HOLA :3 VOLVI(?) VENGO A EXTENDER SU ODIO CONTRA MI PERSONA MUAJAJA (SOY LA MALDAD PERSONIFICADA) ASI QUE, CON TODO MI AMOR

CAPITULO 24

Cuando la puerta de su despacho se cerró bruscamente, algo dentro de él se quebró al mismo instante. Snape podría decir con bastante seguridad en cuantos trozos se quebró aquel maldito órgano y cuantos pedazos fueron arrastrado por el viento, también podía decir con seguridad cuantos proyectos a futuro se habían ido junto con Hermione…pero definitivamente ni en el más recóndito lugar de su mente, había pasado la idea de ser padre. No, él simplemente no podía y no sería padre, jamás en su vida. Tenía miedo, esa era la verdad, nunca tuvo un buen ejemplo que seguir y le aterraba la idea de ser igual que el desgraciado de Tobías, se odiaría más de lo que ya se odiaba si algún niño pasaba por lo mismo que él ¿Cómo podría darle a ese ser que en esos momentos crecía en el vientre de Hermione todo el amor que necesitaba? Él no sabía de esas cosas, con mucha suerte logró sincerarse con su castaña ¡Maldición! Fue ella quien lo había besado por primera vez, fue ella quien insistió e insistió hasta que él ya no pudo más y por una vez en su vida, se permitió ser amado.

Pero ahora…Decir que había mandado todo a la mierda era poco.

Aquello era su culpa ¿Cómo fue tan imbécil para embarazarla? Debió preocuparse más, debió cerciorarse de que Hermione se bebiera la poción pero claro, su cabeza pequeña nunca lo dejaba pensar con claridad cuando ella lo besaba de esa forma tan dulce o cuando sus manos lo tocaban con todo el cariño del mundo. Ni siquiera ahora podía pensar bien al recordar aquellas acciones…Recordar, maldita sea él debía recordar cuando ella no bebió la poción, si tan solo tuviera una remota idea de cuantos meses tenía todo sería más fácil, pero no, él debía abrir su bocota y decir todo lo que su venenosa lengua tenía que decir.

"Piensa Snape, usa la lógica para algo más que nuevas recetas de pociones o nuevos hechizos"

Su mente tenía razón, debía hacer un recuento. Ella debía tener más o menos algunos meses, eso era seguro así que él mes de Febrero quedaba descartado, ¿Enero? No, habían sido cuidadosos, él mismo la vio elaborar la poción y llevarse un frasco hacia su habitación mientras guardaba otro en su bolso pero…pero fue en ese mes en el cual ella comenzó a tener comportamientos un tanto, extraños. Si bien sus mareos habían cesado luego del accidente de Burton, había visto como Hermione colocaba mala cara cuando su amiga pelirroja le acercaba ciertos platos, o como se quejaba en el laboratorio cada vez que alguna poción emitía más vapores de los acostumbrados y si comenzaba a pensarlo mejor, aquel mes estuvo demasiado inestable, hubo días en los cuales pensó que las mujeres eran, sin duda alguna, las criaturas más bipolares del mundo, primero le reclamaba lo frio que era, luego lo muy insistente lo podía llegar a ser, habían momentos del día en los cuales la veía sonreír radiantemente para luego pasar a la furia de un dragón ¿Acaso eso eran señales de aquella noticia que tuvo la dicha de escuchar? Si eso era así…

Diciembre.

Pero los días que estuvieron en casa él había tomado precauciones, ambos sabían que esas noches juntos en su casa no iban a ser precisamente para dormir en paz absoluta, había tiempo que "recuperar" y otro tanto que "adelantar" Pero nunca pensó que esas noches les traerían tal "adelanto". Además sus pociones nunca fallaban, nunca ¿Cómo podía tener tanta mala suerte para que justamente aquella poción fallara? Y entonces recordó. Una tarde fría del comienzo del invernal mes donde ambos habían estado demasiado ocupados redescubriendo el cuerpo del otro como para acordarse de que tomar cualquier medida para evitar llamar a la "cigüeña". Hermione se había encargado de quitarle todo recuerdo de aquel episodio con Perfitt y él había aprovechado para agradecerle y demostrarle que solo ella lograba encender su cuerpo. Y gracias a eso, ahora Snape había dejado a un pequeño niño en el mundo con su carga genética.

Apretó sus puños con fuerza y sintió como algo comenzaba a lastimar la palma de su mano derecha, abrió su puño y encontró el frágil anillo de compromiso entre sus dedos. Aquello solo lo hizo sentir mil veces peor. Lo miró por largos segundos antes de lanzarlo lejos de su vista, no podía seguir observando algo que lo había hecho tan feliz por tan poco tiempo, aquella malita joya parecía burlarse de él en cada brillo que relucía, cada uno de ellos parecía una de las sonrisas de su castaña, sonrisas que nunca más iban a estar dirigidas a él.

Hermione nunca lo iba a perdonar por lo que dijo, y él nunca se iba a perdonar por cagarle la vida. ¡Ni siquiera había acabado el colegio! Severus sabía lo mucho que ella quería continuar sus estudios pero un hijo pondría cuesta arriba todos su planes, quizás si él tuviera una mísera idea de cómo ser buen padre podría quedarse con el niño mientras ella estudiara, pero él sabía tanto de niños como Longbottom de pociones, su hijo terminaría lastimado si quedaba a cargo de él y eso era lo que quería evitarle.

Caminó lentamente hacia el estante que estaba detrás de su escritorio y sacó una botella de Wiskey de Fuego. Observó su contenido por largos minutos antes de destaparla y beber directamente de ella. Sabía que el alcohol no iba a resolver aquel problema, pero al menos lo iba desconectar de su lado lógico, aquel lado que le pedía a gritos ir a las piernas de Hermione e implorarle que lo perdonara, que él haría todo lo que estuviera al alcance de sus manos y más, solo para que aquel bebé que ella tenía en su vientre fuera el niño más feliz del mundo. Pero él odiaba mentirle a su castaña y sabía que nunca podría cumplir aquello, su hijo iba a sufrir solo por tenerlo a él de padre. Una risa rota nació desde su garganta, él odiaba mentirle a Hermione pero lo había hecho ¿No que le había prometido jamás dañarla y siempre estar ahí para ella? y fue en esos minutos que deseó que Nagini hubiese acatado mejor las órdenes de Voldemort.

Ella estaba desecha, no podía creer aquellas palabras que Severus le gritó con tanta violencia, nunca había sentido miedo hacia él pero bastaron solo unos minutos para que ella conociera la parte más oscura que poseía su ex profesor de pociones. Una parte de su mente le recordaba que no debía sorprenderse, a fin de cuentas Severus había sido un mortifago por voluntad propia por algún periodo de su vida y sin duda alguna esa parte de su ser había decidido aparecer justo en el momento en el cual ella revelaba que una nueva vida estaba creciendo dentro de ella. "A los mortifagos no les importa la vida de los demás, solo la propia; pueden ser familiares pero si el Lord les ordena matarse entre ellos no dudaran en cumplir sus órdenes". Él se lo había dicho hace mucho tiempo, le había recalcado que a ellos solo les interesaba su vida, lo que les pasara a los demás no tenía importancia ¿Cómo fue tan ciega para dejarse engañar por todas aquellas caricias que él le obsequió? ¿Por qué se dejó embaucar por cada palabra bonita que él le decía de forma inesperada? Se sentía usada, engañada y lo peor de todo, se sentía como una idiota.

Snape se había burlado de ella todos estos años y ella siempre cayendo en su trampa.

Se limpió las lágrimas con el dorso de su mano, él no merecía ninguna de aquellas gotas que resbalaban por su rostro, no, ella no iba a sufrir por él ¿Por qué hacerlo? Si él fue capaz de pensar que aquella forma tan fría con respecto a su hijo ¿Por qué iba a preocuparse por ella? Todo aquello que vivió en el pasado solo fue teatro, lo más seguro de todo eso era que Snape fingió amarla solo para tener sexo gratis y cuando quisiera, para él, ella siempre fue un juguete que pudo utilizar a su antojo ¡MALDITA SEA! Snape se había reído en su cara por tanto tiempo y ella como tonta diciendo que lo amaba, porque, mierda, ella SI lo amaba, se había enamorado de aquel bastardo desde su quinto año aun cuando quiso negarlo por largo tiempo, pero luego de pasar largos momentos al final de aquel ciclo escolar, ya no pudo controlar aquel maldito sentimiento. Ahora se maldecía internamente por haber sido tan impulsiva en su sexto año, lamentaba tanto aquellos coqueteos que habían tenido en su despacho cuando él le enseñaba legeremancia y pociones para que supiera que hacer una vez desatada la guerra, lamentaba haber aprendido de memoria la ubicación de cada cicatriz que había en el pecho de su maestro, lamentaba haber sido una tonta adolecente enamorada y haberlo besado en aquel pasillo de la biblioteca como si su vida dependiera de ello.

Ella había entregado todo por él, era la única estudiante que sabía que su profesor de pociones no era una mala persona en realidad, sabía que su carácter tosco y un tanto agresivo hacia el alumnado era una especia de "preparación" para los tiempos verdaderamente difíciles, tal vez no de la mejor manera pero esa era la forma de actuar de él y por eso, ella siempre tuvo una esperanza, ella creyó en Snape. Aunque ahora, luego de todo lo vivido, recordaba que su madre siempre le había dicho que no debía crear ideales en las personas, porque cuando se descubría la verdadera esencia de ellas, la decepción era enorme. Los consejos de una madre nunca están equivocados, pero uno debe fallar para darse cuenta que aquello no es solo habladuría.

Debía aceptarlo, Severus nunca la amó realmente, en realidad Hermione siempre lo supo, nunca iba a poder competir con el recuerdo que alguna vez dejó la madre de Harry en él. Era como aquel premio de consuelo, aquel que aceptas solo por mera cortesía pero que en realidad nunca quisiste pero era mucho mejor que quedarse con las manos vacías. Una pequeña sonrisa rota se dibujó en su rostro, él se había esmerado tanto en hacerla sentir especial en el tiempo que compartieron juntos, no había duda de que era un gran mentiroso ¡ENGAÑÓ AL MISMISIMO LORD VOLDEMORT! ¿Por qué con ella iba a hacer una excepción? Porque era más que obvio, todas esas veces que le sonrió, abrazó, acarició, besó, solo eran parte de su libreto…Aunque para Hermione se sintió tan real…Tan real...Sus manos se dirigieron hacia su vientre plano, aquello que crecía dentro de ella no era una mentira, aun cuando había sido creado dentro de una, su hijo era la prueba de todo por lo que había pasado y aunque Snape le hubiera exigido prácticamente que lo eliminara del mapa ella no lo iba a hacer, porque ella no quería teñir sus manos con su propia sangre y porque ese bebé era lo único verdadero que había salido de esa relación.

OoOoOoOoOoOoO

El cerebro de Ginny tardó varios segundos para lograr volver a trabajar luego de aquellas palabras, había pasado de la pena al enfado y del enfado al asombro en menos de un minuto, es que aquello que Honey le había dicho era imposible ¿Hermione y Snape? Era verdad que ambos tenían muchas características en común que los hacían compatibles y ella en más de una ocasión había bromeado que, si seguía teniendo tantas clases privadas con él, en cualquier minuto iba a llegar con marcas de colmillos en su cuello, pero al parecer al murciélago de las mazmorras le gustaba atacar otras zonas…No, no, no y no, era Hermione por amor a Merlín, su amiga era muy correcta como para iniciar una relación con algún maestro ¡Y MAS GRAVE AUN, EMBARAZARSE! La castaña tomaría precauciones antes de estar con alguien de forma intima, Ginny sabía perfectamente lo fría que podía llegar a ser Hermione en algunos temas, demasiado metódica, no creía que, de todas las estudiantes de Hogwarts fuera justamente a ella a quien se le olvidara tomarse la poción anticonceptiva o utilizar un simple hechizo para aquello ¡Y QUE DECIR DE SNAPE!

-Yo no estoy para sus bromas, esto que están diciendo…-

-¿Crees que bromearía con algo así?-

-CREIA que eras mi amiga-Dijo Ginny mirándola directamente a los ojos-Confié en ti, pero a la primera oportunidad…-

-Ginevra-

Ambas jóvenes se voltearon cuando Harry llamó a Ginny por su nombre completo, era algo raro, ninguna de las dos lo había escuchado llamar antes a la joven de esa manera y eso solo debía significar una cosa, esto ya era un asunto serio

-No vengas a defenderla Potter-

-No defiendo a nadie, solo quiero hacerte entrar en razón, debes creerle a Honey-

-¿Y cómo quieres que crea? Es verdad que ella tiene un parecido idéntico al de Hermione pero eso no quiere decir que sea su hija, ¡Circé! La única forma de que eso fuera posible es…-

-Un viaje en el tiempo ¿No es así?-

-Exacto, y no voy a creer eso de que…-

Harry lanzó un viejo cuaderno de tapa marrón el cual fue recibido por Honey en el momento exacto antes de que impactara con su rostro, Ginny conocía ese cuaderno, la chica que tenía frente a ella nunca se despegaba de aquella libreta y en esos momentos, buscada dentro de ella algo en particular. Se detuvo unos segundos después y antes de que Ginny pudiera volver a protestar, una hoja de aquella libreta estaba frente a sus ojos

-Si no me crees ¿Cómo piensas que tengo esto?-

La pelirroja parpadeó unos segundos antes de poder enfocar bien lo que tenía frente a su campo visual. Aquella foto mostraba a tres niños de más o menos cinco o seis años que estaban alrededor de una cama junto a una mujer de cabellos rojos que sostenía con mucho cuidado un pequeño bulto que se movía confianzudamente; ella pasó sus dedos por aquella imagen con lentitud mientras sus labios dibujaban una O de la impresión

-Este es…es Teddy y…¿Esa es Victorie?-Preguntó asombrada

-Así es, y la mujer que está en la cama…eres tu tía Ginny-

-Y esa niña…-Ginny desvió su mirada y observó con detenimiento a la joven de cabellos negros que sostenía la libreta frente a ella-Honey yo…-Ella apartó la libreta e inmediatamente sus brazos se aferraron a su cuello para darle un abrazo-Lo lamento tanto, nunca debí…-

-Sí, bueno, en algunos puntos debía darte la razón, yo también me pondría celosa si mi novio comienza a prestarle más atención a otra chica de la noche a la mañana-

-Pero yo debí confiar en ustedes, son mis amigos-

-Y yo debí contarles esto antes-Dijo Honey rompiendo el contacto y a ambos Gryffindor's presentes-Harry descubrió todo mi secreto en las vacaciones de navidad y ahora tu Ginny, averiguarlo de esta forma-Ella suspiró-Pensaba contártelo, pero no sabía cómo y fue si me viste subir la escalera con Harry fue porque íbamos a planear como contarte esto, pero llegaste y todo se salió del contexto y…-

-¿Por qué no nos hablaste de estos antes?-

-Ginny, no la presiones-Intervino Harry-Solo imagínate cómo se siente en estos momentos-

-Lo sé, pero todo hubiera sido más sencillo si hubieras confiado en nosotros desde un principio-Ginny tomó sus manos y Honey volvió a sentir esa calidez del pasado, aquella que estaba comenzando a olvidar

-Yo…pensé que podía hacer esto sola-Dijo avergonzada

-Honey, toda persona necesita del apoyo de su familia-

Su tía tenía razón, ellos eran parte de su familia al igual que su abuela Molly y el abuelo Arthur y sus tíos George, Bill, Percy, Charlie y Neville o su tía Luna. Debió poner su confianza en ellos desde un principio pero no era fácil, maldita sea, todo lo que hacía en ese tiempo era como dar un gran paso con los ojos vendados, no sabía hacia donde se dirigía o si lo estaba haciendo bien, necesitaba de alguien para no caerse en aquel abismo, necesitaba confiar en alguien, necesitaba a su familia a su lado

-Gracias-Dijo ella apartando la mirada-Por todo-

-Pero si yo no he hecho…-

-Pero lo harás-La pelirroja entendió todo con esa simple frase y le dedicó una hermosa sonrisa.

Harry sonreía en el otro extremo de la sala común, daba gracias a Merlín y a Morgana de su pequeño problema se hubiera solucionado de manera rápida y que esas dos no se hubieran matado a punta de hechizos y cachetadas, si había alguien en ese castillo que conocía el temperamento de esas dos era él. Pero ahí estaban ellas, abrazándose como si nada hubiera pasado y recobrando esa confianza que los secretos habían estado rompiendo, aunque ahora que lo pensaba…

-¿Por qué volviste tan rápido Ginny?-

Los ojos castaños de su novia de abrieron cómicamente y más rápida que un snicth, Ginny se había soltado de Honey y corría hacia la mesa donde minutos atrás había estado avanzando en sus deberes

-Rayos, casi lo olvido-Dijo ella tomando su libreta de anotaciones-Se me olvidó mi libreta, sin ella no puedo ayudar a Luna, aquí está todo su reporte y hace un momento, con la prisa, se me olvidó meterla en mi mochila-

-Sera mejor que vuelvas con ellos, ya ha pasado un tiempo considerable desde que llegaste-

-Pero esta conversación no se quedará así Honey, hoy en la noche tendrás que contarme todo-

-Prometo contarte cada detalle que sé Ginny-

-Eso me gusta, bueno, nos vemos, Luna y Neville ya deben de estar preocupados-

Ginny corrió hacia el retrato de la Dama Gorda, mientras que, del otro lado, Hermione venia tan sumida en sus pensamientos que no logró reaccionar a tiempo para darle dejar pasar su amiga pelirroja y evitar aquel choque que terminó botándola al frio suelo de piedra

-Yo lo… ¡Hermione! Merlín, perdóname no te vi-Dijo Ginny tendiéndole la mano para que la castaña se levantara del suelo

-No pasa nada Ginny, yo venía muy distraída-

La pelirroja notó que el semblante de su amiga estaba ensombrecido pero cuando iba a preguntarle el porqué de esa cara tan triste, Hermione se despidió e ingresó a la sala común. Definitivamente Honey y Harry debían explicarle todo acerca de esa situación.

Hermione entró rápidamente a la sala común, había evitado completamente a Ginny porque aquella cara de preocupación que tenía su amiga solo significaba una cosa, dar explicaciones, y ella no tenía el ánimo suficiente para aquello, lo único que quería en esos momentos era tirarse en su cama y dormir como si no hubiese un mañana, dormir la ayudaría a ordenar su mente y a planear su vida de ahora en adelante. Debía contarle a sus amigos que ella estaba esperando un bebé, pero obviamente nunca iba a revelar quién era el padre, porque simplemente aquel niño que estaba en su vientre carecía de uno; ella se haría cargo de ese bebé sola, si Snape quería a ese niño muerto, bien, que estuviera muerto para él, su hijo nunca sabría acerca de su existencia, para ambos, la presencia del otro no tenía espacio en sus vidas

-Ginny ¿Ahora que se te olvidó?-

-Ginny ya se fue-Le respondió la castaña a su mejor amigo-Al parecer tenía bastante prisa-

-Hermione, volviste temprano-

-El viaje se canceló, el profesor Snape…-Dolía pronunciar su nombre, pero ella se había prometido no llorar, él no se lo merecía-Prefiere ir solo a buscar los ingredientes-

-Ya veo-Dijo el chico acercándose-¿Pasó algo?-

-Nada, solo estoy algo cansada…me voy a mi cuarto, permiso-

-Hermione…-

-En serio Harry-Dijo ella apartando la mirada, si los ojos de Harry se clavaban en su rostro tendría que dar miles de explicaciones que en esos momentos prefería evitar-Snape prefiere que me quede aquí viendo el partido y creo que es lo mejor-

-Pero tú querías ir-

-Pero ya no-Dijo ella decidida-Con permiso, tengo tarea-

La castaña no dijo nada más y avanzó hasta la escalera que conducía a los cuartos de las chicas. Una vez dentro de su habitación se aseguró de colocar los hechizos necesarios a su puerta, no quería tener a Honey o Ginny en un rato más preguntándole que mosca le había picado, necesitaba pensar, asimilar todo lo que ese día le entregó y quizás, por última vez en su vida, llorar por Snape. Mientras, en la planta baja de la sala común de los leones Harry y Honey comenzaban a analizar el extraño comportamiento de su mejor amiga y madre, sin duda alguna las piezas del rompecabezas sobre aquel catorce de Julio necesitaban ser armadas a la cuenta de ya.

OoOoOoOoOoOoOoO

Los chicos notaron un gran cambio en Hermione el resto de la semana, estaba más callada y taciturna que de costumbre, prefería faltar a las comidas del Gran comedor y las ojeras comenzaban a hacerse presente en su rostro pálido. Harry, Ginny y Honey atribuyeron esa manera de comportarse a cambios hormonales por su embarazo y se habían preocupado de traerle algo de comer todos los días aun cuando la castaña rechazaba la comida con una pequeña sonrisa y luego se volvía a enfocar en su libro; estaban preocupados, Hermione no podía seguir así pero tampoco podían sacarle la verdad a la fuerza, debían ser pacientes y esperar a que ella encontrara el momento preciso para comunicar aquella noticia…aun cuando entre ellos reinara cierta desconfianza hacia un viejo amigo que volvía a hacer de las suyas cerca de la castaña.

"Ginny Weasley escuchó atentamente el relato de Honey, quería saber que le iba a pasar a su mejor amiga porque no quería perderla en el futuro, la castaña la había apoyado miles de veces a lo largo de su vida y había cuidado de ella, demostrándole a la menor de los Weasley el verdadero significado de la amistad ¿Qué clase de amiga seria si no la protegía?

-Y eso es todo lo que sé-Dijo Honey al terminar su monologo-No es mucho, mi papá nunca habló del tema-

-Debió ser traumático para Snape, solo imagínate, llegar a casa y encontrar a tu pareja…-Ginny tuvo un escalofrió-Asesinada…¿Pero quién pudo haber sido?-

-No lo sabemos-Dijo Harry-Aunque, tenemos nuestras sospechas-

Ginny volvió a concentrarse, si quería ser de ayuda no debía perder detalle

-Al llegar a este tiempo, Honey nos conocía a todos…o bueno, a la gran mayoría-

-Snape no es un hombre que exprese todo lo que siente, es normal que se haya olvidado de mencionar a ciertas personas-

-Pero no a personas tan cercanas al círculo de mi madre-Dijo la pelinegra pasándole una fotografía-Mira ¿Quién falta?-

Los ojos de la pelirroja escanearon con detenimiento la fotografía en la cual las cabelleras rojas reinaban, Ginny pudo reconocer a sus hermanos y a sus futuros sobrinos, Luna estaba junto a un joven que ella recordaba haber visto con el uniforme de Hufflepuff y los cabellos azules de Teddy resaltaban entre la multitud. Pero hubo algo que la sorprendió mucho más que ver a Neville al lado de su antiguo profesor

-Ron…-"

El pelirrojo en cuestión había vuelto a ser cercano a la castaña al día siguiente de su hermana descubriera la verdad, Ron había esperado a Hermione luego de Herbologia y se había ofrecido a cargar sus libros hasta la clase de Runas Antiguas, un comportamiento bastante extraño por parte del menor de los Weasley

-No Ron, no te estas concentrando en tu tarea-

-¡Pero es el último partido Hermione!-Dijo él-Slytherin contra Gryffindor ¿En verdad quieres que me concentre en Pociones? El único brebaje que tengo en mente es una cerveza de mantequilla con sabor a gloria-

-El único brebaje que tendrás en mente Ronald Weasley será la taza de té que tengo en mis manos y que pienso arrogarte si no te pones a hacer la tarea-

-Pero Hermione…-

-Si tanto quieres ver el partido, termina de una buena vez-

-¡Se me había olvidado lo enojona que eres!-

-¡Y a mí lo bruto que llegas a ser!-Dijo ella levantándose de la mesa y arreglando sus cosas-Termina ese reporte solo, yo no pienso ayudarte más-

-¡Bien! Igual con lo que tengo avanzado Slughorn me coloca un "Aceptable"-

Ella bufó mientras le mandaba una mirada de reprimenda a su amigo, no sabía de qué se asombraba, para Ron era suficiente con pasar la asignatura pero el quidditch iba era sagrado y valía mucho más que un Excepcional en su boleta de calificaciones, aunque se cierta forma ella igual no le pedía más a él, si Molly viera que él tenía semejante calificación de seguro le daba un ataque al corazón o algo por el estilo, aquello era uno de los hechos que ni el tiempo iba a cambiar

-¿Y tú que tanto ves Burton?-

-Ni creas que te estaba mirando a ti zanahoria mutante-Respondió ella cerrando su libro. Bueno, en verdad si lo había estado observando, pero se la hacía tan extraño verlo con su madre de esa forma tan "amistosa" que de su interior nació la necesidad de mantenerlo cien por ciento vigilado ¿Debía sentirse mal por eso? ¡Él era el principal sospechoso de la muerte de su madre y hermano! Claramente debía estar en el ojo del huracán.

Honey guardó sus cosas dentro de su mochila y se dirigió escaleras arriba hacia el cuarto de Ginny. Golpeó la puerta y cuando esta se abrió vio como la pelirroja terminaba de atar su cabello en una coleta

-Veo que ya estas lista-Dijo Honey acercándose a su tía y acomodando un mechón de cabello

-Harry planeó este partido desde el inicio del año, es imposible no estar preparada-Respondió la menor de los Weasley mientras buscaba su escoba-¿Ya hablaste con Hermione?-

-Iré a buscarla ahora, estaba ayudando a tu hermano hace poco-Suspiró-Lo siento, sé que es tu familia pero no puedo evitar pensar que todo esto es muy sospechoso-

-Lo sé Honey, a mí también me sorprendió la actitud de Ron, últimamente ha estado muy ¿Cómo decirlo? Está muy diferente, a principio de año seguía siendo un inmaduro y estaba muy violento, pero ahora...-Ginny pasó sus manos nerviosamente por su cabello y volvió a peinarlo para sacarse aquella tensión

-No debemos perderlo de vista-

-Lo sé, pero es mi hermano-

Ella entendía, o de cierta forma creía entenderla. No era fácil dudar de un hermano, si a ella le dijeran cualquier chisme sobre Trey tildaría mil veces de mentiroso a la persona que hablara mal de él, aun cuando tuviera pruebas suficientes para poner en tela de juicio a su mellizo no podría dudar de él, porque algo dentro de su cuerpo le diría a gritos que Trey era inocente

-Lamento si te ofendí Ginny, pero…pero todo apunta…-

-Pero hay tanto que no sabemos Honey, estamos dando brazadas en el mar-

Y en eso Ginny tenía razón, Honey solo se estaba guiando por supuestos sin tener más pruebas que validaran su decisión ¿Pero que más podía hacer? Su padre no le había dado más pistas aun cuando ella le rogó toda su vida por ellas

-Iré por mi mamá, veré si puedo sacarla de su cuarto-Dijo para cambiar el tema, no quería seguir incomodando a su tía, menos minutos antes de iniciar el partido

-Harry intentó convencerla ayer, pero no tuvo éxito, dijo que tiene mucha tarea que hacer-

-Mamá ha estado muy rara…y papá también-

-¿Tú crees que ya sepan?-

-Eso creo-Dijo no muy convencida-Quizás todavía están asimilando la noticia-Aunque nunca pensó que la noticia de su embarazo no le cayera muy bien a sus padres, aunque claro, embarazar a una de las estudiantes no es lo que espera hacer un profesor cada año

-Ambos se ven tan tristes-Dijo Ginny en voz baja, pero lo suficientemente fuerte para que ella escuchara-Te veré en el campo de quidditch Honey-

-Sí, ahí estaremos-

Salieron del cuarto de la pelirroja y cada una siguió un camino diferente, mientras Ginny bajaba las escaleras, Honey iba al final del pasillo y golpeaba la puerta que resguardaba la habitación de su madre.

Hermione suspiró y dejó su libro de aritmancia sobre el colchón, si era Ginny con otro mensaje de Harry la hechizaría sin dudar. Su mejor amigo había insistido toda la semana que fuera a ver el último partido de la temporada pero ella no tenía ni el ánimo ni las fuerzas para salir de su cuarto y verlo, a duras penas conseguía ir a sus clases y prestar atención a todo lo que decía, para ella lo único que salía de sus labios eran aquellas palabras que había dicho esa tarde. Y su mente se encargaba de recordárselo cada noche con sus pesadillas, no quería tener material nuevo para una nueva tortura psicología así que prefería permanecer en la comodidad de su cama adelantando tareas para así distraer su mente

-Ginny ya le dije a Harry que no pienso ir-Respondió la castaña a los golpes de su puerta

-¿Piensas dejarme sola?-Dijo Honey entrando a su habitación

-¡Honey!-Se sorprendió-Pensé que ya habías bajado al campo-

-No pienso irme sin ti-

-Pues te vas a perder el partido, porque yo no pienso ir, tengo mucha tarea y…-

-Pero si Slughorn te liberó de pociones esta semana y tampoco tienes tutorías con Snape-

Y esa había sido una sorpresa para todos los alumnos de cursaban séptimo año, Snape había ido a hablar con McGonagall para presentarle los avances que había tenido en sus tutorías y en ellos quedaba bastante claro que la castaña estaba más que lista para dar sus EXTASIS sin la necesidad de seguir asistiendo a sus clases habituales o a las tutorías luego de estas. McGonagall había aceptado la petición del profesor y había liberado a la castaña de sus clases de pociones, de cada una de ellas. Para Hermione había sido un alivio, aquellos lugares solo le traían recuerdos de lo vivido en el pasado, de la mentira en la cual estuvo inmersa por tanto tiempo y que quería olvida de una vez por todas; además en su estado los vapores de las pociones resultaban un arma de doble filo, no quería que su bebé tuviera algún problema solo porque ella seguía cerca de los brebajes que preparaba cada día. Hermione iba a cuidar a su bebé con todas sus fuerzas, porque era de ella y solo de ella

-Hermione ¿Me estas escuchando?-

Regresó al presente al escuchar la voz de Honey con un pequeño tono de molestia

-No…bueno es que…lo siento Honey-

Ella suspiró y frunció el ceño de la misma forma que lo hacia Snape, Hermione siempre había encontrado cierta similitudes en la forma de actuar entre su amiga y su ex tutor, pero esos días, las similitudes se habían hecho más evidentes ¿O era producto de su mente masoquista que lo observaba en cada lugar?

"¿Acaso mis padres van a ignorarme olímpicamente cuando hablo de algo importante?"-Te decía que igual vas a acompañarme-

-Honey yo no…-

-¡Me lo prometiste!-Dijo la pelinegra-Prometiste acompañarme a cada partido para que no estuviera sola-

-No estarás sola, Neville y Luna…-

-Ellos estarán dándose arrumacos todo el partido, no quiero ser mal tercio-

Honey sabía que sus tíos habían tenido un pequeño romance cuando fueron estudiantes, pero nunca pensó que esos dos algunas veces fueran tan...empalagosos. Aunque la mayoría del tiempo ambos hacían una linda pareja y era agradable estar con los dos, Honey sabía muy bien que habían momentos en los cuales era mejor estar lejos de la parejita feliz

-También están…-

-Pero no es lo mismo estar con los chicos a estar contigo Hermione-Ella se acercó y tomó su mano para guiarla hacia la puerta-Vamos, por favor, no lo hagas por mi solamente, imagina lo bien que se sentirán Harry y Ginny al verte en las tribunas-

Hermione sintió su pecho palpitar de forma rápida al sentir la piel de Honey sobre la suya. Se sentía bien y raro a la vez, las primera veces una horrible sensación recorría su cuerpo siempre que la chica pasaba a rozarla, pero ahora, un agradable calor recorría su cuerpo y se instalaba en su pecho al sentirla cerca. Era como si una parte de ella reconociera a Honey, lo cual la asustaba e intrigaba a la misma vez.

Volvió a tirar el brazo de su madre y vio como ella dejaba escapar un suspiro de derrota

-Bien, iremos-Declaró Hermione

-¡Genial!-

-Solo déjame arreglar algunas cosas, espérame abajo-

-Si no bajas en cinco minutos, vendré a buscarte-

La chica salió de su habitación con una sonrisa de suficiencia en su rostro y cerró la puerta. Hermione suspiró y se dirigió al baño que poseía su recamara, la imagen que le entregó el espejo no fue muy alentadora, las ojeras bajo sus ojos eran más que notorias y, aunque sus amigos ya se habían preocupado por aquello, bastó con que ella les respondiera que eran sus típicas ojeras por estudiar para los EXTASIS para lograr calmar aquel mar de preguntas. "Otra mentira" le reclamó su mente mientras escondía aquellas marcas bajo un poco de maquillaje muggle "¿Algún día le dirás la verdad a todos? Sabes que pronto no podrás seguir escondiendo esto por más tiempo, cumplirás tres meses, si no te delatas tú, lo hará el pequeño" Ella lo sabía, lo tenía más que claro pero no sabía cómo explicarle a sus amigos que estaba embarazada. Comenzaría un bombardeo de preguntas que ella no iba a responder solo por los nervios, sus cambios hormonales la harían llorar y finalmente buscaría refugio en los brazos de Harry.

No, definitivamente no estaba lista para hablar, además si se miraba bien su vientre todavía no presentaba alguna diferencia, seguía siendo plano como siempre aunque sus pechos…esa era otra historia

-Se los contaré cuando vaya al doctor-Le dijo a su reflejo-Cuando traiga una imagen de ti-Le habló a su hijo, posando las manos en su vientre.

Terminó de aplicar el maquillaje y arregló su cabello como pudo en una coleta, vio su reflejo por última vez y bajó rápidamente las escaleras

-¿Lista?-

-Eso creo-Honey frunció el ceño y se cruzó de brazos-¿Y ahora qué?-

-Hermione, vamos a un partido de quidditch ¡EL ULTIMO DE LA TEMPORADA! No puedes ir con esa cara de funeral-

-Honey, ya sabes que no tengo animo-

-No sé qué problemas tienes, pero no debes amargarte por eso, vamos, cambia esa cara, Ginny y Harry te verán en las tribunas y no creo que se alegren mucho al ver esa cara tan desanimada-Ella puso sus dedos índice en la comisura de sus labios-Una sonrisa, porque Gryffindor le partirá el culo a Slytherin en este partido-

Hermione no pudo evitar reír ante la acción de la pelinegra

-Eso está mejor-Dijo la pelinegra con una sonrisa en su rostro

-Gracias Honey-

La joven frente a ella la rodeó con sus brazos y ella sintió como un agradable calor recorría su cuerpo de pies a cabeza. Había una especie de paz cuando Honey estaba a su lado, de alguna manera ella sentía que su deber era velar por aquella joven que conoció un día antes de entrar a recursar sus estudios pero que una parte de ella le decía que la conocía desde siempre.

Bajaron juntas por el castillo hasta llegar al campo de quidditch, lugar donde los gritos de efervescencia de todo el alumnado las recibieron inundado a ambas jóvenes de energía. Honey vio cómo su madre esbozaba una hermosa sonrisa y ella supo que había hecho bien en sacarla de su encierro; sabía que algo malo había pasado en la relación de sus padres, era evidente, pero lo único que pudo averiguar esos días fue que ambos no habían tenido su sueño reparador, bastaba ver a cualquiera de los dos para darse cuenta de aquello y, aunque ella amaba a su padre desde el fondo de su corazón era su madre la que más le preocupaba en esos momentos, no era bueno para ella ni para ellos que estaban creciendo en su vientre

-Mira, Hagrid está arriba, podemos ir con él-Dijo Hermione

-Sí, así dejamos que Neville y Luna sigan con lo suyo-Señaló la joven al ver como sus tíos estaban tomados de la mano y lanzándose aquellas miradas que a ella solo le causaban diabetes.

Subieron con cuidado a la tribuna que le correspondía a Gryffindor y una vez estuvieron al lado de su amigo, comenzaron a disfrutar del último partido de la temporada. La profesora Sprout era la encargada del arbitraje y un alumno de tercer año de Ravenclaw relataba con lujo de detalles cada una de las jugabas que acontecían en el campo de juego. Ambas chicas gritaban de emoción cada vez que su amiga anotaba en los aros del contrincante o pasaba volando muy cerca del público, Ginny se estaba luciendo en ese partido como siempre lo hacia

-Problemas para Gryffindor, su cazadora estrella, Ginny Weasley se ve rodeada por los dos golpeadores de Slytherin, pero ¡GRAN PASE A PULLMAN! El cazador revelación de esta temporada esquiva a los cazadores de Slytherin, se enfrenta al guardián y… ¡SERA PARA LA PROXIMA GRYFFINDOR!-

-Estuvo cerca-Dijo una eufórica Honey

-El partido está reñido, Slytherin va a la cabeza por diez puntos pero he visto a los chicos entrenar y todavía queda la snicht dorada-Dijo Hagrid viendo a través de sus binoculares-Harry está rondando el campo…Malfoy lo sigue de cerca…-

-¡HARRY VIO A SNICHT!-Gritó Hermione

-¡LA SNICHT DORADA HA ENTRADO AL CAMPO DE JUEGO! Potter va detrás de ella mientras Malfoy le pisa los talones, los golpeadores de ambos equipos defienden a sus buscadores de las bludgers que fueron tras de ellos… ¡QUE MANIOBRA! Malfoy muestra sus habilidades sobre la escoba esquivando con gracia aquella bludger salvaje pero eso lo hace retrasarse más en su caza por la snicht...-

Los ojos de Hermione dejaron de seguir a su amigo cuando su mirada se fijó en el hombre vestido de negro que estaba siguiendo al cazador de su equipo. Ella dejó de escuchar el bullicio a su alrededor para concentrar todos sus sentidos en Snape; su corazón dio un enorme latido cuando se percató como los oscuros ojos de él dejaban de observar el partido y fijaban su atención en ella, solo en ella. Se sintió desnuda bajo aquella mirada, él estaba tomando nota de cada reacción de ella, parecía escanearla con detenimiento, como si esa semana lejos hubiera sido tiempo suficiente para que ella fuera otra persona. Intentó apartar sus ojos pero no pudo, al parecer su mente y su corazón tenían ideas muy distintas sobre lo que era correcto en esos minutos

-¡Y HARRY POTTER AGARRA LA SNICHT! ¡GRYFFINDOR GANA LA COPA DE QUIDDITCH! ¡FELICIDADES LEONES!-

Los ensordecedores aplausos y la sacudida que sufrió la tribuna fueron suficientes para que ambos rompieran el hechizo de sus miradas, Hagrid alcanzó a tomar de la muñeca a Hermione antes de que se tropezara hacia adelante y ocurriera una tragedia

-¿Te encuentras bien Hermione?-Dijo el semigigante bastante preocupado-Estas muy pálida-

-Yo…yo…no…-Los ojos de Hermione volvieron a fijarse en su maestro, Snape seguía observándola atentamente y eso comenzaba a ponerla nerviosa, él no debía seguir haciendo eso, ella no quería volver a caer en su trampa-Lo lamento, no me siento muy bien-Dijo antes de salir corriendo hacia el castillo

-Pero Hermione…-Dijo Hagrid cuando la chica se soltó de su agarre y bajó rápidamente de la tribuna. Acción que no pasó desapercibida por el jefe de la casa de Slytherin.

Ella corrió lo más rápido que pudo hasta el castillo, su corazón palpitaba con fuerza mientras recorría el camino de vuelta y recordaba la sensación de los ojos de Snape sobre su piel, evitarlo por casi una semana había sido una tarea difícil pero ella creía que lo estaba haciendo bastante bien, aun cuando su piel se estremecía solo al escuchar su voz dando las instrucciones de la clase ella logró mantener sus reacciones al mínimo y aprendió algo que él le pidió desde su primer día de clases, a permanecer callada en el salón de clases. Esa distancia la mantenía segura, a ella y a su bebé, así no se veía tentada a creer una vez más en sus palabras lindas y en sus promesas falsas, porque ¡MALDITA SEA! Si había caído una vez ¿Quién le aseguraba que aquello no volvería a pasar? Su orgullo herido le impedía aprender ¿O quizás era su estúpido corazón? Si, debía ser eso, su maldito corazón que aun reaccionaba al estúpido de Snape.

Se detuvo una esquina del cuarto piso, sus pulmones quemaban por la carrera y clamaban por un poco de oxígeno al igual que sus piernas por un descanso. Apoyó una de sus manos en la pared y la otra en su vientre, no debía hacer un esfuerzo físico tan abrupto de un momento para otro

-¿Se siente bien señorita Granger?-

Su corazón se paralizó por milésimas de segundos antes de que su cerebro le ordenara voltearse y dar cara al hombre que poseía aquella voz

-Perfectamente, profesor Snape-Respondió sin mirarlo a la cara-Solo quiero ir a descansar a mi cuarto-

En dos pasos, Snape ya se encontraba a centímetros de ella y en un segundo ya tenía su rostro entre sus manos

-Hermione, debemos hablar-

-Usted y yo no tenemos de que hablar, profesor-Dijo la castaña, remarcando el título que poseía el hombre

-La última vez me dejaste con la palabra en la boca-

-Qué pena que no se haya envenenado-

-No te seguí para que vengas a hacerte la chistosa conmigo-

-Usted decidió seguirme, yo no se lo pedí-

El ceño de él se frunció y levantó el rostro de la castaña hasta que lo tuvo frente al suyo

-Hermione, esto es ridículo-

-Lo único ridículo aquí es que siga pensado que estoy enamorada de usted-Respondió la chica sin mirarle directamente a los ojos

-No suena muy convencida de eso Granger-Dijo fríamente-¿Acaso su valor Gryffindor se esfumó que no es capaz de decirme eso mirándome a los ojos?-

-¿Acaso su cerebro no es capaz de comprender que yo YA NO LO AMO?-

Snape la aprisionó contra la pared y acercó su rostro, su pulso se disparó inmediatamente al reconocer su aroma característico. Inconscientemente se humedeció los labios y sus manos se aferraron al cuello de su levita.

Él sonrió con suficiencia, su boca podría decir que lo odiaba, pero su cuerpo la delataba y le daba fuerzas para seguir con su plan. Necesitaba tenerla de vuelta, la extrañaba, quería volver a despertar con ella entre sus brazos y ver aquellos ojos tan parecidos al sol por las mañanas, sus dedos ansiaban volver a enredarse en esos rizos cada vez que sus manos vagaban por ellos, quería escuchar su voz hablándole con cariño, susurrándole frases de amor cuando leían en el sillón de su despacho abrazados, tomando una taza de té y comiendo aquellas galletas que a ella tanto le gustaban

-Necesito que vuelvas-Dijo acariciando su mejilla con una mano mientras la otra la acercaba más a él por la cintura

-Suélteme-Reclamó la castaña

-No-

-Que me sueltes Snape-

Él estampó sus labios contra los de ella con fuerza y recorrió su espalda con los dedos de forma lenta, intentando relajarla para poder profundizar el beso. Cuando sintió que el cuerpo de ella dejaba de estar tenso, presionó suavemente su lengua en el labio inferior de su alumna para pedir permiso; Hermione abrió lentamente su boca y antes de que Snape pudiera hacer su siguiente jugada, atrapó su labio y lo mordió con fuerza hasta que este empezó a sangrar. Él se apartó inmediatamente y la miró con rabia

-¡QUE ME SUELTE LE HE DICHO! ¡USTED NO TIENE DERECHO SOBRE MI!-

-¡SOY TU PAREJA!-

-¡NOSOTROS TERMINAMOS CUANDO QUISISTE MATAR A NUESTRO HIJO!-Gritó ella sin poder contener las lágrimas que escapaban de sus ojos-¡NUESTRO HIJO SNAPE! ¡NO TE IMPORTÓ MIS SENTIMIENTOS! ¡SOLO ERES UN SUCIO ASESINO, COBARDE…!-

-¡NO ME LLAMES COBAR…!-

-¡SUELTALA MALDITO BASTARDO!-

El golpe fue seco y lo suficientemente fuerte para apartarlo de la castaña, que en esos momentos estaba en el suelo con los ojos abiertos de la sorpresa y con las mejillas rojas de impotencia y llanto contenido. Se tocó la barbilla pero antes de voltearse para ver quién era su atacante, un golpe en su pecho logró quitarle la respiración por varios segundos

-¡HARRY!-Gritó Hermione-¡NO! No lo hagas, no vale….-

-¡QUE LE HICISTE A HERMIONE!-Reclamó el capitán del equipo sin tomar en cuenta a su mejor amiga-¡CONTESTAME BASTARDO!-

-Suéltame Potter-Dijo Snape con un hilo de voz luego de aquel golpe-Esto es entre…ella y yo-

Harry levantó su puño otra vez, estaba furioso luego de haber escuchado toda su conversación y la única forma de serenarse era desfigurando el rostro de su profesor. Ahora lograba entender el comportamiento de su amiga esta semana, todo era culpa de ese bastado que había jugado con los sentimientos de Hermione y eso él, no se lo iba a perdonar

-¡HARRY!-Gritó horrorizada Hermione al ver como su mejor amigo golpeaba la gran nariz de Snape y de esta comenzaba a salir sangre como si una llave hubiera sido abierta-¡DETENTE HARRY! ¡DETENTE POR FAVOR!-

Pero él no iba a hacerlo, Snape merecía aquello y más, nunca le iba a perdonar que hubiera dañado a Hermione de esa manera, que solo la hubiera utilizado para saciar sus instintos más bajo como su fuera una cualquiera. Quizás por eso nunca habló con Honey sobre lo que pasó esa noche, porque él nunca tuvo la valentía suficiente para acompañar a su madre por el camino del embarazo, había huido como la vil serpiente que era, una serpiente despreciable.

-Usted…no se merece las lágrimas de ella-Dijo el pelinegro volviendo a golpear a su profesor-Poco hombre ¡Ella está embarazada de usted! ¿Cómo puede pedirle algo así?-

Él sentía su rostro entumecido, Potter se había encargado de hacerle una cirugía facial con sus puños y sabía que curar eso más tarde iba a ser un infierno, como el que sentía ahora en su pecho luego de ser arrogado con fuerza por el Gryffindor

-Harry ya basta-

-Neville suéltame, todavía no termino con ese bastardo-

¿Acaso Merlín se estaba burlando de él? Longbottom sostenía a Potter desde los brazos y en esos momentos se había convertido en su salvador; si perdía una sola gota más de sangre estaba seguro que de desmayaría ahí mismo

-Neville tu no entiendes, debo matarlo-

-Harry, piensa en Hermione-

Los ojos verdes de Harry viajaron rápidamente hacia el tembloroso cuerpo de Hermione quien escondía su rostro entre medio de sus rodillas y sollozaba silenciosamente para así no tener que ver como él destrozaba al hombre que la estaba haciendo sufrir, al hombre que alguna vez amó.

Neville lo soltó cuando dejó de moverse entre sus brazos y avanzó lentamente hacia Hermione, la había lastimado sin darse cuenta, no debió comportarse de esa forma frente a ella, debió esperar y no precipitarse al actuar pero le fue inevitable. Ella era su hermana aun cuando no compartían lazos sanguíneos y por ende, él había jurado protegerla, así como ella lo había hecho con él por tantos años en sus batallas contra Voldemort

-Hermione-Dijo con la voz temblando y con una mano que se acercaba a ella de forma cuidadosa

Harry escuchó los sollozos de ella y sintió mil apuñaladas en su corazón, era tan idiota

-No te…acerques Potter…-

-Usted no se meta Snape-Dijo Neville bastante firme, aun cuando el profesor siguiera causándole un poco de miedo, no iba a dar un solo paso atrás, iba a ser fuerte por Hermione-No tiene derecho para hacerlo-

-Usted que sabe…Longbottom-

-Mejor cállese antes de que…-

-¿Ante de qué?-Lo retó-Sigue siendo el mismo…niño miedoso y bueno para nada de primer año-

Él nunca había apoyado la violencia, pero en casos como esos podía hacer la excepción, además Snape se la debía por todos los abusos que tuvo que aguantar desde primer año. De cierta forma, sitio un tipo de alivio cuando su puño impactó contra la nariz rota de su profesor y una agradable sensación invadió su cuerpo cuando lo pateó en la entrepierna

-Quizás así no vuelva a dejar hijos en el mundo-Dijo Neville sacando su valentía Gryffindor y dejando a Snape en el suelo retorciéndose de dolor-Cobarde-

El chico se acercó hacia sus dos amigos y con mucho cuidado, tomó a la chica entre sus brazos la cual, en acto reflejo escondió su rostro en su cuello y comenzó a llorar a mares. Odiaba ver a Hermione así, ella siempre lo había apoyado aun cuando los otros estudiantes de burlaban de él por ser demasiado torpe o inútil, pero ella nunca lo había abandonado, era momento de devolverle la mano

-Será mejor que volvamos a la sala común, Hermione necesita descansar Harry-

-En la sala común ya deben de estar celebrando-Dijo el elegido saliendo de su estado de trance-No podemos, van a hacer muchas preguntas y…-Una idea iluminó su mente en esos momentos, Harry tenía la leve impresión que su cerebro trabajaba bajo presión-Acompáñame-

-Pero…¿Y el profesor?-

-De ahí no se va a mover-Respondió-Y si sabe lo que le conviene, no va a hablar de lo sucedido-

-No me…amenace Potter sigo siendo…-

-Las relaciones profesor-alumnas están prohibidas señor, si usted habla lo despedirán y si llegan a expulsar a Hermione por su culpa…esto será una caricia, así que será mejor que mantenga la boca cerrada o yo mismo me encargaré de emparejar y romperle todos los dientes ¿Quedó claro?-

Snape no tenía argumento para eso, debía darle la razón a Potter por esta vez y verlo partir junto a Longbottom con su castaña en brazos.

OoOoOoOoOoOoO

Las 3 chicas escucharon con atención la historia que ambos Gryffindor's les relataban con bastante rabia, bueno, la que Harry escupía de rabia y Neville traducía para que las chicas lograran entender.

Estaban en la sala de los menesteres, lugar en el cual había aparecido una cama y varios sillones alrededor para que los jóvenes estuvieran cómodos y pudieran cuidar a su amiga quien dormía luego de haber llorado sobre el hombro de Neville por más de media hora. Luna, Ginny y Honey habían llegado cuando Harry fue a buscarla a la fiesta que había en la sala común aun cuando sus compañeros de equipo lo intentaron retener para que festejara, él no tenía nada que celebrar

-Pobre Hermione-Dijo Luna tocando los desordenados rizos de su amiga-Es por eso que los torzolopos siempre estaban tras ella, los torzolopos solo persiguen a las mujeres embarazadas-

-Lo que no puedo creer es que el profesor Snape le pidiera abortar-Los ojos de Ginny se posaron en Honey, quien permanecía inmóvil en su asiento frente a la cama que ocupaba su madre-Yo creo…-

-Ginny, nosotros lo escuchamos-Dijo Harry-Y tu viste su cambio de actitud esta semana, ese bastardo…-Apretó sus puños-No merece ser padre-

Honey se levantó bruscamente de su asiento y apretó sus puños en un intento de serenarse

-Honey…-Dijo Ginny

-Yo…yo, lo siento, voy a salir-

-¿Dónde vas?-

-Debo ordenar mi mente-Fue lo último que dijo antes de salir de aquella sala.

Ginny le mandó una mirada de advertencia a Harry y él salió corriendo detrás de ella.

No podía creer lo que sus tíos les habían contado, su padre nunca le pediría a su madre una cosa como esa ¡Debía ser un error! Él siempre había sido cariñoso y protector con ella ¿Abortarlos? ¡Qué absurdo! Harry y Neville debían estar mintiendo, porque no había forma de que su padre pidiera semejante barbaridad si él siempre le decía que tenerla a su lado era el milagro más grande del universo. Pero entonces ¿Por qué su madre estaba de así? ¿Por qué esa semana había olvidado sonreír y sus dolores al pecho habían aumentado?

Ella iba a obtener respuesta, ya era hora que su padre supiera la verdad, él debía saber que ella era su hija, la que sobrevivió aquella noche de Julio. Si él sabía esa información, tal vez juntos…

-Eres mío-

"Nunca quiso tenerlos"

-Pro…profesor Snape-Dijo con voz temblorosa

Honey vio con asco como su padre se separaba de los labios de la zorra con un sonido a succión que logró causarle nauseas, más aun, cuando Perfitt pegó todo su cuerpo de prostituta barata al de su padre.

Snape abrió los ojos lentamente y enfocó su vista a la voz que lo había llamado, solo para ver como una chica de corría escaleras arriba sin esperar respuesta

-Siempre siendo una molestia ¿No lo crees?-Dijo Amelie-Ahora…¿En dónde nos habíamos quedado?-

RESUCITÉ! VOLVÍ DE LA GUERRA (MENTIRA, ME FALTA SABER UNA CALIFICACIÓN) PERO AQUÍ ME TIENEN, LUEGO DE UN MES (SOY UNA MIERDA…) DE AUSENCIA POR ESTOS LARES. PERO DESDE AHORA PROMETO ESTAR MAS SEGUIDO POR AQUÍ (EL OLOR DE LAS DULCES VACACIONES…ESTAN A LA VUELTA DE LA ESQUINA)

NO ME MATEN XD, MATEN A SNAPE…ESTÁ POR PEGARSE EL SIDA :3 WUAJAJAJA

UN BESASO BIEN GRANDE CON ABRAZO INCLUIDO POR MI AUSENCIA

XERXES ELI