no aguanto-Respondió-Ya no quiero seguir escondiendo esto, ¿Qué tiene de malo amar?-

-Nada-

-Exacto, nada-Ella lo miró-Por eso…por eso yo…-

Él la calló colocando uno de sus delgados dedos en sus labios. Severus la miraba fijamente y como si fuera una presa atrapada por la serpiente, Hermione no pudo despegar sus ojos de él

-Por eso te vas a casar conmigo-Dijo con su habitual voz de clases-Lo haremos luego de que te gradúes-

Severus levantó la mano de su alumna y besó el dedo donde descansaba un sencillo y elegante anillo de compromiso. Ella quedó mirando el objeto de metal que estaba puesto en su mano, era un lindo anillo de plata con una pequeña gema de color verde, un anillo perfecto para la esposa de un Slytherin...Un momento ¡ESPOSA!

Su cerebro tardó en procesar la noticia, pero en cuanto lo hizo, solo atinó a derramar lágrimas, las cuales fueron limpiadas inmediatamente por los dedos de su maestro, Merlín, no lo podía creer, él…él sentía lo mismo que ella, él la quería a su lado, no en tres y en cuatro años, él la quería ahora, en ese instante y ella no se iba a negar a eso

-Sí, sí quiero-Dijo con la voz quebrada por sus sentimientos

-Creo que ya había dicho, rechazar no era una opción-

Ella volvió a besarlo, ese era Severus, su Severus, su maestro, su tutor, su amigo, su pareja, su prometido y ella estaba feliz de que fuera así, suyo. Y en un par de meses el mundo entero lo iba a saber.

HE RESUCITADO(?) LAMENTO LA DEMORA Y NO HABER RESPONDIDO LOS COMENTARIOS ANTERIORES PERO ESTABA MUY ESTRESADA CON LOS EXAMENES FINALES Y RECIEN AHORA VENGO QUITANDOME EL ESTRÉS DEL PRIMER SEMESTRE XD EN VERDAD LO SIENTO, SEAN PIADOSOS CON ESTA POBRE ALMA

ESPERO QUE LES GUSTE EL CAP…ESTE FIN DE SEMANA LA SEGUNDA PARTE!

UN BESASO CON TODO EL AMOR DEL MUNDO XERXES ELI

NO SE OLVIDEN DE COMENTAR!