Muchas gracias por seguir mi Fanfic. Y para nada me hostigan sus comentarios, gracias por el apoyo que me dan para que siga escribiendo, espero que les gusté. Me hacen muy feliz cuando me escriben y me dicen que les gusta mi historia me dan muchas ganas de seguir escribiendo. PD. Hoy fui por tercera vez al cine a ver Frozen jajajaja xD
Anna, buscaba a su hermana desesperada, era la hora del desayuno y no había rastros de la reina.
-Kai ¿no ha visto a Elsa?-pregunto Anna, volteando a ver a todos lados
-Su majestad debería de estar en su alcoba-respondió- O en su estudio-
-Ire a buscarla-dijo alegremente la princesa mientras se encaminaba hacia el cuarto de su hermana. La reina había despertado, y su cabello estaba hecho un desorden, y al darse cuenta que no se encontraba en sus aposentos, se levantó y camino hacia la puerta, primero debía cerciorarse de que nadie la viera salir del cuarto de Hans. Al ver que no había moros en la costa, salio y caminaba hacia su recamara cuando vio que en la puerta de su recamara Anna tocaba decididamente.
-Anna ¿que haces?-pregunto la reina, la princesa solo la observó
-¿que te paso Elsa?-pregunto divertida Anna, viendo lo despeinada que estaba su hermana, una pequeña risa escapo de Anna quien caminaba hacia Elsa para acomodarle el cabello.
-gracias-dijo Elsa al ver el gesto de Anna, pero recordó un pequeño pendiente-¿Y Hans?-preguntó la reina, causando molestia en su hermana quien la miraba extrañada
-trabajando, por su puesto-respondió la princesa observando la manera en la que la reina se retiraba nuevamente. La reina caminaba lentamente hasta la cocina, cuando llegó asomo se asomo poco a poco, viendo a Hans observando un pequeño recipiente que contenía un polvo blanco. Al parecer estaba mejor, lo que causo que una pequeña parte de ella sintiese alegría.
-Su majestad, que bueno que está aquí, quería mostrarle los platillos que prepararemos para el baile- dijo jubilosa Gerda, tomando a Elsa y haciendo que entrara a la cocina, Hans solo dirigió su mirada a la reina, quien al verlo solo sonrió por un segundo, dándole a entender que era bueno que se encontrara mejor.
El simplemente guardo en su pantalón aquel frasquito, suspiro con pesar. No podía hacerlo, sabia que ya no podía hacerle daño a Elsa.
El gran día llegó, el baile para celebrar el compromiso de la princesa Anna con Kristoff. La servidumbre trabajaba arduamente, incluido Hans, o bueno algo así. Gerda sabia que el tenia un buen paladar por lo que le habían puesto a probar la comida, sabia que un antiguo príncipe tendría buen gusto por la comida.
-¿Y bien, como esta la sopa?-preguntó Gerda a Hans, quien hacia un gesto de aceptación.
Kai entraba con una agradable noticia para el antiguo príncipe.
-Hans, la reina solicita su presencia en su despacho-anuncio Kai, mientras que Hans se dirigía hacia el despacho de la reina. Al abrir la puerta Elsa estaba dándole la espalda pues admiraba la vista de su ventana. Ni el ruido de la puerta abriéndose hizo que la reina volteara.
-Hans, quiero hablar contigo-dijo Elsa, cerrando sus ojos y volteándose para darle la cara al joven- como sabe hoy será el baile, y habrá muchos nobles. Entenderé si decides evitar trabajar hoy- la reina era muy comprensiva,
-No importa su majestad, realmente no había pensado en eso-dijo sin darle mucha importancia
-Cuando llegaste debo admitir que eras muy testarudo y terco, pero Kai ha hablado bastante bien de ti-lo que Elsa había dicho lo había avergonzado,
-¿a si?-dijo el intentando parecer apático ante la noticia
-Si, Hans. Yo también lo he visto. Pero no fue por eso que solicite tu presencia. Lo que quería darle era esto. Dijo la reina entregando dos cajas de cartón.
-¿que es?-preguntó curioso
-Ábrelo si quieres verlo-ordeno la reina, el cuidadosamente abrió la caja más grande. Llevándose una gran sorpresa, era ropa y de muy buena calidad, era un traje completo,con colores parecidos a los. La caja más pequeña, no por mucho claro, guardaba unas botas de piel color café.
-Bien, no entiendo-dijo el serio observando a la reina cerrar sus ojos y suspirar nuevamente.
-Hans, su padre es un rey, pero eso no es lo importante. Lo que quiero decir es que hoy no será un sirviente, si no estará en esta fiesta como un invitado- realmente no entendía el por que la reían lo había hecho, pero se sentía en deuda con ella. Aunque fuera solo un día nuevamente sentiría lo que era ser un príncipe.
-Sigo sin entender el por que, pero gracias-dijo el dejando salir algo de sinceridad en aquellas palabras.
-Ahora puede irse, tiene el restó del día libre-ordenó con seriedad la reina, señalando la puerta. El mientras salía con aquellas cajas, sabía que no habría vuelta atrás. Luego de dejar las cajas en su habitación, tomo el pequeño frasco que contenía el polvo blanco, y saliendo al jardín lo tiró, lo lanzó lejos donde el creyó que nadie lo encontraría.
Realmente con sus acciones, la reina había frustrado sus planes, pero realmente el tomaba la decisión de dejar a un lado la idea absurda de envenenarla. Al principio se le hizo muy fácil culpara por el castigo que sufría, al no haber permitido su boda con Anna, pero ahora las cosas eran diferentes. En su interior sabia de que se trataba, pero no podía aceptarlo tan fácilmente.
Elsa, tocaba a la puerta de Anna quien rápidamente abrió, la princesa estaba desbordando alegría. Elsa quería hablar sobre el tema de que Hans estaría presente en el baile como un invitado más. Sabia que debía decirlo con cautela.
-Anna, quiero hablar muy seriamente contigo y espero que aceptes mi decisión. Hans ira al baile como un invitado-dijo la reían causando confusión en la princesa
-¿Hablas enserio?-pregunto Anna incredula
-Muy enserio Anna- la seriedad con la que Elsa respodio no tomo por sorpresa a Anna.
-Bien, creo que eres una persona sensata y sabia y si tomas una decisión es por que es la correcta..supongo. Pero confiare en ti, no como mi hermana. Confiare en ti como la reina de Arrendelle. Si tu ya lo perdonaste, no veo por que yo no. No ha hecho nada desde que llegó asi que no importa ¿no?-decía Anna solo para evitar una pelea con su hermana, pues no estaba contenta con la elección de Elsa, pero ese día era muy importante para ella como para que esa simple noticia lo arruinara.
-Lo tomaste mejor de lo que pensaba-dijo Elsa con una sonrisa
-Bien, ya soy más madura que antes-dijo Anna con egocentrismo
-Señorita madura, la veo en el baile-dijo Elsa para retirarse.
