HOLA :D AHORA QUE ESTOY DE VACACIONES TODO ES MÁS FACIL (BENDITO TIEMPO LIBRE) ESPERO QUE LO DISFRUTEN, CON TODO MI AMOR, ESPECIALMENTE PARA SAMANTHABLACK, TE LO MERECES :3
CAPITULO 25
Se levantó como pudo del suelo, sus piernas temblaban por causa del golpe que Longbottom le proporcionó en su zona más sensible y sus miembros superiores estaban completamente adoloridos luego de que Potter se encargara de desatar toda su furia contra él. No dudaba en que alguna de sus costillas estuviera rota, hasta respirar le significaba una gran tarea, aunque claro, con una nariz rota ¿A quién se le facilita aquello?
Debía llegar a su despacho y tratar las lesiones lo más rápido posible ya que ningún alumno debía verlo en esas condiciones, con los cotillas que eran los mocosos para mañana ya tendrían una historia de cómo consiguió un rostro nuevo que prontamente llegaría a los odios de la directora. Y él no tenía ni las fuerzas ni las ganas para tener que aclararle a McGonagall todo lo sucedido, pero debía sacarlas de algún lugar oculto para bajar hasta las mazmorras y empezar la tortura si mañana quería tener un rostro presentable. Cada paso le dolía y bajar las escaleras fue lo mismo que recibir un crucio, maldita sea ¿En qué momento Potter y Longbottom dejaron de ser dos niños enclenques? "En el mismo momento que Hermione dejó de ser una niña, grandísimo imbécil".
Cuando llegó a su destino, fue directamente al baño para limpiar la sangre que cubría su rostro. La imagen que le entregó el espejo no fue muy favorable, su labio estaba partido y tenía las marcas de los dientes de Hermione que aún estaban brillantes a la par de sangrantes, sus pómulos estaban hinchados y abiertos, pero lo que más destacaba de aquella paliza era su nariz. Nunca la había visto tan hinchada y estaba bastante seguro que esos imbéciles se habían encargado de hacérsela de nuevo, ¡Maldición! Hasta creía que la iba a tener igual que Dumbledore ¿Podía haber algo peor? Si, si podía, aquel maldito dolor en su pecho le recordaba que sus costillas no estaban en óptimas condiciones. Se sacó la levita y la camisa para comprobar sus heridas, tenía más inflamado a los costados de su abdomen y su habitual tono pálido estaba empañado de hematomas oscuros de bordes verdes.
Suspirando, se quitó el resto de ropa que tenía puesta y se metió a la ducha para que el agua aliviara su cuerpo y despejara su mente. Él lo sabía, mereció cada golpe que esos dos le propiciaron de buena gana a fin de cuentas era consciente de que aquella petición que le pidió a su castaña no fue la más acertada, si él no quería a ese niño siempre pudo haber hablado con ella antes de que todo eso ocurriese, ambos hubieran extremado precauciones y nada de eso hubiera pasado. Seguirían siendo dos en la ecuación y no tres como lo eran ahora. O tal vez debió quedarse callado y fingir que la idea le agradaba para luego darle algo que la hiciera perder al niño, a fin de cuentas, siendo un embrión no se consideraba en sí un humano "Estas sonando como un asqueroso mortifago Snape ¡CLARO QUE TIENE VIDA HIJO DE PUTA!"
No quiso hacerle caso a su conciencia, estaba más que claro que aquello que pensaba era frió y calculador pero, si hubiera hecho eso desde un principio ya no tendría que estar preocupado de joderle la vida a un mocoso solo por llevaba parte de su carga genética por un lamentable descuido. Solo quería lo mejor para ese niño y lo mejor era que sus genes nunca se esparcieran ¿Tan difícil era de entender?
Cerró la llave y comenzó a vestirse. Se puso su ropa interior y los pantalones mientras que con un hechizo traía díctamo, algunos ungüentos y vendas para tratar las heridas. Las cremas quemaban las zonas lastimadas provocando que su rostro se contrajera en un rictus de dolor. Siguió aplicando aquello por todo su pecho evitando recordar las veces que su castaña había hecho lo mismo cada vez que llegaba de una reunión con Voldemort, nunca antes una persona lo había tocado con tanta timidez y cariño y él, acostumbrado a un trato más brusco a la hora de las curaciones se había sentido totalmente avergonzado bajo la mirada escrutadora de la Gryffindor y al tacto cálido de sus manos. Hermione se tomaba todo el tiempo del mundo en limpiar cada una de sus laceraciones, siempre lo esperaba con una toalla, agua tibia y las pociones que sabía, iban a necesitar para él. Aquellas manos no se comparaban a la forma brusca con la cual él se trataba en esos instantes; él no tenía la paciencia que ella poseía ¿O es que no quiera recordar que esas marcas se las había ganado por imbécil? Tal vez eran las dos opciones juntas.
Cuando terminó de tratar sus heridas, caminó hasta su habitación para terminar de vestirse y una vez ataviado de negro, volvió a la sala de su despacho y sacó un pequeño frasco de color oscuro. Nunca pensó que en esos tiempos iba a volver a necesitarlo, aunque claro, tampoco se había planteado la idea de ser padre y Merlín había creído necesario enviar a la cigüeña hasta su puerta. Comenzaba a creer que el destino o cualquier cosa superior a él lo odiaba desde el fondo de su alma.
Se sentó en sillón y destapó el frasco entre manos para luego llevárselo directamente a la boca y beber de una bocanada su contenido. La poción contra los coágulos sabía a mierda y a lo que le seguía, la sensación pastosa que quedaba en su garganta era horrible al igual que aquel sabor dulzón tan empalagoso. Necesitaba algo para quitarse el sabor de la boca, Hermione siempre le daba un vaso de agua para que aquello se minimizara pero ahora, ella no estaba y él necesitaba algo más fuerte. No debía hacerlo pero ¿A quién diablos le importaba? En esos momentos solo quería olvidar lo acontecido y dopar su mente, quizás mañana podría pensar mejor lo sucedido e idear un plan para volver con su castaña y explicarle porque era mejor que ese niño no existiera en sus vidas.
"Ya la quieres cagar otra vez"
-Tu cállate-Dijo Snape a su inconsciente mientras se servía un vaso de Whisky de Fuego-No estoy de humor para escucharte-
"Estas haciendo mal. Deberías ir con ella y tratar de arreglar lo que acusaste, se un hombre y no un imbécil, sabes que en el fondo no quieres que ella se deshaga de ese niño, solo…"
-En estos momentos, solo quiero beber mi Whisky tranquilo-
Y dicho aquello, dejó el vaso de lado y bebió de la botella directamente.
El sabor amargo de su trago le quitó lo pastoso de la poción y quemó su esófago al mismo tiempo que el calor comenzaba a invadirlo, un vago sustituyente para el calor que le entregaba los abrazos de su castaña. Miró la botella mientras el líquido viajaba hasta su boca para luego perderse en su cuerpo, el whisky poseía el mismo color que los ojos de ella y eso lo hizo sentirse más miserable. Definitivamente, iba a necesitar otro trago si quería noquear su mente.
A la primera botella le siguió una segunda y a esta una tercera. Intentó tomar su varita para traer una cuarta pero su cuerpo no lograba coordinarse, así que, como pudo, se levantó del sillón en el cual estaba ahogando sus penas y con paso tambaleante avanzó hasta un pequeño librero que estaba detrás de su escritorio. Tuvo que detenerse varias veces para no caer y romperse la cabeza contra el suelo, combinar pociones y alcohol era un asunto peligroso pero ¿A quién le importaba? A fin de cuentas Hermione lo prefería muerto. Tal vez podría hacer eso por ella…No, no…él quería tenerla de vuelta tanto como ahora quería su botella de whisky.
Unos golpes en su puerta hicieron que casi botara su precioso tesoro ¿Aquel bastardo quería irse al infierno? Porque él con mucho gusto le daría un pasaje directo
-¡LARGUESE!-Gritó con rabia mientras abría con mucho esfuerzo la botella, pero al sentir que los golpes no paraban, tomó aire y su rabia lo hizo avanzar con paso firme y decidido hasta la puerta.
Alguien iba a ser víctima de su ira
-¡¿ACASO NO ENTIENDE EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA LARGUESE?!-
-Eres un mal perdedor-
La voz melosa de esa mujer lo enfermó de una forma inimaginable, lo último que quería ese día era tener que aguantarla, pero claro, a Merlín le gustaba verlo sufrir
-No estoy de humor Perfitt, váyase antes de que…-
Ella entró al despacho como si fuera dueña y señora de aquel lugar
-Veo que has estado dándote una fiesta de consuelo Snape-Dijo tomando una de las botellas vacías que había en el suelo-Una lástima, quizás el próximo año tengan mejor suerte-
-Largo-
-No seas tan gruñón-Respondió con una sonrisa-Solo vengo a decirte que, aunque Slytherin haya perdido contra mi equipo-Ella tomó el vaso que estaba en la mesa, el único licor que se estaba salvando-Esa no es excusa para que nosotros nos llevemos mal-
Él vio como el whisky se perdía entre los labios de esa mujer y como esta le dedicaba una mirada cómplice. Su mente nublada por la furia, la impotencia, el alcohol y la poción que circulaban por su torrente sanguíneo comenzó a recrear la misma imagen con Hermione. Los ojos maleados de su alumna calentaban su corazón de una manera inexplicable y lo impulsaban a cometer locuras que nunca pensó realizar. Sus ojos, sus bellos ojos del tono del whisky que se bebía esa zorra
-Deje eso-Dijo ando un paso tambaleante hacia su colega
-No esas tacaño, tú te has acabado tres botellas, solo es una copita-
-No le he dado permiso para que toque mis cosas-
Perfitt sonrió y comenzó a avanzar hasta él mientras uno de sus dedos jugaba en el borde del vaso
-Que celoso eres Snape-Comentó dando un sorbo a la bebida-¿Eres así con todo?-
-No me gusta que intrusos…toquen lo que es mío-Odió cuando su voz flaqueó, mal momento para que el alcohol hiciera efecto, muy mal momento ¿Dónde estaba su ira que lo mantenía del lado racional? ¡La necesitaba con urgencia!-Así deje eso…donde estaba y váyase de una puta vez-
-No suenas muy intimidante-Murmuró tocando el pecho de su colega de forma lenta-Además, yo no quiero irme-
-Pues se irá porque yo no soporto el olor a zorra-
Él la tomó de forma brusca de la muñeca y la arrastró hacia afuera. Una parte de él le dijo que por muy zorra que fuera Perfitt debía recordar que era mujer y no debía tratarla así, pero aquella parte fue aplacada y destrozada por el alcohol que había en su cuerpo, muy mujer podía ser aquella castaña, pero eso no le quitaba ser un dolor en el culo del tamaño de un troll
-¡Suéltame Snape! ¡Maldito bruto!-
Él la soltó a pocos metros de su despacho y acercando su rostro al de ella siseo de forma fría
-La próxima vez que te acerques, te reviento esos sacos de mierda ¿Entendido?-
-Bien que los miras-Respondió ella-Y no vuelvas a hablarme así Snape, no te conviene-
-No me amenace Perfitt-
-No Snape, él que puede salir perdiendo aquí eres tú-Ella sonrío mientras rodeaba su cuello y rozaba su nariz contra la de él-Hay tantas cosas que le puedo decir a McGonagall…-
La respiración de él se aceleró ¿Acaso esa zorra sabía…? No, imposible, ellos siempre fueron cuidadosos… "Cuidadosos o no, igual encargaron un bebé"
-Eres mío-
Los labios de Perfitt atacaron los suyos son hambre y su cuerpo, deseoso por el sabor que estos tenia, le siguió el juego. Era el sabor de whisky él que lo hacía responder el beso, era aquella sensación que le quemaba los labios la que activaba un reflejo dentro de él y lo hacía pecar con esa zorra.
"Maldito seas desgraciado"
-Pro…profesor Snape-Dijo una voz temblorosa
Se separó de aquella mujer aun cuando está había comenzado a profundizar el beso y pegaba su asqueroso cuerpo al suyo como si fuera una prostituta barata. Volteó el rostro y abrió los ojos lentamente solo para comprobar que la dueña de esa voz se marchaba corriendo escaleras arriba
-Siempre siendo una molestia ¿No lo crees?-Dijo Amelie-Ahora…¿En dónde nos habíamos quedado?-
Iba a olvidar que Amelie Perfitt era mujer.
La empujó con todas sus fuerzas lejos de su cuerpo y brindándole aquellas miradas que congelarían el mismo infierno, Severus Snape caminó y cerró con un fuerte portazo la puerta de su despacho.
Honey subió las escaleras lo más rápido que sus piernas podían, quería alejarse de aquel lugar y sobretodo de su padre. No quería creer lo que sus ojos acababan de ver pero ¡MALDITA SEA! Sus ojos no la engañaban; mientras su madre lloraba desconsoladamente en los brazos de su tío Neville, él buscaba consuelo en otra mujer, o mejor dicho, buscaba consuelo fácil con una zorra. Si no quería que sus manos se mancharan con la misma sangre que corría por sus venas, era mejor que se alejara de aquel lugar.
Su padre la había decepcionado dos veces en el mismo día y lo peor de todo es que ella no podía entender como él pudo tener el descaro de jurarle miles de veces que la única mujer de su vida había sido su madre.
Debía sacar aquella rabia que tenía dentro de alguna manera pero sabía que si hacía lo que su mente estaba planeando terminaría en Azkaban por asesinato doble y no podría salvar a su madre. En momentos como eso, desearía que Vic estuviera a su lado para intentar subirle el ánimo y para planear el crimen juntas, al menos así tendría un cómplice para cubrirse la espalda y su estadía en la prisión mágica no sería tan tormentosa.
Quizás si dibujaba lograría relajarse un poco y aclarar sus ideas, pero su libreta y todo lo necesario estaba en la sala común lugar al que a ella no le apetecía ir. Tampoco podía hablar con Trey de lo ocurrido, su hermano debía saber toda la verdad pero en esos momentos la sala estaba ocupada por su madre y sus tíos, así que la idea de ir corriendo hacia su mellizo quedaba descartada hasta nuevo aviso. Debía hacer algo con todo lo que llevaba dentro o ella mataría a la primera persona que se le cruzara en frente
-Nadie puede estar triste cuando come, más aún, cuando comes algo dulce como el chocolate-
Sin proponérselo, una sonrisa de enamorada surcó su rostro al recordar aquella frase que su novio siempre decía cada vez que venía a alguna de las dos Gryffindor con aquella cara de asesino serial. Ted Lupin había salvado a Hogwarts de una masacre digna de recordar, aun cuando en este tiempo con mucha suerte debía saber cómo ir al baño solo.
Con un nuevo rumbo fijado, sus pies comenzaron su marcha hasta las cocinas del colegio, chocolate caliente y galletas sonaban como un bocadillo perfecto, le pediría un a los elfos que preparaban un poco más para llevar a la sala de los menesteres, sus tíos se lo iban a agradecer de eso estaba bastante segura
-¡Honey!-
Ella se volteó al escuchar su nombre, pero no se sorprendió al encontrar a Harry corriendo hacía su dirección
-Qué bueno que te encontré-Dijo el ojiverde-Ginny y yo nos preocupamos cuando te fuiste y ella pensó que era mejor que te acompañara-
-Gracias-Respondió escuetamente-Iba a las cocinas por algo de comer-
La mirada de su tío comenzó a taladrarla, él intuía algo y ella lo sabía pero Harry no debía enterarse de aquello que ella presenció, eso solo le causaría más molestias a su madre y eso era lo que más quería evitarle. No le importaba si él y su tío Neville terminaban lo que habían empezado, ella de mucho gusto les ayudaría, pero Honey pensaba en su madre, porque a ella se le notaba en la mirada lo mucho que había sufrido por las frías palabras de su padre y lo preocupada de estaba luego de aquella paliza que recibió.
Su padre era el rey de los imbéciles
-Oye-
Dejó de prestarle atención al piso para mirar directamente al joven Gryffindor que la acompañaba
-Lo siento, solo estoy…-
Harry puso su mano en la cabeza de la joven y le dedicó la mejor de sus sonrisas, no había que ser un genio pasar saber cómo se sentía la pelinegra, cualquiera en su posición sentiría lo mismo que ella, él se sorprendería más si una persona no reaccionara de la misma forma
-Hambrienta ¿No es así? No hemos comido desde el almuerzo y ya se está haciendo tarde-
Ella le dedicó una pequeña sonrisa y asintió con la cabeza.
No hablaron durante el camino, ninguno quería recordarle al otro aquella situación porque eran lo suficientemente conscientes que aquello los iba a afectar. Harry todavía sentía la sangre caliente y quería terminar con lo que había empezado mientras que Honey no podía terminar de digerir una noticia y ya tenía otra que tragar.
En las cocinas del castillo, ambos Gryffindor's pidieron amablemente a los elfos algunos bocadillos para llevarle a sus amigos, ellos aceptaron gustosos y como era costumbre, comenzaron a llenarlos de comida
-Acepte esto señor Potter, Tob sabe que a la libertadora le gusta-
-Muchas gracias Tob-Dijo el muchacho-Pero ya sabes que a Hermione no le agrada que la llames así-
Honey no pudo evitar sonreír ante la actitud de aquel elfo, sin duda algunas habían cosas que nunca iban a cambiar y entre ellas estaba la forma de ser de Tob
-Tob-Lo llamó-¿Podrías hacerme otro favor?-
-¡Claro! Tob está para servir señorita Burton-
-¿Podrías preparar té por favor? Hermione está un poco nerviosa y creo que eso puede calmarla-
-¡Tob lo preparará señorita! ¡Tob hará lo que sea por la libertadora!-
El pequeño elfo comenzó a preparar lo solicitado mientras ambos jóvenes terminaban de guardar los bocadillos en la mochila del elegido. A los pocos minutos, Tob había terminado de preparar el té y lo estaba acomodando en una bandeja con varias tazas en donde servirlo
-Tob también ha preparado el chocolate caliente como pidió, Tob lo irá a dejar a la sala de los menesteres y no dirá nada sobre esto-
Ella se agachó para estar a la altura del elfo y con una cálida sonrisa en su rostro, besó la frente de aquella criatura a la cual le guardaba mucho aprecio
-Muchas gracias Tob, eres un buen amigo-
Las orejas del elfo se movieron como si fueran alas y con una pequeña sonrisa en el rostro, Tob desapareció frente a sus ojos con un ¡Plop!
Harry, quien estaba parado cerca de la puerta, no pudo evitar compararlas otra vez. Se notaba que la sangre de Hermione corría por las venas de aquella chica, tenían tantas similitudes que hasta él mismo se asustaba, si de por sí el parecido físico era asombroso, comprobar que Honey era una persona con una personalidad e ideales muy parecidos a los de su madre era escalofriante. Quizás era un escarmiento para Snape, él había escuchado de la propia boca de su tío Vernon que cuando más se niega al hijo, más se parece al padre; aunque claro, Hermione no había negado la existencia de su hija, era a la pequeña que estaba en su vientre a la cual se le había ocultado detalles de la vida de su progenitora y el destino se había encargado que los llevara bien en alto aun cuando ella no supiera que obraba como su madre. Sin duda el karma era algo maravilloso y muy bromista.
"Se lo merece, bien quería matarlos ¿Y que obtuvo? A Hermione muerta en su casa y una niña que es la copia en vida"
Regresaron acompañados del mismo silencio que los custodió camino a las cocinas, silencio que solo era interrumpido por los ruidos provenientes de los alumnos que transitaban por los pasillos en dirección al Gran Comedor para cenar. Tan concentrados iban ambos pelinegros que no se dieron cuenta que cierto pelirrojo los espiaba desde una esquina del castillo
-¿Qué se traen estos dos ahora?-Dijo Ron-Lo mejor será informar-
El hombre menor de los Weasley cambió su destino, la cena podía esperar pero él ya conocía de sobra lo huraña que se ponía Perfitt si no iba como un perrito faldero cada vez que descubría algo nuevo. Suspiró, maldito sea el día en que decidió trabajar junto a ella, maldito sea el día en que, por un ataque de ira y celos, soltó delante de su jefa de casa lo que había visto en su sexto año una noche en la cual había bajado a buscar algo de comer. Él lo sabía, siempre supo que Hermione y el murciélago mantenían una relación pero nunca perdía la esperanza de que ellos terminaran y así, de una vez por todas, estar con la mujer que amaba, el tiempo siempre premiaba a los pacientes y él seguía esperando que Hermione le correspondiera, estaban destinados aquello era obvio pero al destino le gustaba poner trabas antes de tocar la felicidad. Nunca había hablado al respecto ya que era lo suficientemente inteligente para saber que, si abría la boca frente a alguien, Hermione nunca terminaría sus estudios y ella lo odiaría por el resto de sus días cosa que él quería evitar a como de lugar. Fue esa la primera clausura que tuvo con su jefa de casa antes de asociarse con ella, podría hacer lo que quisiera con el murciélago, pero Hermione debía estar fuera de todo, ella no debía sufrir por aquel loco plan; quizás por eso Perfitt se desquitaba con Burton a fin de cuentas eran iguales.
Dio la vuelta en una esquina y esperó a que las escaleras se quedaran quietas de una vez por todas, odiaba esperar pero aquel camino era el más corto para llegar al séptimo piso, con algo de suerte encontraría a su jefa de casa en su despacho y luego podría rescatar algo en la cena
-¿Crees que le hará bien?-
-Debe beber algo, ha llorado mucho, de seguro tendrá mucha sed-
-Hermione debe cuidarse, no es bueno que sufra tanto estando em…-
-Shhh, baja la voz Harry-
Las voces se hacían más y más fuerte, cosa que Ronald Weasley agradecía con todo su corazón, al parecer Harry y Burton sabían porque Hermione había desaparecido luego del partido de quidditch de esa tarde y no había ido a la sala común a celebrar
-Ya Honey, necesito ver por dónde voy o…-
-Hola-
-Ron-Dijo Harry-Te hacia camino a la cena-
-Se me olvidó algo en la sala común-
-A ti no se te olvida la cabeza porque la tienes pegada al cuello zanahorio-
-Honey-La reprendió Harry-Por favor-
La chica le lanzó una venenosa mirada al pelirrojo frente a ella que duró hasta que las escaleras decidieron detenerse en el lugar correcto
-Vámonos Harry-Dijo Burton tomando a su amigo de la mano-Odio las hortalizas podridas-
Él vio como sus compañeros de casa subían rápidamente los escalones hasta perderse en las alturas del castillo, esperó un tiempo prudente para generar distancia entre ambos, al fin y al cabo, los tres debían dirigirse a algún lugar en el séptimo piso y él no quería que ellos supieran hacia donde iba. Sus conversaciones con Perfitt eran privadas ya que era lo mejor para ambos, a nadie le gustaría saber que ellos se acostaban por el simple hecho de llenar el vacío que sentían al no ser correspondidos. Ambos habían estado de acuerdo esa tarde en la cual había explotado en gritos, Amelie le daba lo que él necesitaba y viceversa, no es que fuera la única relación Profesor-Alumno del castillo pero a diferencia de ellos, ambos Gryffindor´s eran extremadamente cuidadosos de sus actos y solo se permitían el contacto físico estando entre las cuatro paredes del despacho, algo que obviamente Snape y Hermione debían aprender.
Una vez en el lugar de destino, golpeó tres veces de aquella forma particular para que ella supiera de quien se trataba
-Pase-
Obedeció sin pensarlo, alguien no se oía muy contenta
-Con permiso profesora-
-Cierra la puerta y pon los hechizos-Dijo ella desde su escritorio-Espero que tengas un buen motivo, no estoy de humor y no toleraré bromas así que di pronto lo que tengas que decir-
-Claro que tengo algo importante que decir-Reclamó Ron tomando asiento frente a ella-Acabo de averiguar algo-
-¡Dilo de una vez!-Exclamó golpeando su escritorio
-Hermione…al parecer ella está mal y…-
-No nos sirven los "parecer" Weasley, la última vez llegaste muy emocionado diciendo que esos dos habían discutido solo porque tu amiguita estaba enojada aquel día y resulta, que el enojo era porque había discutido con Potter-
-Pero debe creerme, yo escuché a Harry y a Burton hablando al respecto-
-No me hables de esa mocosa, ya bastante me ha molestado por hoy-Dijo levantándose de su asiento para ir a buscar un vaso en el cual sirvió un poco de vino de elfo-Pero ya encontraré la forma en que me las pague todas antes de que se gradué la muy sinvergüenza-
-¿Se puede saber qué hizo?-
La mujer frunció el ceño ante aquella pregunta y Ron supo que se había metido en terreno peligroso
-Tú solo sigue contando y quizás te cuente-
-No es justo, yo le cuento todo y usted…-
-¿Me harás perder más tiempo? No estoy para escuchar tus berrinches, si no tienes nada más que decir lárgate-
-Hermione a estado llorando y oculta algo-Dijo rápidamente ante la dura mirada de acero que Perfitt le ofrecía-Harry dijo algo como que debía cuidarse más ahora que estaba…-Eso llamó la atención de la jefa de los Leones
-¿Qué estaba qué?-
-No lo sé, Burton lo calló antes de que terminara de hablar-
La mente de Amelie trabajó a mil kilómetros por hora en esos segundos, a diferencia de ese tonto, ella si podía unir las piezas del puzzle y descifrar el misterio que esos dos se traían
-Veo que alguien no estaba tomando solo por perder la copa de quidditch-Dijo con una sonrisa maliciosa-Al parecer alguien le tiene miedo a la paternidad-
-¿Paternidad? ¿Quién será padre? Acaso usted…-
-¡NO SEAS IMBECIL WEASLEY!-Bramó ella-A diferencia de tus amistades yo sí sé cuidarme-
-Yo…lo siento profesora-Respondió él bajando su cabeza
-Ya lárgate antes que me duela más la cabeza, la información fue muy valiosa pero ya estoy harta de tenerte aquí-Movió su mano en un gesto de que se fuera-Vuelve mañana a la misma hora para que…te premie como es correspondido-
Ron asintió y parándose rápidamente del asiento, salió del despacho para dirigirse al Gran Comedor a cenar
-Un hijo-Dijo Amelie jugando con su vaso-Muy mal Snape, muy mal ¿Acaso no sabes que está prohibido acostarse con alumnos?-
Cuando ellos llegaron, Hermione dormía abrazada a la almohada mientras Ginny acariciaba sus rizos y Luna junto a Neville miraban las brasas de la chimenea que la sala había creado para aplacar el frío que habitaba en ella. Harry fue directo a la mesa donde Tob había dejado él té y el chocolate caliente y empezó a repartirlo entre sus amigos mientras Honey hacía lo propio repartiendo los bocadillos. Todos agradecieron el gesto y volvieron al silencio sepulcral que estaba reinando desde que los sollozos de Hermione cesaron
-Lo mejor será que vuelvan a la sala común-Dijo Harry luego de unos minutos-Si siguen ausentes comenzaran a sospechar y no podemos levantar sospechas, esto debe quedar entre nosotros-
-Pero no podemos dejar a Hermione sola-Dijo Luna-Mírala Harry, se ve tan frágil…no, yo no pienso moverme de aquí-
-Luna, no pienso dejarla sola, yo me quedaré aquí con ella-
-El equipo está esperando al capitán para seguir celebrando-Dijo Neville-Ellos están preocupados por tu repentina huida tras Hermione y, antes de que hables Ginny, lo más probable es que también te esté buscando, a fin de cuentas eres la cazadora estrella del equipo-
-Por eso yo me quedaré con Hermione-
-No Luna, yo me quedaré-
Las miradas se centraron en la joven pelinegra que revolvía lentamente su chocolate caliente mientras observaba aquella platica desde el suelo de la sala
-Es lo mejor, como bien dice Neville, en la sala común todos deben de estar preguntando por ustedes-Dijo señalando a Harry y Ginny-Lo mismo debe pasar en la sala común de Ravenclaw Luna, ya deben de estar preguntando por ti y en cuanto a ti Neville, no es común que te ausentes tanto tiempo de la sala, además debe haber un prefecto en ella, ya sabes cómo se ponen los chicos, más cuando hay alguna celebración-
-Pero Honey…-
-Lo mío es más fácil y puedo inventar una cuartada para Hermione, nadie puede dudar si digo que ambas nos quedamos en la biblioteca terminando los deberes ¿Acaso ustedes lo harían?-
Los cuatro estudiantes no tuvieron argumentos para debatir eso
-Es mejor que se vayan, la cena debe de estar por terminar y pronto será el toque de queda, vuelvan a las salas, prometo que ella estará bien conmigo-
Luna y Neville fueron los primeros en salir de la sala de los menesteres, Ginny los siguió momentos después luego de hablar con Harry en el marco de la puerta. Cuando ambos se separaron, el joven Gryffindor caminó hasta el lugar que ocupaba la viajera del tiempo. Honey levantó la mirada cuando los zapatos de su tío interrumpieron su vista y, cuando sus miradas se cruzaron, supo que lo que él tenía que decirle era bastante serio
-¿Segura que estarás bien? Con Ginny estábamos pensando venir una vez que el alboroto de la sala común se calme y así poder…-
-Se los agradezco pero debo hacer esto-Se levantó del suelo limpió el poco polvo que había en su ropa-Ambos deben recordar que vine a este tiempo para conocer a mamá y que, por una jugarreta del destino, finalmente mi objetivo cambió y estoy aquí para salvarla y salvar a Trey. Es mi deber quedarme con ella esta noche, quizás sea el primer paso para que ella sobreviva Harry-
Él quedó sorprendido de la seguridad con la cual hablaba, esperaba una reacción más ¿Inmadura? De ella luego de descubrir aquella parte tan oscura de su pasado. Pero Honey lo sorprendía día a día con aquella entereza tan propia de todo Gryffindor y aquella altanería y soberbia Slytherin. Aun cuando su padre volvía a ser su enemigo no podía evitar pensar que Snape había hecho un buen trabajo educando a la joven en su tiempo
-Cuídense, vendré mañana temprano-
-Intenta pasarlo bien en la fiesta-Dijo ella-A fin de cuentas, pateaste el culo de esas serpientes no solo en el campo, sino que también en la vida real-Harry esbozó una sonrisa-Eres una leyenda Harry Potter, eres el único alumno en Hogwarts que le dio una paliza al profesor Snape y vive para contarlo-
-No olvides a Neville-
-Bueno, el primero-
Él la abrazó y besó su frente antes de retirarse de aquel lugar, ya no tenía dudas, Hermione iba a estar bien bajo la atenta mirada de su hija. Ahora de lo que tenía que preocuparse era de ser buen actor y fingir que estaba rebosante de alegría luego de ganar la copa de quidditch ese año, su último año
-Me pregunto si…-
-Por fin se fueron, que alegría ya estaba aburrido-
-¡TREY!-Dijo Honey emocionada
-Sé que tus ojos se alegran de ver a alguien tan guapo como yo, pero creo, querida hermanita, que mamá necesita dormir y tus gritos de niña chillona no son…apropiados para aquello-
Ella soltó un bufido y le dio la espalda al espejo que acababa de aparecerse frente a ella en ese momento para ir hasta la cama en la cual estaba su madre durmiendo luego de todas las emociones de aquella tarde. Sabía que Trey tenía razón, pero como era natural en todos los hermanos, no quería dársela
-Así que papá no se tomó muy bien nuestra llegada-
-Papá simplemente no nos quiso Trey-Respondió mientras acariciaba los rizos castaños de su madre
-Papá puede ser muchas cosas Honey, con esto solo reafirma que es un tonto y de la mayor clase-Dijo el mayor-Pero debes creerme cuando te digo que papá nos ama y que lamenta haberle dicho todas esas cosas a mamá-
-¿Cómo estas tan seguro de eso? Trey, él y esa zo…-
-No lo estoy defendiendo ni nada, en realidad, creo que papá debe tener un buen motivo para ser zoofílico por unos minutos-
-No tienes argumentos para validar eso-
-Por eso dicen que el mayor siempre es más inteligente-Retrucó Trey mientras dejaba escapar un suspiro-Honey, si papá no nos quisiera, no hubiera cuidado de ti como lo hizo-
-Solo fue culpa-Dijo ella bastante segura y volteándose para ver a los ojos a su mellizo-Papá es un hombre que actúa para intentar mantener su conciencia tranquila ¿Qué mejor forma de pulgar aquella culpa que cuidando a la hija que quiso eliminar del mundo?-
-Entiendo que estés molesta pero debes darle a papá la oportunidad de aclarar todo esto ¿No que querías volver al futuro solo para ver a mamá y papá juntos? ¿Cambiaste de parecer? Creo que ahora quieres que cada uno siga un camino diferente, que mamá muera, nosotros incluidos, y que papá viva solo por el resto de sus años con una nueva culpa carcomiendo su alma-
-No, claro que no quiero eso, pero lo que dijo papá Trey…-
-Honey, escúchame-Dijo el mayor-Tengo un plan y estoy seguro que si todo sale como lo tengo planeado, dejaras de dudar de papá porque de sus labios saldrá todo lo que quieres escuchar-
-¿Y cómo piensas llevar a cabo ese plan señor genio? Te recuerdo que solo puedes vivir dentro de esta sala por medio del espejo-
-Gracias por recordar que mi existencia es una simple ilusión Honey, sin ti nunca lo hubiera recordado-Comentó con un tono muy parecido al de su padre-Ahora, si prestaras atención y me dejaras hablar…-
Y ella guardó silencio mientras su hermano contaba con lujos de detalles el plan que su mente había creado. Trey estuvo hablando por más de una hora y cuando terminó de dar su cátedra, la madre de ambos se removió incomoda en la cama y comenzaba a abrir perezosamente sus ojos hinchados de tanto llorar. Ambos hermanos se miraron nerviosos y con un gesto de la mano, el espejo de Oesed comenzó a esconderse, llevándose consigo al mayor de los hermanos. Honey desvió su vista del espejo, desde esa esquina Trey podía observarlas pero por el bien de él, era mejor que permaneciera en silencio mientras ella trataba con su madre
-¿Hermione?-
La castaña abrió los ojos con pesar, le dolía la cabeza a tal punto que la idea de sacársela era demasiado tentadora para rechazarla, además, así dejada de pensar en todos los problemas aunque claro, todos los problemas se resumían en una persona. Severus Snape. ¿Cómo se podía odiar tanto a la persona que alguna vez amaste? Bueno, odiar era una palabra muy fuerte, ella sabía que en el fondo nunca sentiría algo así por aquel hombre pero eso no quitaba lo muy dolía que estaba con él por su frialdad y su falta de tacto. Además, si él creía que ella lo iba a perdonar a la primera estaba muy equivocado, él se había buscado su desprecio y lo iba a tener así por un largo tiempo…aun cuando a ella le lastimara el corazón verlo así
-¿Dónde están todos?-Dijo levantando el torso de la cama
-En la sala común-Respondió mientras servia un poco de té y le acercaba un sándwich para que comiera algo-Si seguían ausentes, los chicos comenzarían a hacer muchas preguntas-
Hermione aceptó lo que ella le estaba ofreciendo de buena gana, el ultimo bocado que había probado fue durante el almuerzo y consistió en un poco de arroz y pescado que poco y nada tocó. Cuando el té entró en contacto con sus labios aquella sequedad con la cual había despertado, desapareció inmediatamente
-Gracias, lo necesitaba-
-No hay problema-Ella le sonrió-Y…¿Cómo te encuentras?-
La pregunta había sido realizada con extrema cautela y Hermione agradeció aquel gesto por parte de la joven
-Supongo que mejor-Respondió-En realidad, debo estar mejor por el bien del bebé, ya sabes, no quiero que se vea afectado, él no tiene la culpa de que su padre no lo quiera-
-No es bueno que guardes lo que sientes-
-¿Y de que me sirve Honey? Snape ya me dejó en claro que no quiere a nuestro hijo y yo no pienso darle en el gusto pareciendo una dama desdichada, ya he llorado mucho por él, mucho más de lo que debería-Su voz comenzó a temblar-Y…y lo único que he ganado es su falso amor-
-¿Todavía lo amas?-
El silencio se extendió entre ambas, la sala de los menesteres había entrado a una especie de dimensión paralela en la cual ni el tiempo o espacio existía y ninguna de las dos parecía capaz de romper aquello. Sus miradas idénticas se encontraron y fue en ese entonces que ambas Gryffindor's sintieron que volvían al presente a causa de su siempre molesta presión en el pecho.
Honey cerró los ojos, no, otra vez no ¿Por qué esos dolores siempre venían cuando ella estaba en una situación importante? Últimamente se estaban haciendo mucho más frecuente consecuencia de que el tiempo quería eliminar cualquier falla existente. Le dio la espalda a su mamá y comenzó a respirar de esa forma que le había indicado su madrina, inhalaciones profundas y exhalaciones de igual forma, eso lograba controlar su pobre corazón.
Hermione puso su mano sobre su pecho y se sujetó con fuerza a la tela de su ropa; su pecho volvía a doler con tal fuerza que creía ya no iba a soportar. Pensar sobre él en estos tiempos siempre generaba aquella reacción, su pecho punzaba, su corazón palpitaba y sus pulmones se llenaban de plomo. Todo eso porque, aunque su mente le decía que debía olvidarlo, su corazón dictaba otra cosa
-Sé que…que no debería-Su mano apretó más fuerte su blusa-Es mi profesor, me dobla en edad y generalmente es el mayor bastardo del universo pero yo…Honey yo lo amo-
No esperaba que ella entendiera como se sentía, así como tampoco lo esperaba del resto de sus amigos pero en esos momentos ninguno había juzgado, simplemente habían estado a su lado consolando su dolor y brindándole el apoyo que necesitaba, por eso, el gesto de la pelinegra le asombró
-Hacen linda pareja-Dijo sirviéndose un poco de té-Nunca los vi juntos pero antes de que todo esto ocurriera, ambos se veían tan felices-
-Era muy feliz-Respondió con una sonrisa cansada-Ya sabes lo que dicen, la ignorancia hace a las personas más felices-
Ambas jóvenes volvieron a mirarse pero esta vez fue por escasos segundos, las dos sabían de cierta forma que aquel simple acto les causaba los dolores que preferían evitar a toda costa
-Será mejor que vuelvas a dormir, ahora más que nunca necesitas descansar-
-Tienes razón-Dijo la castaña mientras dejaba su taza en la mesita de noche-Estoy un poco cansada-
-Nos quedaremos aquí hasta mañana, nadie podrá molestarte-
-Gracias Honey-Hermione sonrió-¿Puedo pedirte un favor?-
-El que sea-
-Duerme conmigo, por favor…yo…es que…-
-No hay problema, algunas veces uno necesita sentir que alguien está a tu lado ¿No es así?-
-Él dormía conmigo todas las noches-Comentó mientras la chica se metía entre medio de las sabanas-Creo que me acostumbré a tener a alguien junto a mí, ridículo ¿No lo crees?-
-No-Respondió ella-En realidad lo encuentro tierno, si mi novio estuviera aquí conmigo, pasaría lo mismo, me gusta dormir con él, me siento segura entre sus brazos y, no puedo negar, que sus besos son la mejor alarma-Hermione no pudo evitar reír al ver las mejillas de Honey sonrojarse ante tal confesión
-Creo que ya es hora de dormir-
-Así es-
-Buenas noches Honey-
-Igualmente Hermione-
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Pasaron dos semanas desde aquel episodio, Hermione faltó a todas las clases de DCAO durante la primera semana ya que cada vez que veía a Snape en medio de los pasillos, sus piernas temblaban de miedo y de excitación, sus malditas hormonas de embarazada comenzaban a ponerla en problemas, algo que ella quería evitar a como de lugar. Honey y Ginny se habían encargado de pasarle las lecciones a las cuales había faltado así que, cuando volvió a presentarse en el salón donde él impartía la materia, Hermione volvió a ser la "Insufrible Sabelotodo". Aunque sus amigos se percataron que la mirada del profesor nunca dejaba de seguir la silueta de Hermione, cosa que provocaba la ira de Harry que debía ser aplacada por Neville dándole un suave codazo
-Quiero un informe sobre lo visto en esta clase, dos metros para el Lunes-Los alumnos expresaron su desconformidad-El que no quiera hacer el trabajo puede ir viendo la palabra "Troll" en su boleta de calificaciones-La campana sonó-Ahora largo-
No necesitó repetir eso, era Jueves y DCAO era la última clase del día. La proximidad del fin de semana sumado al alivio de no tener que ver a Snape hasta la próxima semana era energía suficiente para que los estudiantes salieran a toda velocidad del salón
-Granger, usted se queda-
Hermione se quedó estática en su lugar, ella no quería quedarse a solas con Snape, no estaba lista para eso
-Lo siento "señor"-Dijo Harry tomando a su amiga del brazo-Hermione quedó con nosotros para hacer unos trabajos-
-Potter, esto no es asunto suyo-
-Lo que tenga que decirle a Hermione, puede decirlo frente a nosotros ¿O acaso tiene miedo de unos simples estudiantes?-
-No me tiente Potter…-
-Harry tiene razón, profesor Snape-Dijo Hermione recuperándose de su sorpresa inicial-Si tiene algo que decirme, puede hacerlo frente a mis amigos-
Fue la primera vez en todo ese tiempo que ambos cruzaron sus miradas. Hermione pudo apreciar lo que todos los alumnos comentaban en el castillo, Snape se veía demacrado; sus ojeras eran mil veces peores que en época de guerra, su seño siempre serio presentaba más arrugas de las normales y su ropa no se veía limpia como antaño, hasta podía jurar que, si se acercaba un poco más a él, podría percibir olor a alcohol. Severus siempre bebía para intentar dormir su mente. Él por su parte logró encontrar una fría mirada que nunca pensó iba a ser dirigida hacia su persona, aquella mirada asesina era peor que recibir mil crucius y un avada por la espalda
-Faltó toda una semana, debe un informe, pídale a uno de sus compañeros que le dé el tema y lo entrega junto con el otro-
-¿Es todo?-
-¿Desea algo más?-Dijo lleno de sarcasmo-Retírese y deje de decir tonterías-
-Hijo de puta-Escuchó murmurar a Potter, pero decidió dejarlo pasar.
En verdad era un hijo de puta, el más grande de la historia y no hacía nada para cambiar aquella verdad. Había estado esas dos semanas desde aquel fatídico partido de quidditch ahogando sus penas en alcohol y las pesadillas a las cuales había estado acostumbrado hasta sexto año volvieron con más fuerza, solo Merlín sabía que cada noche experimentaba la mordedura de Nagini una y otra vez mientras Hermione era asesinada frente a sus ojos por Voldemort. Por lo mismo, no era de extrañar que su aspecto fuera mil veces peor de lo que siempre fue.
La extrañaba, esa era la única verdad, necesitaba volver a tenerla junto a él pero no sabía cómo pedirle perdón, cada idea que tenía le parecía tan simple y vacía que automáticamente la desechaba. Necesitaba algo tan grande como las frías palabras que le había dicho ese día. Si ser padre le asustaba, estar sin ella era vivir en el infierno.
Suspiró y con un movimiento de su varita, el salón quedó listo para la próxima clase, mañana los de primer año iban a pagar por su insomnio.
Salió del salón y sus pasos lo guiaron de forma automática por los pasillos que lo llevaban a su mazmorra…o eso era el plan inicial
-¡Expecto patronum!-De la varita de la joven Gryffindor salió un halo azul que pronto adoptó forma ante la evaluadora mirada de su hermano
-¿Este es tu patronus?-
-¿Tienes algún problema Trey?-
Él la miró de esa forma en la cual no podría negar que los genes de su padre corrían por las venas aquel joven
-No es eso pero…¿No crees que es muy evidente?-
-Entonces haz tú el encantamiento, vamos, quiero ver como lo haces-
-Sabes bien cuáles son mis limitaciones-Dijo él-Ya, dejemos esta tonta discusión y comienza con el plan-
Honey asintió y con mucho nerviosismo, comenzó a darle las indicaciones a su patronus, debía traer a su padre a la sala de los menesteres lo más rápido posible.
El lobo salió velozmente de la sala atravesando la puerta y ambos jóvenes se miraron
-Hora del juego-
ESPERO QUE LES GUSTE, ESTAMOS PRACTICAMENTE EN LA RONDA FINAL
AHORA, ¿QUE TENDRAN PLANEADO ESTOS MELLIZOS? CHAN CHAN CHAN
TODO ESTO Y MÁS EN EL PROXIMO CAP!
UN BESADO, XERXES ELI
