HOLA :3 ME VEN OTRA VEZ, ESPERO QUE ESTE CAP LES GUSTE, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS…USTEDES SON LOS QUE ME IMPULSAN Y ME HACEN CREARME UN TIEMPO PARA ESCRIBIR

CAPITULO 22

El sudor caía por la frente de la chica, su respiración era agitada y sus mejillas de un momento a otro se habían coloreado de rojo, no quería admitirlo pero estaba preocupado por la joven Gryffindor que ahora estaba en aquella camilla de la enfermería. Una parte de su cabeza le decía que aquello era su culpa, que si él hubiera prestado más atención a sus alumnos en vez de a su estúpido dolor en el pecho Burton no estaría en esas condiciones, pero una parte un poco más racional lo hacía estar en calma, recordándole que esa chica no se había lastimado con la poción que estaban preparando, que logró atraparla a tiempo antes de que impactara contra el suelo y que su cabeza se rompiera. Dejó escapar el aire por su nariz, maldición, esa chica lo estaba sacando de sí y ese maldito dolor en su pecho se había intensificado tan solo al verla así, indefensa, rota, Burton le había dado la impresión de ser una chica fuerte, tenía carácter, era inteligente y sumamente astuta, de igual forma era una chica dulce, la veía ayudar a los niños de primero, sonreía ante las ocurrencias de Potter, la chica Weasley y Longbottom, bailaba al ritmo inusual de Lovegood y siempre estaba al lado de su castaña. Quizás era la impresión de ver a alguien como ella en ese estado tan deplorable que lo hacía sentir mal o quizás…era ese sentimiento, aquel que le decía que él y Burton era muy similares desde un punto de vista psicológico, ambos aparentaban ser fuertes delante de todos pero habían momentos en los cuales esa fortaleza se derrumbaba, a él le había pasado ese año en el cual tuvo que matar a Albus, pero Hermione estuvo a su lado, reconstruyéndolo, apoyándolo, amándolo; si no fuera por su castaña… Severus no quería pensar en aquello

-Profesor Snape-

Severus se volteó al escuchar la voz de Ginevra Weasley quien ayudaba a Hermione a mantener el equilibrio aun cuando su castaña se mostraba molesta ante aquella acción

-Señorita Weasley, señorita Granger-Dijo desde su lugar, cerca de la cama de Burton-Quiero las explicaciones ahora-

-Señor, nosotras solo vimos cuando Honey se desplomó-

-Granger, Burton comparte mesón con ustedes y por lo que tengo entendido son…amigas-Dijo mirando directamente a su pareja-No creo, luego de todo por lo que han pasado, que sean de aquellas que abandonan a los otros su suerte

-Claro que no, pero le estamos diciendo la verdad. Honey se vio muy bien durante todo el día-

-Es más, me ayudó con mi tarea de Encantamientos en el bloque libre y fuimos donde Hagrid a la hora de almuerzo ¿Verdad Hermione?-

-Sí, le estamos diciendo la verdad señor, no sabemos que le ocurrió a Honey-

Severus miró a ambas por unos instantes antes de darse la vuelta y volver a observa a Burton. Maldita sea ¿Por qué se sentía tan mal a ver a la chica de esa manera? Por la única estudiante que debía preocuparse de esa forma era por Hermione Granger, siempre iba a existir una preocupación por sus alumnos pero no a ese grado, no al punto de llegar a pensar que si le pasaba algo grave a aquella chica nunca iba a poder perdonarse a si mismo

-Aunque…-

-¿Aunque qué Weasley?-Dijo molesto-Estamos hablando de su compañera de casa señorita Weasley, deje de balbucear y diga de una vez lo que tiene que decir-

-Es que…verá…a Honey parecieron afectarle los vapores de las pociones…y bueno…-No podía creerlo, aun después de tantos años Snape era el único profesor que la hacía sentirse como una niña de primer año ¿Por qué debía mirarla como si fuera una peste? ¿Acaso el murciélago no conocía lo que era la amabilidad? Solo quería que la dejara de mirar de esa forma ¡MALDITA SEA! Sus manos estaban sudando y ella no podía armar su siguiente frase-Ella comenzó a…a sentirse mal señor-

-¿Acaso la incompetencia de su hermano se le está contagiando señorita Weasley? Si vio que su compañera de casa se encontraba en mal estado su deber era avisarme, no quedarse callada-Le reprochó-Ya veo que los celos afectan su cerebro-

-No le hable así a mi amiga-

-Oh que conmovedor, Granger defendiendo a otro Weasley-

Hermione no respondió, pero la mirada que le dedicó le dio a entender que luego iba a estar en problemas, ella siempre defendiendo a sus amigos, siempre pensando en los otros en vez de ella ¿Por qué Hermione dejaba todo de lado solo por defender a la gente que amaba? Nunca lo iba a saber, pero Merlín sabía que justamente era eso lo que a él lo volvía loco, esa entrega incondicional hacia sus seres queridos que lo mantenía con vida en esos instantes, que lo hizo vivir cuando el Lord había regresado

-Los exámenes están listo Profesor Snape… ¿Señorita Granger? ¿Señorita Weasley?-Dijo la enfermera-Ya saben las reglas, la señorita Burton no se encuentra muy bien, ustedes no deben estar aquí-

-¿Es muy grave lo que tiene Honey?-Quiso saber Hermione-Por favor Madame Pomfrey-

-Lo siento señorita Granger, estos resultados solo debo compartirlos con el profesor Snape, la profesora Perfitt y la profesora McGonagall-

-Pero…pero Honey es...-

-Weasley, Granger ya escucharon a Madame Pomfrey, si quieren que su amiga se mejore es mejor se vayan se aquí-

-Pero…-

-Vámonos Ginny-Dijo Hermione tomando la mano de su mejor amiga-Ya mañana sabremos como está, con permiso Madame Pomfrey, profesor Snape-

-Sus clases de hoy quedan canceladas Granger-

La chica asintió estando cerca de la puerta de la enfermería y dando el último vistazo a la joven que estaba en la camilla, se retiró junto a su amiga

-¿Qué hacían ellas aquí Snape?-

-Ellas vieron cuando la señorita Burton se desvaneció-Dijo mirando a su alumna-Era lo más lógico preguntarles a ellas, ya que estuvieron todo el día juntas-

-La señorita Granger se veía un poco pálida-

-Serán cosas de mujeres-Dijo en tono seco para de una vez terminar de divagar-Y bien ¿Qué tiene Burton?-

-Necesito hablar con Minerva ella es…-

-Ella estaba en mi clase, yo soy responsable de Burton en estos instantes así que le pido amablemente Pomfrey que me diga que es lo que tiene esta mocosa-Maldita sea, estaba preocupado, su boca había cobrado vida propia y había largado aquel vomito verbal sin siquiera analizar lo que estaba diciendo, pero era la verdad, no podía esperar a que Minerva apareciera para saber de una vez que le había ocurrido a Burton.

Madame Pomfrey lo observó por largos segundos antes de desdoblar el pergamino en el cual estaban los análisis que le habían hecho a la chica una vez que habían llegado a la enfermería y comenzó a leerlo mientras Snape no despegaba sus ojos del rostro de la chica. Escuchaba a Pomfrey hablar sobre rangos, recuentos y otras cosas a las cuales no le prestó atención ¿Es que esa mujer no podía hablar en un idioma común en el cual todos pudieran entender? Los medimagos y sus estúpidos dialectos, siempre intentando destacar

-Y luego de esa cátedra que ha dictado Madame Pomfrey ¿Puede decir de una vez que tiene Burton?-

-Eso es lo raro profesor Snape, los exámenes están correctos, no encuentro anomalías en la señorita Burton-

La enfermera puso su mano en la frente de la chica y comprobó que su temperatura había descendido considerablemente, aun cuando su rostro sonrojado dictara lo contrario

-La dejaré en la enfermería esta noche-Sentenció-Necesita vigilancia para comprobar su estado-

-Yo lo haré-

Él y su boca ¿Es que no había aprendido ya a mantenerla cerrada? Por culpa de su boca se había metido en problemas más de una vez en su vida y ahora, para variar, aquella parte de su cuerpo volvía a atacar y lo sentencia a ser el niñero de una mocosa que solo Merlín sabía qué diablos tenía

-Iré a hablar con Minerva y con Amelie en ese caso-Habló la mujer retirándose de aquel lugar-Quizás la profesora Perfitt venga a reemplazarlo Snape-

-No lo creo-Murmuró él cuando Madame Pomfrey se encontraba cerca de la puerta-Si esa zorra se acerca lo único que lograremos es que empeore-

No había que ser un genio para darse cuenta que ambas se habían declarado la guerra tan solo al empezar las clases, la chica tenía un desprecio especial hacia la reemplazante de Minerva y viceversa, no la culpaba, el solo hecho de verla ya le causaban unas ganas tremendas de replantearse su política de no hechizar mujeres. Merlín sabía que él más de una vez estuvo a punto de lanzarle un maleficio de su repertorio, situación se acentuó luego de que ella lograra besarlo, maldición, hasta se quería auto hechizar por ese acontecimiento, pero se había controlado y vengado, en cierta forma, todo gracias a la joven que ahora estaba en la camilla. Nunca había tolerado las bromas, siempre había considerado esas prácticas como una forma de demostrar la idiotez que poseía una persona, a él no le agradaba la gente idiota, pero cuando vio a Perfitt entrar al Gran Comedor con su cara llena de esos granos y la piel escamosa tuvo que reconocer que aquella broma si le hizo gracia, pero al saber que había sido Burton la causante de aquello, la sensación fue mil veces mejor.

Debía reconocer que, de cierta forma se había sentido orgulloso de Burton.

Y eso le asustaba

-Hay algo que no encaja en usted Burton-Dijo desde su asiento al lado de la cama-Y yo juro que lo sabré-

Hermione y Ginny caminaban a paso lento por los pasillos de Hogwarts, la castaña todavía sentía algunas molestias por su vaciado de estómago anterior y Ginny, como buena amiga que era, calmó sus pasos para que Hermione no tuviera que esforzarse de más. Su mejor amiga estaba pálida y había sentido sus manos un tanto frías al momento que ella tomó su túnica y la arrastro fuera de la enfermería. No era la primera vez que Hermione había tenido aquellos episodios, ya era el tercero de la semana y si se volvía a repetir, ella la obligaría a ir con Madame Pomfrey, la hechizaría si era necesario.

Escuchó a la castaña suspirar vio como pasaba su mano por el aquejado rostro que ahora mostraba, ambas se quedaron paradas en medio del pasillo sin decir nada más, ignorando lo que pasaba a su alrededor hasta que Hermione respiró hondamente y tapó su boca con una de sus manos

-Hermione-Dijo Ginny acercándose a su amiga

Con su otra mano, Hermione le indicó a la pelirroja que se quedara dónde estaba, cerró los ojos y devolvió la bilis que pujaba por salir nuevamente de su organismo

-Se acabó, mañana iremos a que Madame Pomfrey te revise-Sentenció Ginny

-No es nada grave Ginny-

-¿Qué no es nada grave? Has vomitado tres veces dentro de la semana, sin contar que la semana pasada tenías dolor de cabeza y andabas insoportable-

-Habré pescado un virus muggle-

Ella frunció el entrecejo como su madre, Hermione le iba a hacer caso le gustara o no.

Cuando la castaña volvió a encontrarse en condiciones, siguieron su trayecto hacia la sala común de Gryffindor, lugar en el cual las preguntas de Harry y Neville las atacaron a solo verlas asomar por el retrato de la Dama Gorda

-¿Cómo está Honey?-Fue lo primero que salió de los labios de Harry

-No lo sabemos-Respondió Ginny-Madame Pomfrey nos pidió retirarnos una vez que los exámenes estuvieron listos, pero seguía desmayada-

-¿Todavía?-Comentó Neville-Pero…¿Pero se va a recuperar? ¿Cuánto tiempo va a estar así?-

-No lo sabemos-

-Hay que ir a verla-Dijo Harry-Podemos ir con mi capa y…-

-Harry…-

-No podemos quedarnos de brazos cruzados Ginny-Le respondió a su novia-Si tu estuvieras de la misma forma que ella, ten por seguro que iría a verte-

Las mejillas de la joven Weasley se colorearon de rojo al escuchar las dulces palabras de su novio, pero aun así no dejaría que fuera a ver a Honey

-No quiero que te metas en problemas-

-No me importa meterme en problemas cuando se trata de mis amigos-

-Ginny tiene razón Harry-Respondió Neville-Además tú no puedes hacer mucho, Honey necesita un medimago y tu….bueno…-

-Pero…-

-Harry, ya mañana iremos todos a verla-

-Pero Hermione…-

-Yo también estoy preocupada, todos lo estamos, pero en estos minutos Honey debe estar tranquila. Además la estaba cuidando el profesor Snape y Madame Pomfrey iba por la profesora McGonagall, lo mejor será estar en la sala común-

Harry refunfuñó, sabiendo que era mejor no hacer enojar a Hermione, si antes de estar embarazada era peor que un Cola Cuerno, ahora…mejor no tentaba a su suerte

-Bien-Dijo secamente mientras se tiraba en el sillón-Pero iremos mañana temprano-

-Para asegurarme de que no iras-Dijo su mejor amiga-Quiero tu capa….y el mapa del merodeador-

-¿¡QUE!?-

-Lo que oíste, no me hagas repartirlo Harry James Potter-

-Pero Hermione…-

Temió por su vida cuando Hermione le dedicó aquella mirada y secretamente le pidió a Merlín que Honey y Trey nunca vieran aquella mirada, ¡pobres niños! Si ya de por si iban a tener que soportar a su padre no quería ni imaginar cuando ambos estuvieran en problemas y las miradas de sus progenitores se mezclaran, prefería mil veces volver a enfrentar a Voldemort antes que afrontar esas miradas, si Snape lo intimidaba verlo al lado de una Hermione enojada….¿Alguien podría llamar al dementor? Se ofrecía de voluntario para el beso en esos instantes.

Fue rápidamente hasta su habitación y buscó en su baúl las cosas que Hermione le había confiscado por esa noche. Su capa estaba como siempre, era el primer objeto que se podía ver al abrir su baúl y su mapa ¿Dónde estaba? La última vez que lo ocupó fue ayer por la tarde, cuando Luna, Neville y él se habían quedado hasta tarde en la biblioteca ayudando a la rubia a encontrar un libro sobre criaturas mágicas que necesitaba para su informe y cuando ambos muchachos llegaron a su cuarto él lo dejó…

-¿Buscabas esto?-

Harry se volteó al escuchar la voz de Ron y vio que en sus manos estaba su tan preciado mapa del merodeador

-Si ¿Por qué lo tenías tú?-

-Lo necesitaba-Respondió secamente-En fin, ya lo ocupé-

-Deberías habérmelo pedido antes-

-Los amigos se prestan las cosas ¿O acaso ti y yo ya no somos amigos?-

Silencio, uno muy incómodo para el gusto de Harry. Si bien la confianza entre ambos comenzó a quebrarse desde las vacaciones posteriores a la guerra, él nunca iba a olvidar todos esos buenos momentos con él, cada uno de sus años en Hogwarts fueron fantásticos porque por primera vez tuvo con quien compartir. Ronald fue su primer amigo, el chico que se sentó a su lado en el expreso, el chico que fue a rescatarlo de la casa de sus tíos en aquel verano próximo a segundo año, con el que pasó tantas cosas que de cierta forma le daba pena terminar su amistad con él. No quería hacerlo. Pero algunas veces se debe alejarse de la gente porque esta es toxica y Ronald Weasley se había vuelto una persona venenosa

-Te he callado-

-Solo no te metas en mis cosas ¿Quieres?-Dijo quitándole su mapa-Ten una buena tarde Ron-

-Oh, claro que la tendré Harry-El chico sonrió y el pelinegro decidió que era mejor no preguntar

Bajó las escaleras y entregó sus pertenencias a Hermione, quien las guardó en su bolso escolar una vez que estas llegaron a sus manos. Él suspiró derrotado y se rascó la parte trasera de su cabeza antes de sentarse al lado de su amiga quien afectuosamente besó su mejilla

-Es por tu bien-

-Si claro, como digas-

Ginny y Neville se unieron a ellos en el salón, los demás Gryffindor's habían bajado al Gran Comedor a cenar o bien podrían estar en la biblioteca terminando sus trabajos. La pelirroja tocó con cuidado los alborotados cabellos de su novio y este cerró los ojos cuando apoyó su cabeza en el hombro de ella

-Harry…-

-Lo siento, solo estoy preocupado-Respondió cansado

Ella entendió de cierta forma, sabía que Harry siempre iba a anteponer a sus amigos antes que su propia vida, lo había demostrado en la guerra entregándose voluntariamente a Voldemort cuando él lo acusó de ser el responsable de todas las muertes, lo había demostrado cada año intentado alejarlos siempre que se acercaba el final del ciclo escolar y él intentaba hacer todo solo, pero al final siempre volvía a ellos. Porque Harry entendía que los amigos y la familia era lo principal. Por eso, no debía extrañarse que él se preocupara por Honey, a fin de cuentas ella era solo su amiga, al igual que lo era Luna y Hermione, a ella nunca le había importado que él tuviera ese trato con ellas, conocía de sobra que Harry quería a Luna de una manera inocente, todos sabían que ella siempre había creído él y, de una forma especial, habían logrado congeniar en distintos aspectos de la vida. Y luego estaba Hermione, su mejor amiga a quien quería como si fuera su propia hermana, ella nunca iba a sentir celos de ella, aunque hubo un tiempo en el cual ella admitió que sentía un poco de envidia hacia la joven castaña todo causado por esa cercanía natural que ambos tenían.

Maldición, ella no podía estar celosa ahora ¿Verdad? Menos por Honey, ella se parecía mucho a Hermione "Es poco menos su copia" pensó, Harry nunca había mirado con otros ojos a su mejor amiga…O al menos nunca lo había dicho. Ella no era tonta, había visto como Harry observaba a Hermione en el baile de Navidad en el torneo de los tres magos, aun cuando en ese entonces Harry sentía algo por Cho Chang, ella pudo apreciar muy bien como los ojos de Harry brillaban al ver a Hermione. Ahora un poco más madura, ella retribuyó aquella actitud al desorden hormonal que los chicos viven a esa edad ¡TENIA CATORCE AÑOS! En cierta forma era ¿Normal? Considerando que ella tampoco era una santa, no debía molestarse por aquello, Harry nunca volvió a ver con otros ojos a su amiga, porque él siempre repetía "Hermione es mi hermana" y él nunca se enamoraría de su propia hermana.

Pero el caso era, que Harry y Honey no tenían una relación tan fuerte como Harry y Hermione…y si él en secreto ¿Amaba a Hermione? Ahora con una chica tan parecida a ella tanto física como mentalmente…quizás él intentara algo y…

-Ginny…Ginny ¡GINNY!-

-¿Qué? ¿Qué pasó?-

Los ojos gentiles de Neville brillaron ante la reacción de su amiga, algunas veces se parecía a Ron, tan despistada

-Estábamos hablando sobre ir al Gran Comedor-Respondió su amigo-Todavía debe quedar algo de la cena-

-Oh si ¡LA CENA!-Comentó ella levantándose del sillón-Con todo esto se me había olvidado que tengo hambre-

Harry rió y se levantó de donde estaba para abrazar a su novia y besar su frente con cariño. Ella se sonrojó pero se apartó de él en cuanto aquel pensamiento volvió a su mente

-Solo eres el premio de consuelo, quizás ya está planeando como dejarte y estar con Honey-

-¿Ginny?-

-Lo siento-Respondió apenada-¿Vamos?-

Él intento tomar su mano, pero al ver el rechazo de ella se sintió herido ¿Qué le pasaba a Ginny?

-Oh Ron-

Se volteó al ver frente a frente a su mejor amiga y a Ron. Instintivamente quiso acercarse hacia Hermione, el trato de él hacia ella no había sido de los mejores este año y al elegido nunca le había gustado que alguien (sea quien sea) dañara a Hermione. Pero se quedó dónde estaba al ver que Ron en verdad no había venido con malas intenciones

-Lo siento-Dijo

Hermione lo miró confundida y él repitió

-Lo siento-

-No entiendo-

-No espero que entiendas-

Y se fue. Así como había llegado sigilosamente desde su habitación se fue por el retrato de la Dama Gorda, dejando a los cuatro presentes con muchas dudas en su interior pero dentro de la mente de los dos tercios del trio dorado aquellas palabras eran procesadas a velocidad luz buscando lo que en verdad querían decir. ¿Por qué se estaba disculpando Ron?

Y mientras ellos pensaban camino al Gran Comedor, el chico se apoyaba en el marco de una puerta cerrando los ojos conteniendo las lágrimas y repitiéndose mil veces que sus amigos nunca lo iban a perdonar.

Ya era de noche, los habitantes del castillo debían de estar cayendo lentamente a los brazos de Morfeo. Los pasillos estaban en completo silencio lo cual ella agradecía ya que le hacía mucho más fácil percibir por donde Podría aparecer Filch o la señora Norris. El mapa del merodeador era una herramienta muy útil en estos casos, pero nunca estaba de más usar sus sentidos. Hermione Granger avanzó oculta bajo la capa de invisibilidad de su amigo sintiendo solo el golpetear de su corazón contra su pecho y el pequeño ruido que producían sus discretas pisadas. Aun cuando le había hecho prometer a Harry que no hiciera alguna locura como ir a hurtadilla a la enfermería solo para ver a Honey, aquella regla no aplicaba para ella. Por alguna extraña razón, algo dentro de ella le demandaba ir a ver a su amiga, aquel extraño dolor en el pecho solo lograba disiparse cuando ella sabía que Honey se encontraba bien. Era raro, eso estaba más que claro, Hermione nunca había sentido esa "conexión" con alguno de sus amigos pero con solo ver a Honey, aquel dolor se había intensificado; había logrado mantenerlo al estar cerca de la chica, pero ahora que ella se encontraba mal y considerando que ella tampoco se había sentido del todo bien esta semana aquello había vuelto a su cuerpo.

Dobló la última esquina que le quedaba antes de poder entrar a la enfermería, el pasillo se veía despejado pero su interior no. La sangre le hirvió al comprobar que dentro del salón estaba esa profezorra y a su lado, estaba Severus.

¡COMO LA ODIABA POR MERLÍN! Le hubiera encantado encontrarla sola en el pasillo y hechizarla de una buena vez, a fin de cuentas no podría culparla, tampoco a Harry o a Honey, podría cometer el acto de forma limpia y salir victoriosa. Lamentablemente, el destino no quiso ayudar

-Se lo vuelvo a repetir Perfitt, lárguese de una buena vez-

-No me iré Snape hasta que me digas que es lo que tiene esta mocosa-

Hermione se dio cuenta que Severus había observado la puerta cuando ella la abrió, pero dejó de prestarle atención cuando Pevees entró por la puerta causando gran alboroto

-¡PEVEES!-Bramó-VETE DE UNA VEZ MALDITO POLTERGEIS–

-¡A mí no me mandas murciélago!-Exclamó-¡SIEMPRE TAN QUEJICA QUEJICUS!-

-NO ME HAGAS LLAMAR AL BARON SANGUINARIO-

Hermione aprovechó aquella distracción para acercarse a la cama donde estaba su amiga y tuvo que taparse la boca para evitar el pequeño gritito que estuvo a segundos se salir de sus labios.

La piel estaba completamente pálida, el sudor caía por su rostro y su respiración era trabajosa mientras Honey soltaba pequeños quejidos a causa del sobre esfuerzo. Su corazón se apretó y aquel dolor en el pecho se hizo mil veces más insoportable

-¿Por qué no hace algo de utilidad Perfitt y se cerciora de que ese poltergeis no esté haciendo algún destrozo en el pasillo? Solo está perdiendo el tiempo-

-Mis rondas terminaron Snape-

-Llegó tarde, ni siquiera vino cuando Madame Pomfrey la citó para que se enterara del estado de su alumna-

-Tenía otros asuntos que atender-Respondió ella

-Le informo, si es que todavía su cerebro no lo procesa, que la señorita Burton forma parte de Gryffindor y casualmente, usted es la jefa de esa casa. Usted debe de estar a la disposición de sus alumnos aun cuando no lo quiera-

-Precisamente, estaba atendiendo asuntos importantes con otro alumno-

-¿Qué puede ser más importante que uno de sus alumnos en la enfermería?-

-Eso Snape, queda entre él y yo-Respondió con una sonrisa

Él rodó los ojos y Hermione tuvo que contenerse antes de que un hechizo saliera de su varita

-Si no tiene nada más que decir, lárguese de una vez-

-¿Acaso mi presencia te pone nervioso?-

-Su presencia me incomoda-Respondió fríamente-Todavía queda vestigio de ese fétido olor Perfitt, podría levantar a un muerto con ese putrefacto aroma-

Ella lo miró enojada y arrugando el entrecejo, se fue de la enfermería dando un fuerte portazo.

Severus suspiró y comenzó a masajearse el puente de la nariz para poder aliviar un poco de tensión que sentía en su cuerpo. Maldita zorra, con solo llegar lograba sacar al demonio que tenía en su interior. ¿Qué podría estar haciendo que fuera más importante que cerciorarse de la salud de sus alumnos? Él no veía un caso más importante.

Por eso él ahora estaba de enfermero con esa chica, él, la cabeza de Slytherin cuidando de una Gryffindor desvalida, aquello debía ser una ironía de la vida, el karma estaba jugando en su contra por todas esas veces que Hermione lo cuidó antes de que su relación empezara o comenzara a sentir algo de tipo amoroso por ella

-La fiebre no baja-Dijo con voz apenas audible

-Las pociones para la fiebre están en el tercer estante a la derecha-

Hermione rió al ver la cara de asombro que Severus tenía una vez que ella se sacó la capa de encima ¿Es que ese hombre no podía simplemente sonreír?

-Deberías estar en tu sala común-

-Mi amiga está enferma-Dijo camino a la estantería-No pienso…-

-Exactamente, no piensas-Respondió él

Ella bufó y mirándolo con mala cara picó su pecho con uno de sus dedos cuando estuvo lo bastante cerca de él

-No vengas a descargar tu odio hacia esa zorra contra mi ¿Quedó claro?-

Él chasqueó la lengua y ella le dio la espalda mientras le daba a Honey la poción que tenía entre manos. La chica en la camilla tragó con dificultad aquel brebaje, Hermione sabia por experiencia propia que aquella poción no sabía para nada bien y su consistencia pegajosa la hacía de las más desagradables que había probado. Tomó la jarra de agua que había en la mesita de noche y llenó un vaso antes de depositar el contenido de este en la boca de su amiga

-¿Necesitas algo?-

-Pensé que tú la estabas cuidando-Atacó ella

-A ti se te da mejor este tipo de cosas-

-¿Eso crees? El otro día comentaste lo contrario-

-Hermione…-

Él se acercó hasta ella y se puso detrás logrando que se tensara, inmediatamente Hermione dejó lo que estaba haciendo acción que el aprovechó para abrazarla desde atrás. No hacía falta que él lo dijera, aquella forma de actuar tan atípica de Snape solo recalcaba lo muy arrepentido que él se encontraba. Sonrió algunas veces le gustaba pelear con él por el solo hecho de que al final de cada pelea él siempre iba a reaccionar así, atrayéndola hacia él aun cuando ambos sabían que el sitio donde se encontraban era peligroso, que cualquiera los podía ver; pero en esos momentos a ninguno de los dos le importaba, solo necesitaban transmitir todo aquello que las palabras no eran capaces de expresar

-Trey…Trey…-

Severus se separó de Hermione lo suficiente como para poder tocar la frente de la chica y limpiar el sudor que corría por su rostro, limpió con especial cuidado dos surcos que salían de sus ojos, la chica había empezado a llorar mientras repetía una y otra vez aquel nombre ¿Estaría llamando a su novio? Una punzada de dolor atravesó el pecho del profesor ¿Qué mierda le importaba si Burton tenía novio?

-Está llamando a su hermano-Dijo Hermione colocando paños tibios en su frente y en el cuello de la chica

Inconscientemente, Snape agradeció que Burton llamara a su hermano y no a algún otro chico, sintió algo así como un "instinto" de alejar a cada hombre heterosexual que osara acercarse a ella

-No…Trey…-

-¿Qué diablos le pasa?-Preguntó un tanto preocupado

Hermione comenzó a analizar la situación hasta que su mente disparó una idea un tanto descabellada

-Honey tiene un mellizo, me lo comentó la otra vez, es muggle como sus padres-

-¿Y eso que tiene que ver con lo que está pasando ahora Granger?-

-Su hermano está enfermo-

Otra vez esa maldita punzada ¿Qué mierda le pasaba a su cuerpo?

-No veo la necesidad de conocer esa información-

-Una vez leí…que los gemelos y los mellizos tiene algo llamado "conexión entre hermanos" y quizás…-

-Esa idea es totalmente descabellada Hermione-

-¡TREY!-

El grito de la chica logró desgarrar algo dentro de ellos y no fue necesariamente sus tímpanos. Burton había gritado con todo el dolor que el alma de una persona podía contener y aquello los había impactado

-A mí no me parece tan loca esa idea-

De repente Burton dejó de emitir ruido y sus labios se apretaron mientras su cuerpo comenzaba a temblar. Como acto reflejo Snape puso su mano sobre la frente de la chica y comprobó que su temperatura corporal había descendido drásticamente

-Un hechizo…-

-No, con lo débil que está le hará peor-Le advirtió Hermione

-¿Y qué piensas hacer?-Demandó

Ella se acercó y con cuidado, comenzó a retirar la capa que él siempre traía puesta. Era lo suficientemente gruesa para que Honey no sintiera frio y lo suficientemente larga para cubrir su cuerpo de forma completa. Cubrió a su amiga con la túnica de Snape y luego de unos segundos, la chica dejó de temblar para entregarse (al parecer) a un sueño tranquilo.

Lastimosamente para Hermione Granger, su cuerpo había decidido que era buena hora para vaciar su estómago de lo ingerido en la cena.

"Ella se encontraba mirando el espejo que había en su cuarto, el reflejo le sonreía mientras terminaba de acomodar su cabello en una coleta. Acomodó su túnica de Gryffindor y bajó hacía la sala común para encontrarse con Teddy y Vic. Quería darles animo antes del primer partido de la temporada ¡Y SU CONTRINCANTE ERA SLYTHERIN! Debían ganar, no quería que su padre o Trey le estuvieran restregando en la cara aquel triunfo por el resto del año, aun cuando su hermano fuera cazador y el capitán del equipo ella siempre iba a apoyar a su casa…solo para sacar de quicio a ambos hombres, claro está

Pero al terminar de bajar las escaleras la imagen no fue alentadora.

Esa era la sala común de Gryffindor, esos eran sus amigos sentados en los sillones pero algo en el ambiente le dijo a Honey que todo eso estaba mal

-Buenos días-saludó a su mejor amiga-¿Vic? ¿Vic que pasa?-

La chica no respondió, es más, pasó de largo como si ella no estuviera en aquel lugar

-Vic…oye Vic-Ante aquella actitud de su amiga decidió ocupar al artillería pesada-Victorie Weasley-

Nada, ni siquiera se volteó a verla y ella sabía lo mucho que Vic odiaba que la llamaran por su nombre formal.

Algo definitivamente andaba mal…muy mal

-Vic, enserio no es…-

La voz de Honey se perdió cuando su mejor amiga la atravesaba como si de un fantasma se tratara. Se quedó estática en su lugar viendo a todos lo Gryffindor salir con su habitual algarabía pero ella no podía decir lo mismo.

-¿Qué me está….que está pasando…?-

-Tu culpa-Dijo una voz la cual ella nunca había escuchado

-¿Qué?-Comenzó a buscar al dueño de esa voz mientras todo a su alrededor comenzaba a cambiar.

La sala común de Gryffindor ahora era tan oscura como un foso, por sus paredes estrechas se desprendía un putrefacto aroma y ella tuvo unas ganas tremendas de ir a vomitar

-No te hagas la tonta-La voz una vez más, era demasiado fría, demasiado cortante y muy chillona-Tu buscaste esto-

-¡MUESTRATE DE UNA VEZ COBARDE!-

La voz soltó una risa que logró congelar toda la sangre que la chica poseía, aquella risa era la de un demente, como en aquellas películas de terror alguna vez vio con su hermano y terminaron un mes durmiendo juntos a causa del pavor que les había provocado

-¿Me dices a mi cobarde cuando eres tu quien se asusta por una patética risa?-

-¡MUESTRATE MALDITA SEA!-Ella buscó su varita entre los pliegues de su túnica pero lo logró dar con su objetivo.

En cambio, escuchó una vez más aquella risa que podría erizar los vellos a un muerto y como algo terminaba de caer al foso en el cual se encontraba. Honey comenzó a tantear el húmedo piso hasta que sus manos de toparon con los restos de su varita. No hacía falta tener luz alguna para que ella pudiera reconocerla, sus dedos encontraron lo que alguna vez la eligieron cuando tenía once años, la suave madera de Cerezo y aquella pluma de Fénix ahora no era más que un vil recuerdo de esa tarde donde su padre y su madre habían acompañado a los mellizos por sus materiales para primer año.

Él había mutilado uno de sus recuerdos más valiosos…lo iba a pagar caro

-Solo espera que ponga mis manos en tu asqueroso cuello, ¡DESEARAS NO HABER NACIDO!-

-¿Así como tú? ¿Así como tu queridísimo hermano?-

-¡NO METAS A TREY EN ESTO!-

-Muy tarde, él ya está muerto-

De pronto el lugar volvió a tener el espacio suficiente para que más personas lograran estar en él, la luz se había hecho tenue pero lo suficiente para que sus ojos lograran ver más allá de su nariz…y fue entonces que lo vio.

En medio de un charco de sangre estaba el cuerpo de su hermano

-Trey…Trey…-Tartamudeó acercándose hacia él

-Una pena ¿No es así? El chico prometía si me permites decir-

-¡TU CALLATE! ¡MI HERMANO NO ESTÁ MUERTO!-

-¡A MI NO ME CALLAS NIÑATA IMBECIL!-

Sintió un fuerte golpe en su mejilla pero no logró ver quien fue el causante de aquello, todo había pasado demasiado rápido delante de sus ojos que no tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió otro golpe, ahora a su abdomen. Ella guardó el grito dentro de su pecho para no darle a satisfacción a aquel bastardo que le estaba jugando esa broma de mal gusto, pero aquel ser sabia como lograr su cometido.

Un fuerte tirón en su cabello la hizo levantarse de donde estaba para caminar hacia el cuerpo inerte de Trey

-Obsérvalo mocosa, mira…mira lo que causaste-

-Suéltame…suéltame-Demandaba ella con los ojos cristalinos por las lágrimas que ella no iba a dejar salir

-¡QUE LO MIRES TE HE DICHO!-

Aquella fuerza la empujo hasta que ella estuvo de rodillas ante su hermano y sus manos fueron teñidas del rojo de su sangre, su cuerpo se paralizó al comprobar que, efectivamente su corazón ya no latía

-No…Trey-

-Lo mataste, tú fuiste la culpable-

Ella tocó el rostro frio de su hermano, sus ojos negros no tenían aquella expresión de alegría que siempre lograba apreciar, sus labios ya no tenían grabada aquella sonrisa petulante que a él le quedaba maravillosamente, su largo y rizado cabello negro estaba pegajoso a causa de la sangre que había perdido. No podía creerlo, no, no era posible que Trey estuviera muerto, su hermano no podía morir de esta forma ¡TREY NO PODIA MORIR!

Pero ahí estaba ella, con el frio recordatorio de que si había pasado, Trey ya no estaba con ellos.

Honey apretó sus labios para no llorar, necesitaba ser fuerte para contarles a sus padres…sus padres ¿Qué harían ahora que Trey no estaba? Ni siquiera ella sabía qué hacer ante aquello, quería llorar, eso era verdad, quería derrumbarse en el pecho de su padre para que él la abrazara mientras su madre iría a tocarle el cabello y le repetiría una y mil veces que saldrían de esta de alguna forma. Pero nada le devolvería a su hermano, nada haría que él estuviera una vez más con ella, que él la cargara en su espalda cuando los primeros días de primavera se establecieran en el castillo, que fuera él el causante de sus dolores de cabeza a cada vez que hacia una de sus bromas, ya nunca más lo vería llegar en su escoba y nunca más discutirían sobre si el gato de ella estuvo a punto de comerse la lechuza de él.

Cada uno de aquellos recuerdos estaba muerto, muerto al igual que Terrance

-Quiero que te graves esto en esa cabecita que tienes mocosa-Esa voz volvía a tomarla del cabello y la apartaba del cuerpo de su hermano con brusquedad-Este viajecito tuyo terminará así porque eres una inútil, tú y tu hermano morirán porque tu así lo has querido-

-Yo no quie…-

-¡NO ME INTERRUMPAS!-La zarandeó-¡TODA TU FAMILIA MORIRÁ SI SIGUES EN ESTE TIEMPO TU HERMANO SERÁ EL PRIMERO!-

-¡TREY!-

Ella vio como el cuerpo de su hermano era convertido en cenizas sin que ella pudiera hacer algo al respecto. El agarre se soltó y la dejó caer al piso mientras sus lágrimas caían de sus ojos sin control alguno, estaba temblando, estaba sola, otra vez estaba sola en aquella fosa oscura y putrefacta

-Honey…-Unos brazos la rodearon por detrás para su sorpresa

-Papá-Murmuró ella antes de voltearse y aferrarse al pecho de su progenitor para llorar.

Porque no había lugar más seguro en la Tierra que estar entre los brazos de su padre

-No te fíes de él mocosa, a fin de cuentas él nunca te habló de tu madre-

-No le hagas caso Honey-

-Él mató a tu madre, no estuvo a su lado cuando más lo necesitó-

-Honey, estoy a tu lado-

-¡ÉL NUNCA QUISO TENERLOS!-

-¡ESO ES MENTIRA!-Bramó su padre y aquella voz se desvaneció como si fuera una hoja arrastrada por una fuerte ráfaga de viento.

Ella se aferró al pecho de su padre con más fuerza, cerró sus ojos porque no quería aceptar la cruda realidad, no quería explicarle a su padre que, por su culpa, Trey había fallecido

-Hija…-

-No papá yo…-

-Todo va a estar bien-

Y tal seguridad hubo en aquella frase que Honey tuvo el valor suficiente para apartarse del pecho de su padre solo para comprobar que aquel foso de había ido y ahora ella estaba en la sala de su casa en Londres. Su padre limpió sus lágrimas antes de darle un suave beso en su frente para que se sentara en el sillón

HOY VEREMOS ESTA PELICULA!-Dijo un muy animado Terrance Snape bajando las escaleras con un objeto en su mano-¡MAMÁ! ¿Necesitas ayuda?-

-Por favor Trey-Dijo Hermione desde la cocina

Ella vio a su hermano correr hasta desaparecer por aquella puerta para segundos después, aparecer con ambas manos ocupadas por bandejas con bocadillos mientras su madre traía la propia con refrescos. Ambos le sonrieron a la chica y Honey supo que, todo iba a estar bien, tal como había dicho su padre"

Hermione había terminado de vomitar de una vez por todas; Severus la ayudó a levantarse de donde estaba para luego guiarla hacia una camilla al lado de Burton en la enfermería

-Ya van tres días que estas así-

-No es nada, en verdad Severus-El frunció el ceño-Solo deben ser los nervios-

-¿Nervios de qué?-

-Los nervios propios de cada estudiante-

-Tú no vas a suspender Granger, primero se congela el infierno antes de que eso logre pasar-

-No sé si golpearte o darte la gracias por aquel ¿Alago?-Bebió el agua que él le ofrecía

-Mañana vendrás a ver a Madame Pomfrey para que te de algo-

-Estoy bien-

-Estas demasiado pálida-Dijo él, pasando sus dedos por el rostro de la joven Gryffindor-No quiero verte enferma, lo harás Hermione-

-Estas igual que Ginny en estos momentos Severus-

-Es normal que tus amigos se preocupen por ti-Repuso él-Ellos no son gente de mi…agrado…pero al menos sé que con ellos estás segura-

Ella cerró los ojos, disfrutando de aquel toque delicado, ocasión que Snape aprovechó para besar su frente y atraerla hacia él. Hermione rodeó el pecho de su pareja con sus manos, mientras sus piernas eran sostenías por los brazos de él. Severus avanzó con ella en brazos hasta llegar a la silla en la cual él había estado sentado. Ella sintió como era cubierta por algo pesado y pronto descubrió por la textura que Severus había atraído una manta con magia

-Duerme-Ordenó-Te despertaré antes de que Pomfrey venga a comprobar el estado de Burton-

-Pero tu…-

-No es la primera vez que paso una noche en vela, eso lo sabes bien-

-Severus…-

Él bajó con lentitud los parpados de ella y la acunó en su pecho para que de una vez le hiciera caso; Hermione no quería quedarse dormida aún, pero todo el ajetreo del día, sus constantes idas al baño y el estrés que le causaba la enfermedad de Honey, no tardó el caer dormida.

Despertó asustada y con un fuerte dolor por todo el cuerpo, maldición, no había dormido en una de las camas de la enfermería desde su accidente jugando Quidditch en segundo año, se le había olvidado lo incomodas que podían ser esas camas. Intentó levantarse pero su cabeza le daba vuelta, la primera parte de su sueño debía ser el causante de todo aquello, Honey todavía podía sentir los recuerdos de aquella estridente voz por su mente y en lo horrible que se había sentido al ver a Trey…muerto.

No debía pensar en eso, ella había venido a aquella época con una misión muy clara…bueno, quizás había llegado por error pero ella sabía que todo en este mundo tiene un porque. Y él de ella estaba muy claro.

La luz le golpeaba suavemente los ojos, considerando donde estaban y la época en la cual se encontraba ella intuía que eran cerca de las ocho, Madame Pomfrey vendría en media hora más y luego podría ser libre para irse a su sala común, pero si aún le quedaban treinta minutos para dormir…¿Quién era ella para desperdiciarlos? Le dio la espalda a los traviesos rayos de sol y se dispuso a cerrar los ojos pero la imagen que tenía enfrente se lo impidió.

Su padre abrazaba con fuerza al bulto que tenía escondido entre aquella manta de color beige el cual poseía una maraña de cabello castaño que destacaba entre medio de los ropajes negros. Su madre sujetaba con fuerza la levita de su padre mientras que su cabeza descansaba cómodamente en su pecho.

Era una hermosa postal.

Sonriendo, Honey volvió a acomodarse en la cama no sin antes dar un último vistazo hacia sus padres, tomó su manta y sonrió al darse cuenta que toda la noche estuvo bajo la túnica de su padre. Quizás desmayarse no fue tan malo después de todo.

SI SUPIERAN LO MUCHO QUE ME COSTÓ HACER ESTE CAP…PERO BUENO, ES CON TODO MI AMOR 3

MUCHAS GRACIAS POR TODOS SUS COMENTARIOS Y BUENAS VIBRAS :3

AVISO: ANTES QUE ME CRUCIEN ANUNCIO QUE EL PROX CAP SE DEMORARÁ PUESTO QUE ENMPIEZAN MIS EXAMENES TTwTT HAY QUE ESTUDIAR

ESPERO QUE LES GUSTE Y YA SABEN COMO ALEGRARME :)

UN BESASO XERXES ELI