NO, NO ALUCINAN…ESTAN VIENDO BIEN, ES OTRO CAP DENTRO DE LA MISMA SEMANA (SUENAN LAS TROMPETAS DEL APOCALIPSIS)

CAPITULO 21

Harry se quedó estático ante la revelación de la joven, no podía ser cierto ¿Cómo iba ella a saber eso? Fue lo primero que confesó cuando su secreto fue descubierto, desconocía la verdadera causa del deceso de su madre, no podía llegar y simplemente decir aquello porque no tenía forma alguna de certificar ese suceso.

Pero ella estaba llorando desconsoladamente en su pecho, sus lágrimas y sus sollozos descontrolados le daban a entender que no estaba mintiendo. Eso le daba miedo. No quería aceptarlo, aquello debía ser una broma aunque bien sabía que Honey nunca bromearía con algo tan delicado como lo era ese tema; Hermione, su Hermione, su amiga, su hermana…ella no podía ser asesinada

-A…¿Asesinada? ¿Asesinada dices?-Preguntó apartando a la chica de su pacho y mirándola directamente a esos ojos que tanto se parecían a los de Hermione

-Papá…papá me…papá me lo dijo-Sollozó

Él la miró extrañado, su padre no podría decirle cosa alguna puesto que estaba a diecisiete años de distancia, dudaba que el Severus Snape que él conocía de este tiempo supiera que en unos meses más su pareja fuera asesinada a manos de quien sabe quién ¡O mejor pensado! Dudaba que Snape dejara que algo así pasara.

Pero había pasado, Honey lo tenía más que presente, Hermione había muerto y abandonó el mundo dejando a su hija con un gran vacío que su padre no se encargó de llenar por culpa de ¿Miedo? ¿Culpa? Él no lo sabía. Los Dursley le habían ocultado sus orígenes por recelo, asco y vergüenza hacia los "fenómenos" como tantas veces escuchó que les llamaba su tío Vernon ¿Pero qué razón tenía Snape para ocultarle la verdad a su propia hija? Quizás ella tenía razón…pero eso no quitaba su extrañeza. El hombre que conocía todos los por menores estaba en el futuro, no había forma en que Honey se enterara de todo eso ¿O sí?

Quizás si pensaba un poco…¿A dónde iba a ir Honey?

-El espejo…-Murmuro-El espejo de Oesed ¿Verdad?-

Ella confirmó con la cabeza

-No puedes fiarte de la palabra de un reflejo Honey-

-¡NO LO DIGAS DE UNA FORMA TAN FRIA!-

-No es real, entiéndelo- Quiso hacerla entrar en razón, no podían creer la información que un simple espejismo les entregó-Ya lo ha dicho Dumbledore, ese espejo solo nos entrega la visión de lo que nuestro corazón quiere ver-

Harry limpió algunas de sus lágrimas y apartó los rizos negros que cubrían parte de rostro de la chica, nunca le había gustado ver a la gente que quería de esa forma, él creía que acabada la guerra podrían ser felices y que las únicas lágrimas que verían de ahora en adelante serian de felicidad. Lamentablemente la vida no siempre sale como uno la planea

-Honey…-

-Yo le creo-Dijo la chica con seguridad-Debes confiar en mí, por favor-

-Tu sabes muy bien, me encantaría creerte pero…pero ese espejo no es de fiar-Suspiró-Yo pasé por lo mismo, créeme, yo tampoco conocí a mis padres y cuando conocí ese espejo pensé que era lo más maravilloso que había en el planeta. Pero Dumbledore me explicó sus peligros y me advirtió lo que causa-

-He investigado sobre aquel espejo-Murmuró-Se lo que hace, se lo que causa no me tomes por idiota-

-Entonces si sabes…-

-Yo deseaba ver a mi padre-Dijo rápidamente-Lo extraño, lo extraño mucho tío Harry-

Él nunca pudo negarle algo a Hermione cuando lo miraba con esos ojos y aquella expresión de ternura marcada en su rostro, verlo ahora reflejado en su hija le dio a entender que en un futuro próximo iba a tener que lidiar no solo con Ginny y Hermione, si no que la pequeña Snape se iba a sumar a sus debilidades, condenado…él estaba absolutamente condenado, solo rogaba a que sus hijas (si es que llegaba a tener) no utilizaran aquella técnica con él, de lo contrario…

-Entiendo eso Honey, pero…-

-No, no lo entiendes-Sus ojos volvieron a ponerse vidriosos por las lágrimas-Yo deseaba ver a papá, conversar con él y el espejo me mostró lo que yo quería…Fue papá…el reflejo de papá…-

-No creo que sea…-

-El espejo no miente-Defendió-Solo muestra lo que el corazón quiere ver-

-Tu misma lo has dicho…lo que el corazón QUIERE ver-Dijo enfatizando aquella palabra

-Yo QUERIA que mi padre me hablara con la verdad y si tu no me quieres creer ¡BIEN!-

La joven de cabellos negros se apartó bruscamente de los brazos de Harry Potter y se limpió las lágrimas que estaban próximas a salir, ya no iba a llorar más, ella ya tenía una parte valiosa de la información y no le importaba si Harry le creía o no, ya podía empezar a efectuar un plan para salvar a su madre y hermano.

Le dio la espalda al hombre que más de una vez la llevó a jugar a los parque de Londres y con paso decidido comenzó a caminar hacia su cuarto

-Oye Honey…Honey…oye escúchame…-

Pero ella tenía su orgullo y muy a pesar de Harry era la combinación perfecta entre los orgullos de sus padres, ya comenzaba a compadecer al pobre chico que terminaría su novio, si ya de por sí tener que aguantar al suegro iba a ser pesado ni imaginar cuando Honey se enojara de verdad, aquello sí que debía dar miedo.

Tomó la mano de la joven pero ella la retiró inmediatamente mientras le dedicaba una de esas miradas que por tanto tiempo había visto en el rostro de su maestro de pociones

-Déjame en paz ¿Quieres?-

-No voy a hacerlo-Dijo Harry-No ahora-

-Suéltame-Ordenó-Quiero estar sola-

-Entiende que no quiero que te dejes llevar por una ilusión-Tocó su mejilla-Aquel artefacto es engañoso-

-Pero es la única pista que tenemos Harry-

Él volvió a abrazarla y sintió como la chica temblaba antes los sollozos que intentaba controlar. Se maldijo unas mil veces por no tener un poco de tacto, tal vez debió esperar a que se calmara un poco antes de empezar con las dudas, pero no, algunas veces se dejaba llevar por sus impulsos y terminaba por joderla.

Levantó su rostro para limpiar sus lágrimas y besó su frente con dulzura de la misma forma en que besaba a Hermione cuando la encontraba de esa manera. Iba a apoyarla aun cuando él sabía que estaba mal, que ese espejo no entregaba información verdadera, pero por ahora no quedaba de otra. Quizás si seguían esa línea podrían llegar a la verdadera y de una vez por toda, salvar a su amiga, lo único que quedaba en esos momentos era seguir con la pista que ese reflejo les había entregado ¿Qué podían perder? No mucho en realidad, solo la vida de dos personas

-No te dejaré sola-Dijo con una sonrisa en su rostro, una a la cual la joven Gryffindor respondió con sinceridad

-Gracias-

El chico que vivió volvió a tocar la mejilla de la joven quien ante el tacto tan delicado que le proporcionaba el joven Gryffindor comenzó a reír muy suavemente, al parecer la hija de Hermione había sacado su debilidad por las cosquillas, cosa que él iba a aprovechar en esos momentos. Sus manos no tardaron en llegar a su vientre para comenzar con el ataque y en menos de tres segundos la risa de la joven resonaba por la sala común alegrando el corazón de Harry Potter

-No…no Harry déjame…por…por favor-Reía la chica

Pero él no paraba y no tenía planeado hacerlo. Porque Harry se había prometido hacerla feliz y cumplir cada uno de sus caprichos, si su "Yo" del futuro lo hacía ¿Por qué no él si eran la misma persona?

No supo como pero ambos terminaron cayendo al piso de la sala común, instancia que aprovechó la chica para salirse de su alcance y tomar venganza en el asunto quitándole las gafas, provocando que el mundo de Harry fuera muy borroso

-Entrega-Ordenó

-Ven por ellas Potter-

Y él nunca iba a superar que algunas veces disparaba las frases igual que su padre en cierto modo era aterrador, pero escucharla reír era escuchar a su mejor amiga.

A tientas se levantó de donde estaba y comenzó su búsqueda por los anteojos que Honey había tomado de rehén, gracias a Merlín que la sala tenia colores tan vivos ya que así era mucho más fácil distinguir la masa de cabellos negros que se movían por el espacio. Estiró su mano y atrapó los lentes entre medio de los movimientos de la chica, de algo le valía ser buscador del equipo

-Pero que lindos se ven tomados de la mano-

Cuando Harry se puso los lentes, pudo distinguir perfectamente que ya no estaban solos, que la sala ya contaba con la presencia de dos cabelleras rojas y una de color oscura que los miraban atentamente

-Veo que no perdieron el tiempo, ¿Ya te cansaste de mi hermana Harry?-

-¿Qué?-Ron se iba dos semanas y lo único que hacia al llegar era comenzar a pelear con ellos-No sé porque piensas eso Ronald-

-Déjalo Harry ¿Cuándo una zanahoria ha pensado correctamente?-

-Y lo defiendes, Burton eres adorable cuando te lo propones-

-Chicos no creo prudente…-

-Cállate Neville-Ladró Ron-Solo estoy recalcando lo obvio, acuérdate muy bien Harry, Ginny sigue siendo mi hermana-

Y dicho esto el hombre menor de los Weasley subió a su dormitorio dejando a su paso una estela de silencio, uno bastante incómodo para los cuatro Gryffindor's que quedaban en la sala común.

Ginevra Weasley observó a su novio atentamente, él nunca sería capaz de engañarla ¿Verdad? Él solo era amable con Honey porque Harry siempre era amable con sus amigas, lo era con Hermione, lo era con Luna ¿Por qué iría a ser diferente con ella? Ella misma los vio jugar a las atrapadas, Honey solo le estaba jugando una broma a su novio, no había razones para estar celosa ¿O sí? "No seas idiota Ginny" se reprendió

-Ginny…-

-Te extrañé-Dijo acercándose hacia ellos pero antes de besarlo como lo deseaba hacer se detuvo frente a él al ver su mano entrelazada a la mano de una chica que no era ella

-Lamento no haber respondido tus cartas pero con Honey…-

-No importa, debiste estar bastante ocupado con los castigos y todo eso-Sonrió forzadamente, aunque intentando disimularlo-Iré a desempacar-

-Ginny…-

-Bajaré enseguida-

La pelirroja tomó sus cosas y subió las escaleras que llevaban a los cuartos de mujeres ante la atenta mirada de los tres Gryffindor´s presentes y una nueva visitante de cabellos revueltos.

OoOoOoOoOoOoOoO

Ella despertó por el ruido que provoco un objeto pesado al impactar contra el suelo, movió su cabeza en todas direcciones hasta que encontró a Snape parado al lado de la chimenea trayendo consigo su baúl de estudiante

-Hasta que decidió despertar Granger-

-¿Qué tan tarde es?-Dijo ahogando un bostezo

-Siete y media de la tarde-Respondió como si nada

-¡Ya son más de las siete!-Pegó un brinco y salió con su varita atrajo sus zapatillas-¿Por qué no me despertaste?-

-Lo intenté pero tú no hiciste caso-

Maldición, había perdido los últimos momentos de paz con Severus durmiendo como un oso en invierno ¿Podía haber algo peor? Su estómago rugió en señal de protesta y Hermione entendió que sí.

Severus suspiró y yendo hacia la cocina le trajo el almuerzo que había preparado para ambos. En realidad, él había despertado cercano a las seis pero adoraba molestar a su joven pareja, Hermione nunca podía controlar sus emociones estando cerca de él y por eso Snape daba gracias a Merlín.

Intentó varias veces sacar a la joven Gryffindor de aquel estado de relajación pero le fue imposible, pareciera que alguien le hubiera lanzado algún hechizo ya que, por más que moviera a la castaña esta no parecía inmutarse por lo que estaba pasando alrededor suyo. Desistió al décimo intento, no iba a privarla del sueño…bueno, quizás lo había hecho en algunos días anteriores pero en esos momentos no lo iba a hacer, no cuando Hermione se veía tan adorable durmiendo de esa forma, sobre él, envolviéndolo con sus brazos y creándole cosquillas cada vez que su respiración daba en la piel de su cuello.

Cuando volvió a la sala encontró a Hermione ordenando una vez más sus cosas, repasando una pequeña lista que tenía entre manos ¿Cuántas veces la había revisado desde ayer? Él intuía que unas veinte veces como mínimo

-Ya deja eso y ven a comer-

-Es que no quiero olvidarme de algo-

-Si algo de nos olvida podría ser provechoso para ambos-Dijo Snape ordenando la mesa para poder comer algo antes de volver a su rutina de siempre

-Explícate-

-Siempre podemos volver ambos con la excusa de "Ir a comprar ingredientes"-

Las mejillas de ella ardieron entendiendo muy bien a que quería llegar él con esos dedos entre comillas y aquella sonrisita socarrona en el rostro

-¿Acaso no te gusta la idea?-

-Ya cállate Snape-Dijo ella apartando la mirada de los ojos negros de su pareja

Él negó con la cabeza y se acercó a la joven para quitarle la lista de sus manos

-A comer-Ordenó-Granger, ya revisaste esto más veces de lo normal, has algo por tu cuerpo y come-

Hermione quiso protestar, pero sus intentos se quedaron en eso cuando su tutor de pociones tomó su mano y la arrastró prácticamente hacia la mesa para que de una vez por todas llenara su estómago con algo más que té y tostadas. Quiso hacerse la ofendida ante tal acto, Severus sabía muy bien que a ella no le gustaba ser tratada como una niña, mucho menos por él, pero sus tripas jugaron en contra cuando él puso frente a ella un planto de pasta con una porción más que generosa

-No digas nada-Reclamó cuando él levantó una ceja

-No necesito hacerlo, tu cuerpo habla por sí solo-

Sus mejillas se pusieron rojas, no supo si por vergüenza o simplemente porque estaba enojada con él, pero tenía hambre y debía comer algo si no quería desmayarse cuando volvieran a Hogwarts, viajar por red flu con el estómago vacío y en evidente estado debilitado no era aconsejado. Tomó el tenedor y llevó a su boca aquello que su pareja se había encargado de preparar, debía admitir que Severus sabía cocinar muy bien…o quizás ella tuviera mucha hambre en esos momentos, pero aquella pasta estaba muy buena

-Gracias-Dijo Hermione, acercándose a besar su mejilla

-Termina de comer-La apremió con un pequeño sonrojo en su rostro mientras iba por su respectivo plato

-¿Acaso no almorzaste mientras estaba durmiendo?-

Pensar que él la había esperado solamente para compartir una comida con ella la hizo sentir demasiado bien para su gusto, era un pequeño gesto que a ella le parecía de lo más romántico aunque él le repitiera una y mil veces que su nombre y aquella palabra no iban en la misma oración

-En realidad…me desperté hace poco-Respondió llegando a la mesa-Pero quería compartir nuestra última comida en paz contigo-

Mierda ¿Y así él quería ser tratado como un bastardo? Si ella no lo conociera como lo conocía nunca podría creer que su "odiado" profesor de DCAO fuera un cretino de tiempo completo, bueno, cretino con el noventa y nueve porciento de los alumnos. Le gustaba que Severus mostrara esa faceta con ella y solo con ella, sabía perfectamente que a él le costaba hablar y relacionarse con los demás, por eso, la castaña se sentía privilegiada al saber que él le confiaría hasta su propia vida.

Comieron en silencio, proporcionándose miradas entre medio de su retrasado almuerzo. A él le gustaba mirar sus ojos maleados tan claros como el sol, a ella le gustaba perderse en aquellos pozos negros, a él le gustaba su voz suave y a la vez autoritaria, los escalofríos recorrían la espina dorsal de ella cada vez que escuchaba la gruesa e imponente voz de su maestro. Tan diferentes que algunas veces no podían creer que estaban juntos, pero esa era su realidad y por eso a ambos les gustaba contemplarse en silencio porque por más que se dijeran a si mismo que eso era real ellos debía tener las pruebas concretas, debían verse, debían tocarse, debían sentirse.

Él fue el primero en terminar y viendo que su compañera iba a un paso de tortuga mientras jugaba con su comida y la movía de un lado hacia otro, decidió tomar cartas en el asunto. Tomó la mano de Hermione y removió el cubierto de sus dedos con suavidad para luego ocuparlo y llevar el alimento hacia sus labios

-¿Crees que tengo cuatro?-

-No, eso sí que me convertiría en un pedófilo y créeme que no lo soy, esperé a que tuvieras diecisiete-

Ella rodó los ojos

-Puedo comer sola-

-Pero no tenemos tiempo-Argumentó

-Creo que no tenía tanta hambre-

-Casi no has probado bocado-

-No me malinterpretes Severus, estaba delicioso, en verdad, pero de un momento a otro me sentí mal-

-Normal para alguien que no ha comido desde el desayuno-Llevó un poco de aquella pasta hacia su boca

-Severus…-

-Solo una más y me daré por satisfecho-

Hermione suspiró antes de abrir su boca y dejar que él la alimentara, pero al intentar tragar la bilis que el cuerpo produce comenzó a subir por su esófago. Se tapó la boca y tan rápido como sus piernas podían fue a parar al baño para vaciar todo su contenido en la taza del sanitario. Snape la siguió de cerca para asegurarse de que todo estuviera bien dentro de todo ese desastre devolutivo, tal vez debió hacerle caso a Hermione y no presionarla a comer de más.

Otro espasmo y él se encontraba arrodillado junto a ella sujetándole el cabello para que este no tuviera restos de vómito y dándole pequeñas palmaditas en la espalda para que todo pasara más rápido. Cuando todo eso cesó, Snape la ayudó a levantarse de donde estaba y le ofreció un vaso con agua para que enjuagara su boca

-Lo siento, en verdad no sé qué me pasó-Se apresuró a decir la chica

-Quizás algo que comiste ayer-Dijo poniendo la mano en la frente de la castaña buscando algún indicio de fiebre-Te advertí que comprar palomitas en la calles de Londres no eran seguro-

-Pero estaban ricas y tenía ganas de comer-Argumentó

Él chasqueó la lengua y la ayudó a salir de aquel cuarto no sin antes limpiarlo con un movimiento de la varita. Cuando estuvieron en el primer piso, hizo que se sentara en el sillón frente a la chimenea y fue por unas cuantas cosas para afianzar su recién vaciado estómago, un plátano, unas vitaminas C y agua fueron las elegidas para esa tarea. Le dio primero la fruta en pequeños trozos para no forzar a su delicado estómago y una vez este estuvo acabado, le ofreció las pastillas y el agua para que el sabor desapareciera y todo pudiera mezclarse con tranquilidad

-Gracias-Dijo apoyando su cabeza en el hombro de él y cerrando los ojos

No dijo nada, se quedó en silencio esperando a que ella diera la siguiente señal, el tiempo de convivencia juntos estaba por terminar y ya era hora de volver al colegio. Se sobresaltó cuando sintió la mano de ella sobre la suya, aquella pequeña mano entrelazó sus dedos y él pudo sentir el frio metal de su anillo, aquel que le recordaba que una vez finalizado el curso ella sería su esposa y ya no tendrían que esconderse ante todos

-¿Nos iremos juntos?- Siempre le podemos decir a McGonagall que nos encontramos comprando ingredientes para las pociones-

-Supuestamente tú estabas en Australia ¿Qué se supone que esté haciendo por esos lugares?-

-Supervisando que tu aprendiz no se mate realizando las pociones que le diste de tarea-

Él levantó una ceja y se volteó para mirarla

-Veo que lo tienes todo planeado-

-Si no fuera así perdería mi título de insufrible sabelotodo ¿No es así?-

-Siempre serás una insufrible sabelotodo Granger-

Ella lo golpeó suavemente en el hombro y se levantó algo tambaleante de su asiento, un pequeño mareo luego de vaciar su estómago que era absolutamente normal. Severus la siguió de cerca y apoyó su mano en la espalda baja de la joven estabilizándola y evitando que volviera a tambalearse

-¿Mejor?-

-Si-Dijo con los ojos cerrados-Creo que es hora de volver-

-Podemos tomarnos un tiempo si todavía te sientes mal-

-No, ya estoy mejor-Aseguró-Vamos-

Severus entrecerró los ojos pero comprendió que por más que insistiera la respuesta que iba a obtener iba a ser la misma, además el tiempo comenzaba a jugar en contra.

Cada uno tomó sus cosas respectivas, ella su baúl y él una pequeña maleta para entrar juntos en la chimenea de la casa. Hermione tomó un puñado de polvos flu y con voz fuerte y clara los llevó al despacho de Minerva McGonagall. Cuando las llamas por fin cesaron ambos se dieron cuenta que la directora de Hogwarts no se encontraba sola, el profesor Horace Slughorn se encontraba sentado al otro lado del escritorio con una taza de té en sus manos y en su cara se reflejaba un pequeño abismo de cansancio

-Señorita Granger-Dijo Minerva viendo salir a su alumna-Que alegría verla luego de tanto tiempo ¿Se siente bien luego de su viaje?-

-Si directora, no se preocupe, todo está bien-Respondió ella con una pequeña sonrisa, aun cuando se sentía mal por mentirle a aquella mujer que por tantos años la había apoyado en el colegio, no solo en los estudios sino más bien de una forma más maternal-Necesitaba hacer ese viaje, usted lo sabe perfectamente-

-Veo que volviste acompañada-

-Solo fui a supervisar que la supuesta sabelotodo no hiciera explotar la casa de sus padres con las pociones que le di a realizar mientras estaba de vacaciones-Respondió Severus de forma fría mientras salía de la chimenea y se sacudía la ceniza de sus ropas-Aquellas pociones debían hacerse con supervisión de un profesional-

-Vamos Severus, ambos sabemos que la señorita Granger tiene un nivel similar al tuyo en el área de pociones-Dijo el viejo Slughorn con su típica sonrisa de bonachón-Debe ser un privilegio tener una aprendiz tan aplicada como ella, ¡Si señor! Ya ansió ver en que se va a desenvolver una vez que termine el colegio señorita Granger-

-Todavía estoy pensando en eso señor-Respondió la castaña con sus mejillas rojas-Quizás siga con las pociones y abra mi propia botica o quizás…-

-Yo podría ayudarte ¿Sabes? Tengo un par de ex alumnos que trabajan en el ministerio y podrían darte una plaza en…-

McGonagall carraspeó y Snape agradeció que Horace se callara de una vez, no tenía nada contra él, pero le desesperaba que fuera tan ¿Cómo decirlo sin sonar grosero? Arribista. Sus alumnos y su supuesta "repisa" se jactaba de llevarlos a la cima cuando lo único que hacía era ser un poco más amable de lo normal con los jóvenes con talento, y esas estúpidas fiestas que lo único que lograban era tener alumnos ebrios entre semana, y pensar que él fue a unas cuantas fiestas cuando Slughorn era su profesor, recordar aquello le daba pequeños dolores de cabeza, él y sus malditas hormonas de adolecente

-Horace, creo que la señorita Granger quiere volver a su sala común-

-O claro, claro-Respondió él-Pero no deje de pensar en mi oferta ¿Está bien?-

-Lo tendré en cuenta, con su permiso, profesores-

-Yo también me retiro Minerva, veo que estas ocupada con el profesor Slughorn-

-No Severus, necesitamos que te quedes por favor-

Él alzó una ceja y ella solo pudo ponerse tensa ante aquellas palabras ¿Acaso los habían encontrado? ¿Slughorn iba a asumir una vez más la jefatura de Slytherin? ¿Los expulsarían? No, o de otra forma McGonagall no la hubiera enviado a su sala común ¿O quizás la enviaban a su sala porque creían que él se había aprovechado de ella? Eso nunca sería cierto, porque para empezar, fue ella quien se le lanzó a Severus en primer lugar y fue él quien insistió en llevar las cosas con calma, debía controlarse, debía mostrarse indiferente ante aquello ¿Cómo era posible que unas simples palabras hicieran que toda su fortaleza se derrumbara?

-¿Sucede algo señorita Granger?-

La voz de McGonagall la sacó se sus cavilaciones mentales

-No, yo…me disculpo, con permiso-

Los tres profesores se quedaron mirando el lugar en los cuales segundos antes había estado la prefecta y premio anual de Gryffindor

-Una chica encantadora sin lugar a dudas ¿No es así Severus?-

-Tan encantadora como el montón de mocosos que estudia en este lugar Horace-Respondió sin demasiada emoción el profesor de Defensa

-Bueno-Dijo Minerva-Severus, Horace y yo queremos hablar seriamente contigo-Eso logró tensarlo.

Hermione siguió caminando hasta su sala común en el séptimo piso y al entrar pudo ver como su mejor amiga Ginny Weasley subía las escaleras con un dejo de tristeza, al parecer no era la única que al regresar a Hogwarts tenía problemas ¿Pero que podría haberle ocurrido a ella? Y la respuesta estaba frente a sus ojos, Harry estaba tomando la mano de Honey

-¿Hola?-Dijo para intentar cortar la tensión presente en el ambiente

Los tres Gryffindor's presentes voltearon a ver a la dueña de esa voz y las sonrisas iluminaron sus rostros

-¡HERMIONE!-Exclamaron Harry y Honey al mismo tiempo

Ella les sonrió a los tres y se acercó para darles un abrazo como quiso hacer en año nuevo, se suponía que iba a ir un rato a la madriguera para ver a los Weasley, a Luna y su padre y a Neville y su abuela, pero Severus como siempre había encontrado una forma de mantenerla en la casa (Mejor dicho, encerrada en la cama, no es que se quejara, pero luego recordó que había caído una vez , más en su trampa y decidió no hablarle hasta que él, muy "arrepentido" por su accionar la invitó a Londres muggle a dar un paseo) y la visita a parte de sus amigos tuvo que ser suspendida. Al estar cada vez más cerca de sus amigos, Hermione se percató que el rostro de Honey estaba rojo, sobretodo bajo sus ojos y su nariz. Algo se removió dentro de ella y comprendió sin siquiera preguntar que Harry solo sostenía su mano para brindarle apoyo a la chica

-Los extrañé tanto-

-Te estuvimos esperando en la Madriguera para celebrar, pero nunca llegaste-Dijo Neville

-Sí, bueno…tuve cosas que hacer-Mintió con las mejillas levemente sonrojadas, reacción que ambos pelinegros no pasaron inadvertidos, Harry rió y Honey se estremeció queriendo borrar de su mente aquella imagen-Lamento haber faltado-

-Pero pasaste las fiestas solas-

-Debía pensar-Dijo la castaña-Y aclarar todo en mi mente-

-¿Y lo lograste?-Preguntó Harry

-Completamente, la muerte de mis padres ya está superada-

Harry se acercó a su mejor amiga y besó su frente de la misma forma que había hecho una vez buscando los horrocrux, él sentía que le debía tanto a esta chica que sabía que ni en un millón de años lograría pagar su deuda, ella había dejado todo para seguirlo y él iba a dar todo para que ella pudiera vivir junto al hombre con el cual decidió formar una familia

-Me alegra escuchar aquello-

Harry le revolvió el cabello y Hermione levantó su mano para arreglarlo mientras reía, fue en ese instante que Honey y Neville vieron una fina pieza de metal descansar en el dedo de la joven Gryffindor. El corazón de Honey se paró un instante codificando aquello y cuando su cerebro volvió a reaccionar tuvo la urgencia de ir corriendo hacia la sala de los menesteres y hablar una vez más con el reflejo de su padre

-¿Y ese anillo Hermione?-

-Era de mi madre-Dijo con las mejillas rojas-Mi padre se lo dio al proponerle matrimonio-

Ella sabía que eso era una mentira, pero necesitaba una excusa para que nadie sospechara, quedaba tan poco y ellos habían prometido contar toda la verdad luego de que ella se graduara de Hogwarts, le seguía doliendo el mentir a sus amigos, pero ahora que sabía que toda esa mentira tenía una fecha límite, la culpa había disminuido significativamente.

Pero Honey no se creyó aquello. Su padre había movido las fichas de su tablero y había decidido dar un paso más en la relación con su madre, debía actuar y rápido, debía encontrar al asesino y permitirles a ambos poder juntar sus vidas como querían en verdad. Además, a ella le encantaría ver la boda de sus padres.

OoOoOoOoOoO

Sintió unas manos vagar por su cuerpo y profirió un jadeo cuando apreció la suave piel de su compañera en su espalda. Ella sabía dónde tocarlo para volverlo loco y peor (O mejor si lo veía de otra forma) Hermione se aprovechaba de aquella ventaja para obtener lo que quería. Apretó los labios para reprimir un gemido al momento de sentir los cálidos labios de ella besar su cuello justo en el lugar donde pasaba una de sus venas

-Feliz cumpleaños-Dijo contra su oído mientras sus manos seguían tocando su cuerpo de aquella forma que lo hacía arder como si estuviera en el infierno

-¿Es correcto irrumpir en los cuartos de su maestro señorita Granger?-Dijo con el poco autocontrol que le quedaba-¿Cuántos puntos debo quitarle a Gryffindor?-

Ella bajó su mano y tocó suavemente aquello que se estaba levantando entre los pantalones de su maestro, Snape no pudo evitar soltar un gemido ante la acción de su alumna y ella aprovechó su descuido para apretarlo suavemente

-Hermione…-

-¿Si?-Preguntó besando su cuello

-Tenemos clases en una hora-

Al parecer algo había picado a la siempre correcta Hermione Granger porque él no entendía su inusual comportamiento. Ella pegó su pecho desnudo a la espalda de él quien, al sentir los pezones de la joven no tuvo más opción que voltearse y contemplar a la mujer que tenía en su cama. Hermione sonría mientras tocaba el cuerpo de su pareja quien solo atinaba a soltar pequeños jadeos al sentir su piel expuesta

-Granger…-Reclamó cuando ella se subió a su cuerpo, estaba en un debate entre seguir el juego y mandar a la mierda su primera clase del día o hacerle caso a su parte racional y recordarle que debían seguir aparentando por el resto del año

-¿Profesor?-

A la mierda su primera clase, él no podía pensar con su cabeza grande si la pequeña estaba siendo atendida por las manos de su pareja y esa forma de llamarlo ¡ELLA SABIA QUE NO DEBIA LLAMARLO DE ESA FORMA CUANDO ESTABAN ASÍ! Era algo perverso, él lo sabía, pero había algo tan erótico cuando ella lo llamaba así cuando estaban en la cama que él no podía controlarse.

Severus la hizo girar y quedando sobre ella se apretó contra su cuerpo, acción que logró sacarle un gemido a la boca de Hermione. Comenzó a besar su cuello mientras la chica seguía recorriendo su cuerpo e inconscientemente abría las piernas para él, acercó su creciente erección a la entrepierna de la joven y se frotó suavemente contra ella, quizás debía torturarla unos minutos por hacerle perder la razón

-Severus…-

O quizás debía agradecerle por darle tan buen despertar en su cumpleaños.

Comenzó a bajar el pantalón del pijama de ella mientras ella rodeaba su cadera con aquellas piernas que más de una ocasión lo volvían loco.

Todo iba perfecto hasta que sintió unos golpes en la puerta de su despacho

-Y una mierda-Dijo con evidente enojo-No iré-

Bajo él, Hermione asintió y atrajo su rostro para poder besarlo una vez más, eso bastó para que ambos se olvidaran de los insistentes golpes del exterior. Snape volvió a su tarea y se encontró con su siguiente objetivo a remover, las bragas que cubrían aquella parte de la anatomía de la joven Gryffindor que él se había encargado de explorar y reclamado como suya

-¿De qué color son Granger?-Preguntó cerca de su oído, provocando que la respiración de la joven se paralizara por unos segundos-¿Va a responderme?-

-Ro…rojas señor-

-Siempre tan Gryffindor-Respondió tirando se su lóbulo y bajando la prenda

Él se estremeció al sentir el cuerpo desnudo de su alumna bajó el suyo, lo repetía hoy y lo repetiría mil veces, era un bastardo con suerte

-Severus abre la puerta, Horace debe hablar contigo-

O tal vez solo era un bastardo. Tomó aire en una inhalación profunda y viendo a su pareja bajo él, quiso lanzarle un avada a la directora y ese viejo de Slughorn por interrumpir su maravilloso despertar de cumpleaños

-Lo lamento-Dijo apartándose de ella y besando su frente

-Esto es increíble, primero fue esa zorra y ahora es McGonagall ¿Quién sigue después? ¿Hagrid?-

Merlín no lo quisiera, suficiente tenía con la tienda de campar que ahora reinaba en sus pantalones, tienda que debía ocultar de dos profesores si es que no quería explicar el porqué de su marcada erección matutina

-¡Severus!-

-Ya voy Minerva-Dijo él bastante irritado y terminando de acomodarse la levita y la capa para cubrir su abultada entrepierna-Cada vez se parece más a Albus, igual de metiche, igual de loca, no me extrañaría que en cualquier momento comience a comer caramelos de limón-

Hermione medio sonrió cuando él dijo aquello, no podía imaginarse a la profesora McGonagall haciendo aquellas cosas, pero debía recordarse que estando en quinto año y principio de sexto nunca imaginó que terminaría en una relación con su profesor "Y henos aquí, a minutos de follar con mi profesor de defensa" pensó

-Te veo en nuestra "clase" después de la cena-Dijo ella acercándose a la chimenea que había en el despacho de Snape, siendo cautelosa de mantener la voz baja para que afuera nadie sospechara-Te quiero-Ella besó su mejilla y se fue mediante polvos flu a su habitación en la torre de Gryffindor

-Ya era hora-Dijo Minerva una vez que Severus estuvo lo suficientemente calmado para abrir la puerta de su despacho-Horace ya fue a San Mungo, regresará en la tarde-

-Como sea, todos sabemos que lo único que desea Slughorn es jubilarse, no me extrañaría que adulterara los resultados de sus exámenes con algunos de sus "alumnos de la repisa"-

-Severus-Lo reprendió Minerva-Horace en verdad se sentía mal para las fiestas, pero él es testarudo como solo ustedes los Slytherin lo son, prácticamente tuve que reprenderlo y amenazarlo para que fuera a hacerse los chequeos correspondientes-

-A Slughorn le falta revisar el carnet y darse cuenta que ya no es un adolecente-

-Al igual que nosotros-Dijo la directora-Hablando de eso Severus, feliz cumpleaños-

-Debo asumir que Dumbledore te comentó al respecto-Respondió él ante el saludo de la mujer

-Cada año más gruñón-Dijo antes de comenzar su ascenso al hall del colegio y dejando a Snape con la respuesta en la punta de la lengua.

OoOoOoOoOoOoO

Despertó con pocos ánimos, sabía muy bien qué fecha era y eso la entristeció bastante. Recordar que era el cumpleaños de su padre y no poder estar con él era algo inconcebible para ella, quien era la causante de cada una de esas pequeñas sonrisas que su padre le regalaba cuando iba a darle un abrazo y un beso en la mejilla cuando el calendario marcaba nueve de Enero. Pero este año debía olvidarse de eso, debía recordarse que el Severus Snape de esta fecha todavía no sabía que iba a ser padre tomando en cuenta que su madre debía tener semanas de gestación considerando la información que el reflejo le había proporcionado aquella vez. Aquello apestaba y apestaba aún más porque no podría ver a su padre en clases, ese día tenia Aritmancia, Runas antiguas, Herbología y para culminar el día, Pociones.

Bueno, al menos el bonachón de Slughorn la haría reír con alguno de sus comentarios.

Bajó a la sala común y esperó paciente a sus tíos, como siempre Neville bajaba del cuarto de los chicos con una sonrisa adormilada mientras Harry se frotaba los ojos antes de acomodarse los lentes enfocar sus ojos verdes en ella

-Buenos días-

-Buenos días Honey-Respondieron ambos hombres al unísono

Harry se acercó inmediatamente a la chica que tenía enfrente, recordando sus conversaciones pasadas e intuyendo que aquella pequeña sonrisa era una máscara para aparentar ante todos pero a él no podía engañarlo

-¿Todo bien?-Le dijo suavemente mientras tomaba su rostro entre ambas manos y le sonreía

-Perfectamente-Respondió-Solo tengo hambre, quiero desayuno-

-Bien, vamos a comer-Dijo Harry

Tomó la mano de la chica y comenzó a avanzar con ella a un paso rápido, hoy no iba a permitir que Honey estuviera triste. Neville los quedó mirando un poco extrañado, pero fue cierta pelirroja quien sintió que el mundo se caía al ver a su novio salir de la mano de otra chica

-¿Harry ya se fue?-Preguntó Ginny a Neville

-Acaba de irse junto a Honey al Gran Comedor-

-Oh, ya veo-Comentó con un dejo de tristeza-Oye Neville ¿Hermione ya bajó?-

-Aquí-Dijo la castaña bajando las escaleras bastante colorada y con el cabello revuelto-Lo siento, me quedé dormida-

-Eso se nota-Señaló Neville-Bien, como Harry ya se fue, creo que yo deberé ser su escolta-

Ambas chicas se rieron de aquella pequeña broma por parte de su amigo y tomando cada una un brazo del joven Gryffindor, hicieron abandono de su sala común rumbo al Gran Comedor por algo que les brindara las energías suficientes para soportar el día.

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Honey debó escapar un gran suspiro luego de la última explicación de Herbologia, sin las explicaciones de Neville aquella clase se le hacía tediosa y aburrida, no lograba entender porque su mejor amiga quería estudiar aquella carrera pero cada cual buscaba su comodidad, siempre había pensado que Vic, Teddy y ella terminarían estudiando juntos en la escuela de aurores pero la rubia les había dado la sorpresa terminando su sexto año, justo un día antes de la graduación de Teddy

-¿Cansada?-Pregunto su madre

-Solo aburrida, no tengo nada contra la profesora Sprout pero su voz es como un somnífero para mí-

Hermione negó con su cabeza y tomándola del brazo la hizo avanzar a través de los terrenos de Hogwarts hacia las mazmorras para de una vez por todas terminar su día escolar y así tener un poco de tiempo el cual ya ansiaba compartirlo con Severus

-Ve quitándote esa flojera, nos toca pociones-

-Siempre puedo pasarle un Bezoar a Slughorn y me aprobará de igual forma-

-Honey-La reprendió

La chica bajó el rostro, entendiendo que mejor guardaba silencio si no quería desatar la furia de su madre.

Llegaron a la familiar aula en la cual desarrollaban los brebajes y esperaron en sus habituales puestos, las tres chicas de Gryffindor sentadas juntas, mientras que, en el mesón de atrás, Harry, Luna y Neville terminaban de acomodar sus cosas. Harry dejó su libro en la mesa y se fijó que Honey hizo una mueca mientras volvía a poner su mano sobre su pecho, conocía esa expresión y aquello le preocupó, sabía que si ella no iba recostarse muy pronto no podría caminar por su propia cuenta.

La chica se percató de la mirada preocupada de su tío y con una pequeña sonrisa en el rostro le dio a entender que todo estaría bien o al menos hasta que terminara la clase

-Quiero silencio mientras explico los pasos para la elaboración de la poción de hoy-

No había que ser un genio para reconocer la voz de Snape y mucho menos para saber que aquel portazo que había hecho remecer los calderos vacíos hacia sido causado por él pero ¿Qué estaba haciendo él en lugar del profesor Slughorn?

-La poción que hoy realizaran es la revitalizadora, como se supone que saben, sus efectos varían dependiendo de… ¿Sucede algo señorita Burton?-

-¿Qué le pasó al profesor Slughorn señor?-

-Eso a usted no le incumbe-Respondió secamente-No interrumpa la clase por sus estupideces, callase y escuche las instrucciones si no quiere suspender la materia-

-Es el profesor Slughorn el único con facultades para suspender a un alumno de su asignatura, usted no tiene autoridad aquí señor-"Mierda Honey, cierra la boca, ya conoces a papá y su orgullo como pocionista…mierda, mierda aquí viene, no apartes la mirada, no apartes la mirada ¡AHORA SI QUE ESTOY MUERTA!"

-Mientras Slughorn no esté, el responsable de esta materia soy yo ¿Entendió Burton?-

-Si señor-Respondió

-Diez puntos menos Burton y el resto agradézcanle haber perdido el tiempo de la explicación, las instrucciones están en la pizarra, póngase a trabaja ¡YA!-

Los alumnos salieron en busca de los respectivos ingredientes, recordando que el profesor Snape era un déspota cuando se trataba de criticar sus pociones o "intentos" de pociones que lograban realizar con él ¿Por qué Slughorn se enfermaba justo ahora?

Severus suspiró con pesadez, la última clase y podría ir a descansar a su despacho luego de aquel día tan agotador, había tenido solo una hora libre que aprovechó para comer algo en las cocinas, si no estaba dando sus clases de Defensa, estaba impartiendo las clases de Horace en las mazmorras. Subir y bajar el castillo más de seis veces en el día comenzaba a pasarle la cuenta más aún cuando la fecha de hoy le recordaba que ya no era tan joven

-Señor Weasley ¿Intenta copiarle al señor Malfoy?-

-Yo no…-

-En vez de perder el tiempo husmeando en un caldero que no es el suyo intente arreglar el desastre que tiene-

Siguió vigilando a sus alumnos, al parecer Horace había hecho un buen avance pero no era suficiente con algunos alumnos, Longbottom todavía era un peligro público a la hora de preparar una poción y la loca de Lovegood lo tenía con los nervios de punta al ver que sus adornos estaban a punto de ingresar al caldero ¿Acaso esa chica no recordaba las normas básicas de seguridad?

Sintió una punzada en su pecho con fuerza y colocó mala cara cuando pasó al lado de un Ravenclaw, quien, asustado, pasó a derramar parte de sangre de salamandra en su capa

-Eso le costará cinco puntos señor Collins-Dijo fríamente

-Lo siento se…-

-¡HONEY!-

El grito de Hermione hizo que aquel dolor en su pecho se acrecentara.

No se sentía muy bien, esa era la verdad, pero quería terminar bien esa poción para quizás, su padre olvidara el mal rato que lo había hecho vivir hace unos minutos atrás, pero aquel dolor no la ayudaba en su cometido.

Aflojó un poco su corbata y desabrochó el primer botón de su blusa, los vapores de las pociones no la estaban ayudando, aquellos dolores hacían que se sintiera mareada y los humos comenzaban a afectarle la visión

-¿Te sientes bien?-

Honey volteó a ver a su tía Ginny quien la miraba bastante preocupada

-Estoy bien-

Pero Ginny no le creyó

-Estas pálida-

-Siempre he sido así-

-No bromees Honey, estas más pálida que Snape-

Ella no quiso darle importancia y siguió trabajando

-Quizás son los vapores-Respondió

Pero ella sabía muy bien que los vapores solo eran parte del problema y lo que ella tenía no podía ser controlado por más que intentara, lo único que podía hacer en esos momentos era aguantar el dolor que aquellas punzadas le generaban.

Apretó los labios y cerró los ojos conteniendo un quejido de dolor, no iba a permitirse fallar en la primera clase de pociones formal que tenía con su padre, nunca había fallado delante de él en DCAO, de vez en cuando iba a consultarle sus dudad pero al momento de realizar sus exámenes siempre salía victoria y no era porque fuera su hija, su padre era mil veces más estricto con ella que con los otros estudiantes, ella sacaba sus calificaciones por su esfuerzo y estudio, si pudo con seis años de duros exámenes una clase de pociones no iba a dejarla fuera de camino. Respiró hondamente, esperando que el oxígeno que entraba a su cuerpo le ayudara a calmar su dolor, mala idea, solo consiguió un mareo más fuerte y una visión borrosa

"Bien Honey, esto no es tan malo, solo debes concentrarte, el siguiente ingrediente es la sangre de salamandra, el frasco pequeño y de color café, solo tómalo y coloca tres gotas en forma pausada mientras vas revolviendo, si bien, eso, ese frasco, ahora ve y coloca las gotas…No, no mano tonta, al caldero no a la mesa…Eso, justo ahí, ahora comienza a revolver para agregar las otras…"

De pronto todo se fue a negro para la joven Gryffindor y lo último que sintió fue el grito de su madre y como su cuerpo iba lentamente cayendo hacia el frio suelo de la mazmorra.

Snape tuvo en brazos a su alumna en menos de un minuto, había visto como Burton dejaba caer el frasco que tenía entre manos y se desplomaba delante de todo el salón de clases como si fuera víctima de un Desmaius

-Todos fuera, llevaré a la señorita Burton a la enfermería…Granger y Weasley, acompáñenme, ustedes dos me explicaran que fue lo que sucedió-

Ellas lo siguieron de cerca, ambas preocupadas por lo que le había ocurrido a su compañera y amiga, pero Hermione se sentía peor, de un momento a otro sintió que sus piernas fallaban y que su estómago quería devolver lo que había ingerido aquella tarde en el almuerzo

-Hermione…-

-Quiero vomitar-Fue lo único que dijo antes de ir al baño más cercano a la enfermería

Ahora sí que le iba a dar migraña crónica

-Acompañe a Granger-Le dijo secamente a Ginny-Luego las quiero a ambas en la enfermería ¿Comprendió Weasley?-

-Si señor-

Vio como la cabellera roja de la chica Weasley se iba en la misma dirección en la cual segundos antes había desaparecido Hermione y suspirando por impotencia más que por otra cosa, siguió su camino a la enfermería

"Bajó las escaleras rápidamente, su túnica escolar rosaba el frio suelo de aquel despacho y sus pisadas resonaban con fuerza pero ella podía escuchar perfectamente los ronquidos de su padre. Ella rió pensando en lo cómico que les resultaría a todos pensar que el temido profesor Snape de vez en cuando soltaba ronquidos dignos de un león, aunque viendo la pila de trabajos que tenía sobre su escritorio, esos sonidos solo podían significar lo cansado que debido a que estuvo calificando hasta tarde.

Abrió la puerta del cuarto de su padre con cuidado, cuando esta tuvo una abertura lo suficientemente grande para que cayera por ella, pudo verlo dormir de espaldas, enterrando su rostro en la almohada. Tomó tanto aire podían sus pulmones y con voz fuerte y clara gritó

-¡PAPÁ!-

Snape abrió los ojos asustados y comenzó a buscar el origen de aquel grito tan ensordecedor solo para ver a su hija parada frente a él con su uniforme de Gryffindor y con una sonrisa que denotaba su travesura

-Su sala común señorita, está en el séptimo piso-

-Pero tengo un cuarto aquí al lado-Señaló

Él rodó los ojos y le hizo un espacio en su cama. Honey se sacó los zapatos y se metió entre las sabanas con su padre

-¿Y bien? A que debo este despertar tan estrepitoso-

-Feliz cumpleaños papá-

Severus vio a su hija y besó su frente mientras la abrazaba con cuidado. Ella sonrió, era su primer año como estudiante en Hogwarts y por eso, no había podido ir al pueblo a comprarle algo como todos los años por eso había optado por ir a hurtadillas a su despacho, aun cuando todos sabían que ella era su hija, ante los ojos de todos, Honey era una estudiante más de Gryffindor

-¿A qué hora tienes clases?-

-No creo que al tío Neville le importe que llegue más tarde a clases-

-Honey…-

-¿Y si pides el día libre y me hago la enferma?-Rogó ella poniendo cara de niña buen

-A tus clases-Ordenó

-Pero…-

-Sin peros-Revolvió sus cabellos-Por hoy no me hagas regañar-

Ella lo abrazó y él se dio por satisfecho, para Snape no había mejor regalo que tener a su hija sana y salva

-Nos vemos papá-"

-Papá…-

Snape sintió un fuerte dolor en el pecho al escuchar aquella palabra venir de la boca de Burton. La chica había estado todo el camino a la enfermería murmurando cosas sin sentido pero ahora sus cuerdas vocales habían tenido el "agrado" de decir algo coherente.

Dejó el cuerpo de la chica en una de las camillas que había en aquel lugar y se quedó con ella mientras Pomfrey iba por lo necesario para hacerle el respectivo chequeo. Fue la primera vez que se percató de la palidez de su piel o que la zona cercana a sus ojos y labios tenían una enfermiza tonalidad azulina. Preocupado por la salud de su alumna (o eso le quiso decir a su subconsciente) puso su mano en la frente de la muchacha para comprobar su temperatura, mano que pronto fue bajando hasta tocar con cuidado la mejilla de esta en una acción parecida a una caricia. Fue entonces que lo vio y algo se removió dentro de él.

Honey Burton sonreía, le estaba sonriendo a él

-Papá…-Volvió a repetir, logrando que el frio profesor de Defensa sintiera un nudo en el estómago por esas palabras.

SAM NO ME MATES :'( ME DEMORÉ LO SÉ, PERO AQUÍ ESTÁ…SERÉ TU ESCLAVA SI QUIERES (OKO NO) PERO NO TE ENOJES)

ESPERO QUE EL CAP LES GUSTE, LO HICE CON TODO MI AMOR (Y CON UNA AMENZADA DE ESCRIBIR DE PARTE DE SAMANTHA BLACK)

NOS VEMOS PRONTO (O QUIZAS NO TAN PRONTO)

UN BESASO XERXES ELI