Era medio día, la reina y su sirviente estaban leyendo la correspondencia. Era un enorme saco lleno de cartas, invitaciones, felicitaciones etc. Hans revisaba los destinatarios y los anotaba, luego pasaba la carta a manos de la reina. Quien leía atentamente.
-esto es aburrido-se quejo el, la reina solo alzó la vista nada extrañada del comportamiento de Hans.
-¿ querías ser Rey, no es así?. Esto hubieras tenido que hacer todos los días si tu plan hubiera funcionado-dijo ella seriamente para nuevamente adentrarse en la lectura de las cartas.
-Pero no funciono ¿lo recuerda?. Por esa razón estoy aquí-dijo irónicamente el castaño. Intentó molestar a la reina con más comentarios de ese tipo pero fue ignorado desconsideradamente por Elsa. Pronto se dio por vencido, odiaba que lo ignoraran, entonces comenzó a seguir trabajando.
Anna, era llevada al salón principal a recibir a un invitado, Kai anuncio la llegada de la princesa De Arrendelle, el invitado hizo una reverencia ante la joven que entraba. Era el doctor que había visto a Hans la noche anterior.
-princesa, debo decirle que la velada de anoche fue esplendida-dijo el hombre
-Es un gusto saberlo, pero la que lo hizo todo fue Elsa-dijo con una sonrisa
-Perdone mi atrevimiento pero me gustaría hablar con usted de algo muy importante. Puede tratarse de un atentado contra la Reina Elsa de Arrendelle-la ultima frase lo dijo muy bajito, para que solo la princesa lo escuchara. Anna estaba sorprendida, ¿Quien querría hacerle eso a Elsa?
-¿Le parece bien si hablamos mientras le muestro el jardín?-pregunto la princesa con una sonrisa mientras llevaba al invitado a al jardín.
-No quiero asustarla, pero creo que la comida de la Reina estaba envenenada y por eso fue que el joven que comió la comida destinada a la reina termino desmayándose-el hombre hablaba mientras caminaba por el jardín, esperaba que la princesa no armara un escándalo por eso, no quería especular nada, hasta que no tuviera nada claro- Si aún no se lo he dicho a la reina es por que el caballero que protegió a la reina me pidió que no lo hiciera, para no alterarla-
-¿Hans protegió a Elsa?-pregunto en voz alta, se quedó pensativa un pequeño rato hasta que la voz de aquel hombre la trajo de vuelta.
-Pero aún me queda algo sin entender, ¿como es que el sabía que la comida estaba envenenada?-la pregunta formulada por el hombre abría muchas posibilidades.
-No lo se, pero gracias pro decírmelo, tenga por seguro que hasta que no sepa lo que pasó realmente no le diré ni una palabra a Elsa- Anna estaba inquieta, por averiguar si Hans tenia algo que ver en eso, pero si era así ¿por que el había comido la comida envenenada?.
-Princesa, debo irme. Espero haber podido ayudarle al decirle esto. Aún no se lo diga a la reina- Anna entendía a la perfección la petición del hombre
-No se preocupe-dijo ella con una inmensa sonrisa, pero solo era de ornato. Por dentro no podría estar sonriendo de aquella manera al saber que alguien había intentado matar a su hermana.
Después de algunas horas de arduo trabajo habían terminado con el papeleo. Hans no sentía su trasero por haber permanecido sentado en la misma posición tanto tiempo.
-Ahora vallamos a las caballerizas,me enseñaras a montar-ordenó Elsa,
-usted no me deja descansar- se quejo el. Ambos caminaron hacia los establos. Cuando llegaron Hans comenzó a ensillar a un caballo negro, la reina observaba escrupulosamente los pasos que seguía el castaño. Una vez que terminó de ensillar el caballo que el usaría fue donde aquella yegua de crin rubia platinada.
-Su majestad, le presento a Elsa-dijo Hans en forma de burla. El llevaba la silla de montar que portaría la yegua, pero fue arrebatada por la reina.
-Yo puedo sola-dijo ella, encaminándose hacia aquella fina yegua a paso decidido. Suspiró intentando deshacerse de su temor. LE tenia miedo a ese animal. Quería tocarlo pero el temor no la dejaba tenia su mano a pocos centímetros de la cabeza del caballo. Hans sonrió al ver en ese estado a la reina y fue hacia ella. El tomo la mano de ella para tocar a la Yegua. Poco a poco el guiaba la mano de la reina por el pelaje de Elsa (la yegua).
-Ahora déjeme ensillarla-pidió Hans tendiendo las manos con la esperanza de que la reina Elsa le diera la silla, para que pudiera terminar rápido. Ella se había resignada y daba la silla de montar al castaño que terminó muy rápido de ensillar a la Yegua.
Cando los caballos estuvieron listos, los llevaron hacia una parte plana del jardín. Para que la reina pudiera montar su yegua.
-Lo primero que tiene que hacer es subirse al caballo-dijo Hans mostrando le a la reina como debería hacerlo. Elsa intento hacer lo mismo pero no pudo, el vestido. Hans, quien ya estaba arriba de su caballo se bajo de inmediato para ir a auxiliar a la reina. La tomo por la cintura y la elevó para que pudiera llegar a la silla. Se acomodo para evitar caerse, el fue nuevamente a subirse a su caballo.
-esto es fácil-hablo la reina mientras la Yegua trotaba lentamente.
-Yo no haría eso si fuera usted-Hans hacia a su caballo apresurar el paso hasta llegar a la altura de la reina.
-Esto es muy fácil-dijo Elsa con una sonrisa victoriosa
-No lo es, aún le falta mucho por aprender- dijo a manera de Regaño el castaño.
El explicaba poco a poco a la reina lo que debía de hacer, para que el caballo le hiciera caso.
-Muy bien Elsa-dijo Hans esperando la reacción de la reina
-¿lo estoy haciendo bien?-pregunto Elsa haciendo que su yegua se detuviera.
-En realidad reina, me refería a su yegua, recuerde que también se llama Elsa-el comentario no le agrado mucho a la reina quien solo puso los ojos en blanco. Se había enojado y quería regresar a las caballerizas , por lo que obligo a su Yegua a regresar, pero el animal se asustó al escuchar un estruendo que venia de adentro de la cocina y se llegó a oír hasta el establo. Haciendo que la reina cayera a un charco de lodo.
Cuando Hans llegó no pudo evitar reírse, a lo que la reina respondió lanzando le una bola de nieve, ella también comenzó a reír. El ruido de las risas hizo que Anna se asomara por una ventana.
-Me niego a creer que el haya protegido a mi hermana-dijo Anna sin dejar de ver aquella escena.
