Kristoff se arreglaba en uno de los cuartos extras del palacio. Realmente no se sentía cómodo con ese tipo de ropa fina, por más que se miraba al espejo no se encontraba. Se veía extraño, por suerte Anna no dijo nada sobre su cabello, el cual lucia como siempre.

-¿Estas listo?-pregunto en un tono de voz casi cantando Anna, quien tocaba a su puerta puerta. Kristoff suspiro en busca de valentía para salir del cuarto con ese atuendo. Lo haría por el amor que le tenia a su novia, solo por eso.

-Ya voy-dijo el abriendo la puerta para encontrarse a Anna, con un hermoso vestido puesto.

-guau-dijeron al unisono al observar uno al otro, rieron al verlo similares que eran en ese sentido.

-Te vez muy bien-dijo Anna observando tiernamente a Kristoff.

-Mejor bajemos de una vez, entre más rápido acabe esto mejor-dijo con nervios el joven

-Oh, espera-dijo la princesa recordando lo que le había dicho su hermana-Kristoff, necesito comentarte algo-Anna esperaba que su prometido estuviera listo para escucharla

-dime ¿que es?-pregunto Kristoff algo preocupado al ver la expresión de Anna

-Por ordenes de mi hermana, Hans no estará presente en la fiesta como sirviente...sino como invitado-ante la noticia el rubio estaba confundido, extrañado y muy sorprendido.

-¿Enserio?-pregunto el sin asimilar lo que la princesa le había dicho

-Si, no se que bicho le pico. Pero ha estado rara entonces mejor preferí no contradecirla, ya sabes puede enojarse-

-Por mi esta bien, si es una orden de la reina Elsa-dijo Kristoff sin darle tanta importancia

Mientras la reina, estaba en su cuarto, mentalizándose, que esta fiesta sería diferente, en esta nada acabaría congelado, nada. Ella haría todo lo posible por que este baile saliera lo mejor posible. Mientras bajaba al gran salón vio a Anna y a Kristoff, la princesa intentaba hacer que el bajara y tranquilizarlo, ya que se moría de nervios.

Elsa solo los miró y bajó rápidamente para alcanzarlos y ayudar a su hermana a que Kristoff bajará por su propio pie.

-Te vez muy bien Kristoff, no debes estar nervioso, vamos bajen-ordenó la reina

-¿realmente debo hacerlo?-pregunto el montañés tragando saliva.

-Kristoff no dejaré que Anna se case con un cobarde ¿me oyó?-dijo amenazante la reina para asustarlo un poco- Así que baje de una buena vez-

-Así lo haré-dijo el en un suspiro de pesar, Anna solo se volteo para decirle gracias a su hermana y dedicarle una enorme sonrisa. Elsa estaba contenta de ver a su hermana pequeña feliz.

Elsa bajo con cuidado los pocos escalones que faltaban para terminar las escaleras. El salón estaba repletó de gente, la música sonaba y los invitados bailaban alegremente. Era tan cálido el ambiente. El olor a chocolate era embriagante, ella era una muy buena admiradora de ese dulce.

-Su majestad, se ve esplendida esta noche-dijo Hans- ¿le gustaría bailar?-pregunto el altaneramente, realmente no había perdido ese toque de superioridad y se notaba aún más con esas ropas y ese comportamiento.

-No gracias-dijo la reina observándolo, realmente no parecía el mismo de siempre, ahora había más equilibrio en el, era algo difícil de explicar pero se notaba a primera vista.

-¿me desprecia por que soy un sirviente?-pregunto con la intención de seguir hablando con Elsa.

-Aún si siguiera conservando su titulo de príncipe de las islas del sur, o si fuera Rey lo hubiera rechazado de igual manera-realmente no le agradaba bailar, y no lo haría con el. Con la ultima persona que bailo fue su padre y eso mucho antes de que sus poderes se salieran de control. No le gustaba bailar por que le recordaba aquellos melancólicos momentos, donde su padre le mostraba como hacerlo y ella y Anna jugueteaban a bailar a su propio ritmo, sin seguir la música.

-realmente es una mujer decidida-bromeo el castaño,

-Así debe ser una reina-dijo seria Elsa- disfrute de la velada, tengo que irme-la reina iba hacia su lugar, mientras Kai anunciaba su llegada. Hans no dejaba de observarla. La música paró cuando Elsa se paró frente a sus invitados para agradecerles por su presencia y anunciar el compromiso de su hermana la Princesa Anna de Arrendelle con el joven Maestro y abastecedor de hielo oficial de Arrendel. Luego del anuncio el baile comenzó nuevamente.

La reina veía bailar a los jóvenes comprometidos, Kristoff hacia movimientos toscos, haciendo reír a Anna quien bailaba con el. Ella rió ante aquel espectáculo.

-¿realmente no quiere bailar?-volvía a insistir Hans.

-Tenga por seguro que no quiero bailar, pero me sorprende lo persistente que es, pensé que en estos momento estaría invitando a bailar a alguna señorita de esta fiesta-

-tengo que decirle que lo acabo de hacer, pero me queda claro que ella no quiere-dijo Hans sobre actuando decepción.

-Pues, lastima, creo que no tienes suerte con las mujeres-dijo la reina siguiéndole el juego.

-¿le gustan los sandwiches?-pregunto el, desconcertando a Elsa

-¿sandwiches?-preguntaba sin entender, luego guardó silencio y pensando un momento contestó- No, no me gustan, ¿por que la pregunta?-

-Pues,no se, solo quería saber si le gustaban-dijo sin mucha importancia

-¿Por que, a ti te gustan?-pregunto la reina, dejándose llevar por aquella platica superflua.

-Es mi comida favorita-respondió Hans con sinceridad, Elsa le pareció algo tonto que la comida favorita de un príncipe, bueno antiguo príncipe fuera un simple emparedado-¿cual es su comida favorita?-

La pregunta realizada había puesto a pensar a la reina.

-el chocolate cuenta como comida-dijo casi en un susurro la reina, lo había pensado en voz alta sin darse cuenta

-No, el chocolate no cuenta como comida-algo divertido

Elsa lo miraba extrañada -''¿Como lo supo?''-se preguntaba a si misma, y en su cara lo tenia escrito

-lo dijo en voz alta majestad-explicó

El sonido de una pequeña campanilla hizo que los presentes dirigieran su atención a Kai, quien la portaba en una mano.

-Su majestad y los presentes pueden pasar al comedor, la cena está servida-anuncio el sirviente pelirrojo. Lo invitados entraron al comedor, había un gran banquete servido. Cada plato tenia la misma porción y estaban cuidadosamente servidos. Los platos eran exquisitos a la vista y se desprendían aromas estupendos.

La reina tomo asiento en un polo de la mesa, a sus lados se encontraban su hermana y en el otro Hans. Todos los platos estaban siendo servidos excepto el de ella.

Hans, se levantó de su asiento para ir al lado de Kai, quien parecía preocupado.

-¿Y el plato de la reina?-pregunto Hans

-Veras, al parecer se acabo la sal. Y eso atrasó el platillo de su majestad, pero gracias al Joven Olaf, su pudo completar el plato-

-¿Olaf?, y¿que fue lo que hizo?-pregunto asustado

-Pues al parecer encontró un poco de sal en el jardín en un pequeño bote-, cuando terminó de decir eso Kai, Hans vio a un sirviente pasar frente a el con el plato para la reina Elsa. El camino lo más rápido que pudo y volvio a su lugar. Cuando el sirviente puso el plato de su majestad frente a ella, Elsa estaba a punto de provar bocado.

-Mejor pruebe los sandwiches-dijo Hans quitando le el plato de guisado a la Reina para colocar el suyo. Eso causo las risillas de muchos invitados, quienes habían notado la cercanía que había mantenido la reina con aquel individuo. Anna solo los miraba sin poder creerlo. Kristoff solo se limitaba a seguir comiendo y evitar meterse en los asuntos de Elsa.

-Le he dicho que no me gustan-dijo enojada, pero al ver que Hans se estaba comiendo su comida, se resigno. Miraba a los pobres sandwiches en su plato, realmente no le gustaban, pero estaban muchas miradas en ella. A si que por primera vez en mucho tiempo comió un sandwich.

No pasó mucho tiempo para que aquel letal polvo surgiera efecto el Hans. Poco a poco un agudo dolor aumentaba, hasta que todo su alrededor se comenzó a poner oscuro. El castaño se había desmayado.

-Hans-fue lo que grito la reina al ver a su sirviente en el piso y fue hasta a el. El sudaba frió y no respondía- Kai, llame a un doctor-dijo ella alterada. Esperaba que realmente apareciera un doctor a esas horas de la noche.

-Su majestad, el es doctor-dijo una mujer que se acercaba junto con su esposo hacia la reina. El hombre tomó el pulso del joven y luego hizo que lo llevaran a su recamara. Elsa no podría llevarlo a la recamará de servicio en la que se quedaba, todos sabrían que el había dejado de ser príncipe de las islas del sur. Así que no tuvo otra opción que dejar que lo llevara a una alcoba de invitados.

Una vez ahí, ayudado por dos guardias, dejaron a Hans en la cama. Quien aún seguía inconsciente.

-Su majestad, debe salir de inmediato de la habitación-dijo el doctor, ella solo hizo caso sin dejar de preocuparse.

En aquella habitación débilmente Hans hablo.

-Es veneno-dijo en un cortado susurro

-Lo supuse-habló el doctor-usted es muy valiente al proteger a la reina de esa manera-alagó el doctor preparando lo que parecia una inyección.

-Solo no diga que se trata de veneno, no quiero que nadie se alteré-dijo Hans casi sin fuerzas.

-Esta bien muchacho-fue lo ultimó que escucho Hans.

Poco después salió aquel hombre y se acercó a la reina.

-No se preocupe, solo es una des compensación, con descanso estará mejor-dijo el hombre

-gracias-dijo aliviada la reina. Sabía que nuevamente esa noche no podría dormir bien.