ANTES DE EMPEZAR, QUIERO DAR LAS DISCULPAS CORRESPONDIENTES A LA DEMORA, SOLO QUIERO DECIR... "BIENVENIDOS A SEGUNDO AñO UNIVERSITARIO" (VOLVIERON LAS OJERAS Y ESAS HERMOSAS BAJAS DE PESO)
CAPITULO 30
Hermione apoyó su cabeza en la fría pared del pasillo una vez acabada su charla con McGonagall, necesitaba relajarse, aun cuando la directora le había asegurado que no iba a expulsarla y podría terminar sus estudios tranquilamente aquello no le quitaba la sensación de que toda esa situación había sido por su culpa. Ella era quien lo buscaba, los besos en sexto año solo eran por culpa de sus provocaciones, de sus pequeñas trampas y, aunque nunca actuó como la zorra de Perfitt, ella estaba más que consciente en que el inicio de aquella relación fue por su empuje, si ella no hubiera deambulado por los pasillos en quinto año nunca hubiera descubierto lo mal que volvía Snape luego de cada misión, no se hubiera preocupado de aquel hombre que al día siguiente estaba arrebatando puntos a su casa como si nada hubiese pasado, si ella hubiera obedecido las reglas propias del colegio, ella nunca hubiera ideado ese plan para acercarse a él, primero para ofrecerle su ayuda con las cosas más básicas y así alivianarle la carga llevaba sobre sus hombros, nunca pensó que él accedería a que ella sanara sus heridas, a que sus manos tocaran su piel lastimada y que sus ojos vieran lo dañada que estaba su alma, tampoco pensó que en esas noches en las cuales sus dedos temblaban al sentir el calor de Snape, aquel sentimiento de respeto y admiración comenzara a transformarse en algo más que un simple cariño como el que sentía hacia Harry o el resto de sus amigos, no había estado en sus planes necesitarlo más allá de lo permitido, pero su mente no lograba ganarle a su corazón cuando este dictaba quedarse una hora más en su despacho solo para estar sentada a su lado leyendo tranquilamente un libro o pidiendo algunos consejos para mejorar sus habilidades en defensa mientras despotricaba abiertamente contra aquel sapo rosa que posteriormente dejó de muy buen agrado que los centauros se la llevaran, aquel día él le había regalado una sonrisa que logró calentar su corazón aun cuando estaba realmente triste por la pérdida de Sirius y por el sufrimiento que aquello le traía a su mejor amigo. Ella era la culpable de las cartas en verano y de que él tuviera que comprar dulces para aves porque su lechuza estuviera trabajando más de lo debido ese año.
Hermione lo había orillado a esta situación y gracias a eso, él podría estar de camino a Azkaban
-Granger-
Ella abrió sus ojos y giró la cabeza lentamente ante el llamado de él. Severus seguía con su máscara de profesor déspota y frio aun cuando sus ojos demostraban una gran preocupación
-Estoy bien, solo…-
-Deberías ir a tu sala común, Potter y los demás deben de estar preguntando por ti, además Minerva irá a…-
Ella avanzó hasta él para luego acomodar su cabeza en el pecho cubierto de negro
-No quiero ir, estoy cansada y lo único que haré si llego a la sala común, será responder al interrogatorio de Harry y Ginny, además…-Las manos de ella se aferraron a su levita-No quiero ver a Ron, al menos, no ahora-
Entendía a la perfección aquello, si esa zanahoria estuviera en esos instante frente a él no dudaría en hacerlo trizas, pero ella tenía un punto a favor, necesitaba paz y tranquilidad en esos momentos, cosa que en la torre de los leones no encontraría
-Vamos a tu despacho-Susurró
-Hermione…-
-Ella dijo "sean precavidos mientras concluye el año escolar" nunca nos dijo "no pueden volver a estar cerca mientras estén en el castillo" además ya llevo dos hijos tuyos ¿Algo más que puedas hacerme en estos momentos?-
-Podría, pero creo, no es el momento adecuado-
La suave risa de Hermione golpeó su pecho y aquel calor que durante un mes le fue negado, volvió a recorrer cada terminal nerviosa de su cuerpo
-Necesito hablar contigo-Aunque claro, habían palabras que eran capaces de congelar el mismo infierno, y justamente, aquella frase, lograba aquel cometido-Ahora-
Su cuerpo se tensó completamente, todavía no se recuperaba del encuentro con la zorra y el zanahorio y ya debía enfrentar la contienda mayor. Aquella frase nunca era sinónimo de buenas noticias, cualquier hombre con un poco de sentido común lo tenía más que claro, pero, aun cuando su instinto natural de sobrevivencia le decía que no aceptara aquella invitación a la horca, su boca actuó por si sola
-Vamos-
Habían pocos alumno deambulando por los pasillos, la mayoría se dirigía hacia su sala común antes que el toque de queda comenzara así que no prestaron mucha atención a la presencia de ambos, aunque claro, uno de otro par de ojos curiosos se había volteado a verlos, los alumnos estaban ilusionados de completar una semana sin tener que aguantar las clases de Snape, lamentablemente para ellos, sus ilusiones iban a ser rotas en cuanto los rumores sobre su regreso se transmitieran más rápido que cualquier snitch en un partido de quidditch. Ya mañana él se encargaría de poner a raya a esos mocosos, en esos momentos tenia asuntos más importantes que resolver con cierta Gryffindor que caminaba a su lado en completo silencio y cabizbaja. Los cambios de humor lo iban a volver loco, de eso estaba seguro, el embarazo y las hormonas alteradas de Hermione iban a jugar en contra de su sistema nervioso, quizás ese era el precio a pagar por haberla hecho pasar por tantos malos ratos. No podía crecer que hace menos de cinco minutos aquella joven tuviera la más hermosa sonrisa dibujada en su rostro y todo su cuerpo emanara paz y tranquilidad si en esos instantes parecía un pequeño gato mojado por una tormenta.
Ella sentía cada uno de los golpes de su corazón contra el tórax, estaba demasiado nerviosa y la única forma de esconderse era bajando la mirada, Severus siempre fue capaz de leerla con clavar sus ojos en su rostro y, en ese momento, prefería mantener ocultas sus intenciones hasta que fuera conveniente hablar. Sus pasos fueron dados por inercia, no sabía que pasaba a su alrededor ya que su mente estaba demasiado ocupada creando una fuerte barrera de oclumancia en caso de que él intentara practicar legeremancia, no debía bajar la guardia, no en estas circunstancias, aunque si lo hiciera, se ahorraría un par de minutos vergonzosos en los cuales ella estaba segura, su lengua se negaría a cooperar.
Sus pasos fueron interrumpidos al chocar contra la espalda de él, no se había dado cuenta en qué momento se había detenido y tampoco logró percibir cuando sus pisadas pararon, maldición, sus nervios le estaban pasado una muy mala jugada
-Yo…-
-Será mejor que entre Granger, antes de que cambie de opinión-Siseó
Ella frunció el ceño ante la rudeza de sus palabras, pero no iba a armar una escena en el pasillo, prefería poner el muffliato en la seguridad del despacho y despotricar tranquilamente bajo la protección del hechizo. Sus pies la guiaron hasta la silla frente al escritorio en el cual él revisaba los informes. El tintero estaba en el lugar de siempre, al igual que el libro en el cual realizaba las anotaciones de la clase, lo único extraño que había en el viejo mueble era un objeto brillante que descansaba cómodamente en una pequeña cajita de madera y estaba envuelto en un pañuelo blanco. Su labio tembló y sus ojos amenazaron con llorar, pero no haría eso, suficiente lagrimas había derramado estos meses, si seguía así pronto estaría seca como una pasa
-Hermione-Dijo él mientras avanzaba lentamente hacia ella-Lo que pasó hace un momento…-
-¿Cambiaste de opinión?-Dijo volteando a verlo-Porque si es así yo…-
-No-Se apresuró a detenerla, aun cuando una parte de su sobrevivencia le decía que era un gran imbécil-Solo…en el pasillo estaba Malfoy y…-
-Ya veo. Si creo que…fue lo correcto, a fin de cuentas, debemos guardar las apariencias-
-Así es-
Severus observó como ella comenzaba a jugar con sus manos y se mordía su labio inferior con sumo nerviosismo ¿Qué tramaba? Podía entender que el episodio anterior en el despacho de Minerva mantuviera sus nervios completamente tensos pero esa situación estaba medianamente solucionada, ellos no serían expulsados, ella podría terminar sus estudios y graduarse debidamente del colegio y después… "¿Después qué Severus? Ella sigue distante a ti, que no lo relevara frente a McGonagall solo fue una artimaña para no sufrir el mismo destino que la zorra barata, ella lo confesó, ella fue quien te buscó"
-Severus-La voz de Hermione había salido en un susurro mientras sus pasos eran dudosos-Yo…me he dado cuenta de algo-
Las manos de él comenzaron a sudar, se sentía como un ratón a punto de ser devorado por un gato. Ella se acercaba con demasiada lentitud, ante los ojos de él, Hermione se tomaba el tiempo suficiente para calcular cada paso y para realizar cada respiración de forma que, cada vez que su pecho subía a causa de una suave inhalación, la pequeña curva de su vientre se hacía presente
-Creo que siempre lo supe, solo, no quise darme cuenta-
El aroma a miel llegó a su espacio personal y él no pudo evitar cerrar los ojos y disfrutar de aquella fragancia que siempre lograba relajarlo. Una de sus manos tomó un rizo castaño y, como si fueran los viejos tiempos, enredó uno de sus dedos en el. Hermione tomó su rostro con cuidado entre sus delicadas manos y juntó sus frentes, solo en ese entonces él abrió los ojos
-Perdóname-
Sus ojos debieron mostrar su creciente duda, porque ella no tardó en responder a su pregunta no formulada
-Te lastimé-Dijo ella-Lo supe desde que comenzaste a buscarme solo para pedir perdón. Estabas realmente arrepentido pero yo…-Tomó aire para que sus ojos no la traicionaran y soltaran aquellas lagrimas que estaban ansiosas por salir-Yo no confié en ti, solo te lastimé-
-Hermione…-
-Déjame terminar-Demandó-No debí alejarme de ti…al menos no como lo hice, debí darte tiempo para asimilar la situación y estar contigo para superar los miedos, porque ¡Maldita sea! Ambos tenemos miedo y se supone que nos apoyamos en todo pero…-
-Hermione…-
-¡No me interrumpas Snape!-Volvió a censurarlo-Intento…-
Esta vez él no la dejó hablar al atrapar sus labios en un apasionado beso de aquellos que habían estado guardados por un mes. Al principio su castaña estaba tan aturdida por el repentino ataque que no respondía ante sus labios, pero fue cosa de segundos antes de que ella envolviera su cuello con sus brazos y enredara sus dedos en su cabello. Todo el nerviosismo de ambos se había esfumado, ahora su pulso de aceleraba por otras circunstancias. Habían vuelto a casa, a la seguridad de los brazos del otro.
Severus la levantó por la cintura y la llevó al cuarto de su despacho. Hermione enredó sus piernas en la cintura de él mientras realizaba el viaje; decir que él no respondió ante aquella acción acercando su cadera hacia el centro de ella, seria mentir de la forma más descarada posible, Hermione estaba consiente sobre todas las reacciones que causaba en el cuerpo de su profesor, y ella estaba orgullosa de ser la única mujer que lograba aquello. Tentó su suerte mordiendo suavemente el labio inferior de él y pasando la punta de su lengua en el lugar atacado, el resultado fue un jadeo mientras él los dejaba en la cama
-No deberías hacer eso-Dijo separándose unos centímetros de sus labios
-Tú tampoco deberías hacer cosas como estas, ya sabes, mis hormonas están más descontroladas de lo normal-
-Tú nunca controlaste tus hormonas, al menos, no cerca mío-
Ella rió de buena gana antes de que sus labios volvieran a ser atacados con ansias. Había tantos besos que recuperar, tantas caricias, abrazos, tanto tiempo perdido por culpa del orgullo…
Severus comenzó a retirar una por una las prendas que llevaba la joven castaña. El cuerpo de Hermione se había vuelto demasiado sensible y eso solo lograba excitarlo más. La falda que hace poco la cubría había ido a parar al suelo junto con sus calcetas y su corbata escolar. Hermione dejaba escapar sonoros jadeos mientras las manos de él acariciaban sus piernas con suavidad y subían lentamente hasta sus muslos para luego desviarse y atraer su trasero hasta su erección oculta tras su pantalón
-Severus…-Gimió ella cuando los labios de él succionaron suavemente aquella zona del cuello donde se marcaba el pulso cardiaco
Sus besos descendieron hasta el borde de su túnica escolar la cual fue removida con un simple movimiento de sus manos, al igual que el primer botón de su blusa que salió de su ojal. Snape disfrutó mordisqueando y besando suavemente el cuello de Hermione mientras sus dedos se encargaban de desabrochar cada uno de los botones que estaban escondidos bajo el chaleco de ella. Cuando su tarea estuvo completada, se alejó lo suficiente para poder contemplarla.
Su cabello castaño estaba esparcido en la almohada, sus mejillas estaban completamente sonrojadas y sus labios hinchados y brillantes por la reciente actividad. Su pecho subía y bajaba a un ritmo irregular y muslos permanecían juntos intentando ocultar el evidente estado en el cual se encontraba la ropa interior de ella. Sonrió para sus adentros, Hermione siempre iba a mostrar un poco de timidez y eso a él le encantaba, de alguna forma, eso lograba sacar aquel lado protector, no se trataba de "tener un buen polvo" cuando ellos estaban de esa forma, él solo quería que ella se sintiera a gusto.
Retiró el chaleco de su alumna y luego depositó un beso en sus labios. La blusa de Hermione estaba abierta y revelaba un lindo sujetador beige para que no se trasluciera; el removió completamente la blusa y sus manos amasaron los senos de la chica, acción por lo cual fue recompensado con un jadeo
-Están más grandes-Dijo con tono burlón-Y más sensibles-
-Mucho más sensibles-
Él buscó el broche que mantenía en su lugar al sujetador, sus movimientos tardaron en cordial ya que Hermione había decidido devolverle el favor al succionar la zona donde tenía la cicatriz de Nagini, al principio creyó que aquello que iba a tener que portar para el resto de sus días solo sería la más horrenda de sus marcas, nunca pensó que justamente esa zona, se volvería uno de sus puntos de placer.
Cuando logró coordinar sus dedos y movimientos, el sujetador sufrió el mismo destino que el resto de la ropa. El cuerpo de Hermione ahora se encontraba cubierto solo por sus bragas.
Ella se sonrojo ante la atenta mirada de él, más aun, cuando comenzó a desvestirse frente a sus ojos, la túnica, la levita y la camisa fueron a parar en algún lugar del piso, mientras que el cinturón quedó colgando en el respaldo de una silla en la cual habían unos poco libros. Hermione lo atrajo hacia sí y lo envolvió en un cálido abrazo, sus manos recorrieron su espalda y sus dedos aprovecharon de enviar miles de señales al pasar por su columna vertebral, él siempre temblaba cuando hacia aquello y lo más satisfactorio para ella, era el jadeo que emitía cuando llegaba al final y sus manos apretaban su trasero. Repitió la acción en la dirección inversa y él decidió invertir las posiciones. Ella sonrió ante el cambio, ahora podía besar su pecho como lo había querido hacer desde que empezaron con aquel juego. Sus labios comenzaron el recorrido desde la barbilla y bajaron lentamente por el cuello, tomándose el tiempo suficiente para besar, morder y lamer la piel de su pareja. Sus dedos viajaron por el costado de su pecho hasta la cintura de sus pantalones y, con algo de nervios, metió su mano dentro de la tela. La respuesta de él fue inmediata. Snape acercó su pelvis a su pequeña mano y ella pudo sentir el calor que emanaba de aquella zona. Sus dedos rasparon con suavidad sobre el bóxer, acción que causó el estremecimiento del hombre bajo su cuerpo, ella adoraba hacer eso y no terminaría con aquella tortura hasta que recibiera su recompensa final.
Snape tuvo que morderse el labio cuando sintió las manos de su castaña apretar su sensible erección, sabía lo que ella estaba buscando pero no se lo daría tan fácilmente, aun cuando su labio inferior corriera grave peligro de terminar perforado por sus dientes. Las manos de ella se encargaban de torturarlo de la manera más placentera que él podía recordar y sentir aquellos labios recorriendo la piel de su cuello no ayudaba en lo más mínimo en su autocontrol, aquella Gryffindor era su perdición y su bendición al mismo tiempo
-Hermione…-Jadeó al cabo de unos minutos de agónica tortura
La chica dejó lo que estaba haciendo y él le dio las gracias a Merlín por aquello, si ella seguía con aquello, corría el grave peligro de echar todo a perder y él no quería eso por nada en el mundo
-¿Si?-Preguntó ella con tono inocente y una dulce sonrisa, aun cuando su mirada denotaba otras intenciones
Apretó el trasero de ella solo para atraerla hacia su dolorosa erección, acción que fue recompensada por un suave roce que lo hizo jadear aún más fuerte. Estaba demasiado excitado y sabía que estaba ocupando sus reservas de autocontrol para no terminar tomándola como un poseído en ese instante
-Hay tanto que me gustaría decirte en este momento-Murmuró contra su cabello-Si supieras como me lamenté por haberte perdido ese día-
-La culpa también es mía, debí escucharte y no huir-Hermione tomó su rostro y frotó su pequeña nariz contra la de él
-Solo querías protegerlos, y no te culpo, es lo que cualquier madre haría por sus hijos-
-Nuestros-Lo corrigió tomando una de sus manos y poniéndola sobre su vientre-Son nuestros hijos Severus-
La curva era tan pequeña, pero él notaba la diferencia. En esos momentos no eran más grandes que una pequeña almendra pero ya estaban haciendo grandes cambios en la vida de ambos
-Nuestros-Dijo con voz firme
Ella atrapó sus labios en un cálido beso y rodeó su cuello con ambos brazos. Él respondió al beso y se dejó llevar por las acciones de ella; movimientos lentos, suaves mordidas, risas y jadeos mezclados y efímeros momentos para llenar los pulmones con oxigeno
-Será una verdadera prueba de mi resistencia no follarte duro y rápido en este mismo instante-Murmuró contra sus labios-Pero en estos momentos, solo quiero permanecer así contigo-
-¿Así?-
-Si-Los dedos de Hermione se enredaba en el cabello de él mientras los suyos terminaban de sacar el pantalón que en esos momentos, solamente estaban estorbando-Solo así, los dos, piel contra piel ¿Necesitamos algo más para demostrar los sentimientos?-
Su labio tembló, eran pocas las veces que él hablaba de sus sentimientos que ella no sabía cómo reaccionar
-Nada más-Murmuró
Ambos llegaron a la sala común minutos después de que Snape y Hermione abandonaran el despacho de McGonagall y Ron llegara a recibir su castigo, aprovecharon el típico movimiento que siempre existía en la guarida de los leones para ir sigilosamente hacia el cuarto de los chicos. Seamus, Dean estaban abajo terminando sus trabajos y Neville probablemente estaba con Ginny y Luna buscando algún objeto perdido por la Ravenclaw así que el cuarto era "la guarida perfecta" en esos momentos.
Honey fue la primera en sacarse la capa de encima e inmediatamente, fue a sentarse a la cama de su tío, estaba cansada y aquello debía notarse en su rostro ya que Harry se acercaba a ella con aquella mueca que solo colocaba delante de Lilu cuando no quería tomarse sus remedios cada vez que se enfermaba
-Deberíamos dejar esta charla para mañana, en estos momentos no te encuentras bien-
-Estoy perfectamente, solo…-
-Honey, no es normal-La reprendió-El camino desde la oficina del director hasta la sala común no es tan largo-
-Es el estrés corriendo por mis venas-
-¿Has hablado de esto con McGonagall?-
-Si-Respondió firmemente-Y ambas sabemos que esto es normal-
-Como si fuera a creerme que McGonagall fuera a quedarse de brazos cruzados sabiendo tu condición-
-Acabas de presencial como Minerva McGonagall, directora del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, no despidió ni expulsó a un profesor y a su alumna por mantener relaciones más allá de lo éticamente correcto-
-Despidió a Perfitt y por un momento, Ron fue expulsado-
-Dije profesor y alumna, no zorra y zanahoria, ellos no entran en esa categoría-
-Estoy hablando seriamente Snape-
-Yo también Potter-
-Pues no lo parece-Dijo colocando su mano en la frente de la muchacha-Tienes un poco de fiebre-
-No es nada-
-Honey, no estás jugando-
-Ya lo sé, pero te juro…-
-¡TE RESTAN CUATRO MESES HONEY! ¡SOLO CUATRO!-
Harry nunca le había gritado así, en realidad, ella nunca había visto a su tío tan alterado en toda su vida y aquello era una experiencia que no quería volver a repetir
-Lo sé-Respondió bajando su mirada-Julio se acerca y con ello la…la muerte de mamá y Trey-
-Tu tiempo se acaba Honey, no puedes permanecer hasta esa fecha, debemos averiguar que pasará ese día-
-No pienso irme antes del 14 de Julio-
-Pues deberás, no pueden haber dos tú en una línea de tiempo con semejante brecha espacio/tiempo-
-Di lo que quieras, pero yo vine a salvar a mi familia y eso es justamente lo que haré-
-¡No seas tan orgullosa y arrogante!-
-¿¡Pues que crees!? Va en mis genes-Exclamó parándose de donde estabay caminando peligrosamente hacia él-El sombrero estuvo más de cinco minutos debatiéndose si debía ir a Slytherin o Gryffindor, aun cuando yo le pedí ir a Slytherin-
Harry pasó una de sus manos por su cabello, desordenándolo aún más de lo normal y dejó escapar un largo suspiro de resignación
-¿Generalmente le dabas estos dolores de cabeza a Snape?-
-Solo en ciertos días del mes-Respondió cruzándose de brazos-Y luego de cada clase de transformaciones-
-Dime que mis hijos no son así-
Lo último que vio Harry, fue la almohada impactando contra su rostro.
OoOoOoOoOoOoO
Si había una situación que desagradaba a Hermione Granger, esa era ser el centro de atención y en esos momentos, con sus amigos rodeándola como si fuera un pequeño ratón y ellos gatos hambrientos podía decir que aquella desagradable sensación poco a poco comenzaba a causarle terror. Quizás no estaba completamente preparada para enfrentarlos, debió seguir el consejo de Snape y quedarse en su despacho hasta que las clases de ese día terminaran, aunque claro, ella como buena alumna Gryffindor que era (o creía serlo) había salido de la cama y comenzó a recitar las mil y un razones del porque debía presentarse nuevamente a clases. Él no discutió, aun cuando ella lo vio apretar los labios y contener cada una de las palabras que deseaba expresar en aquellos instantes. Ahora se arrepentía de ser un tanto impulsiva
-Así que…-Comenzó Ginny
-Ginny yo…-
-Hermione Jane Granger, te fuiste prácticamente una semana sin decir nada a nadie y lo peor ¡Te fuiste con Snape!-
-En un principio me negué, además te escribí una carta contándote lo sucedido y…-
-Silencio-Dijo la pelirroja en la mejor imitación de Molly Weasley que el grupo de chicos pudo contemplar-Todavía no he terminado de decir tus cargos-
-Lo que Ginny intenta decir Hermione, es que nos tuviste bastante preocupados-Dijo Neville-No nos fiamos de Snape-
-Lo sé-Dijo la castaña-Pero deben creerme cuando digo que en verdad está arrepentido-
La sala de los menesteres quedó en completo silencio y Hermione supo que debía hacer algo para convencer a sus amigos que Snape ya no era su enemigo. La chica se paró de su asiento y fue por su bolso que estaba junto a los de sus compañeros en la mesa del centro, sacó algunas cosas de su interior hasta dar con un sobre blanco completamente sellado. Aquello debía ser prueba suficiente ¿No?
-Tengo algo que mostrarles-
Los cuatro Gryffindor y la Ravenclaw obedecieron inmediatamente el petitorio de la castaña, tenían curiosidad, esa era la verdad. Querían saber que había pasado entre esos dos, necesitaban toda la verdad y no solo los pequeños datos que lograron sacar de Hermione en los descansos de clases; Neville, Luna y Ginny se habían enterado del regreso de Hermione gracias a Harry y sabían del veredicto de McGonagall por parte de Honey…pero ellos necesitan saber qué es lo que había hecho Snape para que su amiga volviera a confiar en él.
La joven Gryffindor sonreía mientras el sobre era abierto, sabía que aquello la ayudaría o al menos bajaría la tensión del ambiente, cualquiera de las dos opciones le serviría para explicar lo sucedido
-Eso es lo que creo que es-Dijo Ginny con una pequeña sonrisa
-¿Qué es?-Preguntó la rubia
-Es…-Ella se sonrojó
-Es una ecografía-Dijo Honey-Es algo así como una fotografía al bebé que está creciendo dentro del vientre-
-Exactamente, pero…no es el bebé, yo…bueno…son dos-
-¡QUÉ!-Dijo Neville-¿Dos? ¿Dos mini murciélagos? ¡Merlín, Hermione! Por favor dime que se van a parecer a ti-
Aquel simple comentario logró sacar risas al pequeño grupo
"Si supieras tío Neville"
-Solo es cuestión de genética-Respondió la castaña
"Y gracias a Merlín todopoderoso, tu genética es más fuerte"
-Mientras no saquen si nariz-Dijo Neville
-O sus dientes-Continuó Luna
-O su cabello y su sentido del humor-
"Escuchados en el noventa y nueve por ciento de su peticiones, lastimosamente para ustedes, Trey y yo sacaremos el cabello negro al igual que papá"
-Eso se sabrá en unos meses más-Dijo Hermione-Por ahora, el doctor me dijo que están creciendo bastante bien, debo subir un poco de peso pero nada grave-
-Snape hizo todo eso ¿Verdad?-
Él no quería ser el aguafiestas pero, aun cuando había presenciado como Snape defendía a su mejor amiga frente a la directora y asumía la culpabilidad por ambos, no lograba confiar plenamente en él, tal vez era aquel instinto sobreprotector que tenía sobre la castaña que no lo dejaba disfrutar aquella pequeña felicidad compartida
-Harry…-
-No me malentiendas Hermione, estoy feliz por ti, en verdad lo estoy pero…no logro olvidar lo mucho que él te hizo sufrir-
-No fue solo él Harry, yo también lo hice sufrir-
-Lo tenía merecido-
-Nadie merece sufrir-Dijo ella-Ganamos la guerra para que todos pudiéramos ser felices, para acabar con aquellos tiempos inciertos, dime Harry ¿No eras tú quien ansiaba la felicidad para las demás personas?-
El elegido bajó el rostro apenado, Hermione lo tomó con sus manos y lo obligó a mirarla
-Harry Potter, eres mi mejor amigo y sé lo mucho que te preocupas por mí, pero en estos momentos te haré la misma pregunta que te hice cuando buscábamos los horrocrux ¿Confías en mí?-
El joven Gryffindor no pudo hacer otra cosa más que suspirar y revolver el cabello a su mejor amiga
-Sabes que siempre he confiado en ti Hermione-
-Entonces dejaras de desconfiar de Snape-
-Eso es…-
-Harry-Lo reprendió
-Lo intentaré-Dijo abrazándola-No será fácil, pero haré lo que pueda…aunque si vuelve a hacerte llorar…Neville ¿Me ayudarías?-
-Por supuesto-
Ella se rió contra el pecho del pelinegro
-Gracias-Dijo ella
Estuvieron una hora más dentro de la sala, Hermione les contó lo que habían pasado entre ellos mientras estaban fuera del castillo (omitiendo ciertas partes que por obvias razones no iba a compartir) y al momento que relatar el regreso al castillo miró a su amiga pelirroja
-Ginny…yo sé que quieres mucho a tus hermanos pero…-
-Los quiero, es verdad, pero eso no significa que pase por alto sus errores-La menor de los Weasley levantó la mirada-No es tu culpa, la culpa es del idiota de mi hermano, así que no te preocupes, estaré bien-
La chica tomó una gran bocanada de aire antes de seguir
-Ron sabía todo, nos encontró besándonos una noche cuando estábamos en sexto año-
-¿Alguien te ha dicho que existen los privados?-
-¡HARRY!-
-Te hubieras ahorrado la larga charla con McGonagall y el mal rato con la zorra de Perfitt-
-Harry…-Lo golpeó disimuladamente Honey
-Yo no he contado nada sobre una charla con McGonagall o que Perfitt estaba presente-
-Bueno…es que…-
-Harry James Potter ¿Qué hacías en el despacho de McGonagall ese día?
-Nada-Dijo con nerviosismo-Nosotros solo…-
-¿Nosotros?-
-Soplón-
-¡HONEY!-
-¿Podrían dejar eso para después y explicar de una vez por todas que tiene que ver mi hermano en todo esto?-
Ambos pelinegros bajaron la vista ante la mirada de la castaña, sabían que luego iban a tener una larga conversación sobre aquel incidente pero en esos momentos, Ginny tenía razón, su discusión podría esperar
-Cómo iba diciendo-Retomó la castaña-Ron nos encontró una noche besándonos y desde ese entonces, sabía de mi relación con Snape. Nunca dijo porque no había ido a hablar con Dumbledore, prefirió callar hasta que Perfitt llegó-
-¿Y qué tiene que ver Perfitt y mi hermano?-Hermione se mordió el labio-No me digas que…-
-Ron y ella mantenían una relación-
-A mamá le va a dar un ataque-Dijo Ginny-Si Fred y George no lo consiguieron, esto de seguro lo hará-
-Pero hoy Perfitt no impartió clases-Dijo Luna- La profesora McGonagall volvió a impartir la materia-
-Eso es porque a Perfitt la despidieron-
-A Ron casi lo expulsan por mantener una relación con ella-Dijo Harry-Pero McGonagall se arrepintió en último momento-
-Merlín-Dijo Ginny-Ron…-
-¿Pero porque despidieron a Perfitt y no a Snape?-Preguntó Neville-No me malentiendas Hermione, pero ambos estaban saliendo con sus alumnos y todo eso-
-La diferencia Neville-Dijo Honey-Es que Snape ama a Hermione, mientras que Perfitt solo ocupaba a esa zanahoria para quitarse las ganas, he ahí la diferencia-
-Básicamente, sí, pero yo lo hubiera dicho con otros términos más…suaves-Dijo la castaña
El silencio volvió a reinar en la sala
-Yo…hablaré con Ron sobre esto-
-Hermione…-
-No Ginny, Ron…Ron es importante para mí aun cuando haya hecho todo esto-Suspiró-No puedo terminar así con él, solo quiero aclarar las cosas-
-No creo que sea un buen momento-Dijo Honey-Todavía no sabes el castigo que le dio mi madrina, así como tampoco sabes cómo reaccionará y créeme, un ogro era más amigable que él hoy por la mañana-
-Aun así, debo hablar con él-Los ojos de Hermione observaron a sus amigos ahí presente-Ron fue uno de mis primeros amigos-
Tal vez aquella ingenuidad la había llevado a aquel fatal desenlace, Honey había aprendido en ese corto periodo que su madre generalmente veía el lado bueno de las personas
-No puedo abandonarlo-
"Pero tampoco puedes cavar tu tumba mamá"
ALÓ…HAY ALGUIEN? ALÓ! (SACA LAS TELARAÑAS)
SI…BUENO, YA HA PASADO MUCHO TIEMPO DESDE QUE ACTUALICÉ :C Y NO SÉ SI ALGUIEN ESTA ESPERANDO ESTO PERO…CHAN CHAN? LLEGÓ?
SÉ QUE ESTÁ MEDIO FLOJITO :C PERO LES JURO QUE EMPECÉ A ESCRIBIRLO ANTES DE PASCUA PERO…PERO LOS ESTUDIOS ME ATACARON Y FUERON SUPER EFECTIVOS AL CONSUMIR MI TIEMPO.
NO SÉ CUANTO TARDE EN EL SIGUIENTE CAP (ESPERO NO DEMORAR TANTO) Y SOLO ME RESTA DECIR, MUCHAS GRACIAS POR SU PACIENCIA Y ANIMOS :3 NO ABANDONARÉ NUNCA ESTA HISTORIA
UN BESASO A TODOS!
XERXES (SUPER ARREPENTIDA) ELI
