HOLA :3 AQUÍ YO REPORTANDOME. ESTE CAP VA CON TODO MI AMOR (EL POCO QUE ME QUEDA) PARA YAZMINSNAPE… ASI QUE LE RECLAMAN A ELLA SI ALGO NO LES GUSTA XD

CAPITULO 23

No supo en qué momento se quedó dormido, de un momento a otro la suave fragancia de Hermione lo había relajado a tal punto en que sus músculos se relajaron y sus parpados bajaron para cubrir sus ojos para que de una vez por todas, su cerebro se desconectara de todo el ajetreo de aquel día. Aun cuando le tocó dormir en una de esas incomodas sillas de la enfermería, había pasado una buena noche, todo porque la tenía a ella junto a él. Había adquirido la necesidad de tenerla a su lado para poder conciliar el sueño, la primera vez que habían dormido juntos fue a principios del sexto año; él había llegado de una reunión con el Señor tenebroso, su cuerpo estaba ensangrentado luego de recibir una sesión de cruciatus por parte de aquel maniaco y ella…ella estaba sentada frente a la chimenea esperándolo pacientemente aun cuando él había sido lo suficientemente duro al decirle que no quería a una sabelotodo insufrible cabeza de escoba en su despacho, que solo la había aceptado por orden de Dumbledore como aprendiz de oclumancia aun cuando él sabía que eso era una mentira, la había aceptado porque, de cierta forma, había sentido empatía con ella, las pocas veces que había entablado conversación con Granger fueron suficientes para que se diera cuenta que aquella chica era más que solo una come libros, ella era una chica integra que, al igual que él cuando era un estudiante, solo buscaba más conocimiento, pero su gran diferencia radicaba en el "Para qué", mientras él buscó saber más sobre Artes Oscuras y Pociones solo para lograr ser "alguien" dentro del circulo de los mortifagos y así poder ser "valorado" por los demás, Hermione Granger quería saber más solo porque le agradaba conocer más del mundo al cual pertenecía, ella valoraba aquellos conocimientos como tesoros que en cualquier momento iba a tener que ocupar y en esos tiempos, tener aquellas armas eran de vital importancia. Ella había avanzado hasta él, sin importarle las miles de quejas que su boca estaba lanzando; la joven Gryffindor se había encargado de llevarlo a su cuarto y curar cada una de las heridas que Voldemort le había hecho aquella noche, se sintió humillado, una de sus estudiantes, una Gryffindor ¡LA INSOPORTABLE SABELOTODO! lo había ayudado y no era la primera vez que aquello ocurría. Pero esa noche había sido la peor de todas, había perdido más sangre de lo normal y su temperatura era demasiado baja, generalmente aquello se le pasaba tomando algunas pociones y durmiendo, pero en esos momentos su cuerpo estaba reclamando por algo más, algo que lo mantuviera anclado a este mundo. Y ella fue su clave a tierra.

Nunca iba a olvidar como sus mejillas se pusieron rojas al momento de meterse a la cama con él, tampoco aquella sacudida eléctrica cuando las delicadas manos de Hermione tocaron su pecho con infinita ternura y en la dulce mirada que ella le dedicó aun cuando él la estaba regañando por semejante barbaridad

"-¿Qué cree…que está haciendo Granger?-Dijo con la respiración entrecortada, se le hacía tan difícil respirar en esos instantes, no sabía si era por el dolor que las maldiciones que tuvo que soportar o si era por lo comprometedor de la situación

-Está frio, las pociones no están funcionando-

-No la necesito…se lo he dicho miles de veces…fuera de mi vista-

-Esta noche no profesor-Contestó ella bastante decidida-Esta noche no-"

Ni con treinta puntos menos en el reloj de Gryffindor logró sacarla de aquel lugar, Hermione había demostrado porque el sombrero seleccionador la había mandado a la casa de Godric Gryffindor aquella noche. Su pequeño cuerpo se arrimó al suyo en un intento por compartir el calor que emanaba de él, nunca se había sentido tan expuesto como en esos momentos, jamás en su vida había compartido un contacto tan íntimo con una persona, había estado con otras mujeres, eso era una verdad, pero lo suyo se limitaba a un encuentro ocasional y eso era todo, pero en aquellos momentos, Granger se le acercaba tan suavemente que tenía miedo, miedo a ensuciarla con su pasado, miedo a que le pasara algo si el Lord se enteraba de aquello, miedo a perderla porque si ello llegaba a pasar, ya nunca más sentiría la piel de ella contra la de él, la forma perfecta en que su cuerpos encajaron sin pretenderlo.

Esa noche fue la primera en la cual pudo dormir sin pesadillas, aun cuando la parte racional de su mente le decía que aquello estaba mal, que ella era su alumna, una voz dentro de su cabeza le dijo que todo estaba bien y fue esa la cual lo impulsó a rodear la cintura de su alumna semidormida para así poder tener más de aquel calor tan agradable que solo Hermione Granger podía dar. Se había sentido tan bien aquella noche que a la mañana siguiente le había dado vergüenza ver a Granger a la cara y se había levantado mucho antes de que ella se diera cuenta solo para que ella no viera su debilidad.

Debilidad que venía acarreando desde la primera noche que pasaron juntos como pareja, cuando le confesó que debía matar a Albus por propio designio de él. A partir de esa noche su cama nunca más estuvo vacía, ya que Hermione iba todas las noches hasta su despacho para dormir con él y espantar sus quimeras.

Por eso, no importaba el sitio o la forma en que se quedara dormido, mientras Hermione estuviera a su lado, él podría pasar la noche en perfectas condiciones porque ya tenía todo lo que necesitaba. Tenía a Hermione.

La acercó más a su cuerpo y sintió como ella se aferraba con más fuerza a su levita como si fuera un pequeño gato, él despegó sus ojos con pesadez solo para comprobar que ya se estaban quedando con poco tiempo, el sol estaba ingresando a la enfermería y pronto Pomfrey vendría a comprobar el estado de Burton.

Mierda, Burton.

Abrió los ojos rápidamente al acordarse de que su deber esa noche era cuidar a la mocosa, no estar dándose arrumacos con Hermione a vista de todos ¿Dónde rayos se suponía que estaba su parte lógica? Obviamente se había ido de paseo la muy desgraciada. Pero Burton estaba ahí, durmiendo apaciblemente en esas incomodas camas que tenía la enfermería mientras escondía casi la totalidad de su rostro bajo su capa. Suspiró, al menos la chica seguía durmiendo y no se había percatado de cómo estaba con Hermione, tal vez Merlín tenía un poco de piedad con ellos

-Te mueves mucho-Reclamó la chica que estaba durmiendo cómodamente en su pecho hace unos instantes

Hermione se estiró perezosamente mientras emitía leves quejidos de disgustos por ser despertada tan temprano, estaba tan cansada, esa era la verdad, los últimos días no había podido dormir del todo bien por culpa de los exámenes y sus pequeños malestares, se le hacía un crimen que Severus la despertara cuando él bien sabía que conseguir un buen sueño se le había hecho imposible

-Pomfrey vendrá en cualquier momento, es mejor que te vayas a tu sala común-

-¿Tan tarde es?-

-Si-Respondió él mientras Hermione se apartaba de su cuerpo con gran pereza-Ayer…me quedé dormido-

Ella le sonrió aun cuando Snape estaba frunciendo el entrecejo por aquella acción

-No le veo lo gracioso a esta situación Granger, Madame Pomfrey podría llegar en cualquier momento y…-

-Siempre puedo decir que vine temprano a ver a Honey, nadie dudaría de eso ya que algunas veces madrugo-

-Vete, tienes clases en una hora-Dijo cansado-Ya vendrás en la tarde junto a ese grupito de idiotas que haces llamar tus amigos a ver a Burton-

Hermione quiso defender a sus amigos una vez más, pero los pasos que resonaron fuera de la enfermería le avisaron que ya no iban a estar solos y lo más práctico y conveniente en esos momentos era que se fuera por donde había venido. Tomó la capa de Harry que se encontraba a los en el respaldo de la silla en la cual había dormido junto a su tutor y se la puso encima justo en el momento en que Madame Pomfrey hacia acto de presencia en sus dominios.

La enfermera del colegio se acercó rápidamente hasta la cama de la joven para comprobar los cambios que había experimentado aquella noche; Hermione aprovechó la oportunidad para salir sin que su torpeza tuviera oportunidad de aflorar en aquellos minutos, debía aprovechar que Madame Pomfrey hablaba con Severus sobre la evolución de Honey y dirigirse a su sala común, pero a mitad de su trayecto hacia la salida, vio algo que podría serle útil en esos momentos.

Poción contra los mareos.

No era una poción difícil de fabricar, generalmente se demoraba dos horas de cocción y los ingredientes eran de fácil alcance, pero sabía que si la preparaba frente a Severus él comenzaría a hostigarla hasta que fuera a ver a la enfermera o peor, la llevaría a algún medimago fuera del colegio solo para que tratara su pequeño caso de estrés escolar. No era robo el acto que iba a cometer, al fin y al cabo Pomfrey le daría un poco de esa poción luego de revisarla, solo estaba adelantando el proceso saltando el tedioso examen de rutina que finalmente arrojaría un desequilibrio de su sistema nervioso. Hermione estaba siendo práctica.

Se acercó con sigilo hasta las estanterías donde se guardaban todas las pociones que se ocupaban en aquel lugar y tomó el frasco perfectamente rotulado por ella misma el cual contenía la poción que acabaría con todos sus males. Guardó el contenido en su bolso escolar y salió lo más rápido que pudo de la enfermería rumbo a la sala común de Gryffindor.

Su recorrido no tuvo inconvenientes y llegó a la entrada de su sala justo a tiempo ya que la puerta se abrió cuando Ron se dignaba a salir del lugar. Era extraño, Ron no era de ese tipo de persona que se levantaba temprano solo porque sí, generalmente Harry debía sacarlo de la cama y sobornarlo con comida para que aquel milagro ocurriera pero desde su pelea antes de navidad aquellas situaciones que en el pasado eran tan familiar solo habían quedado como buenos recuerdos de sus primeros años. Ella quería saber el porqué de aquello, Hermione quería saber qué era eso que estaba cambiando a uno de sus amigos. Si, Ron seguía ocupando un lugar dentro de su corazón, aun cuando el pelirrojo hubiera cambiado su modo de ser ella nunca iba a olvidar a ese chico pecoso y con un apetito voraz que conoció en el expreso hace ya tanto años atrás, él, Harry y Neville habían sido sus primeros amigos y los amigos nunca se abandonaban a su suerte.

Quizás en otro momento ellos podrían volver a entablar una conversación y retomar su confianza, quizás Ron ya se había dado cuenta que ella no sentía ese tipo de amor que una vez él le confesó y ella tuvo que rechazar porque para ese entonces ella ya tenía su corazón ocupado. Tal vez Ron ya había comenzado su proceso de maduración y si Merlín se lo permitía…tal vez él podría estar presente cuando ella se casara con Severus.

Circé…imaginar que una vez acabado el curso, ella y su profesor se casarían hacia que su pequeño corazón latiera a una velocidad inimaginable, pero debía hacerse la idea de que eso no era solo un sueño, el anillo que descansaba en su dedo le decía que todo era verdad y que cuando el ciclo escolar empezara de nuevo ya no sería Hermione Granger, ella sería Hermione Snape. Sus mejillas se pusieron rojas, el solo imaginar lo que pasaría una vez terminado el curso la emocionaba de sobremanera.

Caminó con aquella sonrisa de enamorada hasta llegar a su cuarto y una vez refugiada entre aquellas paredes, se deshizo de la capa y dejo su bolso en la silla más cercana. Fue a su pequeño baño privado y se dio una ducha para así lograr desperezarse por completo; su cuerpo y mente se lo agradecieron de inmediato, el sonido del agua cayendo y el contacto de esta en su piel lograron sacarla de ese pseudo estado zombi con el cual amanecía constantemente hace algunos días, los estudios de los exámenes comenzaban a pasarle la cuenta, pero ella no podía bajar su rendimiento, no ahora que quedaba tan poco para salir y que, por una vez en su vida como estudiante de Hogwarts, no debía preocuparse de alguna guerra cercana. Este año solo debía ser para estudiar, disfrutar y compartir con sus seres queridos…así como lo estaba haciendo hasta ahora.

Salió envuelta en su toalla y comenzó a vestirse rápidamente, Harry y Neville ya deberían estar abajo en la sala común esperando por Ginny y ella para poder ir al desayuno, si no quería que Ginny la viniera a buscar debía terminar rápido. Secó su cabello con magia mientras terminaba de acomodar su corbata y túnica en la cual descansaba su emblema de prefecta y premio anual, se sentía orgullosa de llevar aquello en su pecho, más aun con los colores de su casa, los colores de Gryffindor que tanto molestaban a Snape, quizás por eso ella siempre intentaba que destacaran en su pecho, porque sabía lo mucho que a él le fastidiaba recordar que había caído en las garras de una leona, la casa que se prometió odiar por el resto de su vida. Algunas veces, la existencia de una persona estaba llena de ironías y aquella era una de las más grandes del planeta.

Cuando su uniforme estuvo en perfecto orden sacó los libros que había ocupado ayer y puso dentro de ella los que iba a ocupar esa jornada, su libro de Herbologia fue reemplazado por Aritmancia y el de pociones por Runas antiguas, sus apuntes de DCAO le dieron cabida a su pergamino de transformaciones y el frasco con poción contra el mareo que había sacado de la enfermería le dio el espacio suficiente para que los libros que Severus le había pedido leer para esa semana estuvieran cómodamente en su bolso. Se quedó observando unos momentos aquel frasco que tenía entre manos, su parte racional le decía que había hecho mal, que debía devolverlo de la misma forma en que lo había sacado, pero su otra parte, aquella la cual tenía la misma impetuosidad que Harry le recordaba que aquello que tenía entre manos era lo que Pomfrey le iba a dar una vez que terminara su revisión, que ella solo había acelerado el proceso y no había nada por lo cual arrepentirse. Ella terminó por obedecer a su parte rebelde.

Destapó el frasco que tenía entre manos y transformó un viejo envase de tinta en un vaso en el cual vertió un poco de poción para luego diluirlo con agua para así poder hacerlo más suave y evitarse las típicas arcadas que aquel brebaje le daba a la gente al entrar en contacto con su lengua

-¡HERMIONE SE NOS HACE TARDE!-

-¡VOY!-Le respondió a Ginny mientras bebía de un solo sorbo todo lo que había en su vaso.

Era asqueroso, pero milagrosa

-¡HERMIONE!-Repitió Ginny

-Ya-Dijo escondiendo la poción y tomando sus cosas para abrir la puerta-Lo siento, se me estaba quedando la tarea de Transformaciones-

-Tanto estudiar te hace mal-

-Muy graciosa Ginny, mejor bajemos y vayamos con los chicos muero de hambre-

-¿Panqueques y leche?-Sugirió la pelirroja

-Con miel…mucha miel-

Ambas chicas rieron mientras bajaban las escaleras, algunas veces podían ser tan infantiles en cuento a sus conversaciones que no podían creer que estaban en séptimo año

-Amanecieron de buen humor-

-Buenos días Neville-Saludaron ambas

-Hola chicas-Dijo Harry acomodando sus lentes-Espero que hayan tenido un buen descanso-

-Ahora solo queremos desayunar-Dijo Ginny a su novio

-Sí, Neville y yo también queremos eso pero…-

-¿Pero…?-

-Pensé que primero podríamos ir a ver a Honey a la enfermería…quizás ya esté mejor-

Aquel nudo volvió a aparecer en el pecho de Ginny, los celos comenzaban a crecer dentro de ella de una forma aterradora ya que ella sabía que aquello no podía ser cierto, nunca dudaría del amor que Harry le tenía pero…¿Y si Honey intentaba arrebatárselo? No, Honey le había demostrado ser una chica bastante correcta y una buena amiga, ella nunca le haría algo tan bajo pero entonces ¿Por qué tanta cercanía en tan poco tiempo entre ellos?

-Vamos Ginny-Dijo Harry tomando su mano

-¿Qué?-

-Neville y Hermione irán a las cocinas y nosotros iremos a la enfermería, tomaremos desayuno con Honey-

-Será mejor así, Honey estará muy feliz de vernos-Comentó Neville-¿Crees que le gusten los panqueques?-

-Neville a todo el mundo le gustan los panqueques-Respondió Harry

-Dejemos de hablar de comida y vamos por ella, nos vemos en la puerta de la enfermería chicos-

Hermione arrastró a Neville a través del retrato de la dama gorda mientras que, dentro de la sala los celos de Ginny comenzaban a dominar su razón.

Ella estaba aburrida, Madame Pomfrey seguía con sus exámenes y ella ya sentía su pobre brazo derecho entumecido por todos los pinchazos que había recibido ¿Por qué no se podía ir simplemente? Había despertado perfectamente, tal vez con un pequeño dolor de cabeza y muscular pero nada del otro mundo

-¿Ya me puedo ir?-

-Deje de quejarse Burton, Madame Pomfrey debe estar segura que sus exámenes estén correctos-

-Señor, con el debido respeto que merece, todos mis exámenes han salido bien, no le veo el caso a matarme de anemia con tanta sangre que me han sacado-

Honey vio como su padre fruncía peligrosamente el entrecejo, al parecer el buen humor de hace un rato se desvaneció tan rápido como su madre se fue de sus brazos y ahora ella pagaba el plato

-Otro comentario tan imbécil como ese y perderá puntos de su casa señorita-

-¡Pero si no he dicho nada malo!-

-Cinco puntos de Gryffindor Burton, y deje de ser tan llorona-

Su padre la desesperaba ¡Merlín! Como deseaba lanzarle la almohada que tenía y estampársela en el rostro, pero no, debía aprender a controlarse si no quería que más puntos de Gryffindor peligraran

-Veo que solo restándole puntos deja de ser tan insoportable-

-No me haga responderle profesor-

-Ya lo hizo Burton-Respondió con suficiencia

-¿Por qué no me hace un favor y se hace uno a usted mismo? ¿Por qué no se va de una vez?-

-Porque la estoy cuidando-

-¿Por qué lo hace? Usted no es mi jefe de casa-

-¿Prefiere que Perfitt esté aquí?

-¡MERLÍN ME AMPARE!- Respondió la chica-No creo merecer aquella tortura-

Honey vio el inicio de una pseudo sonrisa en el rostro de su padre pero que se borró de su rostro en cuento la gran puerta de roble se abrió para dejar pasar a cuatro Gryffindor que traían entre manos bocadillos que hicieron agua la boca de la pelinegra

-Hablando de Gryffindor insoportables-Regañó Snape-Potter, Weasley, Longbottom y Granger ¿Qué creen que hacen?-

-Solo…solo…emmm…-

-Su tartamudeo no es necesario señor Longbottom, veo que aun con los años y la guerra no ha logrado madurar, ahora bien, ¿Quién de ustedes va a explicarme que hacen en la enfermería cuando deberían estar próximos a sus clases?-

-Solo queríamos ver a nuestra amiga señor-Respondió Harry

-¿Acaso usted es medimago Potter?-

-No es necesario que sean medimagos profesor Snape, son mis amigos y con eso basta-Respondió Honey-Es mejor verlos a ellos que su cara de amargado-

-Honey-La regaño Hermione-No deberías…-

-Diez puntos menos Burton-Sentenció Snape-Y ustedes cuatro lárguense antes de que corran la misma suerte que su amiga, los quiero fuera antes de que termine de contar, uno…-

-No hay necesidad de que los eche de la enfermería Profesor Snape, son solo jóvenes que quieren ver a su amiga-

La voz de McGonagall cortó cualquier alegato que el temible profesor de DCAO tuviera preparado e hizo que la atención se centrara inmediatamente en ella

-Directora McGonagall, que sorpresa-

-Para mí no es ninguna sorpresa encontrarte descontando puntos Severus, más si son de Gryffindor-

-No creo que haya gastado su tiempo solo para decir aquello-Respondió serio

-Tengo derecho a ver a mi ahijada ¿No es así?-

-Obviamente-Dijo secamente

-Aunque les agradecería a todos que me dejaran a sola con Honey, luego podrán desayunar con ella, hablé con Madame Pomfrey y no hay inconvenientes-

-Está bien, volveremos en un rato Honey, con permiso directora, profesor-Apremió Hermione-Vamos chicos-

Los Gryffindor siguieron a su prefecta hasta la puerta de la enfermería mientras ambos adultos y la joven en la camilla los seguían con la mirada. Cuando la puerta fue cerrada por Longbottom, Minerva se volteó hacia el subdirector

-Será mejor que vaya a desayunar profesor Snape, Horace llegó ayer por la noche pero usted debe dar sus clases de Defensa-

Honey vio como aquella orden no era para nada del gusto de su padre, a ella siempre la había causado gracia como su madrina podía mandar a su padre como si fuera un niño pequeño y este obedecía de mala gana a realizar las siempre aburridas tareas que ella le encargaba, muchas veces llegó a pensar que la directora solo hacia aquello por fastidiarlo, todos sabían que su padre no era muy adepto a las tareas burocráticas como por ejemplo, firmas las cartas para ser enviadas a los estudiantes en verano o ir a aquellas tediosas reuniones a las cuales ella no podía asistir pero bien que podía cuidar de Honey mientras su padre iba en representación del colegio. Solo Minerva se osaba a desafiar al líder de los Slytherin

-Con permiso directora-Dijo totalmente serio, abandonando a paso rápido la enfermería y cerrando la puerta con un fuerte portazo como solo él podía hacerlo

-Siempre tan encantador-Dijo Honey al ver la actitud de su padre

-Pensé que ya estabas acostumbrada a que él actúe así-

-No tan temprano-Respondió-Y bien ¿Ya me puedo ir? Si me vuelven a sacar sangre voy a volver a desmayarme-

Minerva se acercó a la camilla y con cuidado, colocó su mano en la frente de la muchacha

-Los resultados no arrogaron nada extraño, podrás irte de inmediato-

-Genial, no me gusta estar aquí-

-Honey, antes debo hablar contigo-Dijo seriamente la mujer

Ante aquellas palabras, la joven Gryffindor sintió un balde de agua fría bajar por su espalda, si todos los exámenes habían salido bien ¿Por qué su madrina se veía tan preocupada?

-Ayer fui a hablar con Isaac ¿Lo recuerdas?-

-Él es quien está arreglando mi giratiempos-

-Exactamente-Respondió-Y él me ha confesado algo que no es muy agradable-

El cuerpo de la chica se tensó de inmediato

-¿Y…y que es?-

-Los episodios que te están ocurriendo son productos de tu estadía en este tiempo, de alguna forma, las corrientes de tiempo y espacio están intentando arreglar la "falla" que tiene este línea, en resumidas cuentas Honey, se están encargando de…-La mujer inhaló-El tiempo se está encargando de matarte-

Oh gran mierda.

OoOoOoOoOoOoOoO

Esa misma tarde le habían permitido retirarse, Madame Pomfrey le había dado algunas vitaminas y sugerido un poco más de descanso para que se recuperara por completo, algo que obviamente nunca iba a pasar

-Te preocupas demasiado-

-¿Demasiado? ¡CREES QUE ME PREOCUPO DEMASIDO!-Le exclamó a su hermano

-Sí, vamos Honey no es…-

-Terrance John Snape vuelve a decir algo como eso y te juro…-

-Si te relajaras…-

-¡NO PUEDO RELAJARME! ¡HOLA, EL TIEMPO QUIERE MATARME!-

-Honey, el tiempo no puede matar algo que está creando-

Ella lo miró de mala gana mientras cruzaba sus brazos a la altura de su pecho

-Explícate-

-Ya veo porque el sombrero no pensó en ponerte en Ravenclaw-Dijo con burla-Pero antes que los genes de papá salgan a relucir, piensa lo siguiente, si el tiempo quisiera acabar con nosotros, mamá no estaría embarazada en estos momentos-

Honey quiso reclamar pero lo que decía Trey tenía mucha lógica y el muy maldito le sonreía como todo un Slytherin sabiendo que no podía rebatir ante aquel hecho

-Hablando de eso ¿Ya les ha dicho?-

-No-Ella suspiró-Tal vez nos diga después…y sabes, cuando esté segura que en verdad lo está-

-¿Y eso será…?-

-Pensé que tú eras el listo aquí-

-Ja, muy chistosa, como si me pudiera enterar de lo que pasa en el exterior estando en este viejo espejo-

-Amargado-Respondió ella-Pero si te interesa saber…creo que será en Marzo-

-Y recién vamos en Enero…-

-Comienza la cuenta regresiva-

OoOoOoOoOoOoOoO

El tiempo comenzó a pasar de manera rápida en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, Enero le dio paso a Febrero y este último daba los primeros indicios del mes que se avecinaba. La sala de los Leones como siempre, estaba provista de una cálida sensación causada por los traviesos rayos del sol y las brasas de la chimenea, había varios Gryffindor's repartidos por la sala común y otros disfrutando de aquel día soleado que luego de tanto tiempo, se dignaba a aparecer. Hermione, Ginny y Honey estaban sentadas cerca de la chimenea terminando sus deberes mientras que, al otro lado, Harry y Neville estaban disputando una partida de ajedrez mágico

-¿Qué hora es?-Preguntó Ginny sin despegar sus ojos de su trabajo de Herbologia

-Van a ser… ¡RAYOS, VAN A SER LAS TRES!-Dijo Neville levantándose de su asiento

-¡DEBEMOS IR CON LUNA!-Exclamó la pelirroja-Se nos hace tarde-

-¿Con Luna?-Dijo Harry viendo a su oponente tomar sus cosas

-Sí, la íbamos a ayudar con uno de sus trabajos en "El Quisquilloso"-

-Y se nos hace tarde, lo siento Harry, luego terminamos esta partida, vamos Ginny-La apresuró el Gryffindor

-Sí, si ¡Ya voy!-Dijo la pelirroja guardando sus pertenencias rápidamente-¿No se me queda…?-

-¡Ginny!-Exclamó Neville tomando a su amiga del brazo

-Ya voy-Respondió ella, siguiéndolo-Nos vemos en un rato chicos-

Harry, Hermione y Honey vieron desaparecer a sus amigos por el retrato de la Dama Gorda y al poco tiempo después, fue el turno de la castaña para dejar de lado lo que estaba haciendo

-Yo también me voy chicos-

-¿Dónde vas?-Quiso saber Harry

-Debo hablar con McGonagall sobre un permiso, el fin de semana iré con el profesor Snape a comprar algunos ingredientes y no estaré el sábado, luego iré con el profesor para seguir con mis tutorías y planificar bien el viaje-

-¡Pero este sábado es el partido!-

-Slytherin puede jugar sin que esté su jefe de casa-Dijo ella guardando sus cosas en su bolso-Así como Gryffindor puede ganar sin mí, a fin de cuentas no soy parte del equipo-

-Pero es el último partido en el cual jugamos por Gryffindor-Dijo Harry-Snape verá muchos partidos de Slytherin, pero nosotros nunca volveremos a jugar en este campo de quidditch-

Hermione miró a su mejor amigo con algo de culpa, ella sabía lo mucho que significaba aquel partido para él, venia planeando su estrategia desde el partido contra Hufflepuff para no dejar nada a la suerte, Harry no iba a dejar su capitanía con una derrota, menos contra Malfoy. Pero ellos necesitaban ese sábado, había hecho un encargo a una botica en Francia y no querían correr el riesgo que aquellos ingredientes tan delicados fueran dañados con el vuelo de las lechuzas, no podían aplazar su viaje, algunas especies perdían propiedades si pasaban los días y la poción que él le iba a enseñar no lograría los resultados esperados.

Aunque le doliera en el alma, por esta vez debía dejar a su mejor amigo solo

-Lo siento Harry, pero en verdad, no lo podemos aplazar, llegaran unos ingredientes que son muy importantes y…-

Él suspiró, entendiendo que no había forma de batallar con Hermione…o con Snape

-Bueno…al menos viste como le ganamos a Ravenclaw-

-Recuerda que vi todos tus partidos-Sonrió-Y nunca olvidaré tu primera atrapada-

-Casi me ahogo por esa Snicth-

Harry abrazó a Hermione y la hizo dar una vuelta en sus brazos la cual sacó varias risas a ambos Gryffindor, mientras que, en su asiento, Honey observaba aquella confianza que por muchos años imaginó entre su tío y su madre, nadie dudaría del infinito amor fraternal que ambos se profesaban, bastaba con fijarse en los pequeños detalles que ambos tenían el uno para el otro, en cómo se entendían solo con mirarse. La complicidad de años se veía reflejada en aquellos momentos, en esos recuerdos

-Solo espero que el murciélago se comporte contigo-

-¡HARRY!-Dijo ella golpeándolo en el hombro-No deberías tratar así a Snape, pensé que después de todo lo que vivimos tendrías un poco más de respeto hacia su persona-

-Vamos Hermione, no puedes negar que el profesor Snape la mayoría del tiempo es…un bastardo ejemplar-

-¿Y ahora tu Honey?-Dijo entre una mezcla de indignación y entretenimiento-¡Merlín! Son un par de inmaduros-

-Pero así nos amas-Respondió Harry besando su frente-Y antes de que te enojes ¿No deberías ir a ver a la profesora McGonagall?-

-Se salvaron por esta vez-Ella tomó su bolso-Ya me voy, no hagan nada indebido mientras no esté-

-¿Nosotros algo indebido? Harry, ella nos confunde con otras personas-

Hermione negó con la cabeza antes de desaparecer por el retrato de la sala común y comenzó a caminar por los pasillos del colegio para ir a su cita.

Aunque no era con Minerva McGonagall con quien se iba a encontrar.

Bajó hasta la planta del tercer piso y abrió la puerta de una vieja sala en desuso que habían encontrado en sus tiempos de prefectos, aquella época donde los sentimientos de ambos se encontraban camuflados por la amistad y por un amor no correspondido. Sus pasos resonaron en el frio piso de madera y ella pudo notar una delgada línea en donde anteriormente existió el polvo

-Hola-Dijo una voz débilmente

-Ron-

Ambos se observaron por varios minutos son saber que más decir, habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo que para ellos, aquellos meses de distanciamiento parecían milenios, la confianza que alguna vez tuvieron había desaparecido delante de sus narices creando situaciones realmente incomodas…como ahora

-¿Me citaste solo para mirar mis zapatos?-Dijo al cabo de unos minutos

-Tú tampoco has dejado de ver los míos-

-Si bueno…son bonitos-

Ella sonrió y se sentó en una de las mesas que había en la sala, Ron la siguió por inercia y se sentó a su lado, suspirando y juntando sus manos a la altura de su ombligo, esperando lo que Hermione tuviera que decirle

-Yo…he estado pensando sobre nosotros Ron-Comenzó a explicarle-En como éramos en el pasado ¿Recuerdas?-

-Vivíamos peleando-Confesó-Y Harry o Neville siempre se alejaban cada vez que discutíamos-

-Pero al final siempre volvíamos a ser amigos-Ella juntó sus manos-Y eso no ha pasado ahora-

El silencio volvió a hacerse presente en aquella sala, las últimas palabras de la castaña habían dejado sin habla al último varón de los Weasley

-Pensé que ya no querías ser mi amiga, tú misma lo gritaste esa tarde, me odias-

-Dije de más-Respondió apenada-No quiero perder a un amigo-

-¿Sigues considerándome tu amigo?-

-Si-Ella lo miró-Esa tarde fui a llorar Ron, porque pensé que perdía a uno de mis mejores amigos, tú y Harry son parte importante de mi vida…yo no…yo no…-

Ron limpió con cuidado las lágrimas furtivas que comenzaron a salir de los ojos de la castaña

-Lo lamento, sé que soy un imbécil la mayoría de las veces-

-Siempre lo eres Ronald Weasley-

Él sonrió cuando ella se acercó a abrazarlo y la estrechó contra su pecho, lo había extrañado, había extrañado tener a Ron cerca

-Pero ahora soy más imbécil que de costumbre-

Ella rió, aunque solamente Ron sabía el verdadero significado de esa frase.

Ginny corrió hasta la sala común, había olvidado su libreta donde tenía todas las anotaciones que había realizado con Luna durante ese mes, había echado todo en su bolso menos el objeto más importante, gracias a Merlín Luna era comprensiva y no le había dicho nada ante su pequeña falta.

Dijo la palabra clave e ingresó a la sala para ver con sus propios ojos como Harry y Honey subían las escaleras que llevaban al cuarto de los chicos. Su corazón se rompió en mil pedazos y ella escuchó cuando cada uno de estos impactaba contra el frio suelo, no podía creerlo, ¿Cómo él le podía hacer una cosa como esa? ¿Por qué ella traicionaba su confianza?

-Harry-Dijo Ginny con voz llorosa

Ambos pelinegros se voltearon para ver a la dueña de esa voz, una que reconocieron aun entre medio de las lágrimas que luchaban por no salir

-Ginny…no es…-

-¡LO SÉ, ME DEJARAS!-Exclamó ella

-¿QUÉ?-Exclamaron juntos

-NO SE HAGAN, POR ESO TANTAS SALIDAS JUNTOS, POR ESO TANTA COMPLICIDAD, ¡NUNCA ME ESPERÉ ESTO DE MIS SUPUESTOS AMIGOS!-

-Ginny si te calmaras-

-NO ME VOY A CALMAR HONEY-

-Ginny por favor…-Dijo Harry acercándose

-NO ME TOQUES HARRY POTTER-Exclamó ella alejándose-¡TE ODIO! ¡NO SABES LO MUCHO QUE TE ODIO!-

-GINEVRA MOLLY WEASLEY-

La cachetada resonó por la sala común y el niño que vivió no pudo creer lo que acababa de apreciar

-Ahora, cálmate y ve al sillón…lo que voy a contarte tal vez te impacte un poco-

-¿Qué puede impactarme más que mi novio me engañe con…?-

-Que Hermione está con el profesor Snape, que va a morir y que…mmm déjame pensarlo, ah sí, soy su hija-

Harry daba gracias a Merlín a que la sala común estuviera vacía

-¿Qué tu qué?-

-Ginny…Hermione es mi mamá-

La castaña caminaba con una sonrisa en sus labios hacia las frías mazmorras de Hogwarts, aquella charla con Ron la había liberado en parte aquel gran peso que llegaba encima. Estaba recuperando a sus amigos, poco a poco iba reconstruyendo su familia, aquella que la guerra se había encargado de arrebatársela y destruirla, hoy, luego de tanto tiempo, volvía a su cauce normal…y crecía.

Instintivamente, Hermione se llevó ambas manos a su vientre todavía plano y tocó con cuidado aquella parte de su cuerpo. Lo había confirmado esa misma mañana luego de que presentara su segundo retraso y que sus mareos volviera luego de que dejara de tomar la poción correspondiente.

Definitivamente eso no era producto del estrés.

Realizó un simple hechizo que había leído en un libro de medimagia básica y cuando la luz marcó blanco ella sonrió. Estaba embarazada. Su bebé, un hijo de Severus crecía dentro de ella en esos momentos. Su hijo.

Su sonrisa creció sin que ella se lo propusiera, no podía creer que ella fuera a ser madre dentro de poco, así como tampoco asimilaba la idea que en Junio se casaría con su profesor y que, si las cosas seguían así, todos sus amigos estarían con ella en aquel momento. Las mentiras se acabarían, ella por fin sería feliz aun cuando ella sabía que las primeras semanas serían las más complicadas ya que debía dejar que sus amigos asimilaran que ella estaba en una relación seria con uno de sus profesores ¡Merlín! ¡Ella estaba con el murciélago de las mazmorras! ¿Qué pensarían sus amigos? Harry de seguro volvería a odiarlo, él era muy celoso y protector en ese aspecto, pero ella sabía que cuando viera lo feliz que la hacía, poco a poco iría aceptando su relación, Ginny, Luna y Honey por otra parte serian todas unas cotillas, daba por sentado que iban a querer cada uno de los detalles de cómo empezó su romance mientras el pobre de Neville la miraría asustado pero sin juzgar más allá, porque él sabía que ella siempre tomaba las decisiones correctas. Y Ron…bueno, ellos ya habían aclarado todo lo que debían aclarar…solo esperaba que su relación de amistad no volviera a quebrarse como a principio de año.

No se dio cuenta que estaba frente a la puerta de su tutor hasta que sus pies se detuvieron por costumbre y su mano golpeó la madera de roble negro

-¿Profesor Snape? Soy yo, Hermione Granger-

La puerta se abrió sola y ella ingresó al despacho.

Snape estaba sentado en uno de sus sillones leyendo atentamente un libro sobre defensa, su varita estaba en uno de los apoyabrazos y parecía no prestarle atención a ella

-Tardaste en llegar-Dijo cambiando de pagina

-Tenía cosas que hacer- Respondió

-¿Algo más importante que tus tutorías?-

-Tengo mis clases normales y debo aprobarlas- Dijo comenzando a acomodar sus cosas-Y…tenía que hablar con alguien-

-Con Potter puedes hablar cuando quieras-

-No era con Harry, tenía que hablar con Ron-

Fue la primera vez que él apartó sus ojos del libro, estaba molesto ¿Qué debía hablar con esa zanahoria andante? El creía que los lazos entre ambos estaban completamente cortados, ni siquiera Potter o Longbottom querían estar cerca de él

-No puedo estar enojada para siempre con mis amigos Severus-Respondió ella

Ella y su infinita bondad de ver lo bueno en todos, Hermione era todo lo que se esperaba de un estudiante de la casa Gryffindor, como buena leona, nunca iba a dejar atrás a uno de su manada. Hermione sabía perdonar, aun cuando él la hubiera lastimado bastante en el pasado

-Ya veo-Dijo secamente-Y Weasley cedió así como así ¿No es así?-

-Ron es un buen muchacho la mayoría del tiempo-

-Estoy en todo mi derecho a dudar de esa afirmación-

Ella resopló y dio por terminada aquella conversación, si estaba ahí era porque tenía temas que discutir con él, por ejemplo, el viaje de ese fin de semana o…

-Severus…tengo algo que decirte-Ella se quedó muda pero debía comunicárselo de una vez por todas.

Él la miró por sobre el libro que tenía en sus manos

-¿Y bien?-

-Yo…-Hermione tomó aire, no iba a acobardarse en estos momentos, ella era un Gryffindor-Estoy embarazada-

Él levantó una ceja y dejó el libro en la mesa mientras caminaba lentamente hacia ella

-¿Embarazada?-

-Si-Dijo ella tomando una mano de él y llevándola a su vientre

Pero él la apartó

-Pero…-

-No vas a tener a ese niño-

-¡¿QUE?!-

-Lo que escuchaste…no podemos…-

-¡CLARO QUE PODEMOS!-

-Ni siquiera sabes que vas a estudiar luego de terminar el colegio-Dijo enojado

-Tal vez en ese tiempo me decida si en verdad quiero seguir con pociones o con alguna otra rama-

-Hermione entiende…-

-¿Qué debo entender Severus? ¡Yo quiero a este bebé!-

-¡TAL VEZ YO NO QUIERO SER PADRE!-

Él nunca le había gritado de esa forma, nunca la había mirado así, fue la primera vez que sintió miedo de él

-Vas a abortarlo-Dijo fríamente-No debes de tener mucho…-

Sus palabras quedaron suspendidas en el aire cuando ella le dio aquella cachetada, Hermione literalmente le había volteado el rostro

-¡ERES UN MOUSTRO!-Gritó ella-¿¡COMO ERES CAPAZ DE DECIRME ESO SNAPE!?-

-Es lo más lógico Granger-Le respondió siseante-Yo NO QUIERO a ese bebé-

-Tal vez tu no lo quieras pero yo sí-Dijo con lágrimas en los ojos

Ella no podía creer que Severus fuera a reaccionar así…ella no podía…

-Granger…-

-No-Dijo limpiándose las lágrimas-Si me haces elegir entre tú o él, lo elijo a él-Respondió ella sacándose su anillo de compromiso y arrogándoselo con todas sus fuerzas a la cara-Terminamos-

Él tomó el anillo en el aire

-¿Esto es lo que quieres?-

-Si-

-Me parece bien-Respondió fríamente

Ella lo miró por largos segundos antes de caminar hacia la puerta

-Si cambias de opinión…-

-¡NO PUEDO CREER QUE ESTUVE ENAMORADA DE TI SEVERUS SNAPE!-Dijo ella totalmente dolida-¡ESTO NUNCA PASÓ!-Gritó cerrando la puerta y dejando que sus lágrimas brotaran libremente

-¡GRANGER, VUELVA AQUÍ EN ESTOS INSTANTES!-

Pero ya se había ido…se había ido para siempre.

HE VUELTO…CREO?

CAP DE REGALO PARA YAZMINSNAPE…ME DEMORÉ PERO ESTÁ AQUÍ

BUENO PUES…OPINEN QUE LES PARECIÓ :3 MUCHAS GRACIAS POR SU PACIENCIA Y ANIMOS…PASAMOS LA PRIMERA RONDA

AHORA…ME VOY…HASTA NUEVO AVISO

UN BESASO, XERXES ELI