Hoy me golpearan yo lo se T.T , gracias por sus bonitos mensajes, lo quiero. *-*

La reina estaba frente a la recamara de Hans, después que Anna le dijo que la había salvado, su corazón no dejaba de latir tan rápido, era sofocante, es por eso que debía calmarlo lo más pronto posible. Toco la puerta y el abrió rápido, al ver que era Elsa o pudo evitar ponerse irónico, era la primera vez en todo el día que le hacia caso.

-Oh su majestad que la trae por aquí, no espere su visita-dijo el irónicamente mientras la invitaba a pasar.

-necesito hablar contigo-dijo Elsa entrando al cuarto de Hans

-Ah, después de ignorarme todo el día, y ponerme a hacer las cosas que debería de hacer, ahora quiere hablar-la ironía de Hans, molestó a Elsa

-Si se sintió ignorado no fue mi intención, solo estaba distraída, pero no es a eso lo que vine-contestó algo fría

-Bueno y ¿A que vino?-la verdad es que Hans, tenia algo de curiosidad, a menos que estuviera enfermo, no recordaba otras veces que fuera a verle a si

-Hans,¿Por que me protegiste del veneno que había en mi comida la noche del baile?-la pregunta fue algo directa, dejando a Hans algo desconcertado ya que no entendía. Entonces recordó que Anna sabia la verdad acerca de eso dio un ligero suspiro para luego dedicarle una mirada seria a la reina.

-Fue como pagó de aquel día en que me enferme y usted tuvo la amabilidad de cuidarme- Hans solo dio la respuesta más lógica que se pudo inventar, aquellos ojos azules que lo observaban pronto apareció en ellos una chispa de desilusión, y

-Ya veo-dijo la reina sonriendo fingidamente- que descanses bien-dijo ella saliendo de aquel cuarto, un suspiro se escapo, esa respuesta no es la que necesitaba, no era la que quería oír.

Elsa estaba por entrar a su habitación cuando fue llamada por su hermana menor, Anna parecía preocupada.

-Dejaste esto en la ventana-dijo Anna tendiendo la carta-¿Te tienes que casar?-preguntó con evidente preocupación

-Anna, ahora no quiero hablar de eso-la insistente mirada de la princesa desarmo completamente a Elsa quien abrió la puerta de su recamara y le tendió el brazo a Anna indicándole que debía entrar.

Elsa cerró muy bien la puerta evitando que aquella platica fuera escuchada por extraños.

-Si, debo casarme antes de cumplir los 23-dijo Elsa en un hilo de voz

-Mejor cambiemos de tema-intento animar a su hermana mayor, sabía que ante aquella situación no podría hacer mucho-Vi que saliste del cuarto de huéspedes, ¿Fuiste a verlo? ¿le preguntaste?-

-A eso, la respuesta fue ''Fue como pagó de aquel día en que me enferme y usted tuvo la amabilidad de cuidarme''-intento imitar a Hans, haciendo enfadar a Anna

-Ese tipo-dijo molesta la princesa, la reina solo se encogió de hombros

-Tengo mejores cosas de las cuales preocuparme-guiño un ojo a su hermana

-Si pero yo no-dijo con una sonrisa casi triunfante, Anna sabia como saber si lo que sentía Elsa eran correspondidos.- Me iré a dormir, descansa Elsa- se despidió de su hermana con un abrazó para luego irse fugazmente.

Cuando la reina despertó al día siguiente, lo hizo algo tarde y lo que la despertó fue el golpeteo de su puerta.

-Adelante-ordenó la reina, sentándose en su cama, le sorprendio ver a Gerda llevándole el desayuno

-Debe de estar muy cansada, es mejor que descanse lo más que se pueda, a estado trabajando muy duro-dijo aquella mujer poniendo la bandeja de comida sobre Elsa

-Realmente no tengo idea del porque pero creo que por hoy estará bien que me relaje un poco-dijo Elsa dando un sorbo a su jugo.

Apenas estaba terminando de desayunar cuando una sirvienta entro para decirle que su baño estaba listo, Se levanto, para ir a su baño a verificar, y efectivamente ya estaba todo preparado. Cuando se termino de bañar las sirvientas estaban esperando para vestirle.

Un suspiro algo pesado se hizo notar por parte de la reina, ese día todos estaban portándose demasiado serviciales. Cuando terminaron de arreglarla y la dejaron sola, pudo disfrutar por fin de su soledad, hasta que recordó que tenia que ir a su estudio para comenzar a trabajar.

Al llega noto que Hans no estaba presente, probablemente seguía molesto por el exceso de trabajo del día anterior así que no le dio mucha importancia, ya que no tendría que sentirse mal al verlo y recordar el por que la había salvado, solo para saldar una cuenta pendiente. Así que se puso a trabajar, pues se le había acumulado mucha correspondencia.

A la hora de la comida pidió que le llevaran de comer al estudio, pues necesitaba terminar. Para esa hora aún no había señales de Hans.

Ese día pudo olvidarse del problema sobre su futura boda gracias al papeleo. Cuando terminó se sintió liberada, no tenia hambre por lo que se iba a dormir, pero entonces recordó que no había visto a su sirviente personal en todo el bendito día. Camino hasta la recamara de huéspedes, abrió sin pedir permiso, se dio cuenta que no estaba.

-¿habrá regresado al cuarto de servicio?-se pregunto en voz alta, a si que se dirigió a aquellos cuartos. Un ruido de algunas cosas cayendo al piso llamaron la atención de Elsa, venían del cuarto que se le había otorgado en un principio al castañ Kai apareció frente a la puerta de aquel cuarto.

-Majestad es muy noche debería de estar descansando-dijo Kai con un tono nervioso

-Aún es temprano ¿Pasa algo que yo deba saber?-pregunto ella intentando entrar al cuarto

-No, nada majestad-

-Entonces habrá esa puerta-dijo la reina alzando un ceja

-¿Segura que no quiere ir a descansar?-pregunto nuevamente Kai,

-Segura que no, ahora abra la puerta-

El hombre admitió su derrota, abrió la puerta. Dentro estaba Hans con muchas botellas de Whisky vacías, el olor a alcohol era abundante, el se encontraba sentado, sin camisa, sirviéndose aquel liquido ambarino en un vaso de cristal. El le dedico una mirada gélida a la reina quien seguía de pie en el marco de aquella puerta.

-déjeme a solas con el-pidió ella con voz autoritaria a Kai, quien inmediatamente obedeció. Una vez solos ella camino hasta el, -¿Se puede saber que haces?-pregunto molesta

-Majestad, no creo que este ciega-dijo con una actitud parecida aquella donde mostró su verdadero ser a Anna, lleno de cinismo, de sarcasmo.

- Me puedes decir ¿Por que te cambiaste de habitación sin avisar?-pregunto sin disimular su enojo, su tono de voz exigía una respuesta, Hans solo se limito a verla para luego aporrear el vaso en la pequeña mesa de madera.

-¿Acaso debo de darte explicaciones Elsa?-pregunto el, se notaba su estado, no estaba completamente en sus cinco sentidos.

-Si, si debes, Yo soy la reina y debes de decirme antes-dijo ella, parecía una discusión bastante pareja.

-Sabes, cuando te cases entonces eso deberás decirle a tu esposo-dijo el con desdén,

-¿Te molesta que me case?-fue lo único que se le ocurrió decir a Elsa

-Si, me molesta, ¿quieres saber por que?-al terminar de hacer esa pregunta un brillo en sus ojos apareció, y comenzó a caminar hacia Elsa, ella al ver la cercanía comenzó inconscientemente a caminar hacia atrás, hasta que topo con la puerta. Los ojos azules se enfrentaban a una mirada castaña, bastante intensa, tanto que casi olvidaba que tenia poderes.

-No-susurro Elsa irritada por la actitud dominante de Hans

-aun así quiero decirle la razón de mi enojo-dijo el con una sarcástica sonrisa, tenia a la reina acorralada. Elsa solo intento voltear para cualquier lado, pero la mano de Hans la detuvo, la tomo por la barbilla e hizo que lo mirara fijamente a los ojos, esos ojos castaños que por alguna razón la estaban haciendo olvidarse de todo. El se acercaba más a ella y bajo su rostro, para posar sus labios en los de la reina.

Elsa estaba más que sorprendida al principio, pero luego poco a poco se dejo llevar por aquel aroma embriagante a Whisky. Cerró sus ojos y comenzó a mover sus labios a la par a los de el. EL fue el que se separó de ella.

-Por que te quiero-fue casi un susurro, pero eso hizo que Elsa reaccionara. Al sentir la manija de la puerta la abrió para escabullirse y correr hasta su habitación. Sentía que el corazón se le iba a salir en cualquier momento.