Realmente la reina no pudo dormir, por más que intentaba cerrar sus ojos y relajarse pero no podía, seguía con la misma preocupación de antes. ¿como se encontrará Hans?, esa era la pregunta que invadía su mente. Algunos pensamientos estaban inundandola, hasta que no pudo más. Tomo el valor para levantarse y caminar a la habitación de al lado. No quería abrir la puerta, tenia una sensación de pánico, pero tuvo que hacerlo pues un guardia subía las escaleras y no quería que la viera fuera de la habitación del castaño.
Fue feliz al notar su logro, al haber entrado sin que aquel guardia la viera. volteo a ver en la dirección donde se encontraba la enorme cama en la que descansaba Hans. Ella al mirarlo no pudo evitar sonreír. Sabia que se sentía mejor por la paz que emanaba el rostro del chico. Caminó hacia el para verlo mejor, desde una mejor perspectiva. Realmente no era nada feo. Una tonta sonrisa enmarco sus labios, un mechón del cabello de Hans estaba tapando uno de sus ojos, inconscientemente llevo una de sus manos para apartarlo.
Pero su manó fue detenido por el agarre del chico que supuesta mente dormía. El abrió uno de sus ojos con la intención de ver de quien se trataba. Al ver a la reina con aquella expresión de sorpresa combinada con pena, no pudo evitar reírse al ver el rostro de la reina, con ese gestó parecía una pequeña niña asustada por que sus padres la habían encontrado tomando un chocolate antes de la cena.
-Estas despierto-el corazón de la reina palpitaba rápidamente al verse descubierta, el no dejaba de reírse tiernamente de ella, sabía que casi nunca la reina se dejaba llevar por sus emociones por lo que era algo único.
-Lo siento, por asustarla, pero no es muy cortés visitar su sus invitados varones a media noche-Hans habló con tono insinuoso, la reina solo negó pensando en lo que podría estar pasando por la mente del castaño.
-Solo vine a ver como seguía, pero veo que esta mejor así que me retiro. ¿Podría devolverme mi mano?-ella había retomado su actitud fría y serena. El castaño solo obedeció al soltarle la mano. Y mientras veía que la reina se alejaba solo vino a su mente algo para retenerla.
-Hay-se quejó de dolor lo que hizo que Elsa regresara nuevamente a su lado
-¿estas bien?-pregunto ella preocupada, el nuevamente no pudo evitar reírse.
-Déjame decirte que no eres gracioso-dijo ella molesta
- Majestad, debo decirle que molesta se ve mucho más hermosa-dijo el honesto, pues sabía que siempre que decía algo así la reina se molestaba por que pensaba que se burlaba de ella. Y esta vez no fue diferente
-¿te gusta burlarte de mi no es así?-pregunto ella
-No, a usted le gusta pensar que me burlo de usted, mejor siéntese, me desperté hace poco y ya no me pude volver a dormir- la reina solo tomo una bonita silla acojinada que estaba a un lado de la cama para tomar asiento.
-Ahora que lo pienso ¿Por que era el único con un menú diferente?-pregunto la reina recordando que mientras los demás invitados tenían guisado en sus platos el tenia sandwiches
-Ah eso, pues le comente a Gerda que extrañaba comer Sandwiches y la buena mujer me los preparó para la cena-
-¿esta diciendo que hizo que Gerda cocinara algo especial solo para usted?-pregunto algo molesta
-tengo esa reacción en las mujeres-dijo el seductoramente
-lo dice el que no pudo sacar a bailar a la Reina de Arrendel-dijo Elsa refiriéndose a si misma
-ella se lo pierde-dijo el encogiéndose de hombros, ella solo puso los ojos en blanco, realmente este tipo era algo ''especial''
-Hans quiero hacerte una pregunta- la seriedad con la que la reina se expreso tomo por sorpresa al castaño
-adelante, usted es la reina- dijo sin mucha importancia
-¿Por que querías ser Rey?-esa simple pregunta, para contestar esa simple pregunta el sabía que tenia que divagar en sus más lejanos recuerdos, un suspiro de pesar
-Bien, para contestarle primero quiero que escuche algo. Cuando murió mi madre, sentí que perdí la cosa más importante de mi vida, realmente ella era todo para mi. Por alguna razón ella siempre estaba a mi lado, lo que hacía que mis hermanos mayores me molestaban cuando estaba solo. Cuando ella se fue mis dos hermanos mayores comenzaron a ignorarme, como si yo no fuese importante en la familia por ser el más pequeño. Desde que nací mi destino estaba marcado jamás podría ser Rey de las islas del sur. Cuando crecí me di cuenta que para ganar el respetó de mis hermanos debía volverme Rey en alguna parte. Pero no creo que que usted entienda eso-dijo el, pero lo único que logró fue ofender a la reina con su ultimo comentario-Usted era la primogénita del rey, lo que la convirtió a usted en la legitima heredera al trono-
-Ser rey es más que solo tener un reino el cual controlar, y súbditos que te respeten. Es ver por el bien de la economía de tu pueblo. Es dar el ejemplo a tus súbditos. Es organizar bien las ganancias y tener fondos suficientes por cualquier desastre natural, por cualquier accidente. Es pensar tácticamente y guardar la buena relación con otros reinos para tener aliados ante las posibles guerras. Pero eso no creo que lo entienda el décimo tercer descendiente directo del rey y ahora un simple sirviente-dijo en tono severo la reina
-Sabe hoy conocí a alguien muy parecida a usted-dijo el dándole una sonrisa a la reina
-¿quien era?-pregunto intrigada la reina
-Pues como me dio el día libre fui a las caballerizas y vi que había llegado una nueva yegua, al acercarme a ella noté que tiene un tono de cabello parecido al de usted. Tiene una crin rubia platinada y su pelaje es blanco. Es testaruda y no hace caso, el hombre que cuida los caballos me dijo que siempre hacia lo que quería y se enojaba con facilidad-
-¿esta diciendo que me parezco a un caballo?-pregunto la reina extrañada por la rara comparación.
-Si, pero no me interrumpa, me dijo que la habían traído especialmente para usted ya que quiere aprender a montar ¿enserio no sabe?-el se distrajo del objetivo principal de la platica
-No , no se-dijo algo apenada Elsa
-Si quiere puedo enseñarle mañana mismo-dijo el
-Por mi estaría bien, pero ¿seguro estará mejor mañana?. ¿Su des compensación fue por falta de sueño no es así?. Necesita descansar-el tema incomodo un poco a Hans quien miraba a la Reina, realmente se sentía mal consigo mismo, ella inocentemente pensaba que era una des compensación.
- Si estará bien, Por cierto recordé lo que en realidad quería decirle sobre la yegua- dijo el cambiado de tema radicalmente
-¿que es?-pregunto curiosa sin perder su frialdad al hablar
-Pues que el nombre de la yegua es Elsa- la reina lo miraba incrédula,
-Le pusiste mi nombre a una yegua-dijo ella molesta
-Si, el hombre me dijo que no tenia nombre y por eso le puse Elsa, por que me recordó a usted-dijo el casi muriéndose de risa.
-Me voy, pero sin antes decirle que de mañana en adelante usted sera mi sirviente personal, le mostrare que ser gobernante pocas veces es glamuroso-dijo ella seria mientras salía de aquella recamara. Se sentía bien al ver que no le había pasado nada al castaño. A si que decidió irse a dormir en cuanto llego a su cama.
