1. POV Eren.
The Chaser
-Perdí la noción del tiempo perdido entre los recuerdos, aun dolía recordar aquello, era como una presión en el pecho que me impedía respirar aunque no quisiera admitirlo seguía teniendo algún tipo de sentimiento hacia Annie y detestaba aquello porque ella me engaño, me fue infiel –O eso era lo que me repetía cada día.- Me levante del suelo sacudiendo mis ropas e ir de forma autómata hacia mi recamara quien quiera que me viera pensaría que era un robot. Entre a la alcoba y lo primero que vi fue la cama matrimonial que ahora sobraba, sobre ella descansaba la ropita de la bebé que tendría con Petra, suspire derrotado y me senté en la orilla tomando aquello y contemplarlo unos minutos antes de dejarla del nuevo en el sitio al tiempo que mi móvil sonaba indicando una llamada entrante.- Ah Mikasa. –Masculle sin mucho ánimo pero igual conteste de no hacerlo ella insistiría hasta tener en mi historial de llamadas unas 50 perdidas y todas de ella. - ¿Qué pasa?
-Nada solo quería saber cómo estaban ¿Si vendrán este fin a la casa de playa?
-Estoy bien y no, ella se marcho.
-Eren ¿Qué hiciste? –Pude escuchar como suspiraba al otro lado de la línea ella sabía sobre mi "venganza" pero no creía que realmente la llevaría a cabo, en un momento yo mismo olvide el porqué salía con ella pero cada que ella sin querer mencionaba a Annie lo recordaba y me hervía la sangre, logre que ellas se enojaran y distanciaran un poco.- ¿Eren?
-Lo siento me distraje ¿Qué hice? Pues solo intente matar a mi hija ¿Qué más? Consígueme un apartamento en otra ciudad ¿Puedes? - ¿Qué cómo podía hablar tan tranquilamente de haber querido matar a mi hija? Ni yo mismo sabia, tal vez de verdad la rubia traicionera me pudrió el corazón vaya a saber la razón pero tal vez solo tal vez lo hice porque en el fondo no sería capaz de matar a la primogénita y heredera del apellido Jaeger.
-¿Violet? Eres un tonto. . . Bien ¿Cómo lo quieres? ¿Vas a transferirte? ¿Me encargo de eso?
Mikasa parecía mi hermana a pesar de no serlo pero o hacía falta compartir algún tipo de lazo sanguíneo para ello, nos conocíamos desde pequeños y ella me conocía mejor que nadie y al soltarle esas palabras sabia que quería irme lejos de ahí e intentar empezar de cero o en mi caso ir en busca de una nueva presa que dañar. Mi propio pensamiento me causaba miedo en ocasiones pero otras lo sentía tan normal que lo dejaba pasar. Mikasa me conocía tan bien que a veces me hastiaba un poco, le agradecía que intuyera lo que quería algunas veces pero también quería ser capaz de hablar sin necesidad de que ella me dijera lo que yo ya sabía, realmente para ella un libro abierto como lo menciono una vez.
-Tierra llamando a Jaeger. –Mierda me había perdido de nuevo en mis pensamientos.
-Ah lo siento de nuevo Mikasa, si por favor encárgate de todo empezare a empacar y si lo quiero cerca, ya sabes algo con espacio no me gustan los lugares pequeños.
-Lo sé y está bien mañana paso por ti para llevarte a tu nuevo apartamento y al trabajo. –Asentí dándole las gracias, amaba a la azabache, era una suerte que ella fuera la vicepresidenta de la empresa para la que trabajaba eso me evitaba muchos interrogatorios innecesarios y molestos. Colgué y arroje el aparato a algún lugar de la cama disponiéndome a comenzar a empacar mi ropa porque no planeaba llevarme ninguno de los muebles de la casa ya que la mayoría los había comprado con la Ojimiel y no quería recuerdos –por ahora- de ella. Para cuando termine de guardar todo en las maletas repare en la ropita que yacía sobre la cama, la tome junto con una ecografía reciente y guarde ambas cosas en mi mochila que siempre cargaba a casi todos lados y nunca dejaba que alguien la revisara.
La mañana llego y con ella un nuevo día y para que mentir era un bonito día, soleado pero sin llegar a sentir calor excesivo, me agradaba el clima así. Apenas salí completamente del estupor pude escuchar ruidos provenientes de la cocina supuse era la pelinegra ya que ella tenía llaves de la casa. Con toda la calma del mundo me levante y encamine al baño dispuesto a tomar una buena ducha.
Minutos después salí del baño ya bañado, vestido y arreglado baje a la cocina y me encontré con Mikasa desayunando ya, me le uní y así desayunamos en silencio que distaba mucho de ser incomodo, era todo lo contrario.
-30 minutos a pie, 10 en auto, lunes a viernes, 8 de la mañana 4 de la tarde, traje todos los días exceptuando los viernes, de ahora en adelante soy tu jefa. No quiero problemas Eren. –Clara y directa así era ella, asentí dando un sorbo a mi café terminando así el desayuno, me levante y entregue las llaves de la casa a Mikasa ella ya sabría que hacer con el inmueble.
El recorrido a mi nueva residencia se me hizo en demasía rápido y podría decirse corto. La ciudad a pesar de ser pequeña era linda, parecía tranquila y los residentes igual. Una vez que deje el auto en el estacionamiento baje las maletas y tome el elevador que me llevaría el mi piso, era el ultimo y abarcaba todo ya que mi linda hermana se encargo de conseguirme un pent-house y se lo agradecí –tendría que recordar regalarle algo y pronto- cuando llegue a mi piso examine con la mirada el lugar.- Nada mal Ackerman. –Debía admitirlo Mikasa tenía buen gusto, el lugar era espacioso de colores azul, negro y blanco siendo los primeros unos toques de círculos y cuadros unidos en un patrón y el predominante era el blanco, con grandes ventanales remplazando una de las paredes y que daban a unas montañas que por lo que veía estaban cerca de la ciudad. Deje las maletas y mi mochila en la sala y recorrí mi nuevo hogar encontrándome con que contaba con dos habitaciones bastante amplias, cualquiera bien podría ser la principal y otra pequeña sin nada de ventanas que más bien parecía ser el armario. Reí un poco ante ese pensamiento y seguí recorriendo el sitio llegando al baño que era nada menos completo que conectaba con la habitación principal, al igual que la sala tenía grandes ventanales y pegada a estos estaba la bañera tipo jacuzzi y la regadera en una esquina si bien los ventanales parecían estar hechos de ese vidrio del que puedes ver del interior al exterior pero del lado opuesto no, pareciendo de ese lado un espejo donde solo puedes ver tu reflejo no pude evitar sentirme incomodo. Seguí con mi expedición dándome cuenta que había otro baño pero era más pequeño y sencillo la cocina era como todas las demás.
Así paso rápidamente dos años sin muchas novedades exceptuando las aventuras y encuentros casuales que tenia con algunas chicas y chicos en algún pub de otras ciudades vecinas porque eso si había obedecido a Mikasa respecto a no liarme con alguien del trabajo y buscar problemas. Era un viernes como cualquier otro solo que ese día había faltado al trabajo y me encontraba viendo el televisor cuando se escucho el ruido del elevador que llegaba, no me le di importancia supuse era la azabache puesto que nadie me visitaba aparte de ella.
-Mikasa ¿Vienes a vigilarme?
-. . .-
-¿Mikasa? – Al no obtener respuesta lo que me extraño así que me gire en dirección al elevador encontrándome con un chico –no podía asegurarlo bien por su corte de cabello- rubio de ojos azules y unos centímetros más bajo que yo o eso podía deducir, parado con unos recipientes en las manos mirándome de una forma entre tímida y avergonzada pero lo que más llamo mi atención fue ese bonito color carmesí en sus mejillas.
Encantador.
-¿Quién eres? –Le cuestione tratando de no infundirle miedo y que el pobre saliera corriendo.
-A-armin. –Tocio un poco tratando de aclarar su garganta.- Armin Arlet, señor- ¿Qué? ¿Me dijo señor? ¡¿Me dijo señor?!
-Y bien ¿Qué haces en mi casa Armin?
-Yo, este bueno venia a darle la bienvenida, escuche que se mudo hace dos años y como apenas pude encontrarle me atreví a traerle algo de comida, espero no le moleste.-Agacho su mirada y color de sus mejillas se encendió un poco mas de forma encantadora.
-Claro que no me molesta, pasa y por favor no me llames señor solo dime Eren. –Me levante del sofá dirigiéndome al rubio y tomar los trastes que traía para poder ir a la cocina seguido de este que temblaba ligeramente y no entendía el porqué ¿Acaso el sabia de mi pasatiempo? Sí, eso de salir de fiesta a pubs se había convertido en mi pasatiempo. Deseché esa idea rápidamente, siempre había tenido el cuidado de irme lo bastante lejos de la ciudad para que nadie se diera cuenta de ello.
-Está bien Eren y dime ¿Te agrado el penthouse? Dicen el alquiler es caro.
-¿Si? Bueno yo lo compre así que no sabría decirte si es caro o no.
-¡¿Lo compraste?! Wow debiste gastar todos tus ahorros. –Reí ante la inocencia del chico realmente él no sabía quién era ni el peso de mi apellido aunque claro ¿Quién podría enterarse de que un Jaeger se encontraba en una pequeña ciudad –que más bien parecía pueblo- de Francia? Nadie y eso era lo que me gusto desde el inicio, cuando deje la capital de ese país en el que vivía desde que tenía diez deje atrás el acoso constante de empresarios queriendo comprometerme con alguna de sus hijas.
Un verdadero fastidio.
-Jé, algo así ¿Te ofrezco algo? –Deje los recipientes con la comida sobre la barra que dividía la cocina de la sala y me dedique a buscar un par de platos y cubiertos para poder comer lo que el ojiazul había traído.
-Agua por favor. –Deje los platos junto a la comida y tome un vaso para poder llenarlo con agua y así entregárselo a Armin.- Aquí tienes.
Comimos en paz platicando de cosas sin importancia solo hablamos sobre lo molesto que se tornaba en ocasiones el trabajo, sobre qué música gustaba cada uno, que comida era la favorita y etc. Realmente eran cosas muy vánales. Así fue que charla y charla rápidamente nos alcanzo la noche siendo así las once.
-Tengo que irme.
-Claro es noche, descansa buenas noches Armin. –Pude notar cómo se sobresalto al escucharme decir su nombre mientras se me escapa un bostezo. –Nos vemos pronto –Sonreí.
-B-buenas noches Eren. –Si bien termino de decir aquello recogió sus recipientes y salió rápidamente del lugar. Le observe alejarse felicitándome a mí mismo por lograr sacarle su número de celular y el numero del apartamento en el que vivía, al parecer era a dos pisos. Saque mi celular dispuesto a llamar a Mikasa y contarle sobre él apenas pude pronunciar el nombre de la oriental y ella me gruño prácticamente un "Ni se te ocurra".-Mikasa Ackerman ¿Acaso me espías o qué? Instalaste en mi casa cámaras ¿Verdad? –Gruñí igualmente puesto que ¿Cómo era posible que supiera que le hablaba para comentarle mi encuentro con el rubio?
-Dije que no Eren, Armin es una persona buena y no le harás lo mismo que a Petra.-Joder ¿Tenia que recordármela?
-Está bien no lo haré. –Colgué y en cuanto lo hice fui a la bandeja de mensajes dispuesto a enviar un mensaje a mi vecino, sonreí de forma maliciosa puesto que con un pequeño empujón el rubio caería en mis brazos y ¿Por qué no? en mi cama. Después de enviar el mensaje acordando una cita y recibir una respuesta positiva tal como lo esperaba decidí que era hora de dormir no sin antes leer un poco.
Tome el libro que tenía pendiente de leer desde hace unos cuantos meses y en cuanto lo abrí cayo de una foto y al levantarla mi vista se perdió en esos ojos esmeraldas con toques azulados igual a los míos. Era Violet en su fiesta de primer año, era realmente hermosa, tenía mis ojos y el cabello de Petra, era simplemente hermosa. Mikasa consiguió la foto dios sabrá como, a veces me daba miedo esa mujer. Sonreí con amargura pensando en que hubiera pasado si me hubiera quedado a lado de ellas pero como él hubiera no existe solo me quedaba el saber que están mejor sin mí. Me recosté en la cama con la foto de mi hija aun entre mis manos dejando que Morfeo me llevara a su mundo, en donde podía imaginarme una vida al lado de Violet y Petra viendo crecer a la primera y llamándome papá.
No odien a Eren por ser así aunque creo que si le cogerán algo de odio por ser un loco manipulador. Pero compréndanlo él tiene su corazón solo necesita de alguien que dome a la fiera. ¿Qué opinan de Violet? La niña jugara un papel importante aquí por ahora solo aparecerá en por ratos
¿De Mikasa que opinan? No está enamorada de Eren –milagro(?)- ella es como su conciencia y aunque le dirá al pobre de lo que se ha de morir siempre lo va a apoyar especialmente capítulos mas adelante.
