HOLA, ME ALEGRA MUCHO QUE EL CAP ANTERIOR LES GUSTARA, ESTA ES LA SEGUNDA PARTE, ESPERO QUE SEA DE SU AGRADO XD
CAPITULO 19
Ambos azabaches los vieron marchar por el retrato de la Dama Gorda, señal de que las vacaciones comenzaban y ellos se quedaban solos en el castillo cumpliendo con un castigo injusto a los ojos de ambos, pero era mucho mejor aquello a acatar la petición de su jefa de casa, no estaba en los planes de ningunos de los dos ser expulsados de su último año en Hogwarts, sus papeles debían estar limpios si querían ingresar a la escuela de Aurores y aquella falta era algo que los directivos de la escuela no pasarían por alto. Tuvieron mucha suerte que McGonagall declinara aquella propuesta tan energética que estaba teniendo su quería profezorra, aquella vieja bruja guardaba un cariño especial por ambos, muy en especial por aquella chica, sabía que Honey no tenía otro lugar donde ir; en ese tiempo solo la tenía a ella como familia y como la vieja leona que era Minerva, nunca iba a dejar que uno de los suyos se apartara de la manada. Harry y Honey iban a permanecer en el castillo pesara a quien le pesara, pero aquella travesura que había sufrido su jefa de casa no iba a quedar impune.
La lechuceria, el baño de chicas en el primer piso para ella, el de chicos en el segundo para él, la sala de trofeos y ayudar a Hagrid con sus cosechas. Aquello solo era una pequeña parte de su castigo, uno al cual ambos habían aceptado sin rechistar porque sabían que McGonagall estaba siendo piadosa con ellos, con cualquier otro alumno la palabra "expulsión" hubiera salido de los labios de la directora en cuanto hubiera escuchado el crimen que los jóvenes cometieron.
Suspirando, Honey se dejó caer en el sillón de la sala común y se quitó los zapatos. Harry la miró con una sonrisa en el rostro comparándola con su mejor amiga; eran tan iguales físicamente pero las personalidades eran diferentes, Hermione Granger nunca hubiera hecho aquello en público, como tampoco hubiera agregado aquella sustancia al perfume de su maestra para "desquitarse" de todos los malos ratos que esta le ha causado a lo largo del año. La chica se desperezó como un gato y soltó un pequeño quejido que logró sacarle una pequeña risa al elegido
-Serán las vacaciones más aburridas de mi vida-Declaró
-Al menos tú terminaste tus deberes, yo todavía tengo que terminar el de Defensa, Adivinación y el de Herbologia, sin contar el pergamino de tres metros que nos mandó Perfitt-
-Tú preferiste la práctica de Quidditch-
-El próximo rival es Ravenclaw, no nos podemos dar el lujo de perder, Slytherin le ganó por los pelos en aquel partido, Gryffindor debe mostrar de que está hecho-
-En pocas palabras, planeas "asustar" a los Slytherin's-
-Efectivamente-Dijo Harry
La chica negó con la cabeza y con una gran sonrisa, le lanzó el cojín del sillón a la cara del muchacho quien, como buen buscador, agarró el proyectil en medio del aire
-Buena atrapada, cincos puntos para Gryffindor-Bromeó
-Debo recuperar esos cincuenta puntos que le hice perder al marcador ¿No lo crees?-
-Yo ya perdí la cuenta de cuantos puntos hemos perdido por mi culpa-
-En eso te doy toda la razón-
Honey volvió a lanzarle lo que tenía más cerca a su tío Harry, tal vez tenía toda la razón pero eso era algo que ella nunca iba a aceptar, Gryffindor iba en último lugar y todo por su culpa, se podía decir que casi el ochenta porciento de los puntos perdidos eran a causa de ella. Se sentía frustrada y enojada consigo misma; en su tiempo era ella quien mantenía esos marcadores en alto, la que se encargaba de que nadie rompiera regla alguna y, de vez en cuando, su labor como prefecta le servía para descontar puntos a las casas rivales, eran esos los momentos en los cuales podía entender a su padre, había cierto placer en tener aquel control y poder en los puntos de las casas, pero a diferencia de él, Honey sabia controlarse y no lograba que el marcador de Slytherin terminara con números rojos, (Además si ella intentaba hacer aquello, su padre iba a llamarla a su despacho para una "charla" la cual ella prefería no asistir) el estar en la época de su madre y ser un "mocoso revoltoso" como diría su padre, solo la hacía sentir más perdida de lo que ya se sentía.
Ella no era así, detestaba a la gente que se comportaba de forma inmadura y perjudicaba a los demás, su padre la había educado de manera diferente y la reprendía cuando sus impulsos podían más que su razón, era él quien le repetía día a día que si quería ingresar a la escuela de Aurores debía abandonar sus impulsos y comenzar a calmarse. Honey le daba la razón, sabía que no debía, intentaba controlar ese lado salvaje pero…
"-¿Podrías ser tan amable de explicarme que pasó en tu clase de Transformaciones?-
Ella miró al piso y apretó el dobladillo de su falda mientras sentía la dura mirada de su padre
-¿Y bien?-
-Yo….bueno…veras…-Comenzó a balbucear-Es que yo…y luego Vic…-
-La señorita Weasley no tiene nada que ver en esto Honey-
Levantó la vista cuando los zapatos de su padre obstaculizaron su vista, el hombre frente a ella tenía una expresión de cansancio que era acentuada por los brazos que tenía cruzados a la altura de su pecho. Honey lo observó atentamente, no iba a bajar la mirada, no iba a dejarse intimidar, menos por su padre
-No sé porque debo decirte lo que pasó, Perfitt ya te lo contó todo-
-Pero yo quiero escuchar TU versión de la historia-Afirmó-Así que es mejor que comiences a explicar o me veré en la obligación de usar veritaserum-
-El veritaserum está…-
-Antes de ser una estudiante, eres mi hija-
-Y por eso terminé en tu despacho en vez de tener esta conversación con el tío Neville ¿Cierto?-
-Profesor Longbottom, estas en el colegio Honey-
-Entonces yo me voy con mi jefe de casa, fue un gusto profesor Snape-
-Muy graciosa, siéntate y explica de una vez-
La chica volvió a su asiento bajo la mirada seria de su padre. Lo observó por largos minutos sin apartar sus ojos de los de él hasta que se acercó a la silla que ella estaba ocupando y se arrodilló para quedar a su altura. Su padre colocó una de sus manos en su cabeza y la obligó a mantener el contacto visual
-Honey…-
Ella suspiró
-Fue sin querer-Dijo ella-Me quedé dormida en clases y accidentalmente cuando Victorie me despertó pase a quemarle la túnica a la profesora, pero te lo juro por Merlín, fue sin querer papá-
-¿Al igual que tirar tus libros y azotar la puerta al irte?-
La pelinegra quiso apartar la mirada, pero la mano de su padre le impidió tal cosa ¿Por qué su padre insistía en aquella tortura? Él sabía perfectamente que a ella no le gustaba reconocer sus fallas, ella era orgullosa y testaruda, en su vida no existía cabida para las equivocaciones aunque estas fueran obra de ella
-Solo fue…-Ella consiguió voltear el rostro-Solo fue un arrebato papá-
Escuchó el suspiro que él dio y lo vio levantarse de donde estaba para luego extender su mano y obligarla a levantarse de su asiento
-Honey Eileen Snape-Dijo-Ya tienes doce años, creo que eres más madura que el resto del alumnado perteneciente a este colegio-
-¿Crees?-Dijo levantando una ceja
-Eres una chica muy inteligente, Slughorn no para de hablar maravillas sobre ti, al igual Hagrid, Longbottom, todos y cada uno te consideran una alumna aplicada pero…- 'Y aquí vamos de nuevo' pensó ella-Te hace falta controlar tus impulsos-
-Pero papá…-
-Nada de peros-La regañó-Aunque nos cueste, debemos aprender a manejar esa parte de nosotros, no puedes vivir toda tu vida comandada por aquella parte irracional, ya tienes doce años Honey, ya no eres una niña-
-Eso quiere decir que ya puedo tener novio-Bromeó
-No te pases-"
Pero había momentos de su vida que aquella bajeza humana era más fuerte que su propio control, y una vez cometido el acto la culpa la atormentaba hasta escuchar el respectivo sermón que solo su padre podía darle, aquel que dejaba sus oídos delicados por una hora aproximadamente y la hacía sentir como una pequeña niña de cinco años.
Enterró su rostro entre los cojines de los sillones y dejó escapar un grito de frustración, odiaba aquella parte de ella, intentaba mantenerla a raya, de verdad que lo hacía pero luego de leer la mente a esa zanahoria y ver a esa zorra besando a su padre la lógica y lo éticamente correcto podían irse a la mierda. Esa simple imagen logró sacar la leona vengativa que llevaba dentro y por eso, estaba en el lugar donde estaba. Aunque no se arrepentía de aquello ya que Perfitt merecía eso y más, de lo único que se lamentaba era que su tío Harry estuviera pagando por un crimen que no cometió solo porque no fue lo suficientemente cuidadosa, él debía pasar las fiestas en la madriguera junto a los Weasley. Seguramente la abuela Molly estaría cocinando aquel pavo relleno tan delicioso que siempre preparaba mientras su abuelo Arthur estaría buscando vino de elfo y sus tíos George y Bill estarían arreglando la madriguera bajo la atenta mirada de su tío Percy; su tío Charlie estaría viajando desde Rumania trayendo consigo aquellas galletas únicas que trae en cada viaje y son unas de sus debilidades ya que solo puede comerlas una vez al año. Suspiró resignada, sin querer ella comenzó a extrañar aquel tiempo, ese en el cual ella estaría viajando a la madriguera junto a Victorie, Dominique, Louis y James, extrañaría ver llegar a su padre por red flu a la casa de sus abuelos mientras suspiraba resignado por tener que pasar tanto tiempo rodeados por "Pelirrojos sin cerebros" solo por cumplir un capricho de ella, darle una familia.
Movió su rostro al sentir los pasos de su tío rumbo a las escaleras que conducían al dormitorio de hombres, pero el cansancio mental y de conciencia que tenía en esos momentos la hicieron caer en los brazos de Morfeo.
Bajó las escaleras de su casa a una gran velocidad, el sonido de sus pisadas sonaban por toda la casa pero a ella no le importaba solo quería ver sus obsequios de este año, esperaba que Santa le hubiera traído su libro sobre criaturas mágicas quería ese libro desde que su tía Luna le mostró los dibujos que su esposo había realizado, le parecieron hermosos y totalmente atrayentes, su mente necesitaba los datos de aquellas fabulosas criaturas o de otra forma nunca iba a estar tranquila y su padre quizás iba a tener un serio dolor de cabeza por su culpa.
Llegó al árbol y comenzó a buscar sus regalos entre medio de los otros hasta que lo encontró; estaba envuelto en un papel azul y tenía el tamaño y peso de un libro
-¡Tramposa!-
Ella apretó su regalo contra su pecho y vio al causante de su mini infarto cardiaco
-¡Trey!-
-¡Honey!-Exclamó el niño siguiéndole el juego
El pequeño de siete años se rió al ver la expresión de su hermana menor, su mirada denotaba aquella malicia infantil que solo un niño podía poseer pero su sonrisa mostraba calidez e invitaba a relajarse
-No deberías abrir tus regalos hasta que papá y mamá bajen-
-Pero yo quiero mi libro-
-Y yo mi escoba de juguete-Respondió-Pero no me ves bajando las escaleras como un Troll-
-¡No soy un Troll!-
-Tus pisadas dicen otra cosa-
Honey le lanzó su regalo a su hermano y este respondió dándole un pequeño pellizco en el brazo que causó un gritito de dolor y un posterior golpe en venganza. Una pequeña guerra que estaban protagonizando los hermanos Snape hasta que sintieron como eran separados 'misteriosamente' por el cuello de sus pijamas. Ella vio a su madre detrás de Trey y el pelinegro pudo ver la mirada seria de su padre mientras percibía que la sala de estar se había convertido en zona de guerra
-Fue él-
-Tú querías abrir los regalos, mentirosa-
-Tú me asustaste-
-¡SILENCIO!-
Ambos niños cerraron sus bocas en cuanto escucharon la voz de su padre, al parecer alguien no había despertado de muy buen humor
-¿Ves lo que generan tus pisadas de Troll?-
-Eres un…-
Se despertó asustada, unas pisadas digas de un verdadero troll sonaron en la sala común de Gryffindor, levantó su cabeza asustada en busca de aquel perturbador de sueños y la imagen que encontró la hizo reír. Su tío Harry estaba luchando con uno de los sweater que cada año la abuela Weasley tejía y enviaba como obsequio cada año. Harry llegó al último peldaño y su cabeza apareció por fin entre medio del tejido azul oscuro, se acomodó los lentes y miró a la chica que acabada de despertar
-Hora de la cena-
-¿Tan tarde es?-Preguntó ella asombrada de haber dormido toda la tarde
-Si, al parecer necesitabas dormir-Dijo pasándole las zapatillas que había dejado abandonadas al otro lado de la sala común y que en esos momentos estaba buscando-Hasta hablaste dormida-
-Yo no…-Dijo con las mejillas rojas
-¿Trey es tu novio?-
-¿Qué? ¡No! Él es mi hermano mayor-Pero al ver la cara de su tío decidió decir aquella mentira que había creado-Es muggle, al igual que mis padres-
-Ya veo-
Decidió apartar la mirada, ella percibía que su tío no se compraba completamente aquella historia, su padre ya le había advertido miles de veces lo intuitivo y perspicaz que lograba ser Harry Potter en algunos casos, aunque de joven había tenido errores garrafales ya de adulto pudo mejorar aquella habilidad y utilizarla para comandar a los aurores que tenía a cargo en su departamento. Fue por eso que intentaba no tener mucho contacto visual con él, sabía que si eso ocurría no sería capaz de seguir mintiendo o al menos, no a su persona
-Ya se nos está haciendo tarde, es mejor que bajemos al Gran Comedor a McGonagall no le hará gracia que lleguemos tarde a la cena de navidad-Dijo Harry
La vío levantarse de un salto del sillón y acomodar lo mejor posible sus ropas y cabellos con sus manos, la masa de risos negros se había convertido en una verdadera melena de león y sus ropajes arrugados revelaban sus acciones de aquella tarde. Había ido a su habitación en busca de sus materiales de estudio y al bajar la había encontrado en ese estado. No tuvo corazón para despertarla aun cuando quería su ayuda para algunos trabajos, Honey se veía cansada y eso lo demostraba las pequeñas ojeras que se habían formado bajo sus ojos ¿Acaso iba a ser tan desalmando de interrumpir los sueños de alguien que se ha visto privado de ellos? La respuesta era un rotundo NO.
Se quedó toda esa tarde avanzando en sus trabajos y observando de vez en cuando a la joven que dormía plácidamente en el sillón, era chistoso como escondía su rostro de la luz que creaba la chimenea y como se acomodaba en posición fetal para dormir mientras murmuraba cosas sin sentidos entre medio de su soñolencia.
Logró terminar su trabajo de defensa y tener la mitad de transformaciones cuando vio la hora en el reloj de la sala común, si no quería que a ambos se le hiciera tarde debía guardar sus cosas e ir por ropa un poco más abrigadora ya que el frio invierno se sentía en los pasillos de Hogwarts. Subió hasta su cuarto y cuando volvió encontró a Honey despegándose de los brazos de Morfeo. Aquella chica le causaba una extraña ternura, sus acciones, sus gestos, su modo de ser, además del evidente parecido con su mejor amiga hacían que Honey fuera presa de sus cuidados y también de una pequeña investigación. Harry no podía sacarse de la cabeza que la ahijada de McGonagall escondía algo, quizás sus "corazonadas" en el pasado no fueron las más acertadas pero ahora estaba más que convencido, esa chica ocultaba algo bajo esa fachada y él quería averiguarlo.
Llegaron al Gran Comedor en silencio, cada uno estaba pendientes en sus pensamientos, mientras Honey saboreaba mentalmente aquel sueño de su familia, Harry pensaba en los extraños comportamientos de la pelinegra. Tan concentrados iban que no se percataron de la presencia de una cabellera rubia hasta que Honey chocó contra el hombro del chico
-Vaya, veo que la ceguera de Potter se te está pegando Burton-
-Malfoy-Dijo Honey completamente roja por su descuido-Lo lamento, no quise chocarte-
-¿Qué haces aquí Malfoy? Pensé que irías a tu casa-Preguntó Harry
-Mis padres fueron de viaje, no quería pasar las fiestas solo-
-Nunca pensé que le tuvieras miedo a la soledad-
-Yo no le tengo miedo a algo tan insignificante Potter-Respondió Draco-Pero estando solo en casa no me hubiera concentrado para terminar mis informes-
-Veo que no eres el único que deja todo para último minuto-se burló la Gryffindor-¿Acaso no conocen el dicho "No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy"?-
-No necesito que una escandalosa me sermonee Burton-
Ella iba a responderle pero la mirada que su tío Harry le dedicó logró apaciguarla, debía controlarse, ya se había ganado un castigo por no mantener a raya aquellos impulsos no quería sumar otro solo porque su tío Draco había hecho uno de sus comentarios maliciosos
-Al menos yo terminé mis trabajos-Dijo mirando hacia otro lado
-Solo me queda el de pociones-Respondió el Slytherin sentándose en la mesa que había en el centro del salón
Ya que solo se encontraban algunos profesores, el señor Filch y aquellos tres alumnos, el Gran Comedor se reorganizó para que todos pudieran cenar juntos, cosa que alegró el corazón de la pelinegra, hasta que vio frente a ella el repulsivo rostro de la profezorra
-¿Solo te queda uno Malfoy?-Preguntó Harry con asombro-A mí me quedan varios-
-No me extraña eso de ti Potter-Dijo con malicia el rubio-¿Acaso necesitas ayuda?-Se burló
-Gracias por ofrecerla, necesito de ti para terminar el informe de transformaciones-Respondió Harry, utilizando las palabras del rubio en su contra
-Sus trabajos debe realizarlos solo, señor Potter-
La dura mirada que le dedicó Amelie Perfitt a Harry logró paralizar a los dos jóvenes que estaban en la mesa, pero no a Honey quien como toda una Snape , le devolvió la mirada enfrascándose así en una guerra silenciosa mientras los dos hombres terminaban sus asuntos, era lo mínimo que ella podía hacer por su tío luego de meterlo en semejante problema
-No pienso ayudar a un Gryffindor, menos tratándose de tí-Susurró el heredero Malfoy
-¿O es que no sabes?-
-Tres cervezas de mantequilla y dos ranas de chocolate, ese es mi precio-
-¿Por tan poco te vendes?-Dijo con burla el pelinegro, pero al ver la mueca en el rostro del rubio, Harry se apresuró-Bien, tres cervezas y dos ranas, trato-
Ambos estrecharon las manos bajo la mesa, sellando el trato. Cuando aquella acción terminó Harry tocó el hombro de su amiga quien seguía enfrascada en su guerra con Perfitt, pero ella no notó la llamada del pelinegro, solo tenía ojos para la castaña de mirada grisácea que estaba sentada frente a ella. Ninguna de las dos podían ocultar el odio en su miradas y eso era algo notorio a simple vista, la gran pregunta que se hacía Harry era y el resto del mundo era ¿Porque?
Aquello había llamado la atención del joven Gryffindor desde que vio como la chica de cabellos negros lanzaba avadas con la mirada a la mujer que les iba a enseñar sobre Transformaciones, en un principio pensó en la posibilidad que Honey no la creyera una digna reemplazante al puesto que su madrina ostentó por tantos años, pero con el correr de los días se dio cuenta que no era eso, su odio tenia raíz en algo mucho más profundo y que obviamente la chica se aseguraba de mantener en secreto. De todos modos, su profesora de Transformaciones no se había tardado en ver que uno de sus alumnos no se había comprado aquello de ser una "dulce y servicial" maestra se había encargado de devolver todo ese odio a la chica hasta llegar al punto de expulsarla de su clase, acción que tomó por sorpresa a todos en el salón pero que alegró de sobremanera a la aludida cuando llegó a la sala común comentando que su madrina le iba a impartir las clases de transformaciones de ahora en adelante.
Volvió a la realidad cuando McGonagall golpeó una cuchara contra su vaso de cristal y luego de un pequeño discurso, los platillos para degustar estuvieron frente a ellos para dar comienzo con la cena de navidad. Fue una cena agradable sin contar las miradas asesinas que se lanzaban Honey y la profesora Perfitt, a Hagrid y Slughorn se les había pasado la mano con el vino de elfo y aquello había producido que ambos estuvieran más "alegres" de lo normal, mientras que Trelawney observaba las hojas de su taza de té y le daba una predicción a la profesora Sprout.
Cerca de medianoche los profesores comenzaron a retirarse hacia sus respectivos despachos, los tres estudiantes iban a hacer lo mismo pero Honey fue intersectada por McGonagall antes de irse por la puerta de roble
-Necesito hablar un momento contigo Honey-Pidió la directora
Harry se quedó esperando apoyado en la pared pero al ver la dura mirada de su ex jefa de casa supo que era mejor retirarse antes de ganarse uno de aquellos regaños.
Honey siguió muy de cerca a su madrina por los pasillos que conducían hacia el despacho del director, el silencio que se había generado entre ambas no resultada incomodo ya que ambas sabían que aquello que ambas guardaban debía permanecer solo en conocimientos de ambas y de nadie más. Al llegar a las escaleras y esperar que la vuelta terminara, Minerva decidió romper el hielo
-Deberías ser más sutil a la hora de dedicarle esas miradas que a tu padre tanto le fascinan a Amelie-
-Es que esa mujer me saca de quicio-Dijo la joven sentándose frente a escritorio de la directora-Besó a mi padre ¿Cómo quiere que reaccione?-
-Tal vez no sea la conducta más apropiada para una dama…-
-Es que ella no es una "dama" madrina, creo que desconoce la existencia de esa palabra-
-Honey-La reprendió-Bien, pero como iba diciendo, no es la conducta más apropiada para una dama, pero Amelie me ha demostrado que es una buena profesional, debes de recordar que ante la mirada de todos, tu padre es un hombre sin compromiso y aquello hace que Amelie intente…-
-Llevarlo a su cama-Dijo con rabia
-No quería ser tan ruda al decirlo, pero así es-
La chica resopló y se acomodó uno de sus mechones de cabello detrás de su oído, intentando calmar aquella rabia que estaba creciendo dentro de ella al solo recordar aquella escena donde la zorra había atacado a su padre ¿Por qué su madrina no largaba a esa tipa? Ella era la directora, tenía autoridad para hacerlo, así de una vez por todas su padre podría caminar tranquilamente por el castillo
-Pero no te he citado para hablar sobre eso, tengo noticias sobre tu giratiempos-
La mirada ambarina de Honey se centró en la mujer frente a ella y puso completa atención en lo que su madrina debía relatarle
-Fui al ministerio para hablar con Isaac-Explicó McGonagall-Él es mi amigo que está arreglando tu giratiempos-
-¿Qué le ha dicho?-
-Va a demorarse, hay algunas partes que debe hacerlas ya que por el golpe que recibió quedaron inservibles-
-¿Cuánto tiempo?-La preocupación era evidente en su voz
-Cinco meses mínimo-Dijo con pesar la directora
La chica cerró los ojos y tomó una gran bocanada de aire mientras se hundía en la silla, no podía soportar tanto tiempo, las cosas podían irse de sus manos
-¿No hay otra opción?-
-Ninguna-
-Entiendo-Dijo Honey-Bueno, si eso es todo yo me retiro a mi cuarto, muchas gracias madrina-
-Honey…-McGonagall avanzó hacia ella-Lo lamento, pero es todo lo que puedo hacer-
-Usted no tiene la culpa, fui yo al no tener cuidado con un objeto tan delicado. Mi papá siempre me ha dicho que debo controlar mis impulsos ya que un día estos me traerían problemas y ya ve, estoy atrapada en un tiempo en el cual ni siquiera he nacido y probablemente he roto cualquier record en pérdida de puntos que mis tíos Fred y George hubieran establecido-
-Pero por aquel arrebato has conocido a tu madre ¿No era eso lo que siempre habías deseado?-
-Si-Dijo ella-Papá nunca me habló de lo mucho de mi madre-
-¿Severus nunca te habló de Hermione?-
-Era muy doloroso para él-Lo excusó-Nunca quiso explicarme muchas cosas, en realidad, lo poco que sé es gracias a mis tíos y abuelos-
-¿Siquiera sabes cómo murió tu madre?-
-Él solo dice que en el momento del parto, no tengo mayores detalles. Pero lo he visto muchas veces observando una vieja fotografía y repitiendo una y otra vez "Perdóname"-
-Tu padre siempre ha sido de esas personas que asumen todas las responsabilidades-Dijo acercándose a la joven-No creo que él haya causado la muerte de Hermione-
-¡MI PADRE NO ES UN ASESINO!-
-Claro que no Honey, no era eso lo que quería decir-Se defendió-Míralo de esta forma, Severus siempre ha preferido la vida de los demás antes de la propia, ver que la vida de su pareja se desvanece frente a sus ojos junto con la de su pequeño hijo, debió destruirlo por completo, saber que no pudo hacer nada para protegerlos lo hace sentir culpable por perderlos-
Honey entendió inmediatamente aquellas palabras, su padre siempre prefería el bienestar de ella antes que el propio, eran innumerables las veces que se había desvelado cuidando de ella cuando se enfermaba de igual forma los cortes en su manos eran pruebas más que concretas de las miles de pociones que él hacia mes a mes solo para calmar aquellos dolores que solo el periodo de una mujer puede generar. De igual forma, ella podía dilucidar lo fácil que era para su padre echarse la culpa por todo lo que lograba pasarle cuando estaba cerca suyo, todavía recordaba esa vez cuando tenía cinco años y pasó a quemarse con la llama en la cual estaba puesto uno de los calderos en su casa, él había acudido rápido a su grito, la había curado y vendado la mano mientras murmuraba "Debí estar más atento" "Nunca debí dejar la flama tan alta ¿Y si le hubiera saltado?" "Solo tiene cinco, no sabe cuidarse sola ¿Qué clase de padre se supone que soy?"
-Su orgullo está herido-Dijo McGonagall-Él saber que no pudo hacer nada lo cerró o al menos en parte-
-Es por eso que nunca…a querido hablar de eso conmigo-
-No quiere que tú te enfades con él-
-Nunca lo haría, no por hablar de algo tan importante como aquello, la muerte es…es algo que no todo el mundo puede…-
-¿Algunas vez te contó como tu madre lo salvó de morir desangrado en la casa de los gritos?-
-No ¿Usted podría…?-
-Siéntate Honey, va a ser una larga noche-
Ella sonrió, no le importaba lo larga que fuera, cualquier dato le serviría para entender más aquella noche, para entender los motivos que tenía su padre para ocultarle información, cada antecedente era una pieza clave para revelar el secreto de su nacimiento. Tenía cinco meses como mínimo para descifrar aquello, no tenía tiempo que perder.
OoOoOoOoOoOoO
Harry suspiró con cansancio, se había levantado temprano y luego del desayuno había ido inmediatamente a la lechuceria para empezar con su castigo bajo la atenta mirada de su jefa de casa, entre antes acabara con aquello, más pronto podía ir a reunirse con Malfoy y acabar con su informe de Transformaciones, así quizás podría acabar todos sus pendientes en los próximos dos días y luego de los castigos diarios podría ir al campo de quidditch y practicar un rato…
-Veo que se dignó a parecer-
-No lo hice porque quisiera ver su rostro-
O tal vez iba a tener que controlar a cierta pelinegra que acababa de llegar
-Burton, recuerde el porque está en esta situación-
-¿Por intentar arreglar su cara? Créame profesora, se ve mejor ahora, hasta huele mejor que antes-
-Pequeña insolen…-
-Vamos Honey, tenemos mucho que limpiar, mucho que limpiar-Dijo Harry apartando a la joven de la profesora-La lechuzas nos han dejado mucho trabajo-
Ella no protestó, se dejó arrastrar hasta el centro del lugar y cuando él le entregó los implementos con los cuales iba a realizar su tarea la chica se fue inmediatamente a las paredes para comenzar a limpiar. Decidió imitar el comportamiento de su compañera y escogió como víctima el suelo de la estancia. Trabajaron el relativo silencio, de vez en cuando la voz de Perfitt los sacaba de sus burbujas personales cada vez que les recordaba a ambos su "falta de criterio y respeto" por haberla atacado, eran esos los momentos en los cuales Harry miraba a su compañera de casa y rogaba a Merlín porque mantuviera cerrada la boca, por el bien de ambos era mejor que lo hiciera.
Y sus suplicas fueron escuchadas, Honey logró morderse la lengua durante esas tres horas que duró el castigo, cosa que agradeció y sorprendió de la misma manera
-Por orden de la directora, tienen la tarde libre, pero mañana tendrán que terminar con esto y empezar con los baños, ahora fuera de mi vista-
Perfitt no tuvo que repetir la orden ya que ambos Gryffindor's salieron lo más rápido que pudieron de aquel lugar
-Gracias a Merlín y Morgana que ya acabamos por hoy-Dijo Honey-Te juro que Perfitt me tenía los nervios de punta-
-Ya veía que la hechizabas-Le comentó Harry
-Ganas no me faltaron, eso te lo aseguro-
-Pero alégrate, no tendremos que verla hasta la cena-
-Lo mejor del día-Dijo feliz-¿Qué harás ahora?-
-Iré a bañarme para sacarme este asqueroso aroma, luego iré a la biblioteca para que Malfoy me ayude, ya le di un adelanto ayer por la noche-
-¿Qué clase de adelanto?-Comentó burlona, con una sonrisa que solo denotaba sus segundas intenciones
-Ja, muy graciosa-Dijo Harry-Fue la cerveza que no te bebiste anoche porque alguien no llegó a la sala común-
-Me quedé con mi madrina hasta tarde-
-Me dejaste bebiendo solo ¿Sabes lo triste que es aquello?-
-Luego de que termines tus deberes podemos pasar el día juntos-Sugirió la joven-Yo iré por un baño y luego iré a dibujar, el lago negro se ve hermoso y sería un crimen si no lo retrato-
-Bien-
Harry la vio subir por las escaleras que conducen al cuarto de mujeres y él siguió su camino rumbo al de hombres. Se bañó y fue a su encuentro con el rubio.
Decir que perdió el tiempo sería decir una mentira, no se llevaba de maravillas con el Slytherin pero ambos habían aprendido a convivir sin lanzarse una maldición a cada cinco minutos. Una de las cosas que Harry había aprendido en la guerra fue que las personas hacen miles de sacrificios por la gente que les importa y si Draco había actuado como lo hizo durante tanto tiempo fue por el simple hecho que era exactamente lo que se esperaba de él y de esa forma, el joven heredero Malfoy no arriesgaba a su familia a una represaría por parte de Voldemort.
El rubio lo ayudó más de lo que había pensado, Draco tenía dotes ocultos en aquella rama mágica al igual que tenía la paciencia suficiente para explicarle una y otra vez las lecciones, aunque no dejaba de lado las ironías y sarcasmos propios de un Slytherin, pero no podía negar que era un buen maestro
-Vaya Potter, creo que vas a deberme un "Excepcional" en aquel reporte-
-Si logro tener aquella calificación te prometo una caja de cerveza de mantequilla-
-Más te vale cumplir, cara rajada-Comentó el rubio-¿Qué harás ahora? ¿Sigues con tu castigo?-
-Quedé con Honey-Dijo arreglando sus cosas para ir a la sala común-Si quieres, puedes unirte-
-Ya sobrepasé mi tiempo de caridad contigo-Comentó con burla-Quizás mañana Potter, hoy quiero descansar-
-Ya gastamos el poco cerebro que te queda Malfoy-
-Cierra la boca Potter-
Harry vio al rubio bajar hacia las mazmorras, lugar donde estaba la sala común de las serpientes mientras él seguía su propio rumbo hacia el séptimo piso. El frio se hizo más notorio entre los pasillos puesto que la nieve había empezado a caer una vez más cuando él estuvo en la biblioteca junto a Draco, miró por la ventana, nunca se iba a cansar de aquellos parajes cubiertos por el manto blanco que solo una postal de invierno podía regalarles. Se quedó un rato apoyado en la ventana del cuarto piso hasta que vio una pequeña mota de color azul moviéndose por la nieve
-Merlín…Honey-Dijo viendo a la joven correr por los terrenos del castillo
Esperó pacientemente por su amiga, hasta que los pasos de una persona corriendo la delataron
-¡Harry!-Dijo ella moviéndose en su sitio-Pensé que estabas en la biblioteca-
-Y yo pensé que ya estabas en la sala común-
-Bueno…es que yo…veras…-Las mejillas de la joven se tiñeron de rojo, no por el frio, sino por la vergüenza-Quería terminar mi dibujo-
-Primero vamos a que te cambias esa ropa, estas completamente mojada-La reprendió
Harry se quitó su sweater y lo puso en la espalda de su compañera. Ambos pelinegros apresuraron sus pasos queriendo llegar a la calidez que siempre se encontraba en la sala común de Gryffindor. Una vez en aquel lugar, Harry ordenó a la chica que fuera por una ducha, no iba a permitir que Honey se enfermara si él podía evitarlo, así que haciendo gala de su autoridad como capitán del equipo de Quidditch de Gryffindor, obligó a su amiga a que fuera por la segunda ducha del día
-Yo iré a la cocina por un poco de chocolate caliente y algunas galletas-Dijo arrastrando a la chica hacia la escalera que conducía a los cuartos de mujeres-Ve por un baño, veras lo bien que te hace-
Mientras ella tomaba una ducha, Harry aprovechó aquel tiempo y fue por los bocadillos que le había prometido a su amiga, un elfo llamado Tob se ofreció a llevarlos a la sala común y con un "Puff" desapareció dejando a Harry vagar por los pasillos. Cuando llegó, el elfo seguía ahí, había dejado la bandeja en la cual estaban los bocadillos en la mesita de la sala
-Tob trajo todo lo que el señor Potter queria, Tob se retirará ahora señor Potter-
-Muchas gracias Tob-
-No dude en llamar a Tob si necesita algo señor Potter, Tob es feliz al servir a los amigos de la libertadora-
-Hermione Tob, ya sabes que a ella no le gusta que la llames así-Dijo el chico sentándose en los sillones que habían en la sala y pasándole una galleta al elfo
-Lo siento señor si lo incomodé. Tob se retira señor-
-Muchas gracias otra vez-
Y con un "Puff" la sala de Gryffindor volvía a ser habitada solo por el chico con la cicatriz de rayo.
Harry se apoderó del sillón y se tiró en él de la misma forma que Honey lo había hecho el día anterior, no había duda de que aquel mueble era sumamente cómodo cuando uno se encontraba cansado, ahora entendía porque casi todos los alumnos caían rápidamente dormidos cuando se encontraban en esa posición, ya no iba a regañar tanto a Ron la próxima vez que lo encontraba en ese estado así como tampoco iba a rayarle la cara a Neville, los iba a dejar dormir cómodamente como lo iba a hacer él en esos instantes…
¡Paff! El ruido de algo cayendo al suelo cuando se estaba acomodando para una siesta lo sacó de ese estado. Se reacomodó los lentes y buscó el origen de aquel sonido, descubriendo que había botado sin querer la libreta de Honey al piso. La recogió del piso pero aquello provocó que una hoja suelta saliera de ella, volvió a agacharse y recogió aquella hoja sin poder evitar observar lo que esta tenia garabateado. Nunca pensó ver un dibujo tan hermoso, ahora entendía porque no quiso irse de aquel lugar aun cuando la nieve comenzó a caer con fuerza, hubiera sido un crimen si dejaba el dibujo a medio terminar. Con una sonrisa en sus labios, decidió guardar el dibujo en el sitio de donde había salido; abrió la libreta y dejó la hoja entre medio de las paginas para luego cerrarla…o eso quiso hacer en un principio.
Honey bajó las escaleras con una toalla envolviendo su cabello, su tío Harry tenía razón un baño con agua caliente era lo que necesitaba en esos momentos, ahora podían compartir la tarde relajadamente, quizás podían echar una partida de ajedrez mágico, desde que llegó a ese tiempo que no jugaba y ya comenzaba a extrañar aquello
-Harry ya…-
Pero la sangre se congeló al ver a su tío con su libreta entre las manos, estaba muerta
-¿¡QUE HACES HUSMEANDO EN MIS COSAS!?-Dijo ella acercándose al pelinegro-¡ENTREGAME MI LIBRETA HARRY JAMES POTTER!-
-¡LO SABIA!-Gritó-¡SABIA QUE HABIA ALGO RARO EN TI HONEY!-
-¡QUE ME ENTREGUES LA LIBRETA!-
-¿Cuándo nos ibas a decir que vienes del futuro?-
Ella empalideció
-Yo…yo no…-
-Vi tu libreta Honey-Dijo su tío mirándola atentamente-¿Así que Hermione y Snape…?-
-No debiste, es mi privacidad Harry-
-Contéstame Honey-Dijo Harry arrojando la libreta en la mesa-¡SE SINCERA UNA VEZ!-
-¡DEJAME EN PAZ!-Contestó ella-Eso no debería importante, es la vida de ellos-
-Hermione es mi amiga ¿No crees que tengo derecho a saber?-
-Entonces que sea ella quien te cuente, yo no diré nada-Dijo a la defensiva-Nunca debiste ver eso, son mis recuerdos, mi vida, el futuro…-
-De igual forma, tu nunca debiste venir a este tiempo, estas interfiriendo ¡LO QUE HACES ES MUY PELIGROSO!-
-¡YA LO SE! ¿Acaso crees que vine aquí porque quise? ¿Qué no he intentado regresar?-
-Por algo sigues aquí-Contestó Harry fríamente
Honey no podía creerlo, su tío, Harry Potter estaba desconfiando de ella
-No estoy aquí porque quiero-Dijo con lágrimas contenidas
-¿Entonces porque?-
-¡ACASO NO HAS DICHO QUE VISTE MI LIBRETA!-Gritó sacando su frustración-¡ESTOY AQUÍ PARA SALVAR A MAMÁ!-
Harry se quedó helado al escuchar aquellas seis palabras, no podía ser cierto, Hermione no podía morir, tenía una hija ¿En qué momento…?
-Hermione no puede morir-
-Cállate-Dijo ella-Tu no entiendes…-
-Explícame-Exigió-Hermione es mi mejor amiga-
-No puedo-
-¿¡PORQUE NO!?-
-¡PORQUE NI YO SE QUE PASÓ ESE DIA!-
Y la chica estalló a llorar en su pecho.
Harry la abrazó con miedo, miedo a que Honey rechazara su contacto físico, miedo a que se fuera de su lado, miedo a asimilar la verdad. Porque era duro, ella era la prueba viviente de todas sus sospechas, Hermione y Snape si tenían un romance y ella era el testimonio vivo de aquello. De cierta forma siento enojo hacia su mejor amiga ¿Por qué no se lo había dicho? Él entendería o trataría de hacerlo, todavía era choqueante recordar que su madre y su profesor habían sido buenos amigos en la infancia o peor aún, recordar que hubo un tiempo en el cual este sentía cierta atracción por ella. Le era difícil imaginar a Snape en plan romántico considerando que era el rey de los bastardos en clases ¿Cómo fue que Hermione logró fijarse en él? Su amiga tenía cierto grado de masoquismo, eso era seguro
-Honey…-
-Yo…yo no quise…-Dijo ella contra su pecho-Solo quería conocer a mamá pero….pero mi giratiempos…-
-Tranquila-
-¿Cómo quieres que esté tranquila? Ahora sabes algo que no deberías-
Harry levantó el rostro de su amiga, y con mucho cuidado limpió las lágrimas que había derramado
-Lo único que sé es que tengo una sobrina maravillosa-Dijo dedicándole una sonrisa-Y que desde ahora tenemos una misión-
-¿Y…y cual es?-
-Salvaremos a Hermione-Ella sonrió
-¿Y a Trey?-
-Por supuesto-
Honey volvió a abrazar a ese hombre y de cierta forma, sintió su cuerpo más liviano, volver a tener a su tío Harry a su lado la hacía sentir bien, la hacía sentir segura y sentía que había dado un gran paso en aquel camino que la conducía a la verdad.
LAMENTO LA DEMORA Y SI EL CAP ESTA MEDIO FLOJITO :C PROMETÍ QUE LO IBA A SUBIR EL FIN DE SEMANA PASADO Y AHORA RECIEN LO TIENEN
ESPERO QUE LES GUSTE, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS C: ESA ES MI PAGA, NO SE OLVIDEN DE DEPOSITARLA AQUÍ ABAJO, UN COMENTARIO ES UN REGALO DEL SEÑOR?
UN BESASO XERXES ELI
