HOLA :D ME PRESENTO UNA VEZ MÁS PARA SEGUIR CON ESTA HISTORIA. MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y POR SEGUIR ESTO! EN VERDAD, SIGNIFICA MUCHO

CAPITULO 29

El pergamino en sus manos era de un tono amarillo pálido, como si en aquel departamento mágico hubieran pasado años sin conceder aquel título, aunque claro, los vapores que expendían los calderos a diario no eran exactamente un buen conservante de papeles. Pero eso no importaba en aquel instante, lo único que debía concernir era su logro, lo que aquel viejo pergamino del Ministerio dictaba. Sus ojos vagaron por la pulcra letra del director del departamento hasta la parte donde su nombre estaba escrito con letras cursivas y destacaban por su tamaño. Una sonrisa se formó en sus labios y su pecho se hinchó por orgullo, oficialmente ella dejaba de ser una aprendiz aunque claro, no era una experta como el hombre que tenía al frente, pero el título que tenía en esos momentos nadie se lo iba a arrebatar, había luchado y aquello era su recompensa. Sus ojos se apartaron unos instantes de la misiva y fueron a parar al pecho cubierto de negro que estaba delante de ella. Snape le había entregado la carta, él la había acompañado durante sus exámenes aun cuando le había expresado su rechazo, él le dio confianza en esos minutos previos y fue él quien al llegar a la casa, preparaba un poco de té y servía galletas para que recobrara energías; se había sentido como en los viejos tiempos, Hermione no podía negar que aquellas pequeñas acciones la hacían dudar sobre su comportamiento, ella lo estaba lastimando, lograba ver el dolor en sus ojos pero aun así…Las palabras de ese día seguían latentes en su mente, aquella mirada llena de odio y voz violenta no podían ser olvidadas

-¿Y bien?- ¿Vas a decirme o dejo asumir que los idiotas del ministerio lograron superarte?-

Ella levantó la vista y con altanería, colocó frente a los ojos de él aquel pergamino que dictaba su victoria

-Lo conseguí-

Snape esbozó una media sonrisa y le entregó con sumo cuidado el pergamino que demostraba los frutos de su arduo trabajo, sus manos se rozaron gracias a esa acción. La sangre se acumuló en sus mejillas y sintió una gran necesidad de esconderse, Merlín, ella no podía actuar como si estuviera en quinto año otra vez, aquella fase se había superado hace ya bastante tiempo, su cuerpo no podía traicionarla en esos momentos…aunque claro, últimamente su organismo no le hacía mucho caso.

Sus piernas flaquearon al dar un paso hacia atrás y si no fuera por el sillón, su trasero hubiera sufrido las consecuencias de ese golpe. Hermione miró apenada a su profesor mientras toda la sangre de su cuerpo acababa por colorear su rostro, él tenía un singular brillo en sus ojos y una gran mueca de burla que ella quería borrar como fuera. En dos zancadas, Snape estaba a su lado y en menos de una fracción de segundo estaba junto a ella en el sillón negro del living de la casa, su cuerpo se tensó automáticamente al sentirlo tan cerca, no…esa no era la razón, al menos no en totalidad. Él había colocado una de sus manos sobre la suya y ahora estaba tocando su vientre con lentitud, el calor que lograba transmitirle era como el de una hoguera acogedora cuando uno iba de excursión a la montaña. Cuando era pequeña y salía con sus padres, ella siempre esperaba la noche para poder ver aquel fuego suave y vibrante que le transmitía una tremenda alegría sin saber verdaderamente porque; era algo propio de los humanos o eso le había dicho su madre en una de sus pequeñas aventuras, el hombre siempre iba a buscar estar cerca del fuego porque era la señal de estar en casa, de seguridad y de amor. La mano libre de él se trasladó hacia su espalda y ella se estremeció ante aquel contacto.

"Fuego" Pensó "Él es fuego y me está quemando"

-Aléjese-Pidió en un susurro-Ya le he dicho que no lo quiero cerca-

-Necesitamos hablar-Dijo mientras su mano se movía lentamente por toda la extensión de su espalda y la otra se quedaba quieta a la altura de su ombligo.

"No te dejes envolver Hermione, vas a salir lastimada, él es un incendio descontrolado. Ya te quemó una vez, puede hacerlo de nuevo"

Los ojos de él estaban sumamente negros, aquel brillo que poseían instantes atrás se había desvanecido y ahora el sufrimiento volvía a hacerse presente como dueño y señor de la vida de Snape. Hermione sintió la necesidad de acunarlo entre sus brazos como lo hacía en antaño cada vez que llegaba de alguna misión, ella lo refugiaba y le brindaba aquel calor que perdía en manos de Voldemort, él lo aceptaba, al principio con miedo, luego, era incapaz de soltarla. Ella había sido su fuego, aquella hoguera controlada que otorga paz a las personas…ella había…en pasado

-No quiero hablar-Susurró mientras escondía su rostro entre los pliegues de la levita-No ahora-

-¿Cuando?-

-No lo sé-El silencio se hizo presente por varios minutos-Deberá ser en algún momento…o eso creo-

Hermione sintió frio cuando las manos de su ex pareja se apartaron de su cuerpo.

Sacó su rostro del escondite y se atrevió a mirarlo. Una parte de su mente le gritaba que ese era el momento prefecto para arreglar todo entre ellos, mientras que la otra mitad le recordaba esa tarde donde su mundo se derrumbó. No sabía a cuál obedecer, ya que cualquiera de las dos generaría ese silencio incomodo en el cual vivían últimamente

-Tenía miedo-Dijo él-Aun lo tengo-

Hermione sitió el forzoso trabajo que hizo su pecho al llenarse de oxígeno y luego como este fue vaciado al decir aquellas palabras. Para un hombre como él, admitir que sentía miedo hacia algo tan natural como lo es la paternidad debía ser algo duro, así como lo fue admitir que sentía algo más por ella que el simple respeto y simpatía que los demás profesores de Hogwarts compartían

-Yo no sé qué debe hacer un buen padre, para el mío el sinónimo de una tarde en familia era llegar ebrio y darnos una golpiza-

-Tu nunca…-Ella cortó sus palabras cuando una mano de él se posó en sus labios

-Aun así ¿Qué clase de ejemplo le daré a esos niños? Su padre es un ex mortifago, un profesor que embarazó a la mejor estudiante de su generación, un tipo huraño que no soporta los llantos de los mocosos de primer año- "El fuego le teme a la tormenta que se avecina"

Su mano fue a parar a la mejilla derecha del hombre, aquel gesto siempre lo había calmado en el pasado y esperaba que ayudara en esos momentos. Severus tenía miedo, ella lo sabía, no había forma de que él la engañara si su voz y sus ojos mostraban tan abiertamente ese sentimiento.

Él, que nunca había comprendido lo que era el calor de una familia, tenía miedo de que aquella llama pequeña que nació con ellos lo terminara consumiendo

-Yo también tengo miedo-Confesó con una pequeña sonrisa mientras luchaba para que las lágrimas no brotaran de sus ojos-No sabía cómo iban a reaccionar mis amigos, no sé qué dirá la directora cuando se entere y no he terminado mis estudios en Hogwarts pero…pero yo pensé que al menos iba a tener tu apoyo, que ibas a estar feliz por la noticia-

-Ambos teníamos otros planes, yo no quería interferir en tu vida-

-Ellos no interfieren Snape-La mano libre de ella tomó la de su compañero y la llevó a su vientre-Seguiré mis sueños, ahora no solo por mí, también por ellos-

Aun cuando a simple vista nadie podía apreciarlo, para él era evidente la pequeña curva que poseía su castaña. Era la primera vez que tocaba aquella zona y la diferencia era notoria para sus manos, la piel bajo sus dedos era la misma, pero la sensación era completamente distinta, se sentía más calor y más magia en aquel lugar. Él movió su mano lentamente y una extraña sensación de paz lo envolvió, sus hijos crecían sanos y salvos en el vientre de Hermione, ella los amaba con todas sus fuerzas ¿Por qué no fue capaz de comprender eso antes? Si lo hubiera hecho a tiempo, le hubiera ahorrado los malos ratos que ella no debía pasar

-Creo que es hora de volver a Hogwarts-Dijo apartándose y dejando la mano de él en el aire-Harry no debe estar muy contento-

-Potter no debe meterse donde no lo llaman-

Él supo que esas palabras nunca debieron salir de su boca, pero aun así las dijo porque no podía aceptar que otra vez un Potter interfiriera en su vida de esa manera. Él era (muy a su pesar) el mejor amigo de Hermione y tenía más que claro que el pequeño secuestro que había realizado, tendría los nervios del muchacho a tope

-Le guste o no, profesor, Harry en esta oportunidad tiene todo el derecho a inmiscuirse en mi vida y en la de mis hijos porque es él, quien me ha acompañado hasta ahora-Aquello fue como una daga directo a su corazón-Y para que sepa, él será el padrino del mayor, sin discusión-

Severus la vio subir las escaleras hecha una furia y mientras la figura de la joven se perdía entre las paredes de la casa, él se apoyó en una de las frías paredes de la sala analizando lo acontecido en aquella hora

"-Y para que sepa, él será el padrino del mayor, sin discusión-"

Si no fuera por el trato formal, él juraría que ella le estaba dando un orden como en antaño, cuando él intentaba alejarla porque no quería involucrarla más de lo que ya estaba en el enfrentamiento de Potter y el psicópata de Voldemort, a Hermione no le había importado perder puntos noche tras noche con tal de verlo fruncir el ceño y escuchar aquel bufido cuando se salía con la suya

"-Yo también tengo miedo-"

Cerró los ojos y dejó escapar un suspiro, ella debía estar más asustada que él, a fin de cuentas, todos los cambios los estaba experimentando su cuerpo. Sus manos formaron un puño blanco, él debia estar al lado de ella desde un principio ¿Donde había quedado su promesa de años anteriores? Él iba a protegerla, la cuidaria y la respetaria ante todo ¿Porque cuando el miedo lo invadia actuaba de forma tan irracional? Él no era un cobarde, había puesto su vida en peligro más veces de las que eran recomendadas y seguía en ese mundo respirando y metiendo la pata como solo él sabía, entonces... ¿Por qué no usó ese valor y afrontó desde un principio la nueva batalla que se le avecinaba?

Hermione cerró su maleta y dejó caer su cuerpo a la cama con un largo suspiro de cansancio, aquellos días habían sido una verdadera tortura para ambos, era una verdadera suerte que pudieran volver al colegio ya que en él, sus vidas volvían a distanciarse. Era más fácil. Ella simplemente no lo buscaría y él debía mantener su fachada de murciélago de las mazmorras, Snape no estaría al pendiente como ahora.

Su rostro se escondió entre medio del cobertor y una almohada, sus pensamientos volvían una y otra vez hacia él y en el trato que habían tenido esos días; Severus no estaba mintiendo, nunca le había mentido a lo largo de su relación y a ella le dolía lastimarlo de esa manera. Él tenía miedo al igual que ella, Severus tenía razón, él nunca tuvo una familia bien constituida y el recuerdo de aquellos días estaba grabado a fuego en su mente y en su cuerpo, las cicatrices más oscuras, las más antiguas, no habían sido consecuencia de algún maleficio, aquellas eran la nuestra de un "hombre" que nunca mereció ser "padre". Sus manos apretaron más la almohada al recordar sus ojos llenos de dolor, él estaba arrepentido de sus palabras nacidas de malos recuerdos y ella sufría por dentro por ser la causante de ese sufrimiento. Ambos se estaban haciendo daño y Hermione sabía que era gracias a ella.

Se acercaban a un mes de separación pero para ambos, aquel mes era igual a un siglo.

Se levantó de la cama y con el peso del mundo sobre los hombros, salió del cuarto que había estado ocupando mientras se ausentaban del colegio. Sus ojos fueron inmediatamente a la puerta del cuarto principal y ella no pudo evitar una pequeña sonrisa en su rostro, ese lugar tenia tantos buenos recuerdos, miles de caricias, besos, abrazos, susurros…las paredes eran los únicos testigos de su amor, de su verdadero amor; su mano derecha fue hacia su vientre, bueno, la habitación de él en las mazmorras era tan testigo como ellas, pero aquel lugar era especial, porque ambos lo habían construido. Él solo quería lo básico, una cama, mesas de noche y un lugar donde dejar la ropa, ella lo había convencido de tener un librero que finalmente fue colonizado por los libros de él y que habían más colores que la escala de grises. Habían llegado a un acuerdo y el resultado fue más que satisfactorio para ambos, él había escogido los muebles y ella los colores para decorar el cuarto. Hermione amaba el buen gusto de él a la hora de elegir las cosas y ese día no dejó de decírselo, razón por la cual él no la dejó escapar de la cama cubierta con el cobertor marrón que ella había escogido.

Ella extrañaba despertar a su lado en ese lugar, necesitaba los pequeños mimos que él le regalaba mientras leían sobre cualquier tema que les interesaba acurrucados bajo las mantas y su cuerpo deseaba sentirlo sobre ella al igual que aquella noche de sábado. No había ido por el ruido, había ido porque no aguantaba más esa horrible sensación de tenerlo cerca y no poder tocarlo…Y aquello fue lo mejor que pudo hacer durante su estadía fuera de Hogwarts.

Hermione todavía sentía las manos de Severus sobre su cuerpo, manos grandes y con callos producto de trabajar tanto con ellas, manos que siempre la hacían vibrar cuando recorrían su piel de forma lenta y segura, a ella siempre le había gustado que él la tocara de esa forma y él siempre le cumplía aquel capricho con gusto mientras sus labios besaban otro lugar de su anatomía. Dio un paso hacia la lámina de madera que la separaba de su lugar de confort, ella recordaba los ojos de él aquella noche, había brillado con calidez mientras lo albergaba dentro de su cuerpo, el negro había dejado aquella penumbra para asemejarse a los cielos nocturnos plagados de estrellas. Otro paso, su voz había sido seda liquida mientras gemía y susurraba contra su piel miles de promesas y juramentos, todas ellas, en referencia a sus hijos y sobre intentar ser un buen padre para ellos. Su mano se apoyó en la fría madera y ella recordó lo rígido que se había puesto cuando ella le pidió de forma silenciosa que alejara sus manos de su vientre, Merlín, ella lo había lastimado demasiado con esa acción por culpa de su orgullo

"¿Le negaras tu perdón?"

A él se lo habían negado una vez, conocía la triste historia de él y la madre de Harry y siempre la iba a condenar por haber sido una mala amiga y dejarlo hundirse en la miseria y desesperación por no tener alguien en quien confiar, pero ahora… ¿No que ella estaba realizando lo mismo? Una mano fue a parar a su boca…ella estaba haciendo lo mismo que Lily Evans…condenarlo por un ataque de miedo e ira hacia sí mismo

-¿Qué estás haciendo aquí? ¿Te sientes bien?-

-Yo…-Ella no esperaba que la puerta fuese abierta, y ahora atrapada entre él y su propio mar de pensamientos no sabía que responder-Es que…-

Él levantó una ceja y cruzó los brazos a la altura de su pecho

-Longbottom te contagia su elocuencia en los mejores momentos Granger-

Hermione quería decirle algo, lo que fuese con tal de salir de ese momento, quería que la valentía Gryffindor corriera por sus venas en aquel instante y que su boca lograra pronunciar de una vez por todas las palabras que él esperaba con total anhelo y preguntarle si él lograba perdonarla a ella por ser una verdadera idiota.

Pero su boca se negaba a trabajar

-Veo que ya empacaste-Dijo apuntando a la maleta que ella traía entre sus manos

-Yo…si…pero eso…-

-Podemos irnos ahora si deseas, yo también empaqué-

-No vine a hablar sobre eso-

-En estos momentos no quiero más problemas, ya dejaste en claro que no querías hablar, no voy a obligarte, así que dime de una vez ¿Volvemos a Hogwarts?-

-¿Así que te causo problemas?-Dijo cruzándose de brazos

-No quise decirlo así-Respondió-Aunque depende de que consideres…"problemas"-

Ella se ruborizó ante la obvia insinuación de él, Severus más de alguna vez le había comentado que ella era la causante de todos sus problemas de erecciones matutinas

-Hombres-Reprochó mientras le daba la espalda y caminaba rumbo a las escaleras-Lo espero en la sala, profesor-Ella solo quería arreglar las cosas ¿Por qué debía salirle con frases como esa justo en esos momentos?

-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas-

Frente a ellos, el mapa de Hogwarts comenzó a dibujarse y a mostrar las ubicaciones de cada uno de los habitantes del castillo. La directora McGonagall estaba en la oficina del director mientras que Amelie Perfitt y Ronald Weasley se encontraban caminando en dirección hacia esta.

Ambos pelinegros se encontraban ocultos bajo la capa de James Potter en una esquina del quinto piso esperando pacientemente a que su jefa de casa y compañero de clases se presentaran ante la directora para saber cuál iba a ser su veredicto. Entre los dos, Honey era la más impaciente por saber cuál iba a ser la última palabra de su madrina.

Ellos los habían seguido bajo la capa de invisibilidad luego de que fueran descubiertos besándose en el pasillo y, para sorpresa de ambos pelinegros, tanto Ron como la profezorra eran bastante conscientes de la relación que Hermione llevaba con Snape, aunque ninguno de los dos sabían del pequeño "quiebre" que la singular pareja estaba experimentando en ese momento. Minerva había intentado negar todo lo que Amelie argumentaba sobre aquella situación y se defendía diciendo que lo que ella había visto solo era un pequeño desliz que nunca antes había ocurrido y que obviamente, nunca más iba a volver a ocurrir

"-Yo no puedo confiar en tu palabra Amelie, lo que has hecho va contra las reglas y usted señor Weasley…este año me ha decepcionado bastante-

-Directora McGonagall yo…-Intentó hablar Ron

-Sus padres estarán bastante decepcionados-Minerva cerró los ojos y dejó escapar el aire que sus pulmones habían estado conteniendo-No me queda más remedio que expulsarlos a ambos-

-¡No puede hacer eso!-Dijo el pelirrojo-¡No puede! Si no termino el colegio ¡No podré unirme a la academia de Aurores!-

-Eso debió pensarlo antes de meterse con su profesora-

-Si nos expulsas Minerva ¡SNAPE Y GRANGER SE VIENEN CON NOSOTROS!- Repuso Amelie

-Maldita zo…-

-Shuuu, silencio Honey-Le dijo Harry al oído, mientras apretaba suavemente su mano contra los labios de la joven para que se quedara callada-Podrían descubrirnos-

La chica le dio la razón al elegido, pero eso no le quitó las ganas de reventarle aquellos globos rellenos de mierda que la zorra que impartía transformaciones mostraba con total descaro

-El profesor Snape y la señorita Granger no tienen nada que ver en este asunto Amelie-

-¿Por qué tan nerviosa Minerva?-Perfitt se levantó de su asiento-No me digas que tu no lo has notado, de un momento para otro, al mismo tiempo, tanto Severus como Granger comenzaron a actuar de una manera poco…habitual, si me permites decir-Ella esbozó una pseudosonrisa-¿No es sospechoso? Además debemos recordar que para ese entonces, fue el mismo Severus quien vino a decirte que tu querida señorita Granger ya no necesitaba de las clases particulares de pociones ¿No se te hace raro que luego de eso Snape siempre tuviera un ligero aroma whiskey de fuego y ella unas grandes ojeras?-

Minerva se levantó de su asiento

-¡YA BASTA AMELIE! ¡TE QUIERO FUERA DE MI CASTILLO EN ESTE INSTANTE!-

-¡NO PUEDES DESPEDIRME! ¡Y TAMPOCO PUEDES EXPULSARLO A ÉL!-

-Ya lo hice-Sentenció la mujer

-Hermione y Snape están juntos desde sexto año directora-

Los ojos de McGonagall viajaron inmediatamente hacia Ronald Weasley, quien en esos momentos, permanecía con la cabeza baja y con sus manos descansando en sendas rodillas

-Traidor-Murmuró Harry ante tal delito

-Señor Weasley…-

-Debe darnos el beneficio de la duda, es lo único que pido, a ellos se los ha dado solo porque usted no los ha visto-Dijo el pelirrojo-Cuando Hermione y Snape lleguen, usted volverá a tener esta conversación con nosotros y ellos aquí presentes y solo en ese momento usted decidirá si nos expulsará o no-

El silencio se instaló en la oficina de la directora

-Creo que Weasley tiene razón, debe ser un juicio justo, ambas partes involucradas han de estar presentes-Ella sonrió-Oh, casi me olvido ¿Te has dado cuenta que ella está embarazada de él?-"

Honey quiso romperle cada uno de esos malditos dientes blancos con sus puños, pero el firme amarre de su tío Harry impidió que su deseo fuese cumplido. Él la había calmado susurrándole frases al oído y con un pequeño hechizo aturdidor, (Aunque claro, luego de que el efecto se le pasara, Harry sufrió uno de sus tan famosos "ataques de ira") eso había salvado a la zorra y al zanahorio de acabar en San Mungo con lesiones graves y tal vez, había evitado que su pequeño plan se fuera a la mierda.

No le habían comentado a nadie más sobre lo visto aquella noche, la noticia de que Ron y Perfitt tenían una especie de relación era secreto de ambos, no podían decirle a Ginny ya que, aun con todas las diferencias que surgieron entre ambos ese año, la pelirroja seguía sintiendo un gran aprecio hacia su hermano mayor, aun cuando los dos tuvieran mínimo tres discusiones diarias. Comentarles a los demás tampoco era una opción, Neville y Luna estaban bastante preocupados por el estado de Hermione, una nueva sorpresa los alteraría más de lo que ya estaban. Además podrían crearse bandos, distintas ideas para una misma situación, tanto Ron como Hermione habían roto una regla de oro en Hogwarts, ambos tenían una relación con uno de los profesores y, ante los ojos de cualquiera, aquello solo tenía una solución posible, la expulsión.

Ninguno de los dos querían que Hermione se fuera del colegio, pero no tenían algún plan para evitar que eso sucediera, solo esperaban que Minerva McGonagall supiera controlar la situación y que cumpliera con la promesa de esa noche

"-No puede expulsar a mi madre, tampoco a papá-Dijo desesperadamente-Mi mamá se muere antes de darnos a luz si usted la saca de Hogwarts-

-Honey, deberías calmarte querida-

-No puedo-La chica se levantó de su asiento y comenzó a caminar en círculos por el despacho-Es sobre mis padres de quienes está hablando-

Minerva suspiró y dejó la taza de té en su escritorio, ella llevaba muchos años enseñando, más de los que quisiera admitir y gracias a eso, conocía una o dos tácticas para sacar de ese trance a los jóvenes con mentes alteradas

-Diez puntos menos señorita Snape-

Los ojos maleados de Honey se abrieron en señal de sorpresa, era la primera vez que la llamaba por su verdadero apellido y aquello había causado el impacto que estaba buscando causar en la muchacha

-Ahora que tengo tu atención-Dijo la directora acercándose a la joven-Me gustaría aclarar algunos puntos contigo, Honey-

-Madrina yo…-

-En esta oportunidad no puedo ayudarte-Sentenció-Tu madre y el señor Weasley han cometido el mismo delito y, como bien sabrás, la ley es justa para todos. No puedo beneficiar a unos pocos y condenar al resto. Severus y Hermione deberán pasar por lo mismo que Amelie y Ronald-

-Pero…-

-No hay peros Honey-

-Ellos se aman-Dijo la chica-Usted lo sabe o lo sabrá en un futuro próximo. En Hogwarts están prohibidas las relaciones profesor-alumna, pero nada en el reglamento dice que dos personas no puedan amarse-

Minerva parpadeó un par de veces y no ocultó su asombro ante el ingenio que poseía la joven frente a ella

-Madrina…por favor, usted no puede…-

-Haré todo lo que pueda Honey-Dijo seriamente-Ahora, vuelve a la sala común e intenta calmarte-"

Ambos siguieron a Perfitt y a Ron cuando aparecieron frente ellos. La capa y el hechizo silenciador que habían lanzados sobre ellos mismos, creaban el perfecto método espía, algo que en situaciones como esa, era de vital relevancia. Harry tenía muchas dudas sobre su "amigo" y la traición que había realizado contra Hermione ese día solo las acentuaba, él nunca la hubiera vendido de esa forma, aun cuando la idea de que tuviera una relación con Snape no fuera de su total agrado, prefería respetar el silencio de ella y apoyarla en cada una de sus decisiones así como ella lo hizo con él a lo largo de su vida. Honey, por otro lado, comenzaba a especular con ambos, aquella relación (una muy vomitiva relación para su gusto) era demasiado sospechosa, aun cuando sus tíos nunca hablaron de ese pelirrojo ¿No que esa zorra hubiera acosado a alguno de los siguientes Weasley? Si en verdad Ronald Weasley era más que un revolcón casual ¿Por qué su rostro no demostraba la preocupación que en esos momentos debería estar sintiendo?

-Ignis-

Con la palabra clave dicha, la gárgola que protegía las escaleras de la oficia del director comenzó a moverse, llevando a los cuatro Gryffindor's hacia la leona mayor.

A ella nunca le había gustado viajar en red flu, ahora que estaba embarazada ratificaba su odio hacía aquel medio de transporte mágico. Hermione salió tosiendo desde el interior de la chimenea de la directora mientras su mano libre intentaba alejar las cenizas de su rostro con un suave movimiento. Ella sintió el suave sonido de una taza y supuso que McGonagall estaba preparando un poco de té para hablar con ellos; antes de abandonar la casa que los había refugiado durante esos días, Snape le había comentado sobre una carta que le había enviado a la directora, para informar su regreso y los resultados que habían obtenido. Estaba casi segura que McGonagall la tendría cerca de una hora en su despacho hablando sobre todas las puertas que se le abrían al obtener aquella acreditación tan importante, cuando lo único que ella deseaba era irse con Snape a su despacho y terminar con aquella maldita situación que estaban viviendo.

Ella ya no quería verlo sufrir, así como tampoco quería ser la causante de aquel horrible sentimiento, Hermione lo amaba, claro, también amaba a sus hijos y por eso se alejó de él cuando existió verdadero peligro pero ahora luego de todo lo vivido…él ya no era el enemigo, Severus volvía a ser (de cierto modo) el mismo hombre del cual se enamoró

-Hermione…-

La chica abrió sus ojos al escuchar la voz de Ron, que ella supiera, el chico no debía estar en ese lugar, McGonagall lo había suspendido de sus labores de prefecto cerca de la mitad del primer periodo ¿Se había vuelto a meter en problemas? Si era así ella volvería a tener una seria conversación con él una vez solucionado su problema con Severus

-¿Pasó algo?-Quiso saber la castaña al ver la dura mirada que su jefa de casa mantenía en el rostro-Ronald Weasley ¿Qué hiciste?-

-Usted no tiene ningún derecho a hablarle así al Señor Weasley, "señorita" Granger-

El tono de voz que había utilizado la zorra de Perfitt no le había gustado ni un poco, y si no fuera porque tenía tres pares de ojos sobre ella, Hermione con gusto le hubiera deformado aquella sonrisa burlona a base de golpes muggles

-El problema aquí es con Weasley, profesora Perfitt-Salió a la defensa Severus mientras retiraba unas cuantas cenizas de sus ropas-Será mejor que nos retiremos ya que…-

-Severus, tú y la señorita Granger se quedan-Dijo firmemente Minerva

Aquello sorprendió a ambos

-Por favor, tomen asiento-

-¿Qué pasa ahora Minerva?-Quiso saber Snape

-Seré breve e iré directo al asunto-

Las manos de Honey sudaban y su temperatura comenzaba a bajar drásticamente mientras observaba junto a Harry la tensa espalda de su padre y el obvio nerviosismo de su madre. Su madrina había actuado como un asesino, clavando el puñal justo en el corazón de ambos

-¿Mantienes una relación con la señorita Granger?-

-Minerva…-

-Directora McGonagall, nosotros…-

-Auch-

-Honey-Dijo Harry preocupado al ver a su amiga tomando sus ropas con fuerzas y respirando pesadamente-Es otro ata…-

-No-Dijo ella-No, estoy bien…es solo…mamá-

-Yo los ví-Dijo Ron-En un pasillo, cuando estábamos en sexto año-Las manos del joven se pusieron blancas al imprimir fuerza en su agarre-Y no fue solo esa vez, los vi muchas veces más…-

-Ron…-

-Lo siento Hermione-La chica sintió nuevamente el puñal en su espalda-Pero yo debía…-

-Vaya Snape ¿Una menor de edad? No lo esperaba de ti-Se burló Perfitt

-Amelie te sugiero callar, tu estas en la misma situación-Silenció Minerva

Los ojos grises se Amelie brillaron con malicia

-Lo siento Minerva, pero yo no me acosté con un menor de edad-

Severus se levantó rápidamente de su asiento y con varita en mano, dejó la punta de esta en la garganta de su colega de labores. Estaba enojado, no solo había sido un maldito descuidado y tiraba por la borda todos los sueños de Hermione sobre terminar sus estudios, estaba decepcionado de sí mismo por permitirse ser un maldito imbécil y dejar que una zanahoria andante los descubriera, pero no iba a soportar las burlas de aquella zorra

-Escúchame bien Perfitt-Siseó mientras clavaba más su varita-No me temblaría la mano para lanzarte un maleficio ahora mismo, tengo razones más que suficientes para utilizar contigo la maldición para torturar-

-Papá no…-Murmuró horrorizada Honey

-Este año lo único que has hecho es ofrecerte como una puta barata-Su varita descendió por el escote de la mujer hasta los senos de esta-Mostrar algo que obviamente es una farsa y que…-Un pequeño hilo de sangre salió de uno de ellos-sería un agrado reventar-

-Aléjate Snape-Murmuró aterrada

-No lo haré, soporté tu maldito acoso durante un semestre entero, querías mi atención, bien, ahora lo tienes-

-Severus no-

Él volteó lentamente su cabeza ante la voz de Hermione. Los ojos maleados lo observaban con miedo y él se sintió miserable ¿Acaso iba a manchar sus manos con la sangre de esa zorra? ¿Permitiría que lo alejaran de Hermione por tan poca cosa? No, no podia irse de su lado, menos ahora que él quería recuperarla…recuperar a su familia.

Sacó su varita del cuerpo de la temblorosa profesora de Transformaciones y caminó hacia Minerva con decisión, iba a hacerlo, aclararía aquello de una vez por todas y asumiría toda la culpa, haría lo que alguna vez le dijo a Hermione, abriría una botica en el callejón Diagon y la apoyaría en cualquier carrera que ella quisiera estudiar más adelante. Tal vez si lo despidieran podría arreglar la casa para los bebes en camino, ¿Quién sabe? Quizás le pediría ayuda a Lucius y Narcissa en esas cosas, a fin de cuentas, ellos habían criado a Draco

-Escúchame bien Minerva, yo nunca toqué a Hermione antes de que cumpliera los diecisiete años, para ese entonces, ella solo era una alumna más a la cual le gustaba meterse donde no la llamaban-Su mano tomó la temblorosa y pequeña mano de su castaña-Fue un verdadero dolor de cabeza durante la mitad de su quinto año, pero poco a poco, comencé a "encariñarme" por así decirlo, con la joven-

El silencio se hacía palpable en el despacho mientras Severus mantenía sus oscuros ojos fijos en los de la directora

-Al final de ese año, entre ambos había surgido una especie de "amistad" que durante las vacaciones de verano fue ganando más confianza entre nosotros…hasta que llegamos a sexto año y ella fue mi pupila en Legeremancia y Oclumancia, además de compartir algunas tareas a la hora de elaborar pociones-

-Fue Albus quien…-

-Dumbledore no sabía nada de esto-Cortó el maestro-Creo que él está tan sorprendido como tú al respecto-

-Debo decir mi muchacho, que es una grata sorpresa-

Severus le dedicó una pseudo-sonrisa antes de continuar su relato

-Fue la tarde de Halloween que ella me sorprendió en la biblioteca y me besó-

Las mejillas de Hermione se tornaron rojas, mientras Honey abría su boca ante aquella sorpresa, aunque bien no debía asombrarse tanto, su padre nunca hubiera actuado si su madre no hubiera dado el primer paso

-Juro por Merlín que intenté alejarme de ella por todos los medios, pero aunque mi cuerpo no estuviera cerca, ella ya ocupa cada rincón de mi mente…y cuando nos volvimos a besar, esta vez en el laboratorio de pociones antes de que se fuera por Navidad, supe que ya no podría vivir sin ella-

Severus entrelazó sus dedos con los de Hermione y levantó su mano hasta llevarla a sus labios, ya no importaba que Minerva los estuviera observando, ella ya conocía parte de su historia y probablemente quería comerse sus testículos fritos por aquello, pero asumiría el riesgo

-Nunca me aproveché de ella, todo lo que hicimos fue con su consentimiento-Sus ojos fueron a parar a los grises de Perfitt y a los asustados ojos azules de Weasley-Y si lo querías saber Amelie, si, le he hecho el amor a Hermione en este castillo, más veces de lo que puedas imaginar, pero ten en cuenta una cosa, nunca saqué beneficio de esta relación-

-Embaucaste a una niña para llegarla a tu cama Snape-

-No era una niña para ese entonces Perfitt-

-La violaste, como un maldito Morti…-

La cachetada de Hermione resonó fuerte y clara en la sala

-Señorita Granger-Murmuró Minerva al ver la mejilla roja de Amelie

-El nunca hizo tal cosa-Siseó la joven-Severus siempre me respetó y la que lo buscó desde un principio fui yo, pero a diferencia de usted, tuve decencia para hacerlo-Los ojos de la joven brillaron con furia contenida-Me di cuenta que me gustaba finalizando quinto año, pero sabía que él nunca me tomaría en cuenta porque ¡Merlín! Era su estudiante, pero me hacia ilusión estar a su lado, sobre todo cuando no me apartaba al tratarle las heridas luego de cada misión. Conozco cada una de sus cicatrices como si fueran la palma de mi mano, lloré cada una de ellas en su momento y juré que las sanaría, no solo por fuera, por dentro también ¿Y qué cree? Supe que lo había logrado cuando él me dijo "Te amo" una tarde mientras estábamos leyendo en su despacho-Ella sonrió-Fue repentino, pero fue lo más romántico del mundo a mi parecer, aquellas palabras dichas con tanta naturalidad congelaron mi universo-

-Suficiente, ya he escuchado todo lo que tenía que oír-Sentenció Minerva

-Directora…-

-Ya tomé mi decisión señorita Granger-La directora de Hogwarts dirigió su mirada a ambas parejas que tenía frente a ella-Ya he escuchado ambas partes tal y como el señor Weasley lo sugirió y con tales antecedentes solo me queda una cosa por hacer-

-Madrina por favor…-

-Honey, estas temblando-

-Las relaciones profesor-alumno están prohibidas en Hogwarts desde que tengo memoria-La mano de Snape fue a sostener la de Hermione inmediatamente-Es por eso deben abandonar el castillo, Amelie, señor Weasley-

A Severus y Hermione les tomó unos segundos procesar aquello ¿Acaso ambos estaban escuchando mal? Minerva solo había nombrado a esos dos, no a ellos

-El amor es la magia más poderosa, tanto Merlín y Albus creían en ella, sería un error de mi parte si los expulsara a ustedes-Dijo Minerva

-¡ESTO NO ES JUSTO MINERVA! ¡LO SABES, ELLOS COMENTIERON EL MISMO DELITO! ¡ELLA ESTA EMBARAZADA DE ÉL!-Los ojos de Hermione se abrieron a su totalidad mientras posaba sus manos en su vientre-¡NO PUEDES DEJARLOS SIN CASTIGO!-

-ESTE ES MI CASTILLO AMELIE Y HAGO LO QUE QUIERA EN EL-

Los ojos verdes de Minerva taladraron los grises de Amelie con fuerza, hasta que esta bajó la mirada

-Te quiero fuera del castillo en una hora…y usted señor Weasley-

-Iré a hacer mis maletas-Dijo Ron

-Usted se quedará-Aquello asombró al pelirrojo-No lo mal entienda, recibirá su castigo como es debido, pero por como yo lo veo, usted solo es una víctima más de esta…mujer-Las orejas del joven se pusieron rojas-Ahora, a su sala común y ni una palabra de esto a los demás, lo quiero en una hora aquí para hablar sobre su castigo-

-S…si señora-

-Esto no es justo Minerva, ese chico…-

-¡LARGO AMELIE!-Gritó Minerva apuntándola con la varita

La joven bruja salió corriendo ante la atenta mirada de los cinco restantes en el despacho

-Minerva…-Comenzó Severus

-No me lo agradezcas-Dijo la vieja bruja, dejándose caer en su sillón con toda la gracia de un saco de papas-Si no fuera porque ustedes en verdad se aman, hubieran corrido un destino similar-

-Directora…yo…-

-Lo sé querida, Amelie me lo comentó-Hermione bajó la cabeza-¿Es verdad?-Aun cuando ella sabía que así era, confirmarlo por la propia Hermione era diferente, lo hacía totalmente real

-Si-Murmuró apenada-Son mellizos-

-Merlín Santo-La mirada de Minerva fue hacia el vientre de la joven-¿Cuánto tienes?-

-Un poco más de tres meses-

-Severus…-El mago respondió al llamado-Solo te pido una cosa-

-Lo que sea, mientras no expulses a Hermione-

-Amala-

Él sonrió, una verdadera sonrisa

-Lo hago desde las vacaciones de quinto año, solo no me daba cuenta-

CAP ANTES DE ENTRAR A CLASES :C SE QUE ME DEMORÉ PERO…PERO TUVE UNA CRISIS DE INSPIRACION (LA MUY PUTA SE FUE CON UNA PAREJA DE POKEMON Y NO QUISO SALIRSE DE AHI) PERO BUENO…YA LO TIENEN ACA

ESPERO QUE LES GUSTE, YA SABEN, ACA ABAJITO TODAS SUS OPINIONES, YA NOS ACERCAMOS AL FINAL .3.

UN BESASO BIEN GRANDE! XERXES (LA ESTUDIANTE) ELI