HOLA :) ESPERO QUE HAYAN PASADO UNAS LINDAS FIESTAS, LES DESEO LO MEJOR ESTE 2016 Y QUE LOGREN TODO LO QUE SE PROPONEN, UN AFECTUOSO SALUDO ;)

CAPITULO 26

Sus ojos se centraron inmediatamente en aquel halo de luz que iba hacia su dirección, no había duda de que el mago o bruja que realizó aquel patronus era una persona bastante hábil con la varita ¿Sería de Minerva? Una opción, aunque ella siempre recurría a los cuadros cada vez que deseaba comunicarle algo ¿Filius o Slughorn? Lo podría esperar del viejo Slughorn pero nunca lo había visto convocar aquel hechizo con tanta fuerza y respecto a Filius, él hubiera esperado hasta la cena para decir todo lo que tenía que decir.

Pronto la luz se detuve frente a él y adoptó la forma que de cierta forma, representaba el interior de su dueño. "Lo que me faltaba" pensó al ver a un lobo azul-plateado parado delante suyo con la mirada fija en su rostro ¿Acaso Lupin venía a burlarse de él? ¿A mortificarlo? Ahora solo faltaba el pulgoso de Black y el traidor de Colagusano y él iría con gusto a lanzarse por la Torre de Astronomía

-¿Qué quieres?-Dijo parándose rígidamente y cruzando los brazos a la altura de su pecho, debía ser más lógico, lo más probable es que se tratara del patronus de uno de sus estudiantes, quizás en la sala común de Slytherin ya hubieran comenzado algún duelo mágico que debía ir a parar.

El lobo lo observó por varios segundos directamente a los ojos, lo cual provocó que su pecho se apretara y que aquella sensación de plomo volviera a instalarse en sus venas. Apretó sus puños intentando calmar aquel horrible efecto, acción que el animal de luz no pasó desapercibido; se acercó más al hombre y, en una muestra de afecto, frotó su cabeza contra el tenso puño del profesor. Él se estremeció al sentir un extraño calor recorriéndolo de pies a cabeza, aquel calor lo confortaba, era como aquellos viejos tiempos cuando sabía que Hermione lo esperaba en el despacho luego de un largo y agobiante día impartiendo clases; aunque claro, los patronus eran en sí, recuerdos alegres; normal que aquel animalejo le transmitiera aquella agradable sensación…pero era tan intensa…

Aquella sensación desapareció luego de unos segundos ya que el lobo había decidido correr por el pasillo, siguiendo la dirección por la cual había llegado

-Espera-Dijo dando pasos cautelosos hacia él-Necesito saber…-

Pero no lo dejó seguir, en cuando Snape estaba próximo, el patronus se movía rápidamente y lo dejaba con la palabra en la boca. Si quería respuestas solo quedaba una solución.

Lo siguió por el castillo y al parecer, eso era lo que aquel lobo quería. El animal de luz lo esperaba en cada esquina y alzaba sus orejas en un gesto de altanería cada vez que él se acercaba ¿Era su imaginación o aquel pulgoso lo estaba desafiando? "Debo estar loco" razonó mientras subía las escaleras para no perderle el rastro, el maldito animal era rápido…o quizás su cuerpo ya no estaba en las mejores condiciones, siendo sincero, las últimas semanas había tratado como la mierda su cuerpo y por sobretodo, dudaba que su hígado siguiera funcionando.

Se dio cuenta de donde estaba cuando un niño de primer año pasó a su lado con cara asustada, la corbata y el emblema en su túnica le hicieron saber que estaba en el séptimo piso, en el ala de Gryffindor…aquello no debía significar algo bueno, pero ya estaba ahí y aquel maldito lobo lo estaba esperando, debía saber, a él nunca le había gustado la ignorancia, su necesidad de conocimiento era demasiado grande para que dejara todo botado, tenía que saber, lo necesitaba. Por eso, no dudó en perseguir al animal cuando este comenzó a correr más deprisa por el pasillo hasta perderse por una gran puerta de roble

-La sala de los menesteres-Dijo colocando su mano sobre la lámina de madera

¿Debería entrar? Si bien esa sala siempre estaba predispuesta a ayudar, no se fiaba de ella completamente, no la habían reparado luego de la guerra y, según había oído de la boca de Hermione, el fuego maldito había hecho estragos con ella esa noche. No era seguro, quizás había absorbido un poco de la magia negra del horrocrux que destruyeron, tal vez seguía dañada por el fuego.

Pero algo lo estaba llamando, él lo sentía, lo estaban esperando. Ya había sobrevivido a la guerra ¿Qué tan difícil era sobrevivir a esto?

Su mano empujó lentamente la sólida lámina de madera y sus pies dieron cuatro pasos rígidos antes de que la puerta se cerrara por voluntad propia. Su cabeza volteó automáticamente cuando aquello ocurrió y su mano buscó la varita entre medio de los pliegues de la túnica negra

-¡Papá!-

Aquella simple palabra hizo que el poco color que permanecía en su rostro se esfumara automáticamente

-Ten cuidado, puedes caerte y…-

La niña terminó en el suelo conteniendo sus ganas de llorar mientras limpiaba sus rodillas rasmilladas con sus pequeñas manos llenas de tierra.

Snape no podía creerlo

-Te dije que tuvieras cuidado-Dijo el hombre que vigilaba a la niña-Pero eres igual que tu madre, nunca me escuchas-

El hombre se arrodilló ante la niña y, con extremo cuidado comenzó a limpiar con un pañuelo las heridas de la pequeña. Ella tenía el cabello negro y sus rizos caían desordenadamente de sus coletas, su piel era pálida pero no al grado que poseía su cuidador

-Lo…lo siento papá-Sollozó la infante mientras era tomada en brazos y su padre la acunaba en su pecho-Pero yo solo…es que quería ir…-

El cabello negro de ambos se mezclaba perfectamente mientras la pequeña escondía su llanto en el cuello de Snape y él, en un gesto consolador, pasaba su mano lentamente por los desordenados rizos que conformaban aquella cabellera.

Sus pasos fueron temerosos, aquello no podía estar pasando, el sujeto que estaba sosteniendo a esa pequeña niña no podía ser él, ni siquiera reconocía a la mocosa y ¿En qué momento? Al único niño que alguna vez llevó al parque fue a Draco y no había sido por propia voluntad. Además él no tenía ninguna hija

"No ahora, pero quizás en un par de meses…"

Sacudió su cabeza ante aquella idea, no, ese tema ya estaba resuelto, encontraría alguna forma para que Hermione desistiera de aquel loco pensamiento de ser madre

-¡Quiero este!-

La misma niña que hace solo unos instantes había estado entre sus brazos ahora bajaba dando pequeños brincos entre escalón y escalón para terminar la escalera.

Debía tener cuatro o cinco años aproximadamente, su cabello volvía a estar amarrado en dos graciosas coletas y entre sus manos llevaba un ejemplar de algún libro infantil. Tenía puesto el pijama e iba descalza pero aquello no parecía importarle aun cuando por la ventana de la sala se observaba la lluvia caer

-¿Ordenaste tus juguetes?-Dijo el hombre que aparentaba ser él mientras cambiaba la página del diario

-Si-

-¿Te lavaste los dientes?-

-Si-Respondió la niña subiéndose al sillón y sentándose a su lado-¿Me leerás mi cuento?-

Él dejó el diario de lado y dejó que la niña se sentara en su regazo mientras tomaba el libro de cuentos

-¡Este papá!-Señaló la niña

Snape pudo ver como su otro yo negaba con la cabeza mientras una pequeña sonrisa se formaba en sus labios

-Había una vez, tres hermanos que viajaban a la hora del crepúsculo…-

La niña seguía la lectura atentamente, aun cuando su rostro estaba cubierto parcialmente por una sombra, él podía ver su sonrisa cada vez que, al cambiar de página, delante de ella aparecía una pequeña representación de lo que era leído

-Y así, como iguales, ambos se alejaron de la vida-

Ella ahogó un bostezo y él cerró el libro

-A la cama-

-Es temprano…¿Puedo quedarme contigo hasta que me duerma?-

-Creo, jovencita, que nosotros habíamos hecho un trato-

-Pero papá…-Dijo la pequeña mientras hacia un mohín-No tengo sueño-

Él suspiró con cansancio mientras tomaba una vez más "El profeta" y lo leía en silencio mientras la niña en sus piernas poco a poco iba cayendo a los brazos de Morfeo. No pasó mucho tiempo para que la pequeña terminara por dormirse y apoyara su cabeza en uno de sus brazos incomodando un poco su postura para leer pero dándole fácil acceso a su frente para depositar un pequeño beso de buenas noches.

Snape se vio con la niña en brazos y como aquella imagen de él se perdía por las escaleras.

¿Qué estaba pasando en esa sala? ¿Por qué estaba viendo todo eso? ¿Quién lo había llegado hasta ahí?

Su mente estaba trabajando a mil por hora y lo único que generaba era pregunta tras pregunta. Lo único que deseaba era saber porque estaba ahí ¿Qué ganaba viendo todo eso? A fin de cuentas aquello que sus ojos observaban con detenimiento no era más que una ilusión de la sala, nada más. Pero eso no evitaba que su corazón latiera rápidamente cada vez que aquella niñita llamaba a esa imagen suya papá.

"Papá…"

-Me duele-

Ahora estaban en una habitación, las paredes estaban pintadas de un suave beige y el suelo estaba alfombrado. Snape pudo ver un escritorio bastante desorganizado con bastantes lápices por aquí y por allá, mientras los envases de pintura descansaban cómodamente en un pequeño estante que estaba cerca de la ventana

-Tienes fiebre-Dijo su imagen a la niña que ahora debía estar bordeando los ocho años y que permanecía acostada en la pequeña cama que había en el cuarto-Iré por unas pociones, pero si de aquí a dos horas no baja, iremos a San Mungo-

-No quiero ir, odio los hospitales-

-Y yo odio verte así-

Sus pies se movieron solos hasta la cama solo para ver cómo estaba la niña. Un paño blanco descansaba en su frente y a los costados de su cuello intentado inútilmente bajar su temperatura, su respiración era bastante trabajosa, su pecho hacia un sonido bastante notorio cada vez que exhalaba el contenido que habitaba en sus pulmones. Estaba bastante enferma y aquello solo logró apretar su corazón

-Intenta dormir-Dijo su otro yo mientras apartaba unos mechones de su rostro oculto-Te hará bien-

Ella se aferró al brazo del hombre

-No me dejes papá-

"No me dejes papá" Repitió su mente

-Solo iré a buscar unas pociones-

-No, si te suelto, te iras igual que mamá-Dijo la niña

-Hermione…-Soltó inmediatamente mientras que su rostro demostraba absoluto asombro-¿Dónde está Hermione? ¿Qué pasó con ella?-

-Mamá nunca te deja sola-Respondió el hombre-Siempre está cuidando de ti, y créeme que en estos momentos debe estar muy enfadada conmigo porque hice que te enfermaras-

-No fue tu culpa, yo salí a jugar a la nieve muy desabrigada-

-Pero yo le prometí a tu madre protegerte-Dijo arropándola con cuidado-Vaya forma de hacerlo-

-¿Acaso no me oyen ¿¡Donde está Hermione!?-

Y como si la sala lo hubiera escuchado, la localización volvió a cambiar; ya no se encontraba en la cómoda habitación de la pequeña niña, ahora estaba parado en medio de un camino de grava

-¿Y ahora donde…?-

Sus ojos buscaron algo que pudiera reconocer, algún indicio de esa niña o de aquella imagen de él pero se centraron en dos láminas de mármol que se encontraban al final del camino. Sentía que algo lo llamaba, y que, si lograba llegar hasta allá, podría resolver algunas de sus dudas.

Caminó por el largo camino y con cada paso que daba lograba ver que aquel sendero estaba rodeado de lapidas con nombres de personas que nunca había oído hablar, pero ese hecho no quitaba la angustia que se había instalado en su pecho, debía existir otra explicación ¿Verdad? La sala de los Menesteres estaba dañada, debía recordar aquello.

Pero entonces…¿Por qué su corazón latía tan rápido y le dolía cada uno de esos latidos?

-Hace dos semanas entré a quinto año mamá…otro año sin ti-

"Otro año sin ti"

Severus reconoció inmediatamente aquella cabellera negra. La niña que hace unos momentos estaba en cama con fiebre había crecido y se estaba transformando en una bella joven, llevaba el uniforme de Hogwarts pero los girasoles impedían que el emblema o la corbata delataran a que casa pertenecía

-Te necesito mamá ¿Por qué nos dejaste? Te llevaste a mi hermano y dejaste a papá roto-

Sus pasos eran temblorosos, no quería llegar hasta esa lapida de mármol oscuro y leer su inscripción, no debía pero su lado masoquista era más fuerte que él, o simplemente creer que esa chica no fuera la misma niña de hace unos momentos, porque Hermione no podía estar…

-No-Dijo cuando estuvo lo bastante cerca para leer la inscripción que había en la lápida-No, no, no…esto…esto debe…es un error…-

-Yo quiero conocerte mamá-Sollozó la joven-Papá te necesita, yo te necesito ¡DEBIAS QUEDARTE CON NOSOTROS! ¡DEBERIAS ESTAR VIVA AL IGUAL QUE MI HERMANO Y AHORRARNOS TANTO SUFRIMIENTO!-

La joven arrojó las flores con violencia y su largo cabello cubrió su emblema y su corbata

-¡NO DEBIERON MORIR, NO DEBIERON!-Volvió a gritar-¡LOS NECESITAMOS, NO SABES COMO LOS NECESITAMOS!-

Fue un instinto, sus brazos se estiraron para abrazar a la joven e intentar consolarla ¿O quizás lo hacía para consolarse a él? Pero cuando sus manos rozaron la tela de su túnica, se dio cuenta que esa chica solo era una ilusión

-No deberías gritar en un lugar como este-

La chica lo atravesó por completo cuando corrió a refugiarse a los brazos del hombre que lo representaba en aquella ilusión, dejándolo congelado en el sitio donde se encontraba

-Papá yo…yo…-

-Nos tenemos el uno al otro-Respondió con lentitud mientras mecía a la joven como si fuera la pequeña niña que pedía otro cuento para ir a la cama-Ni a tu madre ni a tu hermano les gustaría verte así-

-A ellos les gustaría estar vivos-

La cara del hombre se ensombreció, pero no perdió aquel toque de serenidad que intentaba transmitirle a la joven

-Pero no lo están y créeme, a mí me duele tanto como a ti- Tomó el rosto de ella entre sus manos y limpió las lágrimas con sus pulgares-Amé, amo y amaré a tu mamá al igual que a tu hermano. Sé que es difícil no tenerlos aquí, pero nunca dudes que yo siempre estaré a tu lado-

-Te quiero papá-

"Te quiero papá"

-Merlín, tanto sentimentalismo va a hacerme llorar-

La sala volvió a transformarse frente a sus ojos, el camino de grava fue reemplazado por un piso alfombrado, las lapidas de los alrededores por sillones y las dos lapidas de mármol oscuro dieron sitio a un gran espejo de cuerpo completo que él pensó ya no estaba en el castillo desde que Harry Potter había cursado primer año.

El espejo mostraba a un chico, tal vez de diecisiete o dieciocho años que lo observaba con una sonrisa burlona en su rostro, sus ojos negros tenían aquel brillo especial que solo lograban tener las personas que estaban realizando alguna travesura y a Snape le dio la impresión de que él era parte de la broma de ese muchacho

-¿Quién eres?-

-Eso no tiene mucha importancia ahora-Respondió-Creo que lo que más te interesa en estos momentos es saber porque estás aquí ¿No es así?-

-Tú fuiste quien me trajo hasta acá-No tenía dudas y aquella mueca burlona que crecía en el rostro del joven le dio a entender que tenía razón-¿Qué quieres?-

-Hablar contigo-

-¿Para qué?-

-Haces muchas preguntas-Se quejó-Sinceramente papá, pensé que eres un poco más inteligente, aunque claro ¿Qué me puedo esperar de un sujeto que dejó sola a su mujer cuando más lo necesitaba?-

-¿Co…como me…?-

-La hora de las preguntas acabó-Sentenció-Vamos ¿No notas el parecido? Aunque claro, debo decir que saqué los mejores genes por parte de mamá ¿No lo crees?-

-Yo no tengo hijos-

-¿¡PODRIAS DEJAR DE SER TAN COBARDE Y ACEPTAR TU PUTA REALIDAD!?-El chico golpeó la lámina de vidrio y esta tembló ante del poder su puño, sus ojos habían perdido aquel cálido brillo y ahora se estrechaban para dibujar la más pura mueca de enfado-¡MALDICIÓN! NO PUEDO CREER QUE SEAS TAN BASTARDO ¿¡PERDERAS LO MAS PRECIADO QUE TIENES POR TUS MIEDOS!?-

-¡NO ME HABLES…!-

-¡YO LE HABLO COMO QUIERO A LOS COBARDES!-

Aquella palabra lo hizo retroceder varios pasos hasta que sus piernas chocaron con un sillón de la sala. Él no era un cobarde, solo…tenía miedo de equivocarse, de arruinarle a vida al hijo que Hermione llevaba en su vientre ¿Cómo podría darle una buena vida? Él no sabía tratar a los niños, eran tan frágiles, tan puros…Sus manos no debían tocar algo así, los dañaría, su sangre maldita los corrompería y finalmente, morirían.

Así como vio a Hermione muerta en aquella ilusión, ella…y su hijo.

Volvió la vista hasta el espejo Oesed solo para ver al chico una vez más. Era alto, los suficiente para ser de su porte o unos pocos centímetros más alto, su cabello era negro y con algunos rizos de por medio que se acentuaba por el largo que poseían, labios un poco gruesos y la nariz pequeña de Hermione la cual presentaba algunas pecas a su alrededor. Pero los ojos…el muchacho había sacado sus ojos. Él poseía la misma mirada y en esos momentos, podía entender en cierto grado, como se sentían los de primer año

-Yo…yo…-Dijo tomando su cabeza con ambas manos-No puedo…no puedo…-

-¡Deja de lamentarte!-El chico volvió a golpear el vidrio-No sirve de llorar o lamentarse ¡POR FAVOR PAPÁ! ¡DEJA DE SER UN COBARDE Y ACTUA COMO UN HOMBRE!-

-¡CALLATE!-

-¡MAMÁ VA A MORIR Y SERÁ TU CULPA!-

-Ya es suficiente Trey-

Tenía miedo ¿Cómo no tenerlo? Estaba exponiendo algunos de sus recuerdos más preciados a su papá para que de una vez por todas se diera cuenta de su error. Él sería un maravilloso padre, solo debía sacarse de la cabeza aquellas inseguridades y ella iba a ayudarle con ese pequeño problema.

Permaneció oculta mientras sus memorias pasaban ante los ojos de su progenitor, había escogido las que tenían un fuerte sentido emocional para ella ya que de una u otra forma, sabía que aquella sensación se trasmitiría a su padre. Y no estaba equivocada. Lo sentía, su pecho se apretaba al mismo tiempo que el rostro de él mostraba asombro o incredulidad, aquello estaba haciendo efecto en él, solo faltaba un poco más…De Trey dependía que su padre sentara cabeza.

Los escuchó hablar mientras su pecho subía y bajaba de forma frenética, manejar de aquella forma sus recuerdos había desgastado bastante su cuerpo y lo único que deseaba era descansar, aunque claro, para lograr aquello primero debía saber cómo iba a terminar la plática padre-hijo.

Sin embargo…debía recordar que su hermano mayor tenía un serio problema con la sutileza al igual que su padre.

-¿Qué se supone que haces Terrance? La idea es ayudar a papá, no torturar su mente-

Ella también estaba molesta con su padre, pero nunca le hablaría así, no podría…

-¡CALLATE!-

-¡MAMÁ VA A MORIR Y SERÁ TU CULPA!-

No soportaba escuchar a su padre sufrir de esa manera

-Ya es suficiente Trey-Dijo saliendo de su escondite

Estaba mandando todo a la Santa mierda, pero no importaba, solo quería parar con todo aquello de una vez e ir a abrazar a su padre

-Lo estás lastimando, es tu padre, no deberías…-

-Honey-Dijo el chico volviendo en sí-Esto no era…-

-Ya no importa-Lo cortó-Te estabas pasando ¡ERES UN INSENSIBLE!-

-Oh claro ¿Quieres que le tire flores y que bese el piso por el cual camine? Podrá ser nuestro padre pero bien sabes que no es un Santo-

-La idea era ayudarlo-

-¡Eso estaba haciendo!-

-Tienes la sensibilidad de una piedra-Sentenció la chica-Mas que ayudar, estabas empeorando las cosas-

Snape miraba asombrado desde el sillón lo que estaba pasando frente a sus ojos. Aquello no podía ser real, claro que no ¿Por qué Burton estaría en ese lugar hablando con una ilusión que decía ser su hijo? Nada tenía lógica en esos momentos, su cerebro poco a poco comenzaba a fallar por culpa de la falta de sueño y el alcohol, Burton y ese chico no podían ser sus hijos ¡HIJOS! En plural, no era solo un pequeño en el vientre de Hermione ¡Eran dos! Necesitaba un Whisky de Fuego inmediatamente y una poción para dormir sin soñar, tanto estrés comenzaba a traer consecuencias ¡Se estaba volviendo loco!

-Debí golpearme la cabeza con algo-Dijo masajeando su sien-Merlín, estoy viendo cosas-

-No papá, no estas alucinando-Burton lo miró fijamente-Nosotros…somos tus hijos-

-O lo seremos si decides no abortarnos-Agregó el chico

Tal vez debió tratarse mejor aquellos golpes que Potter le dio en la cabeza, iba a terminar como la rara de Lovegood o quizás peor

-Sé que debes estar sorprendido, yo también lo estaría-

-Cualquiera con un poco de sentido común lo estaría Honey-

-Tu cállate Trey-El chico chasqueó la lengua y cruzó sus manos a la altura de su cuello, dándole un aspecto despreocupado-No ayudas-

-Burton, déjese de bromas y será mejor que le diga a ese mocoso…-

-¿¡MOCOSO!? ¿Así tratas a tu primogénito?-

-Escúchame bien niño, yo no tengo…-

-¡SILENCIO LOS DOS!-

Ambos hombres bajaron la cabeza y murmuraron un suave "lo siento" mientras ella los miraba muy ceñuda y con los manos apoyadas en su cadera en un gesto aprendido a Molly Weasley.

Honey suspiró y dejó que el aire que escapaba de sus labios acomodara un pequeño mechón de su frente, ahora entendía bien de donde había heredado tanta cabezonería ¡Su padre esta tan obstinado cuando quería! Y luego a ella, era un completo sin vergüenza. Pero ahora no debía fijarse en aquellas cosas, su único propósito en estos momentos era hacerlo entrar en razón, y a diferencia de su hermano, ella si tenía eso que llamaban "sensibilidad".

-Papá-

Severus levantó su rostro cuando escuchó aquella palabra dicha con suavidad, su corazón se había acelerado de tal forma que ya no podía contar cuantos latidos tenía por minuto, parecían miles, eran tantos y tan fuertes que el dolor en su pecho volvió a incomodarlo. Pero Burton estaba tomando su mano con bastante fuerza mientras su rostro componía la misma mueca de dolor

-A mí también me duele el pecho-

-No sé de qué está hablando-Dijo retirando la mano de forma brusca-Así como tampoco sé quién le dio permiso para tocarme-

-Así como tampoco sabe cómo embarazó a Hermione Granger ¿No es así?-

-Ese no es asunto tuyo-

-Trey, deja la ofensiva-Lo reprendió Burton-Cuando necesite tu ayuda, la pediré-

-Bien-Dijo el joven chasqueando la lengua-Estaré aquí, viendo como papá demuestra ser el cobarde más grande del mundo mientras me siento en el suelo de este maldito espejo, sin hacer absolutamente nada como el inútil que soy-

Sin duda alguna el orgullo de esos dos le iba a traer serios dolores de cabeza en el futuro, pero concentrándose en el presente…

-No es un mal chico, solo es un poco…-

-¿Explosivo?-Intentó ayudarla Snape

-Lo dice el tipo que se emborrachó y redecoró su despacho cuando se enteró que el palo que había metido dejó astillitas-

-Terrance-Siseó la chica

El pelinegro del espejo dio la espalda y apoyó la nuca en la lámina de vidrio como si de una vez por todas, terminara con el ataque

-En fin-Continuó Burton-No lo tomes mucho en cuenta, solo se puso así porque dañaste a mamá, Trey es muy sobreprotector y al parecer no logra controlar mucho su boca-

-Señorita Burton, creo que su broma ya ha llegado muy lejos-

-No estoy bromeando papá-

-¡Deje de llamarme así!-

-¿Y cómo quieres que te llame? ¿Acaso no viste esos recuerdos? ¡Eres nuestro padre!-

-Ya vemos porque no quedó en Ravenclaw-

-Claro que vi esas ilusiones-Siseó

-No fueron ilusiones-Respondió la joven de la misma forma-Son mis recuerdos-

-Eso es imposible-Dijo levantándose bruscamente del sillón logrando que la joven se apartara de él inmediatamente-Burton su broma a llegado demasiado lejos, creo que es hora de ir a hablar con McGonagall-

-Ella ya lo sabe, lo sabe todo…hasta el embarazo de mi madre-

-Burton…-Mal, muy mal, si Minerva sabía aquello a ellos no les quedaba mucho tiempo en el castillo

-¡SI TANTO DESCONFIAS DE MI LEE MI MENTE!-Gritó cerrando los ojos y apretando sus puños-Si es eso lo que necesitas….yo…yo te enseñaré todo lo que necesites saber, pero por favor papá, debes creerme-

¿Leerle la mente a una estudiante? Él ya no hacia esas cosas, los tiempos de guerra ya habían quedado en el pasado, había jurado que nunca más volvería a hacer algo como eso, valoraba la privacidad aun cuando esa mocosa no supiera el significado de esa palabra además, Burton era una mujer y, aunque últimamente su comportamiento no lo demostrara a cabalidad, el seguía siendo un caballero

-No haré tal cosa señorita Burton-

-Claro que no lo hará Honey, míralo, sus manos están temblando, obviamente, como es un cobarde se quedará de brazos cruzados y lo más probable es que te descuente puntos-

-No soy un cobarde, solo…-

-Deberías dejar de lado todos tus miedos-Dijo el chico levantándose del suelo del espejo-No eres el único que siente temor en estos momentos, mamá tienes las mismas dudas que tú, nadie sabe cómo ser un buen padre, pero ella lo quiere intentar, porque ella es valiente-Se limpió el poco polvo que se había acumulado en sus pantalones y acomodó el cuello de su chaqueta-La chica que está frente a ti tampoco la ha tenido fácil, en estos momentos, el tiempo quiere acabar con su vida-

-Trey ya es suficiente-

-No, él debe darse cuenta que no es el único con problemas-Los ojos del joven se estrecharon peligrosamente cuando hicieron contacto con los de su padre-Honey vino del futuro porque tú, maldito inconsciente, nunca hablaste con ella sobre nuestra madre, nunca te atreviste a hablar con ella sobre la muerte de Hermione Granger-

-Hermione está viva-Dijo desesperado

-Ella morirá-Sentenció y aquello fue como un balde de agua fría-Y si sigues actuando de esta forma tan miserable, va a ser exclusivamente tu culpa-

Snape sacó su varita y apuntó directamente al espejo, debía callar a ese mocoso, lo estaba sacando de sus casillas y él no toleraba aquello.

Pero la fina mano de Burton tomó su muñeca e impidió que cometiera una locura. Él volteó a verla, sus ojos brillaban como los de Hermione y su expresión de súplica hizo bajar su varita inmediatamente.

Había algo raro en todo aquello, siempre había intuido que algo raro rondaba en torno a esa chica pero no podía, no debía creer todo lo que saliera de la boca de Burton, a fin de cuentas, la chica era una busca problemas pero…pero había algo dentro de él, algo lo impulsaba a…

-Papá-

"Papá" Repitió su mente.

Él la abrazó con fuerza y Burton le devolvió el gesto luego de unos segundos. No sabía que era lo que estaba haciendo, aunque una parte de él le decía que era lo correcto y la sensación de calor recorriendo su cuerpo le aseguraba que aquello era así. La chica se aferró con fuerza a su pecho y dejó que unas pocas lagrimas escaparan de sus ojos para terminar en su levita, lo sentía por la humedad que comenzaba a sentir en aquella zona y, como si fuera un acto reflejo, una de sus manos fue a parar a su cabello para intentar calmarla tal como hacía con su castaña

-Burton…-La chica levantó su rostro del escondite y le dedicó una pequeña sonrisa que logró entibiar aún más su corazón

-Lo sé-

-Legerements-

Miles de imágenes pasaban frente a él, Burton sonriendo ante un espejo, Burton dibujando, Burton riendo junto a una chica rubia y un chico de cabellos azules, Burton de aproximadamente unos cuatro años con dos coletas completamente desordenadas corriendo por un parque y cayendo al suelo mientras él iba tras ella y curaba sus heridas, él cargando a una pequeña niña de unos cinco años que estaba durmiendo plácidamente en su hombro, una niña de alborotados cabellos negros cerca de un caldero viendo como él trabajaba en una poción, la misma niña sosteniendo con temor una varita en Ollivanders mientras él estaba parado en una esquina viéndola con total orgullo, Burton siendo seleccionada a la casa de Gryffindor mientras él aplaudía con una pequeña mueca de molestia ¿Quizás porque esperaba que su hija fuera Slytherin al igual que él? Burton con su uniforme de Hogwarts caminando por los pasillos junto a aquella rubia y el peliazul hijo de Lupin, Burton sonriéndole en la casa que tenía en Londres, ambos durmiendo en el sillón de la casa…ambos caminando por un camino de grava hasta llegar a unas lapidas de mármol negro…

No soportó más, no quería ver el nombre de Hermione en una de esas cosas aquello solo lograba destrozarlo más y él ya tenía suficientes partes que arreglar en aquellos momentos, una sola herida más y terminaría por desmoronarse.

La respiración de Honey se volvió trabajosa, aun cuando su padre había sido delicado al revisar sus recuerdos tuvo que hacer un gran esfuerzo para mostrarle solo lo necesario y no exponer alguna escena que pudiera cambiar aún más el futuro, estaba cansada y lo único que atinó a realizar fue apoyar su cabeza en el pecho del hombre que aún no lograba reaccionar. Sus latidos eran rápidos pero tenían un agradable ritmo, uno que estaba adormeciéndola como si fuera una canción de cuna; quizás era aquella sensación de recuperar a alguien especial la cual había relajado su cuerpo y por consiguiente, lograba adormecerla como ahora

-Honey-La llamó suavemente, como lo hacía día a día

-Estoy cansada papá-Respondió ella-No sabes lo mucho que esperé este momento, fueron meses muy difíciles-

-No lo puedo creer-Dijo Snape mientras su mano se deslizaba por la melena de la joven

-Juro por Merlín que no he alterado mis recuerdos-

-Hermione…ella…-

-Yo solo quería conocerla y a Trey-

Los ojos de Snape vagaron hasta el espejo, su hijo estaba en la misma posición de hace un rato, sentado en el frio suelo con las manos cruzadas detrás de su nuca solo que ahora miraba la escena con una pequeña sonrisa en su rostro

-Honey dice la verdad papá-

-Tú también estás muerto-Dijo con un hilo de voz, si tan solo perder a Hermione se la hacía una idea horrible, luego de todo esto, perder a uno de sus hijos era como una estocada directo al corazón ¿Cómo pudo ser tan insensible? Eran sus hijos, eran parte de su ser y él quería…había sido un verdadero monstro

-Técnicamente estaré muerto, en estos momentos soy un pequeño feto albergado en el vientre de mi madre-

-No es momento para tecnicismos Trey-Lo reprendió su hermana

-Tú también eres un feto Honey-

- Y te ahorcaré con el cordón umbilical, tal vez así cierres tu boca de una maldita vez-

-Silencio los dos-

Ambos chicos dejaron su pequeña pelea cuando su padre los reprendió; Severus los contempló a los dos por largos segundos solo para darse cuenta que todo lo que le había dicho a Hermione había sido un error, aquellos chicos frente a él eran razón suficiente para intentarlo, debía hacerlo su hijo se lo recalcó, Hermione también tenía miedo pero ella lo ansiaba aun cuando era demasiado joven, su castaña demostraba porque había sido seleccionada para la casa de Godric Gryffindor, del mismo modo, su hija le demostraba que había heredado algo más que la apariencia física de Hermione, solo alguien extremadamente valiente hacia un viaje en el tiempo tan largo y por una causa tan noble como la suya, ella solo quería que Hermione y Trey vivieran junto a ellos pero…

-¿Cómo murieron?-Preguntó avanzando hasta sus hijos-¿Qué pasó Honey? ¿Porque Hermione…?-

-No lo sé papá-Contestó apenada-Nunca hablaste sobre eso, siempre te excusabas que era muy doloroso y bueno…por eso estoy aquí-

Snape se masajeó el puente de la nariz, maldición, al parecer si era un verdadero cobarde, ocultar la verdad por tantos años…¿Qué clase de hombre era?

-Lo único que sé es que ambos fueron asesinados-Murmuró luego de unos segundos

Silencio, uno demasiado incómodo para los tres, la tensión en el ambiente hizo crepitar las llamas de la chimenea y logró que el espejo se empañara. Honey y Trey vieron como su padre les daba la espalda a ambos y caminaba hasta una pequeña mesa que la sala había hecho aparecer repentinamente, los hermanos respetaron el silencio de su padre mientras este apretaba sus puños y golpeaba repetidas veces la madera del mueble logrando que sus manos sangraran y que el ruido procedente de aquella acción inundara la enmudecida sala

-Honey-Susurró el mayor-Ya es hora-

-Pero Trey-

-Es parte del plan-

-Tú te saliste mucho del plan inicial-Lo acusó

-Es peligroso y lo sabes-

-Lo que vamos a hacer también lo es-

-Confía en mí, todo saldrá bien-Snape volvió a golpear con fuerza la pequeña mesa y el sonido de huesos rompiéndose llegaron a sus oídos-Vamos, antes de que se rompa las dos manos-

Ella no quería hacerlo pero Trey tenía razón, que su padre supiera su verdadera identidad era muy peligroso, ni él ni su madre debían enterarse todavía sobre su pequeño secreto. Por eso, aunque su mano estaba temblando mientras apuntaba a la espalda de su progenitor, sus labios lograron pronunciar aquel hechizo

-Desmaius-

El cuerpo de su padre dejó de moverse inmediatamente y terminó en el suelo con la misma elegancia que un saco de patatas al caer al frio piso. La chica corrió inmediatamente hasta su lado para comprobar que no tuviera alguna herida en su rostro y, cuando estuvo completamente segura que solo había sido el ruido de la caída, se ocupó de las lesiones que habitaban en sus manos

-Bien déjame el resto a mí-Dijo su mellizo acercándose por medio del espejo-Recuéstalo y deja su cabeza apuntando hacia mí, arreglaré un poco sus recuerdo para que crea que fue un sueño-

-¿Y si sigue con la idea de abortarnos?-

-Honey-Los ojos de Trey conectaron con los de su hermana-Papá olvidará esa idea, no debes preocuparte, algunos sueños son tan realistas que marcan tu diario vivir ¿Curaste bien su mano?-

-Me quedan algunos rasmillones ¿Por qué el cambio de tema?-

-Déjalos-Ordenó apuntando con la varita a la sien de su padre-Ayudaran con esto…lo dejaremos pensando-

-Trey ¿Estás seguro que sabes lo que haces?-

-Shhh, silencio, me desconcentras-

Una luz plateada salió de la punta de la varita y los mellizos vieron como el rostro de su padre iba componiendo extrañas muecas mientras aquel halo penetraba más y más en su cráneo; Trey sudaba mientras realizaba aquella acción, alterar los recuerdos era una tarea difícil y considerando que su padre tenía una gran barrera de oclumancia, la tarea era mil veces peor, pero él no se rendiría tan fácilmente, Honey estaba dando lo mejor de sí para que él estuviera vivo, no podía defraudarla de esa forma. Él lucharía a su lado y así, quizás en unos meses, estarían fuera del vientre de su madre para crecer…juntos.

Cuando todo aquello acabó, ambos jóvenes se observaron por largos segundos mientras dejaban escapar el aire de sus pulmones en un pesado suspiro. Lo peor había pasado

-Hay que dejar a papá en su despacho-Dijo Honey acomodando algunos mechones del cabello de su padre detrás de su oído

-Pues comienza a moverlo-

Ella dio un chasquido, sabía que Trey no podía hacer nada respecto a ese punto pero al menos esperaba un poco de apoyo moral de su parte

-Lo reafirmo, tienes la sensibilidad de una piedra Terrance-Dijo la chica mientras hacía levitar a su padre con un hechizo

-Ten un lindo viaje-Dijo burlón-Y trata de no golpearlo en el trayecto-

Honey daba gracias a Merlín todo poderoso de que esa sala lograra cumplir todos sus deseos, ya que un viaje con su padre levitando por todo el castillo no sería algo simple de explicar, así que aquella puerta que conectaba directamente con los aposentos del murciélago de las mazmorras era una magnifica solución.

La joven lo dejó suavemente en la cama que había en la habitación y lo tapó con una manta que había en el closet, aquella escena le recordaba a las tardes en las cuales su padre pasaba horas y horas corrigiendo informes y exámenes hasta que su cuerpo al igual que su mente no daba más y terminaba por mandar todo a la mierda para descansar aunque sea una noche, ella siempre lo encontraba desparramado en la cama y tenía que quitarle los zapatos y taparlo para que no agarrara algún resfriado. Que irónica era la vida

-Pasa buena noche papá-Dijo la joven besando su frente-Te quiero-

Ella juró ver una pequeña sonrisa antes de cerrar la puerta que la llevaba de vuelta a la sala de la cual salió.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Alguien había pateado su cabeza, de eso estaba seguro de otra forma no le dolería de aquella forma tan infernal. Abrió los ojos son pesar y la sangre que recorría todo su cráneo se aglomeró en la zona de su parpados solo para crear un dolor aún más agudo, iba a necesitar mucha poción contra el dolor de cabeza, de otra forma terminaría matando a algún alumno o a la zorra de Perfitt ese día. Aun cuando no recordaba cómo había llevado a su cuarto estaba realmente agradecido de estar en ese lugar, la oscuridad de la habitación menguaba el dolor que sentía y le daba la paz necesaria para procesar todo lo que pasó por su cabeza esa noche.

La mente era un arma poderosa, él más que nadie en el mundo lo sabía pero nunca pensó que justamente la suya jugara con sus sentimientos de aquella forma.

Aquel sueño se había sentido tan real…Demasiado para su gusto, nunca había sido un hombre muy crédulo en todas aquellas artes de la adivinación y sus demás ramas pero esto…Aquello que vivió no pudo ser un simple sueño ¿O sí? El sentimiento que recorrió su cuerpo al estar frente a esos dos chicos…sus hijos

-Mis hijos…-

Esa simple frase lo hizo salir rápidamente de la cama, debía hablar con Hermione y pedirle perdón de rodillas si era necesario porque él no soportaría perderla. Debía recuperar la confianza de su castaña para poder ver crecer a sus hijos juntos, para protegerlos y cuidarlos. Él la amaba y había sido un imbécil al decirle aquellas palabras tan frías, solo rogaba que aun estuviera a tiempo para reivindicarse.

Hermione jugaba con la avena que había en su tazón de desayuno, ese día su estómago había amanecido demasiado sensible e intuía que si algún bocado ingresaba por su boca no tardaría mucho en salir por el mismo lugar

-Debes comer Hermione, no te hace bien saltarte comidas-

-Lo sé Ginny, pero no tengo hambre-

La pelirroja suspiró, su amiga llevaba bastantes días sin comer y aquello solo lograba dañarla a ella y los bebes que llevaba en su interior. Hermione no era la misma desde que Snape la acorraló luego del partido de quidditch, ella lo notaba más que sus amigos, aun cuando intentaba ser fuerte y mostrarse alegre ante los demás, eran varias las ocasiones en las cuales ella la encontraba con una escurridiza lágrima en su mejilla mientras acariciaba su vientre con extremo cuidado, lo sabía, Ginny sabía que su amiga tenía miedo pero ¿Qué podía hacer?

-Ginny tiene razón Herms, vamos, come aunque sea un poco, se supone que hoy me ibas a ayudar con mi tarea de Herbologia, necesitaras energía-

-Ya Ron, no hagas eso-Rió ella mientras su amigo ponía una cucharada de avena delante de su boca-No tengo cinco años-

-Es la única forma en que comas, ahora, abre grande-

Hermione rodó los ojos pero acató las órdenes de su amigo, Ron la hacía reír como si volvieran a ser niños de primer y segundo año, poco a poco su amistad volvía a los orígenes y ella sabía que podía confiar en el pelirrojo para lo que fuera. Pronto iba a contarle sobre su embarazo y de toda su historia con Snape, él no iba a fallarle, lo sabía, al principio le costaría pero la aceptaría al igual que los demás

-Eso es, ahora una más…-

Los ojos de Hermione vagaron hasta la figura de negro frente a ella y su pequeño apetito logró desaparecer por completo, era increíble que Snape siguiera causando efecto en ella, su corazón no entendía que ya no debía albergarlo dentro de él, si seguía así su bebé iba a sufrir las consecuencias y eso era lo que precisamente, quería evitarle a toda costa.

Aun cuando Snape se marchó pronto hasta la mesa de los profesores, todo el buen ánimo que Ron pudo trasmitirle en esos minutos se había esfumado

-Hermione…-

-Ya no tengo hambre, iré a buscar mis cosas, nos veremos en el salón de Encantamientos-Dijo levantándose de su lugar

-Te guardaré algo-

-Gracias Neville-

Snape siguió la silueta de su alumna hasta que se perdió entre las gruesas láminas de roble, había sentido el impulso de ir tras ella en ese preciso instante pero recordó a tiempo que a Hermione nunca le había gustado ser el centro de atención y hacer una escena frente a todo el colegio no sonaba como una buena idea para su reconciliación

-Minerva-Llamó el maestro de DCAO

-Dime Severus-

-Necesito hablar contigo, debe ser inmediatamente-

ESPERO QUE LES GUSTE :3 ESTE CAP SE LLEVÓ PARTE DE MI ALMA :c EL COMPU SE FUE CON EL TECNICO PARA QUE LO ARREGLARAN 3

HAY MÁS PLANES EN MENTES ASÍ QUE NO SE LO PIERDAN

UN BESADO XERXES ELI