PRIMERO LO PRIMERO, HOLA :3 HE VUELTO (?) JAJAJA NO, PERO APROVECHO EL "TIEMPO LIBRE". LO SEGUNDO, YAZ ERES UNA EXPLOTADORA :D SEPANLO (NO TE ENOJES MAMI YAZ, TU SABES QUE TE AMO?)
CAPITULO 20
Ambos dormían plácidamente en el suelo, sus cuerpos pedían a gritos aquel descanso del cual se habían privado esa noche, a fin de cuentas era la última en la cual ambos podían estar juntos sin mayores problemas. La chica se movió y él emitió un gruñido demostrando su molestia, sinceramente, creía un crimen que alguien osara sacarlo del estado en el cual se encontraba considerando todo lo que habían hecho. La joven volvió a moverse, buscando el contacto físico del cual se había privado y cuando volvió a encontrar el pecho de su tío Harry, la paz regresó su cuerpo. El joven Gryffindor abrió perezosamente los ojos para ver a la hija de su mejor amiga, se veía tan relajada en esa posición que le daba pena tener que despertarla para que bajaran a desayunar, Merlín sabía que ni él quería ir al Gran Comedor, ayudar a Hagrid con sus cosechas el día anterior habían agotado a ambos jóvenes aun cuando su gran amigo les hubiera ayudado, sus cuerpos gritaban de dolor cada vez que movían alguna extremidad del tronco superior. Sus cuerpos estaban agotados y sus mentes ¡Sus mentes eran un revoltijo de ideas! Tantos posibles, tantos planes que podrían funcionar pero les faltaba la pieza clave.
Si ninguno de los dos sabia como había muerto Hermione ¿Cómo iban a rescatarla de ese cruel desenlace que se aproximaba en Julio? Les quedaban seis meses para averiguar y lo único que tenían hasta ese entonces eran supuestos
-¿Y si se cayó por las escaleras?-
-Quizás, pero si hubiera sido así, ten por seguro que papá me hubiera prohibido vivir en una casa de dos pisos… ¿Inhaló los vapores de las pociones?-
-Primero Snape se mata, luego busca la forma de volver a la vida para lamentarse por el resto de ella. En realidad no es una opción válida, empezando por el simple hecho que lo primero que debió hacer fue impedir que Hermione se acercara a esos vapores y, si así fuera, ten por seguro que buscaría la forma para que no vayas a esa clase-
Harry la observó por unos segundos y luego volvió su vista a la fotografía de la libreta que tenía entre mano ¿Y si quizás…? No, imposible, pero había una pequeña posibilidad aunque él intentara negarlo
-¿Qué pasa?-Dijo la chica
-¿Y si…Hermione fue asesinada?-
Honey apartó la vista y observó las últimas brasas de la chimenea
-Es lo más probable-
Habían estado hablando sobre aquello casi toda la madrugada, sus mentes y cuerpos cansados reclamaban por un pequeño descanso pero su interés por descubrir que había pasado aquel día era más fuerte que el agotamiento, era la vida de su mejor amiga y madre la que estaba en juego, claramente ninguno de los dos iba a permitir que la castaña y uno de sus hijos tuviera aquel final.
Volvió a cerrar los ojos, quizás luego podían pedir algo de comer a los elfos, estaban tan cansados que no les importaba seguir durmiendo en el piso de su sala común, la alfombra era un colchón increíble en esos momentos y el calor que todavía provenía de la chimenea hacían que aquel lugar fuera un paraíso. Abrazó una vez más a su compañera y estaba terminando de caer en su mundo onírico cuando una voz lo sacó de los brazos de su Ginny imaginaria
-Señor Potter, señorita Burton, la sala común de Gryffindor no es una habitación de motel muggle-
La voz de la profezorra (apodo que él encontró más que adecuado para Perfitt) resonó en todo el lugar, logrando que ambos Gryffindor se despertaran asustados
-Profesora Perfitt esto no es…-
-Los quiero a ambos en el Gran Comedor en cinco minutos-Dijo la mujer ignorando a Harry-Ya hablaremos luego de su comportamiento, pero simplemente esperaba un poco más de usted señor Potter, se veía como un alumno ejemplar pero veo…-Observó despectivamente a la joven que ahora se arreglaba el cabello mientras la miraba con verdadero odio-Que las malas juntas lo influencian demasiado-
Y antes de que Honey pudiera replicar, Amelie Perfitt había abandonado el lugar
-Esa zorra ¿Qué se ha creído? No estábamos haciendo nada malo-Refunfuñó la joven-Creo que necesita otra dosis de aquella poción…-
-Nada de eso Honey-Dijo Harry-Ya no voy a permitirte más travesuras-
-No son travesuras, solo son ajustes de cuentas-
El pelinegro no podía creer que aquella chica con actitud tan infantil fuera hija de Snape y Hermione, dos personas demasiado maduras y serias la mayoría del tiempo, pero bueno, ella también había dicho que su padre la dejaba pasar algunas temporadas con Bill y Fleur, quizás eso explicaba que Honey tuviera sentido del humor y fuera sociable
-Vamos Harry-Dijo ella tomándolo del brazo y haciéndole ojitos-Prometo que esta vez no me van a encontrar-
-Mejor vamos a desayunar-Sugirió-Deja esas ideas, ya sabes que no te resultan Eileen-
-No me llames por mi segundo nombre, James-Dijo ella ofendida, soltándolo y avanzando decidida hacia la salida, pero al menos Harry había logrado desviar su odio; él se lo había prometido a Hermione, sería la cabeza mientras ella no estuviera y siendo el único que conocía el secreto de Honey, en él recaía la responsabilidad de velar por ella.
Comieron el relativo silencio, los profesores y Draco habían ido a desayunar temprano, dejando a ambos jóvenes solos en medio del Gran Comedor. Era extraño estar en ese lugar y no estar rodeado por más gente, habían sitios que no podían estar en silencio porque traían recuerdos y algunos no eran los más agradables. Él silencio hacia evocar al elegido esos momentos previos a su enfrentamiento con Voldemort, los rostros sin vida de Lupin, Tonks, Fred y tantos otros…no, definitivamente el Gran Comedor no era un lugar para guardar silencio
-Honey…-Llamó
Pero ella parecía en su propio mundo mientras revolvía de un lado hacia otro el contenido de su taza, sus ojos ambarinos seguían la cuchara atentamente y su rostro reflejaba un profundo sentimiento de tristeza que él quiso averiguar
-Honey-Insistió-Honey…¡HONEY!-Dijo lanzándole una pequeña mora que había para acompañar los dulces
La chica salió de su ensoñación y dejó todo lo que estaba haciendo solo para buscar al responsable de aquel atentado hacía su persona, bastó con levantar la vista al frente para visualizar a su tío con un proyectil listo para seguir al primero
-¿Pasó algo?-Dijo el moreno
-No, nada-Respondió ella volviendo su vista a la taza-Solo pensaba-
-¿En qué?-
-Nada importante-
Pero si debía ser importante si lograba cambiar el espíritu jovial que generalmente mantenía la joven a uno más deprimente
-¿Acaso estás molesta porque te regañé en la sala común?-
-¿Qué? ¡Claro que no!-Dijo ella-El enojo se me pasó bajando las escaleras-
-Y quitándome las gafas-Recalcó mientras la chica mostraba una sonrisa de triunfo-Pensé que confiabas en mí-
La chica se removió incomoda en su asiento y no despegó sus ojos de la taza que tenía entre sus manos, claro que confiaba en su tío Harry, ¿Cómo no hacerlo? Él era el único que parecía entender aquel vacío de no tener padres (Bueno, madre), fue él quien le enseñó a montar su primera escoba (Aunque en ese momento ella decidió que sus pies iban a permanecer en tierra firme, a no ser que Teddy la invitara a dar una vuelta en su escoba) y él era quien le brindaba apoyo cada vez que intentaba convencer a su padre para obtener algún permiso (Ya sea quedarse a dormir en la casa de Vic o ir a Londres muggle con sus amigos). Era más que evidente que Harry Potter era uno de sus confidentes, pero eso era en su tiempo. En este tiempo, aun cuando estuviera frente al hombre que estuvo a su lado desde antes del momento en que aprendiera a decir "Papá" no se sentía en plena confianza con ese Harry, porque ese Harry no era el suyo.
El joven Gryffindor entendió el incómodo silencio que volvió a formarse en el salón y decidió darle el espacio y tiempo necesario a la joven; a fin de cuentas la entendía, hace dos semanas había descubierto su secreto y habían estado hablando de todo lo que atormentaba a la viajera del tiempo pero eso no se comparaba a toda la confianza que la chica debía tener depositada en su "Yo" del futuro.
"-¿Por qué desilusionaste la mayoría de las hojas de tu libreta?-
-Porque tienen información del futuro-Dijo ella-No quiero alterar más mí tiempo, las cosas deben seguir su cauce natural-
Él sonrió
-Aun cuando dices eso, sabes que al hacer este viaje vas a crear una gran alteración en tu tiempo-
-Lo sé-Respondió-Pero…yo sé que este cambio nos beneficiará a todos-
Y eso esperaba él, no podía imaginarse un futuro sin su mejor amiga y por sobre todo, no quería que otro joven sufriera aquel vacío de no conocer a sus padres"
Honey sintió como su tío se retiraba de la mesa y rápidamente intentó detenerlo
-Harry…-
-No te preocupes, te veo en la sala común-Dijo acercándose y colocando su mano en su cabeza para revolverle el cabello-Veo que…tienes muchas cosas en las que pensar-
Ella vió dolor en esos ojos que infinitas veces le regalaron la más tiernas de las miradas y la culpa comenzó a recorrer su cuerpo, no podía hacerle aquello a Harry, no a su tío
-No es anda, quédate, por favor-
-No pasa nada Honey, en verdad…-
-Solo estoy triste porque se acerca el cumpleaños de mi padre-Soltó la chica
La mirada de su tío se ablandó y una dulce sonrisa apareció en su rostro, volvió a sentirse de cinco años, cuando él y su tía Ginny la ayudaron a comprar un obsequio en el Callejón Diagon para su padre y finalmente terminaron en Honeyduck comprando Grageas de todos los sabores, ranas de chocolate y pasteles de calabaza porque ella quería que la vida de su padre fuera un poco más dulce, pensando inocentemente que las golosina ayudarían un poco en su tarea
-Ya veo, debe ser duro para ti el estar cerca de él y de la misma forma estar lejos-
-Así es-Respondió-Pero ya se me pasará…a fin de cuentas el profesor Snape de este tiempo no es el mismo que conozco, él no es mi padre-
-Honey…-Dijo Harry al ver la tristeza en sus ojos y sentir aquel dolor en las palabras de la chica-Él es tu padre-
-No, no lo es…o al menos no en este momento-
-¿Eso quiere decir que Hermione no es tu madre?-
La chica no lo miró, aunque él pudo notar perfectamente que sus ojos comenzaban a ponerse cristalinos
-Eso es distinto…ella ya debe estar…-
-Entonces él es tu padre, en este tiempo, en el tuyo. Es la misma persona lo único que cambia es la cantidad de años que lleva en el cuerpo-
-Se te olvida el hecho de que él no me conoce-
-Bueno, ya estamos a Enero y tu naciste en Julio…Hermione debe tener ¿Tres meses? Creo que muy pronto va a enterarse-
Tres meses, aquella noción de tiempo logró que un nudo se instalara en su estómago, ya llevaba un buen periodo en esa época pero seguía con las mismas dudas que en un principio e incluso más. Los meses avanzaban y ella debía darse prisa si quería saber de una vez por todas que había pasado ese 14 de Julio porque si no actuaba en el momento preciso, aquel viaje solo sería un desperdicio
-¿Honey?-
-Yo…lo siento, aquello me tomó por sorpresa-Murmuró apenada-Aunque tienes razón, ella ha de estar por decirle-
-Tu padre se pondrá muy contento-
-Mi papá…-Dijo con una pequeña sonrisa en el rostro-Si, creo que debes tener razón…Algunas veces pienso más de lo que debería-
-¿He de recordarte quienes son tus padres?-Dijo con una sonrisa burlona en su rostro
-¿El murciélago de las mazmorras y la sabelotodo de Gryffindor? Tranquilo, lo tengo más que asumido-
Las risas de ambos llenaron el Gran Comedor, logrando que los malos recuerdos y pensamientos se esfumaran momentáneamente de sus mentes. Ambos debían recordar que siendo optimista las cosas salían bien, lo único que debía preocuparles ahora era haber aprobado los exámenes de aquel semestre y quizás, solo quizás, debían preocuparse por la cara que traía Minerva McGonagall en esos momentos.
OoOoOoOoOoO
¿Dónde había dejado su libro de Aritmancia? Ella estaba segura que lo había dejado en la mesa junto a todas sus cosas, pero al buscarlo en ese sitio se dio cuenta que su mente le estaba jugando una mala pasada. Bufó audiblemente y volvió a dar vuelta por la casa buscando su ejemplar, no podía desaparecer así como así ¿Quién lo iba a tomar?
-Severus ¿No has visto mi libro?-
-Pensé que ya tenías todo arreglado-
-No encuentro mi libro de Aritmancia-Dijo la joven cruzándose de brazos-Fue el regalo de Neville-
-Al parecer el señor Longbottom también te envió algo de su torpeza en ese regalo-
Ella frunció el ceño y volvió a bufar
-Idiota-Dijo mientras le daba la espalda y buscaba su ejemplar-Si vas a estar ahí parado sin hacer nada, mejor vete a encerrar a tu laboratorio y no subas hasta la hora de irnos-
-Veo que alguien despertó de malas-
-Vete-Dijo ella-No estoy de humor y tú no ayudas Snape-
Él sacó su varita y con un simple "Accio" atrajo hacia a sus manos el libro de la discordia que vino volando desde el piso de arriba; Hermione se sintió como una tonta al no haber hecho algo tan sencillo como eso desde el principio, se hubiera ahorrado bastante tiempo y no tendría que ordenar el desastre que había hecho en la sala
-Y ahora, si me permites, me iré a encerrar a mi laboratorio hasta que sea hora de irnos…nos vemos a las ocho-Le entregó el libro y le dio la espalda dispuesto a marcharse y evitar pasar por los dichosos vómitos verbales que de seguro iba a tener Hermione…obviamente debía estar en sus días, de otra forma no estaría tan insoportable con sus cambios de humor…sobre todo mal humor
-Severus…-
-¿Si?-
-Quédate aquí conmigo-Dijo tomando su manga y tironeando suavemente de ella-Nos queda tan poco tiempo y no quisiera que lo pasáramos peleados-
Él tampoco, y no podía negarse a la chica cuando lo miraba con esos ojos suplicantes y con aquel puchero en su rostro. Ella derribaba todas sus murallas y lo manipulaba como si de un títere se tratara aunque ella no sospechara. Lo supo desde que Hermione lo besó por primera vez, ya no podría librarse de sus encantos porque esa simple caricia había escrito la esencia de Granger en su cuerpo y en su alma. La había odiado en un principio, no podía creer que esa muchachita con cabeza de arbusto andante hubiera tocado su frio corazón y hubiera borrado tan fácilmente el recuerdo de Lily, tampoco podía entender la razón por la cual ella dio el primer paso. Pero ahora estaba agradecido de la valentía Gryffindor que poseía su castaña, si ella no le hubiera besado esa vez en la biblioteca del colegio quizás él estaría enterrado bajo dos metros de Tierra y ella estaría con quien sabe quién
-Tus hormonas te hacen un peligro público-Dijo atrayéndola a su cuerpo
-Ya lo sé, ya lo sé, me lo vienes diciendo desde sexto año-
-Finales de quinto, una vez entraste gritando a mi despacho y terminaste llorando-
Ella se puso roja y escondió su rostro entre medio de las telas de su tutor
-Tú hiciste que llorara-
-Solo te pedí que volvieras a tu sala común-
-Luego de gritarme-
-Porque tú lo estabas haciendo primero-
-Muy maduro de tu parte seguirle la corriente a una chica de dieciséis años ¿No?-
Tomó el rosto de la chica con sus dedos y la obligó a mirarlo atentamente, él pudo sentir como la sangre viajaba rápidamente hacia sus mejillas para colorearlas del mismo como en que pudo apreciar el cambio en su respiración, ¡Merlín! Todavía no podía creer que aún después de tantos años juntos Hermione reaccionara de esa forma ante su tacto ¿Dónde estaba esa chica que lo encaró en la biblioteca a plena luz del día? Amaba a esa chica decidida al igual que a la chica tímida que tenía enfrente, le gustaba compartir lecturas y comida con ella, los días, las tardes, las noches, los besos, los abrazos, los secretos…todo…hasta aquellos cambios de humor. Pero lo que más amaba de esa chica era, lo fácil que era molestarla
-Debía volver a imponer el respeto que me perdiste durante esas secciones en las cuales practicabas medimagia con mi cuerpo-Besó su mejilla-Déjame decirte que no tienes lo que se necesita, todavía tengo las cicatrices en mi pecho-
-Eres un…-
Él la calló con un beso, acción a la cual ella no pudo negarse.
Terminaron en el sillón de la casa luego de que él perdiera el equilibrio, Hermione rió y por aquello, Snape le frunció el ceño, cosa que solo hizo reír más a la joven Gryffindor que estaba sobre él
-No seas un amargado-Dijo ella besando su mejilla-No arruines el momento-
Lo abrazó y dejó su cabeza descansar en el pecho de su tutor, se sentía a gusto estando en esa posición, sintiendo el calor del cuerpo de su pareja, su olor tan característico, sus manos acariciando su cabello, que no se percató que poco a poco iba de viaje al mundo de los sueños. Snape se percató de aquel cambio en el cuerpo de su alumna y con sumo cuidado, retiró algunos de los rizos que cubrían su rostro para así poder observarla mientras dormía. Era como una frágil muñeca en esos momentos, su piel suave, sus mejillas suavemente coloreadas de un tono rosa al igual que sus labios que en esos momentos estaban entreabiertos, su cabello rizado y que hacía referencia al animal que representaba a la casa de la cual era prefecta, su pequeño cuerpecito que en esos momentos se aferraba al suyo, buscando un poco de calor y protección el cual nunca iba a poder negárselo porque cuando la tenia de esa forma no solo la confortaba a ella, su propio cuerpo lograba encontrar lo que por tanto tiempo le estaba faltando y que, gracias a la persistencia de esa joven, había podido encontrar con fin.
Pasó su nariz por el cabello de la joven y el olor a miel volvió a colarse en su cuerpo, cada vez que ese aroma se colaba por sus vías respiratorias evocaba a la chica de cabellos castaños y rizados que poseía la mirada más tierna que alguien alguna vez pudiera regalarle a él. Esas tiernas y dulces miradas que solo eran para el amargado y déspota murciélago de las mazmorras
-Severus…-Murmuró la chica acomodándose mejor en su pecho
No tardó en abrazarla con fuerza y acomodarse en aquel sillón de la sala, quizás esas horas que les quedaban de intimidad podían ocuparlas estando así, simplemente sintiendo el cuerpo del uno junto al otro, brindándose aquel calor que en tiempos anteriores casi pierden por culpa de la cabezonería de ambos y por una guerra.
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-Honey ¿Me puedes explicar que le has dicho ahora a la profesora Perfitt?-
-¿Por qué asume que YO le he dicho algo a esa mujer?-
Harry miraba a ambas mujeres desde una de las esquinas del despacho, ambas Gryffindor´s daban miedo cuando se enojaban y verlas a ambas en aquel estado lograba que el salvador del mundo mágico se sintiera como un pequeño insecto que en cualquier momento iba a ser pisoteado
-Amelie vino a mi despacho esta mañana alegando que eres una chica sin valores éticos y que no es la primera vez…-
-¿Valores éticos? ¡Por favor! Lo hice alguien que muestra el noventa por ciento de sus pechos en clase-
-Honey-Advirtió la directora del colegio-Ella sigue siendo una maestra que merece tu respeto-
-Ella no merece ni el dióxido de carbono que exhalo, ¿Acaso que olvida que besó a mi padre?-
McGonagall suspiró y miró a Harry cuando se dio cuenta que de la joven Snape no iba a obtener una respuesta clara y concisa sin tener que recurrir a algún hechizo
-La profesora Perfitt nos encontró durmiendo en el piso de la sala común, profesora McGonagall-Dijo el chico de verde mirada-Ella creé que pasó algo entre nosotros, pero ¡MERLIN! Honey es la hija de mi mejor amiga y de mi maestro, nunca la vería de esa forma, solo estábamos cansados del trabajo del día anterior-
-Si estaban tan cansados, debían ir derecho a sus cuartos-
-Nos quedamos a hablar-Dijo Harry-Sobre la muerte de Hermione-
La ex jefa de la casa Gryffindor miró al joven una vez más, desde que él se había averiguado del secreto de Honey, no dudó en ir a hablar personalmente para ponerse al día y así poder ayudar a la joven de negros cabellos que ahora estaba de brazos cruzados y con una mirada idéntica a la de su padre. McGonagall entendía las intenciones de Harry y su deseo de ayudar, aquel chico veía a Hermione como la hermana que no pudo tener por obvias razones y saber que pronto podría perderla era algo que él no se iba a permitir, suficientes muertes cargaba en su subconsciente como para darse el lujo de agregar la de su mejor amiga
-Entiendo-Dijo mirando al joven-Pero ambos saben que aquello es un tema del cual carecen de información-
-Pero no somos tontos-Dijo Honey-Ayer llegamos a una conclusión y…es lo más probable-
McGonagall miró atentamente a la joven, había algo diferente en su mirada, en sus anteriores conversaciones nunca logró ver ese brillo de seguridad que ahora destilaba y eso hizo que la directora de Hogwarts decidiera prestar toda la atención del mundo a las palabras que iba a soltar la joven hija de Severus
-Mi madre fue asesinada al igual que Trey-
"Asesinada" esa palabra resonó fuerte en la mente de Minerva
-¿Por qué creen eso?-
-Mi padre nunca quiere hablarme de ese tema, siempre lo ha evadido-Dijo la joven-Tampoco lo hacían ustedes, ninguno de mis tíos habla de lo que en verdad pasó, creo que, si mi madre hubiera muerto por causas naturales al menos hubiera hecho mención de "Tu madre fue muy valiente en el parto, dio lo mejor de sí pero no pudo, aunque al menos nos dejó algo con lo cual recordarle" o algo por el estilo, no hubieran huido a la sola mención de la frase "¿Y qué le pasó a mi mamá?" porque sí, lo hacían y más cuando mi padre estaba cerca-
Minerva y Harry no podían creer las palabras que Honey había soltado ¿Tal había sido la gravedad de esa noche que habían jurado nunca hablarle a la joven Gryffindor sobre el día en que llegó al mundo? Y lo peor de todo, al parecer aquello había afectado a Severus de tal forma que quiso eliminar de su mente cualquier recuerdo de ese momento…aunque claro, teniendo un recuerdo vivo era imposible que pudiera olvidar la forma en que Hermione y Trey abandonaron este mundo y dejaron a padre e hija con un profundo vacío, uno que Honey Snape se estaba encargando de llenar, aunque le estaba costando bastantes castigos y detenciones con los profesores que en un futuro volverían a impartirle clases, además de los dolores de cabeza propios que todos los viajes en el tiempo traen consigo, más aun el suyo puesto que el artefacto mágico que la había traído a este tiempo seguía en reparación con fecha de entrega a largo plazo. No había duda del porque ella terminó en Gryffindor y no en Slytherin como le había comentado en alguna ocasión
-¿Y usted que piensa profesora McGonagall?-Preguntó Harry
-Sus suposiciones son una acusación muy fuerte-Respondió con cautela-Un asesinato es un crimen muy grave ¿Quién quería matar a Hermione Granger? Les recuerdo a ambos que la gran mayoría de los mortifagos están cumpliendo condenas en Azkaban y los pocos que quedan sueltos le tienen miedo a Severus porque son conscientes de que si llegan a meterse en su camino no saldrán en buenas condiciones de ese enfrentamiento-
Honey se removió inquieta en su asiento, ella tenía una idea de quien podría haber cometido aquel acto, pero como bien decía su madrina aquella acusación era muy grave y ella no tenía pruebas concretas de que ÉL fuera el causante de la muerte de su madre y hermano
-¿Honey?-Dijo Harry a su lado-¿Te sucede algo?-
-¿Qué? Oh no…nada-Mintió-Es solo que…bueno…quedé de verme con Trey…es que quiero hablar con él sobre todo esto-
-El espejo de Oesed no muestra la realidad Honey-Le dijo el retrato de Albus Dumbledore que después de mucho tiempo pronunció una frase
La chica miró atentamente al ex director, aquel hombre que hizo que el alma de su padre se quebrara para que su madre la sanara en la intimidad de su despacho ahora la observaba como si ella fuera una niña tonta, cosa que la sacaba de sí
-El espejo solo nos muestra nuestros deseos más profundos y yo deseo ver a Trey, aunque sea un vil reflejo es lo más cercano que tengo de él-
-Solo estas huyendo de tus pensamientos ¿No es así?-
-A usted no le interesa-Dijo ella levantándose de su asiento y dirigiéndose hacia la salida del despacho-Si ya no hay nada más que aclarar, me retiro a hablar con mi hermano ya que luego no podré hacerlo en paz-
-¿Por qué no le confiesas a Minerva y a Harry que no conocías al joven Weasley?-
Honey pensó en lanzar un Incendio a ese cuadro.
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Honey se encontraba mirando por la ventana de la sala común cuando sintió un fuerte dolor en su pecho que logró ennegrecerle la visión. Aquellos malditos dolores, no lograba entender porque venían pero de algo estaba segura, su mellizo también comenzó a presentar aquellos episodios de dolor ¿Quizás su interferencia en aquella época ya comenzaba a causar consecuencias en su tiempo? Eso podía ser una causa de esos dolores, o quizás solo era un recordatorio, uno que le estaba avisando que su permanencia en aquella época ya se había extendido por demasiado tiempo y que debía dejar de jugar al detective para volver de una vez por todas a su periodo de tiempo.
Una nueva punzada la hizo apoyarse en el vidrio
-¿Honey?-
Pronto sintió las cálidas manos de su tío Harry en su espalda, algo que le había faltado la primera vez que experimentó aquella horrible sensación. Sus manos siguieron así hasta que esa sensación de esfumó de su cuerpo tan pronto había llegado, pero cuando eso pasó, el frio volvió a instalarse en su ser.
Harry vio como sus labios se tornaban azules y su piel pálida adoptaba un color enfermizo, con cuidado, tomó sus manos entre las suyas y sopló para brindarle un poco del calor perdido; acercó su rostro y frotó su nariz contra la pequeña que poseía la joven Gryffindor
-Deberías ir a dormir-Dijo Harry
-No-Respondió ella sin abrir los ojos-Mamá y los demás llegaran pronto, quiero estar aquí-
-Pero estas helada Honey-La regañó-Y no es la primera vez que te pasa-
Eso era verdad, pero esos dolores no iban a separarla de su madre y de sus tíos pasadas las fiestas
-Ya se me pasará…iré a ver a Trey-Dijo la chica apartando sus manos
-Honey…-
-No me regañes ¿Quieres? Quise ir antes pero a cierta persona se le ocurrió ir al pueblo conmigo-
-Lo necesitabas, luego de esa conversación con McGonagall y Dumbledore estabas igual que un Dragón Búlgaro-
Ella bufó y se levantó del lugar donde había estado luego de ese paseo por Hogsmeade o eso intentó puesto que sus piernas todavía sufrían de los espasmos de aquel dolor tan intenso que experimentó tan solo momentos atrás. Pero ahí estaba él, su tío Harry siempre estaba con ella para brindarle su apoyo cuando más lo necesitaba. La abrazó por la cintura y ella dejó descansar su cabeza en el pecho del chico, como lo hacía en antaño luego de pasar toda la tarde corriendo junto a Teddy y Vic
-Estas débil- Murmuró contra su cabello
-Digas lo que digas iré a ver a Trey, él debe estar peor que yo-
-Trey es solo un reflejo en el espejo-
Ella levantó la mirada y fulminó a su tío con esta, en esos momentos Harry debía reconocer que Honey había aprendido muy bien de Snape a intimidar, aun cuando aquellos ojos le recordaran tanto a Hermione no caía duda que ese ceño fruncido y ese levantar de cejas era propio de su ex maestro de pociones, algo que causaba escalofríos al joven salvador del mundo mágico
-Vuelve a decir algo así en mi presencia Potter y me aseguro que tus hijos nunca conozcan el mundo mágico-Amenazó-Reflejo o no, Trey es mi hermano mayor y como tal, es mi deber asegurarme de que no haga alguna estupidez-
-No es necesario recurrir a la violencia-
-No es necesario decir idioteces-Sentenció la joven Snape
-Cuando te enojas te pareces tanto a tu padre-Dijo Harry revolviéndole el cabello a la chica-Pero arrugas la nariz igual que Hermione-
-No me parezco tanto a papá…solo por el color del cabello-
-Y tu humor, muecas, sarcasmos…-
-Me voy Potter-Dijo la chica alejándose de él
-Y la forma despectiva de decir mi apellido-
Ella quiso hacer ese gesto con el dedo que vio en aquellas películas Muggle que solía ver con sus amigos, pero no lo hizo por el respeto que le tenía a ese hombre, que ahora besaba su mejilla en forma afectuosa
-Cuídate-
-Solo estaré en la sala de los menesteres-
-Ya lo sé-Dijo su tío-Solo no te dejes engañar por las ilusiones que tu corazón quiere observar, quizás ese espejo te entrega el reflejo que siempre has querido ver, pero recuerda que es solo eso, un vil reflejo, no la realidad-
-Lo tendré en mente-
Honey salió de la sala común y se dirigió directamente a la única sala donde podía ver un pedazo de lo que podría ser su vida si lograba salvar a su madre. Al llegar al tapete donde debía pasar tres veces las palabras de Albus Dumbledore y de su tío resonaron en su mente, opacando la siempre feliz postal de los cuatro juntos. De cierta forma, ella sabía que ambos hombres tenían razón y que lo único que estaban intentando era evitarle un dolor mayor al confundir una ilusión con la realidad, una la cual era bastante incierta para ella, cada uno de sus movimientos estaba alterando la realidad que sería vivida en diecisiete años más.
La puerta apareció delante de ella y dudando, entró en aquella sala. Sus piernas temblaron un poco aun cuando quiso evitarlo, no quería que Trey la viera así porque aquella debilidad iba a terminar en bromas que ella no estaba dispuesta a aceptar. Estaba nerviosa y sumamente molesta, molesta por su ignorancia que la hacía crear supuestos y vagar entre mares de posibles sin llegar a una orilla que contuviera la verdad. Si tan solo su padre le hubiera dicho algo, aunque sea una sola palabra que revelara la verdad...Pero no, su padre había sido demasiado egoísta prefiriendo llevar esa carga solo en vez que brindarle un poco de ese peso. Como deseaba tener a su padre al frente y poder sonsacarle un poco de información
-Hola Trey-Dijo Honey sentándose frente al espejo
-Terrance no se encuentra hoy Honey-Esa voz…
Honey levantó la vista y se encontró con unos ojos negros y una pequeña mueca que ella bien sabia era la sonrisa que él siempre le dedicaba exclusivamente. El reflejo no era de Trey, era su padre, él que si tenía noción de ella
-Papá…-Dijo asombrada de tenerlo ahí-¿Pero cómo…?-
-Veo que tu brillante cerebro se está afectando por pasar demasiado tiempo rodeado de Gryffindor-Comentó con el sarcasmo de siempre-Esta sala siempre está equipada con lo que necesites y el espejo de Oesed mostrará lo que desees ver con todo tu corazón-
-Y por eso estás aquí-
-Efectivamente, la pregunta es ¿Por qué quieres verme ahora? Ya ha pasado bastante tiempo desde que hiciste este viaje Honey-La reprendió-¿Es que acaso no piensas que en estos momentos puedo estar buscándote en el castillo? ¿Qué quizás este viaje alteró el futuro? ¿Crees que no estoy preocupado por tí? Puedo perderte ¡PERDERTE A TI! Lo único que me va quedando-Gritó con rabia- ¡POR MERLÍN HONEY! Tus irresponsabilidades y falta de sentido común han superado los límites-
-Pero papá…-
-Pero nada-Dijo tajante-Estas en un grave problema señorita, no creas que te libraras de un castigo en cuanto vuelvas a este tiempo-
-¡No quería verte para que me regañaras!-
-No me levantes la voz, merezco respeto, soy tu padre-
-¿Respeto?-Dijo con lágrimas en los ojos-¿Mereces respeto cuando me has mentido toda mi vida?-
-Yo no…-
-¡SI LO HICISTE PAPÁ!-Golpeó el suelo de la sala-DEJA DE OCULTARME COSAS , YO NO MEREZCO ESTO ¡MEREZCO SABER LA VERDAD!-
-¡HONEY EILEEN SNAPE!-
-¡NO PAPÁ!-
La chica se levantó de donde estaba y avanzó hacia el espejo bajo la atenta miranda asesina de su padre, pero ella no se iba a dejar intimidar, eran diecisiete años, ya no soportaba más aquello, ella tenía derecho, su padre debía decirle la verdad si quería volver a tenerla a su lado, si quería tener a su madre y Trey una vez más
-Dime-Demandó de forma fría y tajante-Dímelo papá-
-No puedo y no lo haré Honey-
-¡ES TU DEBER COMO PADRE!-
-¡MI DEBER ES CUIDARTE!-
-Me estas lastimando-
Esas frases cayeron hondo en el reflejo de Severus Snape. Honey sabía que los pocos puntos débiles que tenía su padre eran respecto a su orgullo como pocionista, su pasado como mortifago y que se metieran con su familia…pero que alguien de su propia sangre lo golpeara en ese punto, debía ser aun peor
-Lo lamento, pero no puedo-
Se mordió el labio y apretó fuertemente sus puños, sus uñas estaban enterrándose en la carne de sus manos, provocando que la sangre fluyera en un delgado hilo de sangre que comenzó a manchar el suelo de la sala de los menesteres. Aquel dolor físico no se comparaba al dolor que estaba sintiendo en esos momentos, el dolor del alma era algo que no se podía reparar con simples pociones o ungüentos y nadie mejor que su padre para dar testimonio de eso, pero entonces ¿Por qué la hería? ¿Por qué no dejaba de lado esos temores y le brindaba aquella pista que tanto necesitaba para poder traer a su madre y hermano a la vida una vez más?
Lo odiaba, odiaba a su padre por aquello
-Vete-Dijo mientras sus lágrimas caían por su rostro en forma silenciosa-Vete papá-
-Honey por favor entiende-Suplicó-Hija…-
-¡NO, VETE PAPÁ, VETE NO QUIERO VERTE!-Golpeó el vidrio-¡TE ODIO, TE ODIO! ¡ERES UN COBARDE!-
Severus se quedó mirando a su hija, no recordaba haberla visto tanto enojo habitando en el cuerpo de su niña o al menos, nunca dirigido hacia su persona. Y él estaba colérico porque a fin de cuentas sabía que Honey le estaba diciendo la verdad, la había estado lastimando desde pequeña y todo ese dolor y frustración algún día debía salir a la superficie. Y ese día era hoy
-Honey mírame-
-Vete papá…vete quiero ver a Trey-
-Mírame por favor-
Pero ella era tan terca como su madre y tan orgullosa como él, cuando a su hija se le metía algo en su mente, no había forma de sacársela de ahí
-Yo sé que…todo esto te está afectando, sé de igual modo que tarde o temprano ibas a estallar y a recriminarme todo lo que te he hecho sufrir a lo largo de tu vida, pero tengo mis razones Honey-
Ella escuchaba, peor no levantaba la mirada, no iba a darle ese gusto a su padre
-Te he mentido, si lo acepto. Pero ¿No que el fin justifica los medios?-
-Pero no por diecisiete años papá…ni siquiera sabía el cumpleaños de mamá ¡Algo tan simple como eso!-
-Su nacimiento coincidía con el cumpleaños de Hermione-
Honey levantó la mirada ante aquella declaración, eso no podía ser posible, eso eran dos meses de retraso en la fecha en la cual ellos nacieron, podría creer una semana, pero no dos meses
-Papá…-
-Nacieron antes…dos meses para ser exactos pero no fue por una complicación en el embarazo, todo iba bien. Los embarazos múltiples se adelantan un poco pero según el medimago ustedes dos iban a nacer entre la segunda a cuarta semana de Septiembre, su madre lo estaba llevando bien, era fuerte-Una pequeña sonrisa quebrada nació en el rostro de Severus-Pero no lo suficiente para soportar aquello-
-¿Soportar que?-Preguntó nerviosa-Papá que ocurrió, no te detengas, por favor-
Estaba obteniendo más información en esos minutos que en toda su vida y no podía quedarse así, ella debía saber, estaba a punto de revelar una verdad que podría ayudarla de ahora en adelante
-Honey…-Dijo Snape-Prométeme que no me odiaras-
-Yo…-
-Promételo-
La mirada seria de su padre pero a la misma vez suplicante lograron que la joven Gryffindor asintiera con confianza
-Esa noche fui a atender unos asuntos del colegio donde Minerva y cuando volví…cuando volví…-
-Papá…-Su voz temblaba, nunca había visto de esa forma a su padre, a él nunca le había costado expresar sus ideas, quizás sus sentimientos pero él tenía ese don de la palabra que muy pocas personas lo tienen. Debía ser algo demasiado impactante para que reaccionara de esa manera, su padre nunca mostraba sus debilidades, para ella siempre había sido un hombre en el cual podría apoyarse si se caía en el camino, pero ahora era él quien necesitaba de ella.
Ella había sido la culpable que su pilar comenzara a desmoronarse
-Papá creo que…creo que es suficiente…yo…perdóname, no debí…pero sabes como soy…-
-Cuando volví, tu madre estaba siendo asesinada-
"Asesinada, asesinada, asesinada" Esa palabra resonaba en su cabeza y creaba mil episodios diferentes en los cuales su madre era masacrada de las más viles formas posibles.
Se apartó del vidrio y mirando al reflejo de su padre, pudo comprender porque ocultó esa verdad por tanto tiempo. Era terrible y totalmente monstruoso ¿Quién asesinaría a una mujer que está esperando a sus hijos? ¿Qué clase de bestia arrebataba la vida así porque sí?
-Yo no puede salvarla…lo lamento, lo intenté pero…-
-No es tu…no es tu culpa papá-
-Debí cuidarla…no debí ir esa noche donde McGonagall-
Ahora ella lloraba desconsoladamente, estaba lastimando a su padre, como aquel día en el cual empezó su viaje, ¿Por qué era tan insensible? Él también sufría y debía ser mil veces peor porque él recordaba esas imágenes de su madre medio moribunda. Se sentía mal, necesitaba abrazar a su padre, necesitaba sentir su calor y pedirle disculpas en persona, odiaba ese espejo, odiaba estar separada de él, pero por sobre todo, odia haberlo lastimado diciendo aquellas mentiras que sabía herían a su padre en lo más profundo de su ser
-Honey…-
-Yo…yo…papá lo lamento-
Y salió de esa sala, sin prestar atención a los gritos que propinaba el reflejo de aquel hombre que le dio la vida.
Sus lágrimas caían sin control por su rostro, se sentía rota, aun cuando sabia un pedacito de la historia se abrían más interrogantes que lo único que hacían eran agrandar la herida que tenía tatuada en el alma ¿Cómo lograría sanarla?
No se dio cuenta cuando ingresó a la sala común de Gryffindor, una vez más la Dama Gorda la había dejado entrar sin la contraseña, pero sintió inmediatamente como un calor reconfortante la rodeaba y ella lo agradecía. Se aferró con todas sus fuerzas a ese pecho y lo mojó con sus lágrimas, calló sus gritos entre la ropa. Estaba destrozada
-Honey, todo va a estar bien….ya calma, por Merlín no puedo verte así-Dijo Harry meciéndola suavemente entre sus brazos, besando sus cabellos intentando apaciguarla, como alguna vez lo hizo con Hermione-Ya, tranquila-
-¡NO PUEDO!-Dijo entre gritos-¡NO PUEDO TÍO, NO PUEDO!-
-¿Le pasó algo a Trey?-Preguntó asustado-¿Te pasó algo? Honey por favor, me preocupas-
Pero ella negaba mientras seguía llorando apoyado en él
-Honey…-
-Es mamá-Susurró-La van a asesinar-
HE REAPARECIDO…PERO ME FUGARÉ OTRA VEZ XD NO ME MATEN :3 SEAN BUENAS QUE YO LO SOY CON USTEDES…LA MAYORIA DEL TIEMPO
ESTE CAP IBA A SER MAS LARGO, PERO SI SEGUIA ESCRIBIENDO LO IBAN A TENER A MEDIADOS DE SEPTIEMBRE Y NO…YA ME ESTABAN APURANDO
EN FIN, DEPOSITEN SUS COMENTARIOS ACÁ ABAJO Y NOS LEEMOS…ALGUN DIA DENTRO DE ESTE AÑO
UN BESASO XERXES ELI
