-Lo hiciste a propósito-dijo ella molesta, empujado a Hans para apartarlo.
-¿Usted Cree?-preguntó irónicamente, le dedico una sonrisa demasiado sarcástica, lo que molesto aún más a Elsa. El semblante de la reina cambio por completo, estaba seria, y muy enojada.
-Basta-gritó Elsa, desvaneciendo la tonta sonrisa del rostro de Hans- No estoy para juegos tontos, puedo perder el Trono de Arrendelle como para estar perdiendo mi tiempo peleando contigo-dijo molesta mientras salía de la habitación y azotaba la puerta. El solo la vio salir y el regaño que acababa de recibir le recordó aquellos regaños de su padre, cuando lo interrumpía en asuntos importantes o le pedía que fuera a jugar con el.
Hans sabía que la reina no regresaría y tendría que hacer aún más trabajo. El fue hasta el cómodo asiento de la reina y comenzó a Leer las cartas, pero una llamó su atención, pues tenia el sello real de las islas del sur, lo que le pareció extraño, pues desde que se enfermó aquel día que la reina estuvo cuidando de el, no había recibido ninguna.
Abrió la carta y comenzó a leerla, cuando termino la arrugó, golpeo su puño contra el escritorio con tal fuerza que la taza de té que estaba en una esquina de este se cayó y se estrello contra el piso. Sin mencionar que un moretón apareció en su mano, en la parte con la cual golpeo el mueble.
La reina no se había alejado mucho del estudio por lo que pudo escuchar a la perfección el golpe y el ruido que hizo la taza al caer, ella pensó que algo le había pasado a Hans asi que sin pensarlo se regreso para verificar que todo estuviera bien.
Cuando llegó pudo ver que Hans estaba a punto de tirar la carta a la chimenea.
-¿Que es lo que dice esa carta?-pregunto la reina seria esperando una respuesta
-Nada que sea de interés para usted-dijo el sin dejar de observar las llamas de la chimenea, sus intenciones eran claras, así que sin pensarlo mucho la tiro al fuego. Elsa corrió hasta la chimenea para apagarla con un montículo de nieve que hizo caer, para aplastar las llamas y erradicarlas. Se inclino hacia la chimenea y buscó entre la nieve aquella carta, aunque por la nieve la tinta estaba algo corrida y por el fuego algunas partes eran inexistentes, lo que quedaba se podía leer sin problemas.
La reina la tomo en sus manos y comenzó a leerla en voz baja, pero llegó un punto en el cual dejar de leer y darse vuelta para encarar a Hans, el solo la miraba serio, ella volteo a verlo sorprendida, se imagino muchas cosas pero no eso.
-Lo siento, lamento su perdida-dijo Elsa sin observarlo, ella se levantó pero no se atrevía a voltear.
-No lo sienta, si yo no lo hago, usted tampoco debería-dijo tan frió y molestó como pudo-¿Me imagino que ira a la coronación del nuevo rey?-El comentario hizo que Elsa se pusiera pensativa.
-Lo que más le afecta de la carta no es la muerte de su padre, si no la coronación de su hermano-Elsa no lo entendía, como alguien podía ser como Hans, ante todo sigue obsesionado con ser rey.
-¿Y eso es algo malo?, solo deseo algo que es imposible. Si antes seria difícil ahora en mi situación de sirviente es algo que jamás tendré. Es como decir que usted es normal, ¿cuando era joven no envidio a Anna por ser normal?-Aquellas preguntas era como si Elsa fuera transparente y Hans viera a través de ella, todas aquellas inseguridades que algún día tuvo.
-Si, pero-no pudo defenderse pues el continuo hablando
-O ¿Acaso no sintió miedo cuando fue su coronación al no poder controlar sus poderes, Mientras Anna se preocupaba de cosas tan tontas como enamorarse?- el sonaba altanero y mantenía su actitud orgullosa y prepotente
-Al ser el primogénito en una familia real, sabes que debes renunciar a tus propios intereses para poner los de tu pueblo, eso implica madurar aún más rápido que otros jóvenes de tu edad. Es mi obligación como reina sentir miedo, pero no mostrarlo para tener protegidos a mis súbditos, pensar que mis acciones los afectaran para bien o para mal a mi pueblo. Anna por su parte tiene más libertades, pero es un rol que tenemos que asumir, si ella hubiera sido la mayor entonces otro caso sería, pero debemos aprender a vivir en la posición que nacimos- ella explico serena y calmada,
-Entonces quiere decir que debo aprender a vivir como...-la reina lo interrumpió intentando terminar la discusión
-Eras el ultimó de los príncipes de las islas del sur, pero tenias un titulo y tu ambición hizo que lo perdieras, lo que yo trato de decirte es que dejes de complicarte y aceptes las cosas de una buena vez, tu hermano mayor será coronado Rey, como debe de ser y punto-
-Es muy fácil decirlo-comentó irónico el ojiverde, Ella lo observo detalladamente-Estoy seguro que cuando Klaus sea rey de las islas del sur vendrá a visitarla solo para burlarse de mi-
-Si fueras Rey ¿que es lo que harías?-parecía no ser un simple capricho eso de ser Rey, pero la reina quería estar segura.
-Me aseguraría de ir de vez en cuando al pueblo para ver a los aldeanos, reforzaría el comercio y compraría más barcos para agilizar ,tendría juntas con los dignatarios para ver que podemos hacer para que sus naciones se beneficien y la nuestra tenga ganancias-
-Realmente no eres malo, pero tu obsesión por ser Rey es enfermiza-la reina parecía comprender aún más el comportamiento de Hans, mucho de lo que hacía solo era para llamar la atención de las personas.
-''Era enfermiza'', se que no seré Rey así que ya no me importa, lo único que quería era demostrarle a mi padre y a mis hermanos que sería importante y pondría en alto el nombre de las islas del sur-había sinceridad en ese comentario, pero Elsa no podía simplemente creerle como si nada hubiera pasado, no podía olvidar que el había intentado matarla.
-¿de verdad ya no quiere ser Rey?-era la curiosidad de Elsa quien tomaba la iniciativa en esa pregunta. Ante esta pregunta Hans la miro sorprendido.
-Mi padre esta muerto, mi hermano mayor pronto será coronado Rey, a ninguno de los dos les importará de todos modos-explico Hans
-Puede dejar de hablar de su padre, como si se tratará de un objeto-pidió la reina llevándose una mano a su brazo, a manera de abrazarse a si misma-Si usted hubiera nacido en otra familia probablemente seria un buen rey-
-Realmente lo que me molesta es que no me informaron que mi padre había muerto, eso solo es como confirmación que ya no pertenezco a la familia real de las islas del sur-sonrió amargamente al terminar de hablar.
-Hans-la reina lo miro y sus ojos se encontraron, la mirada azul de la reina y los ojos verdes de Hans- Se que no tiene nada que ver con esto, pero realmente necesito saber la razón por la cual me salvaste en el baile de Anna-exigió de una manera más amable que las anteriores.
El alzó una ceja, jamás lo dejaría en paz hasta que no le dijera la verdad, exhalo con suavidad, dándose por vencido si iría a la cárcel de vuelta a las islas del sur sería en ese momento, no soportaría escuchar de nuevo esa pregunta.
-Usted gana, le diré la verdad y nada más que solo la verdad-dijo en tono de burla para luego suspirar y continuar hablando- Cuando mi padre dicto mi sentencia no me importó mucho pues tenia un plan, y ese plan era matarla-ella lo observaba con extrañeza mientras el seguía hablando normal y fluidamente como si le contara un cuento a un niño pequeño- traje conmigo un pequeño recipiente con veneno, pero no pensaba usarlo pronto ya que todos sospecharían de mi. El día que enfermé no esperé verla, pero en cambio no solo la vi, si no se quedó conmigo hasta que la fiebre bajo, bien ese día desistí de querer matarla así que lance lejos ese recipiente, pero Olaf lo encontró y lo llevó a la cocina, cuando me di cuenta que le había puesto veneno a su comida no pensé en otra cosa así que me la comí, por que usted no es alguien que deba morir, es una reina bastante responsable, amable etcétera-lo dijo sin la menor importancia la reina estaba ofendida, le acababa de declarar que quería matarla ''por tercera vez'' y lo hizo como si tuvieran una charla tranquila en medio del desayuno.
-¿Entonces me salvaste por ser buena persona?-pregunto incrédula ante la actitud de Hans.
-Y por que es hermosa-dijo el tomando la barbilla de Elsa con cuidado
-Hablar con usted es imposible-dijo ella molesta, pero el no pudo evitar sonreír cautivadoramente.
-Sabe, me acabo de dar cuenta que cuando usted esta enojada me habla con respeto-ella lo miro enojada, pero no pudo evitar sonrojarse al ver la manera en la que el pelirojo sonreía, ella solo quito la mano de Hans de su barbilla- Sabe, no la mataría ni por que me ofertaran un trono-dijo el observando aquellos ojos azules que lo veían sorprendidos,
-¿Por que?-pregunto la reina dando un paso atrás
-Solo confórmese con saber que no le haría daño a usted nunca y que no dejaré que alguien lo haga- hablaba serio con determinación, Elsa solo se le quedó mirando por poco tiempo para luego suspirar.
-Espero que lo que diga sea cierto. Si tanto quiere ser Rey de Arrendelle, adelante, pero algo si le advierto, después de la boda usted seguirá durmiendo en el cuarto de huéspedes- dijo ella mientras salia, pero al hacerlo pudo darse cuenta de que Anna estaba parada en la puerta con un vaso escuchando todo, al lado de ella estaban Kai y Gerda, quienes festejaban, hasta que vieron salír a Elsa.
