El gran día había llegado, el castillo era adornado minuciosamente, cada detalle era hermoso y no era más, una de las celebraciones más importantes en Arrendelle se llevaría a cabo. La boda de la princesa Anna.

El fiordo estaba abarrotado de embarcaciones llegadas desde otros lugares. La gente del pueblo estaba entusiasmada con la primer boda Real celebrada en años.

La reina y la princesa se encontraban en la entrada de la iglesia, Anna estaba con una enorme y reluciente sonrisa, llevaba su cabello semirecogido, tenia una trenza que fungía como una diadema y el demás cabello permanecía suelto. Detrás de la trenza estaba colocado el velo. El hermoso vestido blanco resaltaba el color de su cabello.

-Anna-dijo Elsa débilmente volteando a ver a su hermana, la princesa al ver que su hermana le hablo ella volteo a verla, Elsa abrazó a Anna, la peliroja parecía sorprendida ya que la reina no era alguien muy afectiva.

-te quiero-dijo Anna, y su respiración comenzó a entrecortarse, Elsa se separo de ella pues la respiración de Anna solo significaba que sus lagrimas pronto comenzarían a salir.

-No llores, te vez muy hermosa como para que tus lagrimas salgan hoy-dijo Elsa poniendo una mano en la puerta de la iglesia, lista para abrirla

-Espera-dijo Anna tomando la mano de su hermana- Quiero que sepas que estoy feliz de que hoy estés conmigo-ambas mostraron una sonrisa, y Anna abrió la puerta de la iglesia y pude ver hasta el otro extremo a Kristoff quien la esperaba paciente.

Ambas comenzaron a caminar hacia el altar, algunos invitados no pudieron evitar soltar una pequeña risilla al ver a la reina entregar a su hermana, eso era algo extraño. Elsa no dejaba de ver la expresión de de felicidad que tenia Anna en el rostro, Anna no dejaba de ver a Kristoff. El parecía alguien más con aquellas ropas que usaba, una taje de gala blanco, parecido al traje que usada el Rey de Arrendelle. Tenia una banda dorada que atravesaba su torso de forma diagonal. Su cabello rubio permanecía peinado como siempre algo alborotado, pero para Anna lucia perfecto.

Cuando llegaron ambas hasta el, Elsa entrego a Anna a Kristoff, y se colocó en un costado de la pareja observando la ceremonia que se llevaba a cabo, por alguna razón la reina desvió la mirada hacia las bancas donde los invitados se encontraban, buscando inconscientemente a Hans, lo encontró en una de las filas traseras. El sonrió orgulloso al ver que la reina lo estaba viendo, ella solo lo observo extrañada y regreso la mirada a al frete, pero con frecuencia regresaba la vista a donde estaba el pelirojo. Así fue un intercambio de miradas entre ambos que se llevaba a cabo en medio de la boda.

Elsa era quien llevaba los anillos, Cuando el sacerdote los pidio, ella estaba distraída volteando a ver a Hans,

-Su majestad, los anillos-dijo el sacerdote haciéndola reaccionar,algo sonrojada al verse en evidencia, tendió la pequeña caja abierta que mostraba los anillos de matrimonio a Anna.

-Yo, Anna te acepto a Ti Kristoff como esposo, prometo serte fiel...am-la princesa hacía un enorme esfuerzo por recordar los votos, mientras ponía el anillo en el dedo de el rubio- A, si. En la salud y en la enfermedad, y todos los días de mi vida juro respetarte y amarte- al terminar de decir los votos un poco transquiversados, mostró una sonrisa triunfante. Kristoff por su parte la miro algo confundido pues no eran los votos que habían practicado. Se en congio de hombros y comenzó a recitarlos.

-Yo,Kristoff te acepto a ti Anna como mi esposa, prometo serte fiel en la salud y en la enfermedad y todos los días de mi vida juro amarte y respetarte-el había terminado de poner el anillo a Anna

-Que dios los guíe en una vida sacra, yo los declaro Marido y mujer. Desde hoy será príncipe de Arrendelle junto a su esposa la princesa Anna. Pueden darse un beso- dijo el sacerdote hacía la pareja de recién casados

Ambos se dieron un tierno beso que hizo suspirar a más de una dama ante la tierna escena que presenciaban. Aplausos se hicieron sonar en la iglesia en la salida de los novios.

El castillo estaba preparado y listo cuando los invitados llegaban de la ceremonia religiosa. Los recién casados llegaron junto con la reina, en el castillo ya estaba Hans esperándolos.

-Kristoff, tengo puesta en ti toda mi confianza, y se que cuidaras a Anna, debo decirles que estoy feliz por ambos-dijo Elsa amablemente-Yo me encargaré de los invitados, tu saluda a las personas que te saluden y trata de relajarte al hablar con ellos-Elsa dio un consejo a su cuñado pues sabia a la perfección que no era muy sociable.

-Elsa, yo estaré con el, no te preocupes-dijo Anna

-Su majestad, acompáñeme un momento-dijo Hans interrumpiendo por completo mientras tomaba por el brazo a la reina y la alejaba de los recién casados, cuando estuvieron algo lejos el pudo hablar-quiero decirle que dicen que habrá una tormenta- dijo el haciendo que ella lo viera preocupada

-Sea como sea, no quiero que especules esa noticia, pase lo que pase me are responsable, pero no altere a nadie-dijo ella intentando evadirlo

-majestad se ve hermosa y aún más con el relicario que le obsequie-dijo el con una sonrisa triunfante pues sabía que eso sonrojaría a la reina

-basta-dijo ella sin sonrojarse lo que sorprendio a Hans- necesito que hoy se comporte, muy gentilmente, tanto como cuando no sabía como era en realidad-

-¿tanto le molesta que le haga cumplidos?-pregunto algo ofendido

-No, solo que necesito que hoy no me haga salir de mis cabales, usted suele ser alguien desesperante y me gustaría solo por hoy disfrutar la felicidad de Anna al máximo, sin enojos y sin imprevistos-dijo la reina intentando sonar comprensible.

-Entonces majestad, estoy a sus ordenes-dijo el con una reverencia tomando su personalidad encantadora, aquella que cautivo a Anna.

-gracias, pero no sea exagerado-dijo a regañadientes al ver que nuevamente los invitados los observaban.

El baile, la cena, todo estuvo magnifico, todo hasta que la tormenta entro. Una ráfaga de viento muy fuerte hizo que una ventana se abriera y se azotara, el viento realmente soplaba con fuerza. Algunos invitados se sorprendieron al ver la fuerza del viento.

-le advertí que habría tormenta-dijo el ganándose una mirada fulminante de la reina

-Lo se-dijo ella, mientras caminaba hacia la ventana que había sido abierta por el viento, desde ahí se veía la fuerza del viento que meneaba los barcos como si fueran pequeños barcos de papel-Cierren la ventana-dijo a los guardias que estaban más cerca de ella.

-Elsa, los invitados no podrán salir del castillo-dijo Anna con preocupación

-Kai, Gerda-le llamo la reina a ambos- Por favor arreglen todas las habitaciones disponibles del castillo-ambos asintieron mientras algunos sirvientes les seguían -Necesito que se calmen-dijo Elsa dirigiéndose a los invitados quienes parecían inquietos- Por su seguridad deberán permanecer en el castillo, en estos momentos están arreglando habitaciones para que puedan pernoctar aquí-

Las reacciones fueron diversas, la servidumbre permanecía ocupada mientras Elsa hacia cuentas sobre cuantas habitaciones se necesitaba. Hacía falta una, pero volteo a ver a Hans.

-Me temo que hoy dormirá en la recamara de servicio-dijo ella

-Tenga por seguro que no lo are- su respuesta fue algo desafiante

-Claro que si lo hará, necesito una recamara más y es la usted esta ocupando-dijo ella retomando su autoridad

-Dormiré en otra recamara pero no la de servicio-

-me parece bien-dijo Elsa, dudando pues eso había sido muy fácil

-dormiré en su recamara-declaro el en voz baja solo para que ella escuchara

-No, no lo haras-dijo ella molesta

-Si, a menos que quiera que ahora, en este preciso momento anuncie la cancelación de la boda-

-No se atrevería-dijo ella bastante molesta, el solo le respondió con un sonrisa y una mirada desafiante

-Véame-dijo el pelirojo mientras caminaba hacia en medio de la multitud- Buenas noches, damas y caballeros, se que esperan con ansias la boda de la reina de Arrendelle pero me temo que-

-No, no, basta-dijo ella caminando rápidamente hacia donde estaba el -esta bien, puedes dormir donde quieras-dijo ella cuando estuvo lo suficientemente cerca de el

-Bueno amables invitados, espero verlos con ansias en mi boda con la reina Elsa de Arrendelle-dijo el con una sonrisa, los invitados parecían algo confundidos pero no le dieron mucha importancia de hecho le aplaudieron, Elsa solo estaba observándolo enojada, muy enojada. Anna y kristoff apenas entendian lo que queria tratar de hacer Hans con eso.

Era media noche y las alcobas terminaban de estar en perfecto estado para que los invitados estuvieran en ellas. Y Kai se encargaba de mostrarles a los invitados sus alcobas. Kristoff y Anna estaban compartian una mientras Elsa estaba en la suya buscando ropa para dormir-

-Dejeme decirle que su cama es muy comoda- dijo Hans mientras se dejaba caer en ella

-Se que es comoda por que es mía-dijo ella sin voltearlo a ver, ya con las cosas necesarias -descance-dijo ella secamente mientras caminaba hacia la puerta,

-¿donde dormira?-pregunto el con una sonrisa vastante visible, disfrutaba molestarla

-Es claro que no con usted-dijo ella mientras abria rapidamente, salia y cerraba la puerta.