Perdon por haberme tardado tanto, :c no lo vuelvo a hacer, espero que les guste este capitulo, por que fue el que más se me ha dificultado, lo juro. Bueno yo actualizo de cada dos a tres días pero se me han presentado unos problemas que puede que dificulten que actualice rápidamente, pero trataré de hacerlo cuando tenga tiempo. Prometo no tardarme tanto :c, el Próximo capitulo es la boda de Anna.
Habían pasado varios días desde que Elsa había decidido su matrimonio con Hans, las invitaciones fueron enviadas inmediatamente y las reacciones fueron muy variadas. Los primeros en mostrarse reacios hacia la decisión de la reina fueron los dignatarios, quienes no entendían el precipitado acto y por lo cual los tres por separado hicieron llegar cartas para pedir hablar con la reina de Arrendelle.
Elsa caminaba majestuosa hacia la sala donde sería llevada a cabo aquella junta, los dignatarios aguardaban pacientes a la llegada de la reina. Ella empujo la puerta y la abrió de par en par.
-Buenos días caballeros- dijo ella a los tres hombres que permanecían sentados, ellos al verla se pusieron de pie dando una ligera reverencia.-Me alegra verlos, espero que puedan entender la actual situación cuando terminemos de hablar-dijo ella mientras tomaba asiento
-Su majestad, ¿realmente no le preocupa que el pueda hacer algo en su contra al ser Rey?-pregunto el hombre regordete de cabello negro, parecía preocupado
-No tienen de que preocuparse, tome las medidas adecuadas, aparte tengo que explicarles el por que decidí hacerlo, si no lo hago pensarán que estoy demente-En la mesa había un libro que ella tomó, buscaba una pagina en especificó y una vez que la encontró la mostró a los tres hombres. Ellos leían curiosos, cuando terminaron de leer parecían complacidos
-debo decirle que es magnifico lo que ha hecho, esto la vuelve intocable-dijo el dignatario alto y delgado
-¿Majestad pero por que casarse con alguien que intentó asesinarla?-pregunto el hombre barbudo, de complexión gordita y de cabello negro y largo.
-Buenos, hace poco un consejero de mi padre se presento ante mi dando me un recado por parte del antiguo Rey, el cual decía que yo debería de estar casada a los 23 años, pero con quien me casará solo tendría el titulo de Rey, yo tendría que seguir encargándome de Arrendelle en todo sentido. Como saben el recién fallecido Rey de las Islas del Sur hizo que Hans pagara sus culpas y lo envió a Arrendelle como un sirviente, desde el tiempo en que el ha estado aquí pude comprender el por que tenia esa obsesiva idea de convertirse en Rey y es el único que conozco que haría lo que fuera por volver a tener un titulo y por conservarlo-explicaba la reina segura de su plan, aunque las razones que ella argumentaba no eran todas.
En aquel papel, se podía leer el decreto que había hecho la reina ''Desde Hoy la reina Elsa de Arrendelle dicta, que el futuro rey solo conservará dicho titulo mientras ella sea la gobernante del Reino. De haber algún imprevisto que haga que la Reina Elsa no pueda fungir como máxima autoridad, el trono sera entregado a la princesa Anna de Arrendelle. Si llegase a haber príncipe heredero, el podrá tomar el cargo reinante hasta que cumpla la mayoría de edad''. El dignatario de figura esbelta tomo la palabra.
-Su majestad, me siento más tranquilo al ver la verdadera intención de su boda con Hans-
-Era mi deber como reina mantenerlos al tanto de la situación en Arrendelle para que sus naciones estuvieran en calma al ver que alguien que consideran una amenaza fuera coronado Rey- explicaba gentilmente la reina esperando que concluyera pronto la reunión.
-Entonces Reina Elsa, la veremos dentro de una semana en la boda de la princesa-dijo el hombre de cabellera negra larga quien fue el primero en levantarse de su asiento, despues se levantaron los siguientes dos dignatarios. Haciendo una ligera reverencia antes de partir.
-Los veré en dos semanas-dijo ella mientras veía a los tres hombres salir, sonrió con amargura al recordar que aquella frase la había dicho antes, fue cuando sus padres tuvieron que ir de viaje y nunca regresaron, suspiro amargamente, pero ese seria un día largo, por lo que no había tiempo que perder, ella se levanto y se dirigió rápidamente al cuarto de Anna, sin antes pasar a ver el reloj.
Cuando llego al cuarto de Anna, no dudo en tocar,pensó en que debería de hablar con ella para aclarar las cosas, ya que desde el día en que Elsa decidió casarse con Hans, la princesa no paraba de bombardearla con preguntas o argumentos sobre el pro que no debería de casarse con el.
-Anna, abre-dijo la reina al ver que su hermana no abría la puerta.
-No lo haré-dijo Anna
-Abre inmediatamente Anna-dijo algo enojada la reina
-Gerda abre-dijo claramente Anna dentro de la habitación, la mujer fue a abrir de inmediato
-Su majestad, adelante-dijo Gerda abriendo la puerta de la habitación de Anna para dejar entrar a Elsa, la reina no entendía por que estaban varias sirvientas en aquella habitación hasta que en medio de todas pudo ver a Anna con un hermoso vestido blanco. Era realmente bello, el corsé era entallado lo que dejaba ver la delgada figura de Anna y la falda era amplia y lisa, la tela estaba cubierta por una tela translucida que tenia algunos brillos.
-Anna por que no me avisaste que te probarías el vestido-dijo impresionada la reina por la belleza que presentaba su hermana y aún mas con ese vestido
-Por que estabas ocupada-dijo algo sentida, la princesa. Elsa suspiro al ver la reacción de Anna
-Pueden salir-dijo la reina refiriéndose a las sirvientas que ayudaban con el vestido.
-Con su permiso majestad-dijo Gerda con una reverencia al salir de la habitación
-Anna, lo siento por parecer algo fría contigo últimamente, pero imaginé que en todo momento me cuestionarías nuevamente sobre la decisión que tomé-
-Si lo iba a hacer, pero después te diría que quisiera que estuvieras conmigo cuando me probara el vestido de novia-Elsa sonrió conmovida,
-Quiero decirte que en dos semanas Kristoff será el hombre más afortunado de Arrendelle al tener como esposa a una mujer como tu-dijo Elsa dándole un abrazo a Anna,
-¿que es eso?-pregunto la princesa deshaciendo el abrazo, para señalar el papel que tenia Elsa en una mano.
-Ah, esto es un mandato real, lo acabo de dictar-dijo tendiéndoselo a Anna quien estaba curiosa por ver de que se trataba, con cuidado lo abrió y comenzó a leerlo. Cuando Anna terminó de leerlo le dedico una mirada de asombro a la reina
-¿Piensas en tener pronto hijos con Hans?-pregunto algo confundida la princesa
-Por su puesto que no-dijo casi en un grito la reina mientras su cara se tornaba de color carmesí -te lo mostré por que quería que vieras lo del principio. Se que has estado enojada por que piensas que estoy confiando muy pronto en el pero en realidad esto también me asusta y tuve que tomar medidas precautorias por que no confío en el completamente-
-Pues para no confiar en Hans no dudaste en que el se encargará de los arreglos de su boda contigo-dijo Anna intentando contradecir a ELsa
-Anna, casarme jamas ha sido mi mayor ilusión, estoy demasiado ocupada con cosas importantes, el puede encargarse perfectamente de eso-explico la reina
-Elsa, en cierto modo, aunque deteste la idea de que Hans sea el futuro rey de Arrendelle, confió en que lo podrás amaestrar, para que sea un buen rey-Anna dio unas ligeras palmadas en el hombro de su hermana- Y estoy consiente que lo hiciste como ultimo recurso para seguir teniendo el trono-
-Bueno, lo único que me preocupa un poco es la reacción que tienen las personas cuando se enteran de con quien me casaré-
-No será el único Rey con antecedentes, escuche que el actual rey de Corona fue un ladrón-dijo pensativa Anna
-Eso no me tranquiliza-dijo Elsa viendo a la princesa seriamente-Tengo que ir a terminar el papeleo, le diré a Gerda que venga a ayudarte a desvestirte-dijo la reina mientras salía, pero antes de hacerlo se dio la vuelta-Seras la novia más bella de Arrendelle- esto causo una sonrisa en Anna.
La reina caminaba ahora hasta su estudio, al entrar se dio cuenta que Hans estaba adentro. Y estaba hundido en sus pensamientos, tanto que ni si quiera la noto cuando ella entró.
¿En que piensas?-pregunto ella observándolo extrañada, el solo dirigió sus ojos hasta donde se encontraba la reina de pie.
-Su majestad, ¿recuerda cuando le dije que no había necesidad de que enviara una invitación a las islas del sur?-pregunto el con tono insidioso, ella solo se mordió el labio al recordar que lo había olvidado
-Si ¿que sucede con ese asunto?-dijo con seguridad, claramente estaba mintiendo, y eso se reflejaba en la manera en que jugueteaba con sus manos juntas
-¿Envió la invitación?-pregunto esperando la respuesta de la reina
-Si le soy sincera no lo recuerdo-seguía mintiendo, pues recordaba a la perfección haberla enviado
-Está mintiendo-recrimino el, al parecer molesto-Me está hablando formalmente otra vez- el solo suspiro con pesadez y la observo con aburrimiento.
-Tengo demasiadas cosas en la cabeza-se defendió la reina
- recuerdo que alguna vez dijo que no había espacio para mis 12 hermanos,y quiero que sepa que están complacidos en haber sido invitados por usted y los 12 tienen intenciones de venir-ella solo mostró asombro en su mirada
-Fue un error mio, así que no hay problema en que vengan-dijo ella seria
-Por cierto, mande a traer esto desde las Islas del sur-dijo mostrando le una pequeña caja de madera, que deposito en el escritorio, ella solo la observo Tómela, es para usted-dijo el viendo la reacción de Elsa, al principio algo indecisa, pero luego caminó hasta el escritorio y tomo la caja en sus manos
-¿Que es?-pregunto sin haberla abierto
-véalo, es un regalo de bodas- la reina abrió la caja, adentro un relicario de oro, en el centro había un zafiro, lo saco con cuidado observandolo detalladamente
-Es muy bonito-dijo ella sin ver a Hans
-Era de mi madre, ella me dijo que debería dárselo a la mujer con la que me casará-explicó el algo desinteresado, un pequeño silencio incomodo se hizo presente
-Gracias-dijo Elsa depositando el relicario nuevamente en la caja, ella estaba algo extrañada, pues no se imaginaba algo asi, no sabia como reaccionar ante esto-no tenia por que hacerlo, tengo que irme-fue lo primero que se le vino a la mente para poder escapar de Hans, se había vuelto algo bochornoso el hablar con el, y eso era incomodo para ella, pues se estaba acostumbrando a que su cara tomara un color rojizo con cualquier situación que involucrará al pelirojo.
