HOLA! HE AQUÍ DENUEVO SU ESCRITORA SENSUALONA HA VUELTO. QUIERO AGRADECER POR SU APOYO CHICAS :3 SIN USTEDES NO PODRIA SEGUIR ESCRIBIENDO 3 TODO ESTO ES PARA USTEDES
CAPITULO 28
Sus parpados pesaban demasiado, no recordaba tener tanto sueño desde los TIMOS cuando se quedó tres días completos sin dormir acompañada de Vic para aprobar todo con "Excepcional" como le había apostado a su padre, aunque claro, la presión de los estudios y los constante mimos de Teddy y del pequeño James habían logrado mantenerla de buen ánimo y con su espíritu rebosante en las nubes, (sin contar que DEBIA ganarle esa apuesta a su padre, su orgullo no le iba a permitir perder contra alguien que se había burlado en su propia cara diciendo que en Transformaciones solo lograría sacar "Supera las expectativas") pero en ese instante lo único que deseaba era su mullida cama, abrazar su almohada y dormir hasta que fuera verano. Un bostezo involuntario salió de sus labios mientras se estiraba cuanto podía para activar su musculatura de una vez por todas, estar en la misma posición toda la noche había logrado que sus piernas se entumecieran y fuera un milagro poder moverlas un milímetro siquiera
-Deberías dormir de una vez Honey, te ves horrible-
-¿Crees que eso es algo que debes decirle a una chica Trey?-Dijo la joven Gryffindor mientras pedía un milagro para que sus piernas no le fallaran al levantarse
-Esto es diferente, eres mi hermana menor-Argumentó como si fuera lo más obvio del mundo
-¿Y eso hace una diferencia porque…?-
-Mi deber en este mundo es, cuidarte, apoyarte, alejar a cualquier individuo hetero y bisexual que se te acerque, velar por tu integridad física y moral, prestarte apoyo cada vez que nuestros padres estén por descubrirte en alguna travesura y por sobre todas las cosas, ser tu dolor en el culo personal-Dijo con una sonrisa-Son los términos de mi contrato-
Honey masajeó su sien mientras dejaba escapar un bufido de indignación, al parecer ninguno de los dos había heredado la huraña personalidad de su padre ni la reservada forma de ser de su madre, su hermano mayor era una prueba más que contundente para demostrar que dentro de su familia existió algún miembro con sentido del humor y un carisma bastante arrollador…o quizás Trey había pasado demasiado tiempo con su tío George, o mejor dicho, con su fallecido tío Fred.
La joven se paró frente al espejo y puso su mano sobre el pecho del chico, había descubierto que podían tocarse aun cuando uno de ellos fuera una mera ilusión creaba por la sala y aquello los había conectado aún más. El calmado palpitar de su hermano le daba tranquilidad y renovadas energías para seguir, tenía un ritmo constante y fuerte, como si su corazón le demostrara que estaba listo para estar en la vida real y no solo detrás de un espejo. Ella lograría sentir ese palpitar en la vida real, ella colocaría su mano en el pecho de su mellizo cada día solo para recordar que estaba vivo cuando todo esto acabara
-Lo harás bien-Dijo el joven colocando su mano sobre la de su hermana-Nunca dudes Honey –
-No lo hago Trey-Ella levantó la mirada-Solo soy cautelosa, en verdad quiero verte a ti y a mamá cuando regrese a mi tiempo-
-Nos veras, lo estás haciendo bien, has investigado, tío Harry y tía Ginny te están ayudando al igual que los demás, sin olvidar que McGonagall está muy al pendiente de tu giratiempos y todo eso-
-Tienes razón, no estamos solos en esto, tío Neville y tía Luna también nos apoyan, si vieras como han intentado animar a mamá luego de todo lo que ha pasado con papá…-
-Hablando de eso…¿Crees que eso dos estén haciendo las paces?-Dijo mientras hacia un gesto obsceno con la mano-Porque, maldición, anoche ninguno de los dos pudo pegar un ojo y esa extraña sensación de…-
-¡TERRANCE SNAPE!-Lo cortó antes de que siguiera, su hermano debía controlar su boca, Merlín, ella no quería saber sobre la vida sexual de sus padres, de por sí ya era bastante traumante la posibilidad de que esa extraña sensación hubiera sido por una probable reconciliación de sus padres para que Trey le sumara imágenes mentales
-¡Tú también lo pensante en su momento Honey!-
-Solo porque tú instauraste la idea-Se defendió-Yo solo había venido a conversar contigo y pedirte ayuda para una nueva broma hacia Perfitt, pero no, eres como cualquier otro chico, siempre pensando con la cabeza pequeña en temas importantes-
-Claro…pero misteriosamente, si Ted Lupin piensa con la cabeza de abajo no te molesta ¿No es así?-
Ella se sonrojó y le dio la espalda al espejo para que su mellizo no viera su vergüenza, aun cuando su cabello cubría gran parte de su rostro Honey se sentía demasiado vulnerable ante la mirada de su hermano mayor, tal vez era por el gran parecido que esta poseía con la mirada de su progenitor
-Mejor volvamos al tema principal-Murmuró jugando con uno de sus mechones
-Esta conversación no ha terminado Honey-Declaró el mayor-Ese pseudo hombre lobo y yo tendremos muchas cosas de que hablar-
-¿Sabes una cosa? Me iré a dormir, tu cerebro ya se empañó-Dijo la joven acomodando sus ropas y dando una última sacudida a su cuerpo para que la sangre recorriera cada parte de este-Vendré a la misma hora, en verdad estoy muy cansada-
-Son los dolores ¿No es así? McGonagall lo dijo, el tiempo intenta corregir la falla que hay en la línea-
-La única falla Trey, es que ustedes no estén en el futuro-Empujó la puerta-Y yo corregiré aquel error, cueste lo que cueste-
-Honey…-
-Descansa-
Ella salió de la sala de los Menesteres aun cuando sabía que su hermano tenía cosas que decir ante la dura verdad que ambos sabían. Ya no eran solo los repentinos dolores en el pecho que la atacaban, el cansancio comenzaba a hacer de las suyas al igual que episodios en los cuales su mente se iba a negro, su madrina ya le había hablado de aquello, pero nunca había pensado que las cosas le sucederían tan rápido, su primera creencia había sido que todo aquello comenzaría una vez su madre entrara al término de su embarazo, nunca había estado más equivocada.
La sala común comenzaba a mostrar signos de movimientos, los Gryffindor's nunca habían sido muy adeptos a comenzar una jornada de Domingo antes del mediodía, y considerando que ese era el único día en el cual Perfitt no iba golpeando puerta por puerta para que se levantaran, Domingo era el día sagrado para los Leones.
Ahogó un bostezo mientras hacía su propia marcha hacía su dormitorio hasta que una voz conocida la hizo desviar su rumbo
-¿Y bien?-Dijo Harry bajando las escaleras que llevaban a las habitaciones de los chicos-Neville y Ginny ya se levantaron, fueron a buscarte a la biblioteca y Luna fue cerca del Lago ¿Dónde estuviste Honey?-
-Con mi hermano-Respondió ante la dura mirada de su tío-Debí avisarles, lo sé, pero…-
-Sabes perfectamente que no es conveniente que salgas sola, no sabemos cuándo vendrán aquellos dolores-
-Lo sé Harry pero…-
-Pero nada Honey-La cortó
Su tío no era de enfadarse muy a menudo, aun cuando su tío Neville le había mencionado que los tiempos en los cuales Voldemort había vuelto, Harry había vivido envuelto en un aura un tanto tenebrosa y que lo había hecho una persona bastante explosiva y huraña, aunque claro ¿Quién no lo sería? Un maldito loco quería acabar con él a como dé lugar, a ella no le hubiera extrañado en lo absoluto…aunque en estos momentos prefería a su calmo, comprensivo y consentidor Harry y no la versión huraña que en estos minutos tenía la "dicha" de contemplar
-Tenía que hablar con Trey ¿Bien? Es mi mellizo, él pasa por lo mismo y recuerda que soy el único familiar que sabe de su existencia y puede hablar con él-
-No digo que no puedas ir a verlo, solo te recuerdo que no debes estar demasiado tiempo alejada de nosotros-
-¿Demasiado tiempo? Harry viajé diecisiete años al pasado, llegué a una época en la cual ni siquiera era un espermatozoide-
-No saques tus tecnicismos en estos momentos-
-Y tú no vengas con tu mal humor a joderme la mañana-Honey suspiró intentado calmar su creciente mal humor-Sé que estas molesto y preocupado, así como también sé que no es solo por esto por lo cual actúas de esta forma-Las manos de ella tomaron con cuidado el rostro del joven frente a ella y lo obligó a mirarla fijamente-Mamá estará bien-
-No me fio de Snape en estos momentos, él puede…-
-Harry, mírame, mi padre nunca dañará a mi madre, él me crió-
-Tú sabes perfectamente que quiso abortarlos, el hecho que te haya criado no significa nada, la culpa siempre ha movido a tu padre, no sería la primera vez, créeme-
-No se puede hablar contigo Potter-Siseó la joven-Iré a dormir-
-También lo has pensado ¿Verdad?-Dijo Harry desde el primer peldaño de las escaleras-Que tú padre tuvo la culpa de lo que pasó esa noche-
Los pasos de la joven se detuvieron inmediatamente. No quería aceptarlo, al menos no abiertamente pero una vez cuando tenía catorce años aquella idea había estado firmemente instalada en su mente, tenía frente a ella un gran lago de preguntas y su padre le negaba los implementos necesarios para navegar a través del ¿Por qué lo hacía? Los padres siempre impulsaban a sus hijos a resolver todas sus inquietudes pero el suyo bloqueaba cualquier posibilidad cuando de tocaba aquel punto. Su mente alborotada por las hormonas que comenzaban a hacer estragos sobre sí la había llevado a una aterradora conclusión, la muerte de su madre se debía exclusivamente por su padre ¿Había algo más lógico que eso? Para su mente adolecente aquella respuesta era merecedora de la Orden de Merlín, por eso su padre repetía una y otra vez "Lo siento"a la fotografía de su madre que tan celosamente tenía guardada en su cuarto, él había acabado con la vida de ambos, él era el único asesino…
-¿Honey?-
Sus puños habían estado tan apretados y su mente tan concentrada que no se había percatado que las uñas estaban creado pequeñas heridas en las palmas de sus manos
-Mi padre no tuvo lo hizo-
-Tal vez no directamente, pero cabe la posibilidad de que…-
-¡ÉL NO LO HIZO Y SE ACABÓ!-Gritó antes de terminar de subir las escaleras
Harry se quedó en aquel peldaño aun cuando Honey ya se había marchado. Debía estar molesto con ella, no a la inversa, Honey no entendía la preocupación que había estado presente aquel sábado luego de que escuchara accidentalmente su conversación con Ginny sobre la carta que había dejado Hermione antes de marcharse con Snape, no, ella simplemente desapareció luego del almuerzo hecha un verdadero demonio y reaparecía al otro día con el único objetivo de irse a la cama.
Todavía no podía entender su enfado, Snape prácticamente había secuestrado a Hermione y ella estaba demasiado calmada al respeto ¡Dulce Merlín! Ella y su hermano habían sido el cerebro tras esa loca idea ¿Acaso no entendían la situación? Snape no era de fiar, ahora estaba completamente seguro, no importaba lo que hubiera hecho por él en el pasado, todo el respeto que había logrado conseguir con sus hazañas lo había perdido al haber hecho sufrir a la mujer que quería como si fuera su hermana.
También, recordó Harry, debería estar molesto con Hermione, no solo por esconderle su relación por tanto tiempo, si no por traicionarse a ella misma ¿No le había prometido aquel día luego del partido de quidditch que nunca más volvería a estar con Snape? Y ahora salía con aquello, lo más probable era que volviera el próximo fin de semana con miles de heridas nuevas de ese bastardo.
Golpeó la pared detrás de él y sus nudillos se rasmillaron un poco. Se sentía completamente inútil en esos momentos, quería ayudar ¡Maldición! Solo quería ver a su mejor amiga con una bella sonrisa en el rostro como se lo había prometido en una de las noches cuando estaban buscando horrocrux, él le había prometido días tranquilos, sonrisas, tiempos de paz y ella le prometió siempre estar ahí para él. Solo quería la felicidad de Hermione ¿Acaso eso era mucho pedir?
Debía hacer algo o de otra forma su cabeza comenzaría a dar miles de vueltas, aunque claro, todo plan debe tener un principio y el suyo empezaba por reunirse con sus amigos y decirles que Honey había regresado a la sala común a dormir.
Subió las escaleras que conducían a los dormitorios de los hombres y fue a su baúl a buscar el mapa del merodeador, era mejor dirigirse directamente hacia ellos en vez de estar vagando por el castillo, con todo lo que tenía en mente quizás él también se iba a perder hasta el siguiente día. Apunto su varita hacia el pergamino y, una vez pronunciadas las palabras, el mapa comenzó a dibujarse frente a sus ojos. Luna fue la primera encontrada entre medio del mar de tinta, estaba regresando al castillo en compañía de Hagrid, lo más probable era encontrarla más tarde a la hora del desayuno. Buscó a su novia y a su amigo en las cercanías de la biblioteca, pero los nombres que encontró mientras cambiaba el destino de su búsqueda lo dejaron bastante asombrado
-Ronald Weasley y Amelie Perfitt-¿Que hacían esos dos juntos?
A diferencia de las chicas, ellos compartían la habitación, desde su primer año en Hogwarts había estado junto a Neville, Ron, Seamus y Dean, los conocía lo suficientemente bien para saber que de los cinco, solo Neville y él serían capaces de levantarse tan temprano el día domingo, Ron probablemente despertaría a la hora del almuerzo mientras Seamus y Dean lo harían pasado la hora del desayuno e irían directamente a las cocinas a pedirle algo a los elfos. Por eso estaba realmente confundido al ver el nombre de su amigo en otro lugar que no fuera su cama, quizás no hubiera estado tan sorprendido si Ron apareciera cerca del Gran Comedor o en las cocinas, lo único más grande que su amor por las sabanas era, sin duda alguna, su gran estomago deseoso por ser llenado.
Pero Ron no estaba en la cama así como tampoco se encontraba atragantándose con comida, él estaba en el despacho de la profezorra y, por la forma en que sus marcas se hallaban, Harry podría jurar que estaban demasiado cerca para su propio gusto
-Travesura realizada-
Sus manos tantearon el colchón de la cama lentamente, buscando aquel calor que en algún momento de la mañana se había escapado, él no era de la clase de hombres que desperdiciaba las mañanas pero ese día solo quería permanecer envuelto entre las sabanas compartiendo el tiempo con su compañera "¿Dónde estaba?" se cuestionó mientras desperezaba su cuerpo ya que, por lo que tenía entendido, el embarazo la obligaba a descansar mucho más de lo habitual y considerando las acciones de anoche, Snape daba por hecho que ese día Hermione despertaría a la hora de cenar.
Sus ojos se abrieron con lentitud, permitiendo que de una vez por todas su cerebro tuviera una idea sobre la hora, por la cantidad de luz que se filtraba por la cortina probablemente iban a ser las diez de la mañana, demasiado temprano para alguien que atendió al llamado de Morfeo cerca de las cinco y media de la madrugada. Escaneó la habitación rápidamente mientras su mente terminaba de ordenar los sucesos que habían ocurrido luego de la visita a la clínica muggle, era una secuencia de imágenes que empezaba con una sonrisa de su castaña y terminaba con ella dándole la espalda antes de caer rendida al mundo de los sueños.
"Hermione caminaba feliz por el pasillo de aquel lugar, el doctor le había dado su siguiente fecha y le había recetado algunas vitaminas para sus malestares. Sus hijos (Merlín ¡Eran dos!) crecían en perfectas condiciones aun cuando ella pareciera demasiado frágil para albergar dos vidas dentro de su cuerpo.
La sonrisa más grande, sin embargo, se debía a la pequeña imagen que el doctor le había dado antes de salir de su consulta. El fondo era negro, sobre ella miles de líneas en distintas tonalidades de azul y blanco dibujaban formas sin sentidos, a excepción de dos pequeños puntos suspendidos entre aquel mar de líneas. Del tamaño de una almendra, fácil de confundir entre medio de aquel lio, siendo los causantes de sus malestares cada mañana, Hermione Granger no podía estar más feliz de verlos por primera vez
-La próxima visita será dentro de unas semanas, tal vez pueda decirle a Minerva que necesito tu ayuda para…-
-Gracias-Dijo ella cortando el monologo de su profesor-No debía hacerlo pero en verdad se lo agradezco-
-¿Qué no debía hacerlo? Te recuerdo que ellos también son mis hijos Hermione-Dijo acercándose a la joven-Estoy arrepentido de mis palabras, fui un tonto-
-Más que eso-Corrigió la chica con una marcada mueca de superioridad en su rostro
-Hermione yo…-
Los labios de ella siempre habían tenido un sabor dulce, tal vez por eso se había vuelto un adicto a ellos, más de alguna vez se había reprendido mentalmente por robarle un beso en los pasillos del castillo aun cuando ambos sabían lo peligroso que era aquella acción. Sus besos eran dulces, tiernos, cálidos y llenos de vida, él podía decir con total seguridad que el cielo se encontraba a su alcance cuando los labios de ella se posaban sobre los propios.
Aunque nada es eterno en esta vida.
El frio se hizo presente cuando ella se apartó, las pequeñas manos de ella habían soltado la tela de su ropa mientras sus pies retrocedían lentamente por la calle que conducía a la clínica. Ella apartó la mirada mientras una de sus manos cubría su boca e intentaba cubrir el sonrojo que se estaba haciendo presente en su rostro, aquel cambio de actitud logró que su labio de curvara suavemente hacia arriba, no importaba lo mucho que ella intentara fingir, Hermione seguía siendo Hermione y por ende él tenía grandes esperanzas de ser perdonado, solo debía esforzarse, debía demostrarle que estaba realmente arrepentido.
Se acercó lo suficiente para tomar su mano libre, la mirada nerviosa que ella le regaló lo hizo pensar en la primera vez que él había hecho eso, cuando aún se negaba a aceptar abiertamente que sus sentimientos hacia ella se estaban arraigando con fuerza en su corazón
-Sé el camino de regreso profesor-Dijo ella apartando la mano luego de darse cuenta de lo que pasaba-No necesito su ayuda, creo que ya se lo había dicho-"
Regresaron a casa en completo silencio, la calides que habia existido entre ambos al compartir aquel beso fue sustituido por el frio de la indiferencia. Ella lo evitó totalmemte en la cena, teniendo por excusa que tenia tareas pendiente, no pudo hacer mas que dejarla ir con un par de tostadas y una taza de té, Hermione seguia insegura sobre lo que él le ofrecia y lo menos que queria hacer considerando su estado era iniciar una rencilla con ella. Asriel lo habia señalado en su consulta, los primeros tres meses eran los mas complicados y delicados en el embarazo, Hermione tenia un poco mas de tres meses ¿Y que habia hecho él? Sucumbir antes sus inseguridades, lastimarla y pensar en que todos sus problemas se arreglarian si eliminaba las vidas que crecian dentro de su castaña. Nunca habia estado más equivocado.
Cuando subió las escaleras cerca de la media noche, la luz del cuarto de invitados se escapaba por debajo de la puerta ¿Ella seguiria estudiando o el cansancio habia hecho de las suyas antes de que terminara con sus deberes? Tenía curiosidad, pero él era lo suficientemente listo para saber que, si atravesaba esa puerta, no saldria entero de ese lugar. Dos toques en la lámina de madera fueron suficientes para que la voz de Hermione se filtrara y se ganara un buen par de maldiciones por ser el causante de las manchas en el pergamino de Transformaciones.
El cuarto se sentía demasiado grande su presencia, la esquina que generalmente estaba llena de libros y pergaminos de escuela ahora se encontraba desnuda a espera de que los libros que estaban en la otra habitacion se mudaran lo mas pronto posible a su lugar habitual. El armario estaba monopolizado por tonos oscuros y por un suave aroma a colonia de hombre, ya no se mezclaban los suaves tonos pasteles de sus blusas, los llamativos colores de los sweaters que Molly Weasley le regalaba cada año o el uniforme perfectamente doblado que ella guardó con tanto cariño mientras Hogwarts era reconstruido.
Son los pequeños detalles los que siempre marcan la diferencia, él lo estaba entendiendo esa noche, una vez más, mientras las sabanas eran abiertas y se refugiaba bajo ellas en busca del calor que se le era privado. Miró el techo intentado conciliar el sueño aunque claro su objetivo nunca fue cumplido, su mente no podía desconectarse sabiendo que a escasos metros se encontraba Hermione. La extrañaba de tal forma que aquel dolor en el pecho que lo aquejaba desde el inicio de clases se hacía cada vez más y más fuerte ¿Acaso ese dolor era una señal? ¿Una predicción? Él nunca había tomado en serio adivinación cuando era un estudiante, pero con el paso de los años le supo dar el valor necesario.
Sus ojos se cerraron por escasos segundos, le gustaba meditar con los ojos cerrados, de esa forma podía recrear diferentes escenarios y analizar los pro y contras de cada una de sus acciones, tal vez eso debió haber hecho el día en que Hermione fue a darle la gran noticia, pero claro, él era un Slytherin, una serpiente que responde al primer signo de ataque. Él había tomado la noticia como un ataque por parte de ella y las consecuencias de su venenosa lengua los habían afectados a ambos por igual. Las serpientes atacan para estar seguras ¿Pero él? Su seguridad estaba con Hermione, la necesitaba como necesitaba al oxígeno para poder vivir; él nunca había sido un hombre romántico, simplemente aquello no iba con su persona, pero a cambio, se había vuelto una persona realmente preocupada por su pareja, si alguien fuera y le preguntara cada uno de los gustos de Hermione, él estaba total y completamente seguro que respondería todo correctamente y sin vacilación. Un giro en la cama y un vistazo rápido al reloj le reveló que eran pasadas las tres de la mañana. Se levantó de la cama por un poco de té, quizás si bebía algo sus ideas podrían despejarse y podría tener algunas horas de sueño en su cuerpo.
Abrió la puerta del cuarto solo para encontrase frente a frente con la causante de su insomnio. Lucía cansada y sus manos tenían manchas de tintas, pero nada de eso opacaba su belleza natural. Ella respondió a la silenciosa pregunta que la mente de él estaba formulando, un simple "Escuché ruidos viniendo del cuarto" había sido su excusa para llegar hasta él vestida con un pijama que nunca había conocido.
Fueron varios minutos en los cuales ambos permanecieron en completo silencio mirándose fijamente a los ojos, fue en ese momento en que su dolor se atenuó y su corazón volvió a latir con relativa normalidad. Hermione se mordió el labio inferior demostrando su nerviosismo y eso fue todo para ambos.
Habían vuelto a ocupar esa cama para ser uno, él se había lanzado sobre ella por un beso, uno que fue correspondido luego de segundos que parecieron eternos. Sus manos volvieron a tener la dicha de recorrer su suave piel evitando, eso sí, la zona del vientre, Hermione se había tensando de sobremanera cuando sintió los largos dedos de él llegar hasta ese lugar. Severus había entendido su mensaje, aunque ella volvía a entregarse a él no significaba que volvía a depositar plenamente su confianza, debía reconstruirla.
Fue quitándole con lentitud las prendas que cubrían su cuerpo causando que la piel de ella se erizara ante su toque. Se había tomado su tiempo en cada una de sus acciones porque estaba seguro que, si comenzaba a apurar la situación, la atmosfera que se había creado entre ambos se perdería. Sus labios buscaban desesperadamente su boca mientras sus dedos se enlazaban con los de ella y su erección oculta tras el pantalón de pijama se frotaba lentamente contra su centro. Hermione soltaba suaves gemidos contra su boca que lograban encenderlo más y más hasta que, con un rápido movimiento de sus manos, su pantalón y ropa interior habían quedado en algún lugar de cuarto mientras él volvía a ese calor reconfortante que solo el cuerpo de ella lograba darle.
La electricidad corriendo por cada nervio de su cuerpo fue inminente, el calor había regresado luego de tanto tiempo estando en medio de la tormenta, sus ojos, los bellos ojos de Hermione lo habían vuelto a observar con amor mientras ambos se acercaban a la cúspide de su pasión, fue un efímero instante, pero para él era más que suficiente
"-Te amo-Le susurró mientras acomodaba un rebelde mechón de su cabello
Ella apartó rápidamente esa mano
-Eso debiste tenerlo en cuenta antes de pedirme aquello-Hermione iba a salir de la cama, él estaba seguro de eso, no podía permitirlo, al menos no esta noche.
-Debemos hablar-Exigió él sujetándola, eso fue suficiente para que su idea de fuga se extinguiera o al menos, eso demostraban sus ojos
-¿Y de qué quieres hablar?-Dijo a la defensiva
-De esto, de lo que pasa entre nosotros-
-Ya no hay un 'nosotros'-Ella le dio la espalda mientras acomodaba algunas sabanas a su alrededor-Buenas noches profesor-
Snape sabía perfectamente que en esos momentos era mejor no desatar la furia de Hermione, tal vez en la mañana podrían sentarse a conversar como dos personas civilizadas sobre los acontecimientos que habían ocurrido ese fin de semana
-Buenas noches-Dijo como respuesta
Lentamente se fue acercando al cuerpo de la joven e intentó hacer lo que en el pasado siempre le traía buenos resultados. Sus manos comenzaron a acomodarse en la cintura de su castaña para atraerla hacia su pecho hasta que ella se volteó a verlo
-Vuelve a tocarme y meteré tu mano por un lugar que sé, no te va a gustar-"
El suave sonido de la puerta siendo abierta lo hizo acomodarse en la cama para ver que ocurría, esperaba cualquier otra escena, menos la de Hermione con una bandeja trayendo el desayuno.
La castaña tenía el cabello húmedo y anudado en una coleta, algunas gotas caían de las puntas y terminaban por mojar la blusa que llevaba puesta. Mientras caminaba sin dedicarle alguna mirada el suave olor a miel que desprendía su cabello fue haciéndose presente en el ambiente, Merlín, él deseaba volver a tenerla a su lado en esos instantes y ser él quien estuviera consintiendo, no al revés
-Pensé que seguía durmiendo-Así que había vuelto al trato formal
-Te estaba buscando-Respondió él posando una de sus manos en el lado de la cama que ella había ocupado esa noche
-No podía dormir…no con usted tan cerca-"Mentirosa" le recalcó su mente-Además debo estudiar para el examen de mañana y tengo unos pendientes, debo avanzar mis informes-
-Ayer te quedaste hasta tarde haciendo tus deberes y luego…-
-Será mejor que se tome el café antes de que se enfrié profesor-Dijo ella, girando y avanzando hacia la puerta, evitando así cualquier contacto visual con él
-Granger-¿Por qué era tan testaruda algunas veces? ¡Ella debía descansar! El orgullo de esa chica algunas veces lo sacaba de quicio-Vuelva aquí-
-Mañana es mi examen de validación-Esa fue su única respuesta
-Debes comer algo, descansar, ya no eres solo tú-
-Ya desayuné-Contestó desde el marco de la puerta-Estaré estudiando, le pido por favor señor, no me moleste-Estaba seguro que esa frase tenía más de un significado
Antes de que él comenzara a protestar, Hermione ya había cerrado la puerta y la oportunidad de arreglar las cosas se habían esfumado por el día de hoy.
Su padre siempre le había dicho que parecía un gato al momento de desperezarse, aunque claro, también la había comparado con un troll luego de escuchar sus murmullos mañaneros siempre que él iba a despertarla, pero en su defensa ¿Quién no regañaba cuando se le era interrumpido el sueño? Tapó su cabeza con la almohada mientras dejaba escapar un largo bostezo y las vértebras de su espalda sonaban por el reciente estiramiento.
Dos golpes y la voz de su tía Ginny hicieron que su cabeza saliera de su escondite solo para saber qué demonios era lo que decía con tanto ímpetu
-¡HONEY!-
-Mmmm-Masculló quitando las sabanas de su cuerpo y saliendo perezosamente de la cama-Ya voy-
Sus pies fueron arrastrados todo el camino hacia la puerta y un bostezo fue ahogado con su mano mientras su tía Ginny ingresaba rápida como un bólido a su habitación
-¡Merlín! ¿Si quiera estas consiente?-
-Eso creo-Respondió la joven mientras refregaba las palmas de sus manos contra sus parpados-No es nada que un buen café no repare-
-Bueno, si quieres ese café deberías apurarte, la cena va a empezar en diez minutos-
-¡LA CENA!-Eso logró despertarla por completo-¿¡Ya es hora de la cena!? ¿¡Porque no me despertaron antes!? Oh Merlín y Morgana ¡DORMÍ TODO EL MALDITO DÍA!-
La pelirroja se quedó en la seguridad de la cama de la joven pelinegra mientras esta buscaba en sus cajones ropa limpia y con ayuda de su varita se terminaba de vestir
-Déjame ayudarte con eso-Dijo Ginny al ver como la hija de su mejor amiga peleaba con su cabello-Hermione nunca me ha dejado cepillarle el cabello-Honey sonrió
-A mí siempre me gustó-Comentó-Y creo que a mi papá también…en realidad él nunca logró hacerme una cola de caballo decente-
Ginny dejó escapar una carcajada al imaginar al serio profesor Snape peleando contra aquella mata de rizos oscuros.
Una vez que el enemigo logró ser domado en una trenza y Honey ya no lucia como un zombi, ambas bajaron hasta la sala común y salieron rumbo al Gran Comedor antes de que el apetito voraz de los alumnos acabara con todo. Tuvieron mucha suerte de que Neville les guardara el puesto, frente a ellas, el pollo asado y el puré de patatas seguían intactos. Comieron sumergidas en el habitual alboroto de la mesa Gryffindor, nadie podía estar triste siendo parte de la casa de los Leones, Honey siempre había hecho la analogía con la propia manada de felinos, y si lo ponía en práctica, las únicas mesas que siempre estallaban en risas eran ellos y los Hufflepuff, a fin de cuentas, los tejones eran animales muy sociales entre ellos al igual que los representantes de aquella casa.
Honey tomó una jarra de jugo de calabaza y comenzó a servirles a sus amigos, Neville y Ginny le agradecieron con una sonrisa mientras que su tío Harry la ignoró olímpicamente. Ella dejó escapar el aire de sus pulmones en un bufido poco adecuado para una señorita ¿Acaso su tío seguía enfadado por lo de aquella mañana? No podía entenderlo, era ella la que debía estar molesta con él y no al revés. Enojada con el actuar de su tío favorito Honey hizo lo que habitualmente hacía cada vez que James se portaba mal en la mesa, le dio un "suave" puntapié en la pantorrilla
-¡Auch!-Dijo Harry saliendo de sus pensamientos-¡Honey!-
-¿Qué?-
Harry le dedicó aquellas miradas que solía darle a su hijo mayor cada vez que se metía con la pequeña Lilu y ella no pudo evitar sentir compasión por James, tal vez si él dejaba de insistir sobre ser su novia ella eventualmente abogaría por él cuando sus tíos lo castigaran
-¿Estas molesto conmigo?-Dijo sin más aprovechando el contacto visual-Me has estado ignorado durante toda la cena-
-No estoy molesto contigo Honey-Contestó el elegido-Es solo que…-
Ella siguió los ojos de su tío hasta dar con la persona a la cual estaba observando con detenimiento
-Perfitt-Siseó-¿Por qué…?-
En ese momento, la profesora de Transformaciones se levantó de la mesa y saliendo por la puerta de atrás, dejó el Gran Comedor sin pasar como de costumbre por la mesa de su casa
-Solo espera-
La vista de su tío se dirigía en esos momentos hasta cierto pelirrojo que comía a gran velocidad un trozo de tarta de calabaza. Ella hizo una mueca de asco, no entendía como ese ser podía ser hijo de su abuela Molly, todos sus tíos tenían modales educados en la mesa aun cuando su padre decía que parecían un montón de Neanderthal sentados ante la presa del día
-Vamos-Dijo Harry cuando el pelirrojo se levantaba de su asiento y salía del Gran Comedor a paso rápido-En el camino te explico-
Ambos pelinegros esperaron un tiempo prudente antes de abandonar el ambiente festivo de la mesa Gryffindor y del Gran Comedor en general y acudir al silencio de los pasillos del castillo, aunque ninguno de los dos se percató que en ese momento, los ojos de Minerva McGonagall estaban firmemente fijos en ellos.
Iban por el tercer piso cuando Harry decidió que era hora de romper el silencio bajo la capa de invisibilidad. Su repentino frenar en su andar hizo que Honey chocara con su espalda y que soltara algunas maldiciones que le sacaron una sonrisa, estaba seguro que Charlie Weasley era el responsable de ese vocabulario
-Bien, la marca de Ron ha dejado de moverse y la marca de Perfitt viene para acá-
-Harry, tu sabes que recién cené ¿Verdad?-
-Honey, por favor-La reprendió-Escucha, últimamente Ron a estado actuando de forma rara, está demasiado nervioso-
-¿Y eso que implicancia tiene para mí?-
-¿No que él es tu principal sospechoso?-
-Sí, es imposible no dudar de él si nunca hicieron mención de su nombre o mostraron una fotografía-Honey fijó sus ojos en el mapa-Pero eso no me explica ¿Por qué lo estamos siguiendo?-
-En la mañana vi el nombre de Ron en el despacho de Perfitt-La varita de Harry apuntó al pergamino-Era muy temprano para que fuera una simple consulta, además, él nunca se levanta antes de mediodía el domingo-
-¿Acaso estas insinuando qué…?-
La mano de Harry fue rápidamente a parar en la boca de la joven, el pequeño cartel con el nombre de su jefa de casa había aparecido cerca del pelirrojo, era hora de actuar
-Prométeme que no abrirás la boca-Pidió Harry-Ahora sígueme-
Ella le hizo caso, al menos hasta que vio desde la esquina como aquellas dos personas que tanto asco le causaban se besaban en el pasillo del tercer piso. Gracias a Merlín la firme mano de su tío se interpuso en su boca antes de que su chillido de histeria saliera y alertara a esos dos.
La mente de ambos comenzaron a trabajar a mil por hora, Harry y sobre todo Honey sabían que esa nueva información iba a ser de gran importancia para resolver el caso de la muerte de Hermione, algo dentro de ellos se los decía
-Señor Weasley, profesora Perfitt, a mi oficina inmediatamente-
La fría y cortante voz de Minerva McGonagall llenó todo el pasillo
-Minerva-Dijo Amelie separándose del chico a una velocidad sobrehumana-Minerva esto tiene una explicación-
-No hay nada que explicar Amelie, conoces las reglas-La ex jefa de la casa Gryffindor se acercó hacia su sucesora-Las relaciones profesor-alumno están estrictamente prohibidas-
-Entonces querida Minerva ¿Cómo permites que Snape ande con la "señorita" Granger?-
ESPERO DISCULPEN MI DEMORA :/ NO ME SENTÍ MUY INSPIRADA ESTOS DÍAS, PERO NUNCA DEJARÉ ESTA HISTORIA.
ESPERO QUE LES GUSTE, EN VERDAD N O SABEN LO MUCHO QUE ME COSTÓ ESCRIBIR ESTE CAP, TENIA MILES DE IDEAS PERO NO ENCONTRABA LAS PALABRAS ADECUADAS. UN MILLON DE GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y SUS AGREGADAS A FAVORITOS Y ALARMAS :3
UN BESASO BIEN GRANDE
XERXES ELI
